viernes, 30 de septiembre de 2016

Exorcista P. Mancuso: Parece que Sor Lucía, vidente de Fátima fue sustituida por otra - Por Emilio Nazar Kasbo



  Nota de NCSJB: Hace un par de años publicábamos un extenso y excelentemente documentado artículo del prestigioso teólogo Alberto Villasana, en el cual al referirse al verdadero tercer secreto de Fátima, nos ilustraba cabalmente lo que ahora parece confirmar el Padre Mancuso. Al tratarse de un sacerdote de probada fidelidad a su ministerio y ortodoxia, nos aclara bastante el panorama en medio de tanta confusión y una apostasía nunca vista en la Iglesia, ni aun en los tiempos del Arrianismo.
  Al final del artículo del “Diario Pregón de La Plata”, reproducimos nuevamente el artículo antes citado del Dr. Villasana.


Exorcista P. Mancuso: Parece que Sor Lucía, vidente de Fátima fue sustituida por otra - Emilio Nazar Kasbo


  El día 29 de septiembre de 2016, día del Arcángel San Miguel el exorcista de la ciudad de La Plata, P. Carlos Mancuso ofreció una charla en el Centro de Estudios Manuel Belgrano de La Plata sobre el tema “EL DIABLO: MITO O REALIDAD”.

  El sacerdote explicó que realiza los exorcismos en Latín, utilizando el Ritual del Siglo XVI de la Iglesia Católica, y que no existe otro modo de realizar el exorcismo que sea efectivo. A su vez, dijo que hay un impostor que ni siquiera es sacerdote, y difunde que él es el "suplente" del P. Mancuso para hacer exorcismos, lo cual es falso.

  En el marco de su disertación, amena como siempre y utilizando el recurso del humor, expresó que una persona le ha llevado un libro en borrador, con sus hojas anilladas, en el cual aborda el tema de Sor Lucía, la vidente de Fátima, para que lo lea y lo prologue.

  Sostuvo el sacerdote exorcista, que el libro se halla documentado por fotografías, que denuncian que la vidente de Fátima, cuyo fallecimiento se habría producido hace varias décadas, fue sustituida por otra. También dijo que una cosa es la Iglesia, que es Santa y Perfecta, y otra las personas que la integran o que están dentro, que cometen pecados y errores de los cuales se deben explicaciones. Es decir, se interpreta que de ser cierta esta versión este hecho no debe ser atribuido a la Iglesia sino a la acción de algunos de sus miembros sin representación alguna.

  El P. Mancuso expresó que la estructura ósea de una persona no cambia, y que el libro se fundamenta detalladamente en las fotografías existentes de la vidente. El libro será de próxima aparición, según anunció también el Exorcista.


INFORMACIÓN EN INTERNET

  Desde hace tiempo circula en Internet la versión a la cual ha aludido el P. Mancuso. Las hermanas que convivieron en el Carmelo de Coimbra con Sor Lucía dos Santos, la vidente de Fátima, han escrito un libro llamado “Un Camino Bajo la Mirada de María”, que aclara algunos puntos sobre las cosas que había sido informada la vidente por la Santísima Virgen. Este libro tiene la virtud que esclarece algunos temas relacionados con los secretos de Fátima: devela las condiciones bajo las que Portugal conservará la fe; relata una ‘iluminación’ interior de sor Lucía en 1944 en que ‘vio’ los detalles del castigo y la tribulación en la tierra; y esclarece el manido tema de si el Cielo aceptó o no la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.

  También se afirma en Internet en varias webs que la original Sor Lucía murió y fue cambiada por una impostora.

  El Tercer Secreto conocido por la vidente, habría sido puesto por escrito en enero de 1944, cuando Sor Lucía tenía una salud muy endeble. El Secreto fue entregado a la Obispo inmediatamente con la advertencia de publicarlo después de su muerte o todo lo más antes de 1960.


ALGUN TIEMPO

  ¿A qué se refería Nuestra Señora con aquella expresión de “por algún tiempo” que viviría Sor Lucía tras la muerte de los otros dos niños videntes?  La misma Lucía responde en el diálogo habido con Francisco después de la segunda aparición, que le preguntaba por los años que viviría. “No lo sé; bastantes”.

  Esta expresión encaja perfectamente con los 32 años, 2  meses y  18 días  que viviría Lucía después de aquel 13 de junio de 1917,  muriendo a Los 42 años de edad.
¿Cuantos años te quedas?
No lo sé. Bastantes.
¿Fue Nossa Senhora quien lo dijo?
Fue. Y yo lo ví en aquella luz que nos metió en el pecho.
Ahora bien la expresión algum tempo” no encaja en absoluto con los casi  90 años que separan aquel trece de junio con la supuesta muerte de  la supuesta Lucía, “muerta” el día 13/02/2005.


EL 31 DE MAYO DE 1949

  La biografía oficial dice que profesó el 31 de mayo de 1949, después de un año de novicia en el convento, en el que entró en marzo de 1948 a los 41 años de edad. Según dicha historia oficial profesaría justo un año y dos meses después, contra lo mandado en los conventos carmelitanos, que al parecer exigen dos años de noviciado. Según Internet, Sor Lucía, nacida el 22 de marzo de 1907 en Fátima habría fallecido el 31 de mayo de 1949, fecha en la cual fue sustituida por una impostora.

  La Hermana Lucía después de una supuesta vida en la Orden de 56 años que supuestamente comenzó el 31 de mayo de 1949, (después de 1 año y dos meses pasados en el Carmelo de Coimbra como novicia) cuando supuestamente profesó como religiosa en la Orden de Nuestra Señora del Carmen, en la rama de las descalzas de Santa Teresa, tiene como fecha de profesión el 03/10/1928 – que consta en numerosas biografías- en la congregación de las Hermanas de Santa Dorotea. Pero su supuesta profesión en las carmelitas fue la el 31 de mayo de 1949, como proclaman todas las biografías de Lucía (y que habría sido la misma fecha de su fallecimiento).

  El libro que prologará el Exorcista Padre Carlos Mancuso, seguramente será esclarecedor acerca de numerosos datos y posibles contradicciones existentes en torno al Tercer Secreto de Fátima, y de la vida de Sor






  El título de este artículo puede causar asombro, ya que la mayoría conoce y da por auténtica la versión oficial, publicada por el Cardenal Angelo Sodano en junio del año 2000, en la que supuestamente se dio a conocer la revelación hecha por la Santísima Virgen María a los tres pastorcitos de Fátima, Portugal, en 1917. También se acepta que la "Hermana Lucía" validó ese texto al año siguiente y falleció en 2005.

  Sin embargo, existen suficientes pruebas de que la verdadera Hermana Lucía murió realmente el 31 de Mayo de 1949, fiesta de María Reina, y de que la fallecida en 2005 fue en realidad una impostora. También hay certeza de que existe una parte del Tercer Secreto que aún no se ha querido publicar oficialmente, si bien se ha dado a conocer ya de forma extraoficial y ofrecemos aquí una reflexión respecto a ella.

  Lucía Dos Santos ingresó al Carmelo de Santa Teresa de Coimbra en 1948, treinta y un años después de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima, teniendo 41 años de edad. Anteriormente, había sido religiosa de las Hermanas Doroteas, en Pontevedra, España, en donde ingresó en 1925, a los 15 años de edad, y profesó en octubre de 1928.

  Desde que estuvo con las Hermanas Doroteas tenía una salud muy precaria, motivo por el que, en 1944, Mons. Da Silva le ordenó escribir el Tercer Secreto de Fátima, temiendo que con su muerte se perdieran las revelaciones de Nuestra Señora.

  Después de ingresar al Carmelo de Porto, en Portugal, la salud de la Hermana Lucía continuó agravándose, y murió el 31 de mayo de 1949, al año y dos meses de haber ingresado.

  Cuando, 65 años después, murió la impostora "Lucía", el 13 de febrero de 2005, en el listado oficial de monjas fallecidas de los Carmelitas Descalzos pusieron a la Hermana "Lucía Dos Santos" en la casilla 265. Pero, por más de un año, apareció allí la fecha real de su fallecimiento, 31 de mayo de 1949, sin que nadie se diera cuenta. Hoy día aparece ya corregido (ver "Moniales Defunctae" de la Orden: (http://www.ocd.pcn.net/defunti/n_def9.htm).

  Con todo, nótese que aún hoy aparece como fecha de su profesión el 3 de octubre de 1928, lo cual simplemente no pudo haber ocurrido, ya que Lucía entró a la Orden Carmelita hasta 1948.

  ¿Porqué el obituario no reproduce el 31 de mayo de 1949 como la fecha de su profesión, como por mucho tiempo se manejó en las biografías oficiales? Por varias razones: la primera, porque la Regla carmelita establece que la profesión se hace hasta después de dos años de noviciado, mismos que Lucía no había cumplido y, la segunda, porque ese fue el día en que ella murió.

