martes, 22 de febrero de 2022

Derramé lagrimas por Dresden - Louis Beam

 


 Aunque nunca los conocí, aunque murieron meses antes de que yo naciera, no puedo evitar sentir todavía el dolor de esas personas inocentes de Dresden que sufrieron tan injusta, injustamente y totalmente sin culpa el 13 de febrero de 1945. Me hacen pensar en niños abusados ​​ que sufren por algo que no entienden. Los niños maltratados comparten en pequeña medida con las almas ahora difuntas de Dresden la injusticia total de este mundo. En un mundo justo, en un mundo decente, no se haría sufrir a personas inocentes.

 


Murieron esta noche. Muchos de ellos. Bombas lloviendo sobre sus cabezas como maná del infierno, la mayoría de las cabezas de mujeres y niños indefensos. Bebés en sus cunas. Niños sollozando en brazos de sus madres. Niñitas sin mancha, niñitos llenos de expectación ante la emoción que la vida les prometía. Las chicas se convirtieron en montones manchados de carne quemada. La promesa se rompió de por vida a los muchachos. No habría futuro para ellos.

 

Incluso ahora, a través del tiempo, la distancia, la cultura, el idioma y el océano, escucho sus gritos. Diez mil por segundo levantando sus voces torturadas e indefensas pidiendo piedad. Sin piedad. Sin alivio. Solo muerte dolorosa desde aviones con carteles de Estados Unidos escritos en ellos.

 



¿Por qué la generación de mi padre hizo esto? ¿Cómo podrían matar a todas estas personas y luego no saberlo?

 

Mi padre, un veterano de infantería del ejército de Roosevelt condecorado, comisionado en el campo de batalla y curtido en combate, me dijo mientras yacía a sus pies cuando era un niño pequeño que escuchaba que 'Hitler era malo pero el pueblo alemán era bueno'. Los alemanes eran 'muy inteligentes', simplemente tenían un mal líder, dijo. Estaba orgulloso de su papel como soldado en la derrota de Alemania. Y si los soldados no tienen responsabilidades por su papel en la historia, entonces tenía más derecho que muchos para estar orgulloso de sus muchas condecoraciones.

 


Luego, en 1984, después de descubrir la horrible verdad sobre Dresden, hablé con mi padre al respecto. Le dije que más personas murieron allí en una sola noche de fuego y bombardeos que en Inglaterra durante toda la guerra. Dijo 'eso es mentira'. Se negó a creerme. Le recalqué que eran personas inocentes. Se enojó conmigo. Le pregunté por qué los mataron. Su ira se desbordó y dijo que estaba creyendo en la propaganda nazi. Le dije 'no hay nazis papá, ustedes los mataron a todos, solo hay gente que estudia historia' mientras sacaba una Enciclopedia Americana del estante. La enciclopedia, aunque solo admitía una fracción numérica de los muertos en Dresden, era suficiente para superar el total de muertos por bombardeos de Inglaterra.

 

'Estos eran refugiados que huían de los comunistas', dije, enfadándome yo mismo. '¿Por qué Roosevelt ordenó que se hiciera?' le exigí respuesta.

 


Lo leyó y se quedó en silencio. Lo leyó de nuevo mientras pasaba los dedos por las palabras tocando cuidadosamente los números como para asegurarse de que estaban allí y eran reales. Entonces me di cuenta. ¡El no sabía! Él había sobrevivido a este tiempo y debido a una constante avalancha de propaganda de los medios de comunicación estadounidenses, este horrible crimen de guerra y otros similares se le habían ocultado.

 

Me di cuenta de que esto lo inquietaba, porque fue de él de quien adquirí la propensión a emprender la lucha por los oprimidos, los abusados ​​injustamente. Era un hombre amable y nunca habría participado a sabiendas en tal crueldad. Me fui a casa y luego sentí lástima por papá. Lo dejé para que pensara en paz. Mi ira por ser parte de los que hicieron esta cosa horrible disminuyó.

 


Juro que no olvidaré el crimen contra personas inocentes en Dresden. No olvidaré quién es el responsable. ¡No olvidaré! No soy más que una pequeña vida. Una luz tenue en un mundo cubierto por la oscuridad de las crueles maquinaciones de los hombres malvados. ¡Pero esta pequeña luz mía, la dejaré brillar! Porque sólo así sirvo a mi razón de ser, de vivir, de eternidad.

 

Leí de joven que 'todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada'. Esas palabras se convirtieron en parte de mi alma, de mi vida. El amor se pone a prueba cuando uno asume el sufrimiento de los demás, cuando uno se convierte en una voz contra el mal para aquellos que no lo tienen, en blanco de abusos por no hacer nada más que defender la justicia.

 

No hay recompensa excepto saber que has hecho lo correcto. Y hay esperanza. Espero que otros hagan la luz de la verdad sea parte de su vida, de su existencia, para que juntos seamos un rayo luminoso para el futuro. Una luz a los pies de todos nuestros semejantes que tropiezan.

