San Juan Bautista

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miércoles, 30 de abril de 2014

Santos de tres al cuarto – Por Chistopher Fleming


  Antaño, los santos eran ejemplos impecables de vida cristiana que tan solo los herejes osarían criticar. Sus vidas y milagros predicaban el Evangelio con toda la fuerza del Espíritu Santo, del que estaban totalmente imbuidos. Al encomendarse a la intercesión de los santos el pueblo fiel tenía la absoluta certeza de que Dios oiría sus plegarias y que además las oiría con benevolencia, puesto que nada le agrada más a Nuestro Señor que compartir su gloria con sus hijos queridos que le han demostrado en su vida terrenal un amor inquebrantable e incondicional.

  Lamentablemente hoy en día, en la época ruinosa post-conciliar, no es así. Ya no nos podemos fiar ni de los hombres y mujeres que han sido elevado a los altares, dado que son los mismos malos pastores que confunden a los fieles con medias verdades los que proclaman a los nuevos santos. Los hombres mediocres prefieren mirarse en el espejo de otros mediocres, porque no soportan el ejemplo de los verdaderos santos de nuestro tiempo, los que resistieron los cambios que adulteraron la liturgia y la doctrina y mantuvieron viva la llama de la Tradición. La vida de estos santos, que serán canonizados cuando el Concilio Vaticano II se consigne al baúl del olvido, denuncia la “nueva orientación” de la Iglesia, cuyos frutos podridos son la deserción masiva de los bautizados, la protestantización de los pocos fieles que aún frecuentan los sacramentos, y la secularización de los países anteriormente católicos.

  Creo que es interesante saber lo que comentan los medios de comunicación respecto a la canonización de los dos Papas, Juan XXIII y Juan Pablo II que tuvo lugar el domingo 27 abril de 2014, una de las fechas más tristes en la historia reciente de la Iglesia Católica.

 

  Empiezo por los medios más afines a Tradición Digital. Entre tradicionalistas existen diversas opiniones sobre la infalibilidad de las canonizaciones de la neo-Iglesia, y es un debate que sin duda seguirá durante mucho tiempo. Entre los teólogos tradicionalistas que rechazan la infalibilidad de las canonizaciones, en una línea dura, está Atila Sinke Gumarães, editor de Tradition in Action, quien explica en este artículo que los santos ahora no son más que el reflejo del gusto personal del Papa, con una total ausencia de objetividad y seriedad en todo el proceso. En tiempos remotos es cierto que la Iglesia elevaba a los altares a las personas que morían con fama de santidad y eran aclamadas como santos por el pueblo fiel. Sin embargo, ahora que la mayoría de católicos han perdido la verdadera fe, se han contagiado del pensamiento mundano, y viven ajenos a las exigencias morales de la Religión, la aclamación de Wojtyla como “santo súbito” por el pueblo no se puede alegar a favor de su santidad. Así dice Gumarães:

  “La gran multitud de católicos que aman el mundo moderno, sienten agradecimiento hacía la Iglesia conciliar por “canonizar” a estos dos Papas que pusieron fin a la “vieja” militancia católica y la reemplazaron con un rostro “más humano”. Esta nueva Iglesia tolera su falta de moralidad y sus creencias relativistas. Así que se van a Roma para expresar su aprobación hacía estos dos Papas por la transformación de la Iglesia en una institución “alegre”, en sintonía con la Jornadas Mundiales de la Juventud.

  Cuando el mismo Juan Pablo II abolió en 1983 los cánones que desde el siglo XVII gobernaban las canonizaciones, abrió la puerta a todo tipo de errores, por lo que, en la opinión de Gumarães, las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II son inválidas.

  Recuerdo que Robert Sungenis, un teólogo brillante, escribió hace tiempo en su página Catholic Apologetics International: “cuando canonicen a Juan Pablo II sabré que las canonizaciones no son infalibles”. Por coherencia ahora debería afirmar algo similar al Sr. Gumarães.

  En la línea blanda de los tradicionalistas está el conocido blog Rorate Caeli, que el día antes de las desafortunadas canonizaciones publicó el siguiente artículo en que sugiere que un par de adiciones de Benedicto XVI al rito de canonización comprometen la infalibilidad del Papa. No soy teólogo, pero el sentido común me dice que por mucho que Francisco invoque al Espíritu Santo en una Misa de canonización, no convertirá a un hombre como Karol Wojtyla en un santo. Si creyera que eso fuera posible tendría que dejar de creer en todo lo que la Iglesia ha enseñado durante casi dos mil años.

