viernes, 30 de enero de 2015

Matrix - Cougar Puma



   Cristo es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, encarnada como Sumo Sacerdote, Profeta y Rey. Es verdadero Dios y verdadero hombre (unión hipóstática). Para asumir la naturaleza humana, escogió renunciar temporalmente a sus atributos divinos, que reasumió al ascender a los Cielos (kénosis). Como hombre, formado por cuerpo y alma, su cuerpo murió en la Cruz. Pero aunque su cuerpo estuvo muerto tres días hasta la Resurrección, con todas sus funciones vitales detenidas (vegetativa, sensitiva y racional), por la inhabitación divina del Ser, nunca se descompuso.

  La Iglesia, con el Papa como Cabeza, es la Esposa de Cristo, y ejerce las funciones de enseñar, santificar y gobernar. Está formada por una parte divina y una parte humana. También ella está sujeta a su propia pasión. Y llegará el día, si es que ese día no ha llegado ya, en el que esa parte humana morirá, deteniéndose las funciones vitales de su estructura jerárquica humana, que dejará de enseñar, de santificar y de gobernar. En qué consistirá exactamente esa "detención", es harina de otro costal. Pero de la misma manera que el cuerpo de Cristo nunca se descompuso, de esa misma forma, la parte humana de la Iglesia, siempre animada sin cesar por el Espíritu Santo, tampoco se descompondrá jamás. Seguirá ejerciendo sin cesar, siempre y en todas partes, sus funciones de enseñar, gobernar y santificar. Sus enseñanzas y preceptos seguirán siendo siempre válidos y siempre los mismos (eodem sensu, eademque sententia), obligando en todas partes a todos por igual (quod semper et ubique ab omnibus). Y seguirá ejerciendo su función de santificar a través de obispos y sacerdotes fieles que nunca faltarán, aunque ciertamente escasearán y no siempre estarán de acuerdo entre sí "pues escrito está: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño" (Mt.26:31). Porque, tal y como Cristo prometió, "yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt.28:20).

  En qué fase de su pasión se halla la Iglesia es una pregunta que cada uno, implorando a Dios con rectitud de intención y conciencia bien formada, debe discernir. De momento, es evidente que la Iglesia está viviendo su pasión, que esa pasión no está en sus momentos iniciales, y que los momentos finales de la pasión de la Iglesia reciben el nombre de Apocalipsis. Dios dirá cuándo y cómo habrá de ser la resurrección de la Iglesia. Ahora mismo, lo único que está claro es que estamos inmersos en el Apocalipsis, los momentos finales de la pasión de la Iglesia.

  De la misma forma que una de las mayores victorias del Demonio ha sido y es ocultar su existencia, otra de sus mayores victorias es la de ocultar todo lo que de apocalíptico tienen estos tiempos que nos ha tocado vivir. No somos profetas de calamidades. Somos actores y testigos de los momentos finales de la pasión de la Iglesia. Nos guste o no, somos actores y testigos del Apocalipsis. Apocalipsis que algunos prefieren ignorar a cambio de un poco de "soma", a cambio de soñar dulcemente sujetos a Matrix porque "la libertad es la esclavitud" y "la ignorancia es la fuerza" (1984:I)).

  Esta Cuaresma, cuando meditemos la Pasión y muerte de Nuestro Señor, no estaría de más que nos uniéramos por medio de nuestras oraciones y penitencias no sólo a la pasión de Cristo, sino también a la pasión de Su Iglesia. En ella estamos, en ella vivimos y, si Dios quiere, en ella moriremos. La decisión es nuestra. O nos unimos a la pasión de la Iglesia, reconociéndola y actuando en consecuencia, o nos unimos al sueño de una nueva era, de un nuevo orden basado en el Espíritu de Asís y en una racionalidad inmanentista. No nos engañemos, es una disyunción excluyente. O lo uno, o lo otro pero no los dos, ni tampoco ninguno de los dos.

  O pasión, o Matrix. En cualquier caso, Apocalipsis.


COUGAR

Adveniat Regnum Tuum (Lc.11:2)
Veni Domine Iesu (Ap.22:20)


Visto en: Cougar Puma


Agradecemos a Maite C por acercarnos el artículo.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 28 de enero de 2015

Las “películas católicas” del Nuevo Orden Mundial – Augusto TorchSon


  Es muy triste que como medio de evangelización, en los últimos años, no se promuevan la lectura sistemática del catecismo de la Iglesia Católica o las Sagradas Escrituras, el estudio de los Padres de la Iglesia, la filosofía tomista o la lectura de los grandes santos. Por el contrario, adecuando los métodos a la pereza contemporánea, se propone “catequizar” a través de las sentimentaloides y progresistas “películas católicas”actuales.

  Además de promover de esta forma un método que no lleva a la reflexión y  al análisis de la información que, al ser audiovisual, ya viene la misma “digerida”; el gran problema es la falacia con la que se encaran estas producciones filmográficas. Por ejemplo en las referidas a la vida de santos, podríamos sospechar intereses comerciales por los cuales se pretende edulcorar la realidad histórica de las mismas a fin de captar mayor cantidad de público; sin embargo, nos permitimos pensar mal y considerar que el trasfondo de dichas deformaciones responden a perversos intereses que van más allá de generar mayores ingresos económicos.

  Reconociendo que hay algunas excepciones, la inmensa mayoría, fueron realizadas en la forma que describimos.

  Podemos así nombrar a las muy conocidas películas sobre Santa Rita de Cascia, San Giuseppe Moscati, Santa Josefina Bakita, San Felipe Neri, Santa Hildegarda, Santa Clara y San Francisco de Asís, las últimas producciones sobre Santa Juana de Arco, y muchas más.