 


En el lejano parque de Dresden yacen en sus tumbas ahora. Descansen mis desconocidos amigos, oprimidos y despreciados de este mundo. Aunque no podríamos hablar el mismo idioma si nos paráramos el uno frente al otro, aunque nunca supe sus nombres, y aunque sus rostros solo puedo imaginarlos, ustedes son mis seres queridos fallecidos. Mi corazón late por el tuyo. Mi mente recuerda por la tuya. Mis lágrimas por las tuyas...


 

"I cried tears for Dresde" Louis Beam. - Ensayo inédito del 13 de febrero de 1997.


Visto en: louisbeam.com




martes, 15 de febrero de 2022

Bergoglio: “La fraternidad es ancla de salvación para la humanidad” - Alejandro Sosa Laprida

 Miles Christi - 15/02/2022

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Para conmemorar el segundo aniversario del Día Internacional de la Fraternidad Humana proclamado por las Naciones Unidas, Bergoglio grabó un mensaje de video el 4 de febrero de 2022. Esto fue en el contexto del proyecto interreligioso de “fraternidad humana” iniciado por Francisco y el Gran Imán egipcio Ahmed Al-Tayeb, quien es el gran imán de la Universidad Al-Azhar, de El Cairo y, junto a Bergoglio, el otro signatario del Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia, que los dos ratificaron formalmente en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el 4 de febrero de 2019.[1]


Este documento contiene la herejía según la cual Dios desea positivamente que haya diversidad de religiones, de la misma manera que desea la diversidad de razas o de idiomas: “El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos”.[2]


El documento ha sido publicado en el compendio oficial de los actos pontificales, las Acta Apostolicae Sedis (“Actas de la Sede Apostólica”), abreviadas como AAS. La referencia exacta donde se encuentra el texto es la siguiente: Acta Apostolicae Sedis CXI, n. 3, marzo de 2019, páginas 349 a 356. La herejía aparece en la página 353, en italiano: “Il pluralismo e le diversità di religione, di colore, di sesso, di razza e di lingua sono una sapiente volontà divina, con la quale Dio ha creato gli esseri umani”. [3]

Aunque esta edición del Acta que contiene el documento se publicó en 2019, no fue sino hasta hace pocos días que apareció como documento de libre acceso en el sitio web del Vaticano.[4]

Hacia el final de su mensaje, Bergoglio declaró que “el camino de la fraternidad es largo y difícil, pero es ancla de salvación para la humanidad”. Pero lo menos que puede decirse es que esto es problemático, ya que el cristiano sabe perfectamente que el ancla de salvación para la humanidad es solamente Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.


El mensaje utiliza un lenguaje deliberadamente vago y suficientemente impreciso para que los “creyentes” de todas las “tradiciones religiosas” puedan aceptarlo, y trasunta de principio a fin un naturalismo malsano y un indiferentismo religioso incompatibles con la enseñanza de la Iglesia y la revelación divina, aunque en total conformidad con la ideología profesada por la masonería.[5]


Presento seguidamente los pasajes más salientes:


“Queridos hermanos y hermanas: Permítanme, antes de nada, saludar con afecto y estima al Gran Imán Ahmed Al-Tayyeb con quien, hace exactamente tres años en Abu Dabi, firmé el Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común. En estos años hemos caminado como hermanos conscientes de que, respetando nuestra respectivas culturas y tradiciones, estamos llamados a construir la fraternidad como una defensa contra el odio, la violencia y la injusticia. (...) Todos vivimos bajo el mismo cielo, independientemente de dónde y de cómo vivimos, del color de la piel, de la religión, de la clase social, del sexo, de la edad, de las condiciones de salud y de las económicas. Somos todos distintos y, al mismo tiempo, iguales, y este periodo de pandemia nos lo ha demostrado. Lo repito una vez más: solos no nos salvamos.


Vivimos todos bajo el mismo cielo, y en el nombre de Dios, nosotros que somos sus criaturas, debemos reconocernos hermanos y hermanas.
 Como creyentes, pertenecientes a distintas tradiciones religiosas, tenemos un papel que cumplir. ¿Cuál sería? Ayudar a nuestros hermanos y hermanas a elevar su mirada y su oración al Cielo. Levantemos los ojos al Cielo, porque quien adora a Dios con un corazón sincero ama también al prójimo. La fraternidad nos lleva a abrirnos al Padre de todos y a ver en el otro un hermano, una hermana, a compartir la vida, a sostenernos recíprocamente, a amar y conocer a los demás.

 

Vivimos todos bajo el mismo cielo. Hoy es el tiempo oportuno para caminar juntos. No lo dejemos para mañana o para un futuro que no sabemos si llegará; hoy es el tiempo oportuno para caminar juntos, los creyentes y todas las personas de buena voluntad, juntos. Es un día propicio para darse la mano, para celebrar nuestra unidad en la diversidad -unidad no uniformidad, unidad en la diversidad-, para decir a las comunidades y a las sociedades en las que vivimos que ha llegado el tiempo de la fraternidad. Todos juntos, porque es fundamental ser solidarios los unos con los otros. (...)