  Luego está The Remnant, que publicó este artículo diciendo más o menos que las neo-canonizaciones sí son infalibles, pero realmente no significan gran cosa. Sólo requieren creer que las personas en cuestión se encuentran en el Cielo; no que supongan un ejemplo a seguir, ni que hayan vivido las virtudes de manera heroica. Es una postura a mi juicio algo deshonesta, porque falsea la noción católica de santidad y la equipara a la noción protestante, según la cual todas las personas que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios y creen la Buena Nueva son tan santos como el Seráfico San Francisco de Asís. Pero esta “democratización” de la santidad supone la negación absoluta de las virtudes cristianas; es la Resurrección sin la Cruz, la gloria sin pena, la salvación exprés.
  

  
  No comentaré las estupideces que dicen los medios oficialistas católicos, primero, porque ya tengo la tensión arterial lo bastante alta y segundo, porque no dicen nada remotamente interesante.

  Los medios seculares de masa se pueden dividir en dos bloques: los conservadores y los anticlericales. Los primeros (en España tipificado por los panfletos al servicio del Partido Popular, el ABC y La Razón) van a la par con los medios católicos oficialistas, que celebran a sus dos nuevos santos. Los que se deben a sus lectores rojillos optan por ignorar las canonizaciones o las aprovechan para arremeter contra la Iglesia. A menudo, en estos tiempos de locura colectiva, son estos medios anticlericales los que aportan una pizca de sensatez al debate. ¡De vez en cuando hasta el Demonio dice la verdad si le conviene!

  Me ha parecido especialmente pertinente una editorial de Maureen Dowd titulada “A Saint He Ain´t” (literalmente “No Es Santo”) en el periódico virulentamente anticlerical, The New York Times, en que se preguntaba por qué la Iglesia ha tenido tanta prisa por canonizar a Juan Pablo II. Esta prisa la interpreta como un desprecio hacía las víctimas de abusos sexuales a manos de curas pederastas, víctimas que “san” Juan Pablo II no sólo no socorrió, sino que obstaculizó cualquier investigación de sus denuncias. La editorial califica a Juan Pablo II de showman y de “avestruz viajero”, un Papa que prefirió ir por el mundo de fiesta en fiesta, antes que poner su casa en orden.

 
   Muy astuto también ha sido el comentario del conocido periodista liberal, Federico Jimenez Losantos, un declarado ateo, que sin embargo tiene mayor perspicacia en temas de fe que la mayoría de neo-católicos. Dijo el día después del espectáculo:
  
“Menuda fiesta montaron, pero por poco estos dos acabaron con la Iglesia con el Concilio Vaticano II ¿Qué es el Concilio? Yo todavía no sé lo que significa.

  Lo que es evidente es que el proceso de canonizaciones se ha convertido en lo que podríamos denominar coloquialmente un cachondeo. La Iglesia, que antaño siempre prefería excederse en cautela a precipitarse donde hubiera la más mínima polémica, tardó más de 400 años en canonizar a Juana de Arco, la Doncella de Francia, condenada y quemada por herejía, pero cuya santidad ahora nadie puede poner en duda. Ya no existe la figura del Abogado del Diablo, que servía para sacar a la luz cualquier trapo sucio, cualquier desliz doctrinal, cualquier defecto del candidato. Con este simpático personaje es difícil de imaginar como hubieran podido llegar a los altares los dos Papas en cuestión, porque no hace falta escarbar mucho para encontrar en sus vidas “gestos ambiguos”, como dijo eufemísticamente el P. Iraburu, el gurú de los católicos neo-conservadores en España. Podría mencionar tan sólo unos cuantos “gestos ambiguos”, que descalifican irremediablemente a Wojtyla como santo oficial: el beso al Corán, la oración en Tierra Santa, pidiendo la bendición de San Juan Bautista para la falsa religión del Islam, la participación en rituales de brujería en la selva de Papua Nueva Guinea, etc.
  