  El error, que por más de un año se mantuvo en el sitio de la Orden, llevó a que un lector preguntara ese extraño dato a los editores de Tradition in Action: (Ver tercera conversación titulada "Death Notice in Carmel Archives":


Traducción al español:

Pregunta:

  "No estoy a favor de las teorías de conspiración, pero a las bizarras fotos de la Hna. Lucía a las que se refiere Ms. Hovart añádase otro asunto bizarro: al mirar al sitio web de los Hermanos Carmelitas y ver los obituarios de monjas de 2005, dice que Sor Lucía murió el 31 de mayo de 1949. Esta lista ha estado allí por al menos un año sin que nadie la corrija, quizá ustedes me puedan explicar el porqué. Nuevamente: no creo en las teorías de la conspiración, pero las fotos son raras y esta fecha de fallecimiento me parece muy extraña. Solo quería hacer notar eso".

Respuesta de los Editores:

  "El cuadro 265 enlista correctamente la fecha de nacimiento y de profesión: nació el 22 de marzo de 1907 en Fátima, e hizo sus primeros votos como Hermana Dorotea el 3 de octubre de 1928. Pero es difícil entender por qué el sitio oficial de documentos puso como la fecha de su fallecimiento el 31 de mayo de 1949. Tal vez porque ella realmente murió en aquella fecha, y otra persona, que falleció en 2005, haya tomado su lugar".

  Tan es cierta esa posterior corrección, que en el documento digitalizado aparece aún, en las fuentes originales, la fecha del 31 de mayo de 1949, como se puede observar en la parte baja derecha:
  


  Por otro lado, las clamorosas discrepancias entre la verdadera Lucía y la impostora "Lucía" son la que documentan sin lugar a dudas que se trata de dos personas totalmente distintas. Las diferencias existen al menos en tres elementos: faciales, de caligrafía, y contenido del mensaje.



 En las fotos de la verdadera Lucía I y la impostora "Lucía" II se destacan:
   
Diversa forma de ojos:


Diversa forma de nariz, labios y mentón:


Diversa dentadura, boca, pómulos y mentón:


Verdadera Lucía de joven       Impostora "Lucía" de joven
  
  La caligrafía también es distinta, como lo revela el estudio elaborado por el Speckin Forensic Laboratories, empresa internacional especializada en falsificación de documentos. Las dos Lucías escriben distinto la "h", la "N" mayúscula, el saludo personal, la "g" minúscula, y las "S, s" mayúscula y minúscula:


  Por último cabe señalar que después de la segunda aparición, la Virgen María le había revelado a Lucía que sus primos, Francisco y Jacinta, morirían en breve, y que ella, Lucía, moriría "algún tiempo" después. Ese "algún tiempo" choca con la edad de 98 años que supuestamente tendría al morir en 2005: "Sim; a Jacinta e o Francisco levo-os en breve. Mas tu ficas cá mais algum tempo".

  Además, hay una prueba concluyente de que estamos ente una falsa "Lucía", y es que ésta apoyó la versión fraudulenta del 3er Secreto de Fátima operada por el Cardenal Sodano en el año 2000. Si se tratara de la auténtica Hermana Lucía no lo hubiera hecho, siendo ella la protagonista y principal conocedora del verdadero Secreto.

  Pero ¿quién creó a la falsa Hermana "Lucía" y por qué?

  Ante todo, es preciso exonerar al Papa Pio XII de este fraude. Él fue un gran creyente de las apariciones en Fátima, al punto que obedeció el mandato de la Virgen y consagró Rusia al Inmaculado Corazón de María el 7 de julio de 1952, si bien no obedeció en hacerlo con los obispos de todo el mundo.

  No. Todos los indicios conducen a un personaje de alto nivel en El Vaticano, con gran poder para influir en los superiores del Carmelo pero a espaldas del Papa, y por motivos de una agenda política personal.

  De haberse difundido el hecho de la muerte de la Hermana Lucía en 1949, los católicos de todo el mundo habrían reclamado la publicación del Tercer Secreto, ya que la Virgen había pedido que éste se diera a conocer a la muerte de la Hermana Lucía, o en 1960, lo que sucediera primero. Igualmente, la feligresía habría pedido la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, cosa que Pio XII no había hecho aún.

  ¿A quién en Roma le interesaba impedir ambas cosas, que se publicara el Secreto y se consagrara a Rusia? Principalmente a un personaje, al Sostituto de la Secretaría de Estado, Mons. Giovanni Battista Montini.

  En su libro "Undermining the Catholic Church", Mary Ball detalla que en 1944 tuvo lugar una reunión de alto nivel entre Montini y Palmiro Togliatti, líder del Partido Comunista Italiano que había vuelto de su exilio de 18 años en la Unión Soviética. En esa reunión, documenta, se pactó un acuerdo entre Democracia Cristiana, los socialistas y los comunistas, para obtener el control total de Italia en cualquier gobierno de la post-guerra, y también se esbozaron las condiciones para un acuerdo de acercamiento entre la Iglesia Católica y la Unión Soviética. Esa reunión, subraya Ball, se hizo sin el conocimiento de Pío XII, puesto que Montini se encargo hábilmente de ocultarle el asunto. En el libro "¿La Iglesia eclipsada?" se menciona que Montini y Togliatti eran amigos desde la infancia. Y afirma que no fue esa la única traición y engaño de Montini a Pío XII.

  Andreas Böhmler explica que la gota que colmó el vaso, y evidencia que se agotó la paciencia del Papa Pío XII, fue un desagradable incidente ocurrido en 1954, en el que se vio salir de El Vaticano a un hombre esposado que fue subido a un coche. Este hombre, despojado de su sotana por orden del Papa, no era otro que Mons. Alighiero Tondi, jesuita, secretario particular de Montini. Según trascendió, el secretario de Montini tenía acceso al Archivo Secreto Vaticano, y de allí obtenía los nombres de los sacerdotes que eran enviados detrás de la Cortina de Hierro. De ello le informaba a Togliatti, quien a su vez se lo transmitía a sus camaradas rusos quienes se encargaban de martirizar y asesinar a esos sacerdotes. En cuanto Pío XII tuvo conocimiento de estos gravísimos hechos, expulsó a Mons. Alighiero Tondi y lo sometió a juicio, en el que confesó ser agente de la KGB formado en Moscú e infiltrado en la Iglesia. Pio XII se quitó de encima a Montini enviándolo a Milán como Arzobispo, pero siempre le negó el birrete cardenalicio impidiendo así, al menos temporalmente, que pudiera ser considerado "papabile". Este gravísimo caso hizo enfermar a Pío XII.

  No solo al pro-comunista Montini, sino a varios modernistas y ecumenistas espantaba la posible publicación del Secreto a la muerte de la Hermana Lucía en 1949. El Hno. Michel de la Trinité en el Cap. VIII del Tomo III de su Corpus sobre Fátima, después citado por el P. Paul Kramer, dice que, además de Montini, existían otros opositores a la revelación del Secreto, entre los que destacaba el jesuita Edouard Dhanis:

  "El obstáculo estaba en Roma, y solamente en Roma. Era el clan de los partidarios de Dhanis, o más bien, el clan anti-Fátima, del cual Dhanis meramente había sido su portavoz. Monseñor Montini había sido trasladado, pero estaba su mano derecha, Monseñor Dell'Acqua, el nuevo sustituto de la Secretaría de Estado. El Padre Bea, confesor del Papa, aún estaba allí -él ya estaba secretamente enamorado del ecumenismo y listo para hacer todas las concesiones, especialmente en el área de la devoción mariana-. También permanecían el Padre Janssens, Superior General de los Jesuitas y Dhanis mismo, quien se había convertido en el experto cuasi-oficial de la Compañía -si no del Vaticano mismo- para todo lo concerniente a Fátima.

  La ofensiva más ingeniosa, la más tenaz, y ciertamente la más efectiva contra Fátima, fue conducida por el jesuita belga, Padre Edouard Dhanis, profesor de Teología en Lovaina de 1933 a 1949, quien enseñó luego en la Universidad Gregoriana de Roma, donde en 1963 fue nombrado Rector por Paulo VI. Con el paso del tiempo, él aparece hoy, a causa de su aparente objetividad y prudente moderación, como el más inflexible y terrible adversario de Fátima".

  Además, fue el propio Montini quien intervino para que la Hna. Lucía saliera de las Hermanas Doroteas de España y entrara al convento de clausura del Carmelo en Portugal. Montini se lo pidió personalmente al Obispo de Porto el 27 de agosto de 1947.

  Y es que a Tuy y Pontevedra acudían ya numerosos peregrinos y la Hna. Lucía estaba en el centro de la atención. Por ello urgía al grupo anti-Fátima trasladarla a la soledad, reclusión y silencio de Porto.

  En una carta que la Hna. Lucia escribió a su confesor, el P. José Aparicio Da Silva, el 11 de enero de 1946, le manifiesta su molestia por las maniobras que había para sacarla de Tuy-Pontevedra y trasladarla a Portugal. Comenta: "un padre de La Compañía de quien se sirvió el demonio, no sé qué cosas contó a la Madre Provincial".

  La impostora Hermana Lucía apareció por primera vez en público en 1957, a los ocho años de fallecida la verdadera Hermana Lucía. Fue en una entrevista con el P. Agustín Fuentes, con motivo de la causa de beatificación de Jacinta y Francisco. El Vaticano declaró que la entrevista había sido "fraudulenta", silenciaron al P. Fuentes regresándolo a México y lo alejaron de la causa de beatificación.