  Reconociendo que hay honrosas excepciones entre las nuevas producciones cinematográficas; no podemos dejar de reconocer que la inmensa mayoría transmiten mensajes aggiornados a estos tiempos, es decir, modernistas, sobre la vida de grandes santos. Por mucho que puedan agradar, son inmensas tergiversaciones de la realidad.

  Asimismo son muy difundidas entre católicos, películas hechas por no católicos, terriblemente blasfemas como “La Natividad”, en la cual se retrata a la Santísima Virgen María como una adolescente maleducada y rebelde a sus padres, en la que además incurre en groseros y maliciosos errores como los alaridos que daría la misma en el momento del parto de Nuestro Señor.

  Otro análisis se podría hacer respecto a antiguas producciones, las cuales estaban imbuidas de un espíritu verdaderamente católico, como el caso de Fray Escoba, o San José de Cupertino, San Ignacio de Loyola, Santo Tomás Moro, Santo Tomás Becket, o las antiguas realizaciones sobre Santa Juana de Arco, por citar algunos ejemplos. 

  Sin embargo, a modo de entretenimiento puede ser válido y hasta enriquecedor el ver buenas películas con mensajes católicos; pero mal haríamos en recomendar como modo de evangelización, esa opción que per se, presenta los inconvenientes anteriormente señalados.

  El motivo de realizar este artículo, surge después de haber visto las producciones españolas sobre los mártires de la guerra civil  de dicho país: “Un dios prohibido” y “Bajo un manto de estrellas”.

  Las mismas, dejando de lado las consideraciones técnicas y las referidas a las condiciones histriónicas de los protagonistas (pobrísimas producciones y muy malas actuaciones); lo que llama poderosamente la atención, es el mensaje pacifista y hasta homosexual en las mismas. En ambas películas, los actores que representan a sacerdotes y seminaristas, se muestran, no sólo pusilánimes, cobardes y carentes de dignidad; sino, lo más grave, en actitudes completamente femeninas, no sólo ante la inminencia del martirio, sino hasta en la misma vida cotidiana.


  Pudiendo entender que esto ocurriera en los seminarios de la actualidad (de hecho tristemente ocurre), nos cuesta considerar que esos mártires de la fe, tuvieron una actitud más de resignación que de viril entrega de sus vidas por amor a Dios y a sus amigos. De hecho en ambos trabajos, los personajes asisten impasibles ante los ultrajes a sus compañeros aduciendo una falsa actitud pacífica. Sabemos bien que nuestra obligación de poner la otra mejilla, de ninguna manera implica poner la de nuestros compañeros, la de nuestras patrias y mucho menos la de Dios. Por eso, resulta repugnante que, en la película “Bajo un manto de estrellas”, ante una espantosa blasfemia hacia Nuestra Madre Celestial (esto con el innecesario pretexto de darle realismo a la situación) los religiosos responden con llantos y abrazándose nada virilmente.


  Así como sospechamos anteriormente que los malvados móviles de las películas “biográficas” sobre santos, van más allá de lo pecuniario; en este caso, también creemos que las propuestas de estas películas, más que ser el producto del sentimentalismo reinante en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, tienen que ver con otros oscuros y bien pensados objetivos.


  En tiempos en donde la violencia se encuentra desbordada en todo el mundo, ya sea por la inseguridad reinante en todo el planeta convertido casi en su totalidad al ateísmo práctico, o ya sea por ataques directos dirigidos hacia el cristianismo; se nos inculca a través de estas producciones la idea que la única reacción válida es la de poner la otra mejilla, que en la práctica implica la más absoluta pasividad.

  Esto nos lleva a ponernos en un estado de indefensión mucho mayor del que de cualquier manera nos toca vivir. Y así, con los musulmanes asesinando brutalmente cristianos bajo la influencia judía y yanqui, los delincuentes con carta blanca para cometer cualquier tipo de delitos al saberse amparado por los “derechos humanos” y hasta las agresiones de los mismo gobiernos en estas dictaduras democráticas en donde no se permite salir del "pensamiento único" impuesto a través de los medios de comunicación; se nos pide que no reaccionemos y que nos limitemos a observar como destruyen nuestra fe, nuestras patrias, nuestras tradiciones, y nuestras familias.

  Y en este irenismo propuesto desde el mismo Vaticano de Bergoglio, estamos siendo cómplices de nuestra propia destrucción. En el mismo sentido, la promoción de la homosexualidad, que reprime en los hombres su capacidad de naturales y masculinas reacciones ante agresiones externas; vemos en esta neo-iglesia, que es su máxima autoridad quien promueve y fomenta estas desordenadas y nefandas conductas. Todo esto, dicho sea de paso sirve para reducir la población, objetivo inmediato de la plutocracia globalista para la que parece trabajar Bergoglio (aquí). No olvidemos que a los múltiples apoyos al colectivo “gay” de parte del "obispo de Roma" (aquí y aquí), tenemos que agregarle su más reciente invitación y apoyo a la transexual mujer casada con otra mujer (aquí).

  Tal vez sería tiempo de volver a leer los libros de los Macabeos, tal cual citamos en nuestro artículo “El pacifismo es cobardía o tibieza, nunca una actitud católica”, aprovechando la oportunidad para recomendar el mismo.

  Pero sabiendo que todo esto tenía que pasar y que, a pesar de la verdadera Iglesia va a parecer desaparecer, es precisamente cuando esto suceda cuando va a llegar la definitiva victoria sobre el mal. Mucho escribimos al respecto, pero cabe recordar, sin miedo a parecer reiterativos, que no podemos considerar como actitud cristiana, la impasible contemplación del mal, en las cuales creemos que las oraciones sin acciones pueden ser conducentes dejando a la Providencia Divina lo que precisamente Ella nos encargó.