  Es bastante conocido el dato que Juan Pablo II canonizó a tantas personas durante sus 26 años de pontificado que todos sus predecesores juntos. Evidentemente, esto hubiera sido imposible sin la aligeración del proceso, sin dejar la primera fase crucial, en que se declaran las “virtudes heroicas” del candidato, a los obispos locales. Ni siquiera las nuevas normas relajadas son lo suficientemente laxas para los jerarcas actuales, quienes alegremente se las saltan sin justificación alguna. A Juan XXIII aún le están buscando el segundo milagro, pero han decidido que eso da igual, y para Juan Pablo II no quisieron esperar ni cinco años después de su beatificación. Tristemente la Iglesia se ha convertido en lo que muchos han venido llamando una “fábrica de santos”, con el consiguiente desprestigio del concepto de santidad. Esto lo ha explicado muy bien el P. Alfonso Gálvez, quien habla del efecto inflacionario de los santos; cuántos más haya, menos significa cada uno. Dice sarcásticamente el P. Gálvez que si hasta el vecino del cuarto es proclamado santo, poca importancia daremos a los santos, porque lo que es común y ordinario no inspira devoción. Los santos tienen que ser hombres y mujeres excepcionales, totalmente fuera de lo común, que sean capaces de inspirar a generaciones enteras de fieles.

  No comparte esta visión de los santos el Portavoz del Vaticano, el P. Lombardi, quien la semana antes de las canonizaciones intentó justificar el disparate de elevar a los altares a un hombre de ortodoxia tan dudosa como Juan Pablo II, cuyo pontificado estuvo repleto de escándalos, diciendo:

“Decir que una persona es santa no quiere decir que ha hecho todo bien en su vida. Juan Pablo II fue santo, no perfecto. ¿Si hubo aspectos negativos en Juan Pablo II? ¡Claro, en 26 años hubo de todo!

  Digo yo que en los pontificados de San Gregorio Magno o San Pío X, por escoger tan sólo dos ejemplos de Papas que realmente pueden considerarse modelos de virtud a imitar por todos los católicos, no hubo “de todo”, si “todo” se refiere a oraciones sacrílegas con herejes y paganos, mujeres en topless leyendo la epístola delante del Papa, o niñas repartiendo la Eucaristía en vasos de plástico durante sus Misas. En aquellos pontificados, desde luego, no hubo “de todo”.
  


  Pero también se ha encargado la máquina de propaganda vaticanista de contrarrestar estas críticas, argumentando que no se ha canonizado a Juan Pablo II por su pontificado, sino por su devoción personal. ¡Curioso! Con esta regla de tres se podría canonizar a cualquier político liberal corrupto, de los que gobiernan hoy en día en España, si tratara bien a su mujer y sus hijos, comulgara a diario y rezara el Rosario. Militar en un partido liberal y abortista que contribuye a la apostasía de su nación y promover el genocidio de los no nacidos no sería relevante para su santidad “personal”. Esta esquizofrenia espiritual, según la cual la vida pública es completamente ajena a la vida personal, no se percibe en ninguno de los santos de verdad; en su vida hay una hermosa armonía entre lo privado y lo público, entre su fe y sus vidas, entre sus palabras y sus actos. Es el colmo del absurdo pretender que un Papa como Juan Pablo II que contempló y lamentó la “apostasía silenciosa” (sus propias palabras) en Occidente y no hizo prácticamente nada para frenarla, se pueda considerar un modelo a seguir. Me da lo mismo que rezara 50 Rosarios diarios; obras son amores, no buenas razones.



Agradecemos a Maite C por enviarnos el artículo.



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domingo, 27 de abril de 2014

Maradiagueando (también) - Por Terzio (Ex-Orbe)


  A los salesianos les gusta hacer el caricato, para divertir y/o distraer a la muchachada. Dicen que San Juan Bosco hacía malabarismos y prestidigitación delante de sus ragazzi, cuando sus años primeros de apostolado. Pero no sé si Don Bosco aprobaría esta pantomima de todo un Emmº y Revmº Cardenal (salesiano):


  No es que por ser cardenal se le exija que saxofonée como un Charlie Parker, o un Lester Young, yo no pido tanto. Pero, ya que se pone, ya que se atreve a tocar, por lo menos que demuestre un mínimo de digna competencia, por respeto al público pastoral, que serán ovejas que dejan olor, pero no deben ser tratadas como ovejas tontas (o sordas).

  Además del ridículo (innecesario), es que el Emmº y Revmº Súper-Maradiaga (capo de los Súper-8 Wonder-Cardenales) lo hace fatal. Peor, imposible (y sin pizca de gracia, ni simpatía).

  Se alarma uno considerando la 'altura', el nivel que manifiestan los purpurados de este look-pastoral, de guayabera y escenario, como Tagle, el de Manila, o este de Tegucigalpa, o el de Managua. Huelga reconocer que el Colegio Cardenalicio, a lo largo de su larga historia, dispone de un surtido formidable de calamidades de todos los siglos...y de todo género. Pero la modernidad (o el modernismo, tanto monta, monta tanto) trae consigo muestras calamitosas de fresca e intensa novedad (como el yutube demuestra).