  Después, la impostora "Lucía" apareció en público en diversas ocasiones. En el año 2001, echaron mano de ella para que avalara como verdadero el texto del Tercer Secreto publicado por el Cardenal Angelo Sodano el año anterior. En realidad, esa publicación había sido un fraude mayor.

  El Cardenal Angelo Sodano solo dio a conocer la primera parte del Tercer Secreto, la visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima, pero omitió la segunda parte, que son las palabras explicativas de la Virgen sobre esa visión. Los niños vieron, como bien dice el comunicado oficial, a un obispo vestido de blanco (que temían fuera el Papa) huyendo de una ciudad en ruinas, sobre los cadáveres de muchos sacerdotes y laicos, para posteriormente ser asesinado de forma violenta.

  Pero en vez de dar a conocer la explicación dada por la Virgen María a los niños, Sodano inventó una explicación falsa, afirmando que la visión se refiere al atentado que sufrió Juan Pablo II en la Plaza San Pedro en 1981.

  Eso es simplemente absurdo. Cuando el atentado de 1981, Roma no estaba en ruinas, el Papa Juan Pablo II no salió huyendo, no había cadáveres por las calles, y no fue asesinado posteriormente. Es decir, no hay absolutamente ninguna concordancia de ese hecho con la visión que tuvieron los niños.

  Por otro lado, si de verdad se refiriese a ese acontecimiento histórico, ¿por qué esperar veinte años para darlo a conocer?

  No. La visión que tuvieron los tres pastorcitos se refiere a una situación futura de la Iglesia que al día de hoy no ha tenido verificación. Además, cabe mencionar, la visión que tuvieron corresponde casi textualmente con la revelación que tuvo el Papa San Pío X en 1909: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel". Ese acontecimiento claramente no ha tenido aún verificación.

  El punto medular y delicado de la cuestión es que después de la visión que tuvieron los niños, la Virgen María les dio a conocer el significado de la visión, explicándoles claramente lo que sucederá con la Iglesia. Esas son las palabras que el Cardenal Angelo Sodano intencionalmente ocultó, dándole a la visión un significado diverso.

  En dos ocasiones, durante su visita a Fátima en mayo de 2010, el Papa Benedicto XVI corrigió las cosas y señaló que el contenido del Tercer Secreto de Fátima tiene un significado de futuro.

  No fue la primera vez que declaró algo parecido. En el año 2003, siendo aún cardenal, Joseph Ratzinger admitió públicamente, en una entrevista en el canal EWTN de la Madre Angélica, que la interpretación del Tercer Secreto podría ser diversa a la ofrecida en junio del año 2000, y también referirse a un acontecimiento futuro. Y algo más revelador aún: a Mons. Williamson, Ratzinger le confesó que el entonces Secretario de Estado lo obligó a aceptar la interpretación falsa: "Sodano me torció la mano" (ver Paronama Católico, Vol. 2, No. 14 (12/01/07).

  ¿Por qué se facilitó el separar la visión de las palabras explicativas de la Virgen? La razón está en que la Hermana Lucía escribió la visión y las palabras explicativas de la Virgen en dos documentos diversos.

El primer documento:

  Ella se enfermó gravemente en junio de 1943. Su superior, Monseñor Da Silva, temiendo que pudiera fallecer por la enfermedad, le ordenó, el 15 de septiembre, escribir el texto del Secreto. La Hermana le pidió la orden formalmente y por escrito. A partir de que la recibió, a la monja le atacó una extraña parálisis que ella consideró de tipo sobrenatural. Finalmente, el 2 de enero de 1944, la misma Virgen María se le apareció nuevamente confirmándole que esa era la Voluntad de Dios, y que le daría la fuerza y la luz necesarias para poder escribirlo, cosa que hizo al día siguiente. Sin embargo, por el decaimiento tan severo que tuvo, la Hermana Lucía sólo pudo escribir, en tres páginas de su diario, la visión, pero no las palabras de la Virgen que interpretan la visión.

El segundo documento:

  No fue sino hasta seis días después que la Hermana Lucía volvió a tener fuerzas y finalmente escribió, en una hoja suelta, las palabras explicativas de la Virgen respecto a la visión. Este hecho sucedió el 9 de enero de 1944 en la Capilla del Convento de Tuy.

  Existen varios testimonios, si bien indirectos, que confirman la existencia de dos documentos diversos: el Cardenal Ottaviani; el Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal del Papa Juan Pablo II; el Padre José Schweigl, enviado por el Papa Pío XII a visitar a Lucía en el Carmelo de Coimbra el 2 de septiembre de 1952; el Padre Agustín Fuentes, sacerdote mexicano postulador de las causas de beatificación de Francisco y Jacinta. Pero el más importante es el del Arzobispo Loris Capovilla, ex secretario particular del Papa Juan XXIII, quien pudo leer personalmente el segundo documento.

  Incluso se sabe en qué fechas, diversas también, llegaron ambos documentos a El Vaticano, en dónde se guardó cada uno de ellos por separado, y hasta en qué fecha los Papas los han leído. Toda esta historia se haya compendiada en diversas obras recientes: Andrea Tornielli (Il Segreto Svelato, Italia, 2000); la del vaticanista Marco Tossati (Il Segreto Non Svelato, Italia, 2002), la de Solideo Paolini (Fátima, non Disprezate le Profezie, Italia, 2005), la de Antonio Socci (Il Quarto Segreto di Fatima, Italia, 2006).

  En el segundo documento, que escribió la Hermana Lucía el 9 de enero de 1944, se encuentra descrito, con detalle, la verdadera explicación de la visión que tuvieron.

  Por cuanto a la entrevista del Cardenal Bertone con la impostora Hermana Lucía, para obligarla a afirmar que lo publicado por El Vaticano era el Tercer Secreto auténtico y completo, sin duda constituye la fuente más desacreditada. El relato que hace Bertone, de una entrevista que según él duró dos horas, consiste en tan solo 44 palabras en italiano (de lo que la impostora dijo en portugués), y de la que no hay ningún registro o grabación.

  Así dice el escritor y periodista Antonio Socci: "Tanto para acallar muchos rumores y leyendas, como para proteger al Vaticano de las acusaciones de manipulación, Bertone debería haber grabado, o a lo mejor también filmado, esos coloquios excepcionales para dejarlos a la posteridad. O al menos transcribir todo, preguntas y respuestas, para que la vidente pudiese al final firmarlos y evitar futuras y previsibles contestaciones. Pero increíblemente esos tres interrogatorios (mayo del 2000, noviembre del 2001 y diciembre de 2003), de al menos diez horas de duración, según el prelado, no fueron ni grabados, ni filmados, ni verbalizados. El prelado hoy nos explica que él "tomó notas". De modo que en los documentos oficiales de Fátima solo constan algunas pocas frases atribuidas a la monja, frases de credibilidad controvertida y para nada exhaustivas dado que las preguntas decisivas, las que eran adecuadas para aclarar todas las dudas, no las hizo, o al menos no son reproducidas por Bertone. Y lo que es peor, le atribuye hoy a la monja, que mientras tanto ya ha muerto y no puede desmentir nada, frases que no fueron reproducidas en el informe oficial del año 2000.

  Según Bertone, la monja con el texto del año 2000 enfrente, habría dicho "éste es el Tercer Secreto", "el único texto", y no he escrito ningún "otro". ¿Por qué una frase tan importante no fue reproducida por Bertone en la publicación oficial? ¿Y por qué no le preguntó el prelado a la vidente si escribió alguna vez la continuación de las misteriosas palabras de la Virgen dejadas en suspenso por el "etcétera" ("En Portugal el dogma de la fe se preservará siempre, etc.") que han sido consideradas siempre por los expertos el comienzo del Tercer Secreto? Realmente extraño. Del mismo modo que la otra frase que ahora, y solo ahora, muerta la vidente, el prelado le atribuye, según lo cual Lucía, cuando supo del atentado al Papa de 1981, "pensó enseguida que se cumplió la profecía del Tercer Secreto". ¿Por qué una confirmación tan decisiva jamás se incluyó en el informe oficial? ¿Por qué en el dossier Vaticano, que publicó el texto de la visión, nadie, ni sor Lucía, ni los cardenales Sodano, Ratzinger y tampoco el propio Bertone, escribió explícitamente que el atentado de 1981 fue el cumplimiento del Tercer Secreto? ¿Y por qué dijo Ratzinger que tal interpretación solo fue una hipótesis y no hubieron "interpretaciones oficiales" de la Iglesia, mientras hoy Bertone pretende imponerla como versión oficial? ¿Y por qué sor Lucía, en su carta al pontífice, adjunta al dossier Vaticano y escrito en el 1982 (un año después del atentado), explicó que "no constatamos todavía la consumación final de esta profecía", pero "nos estamos encaminando poco a poco a grandes pasos"? ¿Por qué en aquella carta al pontífice Lucía no hace mención del atentado que se había verificado hacía muy poco tiempo, si justamente era el cumplimiento del Secreto?