  La victoria corresponde a Dios, pero las batallas a los cristianos. Si luchamos y morimos por Cristo, viviremos por siempre con Él; si por el contrario, nos escondemos y a pesar de lo que digan nuestros labios, con nuestras actitudes le negamos, Él nos negará y malditos seremos por toda la eternidad.

Augusto

Descargar “Bajo un manto de estrellas”: aquí


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

martes, 27 de enero de 2015

Pecando (en femenino) contra el Espíritu Santo – (Terzio) Ex Orbe



  Ayer tarde rezaba el Papa en San Pablo Extramuros por la unidad de los cristianos; hoy se atentaba sacrílegamente contra esa espectral unidad. Parece como una parodia irreverente, aberrante, pero al fin los anglicanos originales, los que nacieron del verraco insatisfecho Henry VIII Tudor, han consumado el pecado horrendo de ordenar obispo a una hembra, una feministona ambiciosa con antojo irreprimible de poder clerical.

  Matizo que no siendo Iglesia y sin tener la potestad de conferir el Sacramento del Orden, lo que han hecho esta mañana en York es una patochada clericaloide herejética impropia, aunque le echen toda la pompa y circunstancia de la Gran Bretaña. Pero pecado hay, porque además de subsistir como tal confesión anglicana en la herejía original de su turbia fundación, los participantes, ella y sus complacientes co-jerarcas, no son ignorantes, ni inocentes. De lo que opine la suprema cabeza visible anglicana que es la Queen, no se sabe. Intuimos que mientras no peligre the Crown, la Queen firmará lo que sea donde haya que firmar y estampará su real sello, sin meterse en más complicaciones. Si únicamente ha alzado la voz en contra un clérigo discrepante y todos los demás asistentes han aprobado y el público ha aplaudido, la Queen, graciosamente, consiente y pásese página, que no están los tronos sobrevivientes como para sufrir escrúpulos religiosos. Doctores, además, tienen Oxford y Cambridge que sabrán discernir. O no. Pero qué más da, si el rito resulta políticamente femini-correcto, según la moda.

  A nosotros, los católicos, la aberración nos afecta por contagio de proximidad y confusión, obra todo ello del desgraciado ecumenicismo vaticanosecundista, que degeneró muy pronto en un panfilismo de tragaderas tamaño Cloaca Máxima romana, capaz no sólo de codearse y simpatizar con lo más tradicionalmente anticatólico, sino incluso de propiciar el engendro de las convivencias inter-religiosas de Asís.

  Así podemos asistir a escenas tan católicamente inimaginables como ver al Papa saludar con derroche de afectos a una hembra con traje clerical que es presidenta de no se que cosa de los herejes de no se donde. La foto es de ayer mismo, en San Paolo Fuori le Mura, donde rezaban juntos por la unidad:
  


  Los anglicanos atentan contra el sacerdocio con toda irreverencia porque no saben qué es lo que nunca han tenido: Jerarquía sacerdotal.

  Los católicos callamos...o aprobamos, consentimos o disimulamos porque estamos dejando de creer en el Sacramento del Orden, sus efectos y sus consecuencias. Por eso ya hay des-católicos a quienes les parecería bien que se ordenasen mujeres, también tenemos monjas degeneradas que lo reclaman como un 'derecho', incluso hay obispos poco-católicos que están 'abiertos' a la sacrílega ocurrencia.

  El problema es de fe, de falta de fe, de pérdida de la fe católica y apostólica. El problema es eclesiológico, teológico.

  Yo soy de los que todavía esperan que (como ese anglicano que se levantó y protestó) algún obispo católico, consciente de su sagrado munus episcopal-jerárquico, se desmarque de la piara episcopal silenciosa y condene y declare pecado contra el Espíritu Santo la aberración de las pseudo-ordenaciones de hembras anglicanas. Un pastor, ni más ni menos, que distinga al lobo y le quite el engañoso pellejo de oveja ecuménica.

  Yo soy de los que creen y esperan y no tragan por mucho que edulcoren la pildorita venenosa con jarabe dulce de ecumenismo.

  Huelga decir que si rezo por la unión, pido antes por la conversión, el arrepentimiento y la sanación espiritual de los herejes y cismáticos. Aunque lo vea cada vez más imposible, dada la falsa voluntad que demuestran perversiones como la que comento en este articulete.

  Dios nos salve de la Reina y de sus hembras obispesas !!!

+T.

Visto en: Ex Orbe


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 26 de enero de 2015

VIETNAM: La traición de Occidente y el silencio de la Iglesia (1975) – Revista Restauración



  Vietnam ha caído. Este hecho tremendo, que no ha alterado la “conciencia universal” – tan sensible en otras ocasiones – ha sido interpretado de distintas maneras.

  Hay quienes hablan de la marcha inevitable del mundo hacia el socialismo, ese nuevo mesías, protagonista de este tiempo histórico al que resulta vano y absurdo oponérsele.

  Otros, ven la perdida más o menos lamentable de una batalla – la batalla de una tierra lejana e ignota – que no alterará, sin embargo, el ilusorio porvenir de la democracia ni su hegemonía en el mundo.

  Finalmente, otros reciben, con alivio, el término de una guerra trágica y cruel.

  Pero nosotros tenemos que decir la verdad. Triste y brutalmente como quería Peguy: Vietnam ha caído por la traición de Occidente. Porque en Occidente, dentro mismo de su seno, juegan y dominan las Fuerzas Ocultas de la Revolución, los Poderes Sinárquicos cuya meta final es la instauración del Dominio Comunista en el mundo.