 

El camino de la fraternidad es largo, difícil, pero es ancla de salvación para la humanidad. A las muchas señales de amenaza, a los tiempos oscuros, a la lógica del conflicto opongamos el signo de la fraternidad que, acogiendo al otro y respetando su identidad, lo impulsa a recorrer un camino común. No iguales, no; hermanos, pero cada uno con la propia personalidad, con la propia singularidad. (...)”.[6]


Como podemos comprobar, el Vaticano, con Francisco a la cabeza, se encuentra abocado de lleno a la tarea de unificar las diversas religiones del orbe y a la humanidad en su conjunto, promoviendo el indiferentismo religioso y profesando sin embozo alguno el humanitarismo laico y naturalista pergeñado en las logias masónicas.


Cabe señalar que, dos días antes, el dos de febrero, Bergoglio había dicho que los blasfemadores y los apóstatas forman parte de la Comunión de los Santos.[7]


“También ellos están en comunión con nosotros. Pensemos, queridos hermanos y hermanas: en Cristo nadie puede nunca separarnos verdaderamente de aquellos que amamos porque la unión es una unión existencial, una unión fuerte que está en nuestra misma naturaleza; cambia solo la forma de estar junto a cada uno de ellos, pero nada ni nadie puede romper esta unión. “Padre, pensemos en aquellos que han renegado de la fe, que son apóstatas, que son los perseguidores de la Iglesia, que han renegado su bautismo: ¿también estos están en casa?”. Sí, también estos, también los blasfemos, todos. Somos hermanos: esta es la comunión de los santos. La comunión de los santos mantiene unida la comunidad de los creyentes en la tierra y en el Cielo”.[8]


Estas palabras son no solo falsas y extremadamente chocantes, sino, sobre todo, heréticas y blasfematorias. Pero, en realidad, en cuanto al fondo del asunto, no son en absoluto novedosas. En efecto, existen innumerables declaraciones de Bergoglio y de sus predecesores conciliares en las que se significa -más o menos sutilmente- la salvación universal de los hombres, basada en la divinidad subyacente del ser humano, omitiendo de este modo la necesaria distinción entre la naturaleza y la gracia, confundiendo el orden natural con el orden sobrenatural. En esto reside precisamente la esencia del modernismo, el cual no es sino el avatar contemporáneo del gnosticismo panteísta, con ropaje cristiano. Toda la praxis ecuménica conciliar se basa en este falso principio: pensemos, por ejemplo, en las múltiples reuniones interreligiosas de Asís, acaecidas durante los tres últimos “pontificados”. Podría brindar una interminable lista de citas del “magisterio” conciliar al respecto, pero, en aras de la brevedad, me parece que con estas tres es suficiente para ilustrar lo que digo:


“El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”. CVII, Gaudium et Spes, n. 22.[9]


“(…) Cristo Señor ha indicado estos caminos sobre todo cuando -como enseña el Concilio- «mediante la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre». (…) En este camino que conduce de Cristo al hombre, en este camino por el que Cristo se une a todo hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. (…) cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno se ha unido Cristo, para siempre, por medio de este misterio. (…) El Concilio indica esto precisamente, cuando, hablando de tal semejanza, recuerda que «el hombre es en la tierra la única criatura que Dios ha querido por sí misma». El hombre tal como ha sido querido por Dios, tal como Él lo ha elegido eternamente, llamado, destinado a la gracia y a la gloria, tal es precisamente cada hombre, el hombre más concreto, el más real; éste es el hombre, en toda la plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe en Jesucristo, misterio del cual se hace partícipe cada uno de los cuatro mil millones de hombres vivientes sobre nuestro planeta, desde el momento en que es concebido en el seno de la madre”. JPII, Redemptor Hominis, n. 13.[10]


“Queridos amigos hindúes, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía cordiales saludos y sinceros deseos con ocasión de la Deepavali que este año celebráis el 27 de octubre. Que esta fiesta de luces ilumine vuestros corazones y hogares y traiga alegría y felicidad, paz y prosperidad a vuestras familias y comunidades. Al mismo tiempo, que fortalezca el espíritu de hermandad entre vosotros. (…) La religión nos inspira fundamentalmente a “ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar” -Francisco y Ahmaed el-Tayeb, Gran Imán de Al-Azhar, en Abu Dhabi, el 04/02/2019-. (…) Sólo cuando los seguidores de las religiones se exigen a sí mismos una vida coherente con su ética religiosa, pueden ser vistos como personas que desempeñan realmente su papel de constructores de paz y de testigos de nuestra humanidad compartida”. Mensaje del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso a los hindúes con ocasión de la fiesta de Deepavali el 21-10-2019.[11]


Para ahondar en la cuestión del modernismo conciliar ver:


1. 
El Vaticano promueve la apostasía y una religión global

 

2. Bergoglio, la gran apostasía y la crisis conciliar


3.
 El Vaticano promueve la idolatría


4. 
Ocho años con Francisco.

 

Sobre la plandemia:

 

En castellano: https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi

 

En inglés: https://gloria.tv/user/3KNiWtn1fcY227s7wiwpSBVAk



[2] Para comprender la magnitud del proyecto de religión universal emprendido por el Vaticano, recomiendo leer el siguiente estudio: El Vaticano promueve la apostasía y una religión global.