  Hay quien ha sostenido que Bertone no grabó ni verbalizó los coloquios con la vidente porque se habrían puesto de manifiesto las presiones psicológicas ejercidas sobre la monja de clausura, para inducirla a avalar ciertas tesis. Lo he rememorado leyendo la página del libro de Bertone donde el cardenal recuerda que en algún punto la vidente "se irritó" y le dijo "¡no estoy confesándome!" ¿A qué pudo contestar Lucía con esas duras palabras? ¿Quizá alguien le recordó a la anciana monja de clausura el poder eclesiástico y le insinuó la posibilidad de que le negase la absolución? No se sabe, porque el prelado, que recuerda bien la respuesta, por el fastidio de la monja, dice haber retirado su pregunta".

  El contenido de las palabras explicativas de la Virgen, a la visión que tuvieron los niños de Fátima, y que El Vaticano ha ocultado hasta ahora es este en resumen: un grave cisma, un enfrentamiento entre dos Papas, y cómo la apostasía, la destrucción de la fe, vendrá desde el vértice mismo de la Iglesia.

  Así declaró el Cardenal Karol Wojtyla, ante el Congreso Eucarístico de Pennsylvania, en 1977: "Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Esas palabras hacen eco a la versión diplomática del Tercer Secreto circulada por el Papa Juan XXIII arriba mencionadas: "Habrá cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Satanás marchará en medio de ellos y en Roma habrá grandes cambios".

  Pero citemos otros testimonios:

  Cardenal Luigi Ciappi, 1995: "En el Tercer Secreto se dice que la pérdida de la fe, es decir la apostasía, saldrá de la cúpula de la Iglesia".

  Mons. Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, 1938: "Estoy obsesionado por las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima. La obstinación de Nuestra Señora ante el peligro que amenaza a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que supondría la alteración de la fe en su liturgia, su teología y su alma. Escucho a mi alrededor a los innovadores que quieren desmantelar la Capilla Sagrada, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, hacer que se arrepienta de su pasado histórico. Vendrá un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dudará como San Pedro dudó. Estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo no es más que un símbolo, una filosofía como tantas otras, y en las iglesias los cristianos buscarán en vano la lamparilla donde Dios los espera y como María Magdalena gritarán ante la tumba vacía: ¿Dónde le han puesto?"

  El Padre Joaquín Alonso, archivista de Fátima: "El Tercer Secreto habla de la crisis de fe dentro de la Iglesia y a graves diferencias de la alta jerarquía superior de la Iglesia".

  El Cardenal Silvio Oddi, en 1990: "La Virgen Bendita nos alertó en Fátima contra la apostasía en la Iglesia".

  La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: "Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo".

  Si esto es así, si ese es el contenido del segundo documento, entonces se explica el testimonio del Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal del Papa Juan Pablo II cuando dijo: "El Tercer Secreto se refiere a que la pérdida de la fe en la Iglesia, es decir, a que la apostasía saldrá de la cúspide de la Iglesia".

  Y se explican también las palabras del Padre Paul Kramer, "El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como dijo la Hermana Lucía, partidarios del demonio, los que trabajarán para el mal sin tener miedo de nada".

  Al Padre Stefano Gobbi, fundador del Movimiento Mariano Sacerdotal, la Virgen María le reveló en 1979: "Las fuerzas masónicas han entrado a la Iglesia de manera disimulada y oculta, y han establecido su cuartel general en el mismo lugar donde vive y trabaja el Vicario de mi Hijo Jesús. Se está realizando cuanto está contenido en la Tercera parte de mi mensaje, que aún no ha sido revelado, pero que ya se ha vuelto patente por los mismos sucesos que estáis viendo".

  Si el segundo documento pone en descubierto la trama que altos masones clérigos infiltrados en la Iglesia están fraguando desde la cúspide de la Iglesia, se explican también las palabras del Cardenal Ottaviani cuando dijo: "El Tercer Secreto tenía que ser enterrado en lo más oculto, en el lugar más profundo, oscuro e inaccesible de la Tierra".

  Este sería el texto auténtico del Tercer Secreto de Fátima, fotografiado en 2010 y transmitido vía faxsimil a Tradition in Action:


Traducción al español:

JMJ

Tuy 1/4/1944

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el "santo Padre" frente a una multitud que lo vitoreaba.

Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.

Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44


Argumentos que apuntan a la autenticidad del Secreto:

1. Respecto a su contenido, es una descripción que ciertamente coincide con la realidad de confusión que estamos viviendo en la Iglesia, con toda una serie de transgresiones a la liturgia y a la doctrina. Si este texto se hubiera revelado antes de 1960 sin duda podría haberse evitado gran parte de la presente crisis;

2. Respecto a su forma, corresponde totalmente con las otras dos partes previamente reveladas, y manifiesta una coherencia con el mensaje general de Fátima;

3. Se trata de un texto completo en sí mismo, con una introducción, una explicación en su parte central y una conclusión, y es de 25 líneas, tal y como el auxiliar del Obispo Da Silva, Mons. Venancio, vio a contraluz;

4. El sentido resulta comprensible para cualquiera que lee el texto, incluso con las referencias meta-temporales;

5. La grafía y el estilo corresponden a los observados en los escritos de la auténtica Hermana Lucía en la primera y segunda parte del Secreto.

6. Concuerda con lo expresado por las personas que han visto el verdadero Tercer Secreto de Fátima personalmente, y cuyos testimonios hemos mencionado arriba: el Papa Pío XII, los cardenales Alfredo Ottaviani, Luigi Ciappi y Silvio Oddi, el Arzobispo Loris Capovilla. Todos ellos mencionan que el contenido se refiere al cisma y enfrentamiento entre dos Papas, y a que la apostasía, la corrupción de la fe, vendrá del vértice mismo de la Iglesia.

  Por otro lado, mencionar el traslado de la piedra angular de la tumba de San Pedro a Fátima y la destrucción de Roma resulta llamativo ya que, cuando se reveló el Secreto, en 1917, todavía no se sabía que los restos de San Pedro estaban allí, lo cual avala el carácter sobrenatural, auténtico y profético del mensaje.

  Con todo, la expresión "la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima" se refiere de forma eminente a la autoridad doctrinal del papado, y deja de ser misteriosa por cuanto apunta a la legitimidad del sucesor de Pedro como "piedra angular" que vuelve a sostener el "dogma de la Fe", después de que éste ha sido adulterado.

  También hay que subrayar la coherencia que tiene esta versión auténtica del Tercer Secreto con la profecía católica en general. Dice, por ejemplo, la Virgen María en La Salette: "Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo". Y en el exorcismo del Papa León XIII se lee: "Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey". Y la famosa profecía del Papa San Pío X que ya citamos: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel", misma visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima y El Vaticano dio a conocer en junio del año 2000.

  Llama la atención, en el auténtico Tercer Secreto de Fátima, la mención de los Papas Pío XII y Juan Pablo II, pues en el año en que se dieron las revelaciones gobernaba la Iglesia Benedicto XV, y después vendría Pío XI y luego otros tres más hasta llegar a Juan Pablo II.

  Pero aquí también hay concordancia con el conjunto de las revelaciones de Fátima respecto a la mención de Papas futuros que aún no se conocían, pues en la segunda parte del Secreto les dijo la Virgen: "La guerra pronto terminará (Primera Guerra Mundial). Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor". Si alguien hubiera inventado este texto no hubiera mencionado a Papas futuros, dado que esto podría haber sido señalado como una objeción. Es decir, la impugnación misma que se puede hacer a la autenticidad del texto se convierte en prueba de su autenticidad.

  Lo más dramático y grave del Secreto es la que se refiere a la fe: "En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima". De esto hablaremos más abajo.

  Y la parte más difícil, al menos desde le punto de vista teológico, es: "Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44".

  Las citas nos dicen que hay una correlación entre Fátima y las profecías escatológicas de la Biblia. La cita de Daniel se refiere a la "70 semana", faltante a las 69 semanas que se cumplieron desde Nabucodonosor hasta el bautismo del Mesías en el Jordán. Para los judíos, la "semana" (shabua) no son 7 días, sino 7 años. Por lo que entonces se verificaron 483 años.

  A ese lapso falta aún la "70 semana" que corresponde a los siete años del gobierno mundial del anticristo (denominada por Jesucristo la "Gran Tribulación"), en que iglesia apóstata estará al servicio del orden global anticristiano, y en que la Iglesia fiel a Dios y a la tradición será perseguida.

  Por ello, la mención de 69 semanas es literal, no puede subyacer a la interpretación judaica del Antiguo Testamento. Son propiamente 69 semanas naturales a partir de un acontecimiento concreto que el Tercer Secreto no menciona explícitamente.

  La otra cita, la de San Mateo, como explicando el que la autoridad doctrinal petrina sea retirada al Papa y transferida a quienes son fieles a la tradición y al mensaje revelado en Fátima, consiste en la condena lanzada por Jesucristo a las autoridades judías farisaicas que rechazaron al Mesías: "Ahora yo les digo, a ustedes se les quitará el Reino de los Cielos, y le será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos" (Mt 21, 42).