  Se han reiterado Yalta y Postdam.  Una vez más, la política exterior norteamericana ha cometido uno de sus habituales “errores”. Y así, el Sudeste Asiático ha pasado a engrosar la larga lista de naciones mártires.
La rendición de Saigón es la culminación de un proceso que se inició en 1963 con el asesinato del presidente católico Ngo Diem. Asesinato instigado – o al menos tolerado – por los Estados Unidos. De esta manera fue eliminada la única fuerza capaz de oponerse con éxito a la guerrilla del Viet Cong.

  Diem conocía a su pueblo. Conocía su suelo difícil y duro. Sabía cómo hacer de cada aldea una fortaleza. Era el Jefe natural de la Nación; el aliado en paridad de honor y dignidad, no el cipayo desprovisto de espíritu y grandeza que necesita la inferioridad yanky para asegurar su supuesta preeminencia.

  Bajo su mando, los católicos y aún los budistas no comprometidos con el marxismo, hubieran llevado adelante la guerra, quizás con otro resultado. Pero el “estilo de vida americano”, la democracia del calendario, prevaleció en el espíritu vietnamita. Una vez más se transitó el camino de la Democracia al Comunismo; sólo que ahora no por la vía del sufragio, sino por la vía trágica de la sangre.

  Un ejemplo más de lo que cabe esperar a una Nación que reniega de ese espíritu, a un Ejército convertido en una debilidad armada.
Todavía Vietnam nos mueve a otra reflexión. El presidente Ford ha dicho que la hegemonía americana no ha sido comprometida; que nuevas vías fácticas asegurarán esa hegemonía en el futuro. Y citó como ejemplo… ¡la lucha contra el cáncer!

  Nada puede ilustrarnos más acerca de la pobreza moral y política de una Nación a la cual las circunstancias históricas han colocado – al menos en lo militar – a la cabeza del llamado mundo libre. ¿Qué garantía de seguridad constituye todo ese inmenso poder militar que abandona inermes e indefensos a quienes se les confían?

  Verdaderamente, como dijo algún periodista, en Vietnam ha estallado la paz… americana. La paz del Premio Nobel-Kissinger, la paz masónica que ha entregado más de la mitad del mundo al comunismo y se dispone a entregar el resto.

  Pero hubo algo que nos abrumó más que las bombas del Viet Cong: el silencio “oficial” de la Iglesia. Pueblos enteros, que habían elegido la libertad y la Fe, han sido arrasados sin que se estremeciera el “aparato eclesial”.

  Nadie parece haberse dado cuenta que esta es una derrota de la Cristiandad. Es que la misma Cristiandad – ese sentido profundo del mundo sacralizado y sobreelevado por la Gracia de Cristo – ha sido olvidada. El sincretismo religioso, el equívoco ecumenismo, el dialogo peligrosamente traspuesto del plano pastoral al dogmático, ha ido ablandando la resistencia, ha ido desdibujando el perfil cristiano.

 Y ese sincretismo avasallador permite que la misma Iglesia sea infiltrada por una ideología difusa que es la mezcla de todos los errores y de todas las abyecciones. Se entiende así, la pérdida lamentable del sentido de la Cruzada, del carácter agónico del espíritu de martirio. No combatir, sino sobrevivir a cualquier precio; ese parece ser el lema de los católicos y de la diplomacia vaticana.

  ¡Qué difícil resulta para nosotros entender aquellas palabras de San Agustín ante el asedio de Hipona: “no tiene grandeza de alma el que se asombra que los muros se derrumben y los mortales mueran”.

  Aún en la desolación nos alienta la Fe. No sólo la Promesa Final, que ilumina todo el trasfondo de la historia humana, sino también porque sabemos que algunas voces resuenan aún, a pesar del silencio y de las apostasías.

  A esas voces quizás, les espere, como al Cardenal Mindszenty ese martirio mil veces más cruentos que el que puede ofrecer el comunismo: el martirio de la soledad, el abandono y el silencio de los suyos.


Revista Restauración - Año 1 N°1. Pág. 18. (1975)



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 23 de enero de 2015

Universidad sin Dios (1943) - P. Leonardo Castellani


Dios en la facultad



  Cuando alguien se aleja de Dios, se hace a sí mismo un gran mal. Filosóficamente hablando, no habría que decir se hace un gran mal sino hace el Gran Mal. Y el castigo que Dios le da es éste: Dios se queda donde está. Esto es lo que dice esa parábola del Hijo Pródigo que muchos imaginan es solamente una imagen de la sensiblería de Dios, una imagen de la lenidad de un padrazo pachorriento o a lo más una imagen de la misericordia divina, siendo así que es ante todo una imagen de la trascendencia divina. El Hijo se va y el Padre no lo ataja; el Hijo pide “lo que es suyo” y el Padre se lo da sabiendo muy bien que no es suyo. Castiga a la criatura insensata con el terrible castigo de que habló el otro poeta correntino:

“A un hombre que se quiere engañar
¿qué castigo le hemos de dar?
Dejarlo que se engañe, ch’amigo.
¡No hay pior castigo!..

  La Universidad de Buenos Aires en un momento de su historia y por culpa de no sé quien, echó a Dios de su seno; y lo que le pasa ahora es muy sencillo: no tiene a Dios. Y sin Dios el hombre puede hacer muy pocas cosas divinas. El tratado teológico De Gratia afirma que sin Dios el hombre no puede guardar la ley natural entera. Y así, según la teología —y en cuanto puédese otear en lo recóndito— la universidad está en estado de pecado mortal...

