lunes, 20 de julio de 2020

La guerra y los misterios del tirano - Luis Alfredo Andregnette Capurro



En capitulo anterior dedicamos un espacio a la ofensiva victoriosa de la Coalición Anti bolchevique. Consideramos necesario ofrecer nuevamente alguna carilla a esas operaciones bélicas que estuvieron muy cercanas a destruir la Torre de Babel levantada con el terror leninista entre 1917 y 1923. Allá vamos con el historiador Bochaca.

“A pesar del recrudecimiento de la resistencia bolchevique las tropas del Mariscal Rundstedt ocupan Kiev y continúan su avance hacia Kharkov, mientras los bolcheviques de Budienny resistencia coherente, tratando de replegarse siendo cercadas en Gomel. El balance de las maniobras conjuntas de las tropas de Rundstedt con los blindados de Guderian es brillante: y mil tanques destruidos 700.000 prisioneros… Mientras tanto en el frente Norte las unidades de Von Leeb llegan a los arrabales de Leningrado (San Petersburgo) y al cabo de 48 horas la cercan. La flota comunista queda rodeada y no saldrá del puerto durante ese período de la guerra. La marcha hacia Moscú sigue implacable.  Los bolcheviques de Timoshenko son envueltos con un formidable abrazo de acero en Viasma y Briansk; en el sudeste de Moscú. El frente se estabiliza a unos 180 kilómetros del Kremlin. El Führer, ordena entonces, girar hacia el Sur a Guderian y Manstein quienes, en tres semanas, ocupan la fortaleza de Sebastopol con la península de Crimea. Kharkov es tomada por asalto, prosiguiendo las divisiones blindadas hacia Rostov y el Cáucaso. La Wermacht reinicia sus ataques en el sector central con lo que Zhukov se repliega. Las avanzadillas de los blindados de Guderian y de Von Hoth llegan a los suburbios de Moscú.”

La capital comunista es rápidamente abandonada por los mafiosos comunistas los que, con su camarada jefe (Stalin) ponen pies en polvorosa.  Todo parece llegar al final. Moscú, como Sodoma, tiembla. Pero… desde Washignton el pacifista-no sonreír-Roosevelt acudirá presuroso para salvar al comunismo.

El accionar del Fariseo Marrano estuvo trabajando durante años para un momento como el que se vivía en los finales de noviembre de 1941. Su primer movimiento data de 1935 cuando fue votada por el Parlamento yanqui el “Acta de Neutralidad”. Por ella, nos informa el historiador Bochaca, se prohibía toda exportación de materiales bélicos a países envueltos en una guerra. En 1937 se amplió el Acta disponiendo lo que en inglés se llamó “Cash and Carry” y que establecía que todo artículo de interés no militar que adquirieran los beligerantes debía ser pagado contado y transportado en barcos de la nación compradora. La famosa “Ley de Neutralidad” fue puesta por el presidente y su “Trust de Cerebros” (Brian Trust) en la línea de sus ataques. Todo comenzó con un violento discurso contra Alemania e Italia que dio pie a que se lanzara contra el “Acta de Neutralidad”.

En noviembre de 1938, recrudeció su fobia contra el Fascismo y el Nacional-Socialismo que lo llevó a romper Relaciones con Alemania tomando como pretexto la “Noche de los Cristales”.

Expliquemos en pocos reglones el suceso acaecido en Alemania el 9 de noviembre de1938.

Todo comenzó en Paris cuando, un hebreo de apellido Grysnpan llegó hasta la Embajada del Reich y solicitó audiencia con quien se encargaba de las relaciones culturales con Francia. En momentos en que el citado representante diplomático abría las puertas de su despacho para atender al visitante, éste le disparó varios balazos que, le dieron muerte en el acto. El incalificable suceso fue conocido de inmediato en Alemania. La reacción popular fue romper las vidrieras de comercios propiedad de judíos. El hecho ha pasado a la historia judía con el nombre de “Kristallnacht”. Se lo recuerda anualmente con reuniones especiales de las comunidades en cada país donde habitan.

Roosevelt, tomó esa noticia con evidente indignación y, como señalamos líneas arriba, en discurso radial, anunció el rompimiento de relaciones diplomáticas con Berlín. El ministro Goebels contestó por las radios del Reich: “Si el señor Roosevelt decide retirar su embajador en Berlín, esto le concierne a él exclusivamente. Si Norteamérica, decide no mantener relaciones diplomáticas con nosotros, no tenemos nada que objetar. Pero, nos molesta profundamente que se ocupen en la Casa Blanca, de nuestras diferencias con los judíos. Los alemanes nunca han pedido cuentas a los Estados Unidos, sobre la manera como tratan a sus negros o como exterminaron a sus indios…”. 