  La "abominación" en que vive Roma actualmente es debida a la infiltración masónico-comunista a la que se refiere el Padre Gobbi, y cuya máxima expresión cristalizará a futuro en el gobierno mundial del anticristo con la complicidad de la nueva iglesia. El plan es construir un gobierno centralizado, socialista y ateo, del cual la falsa iglesia proclamará que puede ser considerado como "cristiano".

  Uno de los mayores secretos con relación a la Iglesia y al Concilio Vaticano II es el "Pacto de Metz". En agosto de 1962, en la ciudad francesa de Metz, el cardenal Tisserant, siguiendo órdenes precisas de Juan XXIII, llevo a cabo un pacto entre la Santa Sede y el patriarca ortodoxo Nikodim, enviado por el politburó soviético. Con ese pacto, la Iglesia se comprometía a que en el Concilio no habría ninguna condena contra el comunismo y el marxismo, a cambio de que los rusos enviaran dos representantes al Concilio.

  Ese Pacto era una traición, ya que el Papa Pío XI, en 1937, había enseñado y explicado ampliamente, en su Encíclica Divini Redemptoris, que "el comunismo es intrínsecamente perverso; y no se puede admitir que colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización cristiana". Y ya en su Encíclica Non Abbiamo Bisogno había condenado la masonería, y en laPascendi Dominici Gregis, había advertido de la infiltración a la Iglesia: "Al presente no es menester ir a buscar a los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y esto es precisamente objeto de grandísima ansiedad y angustia, en el seno mismo del corazón de la Iglesia. Enemigos, a la verdad, tanto más perjudiciales, cuanto lo son menos declarados. Hablamos venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes. Ellos traman la ruina de la Iglesia no desde fuera, sino desde adentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas. No hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper".

  La masonería fue creada por nueve prominentes judíos, en el año 43, en la corte del rey Herodes Agripa, con el nombre "La Fuerza Misteriosa" y con la finalidad de perseguir a los cristianos. En el año 1717 cambiaron de nombre y comenzaron a llamarla "Masonería" simulando públicamente una finalidad filantrópica. Pero el hecho de que en los grados superiores se conservase siempre el objetivo último de destruir la Iglesia y a la cristiandad, llevó a que los Papas, desde Benedicto XIV (1751) hayan establecido la excomunión para quien se adhiere a cualquiera de sus ritos, disciplinas, logias y sociedades secretas.

  La advertencia concreta del Papa Pio XI surgió porque en su pontificado se hacían contactos ocultos para hacer una "amnistía", un acuerdo inicuo entre la Iglesia y la masonería negra pro comunista. El primer encuentro formal se tuvo, en 1926, en Aix-La Chapelle de Aachen, en la que se reunieron los sacerdotes jesuitas Herman Gruber y Joseph Berteloot, con los tres eminentes masones Kurt Reichl, del Consejo Supremo de Austria, Eugen Lenhoff, gran maestre de la Gran Logia Austriaca, y el doctor H. Ossian Lang, secretario general de la Gran Logia de Nueva York. Otra entrevista se tuvo, poco después, entre los sacerdotes Gruber y Mukermann, con el cabalista Oswald Wirth y el gran maestre grado 33 Albert Antoine, del Supremo Consejo Escocés, para planear la estrategia de crear un "socialismo global cristiano" vinculado al marxismo.

  En 1937, los dignatarios del Consejo Supremo de Francia emprendieron, con Oswald Wirth, la tarea explícita de propiciar el acercamiento entre sacerdotes católicos y la corriente espiritualista de la masonería negra.

  Contactos con grupos de la masonería siguieron teniendo eminentes jerarcas católicos como los cardenales Bea, Liénar, Frings, Köning y Suenens; los teólogos Han Küng, el dominico Schillebeckx y el jesuita Van Kolsdonk. En París, el delegado apostólico Angelo Roncalli trabajaba por una "reconciliación" entre la Iglesia y la masonería, ya que él mismo había sido iniciado en la logia Rosacruz siendo delegado apostólico en Turquía. En 1953, después de haber sido investido cardenal por Pio XII, quiso regresar a Francia para encontrar al gran masón Vincent Auriol, ante quien se arrodilló para que éste le re-impusiera el capello cardenalicio, ratificando así su lealtad a la masonería.
  

 Angelo Roncali recibiendo el birrete de manos del masón Vincent Auriol

   La revolución había de comenzar en las mentes. En 1946 los jesuitas de Bruselas crearon el Centro Lumen Vitae, con el supuesto de crear y diseminar publicaciones "catequéticas". Pero el propósito de la organización era otro. Dice Farley Clinton en The Wanderer: "Se trataba de una institución dedicada al rechazo de las ideas recibidas y a vaciar la enseñanza religiosa de todo contenido tradicional. Lumen Vitae tuvo un financiamiento amplísimo desde un principio y se creó para funcionar como un movimiento mundial".

  Antes del Concilio se tuvo una reunión secreta de alto nivel, en Münich, presidida por el pro-comunista arzobispo de Milán Giovanni Battista Montini, en la que repasaron los planes de manipulación doctrinal liberalista al detalle. En dicha reunión estuvieron presentes Hans Küng, Bernard Häring, Suenens, Döpfner y Köning.

  Escribió posteriormente Küng en la revista Concilio, Reforma y Reunión: "Todo lo que se presentara al Concilio debía filtrarse previamente a comisiones seleccionadas con cuidado, y luego seguir adelante, no tanto como si fuera voluntad de los obispos, sino como por voluntad del Papa". En efecto, algunos obispos reconocieron, años más tarde, que se les había convencido de firmar bajo ese argumento.

  Terminado el Concilio, un grupo de sacerdotes, obispos y cardenales adheridos a la masonería, entronizaron a Satanás en una misa negra llevada a cabo en la Capilla Paulina de El Vaticano. El rito tuvo lugar en la fiesta de San Pedro y San Pablo, la noche del 28 al 29 de junio de 1963. Hubo un sacrificio ritual con un menor y cada uno de los asistentes, con su propia sangre sellada sobre un pergamino, ofreció su alma a Lucifer y juró solemnemente trabajar por la "Iglesia Universal del Hombre".

  En el libro de Galeazzi y Pinotti "Wojtyla Secreto", tanto el cardenal Secretario de Estado Jean Villot como Mons. Paul Marcinkus del Banco Vaticano IOR, son señalados como participantes en esa misa satánica, y como los ejecutores materiales del asesinato del Papa Juan Pablo I, quien tenía el plan de sacarlos de El Vaticano. Esto mismo lo afirma y documenta el Padre Jesús López Sáez en su libro "El día de la cuenta". El Cardenal Villot apareció como integrante masón de la "Lista Pecorelli" con los datos 6/8/166, 041/3 JEANNI:


  En su libro "Windswept House", el Padre Malachi Martin, exorcista, afirma que también el Cardenal Agostino Casaroli, Secretario de Estado de 1979 a 1990, participó en aquella misa negra de la Capilla Paulina, y fue expuesto como masón de la "Lista Pecoreli" con los datos 28/9/1957, 41/076 CASA. El Cardenal Casaroli fue el principal ejecutor de la Ostpolitik, la política de El Vaticano que costó la vida a millones de católicos que fueron entregados al comunismo. En su libro "Atentado al Papa", el autor Ferdinando Imposimato, quien es magistrado y juez, presidente honorario adjunto de la Suprema Corte de Cassazione de Italia, afirma que Casaroli estuvo al tanto del atentado contra Juan Pablo II y no hizo nada por impedirlo.

  Dice Malachi Martin en las páginas 492-493 de ese libro: "la organización de la Iglesia Católica Romana tenía dentro de sí una permanente presencia de clérigos que practicaban el culto a Satanás y lo apreciaban; de obispos y sacerdotes que se sodomizaban mutuamente y sodomizaban niños; religiosas que practicaban los ritos negros de la Wicca y que vivían en relaciones lésbicas... Cada día, incluso los domingos y los días santos, actos de herejía y blasfemia eran cometidos y permitidos en los sacros altares por hombres que alguna vez fueron llamados sacerdotes. Actos y ritos sacrílegos no sólo eran efectuados ante los sagrados altares, sino que tenían la connivencia, o al menos el tácito permiso, de ciertos cardenales, arzobispos y obispos... Su número total era minoritario, como del uno al diez por ciento de los consagrados. Pero de esta minoría, muchos ocupaban sorprendentemente altas posiciones o rangos".

  También el Padre Gabriele Amorth, exorcista oficial de la diócesis de Roma, ha declarado en diversas ocasiones que está al corriente de la existencia de las sectas satánicas en El Vaticano y de sus actividades contra la Iglesia.

  A todo esto es a lo que se refieren las advertencias de la Virgen María en el Tercer Secreto de Fátima: "si Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida".

  Llama la atención que el destino del mundo en estos días gira entorno a Rusia. La Virgen en Fátima avisó, en 1917, apenas unos meses antes de la Revolución Bolchevique, llevada a cabo por eminentes judíos, que si Rusia no se convertía y no era consagraba por el Papa a su Inmaculado Corazón, esa nación esparciría sus errores por todo el mundo.

  Y así ha sido. La caída del Muro de Berlín facilitó que el marxismo se difundiera más ampliamente a nivel global, y hoy nos encontramos con organismos mundialistas como la ONU, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc... plagados de principios socialistas y marxistas. También llama la atención la difusión de las políticas internacionales para reducir la población, entre las que destaca el crimen del aborto, siendo que el gobierno de Lenin fue el primero en legalizarlo en 1920.