  No me resisto a ponderar (soltanto un attimo, prego) la distancia que va entre Benedicto XVI al piano, interpretando a Bach o a Listz, y este Oscar Maradiaga saxofoneano caricaturescamente, exudando salesianidad nuevangelizadora.

  Cantemos, ergo, en tono pascual de 'Exultet', que estas son las fiestas francisquistas, en las que se inmola (quotidie) el buen tono, el buen gusto, la dignidad y el ornato de los ex-príncipes de la Iglesia.

  Todo por no saber (o no querer recordar) que en los tiempos gloriosos de la Catolicidad, los Cardenales, si querían sencillez y mortificación, la practicaban llevando en sus palacios una vida parca y sobria, y vistiendo cilicio áspero debajo de la púrpura.

  Aunque - perdónenme Uds. el despiste - me parece advertir que nuestros modernos purpurados pasan de sencilleces y no saben conjugar el reflexivo 'mortificarse'.




  Nota de NCSJB: Para demostrar la inspiración del Cardenal Número Uno del grupo de co-Papas de Francisco, les dejamos el video con la música de donde parece haber sacado su inspiración el cardenal.:



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BERGOGLIO - Por Andrés García-Carro


Nota de NCSJB: Nuestro estimado amigo Andrés, autor del libro "Católico, ergo antiliberal" que nos enviara desde Bruselas y tanto disfrutamos; en esta oportunidad nos comparte su poesía que con igual gusto compartimos.


                                             Bergoglio

                          ¿Quién de humildad hace alardes
                          con mediático despliegue
                          consintiendo sin pudor
                          que lo suban cual campeón
                          de los humildes al podio?
                                                                    ¡Bergoglio!

                          ¿Quién agasaja a judíos,
                          a masones, protestantes
                          y a toda suerte de herejes
                          enemigos de la Iglesia,
                          en tanto que a los católicos
                          fieles a la Tradición
                          les dirige avinagradas
                          palabras llenas de odio?
                                                                 ¡Bergoglio!

                          ¿Quién declara no ser quién
                          para juzgar a un marica,
                          que él llama “persona gay”
                          con buenrollismo irrisorio?
                                                                      ¡Bergoglio!

                          ¿Quién opina que el aborto
                          no tiene que “obsesionarnos”
                          y luego se hace de nuevas
                          con las cifras de ese oprobio?
                                                                          ¡Bergoglio!

                          ¿Quién osa abrir un debate
                          sobre el tema del divorcio
                          que Cristo dejó cerrado,
                          cual si fuera la sentencia
                          de Cristo-Dios un estorbo?
                                                                      ¡Bergoglio!

                          ¿Quién le planta en el altar
                          a Nuestra Virgen Santísima
                          una pelota de playa,
                          souvenir de las jornadas
                          mundiales del gran jolgorio?
                                                                         ¡Bergoglio!

                          ¿Quién plebeyiza lo excelso,
                          enmaraña lo sencillo,
                          preña de duda lo obvio?
                                                                 ¡Bergoglio!

                          ¿Y este hombre –me diréis–
                          es nuestro Papa de Roma,
                          el sucesor de San Pedro,
                          el verdadero Vicario
                          de Jesucristo en la tierra?
                          Ni le quito ni le pongo:
                          es Jorge Mario Bergoglio.



                                                                        Andrés García-Carro

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viernes, 25 de abril de 2014

Magisterio paralelo de Francisco – Por “Un Teólogo”


  El comunicado de la sala de Prensa a propósito de la llamada telefónica del Papa a Jakeline, alentándola a comulgar a pesar de su situación y contrariando la disciplina eclesiástica vigente anteriormente, sienta un precedente para convalidar un nuevo modo de proceder en el ejercicio del magisterio pontificio.

  El distingo es entre el Papa persona privada y el Papa persona pública.
Jorge Mario Bergoglio puede opinar y enseñar en privado, por ejemplo por teléfono, cosas contrarias a la disciplina vigente de la Iglesia que expresan, en la práctica, lo que está no solamente implícito sin explícitamente revelado en la enseñanza evangélica.

  La opinión del Papa, opuesta a la disciplina eclesiástica bimilenaria, presuntamente no lesionaría, por el hecho de expresarse por vía telefónica, la infalibilidad de su magisterio ex cathedra.