Cabe también señalar, a cuenta de comparaciones, que, en esos mismos días, en la zona de España dominada por los comunistas, se torturaba y asesinaba a miles y miles de católicos. Pero esas realidades de martirio y sangre no inmutaban al Fariseo, que solo lloraba por vidrios rotos. Pero sigamos con el relato histórico.

En las primeras semanas de 1939, en Panamá se reunía una conferencia en la que participaba toda América. El histrión de la Blanca Casa no podía faltar para señalar el “peligro” del Fascismo. El “señor” presidente, insistió una y otra vez en preparar un frente internacional, contra Roma y Berlín. Pero el belicismo de Roosevelt –señala el historiador Bochaca –“no fue acompañado, al contrario, Argentina y México se manifestaron resueltamente en contra de la política de la Casa Blanca”. La dignidad de Hispanoamérica estaba representada por Argentina y México, cuyos límites geográficos, muestran y dibujan por siempre la Espada y la Cruz. Una al Sur y la otra al Norte.

Delano no cesaba de buscar pertinazmente la guerra. El “Acta de Neutralidad” fue desapareciendo con la “Ley de Préstamos y Arriendos”. Roosevelt “vendió” como chatarra millones de fusiles a Gran Bretaña. De esa manera sorteaba el problema de la hipócrita prescindencia en el conflicto.

En paralelo, comenzó, en los EEUU, una campaña feroz contra los que se oponían a la política del Tirano demócrata.  Vamos a dar algunos ejemplos, los que encontramos en estudios de Bochaca. Allí aparecen, asesinatos con misteriosas muertes, y campañas de difamación a través de la prensa libre…de principios morales.

Citemos el primer caso, cuyo protagonista Es, por su inmortalidad, Charles Lindbergh. Este hombre valiente y noble fue conocido en la década de los Años 20 como uno de los ASES de la aviación mundial pues, en un pequeño avión bautizado: “El Espíritu de San Luis” unió la capital de los EEUU con Paris (1926). Hazaña que no tenía precedentes y que abría nuevos rumbos. En los años que nos ocupan, este Grande, se había convertido en en el mayor opositor del Roosevelt Iscariote. Por eso el “trust” decidió eliminarlo.

Como nos dice Bochaca: “mostrando claramente que responden a una voz de mando, las Grandes Rotativas, las Radios y Hollywood atacaron al entonces Senador, desde todos los ángulos, se desenterraron viejos asuntos que concernían a la familia de su esposa. Fue acusado falsamente de tráfico de influencias. A ello, se agregaron frases de años atrás, alteradas convenientemente”, amén de mil puestas en escena para lincharlo y que no pudiera enfrentar al Tirano demócrata. Ello se consiguió plenamente. Lindbergh con su gloria y caballerosidad, fue víctima de crápulas mafiosos del rojismo internacional. 

Otro caso a tener en cuenta, fue el del Senador por Luisiana, Huey P. Long quien, desde su banca, presentó batalla al bien llamado Delano. Las intervenciones de Long, se centraban en la política procomunista y belicista del “presidente”. En agosto de 1935, habló ante el Senado, denunciando que tenía pruebas de su próximo asesinato. Las burlas fueron generales en la simiesca asamblea. Sin embargo, antes de finalizar ese mes, Long caía asesinado en el Building State por un sicario “apellidado” Weis que le disparó varios tiros a quemarropa. Toda investigación fue paralizada por órdenes que se perdieron en los resortes de un poder esotérico. Lo escrito, se reitera en los EEUU.  

Veamos como este mismo caso, continuó en el sucesor de la banca que ocupara Long y que lo fue Oswald Allen. Éste, mantenía la misma línea política de su antecesor, es decir anticomunista y contrario a la política mafiosa y pro bolchevique de Roosevelt. De todas maneras, en sus primeras intervenciones, senatoriales apuntó a poner en marcha una investigación, respecto al asesinato de Long. Lo que “conmueve, decía Allen, e importa y mucho es que nuestro amigo muerto, ha dejado datos” sobre quienes participaban en la conspiración. Sus reclamaciones conmocionaron. Se ocupaba, con vocación de justicia, de reunir pruebas. De pronto, apareció muerto, al parecer envenenado. (Gerald L k Smith “Suicidio” Pág 28).