  Por otro lado, conviene recordar que Rusia sigue siendo un bastión de la masonería negra -conocida como "iluminista"- cuya finalidad es establecer un gobierno mundial centralizado y ateo a través del comunismo. "La meta específica de los Illuminati, escribe John Robinson citando al fundador Adam Weishaupt, es abolir el cristianismo y derrocar los gobiernos civiles".

  Los pasos para la ocupación global, de la que algunos eclesiásticos son colaboradores, fueron claramente definidos por Albert Pike, Gran Soberano del Antiguo y Aceptado Rito de la Francmasonería, en una carta que dirigió, el 15 de agosto de 1871, a Giuseppe Mazzini, Gran Soberano de los Illuminati después de Weishaupt. En ese documento establecía las tres guerras mundiales que habrían de provocar para poder implantar un Nuevo Orden Mundial bajo un Gobierno Mundial:

  La Primera Guerra Mundial habría de destituir a los zares católicos en Rusia para someter el vasto territorio ruso bajo el control de los Illuminati y poder usarlo como plataforma desde la cual difundir sus objetivos.

  La Segunda Guerra Mundial se realizaría exacerbando las diferencias entre el sionismo político y el nacionalismo germano, con el fin de consolidar y extender la influencia rusa y establecer en Palestina el Estado de Israel.

  La Tercera Guerra Mundial se suscitaría, dice textualmente, "exasperando las diferencias entre judíos y árabes para provocar un formidable cataclismo social que en todo su terror demuestre a las naciones el efecto del ateísmo absoluto, origen de la barbarie y de la más violenta confusión. Entonces, las muchedumbres, desilusionadas con el cristianismo y no sabiendo a quién adorar, recibirán la verdadera luz de Lucifer, en una manifestación que será resultado del movimiento general reaccionario, siguiendo la destrucción del cristianismo y del ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo".

  Si leemos el libro "Tragedy and Hope", del Dr. Carroll Quigley, quien fuera historiador de la Universidad de Georgetown, vemos cómo el financiamiento de las dos guerras mundiales vino precisamente de los Illuminati, señaladamente de la dinastía Rothschild.

  El impacto de las "nuevas ideas" propagadas por la masonería eclesiástica está a la vista de todos. En conversaciones con católicos, muchas veces se escucha decir, por ejemplo, "el comunismo es algo bueno, aunque su puesta en práctica haya fallado", "el comunismo es parecido al cristianismo, porque se preocupa por los pobres", "si el mundo entero fuera comunista habría justicia social y todos viviríamos mejor", etc, etc.

  Son pocos los que reparan en que el comunismo, como bien dijo el Papa Pio XI, es "intrínsecamente perverso". Y lo es porque va en contra de la dignidad humana, al reducir la persona a una mera pieza dentro de un engranaje social que busca el bienestar material en este mundo con independencia de Dios, porque niega el derecho a la propiedad privada y a la posesión legítima del fruto del propio trabajo, porque persigue la igualdad mediante el odio de clases, porque no busca el Reinado Social de Cristo en este mundo, sino que trata de tergiversarlo y abiertamente lo persigue.

  En este sentido, no pocos católicos se han alarmado, y con razón, de que el Papa Francisco vuelva a introducir la Teología de la Liberación en la Iglesia, después de que a Juan Pablo II y a Benedicto XVI les costó grandes sufrimientos combatirla por las amenazas que implica contra la fe. En efecto, recién electo Papa, Francisco anunció que trabajaría por una "Iglesia de los pobres para los pobres" (cuando en realidad la salvación debe ser para todos), y en su Exhortación Evangelii Gaudium hizo una relectura marxista de la economía al criticar la libertad del mercado (misma que deriva de la libertad de la persona humana). En febrero de 2014 recibió en El Vaticano, con bombo y platillo, a Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, a quien Juan Pablo II había condenado por sus errores doctrinales. Por ende, le prologó su libro "Pobre y para los pobres". Todo esto no hace más que abonar en pro del gobierno mundial socialista que persigue la masonería.

  Desde luego que la Iglesia es santa. Lo sigue siendo, a pesar de la infiltración masónica, marxista y satánica. Y ello porque su fundador es Santo; porque sus medios, los sacramentos, son santos; y porque muchos de sus miembros han alcanzado la santidad. No debería escandalizarnos el tema de la infiltración que se ha dado y se sigue dando en nuestros días. Si nos fijamos detenidamente, en El Vaticano es donde se encuentra el mayor satanismo, pero también la mayor santidad. Es el lugar en donde el bien y el mal libran la batalla suprema antes del establecimiento del Reino de Cristo.

  El mensaje de Fátima es una invitación a la conversión, a volver a Dios mediante la penitencia, la oración y la caridad. Pero también es un llamado a defender la fe contra cualquier relectura marxista del Evangelio que se nos quiera imponer. Y en este sentido es preciso volver a leer la Encíclica Divini Redemptoris del Papa Pio XI.

  Tal vez esa es la razón por la que algunos no quieren que se conozca el auténtico Tercer Secreto de Fátima ni la historia de la verdadera Hermana Lucía. Quieren alargar la mentira lo más que se pueda, para así lograr la perdición del mayor número de almas posible. Pero Jesús ha prometido el triunfo de su Iglesia y estar con nosotros "todos los días hasta la consumación del mundo". Más bien, hay que rezar para que los pobres satanistas, masones y marxistas recapaciten. Y para que la misericordia infinita de Dios toque sus corazones y se conviertan, evitando así la condenación eterna de su alma y que sigan dañando a la Iglesia. Todo es posible para aquel que cree.





  Nota de NCSJB: Nuestra intención no es generar una postura definitiva respecto a este tema, más sí poner en consideración una situación que puede llevar al discernimiento sobre el origen de muchos de los males que hoy se ven como humanamente invencibles en la Iglesia y el mundo.

  Hechos verificables desde el más obsecuente oficialismo como el caso del Mons. Tondi, condenado por espía comunista por Pio XII, profesor de ateísmo y casado con una dirigente marxista; sirven para entender el porqué de la conciliación con el mundo y por consiguiente con la Rusia comunista, pretendida desde Juan XXIII, terminaron dando cumplimiento a la profecía del comunismo expandiendo sus errores a todos los rincones del planeta como bien advirtiera Nuestra Santísima Madre la Virgen en Fátima. Recordemos que no solo fue llamado el obispo marxista y amancebado a colaborar con Pablo VI en su pontificado sino que Juan Pablo II le devolvió el estado clerical.



  Agregamos para mejor consideración del caso un par de fotos del sitio "Amor a la Verdad" que también trató extensamente el tema.

  Sobre el tema de Mons.: Tondi: Tondi, espía asesino comunista y amigo de Paulo VI - La Voz Nacionalista




Nacionalismo Católico San Juan Bautista


miércoles, 28 de septiembre de 2016

INDEPENDENCIA Y NACIONALISMO. Antonio Caponnetto - LOS COCODRILOS DEL FOSO

PERSPECTIVA PARA UNA LECTURA CON FRUTOS

Por Dardo Juan Calderón.

La aparición de este último libro de Don Antonio Caponnetto era estrictamente necesaria. El nacionalismo se ha olvidado que hay nuevas generaciones que no tienen la menor idea de qué fue - ¿o es?- el nacionalismo argentino.  Más aún, hay generaciones que están prevenidas contra el rótulo, y contra el nombre del autor que, quieran que no, han pasado a ser casi una misma cosa y ya no sé quién lleva el fardo. También están los prevenidos ante falsificaciones que ha sufrido el nacionalismo, o quizá mejor debo decir, declinaciones de esta corriente hacia el vicio propio que oculta en su natura lo nacional argentino.

    Estas prevenciones y prejuicios contra el nacionalismo no han permitido acercarse a él de una manera serena a las nuevas generaciones, y a la vez, han provocado una respuesta de igual modo. Dicen los franceses “C´est un animal très méchant, quand on l´ataque, il se défend”. Y en efecto, se ha convertido muchas veces en eso, una noble bestia acorralada que gruñe (¡y para muestra basto yo!). ¿Quién puede culparlo? Por otra parte, véanlo como fue y no como fue falsificado, o en las derivas de la carne.

    Es por ello que yo planteo a los jóvenes que creen saber qué es el nacionalismo y que la sola propuesta dispara todas las alertas, que se serenen. No es tan malo, sólo muerde cuando lo patean. Hay un millón de libros pesados y enormes para enterarse. Pero este está justo. Son cuatro horas de lectura rápida y amena en las que el representante vivo (¡ni tanto!) más válido de esta corriente de pensamiento argentino, nos deja, ya llegado a una madurez intelectual y estilística, una síntesis que podríamos denominar, definitiva. No porque toque todos los temas que comprenden esta corriente, ni que los toque con acierto permanente, sino porque los toca como una melodía que ya es suya por reflejo (podríamos decir por virtud, o por vicio si les cuadra). Es el autor el que representa un producto definitivo de esta corriente de pensamiento. Con su luces y sus sombras.