  Es una falacia, porque su opinión privada se ha hecho pública y el Papa no desmiente, es decir admite que su pensamiento es ése. Por lo cual se ha hecho público, igualmente que el hecho de que lo dijo y no se desmiente de lo dicho.
Esto es magisterio público, aunque sea expresado en un modo no convencional e inédito hasta ahora.

  Veo que se da un paso más en este "método" magisterial del Papa Francisco inaugurado con las homilías en la capilla de Santa Marta.

Se instaura un doble andarivel de enseñanza, uno "público", otro pretendidamente "privado" (?).

  Se instala públicamente un doble mensaje y una doble vía para trasmitirlo.

  Un doble mensaje ofrecido, con una opción elegible según el gusto del "receptor".

  Lo nuevo en este paso es que ambos mensajes son contradictorios pero provienen de un mismo emisor, y se trasmiten por un doble medio. El emisor se desdobla y trasmite dos mensajes, contradictorios entre sí, a través de dos medios distintos. Se instaura un ejercicio se-dicente privado y otro se-dicente público.

  El emisor sería, en un caso Jorge Mario Bergoglio y en otro caso el Papa Francisco.

  Pero, a la vez, los actos de gobierno del Papa Francisco apuntan a que se obre según lo que enseña por teléfono.

  Lo que, al parecer, se quiere salvaguardar es una "ortodoxia" y una “infalibilidad” nominal de la enseñanza “ex cathedra” que siga obligando a los que aún creen en ella y reclaman mantener su vigencia.

  Pero al mismo tiempo se inaugura un ejercicio de magisterio “privado” que contradice al público de todos los papas anteriores, de toda la tradición de la Iglesia e incluso de la doctrina evangélica de Jesucristo mismo y que se avala, promueve y respalda mediante medidas prácticas de gobierno.

  Se contradice “en privado” -- sin ignorar que se bocineará desde los techos lo dicho “en lo secreto” -- lo que es enseñanza doctrinal en forma "ex cathedra" y tradición disciplinar apostólica.

  Un proceder semejante, de hecho, se había practicado desde hace muchos años durante los pontificados anteriores, en niveles jerárquicos inferiores (obispos, superiores religiosos). Se toleraba las voces y los hechos de la indisciplina sin contradecir explícitamente los principios pero apañando por falsa compasión y pretendida misericordia a los transgresores que los conculcaban.

  Ahora, el modelo mixto escala el peldaño supremo del magisterio eclesiástico.

 Un Teólogo


  Nota de NCSJB: El artículo nos llegó vía mail y al pedir autorización para publicarlo se nos pidió no hacer mención al autor. Agradecemos por tal motivo quien escribió tan esclarecedora reflexión.


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miércoles, 23 de abril de 2014

Amenazan con excomulgar a críticos de Bergoglio – Por Augusto TorchSon

"Mons. Taussig no respeta las garantías de los fieles, al acusar sin fundamento ni precisión al Profesor y Doctor Antonio Caponnnetto"

  No sin estupor nos llega la noticia que el obispo de San Rafael Mendoza, envió al Prof. Dr. Antonio Caponnetto una “advertencia” en la cual menciona que por sus afirmaciones en medios gráficos que causan espíritu de desobediencia a la autoridad del Santo Padre, pueden producirle una sanción que consiste en una excomunión a nivel diocesal.

  Sin ser expertos en Derecho Canónico nos preguntamos como el accionar fuera de la diócesis en la que este obispo tiene jurisdicción, le da el derecho a tomar tales medidas, inclusive omitiendo la  mención específica a la conducta que se considera pasible de tan grave condena.


  Cuando las transgresiones a las normas litúrgicas, al Magisterio de la Iglesia, así como a las palabras mismas de las Sagradas Escrituras se ven tergiversadas por quien ostenta en tan oscuras circunstancias el cargo de Sumo Pontífice; quien ose realizar correcciones o señalar el error en las mismas,  va a hacerse pasible de las más graves condenas que le puede corresponder a un fiel pero en esta oportunidad, y paradójicamente, por permanecer fiel.   

  A un día del llamado telefónico de Francisco para incitar a comer y beber de su propia condenación a una persona casada civilmente con un divorciado (aquí), (aquí) y (aquí), parece que para ser católicos tenemos que permanecer en cobarde y cómplice silencio para no perder el status quo de “católicos modernos”, o más precisamente “modernistas, lo que excluye el carácter de católicos.

  No podemos dejar de recordar que en la Semana Mayor de la Cristiandad, una vez más Bergoglio en su novedosa desobediencia, dio el mal ejemplo de lavar los pies a mujeres y personas de otros credos contraviniendo las disposiciones del Misal Romano (Aquí).