  Pero la solución ¿no será esa que dije arriba, a saber: que ella vuelva a Dios, como el Hijo Pródigo? ¡No! Ésa no es una solución sino que es una verdad. No es una verdad universitaria, ni es una verdad científica: es una verdad mística, una verdad para hacer, no para decir...

  Pero ¿no se podría traducir del idioma mística al idioma ciencia? Quizá sí. Por ejemplo: traducir Dios por Verdad. Decir que la forma cómo se  manifiesta la ausencia de Dios en las facultades es principalmente una  gran sequía de Verdad, una torsión de toda la gran maquinaria más bien hacia la Utilidad, un desalojo de la Especulación por la Especialización...

...la Universidad no contempla ya al Sabio, sino al Profesional, que ella es un grande y costoso aparato burocrático de fabricar profesionales en serie, profesionales que aun saliendo buenos —y gracias a Dios lo son muchos— no escapan al cabo de la cruel definición de Gavióla: “patentados por el Estado para explotar las necesidades humanas [salud, justicia, técnica, verdad, belleza y mando] a cambio de dinero y munidos de un diploma”. Que la cabeza de la Universidad fuese, pues, el Sabio; y que los profesionales que produce tuviesen al menos un algo de sabios, es decir, una unción sacral de la Verdad, besados una vez por la luz. El que ha sido sumergido una vez en la luz, para toda la vida no lo olvida. Si tu ojo ha mirado al sol, todo tu cuerpo será luminoso. Pero eso ¿quién no lo sabe? La cuestión no es decirlo, sino hacerlo:

“con hechos, que son varones
no palabras, que son hembras”,

como dijo mi cofrade Baltasar Gracián.

  Y volver a Dios ¿cómo se hace? Prohibiendo la blasfemia, como diría el bárbaro —casi pongo un nombre propio de un gran universitario mi amigo—. . . San Martín, el cual dio esta ley en el Ejército de los Andes:
“Todo el que blasfemare el Santo Nombre de Dios o de su Adorable Madre, o insultare la Religión: por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza, atado a un palo en público por el término de ocho días; y por segunda vez será atravesada su lengua por un hierro ardiente, y arrojado del cuerpo... Sea honrado él que no quiera sufrir: la patria no es abrigo de crímenes”

  Ahí ven ustedes por qué no acabé mi conferencia: si voy a decir esto me corren. Y con razón me corren, pues hubiese sido mal dicho. Somos profesores, no somos héroes; somos sacerdotes y no militares; somos en este momento traductores. Volver a Dios, la vuelta del Pródigo, ¿cómo se traduciría en universitario? Facultad de Teología. La Universidad es la serena morada de las ciencias —no es un ejército en campaña de vida o muerte— y existe una ciencia de Dios, que es la Teología. Nadie diría que la Teología es ciencia, visitando solamente las facultades de Teología que yo conozco en la Argentina, que parecen a primera vista colegios secundarios de catecismo y también parecen acaparadas por la formación de profesionales. Las apariencias engañan es cierto, y yo me puedo engañar y hasta lo deseo, como el tío de la poesía; pero vive Dios que eso es lo que parecen, y si no que venga Dios y lo vea. Y sin embargo, Santo Tomás ha probado —ron raciocinios y con el ejemplo— que la teología es, rigurosamente, ciencia: ciencia altísima y muy difícil. De manera que aquí en la Argentina el problema sería: 1. Volver a introducir la Teología en la Universidad; 2. Volver a introducir la Universidad en la Teología. Las dos cosas deben ir juntas; si no, no hacemos nada. Cada día se fundan “seminarios mayores” entre nosotros, que no son mayores sino iguales. ¿Cuándo se fundará el verdadero Mayor? Los “sabios” en teología son cosa escasísima, quizá la cosa más escasa que existe. Si yo encontrase cinco en Buenos Aires, sería capaz de adorarlos como un milagro.

  Como ven, la solución del problema universitario es que por ahora no tiene solución. Y sin embargo, la facultad de teología no es imposible: la tiene la universidad en Inglaterra, la tiene la universidad en Alemania, la tuvo la universidad en la Argentina. Solamente, dice el mismo tratado De  Gratia, que cuando alguien vuelve a Dios, es Dios que le ha salido al encuentro, como el Padre del Pródigo, justamente. Y aquí, entre nosotros, ojalá me equivoque; yo no lo diviso a Dios moviéndose, ni a la teología viniendo. Otra vez deseo equivocarme; pero si viene... Si viene vendrá de una de dos maneras:

  1. O bien debe entrar en la Universidad como cenicienta y por sus propios medios de seducción debe llegar a conquistar el trono por matrimonio de amor y no por prepotencia de poder; como la Universidad de Lovaina.

  2. O bien, creada fuera de la Universidad debe cobrar tanta fuerza intelectual que para saber a Dios necesitase de todas las otras ciencias y entonces las otras ciencias se percaten que necesitan de ella y se haga una ronda de manos y cuellos abrazados, como en la Danza de la Aurora de Guido Reni, quiero decir, como en la Universidad de Milán.

  Pero para todo esto se necesita un San Martín junto con un Mamerto Esquiú. Si predomina San Martín, primera solución; si predomina Fray Mamerto, la segunda.

  ¡Gran Soldado y Gran Fraile de la Patria! ¡Levantaos de vuestras tumbas!

Cabildo, Buenos Aires, N9 338, 9 de setiembre de 1943.