Otro caso patético de la “gran democracia del Norte” se produce, como ya era costumbre, durante la ejemplar era roosveltiana.  El doctor Williams Wirth, activo Senador,  por Indiana quien, desde su banca, acusó al klan comunista “gobernante”, (encabezado por el Vicepresidente Henry Wallace que, junto a  Félix Frankfurters,  Sam Rosenthal y Rex Tugweil) de  preparar una alianza con la Tiranía estalinista. Los hechos darían la razón al Dr. Wirth. Pero éste, murió repentinamente. “La autopsia solicitada por la familia, no fue aceptada por las autoridades”. Con su silencio eterno habló para la historia el Gran Señor que fue el Senador Wirth.

En esta especie de tren fantasma, (cada vuelta un nuevo horror) que es la era de las grandes mentiras de Roosevelt nos encontramos con otro caso que nos revela el ya mencionado historiador español don Joaquín Bochaca. Con nuestro guía, encontramos otra perla negra que pasamos a resumir por razones de espacio.

El nuevo escándalo comenzó así. Un alto funcionario de la Embajada de EEUU, en Londres, (concretamente jefe del Gabinete de Cifra) cuyo nombre era Tyler Kent tomó conciencia que, muchos de los documentos de Roosevelt a Churchill y viceversa, que pasaban por sus manos, mostraban que ambos jerarcas conspiraban para desacreditar a Chamberlain, entonces Primer Ministro del Reino Unido. De todas maneras, con el correr de los días, al descifrar Kent, otros telegramas, encontró y ya no dudó que, lo que se pretendía hacer contra Chamberlain, “era remover el obstáculo para la guerra total”. El joven Kent decidió, entonces, cortar el nudo gordiano y dar a conocer al mundo, cuales era las intenciones del presidente falaz. No pudo ser. La policía británica alertada por agente del espionaje interno, lo detuvo (pese a su condición de diplomático) siendo sometido, a un tribunal inglés, que lo condenó a siete años de cárcel. Pero el atropello no quedó allí. John Owen, amigo personal de Kent e hijo del Cónsul americano en Copenhague (Dinamarca) quiso dar a conocer a los norteamericanos lo sucedido y viajó a los EEUU. El intento de arrancar la careta al Tirano fracasó. La víspera de su conferencia por Radio para decir verdades, fue encontrado muerto por una pócima de letal veneno. (“Ann HP Kent Appeal presented to Democratic National Convention”). Podríamos presentar nuevos misterios sin castigo.

De todas maneras, creemos que, por el momento, sobran para mostrar la catadura del “personaje” que hoy, como escarnio a la Verdad y a la Decencia, posee un gran monumento en los EEUU. Un recorrido por ese sitio lo haremos con el lector en otra oportunidad. En este momento tenemos que volver al camino electoral de la época.

Corre 1940 y la tortuosa senda hacia el sillón, del esclavista y primer presidente norteamericano Gral. George Washington, ha sido desbrozada por el “presidente” con sangre y mentiras.  Roosevelt, posee como receta para permanecer en la Casa Blanca los escritos de “aquel hombre nefasto que, como dijera José Antonio, en 1762 publicó el Contrato Social”.

El plumífero ginebrino “vino a decirnos-continúa el Grande de España- que la Verdad y la Justicia no eran categorías permanentes, sino que eran en cada instante categorías de voluntad”. “Y como esa voluntad es infalible y solo se expresa por medio del sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna tenía la facultad de decirnos en cada instante si Dios existía, o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la patria debía permanecer, o si era mejor que, en un momento se suicidase”. El relativismo democrático, una verdadera estafa, fue manejado por el “veraz” Delano para hacer alianzas con los comunistas y con los liberales que se inclinaban hacia la dictadura de Stalin. Amén de ser candidato de estos esos grupos y del Partido Demócrata, cualquier pacto venía bien para derrotar a Dewey el opositor nacionalista y republicano. Lo consiguió por escaso margen.  Esos pocos puntos fueron, los que arrimó el comunismo y los liberales pro bolcheviques. Con la satisfacción de su egolatría el Fariseo se puso en marcha, ahora SÍ, hacia la guerra total.

Comenzaba 1941 y la primera ley que hace aprobar por la mayoría de un voto, es la de llamar bajo banderas a un millón seiscientos mil hombres… Proseguiremos, Dios mediante, en cercana edición.


Luis Alfredo Andregnette Capurro


Desde El Real de la Muy Fiel y Reconquistadora
Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

2 comentarios:

  1. Muy buen articulo

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  2. Sobre esa muerte de Tyler Kent no me la sabía, felicidades al prod Luis por este artículo!!!

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