  Recordemos que el año pasado Mons. Taussig hizo un llamado público a los fieles de su diócesis a no participar de las conferencias “católicas” en las cuales disertaba el Dr. Caponnetto (aquí).

  Recomendamos leer la respuesta que el Dr. Caponnetto diera en esa oportunidad a este mal representante de la jerarquía eclesiástica (aunque hoy paradigmático de la misma) en el siguiente link (aquí) donde se detallan las anti católicas acciones del mismo.

  Si desconocemos la advertencia evangélica de Gálatas I, 8, esto es: “..aun, cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema”; vamos a caer indefectiblemente en manos del enemigo.

  Manifestando nuestro apoyo al Dr. Caponnetto, ratificamos nuestra postura de intransigencia hacia el error liberal y masónico hoy predominante  en las altas esferas eclesiásticas, pidiendo a Dios que nos conceda la gracia de la perseverancia final siguiendo el ejemplo del buen combate que con tanta valentía y coherencia viene dando nuestro estimado amigo y maestro Antonio.

Trabajando para que Cristo reine.


Augusto TorchSon

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Honor y Gloria: La División Azul Española - Por Augusto TorchSon


 Cuando el sentido del heroísmo está tratando de ser desterrado de nuestras mentes y corazones por la concepción igualitaria de la democracia idiotizante que nos propone el Nuevo Orden Mundial; se convierte en una cuestión imperativa recordar a quienes siguiendo un ideal de cristiano de patria, pelearon sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

  Cuando la gobernanza global judaica, propone leyes uniformes para el mundo entero, para someter a los países a las más atroces imposiciones contra el orden natural, como la promoción de la homosexualidad, el aborto, la perspectiva de género y demás formas de relativismo moral; hubo quienes estuvieron dispuestos a ofrendar su vida por mantener nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra fe.

  Cuando el comunismo, herramienta judaica de disolución mundial, parece haberse establecido en todos los gobiernos del mundo como nos lo advirtiera Nuestra Santísima Virgen en Fátima, por no haberse cumplido con su pedido; hubo quienes habiendo tenido conciencia del peligro que se cernía, fueron a luchar en pos de la defensa de España, Europa y el mundo entero, habiendo obtenido por ello como recompensa el "honor y la gloria" que le corresponde a quienes cumplen con lealtad y valentía, con su patriótico deber.

  En estos tiempos aciagos, donde la traición adquiere la más terrible de sus formas, la apatía, en estos precisos tiempos queremos rendir homenaje a los  heroicos voluntarios de la División Azul Española, que lucharon junto al Ejército Alemán en contra de la amenaza comunista.


  Habiendo ya experimentado las atrocidades de esta ideología, estos soldados de Cristo, fueron a dar testimonio de amor a su patria, yendo a la Rusia comunista para combatir a los “sin Dios” que intentaban internacionalizar su diabólico régimen.

  Hoy vivimos la tergiversación de la historia por parte de la inmensa maquinaria propagandística judía, que habiendo inventado falsos dogmas donde siempre se ponen como víctimas para esconder su condición de victimarios de la humanidad; llevan a cabo una venganza que no tiene sus causas en falsos genocidios con los que tanto lucraron, sino que tiene su raíz en su odio satánico a Cristo, a quien mataron y cuya sangre pidieron que caiga sobre ellos y sobre sus hijos (Mt. 27,25).

  Para entender donde estamos, tenemos que saber de dónde venimos, y así  poder tener una idea clara hacia adonde queremos ir. Así hoy, y como una pequeña contribución a la verdad histórica, queremos compartir con nuestros lectores la película biográfica “Embajadores en el Infierno” de 1956, basada en el libro “Embajador en el Infierno” de Torcuato Luca de Tena, que relata las memorias del Capitán Teodoro Palacios Cueto en sus once años de cautiverio en Rusia junto a los Voluntarios de la Gloriosa División Azul Española.

Augusto TorchSon

Embajadores en el Infierno (José María Forqué 1956)

 "A todos cuantos lucharon en el frente del Este en defensa de una civilización que no se resigna a perecer. Allí se jugó y perdió la primera carta…"

"A todos los padres que supieron inculcar en sus hijos los altos principios que marcan la diferencia entre la civilización y la barbarie"

Teodoro Palacios Cueto



Himno de la División Azul


Con mi canción
la gloria va
por los caminos del adiós,
que en Rusia están
los camaradas de mi División.