Leonardo Castelli – “Las Canciones de Militis” - Biblioteca Dictio – Bs. As. 1973



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 21 de enero de 2015

Bergoglio y el desarrollo sustentable - Augusto TorchSon



  “Algunos creen, perdonad la expresión, que para ser bueno y católico tenemos que ser como conejos”

  Francisco explicó que los técnicos aconsejan que la media “sea tres (hijos) por familia” para mantener la población, “paternidad responsable”

 Como ejemplo puso cuando hace algunos meses se encontró con una mujer embarazada de su octavo hijo a pesar de que había tenido siete cesáreas en los anteriores partos. “Eso es una irresponsabilidad. ¡Qué quería, dejar huérfanos a sus siete hijos!”, exclamó.

  "La respuesta es la paternidad responsable y yo conozco muchas vías lícitas que ayudan"

 Jorge M. Bergoglio en su vuelo de regreso a Roma desde Manila (El Mundo)


  Las para muchos “espontaneas” tertulias de Bergoglio en sus viajes en avión, pueden ser cualquier cosa menos improvisadas.

 Una vez más es necesario apelar a la imprescindible concatenación de informaciones y de hechos para tener una perspectiva adecuada y global del accionar de esta persona, todas las cuales van en el mismo sentido: la promoción del Nuevo Orden Mundial Masónico.

  Sin entrar en la cuestión del vulgar insulto a las madres que viven realmente como católicas coherentes y aceptan la cantidad de hijos que Dios les envía, y las mayoría de las veces, usando las vías lícitas a las que Bergoglio dice que hay que recurrir; lo que es necesario analizar es la promoción de familias reducidas a las que este falso e irresponsable pastor llama “paternidad responsable”.

  ¿Cuál sería entonces la recomendación de Bergoglio para esta “madre irresponsable”, ya que los métodos permitidos por la Iglesia siempre dejan abierta la posibilidad al embarazo y por eso son métodos abiertos a la vida? Además, no sabe acaso que el uso de métodos naturales como anticonceptivos para evitar definitivamente la apertura a la vida son igualmente pecaminosos. SI LO SABE.

  No tenemos que seguir buscando simples torpezas o excesos de locuacidad en lo que forma parte de un plan más que pensado y seguido a la perfección.

  No podemos dejar de mencionar que al referirse a los que tienen hijos como conejos, se refirió "solamente" a los católicos (que según él se creen buenos), sin embargo la población musulmana tiene un promedio de hijos inmensamente mayor y por ese motivo se cuidó una vez más de no incomodar a quienes según él, son seguidores del “libro profético y de paz” (El Corán).

  No obstante estas torpezas, lo que resulta realmente imprescindible observar, es que se refirió a los técnicos” (¿cuáles?) que recomiendan tres hijos para mantener la población. Todo esto cuando él mismo reconoció en el Sínodo que los católicos ya no se casan y por consiguiente, tienen pocos o ningún hijo. Dejando de lado la consideración sobre encomendar los hijos no a Dios y su Divina Providencia, sino a los “técnicos” que sugiere Bergoglio; no podemos dejar de recordar que, como mencionamos en nuestro artículo “Cuando la maldad se disfraza de obediencia”, Bergoglio elogió los resultados de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” de la ONU, mismos que promueven  el uso de anticonceptivos prohibidos por la Iglesia a modo de “planificación familiar” o como diría el obispo de Roma irresponsablemente: “paternidad responsable”. Mismos objetivos de la masónica ONU que trabajan en la promoción mundial del aborto con Planned Parenthood y la homosexualidad en la infancia desde la “perspectiva de género”.  Y cómo no recordar asimismo cuando dijo: “No podemos insistir solo en las cuestiones relacionadas con el aborto, el matrimonio homosexual y el uso de los métodos anticonceptivos”.

  Todo esto a la espera de una encíclica donde no se va a tratar la inmensa crisis de fe que se vive en la Iglesia, sino el cuidado del planeta, en la que aparentemente va a colaborar el cura amancebado con una monja y excomulgado Leonardo Boff, promotor de la ultra abortista y panteísta “Carta de la Tierra” que también difunde la ONU por el mundo entero, proponiendo que el cáncer del planeta es la “superpoblación”.

  Tristemente, ante evidencias tan incontrastables de los nefastos objetivos de Jorge M. Bergoglio, escuchamos a un sacerdote al que respetamos decir que “el error no tiene derechos” pero que no se puede criticar y confrontar al "Papa" porque no somos sedevacantistas, simplemente hay que poner “entre comillas” lo que no concuerde con el magisterio. Todo esto teniendo en cuenta que se refirió blasfemamente a la Santísima Virgen al decir que tenía dudas sobre Dios y que dijo cuantas herejías se le ocurrió y enumeramos oportunamente. Sin embargo el miedo a parecer cismático lleva a muchos sacerdotes a no confrontar a quien ofende a Dios en nombre de una “supuesta obediencia”, aunque vean que mucha gente va al infierno por seguir endemoniadas doctrinas. Su responsabilidad, tenemos que recordarles, es con Cristo y las almas que se les encomendó antes que con promotores de herejías y conductas desordenadas.

  La imposición del Gobierno Mundial, parece hoy más que nunca cercana. Y además del conflicto inminente que puede servir de pretexto para su imposición, como mencionamos en artículos anteriores (aquí y aquí), desde lo religioso vemos el complemento indispensable para ése régimen en la propuesta sincretista de Bergoglio en pos de la Religión Universal, religión del Anticristo, acompañada además por una desacralización aberrante.
 
  Poniendo nuestras esperanzas en Cristo que nos fortalece, debemos prepararnos espiritualmente para la arremetida del hombre de la iniquidad, Bestia del Mar; que parece ya tener su promotor y Bestia de la Tierra en el falso profeta y destructor de la fe católica.