   La obra condensa el pensamiento nacionalista, pero aún más; porque no es una obra que “hable” del nacionalismo, sino que habla “desde” el nacionalismo, porque es una obra “nacionalista” y eso ya casi no existe, siendo que otrora, todo lo que había para leer, era nacionalismo.

    La primer cosa que tenemos que hacer es dejar de fruncir la nariz cada vez que escuchamos la palabra. Pensemos que vamos a dedicar unas horas a comprender una “línea del pensamiento argentino” (me atrevo a decir que la única línea de pensamiento que es típicamente “argentina”) que murió hace cien años, y de un autor que yace en la chacarita desde hace por lo menos cincuenta. Matémoslo sin piedad. Démonos el gusto y saquémonos la bronca. Y ahora mirémoslo desde lejos y con condescendencia. Relax.

  Hace esos cien años (en la realidad son unos cincuenta, pero cien es un buen número para perdonar), todos los católicos de derecha argentinos que pensaban, estudiaban y escribían, eran nacionalistas. Mi viejo era nacionalista, todos sus amigos y colegas lo eran, y yo lo era o lo estaba por ser. No se podía ser otra cosa. No había otra forma de ser católico. Pero esa cosa y esa forma, era bastante especial, porque era “argentina”. Era un pensamiento argentino, acuñado en estos pagos y muy particular, muy propio. Al punto que podemos decir que si alguna vez existió una Argentina que valiera la pena, esa fue el nacionalismo argentino. Y no sé bien cuál es primero, es decir, si la argentina produjo ese pensamiento, o ese pensamiento produjo la posibilidad de que existiera esa Argentina.

   Esa corriente de pensamiento produjo personalidades de primera línea internacional  y puso a la intelectualidad argentina en un sitio que fue inédito en toda Hispanoamérica, y no me sonrojo en afirmar que opacaba la producción europea. No sé si está escrito, pero yo escuché a Guido Soaje decir que la Argentina es el único país de América que produjo Filosofía. Y eso es mucho. Produjo Historia a raudales, literatura de la buena, historia universal, historia de las ideas, teología de alto nivel. Sí, aunque no lo crean y aunque nunca tuvieron poder, tuvieron mucho prestigio.

  Ahora bien, por qué digo que fue “pensamiento argentino” y no el seguimiento de corrientes europeas. Porque así lo fue. Presten atención. Ser nacionalista argentino era ser hispanista, carlista, joseantoniano, maurrasiano, rexista, facho, nazi, rumanista (Codreanu),  romanista, helenista,  y varias cosas más; pero ninguna de ellas. Todo lo que en el mundo había de contrarevolucionario, católico, derecha, y que implicaba un baluarte de la civilización cristiana, era nuestro. Y lo era de una manera especial, porque lo era sin las rencillas de cada uno de sus orígenes. En la Argentina se podía admirar a José Antonio y al Carlismo sin que nadie encontrara una oposición. Porque todo esto era visto desde la Argentina y tomado en su medida correcta de aporte. Si ustedes hoy vieran la biblioteca de mi padre, creerían que era colifato. Tenía un cuadro de Maurrás, uno de José Antonio, otro con el lema Carlista, la Cruz, Monsieur Henry, y pegado a la mesa siempre un Don Segundo y un Martín Fierro que releía, casi tanto como a Dante que recitaba en voz alta (en el idioma original, por supuesto) caminando por el patio (y en los recreos… Dumas).

    Hoy un Carlista tiene problemas con un Falangista, y un hispanista con un nacionalista. Para nosotros esto no existía. ¿Eras carlista? Ahh… ¡de los nuestros! Las diferencias que se daban en sus lares nos importaban un comino. Nosotros habíamos tomado todo lo bueno. Lo que había de “espíritu católico” en cada uno de ellos, y el tanto de espíritu contrarrevolucionario en los otros. Nos daba lo mismo cantar Cara al Sol, Fachita Nera, le Mouchoire de Cholet, Erika o la Marcha de San Lorenzo. Si te escuchaban en cualquiera mientras te duchabas, te reconocían como propio.

   Se aceptaba que en algunas cosas te hicieras más proclive, no había problema. Éramos todos rosistas y más para atrás de eso, de acuerdo en lo principal, se permitía dejar los detalles para los especialistas. El asunto importante era hoy, y era el anticomunismo y antiliberalismo. Las dos cosas eran pecados de la misma monta. ¡Sí! ¡Pecados y de los grandes! (¡Tanto joder ahora!). No quiero hacer nombres, pero si se hiciera una lista de los autores y de las obras que produjo el nacionalismo argentino, del nivel que lograron esas obras y esos autores,  de la inmensa cultura que recopiló y condensó, les firmo ya que en todo el mundo hispano no hubo un fenómeno parecido en cantidad y calidad.

   No creo – pero no soy autoridad – que fuera un movimiento político tanto como una corriente de pensamiento que influía en su medio desde la claridad y consistencia de sus principios, y esto explica que la urgencia de acción irreflexa que ocupa a algunos de los que usurpan el nombre “nacionalismo”, no tenga nada que ver con aquello. No fue peronista, no fue miliquista y ni de casualidad democratista. ¿Republicano o Monárquico? Nostalgias monárquicas, posibilidades republicanas.

  ¿Cómo resumirlo en una palabra? Católico. Pensamiento tradicional. Con una nota argentina que lo hacía particular y reconocible.  Teníamos los mismos curas, cuatro o cinco, y éramos anticlericales (como nuestros curas). Los obispos eran una miseria (¡ahora bien los querríamos para un sínodo ecuménico!). Los hombres de Iglesia eran una lágrima cultural y, salvo esos cuatro o cinco curas a los que aludo, aprendimos el catolicismo en estos hombres y les digo, no había en Europa – seguro en España no y en Francia sí – un catolicismo tan depurado que hubiera formado “escuela”. Cuando el catolicismo francés tambaleaba con Maritain, de estos pagos salía una de las más esclarecidas rectificaciones.

   Todos los colores que hoy se ven, eran uno. Un buen concierto. Me dirán que puestos a la acción política desafinaban. Siempre pasa cuando no hay éxito posible.  ¿Qué nos pasó? Y… nos pasó por encima la Iglesia Conciliar (pero eso lo vemos después).

    Pero volvamos a lo que queremos ir. Miren el fenómeno, este libro lo muestra patente, sin agachadas ni ocultamientos, sin artificios de preparación, así de sopetón. Lo primero que llama la atención es una especie de sorpresa que se resumiría así ¿Qué hago peleando con carlistas, con hispanistas, con “derechistas”, con maurrasianos, o con cualquiera que sea una punta de ese pensamiento tradicional? ¿Desde cuándo estamos en la vereda de enfrente? ¡¿Qué pasa con estos tipos?!  ¡Todo lo que dicen yo lo digo! ¡Igual! Variando el anecdotario, uno en sol y otro en re. Lo que digo es el nacionalismo argentino, que es todo eso mismo y de una manera especial. ¡Es impensable que hayamos perdido de todo eso la perspectiva que el nacionalismo argentino había logrado!

   Me atrevo a arrimar una teoría. Esa síntesis “Argentina” se perdió como motor de una línea de pensamiento (¿culpa también de las Universidades?). Y cada uno fue a buscar su preferencia en el origen y se vino con las diferencias que allí había. Como el cuadro de Don Segundo que miro encima de mi escritorio;  “se fue como quien se desangra”. Viene un hispanista y me escupe “ultrapirenaico” porque me gusta Maurrás, ¡si yo los tenía a los dos en mi corazón! En su justa medida, desde Argentina. ¡¿Qué mierda me importan los pirineos?! Y ahí la soné, resulta que es muy importante que estén los pirineos y otras cosas que son francesas o españolas, y para arriba de los pirineos absolutistas y para abajo el África. ¡Pero no es mi historia! O mejor dicho, sí es mi historia pero no mi anécdota. ¡Soy argentino! Y ahí la embarraste del todo porque la Argentina no existe, ellos vienen a darles, cada uno, una forma que han pensado. Traen una receta. ¡Pero si ya la tuvimos! ¡Y la expresamos con una obra inmensa! Y para mejor, con una obra de una apertura y una capacidad de distinción y desmalezamiento que deberían tener más en cuenta los pensadores tradicionales de Europa (siendo que muchos la han tenido, y más la van teniendo).

   Pero no se asusten, recuerden que nos morimos hacen cien años. Miren el fenómeno: científico, histórico, sociológico, psicológico. Hay un dinosaurio argentino, andaba en las pampas. Sepan lo que fue y lo que hizo, lo que produjo.

   Ese fenómeno tiene cosas buenas y muy buenas, acertadas, menos acertadas, románticas, racionales, filosóficas y teológicas. Tienen una oportunidad de oro de saber qué cornos fue el nacionalismo argentino, porque no sólo está este testimonio, sino que hemos revivido con la raíz del pelo de un bigote nacionalista del que sacamos el ADN, un personaje de aquellos tiempos y lo tenemos tibio. Casi que palpita.

   Caponnetto es el “homo nacionalistences argentinus” congelado. ¡Observen el fenómeno! Lean con ganas y sin buscar pelea. Está frito. Lo tenemos enchufado a un aparato, ya ni patea.