Cielo azul
a la estepa desde España llevaré,
se fundirá la nieve
al avanzar, mi capitán.


Vuelvan por mi
el martillo al taller,
la hoz al trigal.


Brillen al sol
las flechas en el haz
para ti,
que mi vuelta alborozada has de esperar
entre el clamor
del clarín inmortal.


En la distancia queda
gozo del hogar
con aires de campanas,
vuelo de la paz.


Resuenan los tambores;
Europa rompe albores,
aligerando nubes
con nuestro caminar.


Con humo de combate
yo retornaré,
con cantos y paisajes
que de allí traeré.


Avanzando voy;
para un mundo sombrío
llevamos el sol;
avanzando voy
para un cielo vacío

llevamos a Dios.


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lunes, 21 de abril de 2014

El Falso Profeta y la Idolatría de la Ciencia – Por Leonardo Castellani


 … Los Seudoprofetas siempre prometen cosas fáciles y halagüeñas: de eso viven; y medran. Ésa es la nota que Isaías y Jeremías enrostran a sus falsificadores y perseguidores: que son aduladores, simplemente; de la es­tirpe de los sycofantes que tan bien caracterizó Platón en el Fedro y en El Sofista. Es fácil prometer mil años de paz, un viaje al planeta Marte donde el clima es mejor y hay grandes yacimientos de uranio y la prolongación de la vida hasta los 150 años por medio de la penicilina. Leo en una revista alemana: “Dentro de dos millones de años, el Hombre habrá evolucionado en tal forma que nosotros a su lado pareceremos gusanos”. ¡Qué felicidad... para el que lo vea! ¡Que Dios te conserve la vista, m’hijo!

  La “idolatría de la Ciencia” que domina a la época actual es una evolución de la “Superstición del Progreso” que fue el dogma eufórico del siglo pasado. Efectivamente, el famoso “Progreso”, prometido a gritos por Condorcet y Víctor Hugo, no se ha dado en ningún dominio, ex­cepto en el dominio de la técnica, que es lo que hoy día llaman “Ciencia”. Pero la técnica no puede ser adorada ni siquiera venerada: puede servir al bien o al desastre, sirve para hacer las bombas de fósforo líquido y las atómicas, lo mismo que la vacuna contra la poliomielitis; y puestos en una balanza los estragos espantables junto a los bienes que ha dado la “técnica” en nuestro siglo, yo no veo que ganen los bienes. Preservar a un niño de la parálisis infantil para que después sea quemado vivo por una bomba de fósforo, como los niños de Hamburgo; o de uranio, co­mo los de Hiroshima, no me parece gran negocio.

  La veneración de la “Ciencia” es lo que ha sustituido a la religiosidad en las masas contemporáneas; y por tanto podemos decir que es lo que la ha destruido; porque, como dicen los franceses, “sólo se destruye lo que se sustituye”: por eso la hemos llamado “idolatría”. “No adorarás la obra de tus manos”, dice el segundo mandamiento. La ciencia actual es muy diversa de la ciencia de los griegos, o la ciencia de los grandes siglos cristianos. La ciencia antigua era una actividad religiosa o casi religiosa, movida por un amor y encaminada al bien. Hoy día la “Ciencia” es impersonal, inhumana, exactamente como un ídolo. Desde la segunda etapa del Renacimiento (siglos XVI y XVII) la concepción de ciencia es la de un estudio cuyo objeto está colocado fuera del bien y del mal; y, sobre todo, del bien; sin relación alguna con el bien. La ciencia estudia los hechos como tales: los hechos, la fuerza, la materia, la energía, aislados, deshumanizados, sin relación con el hombre y menos con Dios: no hay en su objeto nada que el corazón del hombre pueda amar. Los móviles del “científico” actual no son móviles de amor a Dios o al prójimo; ni siquiera a su ciencia. Es reveladora la amarga confesión de Einstein que en sus últimos días decía que: “de poder volver a vivir sería plomero o vendedor ambulante, pero no físico”. Y sin embargo la física le dio todo lo que a ella el científico le pide: gloria, fama, honores, consideración, dinero. Más que eso no puede dar un ídolo.