  Una vez más y llenos de esperanza decimos “Ven Señor Jesús” y recitamos con confianza la oración enseñada por el Ángel a los pastorcitos en Fátima:

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman!

Augusto



Postales de un sincrético y sacrílego paso por Asia de J. M. Bergoglio 




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

martes, 20 de enero de 2015

Un aguafiestas en la fiesta de Satanás – Andrés García-Carro


  Nuestro amigo, el escritor católico Andrés García-Carro, nos hizo llegar su último trabajo “Un aguafiestas en la fiesta de Satanás” desde Bruselas – Bélgica.

  Agradeciéndole la deferencia, recomendamos grandemente su lectura, que, movido por un celo sincero y profundo por la defensa de los derechos de Dios, lo inspira para dar un tan excelente resultado.




“Puedes escurrir el bulto, pero el bulto no desaparece. Puedes correr  un tupido velo, pero aquello que el velo cubre, por más tupido que sea el velo, no deja de existir. Puedes mirar hacia otro lado, pero la realidad sigue siendo la misma. Puedes llamar blanco a lo que es negro y rojo a lo que es azul, pero cada color es el que es. Puedes guardar silencio, pero los hechos cantan”


Andrés García-Carro



Precio por ejemplar: 10 € (gastos de envío incluidos)
Para adquirirlo solicitarlo en facebook a Andrés García-Carro
https://www.facebook.com/andres.garciacarro


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 19 de enero de 2015

La ingenuidad provocada: arma judaica - Augusto TorchSon


  Es realmente increíble que una vez más, a la altura de los acontecimientos, nuestros victimarios se pongan en papel de víctimas, y nosotros, verdaderas víctimas, salgamos a defender al sionismo y encima en nombre de la judaica democracia liberal.

  Antes era ¿somos todos Charlie? solidarizándonos con los degenerados de la revista blasfema francesa y hoy ¿somos Nisman? apoyando a la judería que está destruyendo nuestra patria, nuestra Iglesia y el mundo entero.

  ¿Es que realmente el mundo está enfermo con el síndrome de Estocolmo y tan acostumbrado estamos a quienes están secuestrándolo en nombre de una supuesta "promesa divina" que los hace acreedores de todo lo que en él existe, incluyéndonos como sus esclavos, como para no reaccionar ante lo evidente?

  ¿Se puede pensar que la judía Cristina Fernandez Wilhelm está en contra de su raza, sus jefes y financistas?


 ¿Es que todos los que piden por verdadera democracia, no se dan cuenta que quienes la financian son la judería a la que tanto alaban y rinden culto tanto oficialismo como oposición?


  ¿Es que nadie puede atar dos cabos sueltos que están a la vista de todos?

  ¿Tan inseguros somos y necesitados de referentes que optamos por aceptar la polarización dialéctica que nos propone el Nuevo Orden Mundial y sólo creer que hay dos opciones en el plano terreno?

  En vez de buscar nuestra seguridad en Dios, en quien no pueden haber ni mentiras ni incoherencias, nos apoyamos en el judaizado obispo de Roma que promueve con todo su venenoso magisterio al Nuevo Orden Mundial Masónico y tergiversa las enseñanzas Divinas en nombre de una falsa misericordia; buscamos también apoyarnos en cada promiscuo artista que critica al gobierno, o en cada opositor abortista y promotor de cuanta degeneración propone la ONU por el solo hecho de estar en contra del oficialismo. ¿Creemos realmente que el antinacionalista y judaizado Putin, aliado de China y de todos los países marixstoides de América Latina es la opción a nivel global?


  Con sobradas pruebas que el jefe del Estado Islámico pertenece a la Mossad, como que este grupo islámico fue financiado por EEUU, resulta imposible no darse cuenta la ficción en la que los medios nos quieren sumergir.

  La muerte del Fiscal Nisman que acusó a la presidente de Argentina de complicidad con Irán, en el “atentado” contra la mutual judía AMIA y la embadajda de Israel, tiene que llevarnos a la increíblemente simple pregunta ¿a quién benefició esta situación? para darnos cuenta quien está detrás: LA JUDERÍA.

  En otra ridícula acusación en contra de Irán, se busca generar el conflicto que haga abarcativo al mundo entero: ISRAEL-IRÁN.

  Cómo mencionamos en nuestro artículo sobre Israel y la geopolítica del Nuevo Orden Mundial, éste enfrentamiento es el único que puede llevar a alinearse en fuerzas proporcionales a los países del mundo para un conflicto devastador, único posible para la imposición del gobierno mundial, sincrético y pacifista, que termine con las religiones a las que se las acusa de generar discordia mundial. Por eso se plantea la cuestión como enfrentamiento de religiones.

  No nos confundamos creyendo que Israel, EEUU y la masonería quieren desprestigiar al Islam para generar el conflicto; al contrario, si quieren musulmanes yihadistas, sólo necesitan fomentarles la lectura del Corán, y lo hacen, a pesar de que Bergoglio nos mienta diciendo que el Corán es "un libro profético y de paz".

  Aunque pasó inadvertido por falta de publicidad, no podemos dejar de recordar la brabuconada de Netanyahu en la ONU el pasado 29/09/2014 cuando acusó a Irán por las matanzas que ellos mismos realizaron sobre el pueblo palestino diciendo que estos aprovisionaban a Hamas (aquí); pero no sólo dijo eso, a pesar de los escuetos reportes periodísticos, sino que además, amenazó con destruir Irán como medida defensiva y preventiva ante la construcción en este país de una bomba nuclear.

  La dialéctica judaica, hoy más que nunca no necesita ser tan compleja, ya que cuenta como aliada principal con la puerilidad de un mundo estupidizado por sus noticieros.