    Lo que contiene el libro es la esencia de ese pensar y sentir argentino, que fue la única expresión puramente argentina que existió y sí, es cierto, si la Argentina no fue nada, si fue sólo un error, esto no es nada, pero si esto es algo, entonces hay un algo que fue la Argentina.

    Y pongo ciertos ejemplos que se dieron con los inmigrantes. El del autor, para comenzar. A una generación del italiano. Imaginen si sus padres o abuelos de él, se hubieran ido a España para la misma época. ¿Sería español y bailaría la jota? No. Estaría añorando su Sicilia. ¿Qué tuvo y que les dio  la Argentina que penetró a estos hombres hasta dejarlos sin nostalgia? Que los convirtió de cuajo y en diez minutos. Mi abuelo concebido en Génova era argentino, y ni se le ocurrió volver a visitar Génova. Ni sus hijos. Lean el libro y vean lo que ese pensamiento hizo de él. Es una curiosidad. Hay allí una fuerza que sopesar, una enorme energía. Hubo una distancia que permitió una visión especial del pensamiento tradicional y que se dio en la Argentina de una forma que no se dio en ningún otro lado.

   La mayor curiosidad. ¿Cómo lograron esa síntesis concertada de todo lo mejor del pensamiento católico europeo y del pensamiento contrarrevolucionario? ¿Cómo entró casi sin las pullas que existieron en sus orígenes? ¿Alguno fue mermado? ¿Alguno fue falseado? ¿Fue un sincretismo forzado que mató los matices? Acepto hipótesis. Desafío que me lo demuestren.

  No me digan que no es divertido. Estos nacionalistas se sentaban con un hispanista y se entendían de perillas, y al rato con un maurrasiano y lo mismo, y ni qué hablar con un falangista, y así con casi todos los que valiera la pena hablar. “Per codere” y por ver un caso; Calderón Bouchet, ¿es afrancesado? ¿es hispanista? Esto se planteaba un español. No, señor. Era argentino. Era un nacionalista argentino.  Se formó en el nacionalismo argentino y miró las cosas desde la Argentina logrando una síntesis que sólo se podía hacer desde Argentina;  y podía ver en Vázquez de Mella lo mejor de lo hispano sin caer en el anecdotario. Y si hay un “pensador argentino”, si esta categoría es posible de establecer,  pues hay una Argentina, una Argentina que pudo parir ese pensador y la discusión es obtusa, porque no se le ocurre al europeo que busca categorías europeas, que es “argentino”, y que eso soluciona el intríngulis con una respuesta que está ante sus narices y que tiene el peso de una obra enorme que generó esa corriente de pensamiento que no miran,  y que andan buscando experimentos sociológicos en Italia, Alemania o Inglaterra. Y todo por un prejuicio.

   ¡Claro que encontraremos emotividades! Tendencias a perdonar ciertas cosas, a hacerse los zonzos con ciertos defectos… “aquel que defectos tenga, disimule los ajenos” decía el Martín Fierro, y lo tenemos entrañado (lo que escandaliza al francés). Estará el amiguismo argento, Cruz y Fierro (lo que repugna al español). ¡Descúbranlas! (Habrá posturas que se defienden por defender la conclusión de un amigo – siempre que el amigo tenga consistencia-  ¡y lo van a hacer y cagüentodos!) No se peleen, ¡búrlense! Díganle… ¡qué argentineada! Y de carambola, verán que aunque sea pa chusco, hay cosas que no se pueden calificar de otra manera. Son argentinas. Claro que son más evidentes en las tendencias emotivas y aún en los defectos que es lo que uno primero mira – o lo único -  pero son igual de evidentes - para el buen lector- en las apreciaciones intelectuales profundas,  valederas y de proyección universal. Están los rencores, también. Vayan con cuidado los peronistas sensibles -acuérdense que está muerto - porque el peronismo también es una de esas características de la “argentinidad”.

   De aquella Argentina gaucha y noble en el siglo veinte se destilaron los vicios por un lado y las virtudes por el otro generando el peronismo y el nacionalismo. Los envases eran bien disímiles en cuanto a cantidad y calidad. Ambos con las “güevadas” argentinas (así me dice la afrancesada de mi mujer, pasando por alto los innumerables aciertos argentinos para hacerme rabiar). Pero el nacionalismo siempre reconoció (sin reconocer) en el peronismo lo peor de sí mismo, y el peronismo (sin reconocer), viceversa. ¡No lo tomen a mal! Fue así. Simplemente vean que esa es una nota del nacionalismo, el nacionalismo siempre verá en el peronismo sus peores tentaciones y le saldrá haciendo la cruz con los dedos, o caerá en ellas reconociendo un tufillo propio.

    En serio. Lean este libro desde esta perspectiva. Yo los voy a acompañar para divertirme y como ejercicio de la nostalgia. Si es necesario los ayudo a asesinar al autor o simplemente si molesta, tapen el nombre con un sintex. Y sepan qué carajos fue el nacionalismo argentino. Después criticamos juntos. Después nos preguntamos si sigue existiendo. Después nos contestamos porqué se murió o no se murió. Si fue bueno o malo. Cuáles fueron los frutos de ese árbol. Y hasta podemos entrar en los detalles (que desde ya aviso, me importan poco en la conclusión y me divierten horrores en la pirotecnia erudita). Pero aprovechen porque aquí lo tienen en estado puro y condensado.

     Yo vi el final de ese fenómeno y soy gramilla de sus orillas, ya no sé si lo sigo siendo, y no lo sé porque no sé si fui yo el que me fui, o si fue la Argentina la que se perdió y me dejó “en pelotas como los indios”. Arriesgo que fue la Iglesia la que nos dejó huérfanos y por aquí, sin sangre ni tiros, quedamos como los Cristeros entregando la fusilería y con cara de pendejos. Pero sé que de allí vengo y el recuerdo es muy grato. ¡Qué tipos que produjimos! Este libro me trajo nostalgias. Es el libro de un argentino. No puede encasillárselo en otra cosa, en otro estilo,  no pueden adivinarse corrientes definidas que provengan de otros lares. Digan que dice algunas “güevadas”, pero verán que son argentinas como lo son sus numerosos aciertos.

    Y si se puede decir que este libro y que este autor son argentinos. Si se puede establecer en él una originalidad que sólo reconoce antecedentes argentinos. Que resulta extraña y a la vez cercana, distinta al fin,  a quienes ven desde afuera. Entonces. ¿Hay algo a lo que podemos llamar la Argentina? Y eso a lo que podemos llamar la Argentina, con sus “güevadas” supongamos, ¿no es noble? ¿no es católico? ¿no está lleno de bien? ¿no es franco? ¿no es piadoso? ¿no es desprendido? ¿no es profundo? ¿no es erudito? … ¡Pero no es perfecto! … Más vale.

    Se está cometiendo un grave error hermenéutico. Se juzgan estas obras desde las corrientes europeas y se ve en ellas que no está “todo” el hispanismo, ni está “todo” el nacionalismo europeo, ni esta “todo” el maurrasianismo… ¡Claro que no están! Está “todo” el nacionalismo argentino. Pero un grave complejo de inferioridad nos dice que esto no puede ser. Nada bueno puede venir de Galilea. Pongámoslo así, que no sea bueno. Pero ES. Y no lo estamos viendo en lo que es, o en lo que fue. Desde adentro, con buena ciencia y paciencia. ¡Oh paradoja! ¿habrá que verlo de lejos?

     Si este País pudo parir esto en una generación, este País algo tenía.

    Se nos ha hecho un lugar común el decir que Perón era la sustancia de la argentinidad guaranga, y es verdad, y ha sido el peronismo nuestra ópera bufa que ha sido interpretada en todos los teatros del mundo. ¿Habrá sido el nacionalismo nuestra sinfonía inconclusa?   Y nos hemos solazado en mofarnos de nosotros mismos con generaciones de traidores, de cipayos, de tilingos y de guarangos, pero queda todavía una “recóndita armonía” que vale la pena escuchar y rescatar.

   Este libro expresa la sustancia de una argentinidad redimida, no sólo en él, en sus citas, en los personajes que trae a la memoria, en el nivel de sus disputas, en la profundidad de sus saberes, en la sinceridad de sus sentimientos, que no son el mérito exclusivo del autor, ni por las tapas, ¡sería imposible! ¿habrá ido a Harvard? ¿o será que resumen toda una línea de pensamiento argentino perfectamente definible como “nacionalismo argentino”? Con aciertos y desaciertos te devuelve una Argentina que se puede amar y admirar, donde hubo un espíritu vivo que fue propio y no producto de una colonia de extranjeros extrañados en un país de negros. ¿Corregir? Pero por supuesto. Y antes que se me convierta en obituario y el fantasma me tire de los pelos, los dejo, con el compromiso de tirios y troyanos de leerlo, tranquilos, buscando este fenómeno “argentino” y comprenderlo. Nada más que eso. No se detengan en las diferencias, pasen rápido. Luego lo hacemos trizas si se presta. Total, está lejos y anda en micro. ¡Ah no!...  ¡Dijimos que íbamos a imaginar que estaba muerto!        





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