  Un sacerdote no puede admirar la “técnica” moderna de un modo incondicional, ni adularla para quedar bien con las muchedumbres, o aparecer como hombre adelantado y “de su tiempo”. Al contrario, debe mirarla con cierta sospecha, puesto que en el Apokalypsis están prenunciados los falsos milagros del Anticristo, los cuales se parecen singularmente a los “milagros” de la Ciencia actual. “La Segunda Bestia, la Bestia de la Tierra, pondrá todo su poder al servicio de la Primera, la Bestia del Mar; y la facultará a hacer prodigios estupendos, de tal modo que podrá hacer bajar fuego del cielo sobre sus enemigos...” (Ap. XIII, 12-13). Eso ya lo conocemos, eso ya está inventado. No sabemos quién será esa llamada “Bestia de la Tierra” pero sabemos que el Profeta la describe como teniendo poder para hacer prodigios falaces por un lado; y por otro, con un carácter religioso también falaz, puesto que dice que “se parecía al Cordero, pero hablaba como el Dragón”. Esa potestad o persona particular que será aliada del Anticristo y lo hará triunfar será el último Seudoprofeta, por lo tanto. Y por sus frutos habrá que conocerlo; porque sus apariencias serán de Cordero.

  Pero se podría decir: “Si hemos de conocer al árbol por sus frutos dañinos ¿no será ya demasiado tarde, porque el daño ya está hecho? ¿Acaso sirve de algo conocer los hongos venenosos después que uno los ha comido, por sus efectos? ¿No es mejor conocerlo por sí mismo, por sus hojas y su forma? Y de hecho ¿no conoce así la Iglesia a las herejías, por medio de sus teólogos y doctores, confrontándolas con la doctrina tra­dicional, y rechazándolas en cuanto se apartan de ella?”.

  Eso es verdad; pero se aplica a las herejías antiguas, no a las nuevas. La elaboración de la ortodoxia se ha hecho poco a poco; y justamente en la lucha multiforme con nuevas y nuevas herejías. Ahora es fácil conocer a un arriano, un macedoniano, o un protestante; no así cuando aparecieron. Cuando una herejía es nueva, el “catecismo” no basta: de aquí la necesidad que los sacerdotes estudien; y que los doctores de la fe lean los libros heterodoxos; lo cual no es ninguna diversión, sino una ímproba labor, y hasta un “martirio”, como dijo Santo Tomás. La herejía actual que se está constituyendo ante nuestros ojos, consistente en definitiva en la adoración del hombre y “las obras de sus manos”, no es fácilmente discernible a todos; porque pulula de falsos profetas.

  
LEONARDO CASTELLANI“El Evangelio de Jesucristo” 1957

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

sábado, 19 de abril de 2014

RESURRECCIÓN – Por Antonio Caponnetto


“ Y tembló la tierra y se hendieron las piedras. Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, resucitaron. Y saliendo del sepulcro después de la resurrección de Cristo, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos”

Mateo, XXVII,51-56



Su grande voz, refiere la Escritura,
clamó al Padre sintiendo el desamparo.
Después la sombra que se vuelve faro,
cirio su muerte, lumbre la tortura.


Todavía la caña con vinagre
conservaba el dolor del labio herido.
Todavía la cruz, tinta de almagre
se izaba como un pájaro partido.


Sin embargo la tierra se hace huerto
con un temblor unánime en sus pliegos,
y las rocas crepitan entre ruegos
para afirmar que Dios era aquel muerto.


Se sumó el Templo al cósmico vestigio
rasgando el velo desde lo alto abajo,
un ángel cinceló el enorme tajo,
la Promesa ganaba su litigio.


Faltaba esclarecer el grito hebreo:
¡Salvó a otros y a sí no ha de salvarse!
Su vida y la de muchos se resarce
en la resurrección del jubileo.


¿Quiénes fueron los santos que salieron
de sus tumbas, quebrada la agonía,
los que en las casas, la ciudad veía
como antiguos y amados forasteros?


¿Eran según Ignacio de Antioquía
los profetas del Viejo Testamento?
¿Eran Abel, Enoc, o el macilento
Melquisedec a quien Abraham oía?


Callan Remigio, Hilario y el de Hipona
la identidad exacta de esos justos,
baste saber que fueron los augustos
testigos de la Vida que se dona.


Los quisiera, Señor, junto al santuario,
visitando las calles de mi aldea,
atestiguando que se enseñorea
tu reyecía invicta en el Calvario.


Los quisiera por Roma, peregrinos
de tu pascua naciente. Pregoneros
de que la Iglesia crece en entreveros
y en amores perennes, diamantinos.


Los quisiera de huéspedes en mi alma
celebrando Tu Primogenitura,
y esperar tu venida en la juntura
del trigo, de la vid y de la palma.


ANTONIO CAPONNETTO