  Si detrás de cada cuestión política hay un trasfondo teológico, como enseñaba Donoso Cortez, estamos asistiendo al final y definitivo enfrentamiento a la luz de la Historia de la Salvación.

  Si Kissinger y Rockeffeler dijeron que para imponer el Nuevo Orden Mundial, sólo hacía falta un gran conflicto, la situación, no puede ser más propicia.

  Tengamos en cuenta, que la visión teológica es la única realmente trascendente, y si cotejamos los acontecimientos actuales con los profetizados en las Sagradas Escrituras para los últimos tiempos, difícilmente podamos equivocarnos al considerar que el único gobierno mundial que se pretende imponer, no puede ser otro sino el del único y personal Anticristo.

  Insistiendo en no tener miedo, ni ser optimistas, ni pesimistas, sino en ser realistas y tener fe, tenemos que prepararnos para el “acontecimiento de acontecimientos” en la Historia después de la Encarnación del Verbo Divino; éste es: su Regreso con todo Honor Y Gloria. Pero primero tenemos que pasar por los dolores de parto.

  Recemos por la perseverancia final y demos testimonio de la Verdad que es la única posibilidad que nos queda, pero sin dejar de considerar no sólo que Cristo nos anunció que: “Cuando comiencen a suceder estas cosas, abrid los ojos y alzad la cabeza, porque vuestra redención se acerca” (Lc21,28) sino que además nos prometió: “Estad ciertos que Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos” (Mt.28,20)

Adveniat Regnum Tuum


Augusto

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

Mientras haya Islam, habrá Yihad - Rodericus Didaz Campidoctoris


Defensa ante el Islam 

  San Bernardo de Claraval expuso su reflexión sobre la guerra justa en los siguientes términos: la guerra no puede ser otra cosa que un mal menor, que se ha de utilizar lo menos posible, estudiando caso por caso. Entre cristianos, sólo es justa cuando peligra la unidad de la Iglesia; contra los judíos, los herejes y los paganos, ha de evitarse la violencia, ya que la verdad no se impone por la fuerza. El cristiano debe convencer, y sólo se justifica la guerra defensiva. Para San Bernardo, la Cruzada contra los infieles mahometanos debe considerarse como una guerra defensiva, llevada a cabo con una intención recta, reduciendo la violencia al mínimo. 
  


MIENTRAS HAYA ISLAM, HABRÁ YIHAD

  Un ejemplo palmario de que ello es así, lo tenemos en nuestra propia gloriosa historia los españoles, durante y después de la Reconquista:

  “Entre el Islam y la Cristiandad podían acordarse períodos de tregua, más o menos prolongados, nunca la paz; porque la paz con los infieles, que no se sometían, no la admite el Corán, y la paz con el invasor, que retenía una parte de España, no la admitían los cristianos del norte, que consideraban suyo todo el suelo de España, que había que ganar arrojando a los musulmanes al otro lado del mar.” (“El Cid histórico”, Gonzalo Martínez Diez, Planeta, Barcelona, 1999. p. 432)

(No se olviden las reivindicaciones de Al-Qaeda sobre recuperar Al-Andalus [España] de nuevo para el Islam.)

  LA YIHAD SÓLO PODRÁ ACABAR CUANDO TODOS LOS INFIELES ABRACEN EL ISLAM: Narró Abu Huraira, el enviado de Alá dijo: “Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que digan: “Nadie tiene derecho a ser adorado salvo Alá, y cualquiera que lo diga salvará su vida y su propiedad.”

  INCLUIDA LA SEDE DEL VICARIO DE CRISTO: “Narró Jalid bin Madan. El Profeta dijo: “Se perdonarán los pecados del primer ejercito de mis seguidores que invada la ciudad de César (Roma).”

  Y que ESTAS DOCTRINAS NO SON COSA DEL PASADO, lo demuestran las palabras pronunciadas en 1962 por el Presidente de Egipto, Nasser (aparentemente poco “terrorista islamista de Al-Qaeda”, ó “integrista radical”), en la conmemoración de la derrota de San Luís IX en Mansurah (Bajo Egipto) cuando el Santo Rey-Cruzado fue hecho prisionero por los musulmanes:

  “El Creciente [la media luna] arrastró la Cruz al lodo… Sólo una cabalgada musulmana nos podrá devolver la gloria de otros tiempos. Esa gloria no será reconquistada hasta que los caballeros de Alá hayan pisoteado San Pedro de Roma y Notre Dame de París.”


UNA DOCTRINA QUE NO SE TIENE REPAROS EN PROCLAMAR EN EL CORAZÓN DE LA CRISTIANDAD:

“Las invocaciones con que terminaba el sermón pronunciado por el imán Abdel-Samie Mahmud Ibrahim Moussa, durante la plegaria colectiva del viernes en la gran mezquita de Roma: “¡Oh Alá, haz triunfar a los combatientes islámicos en Palestina, en Chechenia y en otras partes del mundo! ¡Oh Alá, asegura en todas partes la victoria de las naciones del Islam!” (“Vencer el miedo”, Magdi Allam, Ediciones Encuentro, Madrid, 2008, p. 78)


  En todo caso, y para terminar, SIEMPRE SERÁ POSIBLE REPLICAR QUE LOS MAHOMETANOS FUERON LOS PRIMEROS EN AGREDIR A LA CRISTIANDAD. Y LOS CRISTIANOS TENEMOS DERECHO A DEFENDERNOS.


El Islam: Fanatismo anticristiano - Rodericus Didaz Campidoctoris


Nacionalismo Católico San Juan Bautista