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martes, 17 de diciembre de 2013

Mensajes de la Virgen en Garabandal y los 3 Papas - (Lumen Mariae)

Primer Mensaje
  En otoño de 1961, las videntes dieron a conocer al mundo el 1er mensaje y que a la letra dice:
  “Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo”.

Segundo Mensaje
  La Santísima Virgen comunicó su “segundo mensaje” cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Dijo la Virgen:
  “Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús”.

El Aviso
  El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del “aviso” para que el mundo se enmiende.

  Conchita nos dice: “No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de impresión.”

En una de sus cartas habla así sobre el aviso:
  “Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos.”

  El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.

El Milagro
  Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: “haré un milagro para que todos crean”.

En una nota Conchita escribe:
  “Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.

  Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.

Continúa Conchita:
  Como el castigo es muy, muy grande, como lo merecemos, el milagro también es inmensamente grande, como el mundo lo necesita. A mi me ha dicho la Virgen la fecha del milagro y en qué va a consistir y ocho días antes tengo que decirlo a la gente para que venga. El Papa lo verá desde donde esté y el Padre Pío. Los enfermos que asistan a él sanarán, los pecadores se convertirán, y no quedará duda a quien vea este gran milagro que Dios Nuestro Señor por intercesión de la Virgen hará. Y ahora todos esperando ese gran día del milagro a ver si el mundo cambia y el castigo no viene.

Tres Papas
  Cuando la noticia de la muerte del Papa Juan XXIII llegó al pueblo, las pequeñas campanas de la Iglesia anunciaron la muerte del Papa con un tono fúnebre.

  Conchita fue con su madre Aniceta y la Sra. Ortiz de camino a la Iglesia. Surgió la siguiente conversación:

– El Papa ha muerto.
Dijo su madre.

Contestó Conchita:
– Ah, que el Papa murió. Entonces quedan TRES papas.

  Hasta aquí todo muy bien. Sin embargo, una vez de vuelta a casa, Aniceta no estaba tranquila y quiso conocer más profundamente los pensamientos de su hija que parecía reservarse en presencia de la Sra. Ortiz.

  En casa, a solas, temiendo un posible error de su hija, le pregunta su madre:
– ¿De dónde sabes que solamente quedan TRES papas?

Conchita respondió:
– De la Santísima Virgen. En realidad me dijo que aún vendrían CUATRO papas pero que Ella no contaba uno de ellos.

Dice Aniceta:
– Pero entonces, ¿por qué no tener en cuenta UNO?

Responde Conchita:
– Ella no lo dijo, solo me dijo que UNO no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo.

A la pregunta:
– ¿Quizás por eso no lo cuenta?

Conchita dice:
– No lo sé.

Su madre:
–Y qué viene después.

– Ella no lo dijo.

El Castigo
  El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron “verlo” la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:
  “Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua parecerá hervir y activar las llamas”

Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.
  “El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de hecho el milagro”.


Visto en: LUMEN MARIAE http://josephmaryam.wordpress.com


  NCSJB: Agregamos dos videos documentales para mayor conocimiento de la historia de las apariciones. 
  Recomendamos dedicarle tiempo a los mismos, para poder sacar sus propias conclusiones, sobre la que consideramos una de las más importantes apariciones marianas del pasado siglo.



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jueves, 17 de octubre de 2013

EL PADRE PÍO Y GARABANDAL – Por Karl Wagner


  Entre los años 1961 y 1965, la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo y San Miguel Arcángel, supuestamente se aparecieron a cuatro niñas en una remota población del Norte de España llamada San Sebastián de Garabandal. A pesar de que estas apariciones han recibido amplia publicidad, la Iglesia hasta ahora no ha hecho ningún pronunciamiento en relación con su autenticidad….
En 1962, fue voluntad de Dios que su siervo, el Padre Pio de Pietrelcina, se involucrara en los acontecimientos de Garabandal. He aquí cómo.

LLEGA UNA CARTA

  El 3 de marzo de 1962 las cuatro jóvenes videntes, Conchita, Mari Loli, Jacinta y Mari Cruz recibieron una carta anónima en San Sebastián de Garabandal. Este incidente fue reportado por el Dr. Celestino Ortiz, un incuestionable testigo, y sobre él hace un recuento el Padre Eusebio García de Pesquera en su libro “Ella fue Afanosamente a la Montaña”; de aquí tomamos el siguiente aparte:

  Félix López, un antiguo alumno del Seminario Mayor de Derio (Bilbai) quién es hoy día el profesor de escuela de Garabandal, estaba reunido con algunas personas en la cocina de Conchita. La niña recibió una carta que no entendió, así que le solicitó a Félix que se la tradujera. Estaba escrita en italiano y Félix, después de leerla dijo: “Por su estilo bien podría ser del Padre Pío”. Conchita le preguntó si conocía la dirección del Padre Pío y al recibir una contestación afirmativa le pidió que le ayudara a escribirle una carta para dar respuesta a la suya y manifestarle su agradecimiento.

  Habiendo terminado la carta la dejaron sobre la mesa de la cocina, sin doblarla. Después de un rato, Conchita entró en éxtasis y rezó el Rosario. Al regresar a su estado normal Félix le preguntó: “¿Preguntaste a la Virgen si la carta era del Padre Pío?” “¿Sí y me dio una respuesta secreta para enviarle”. La niña subió a su habitación, regresando poco más tarde con un papel escrito a mano. Delante de todos metió el papel en el sobre, que había ya sido dirigido al Padre Pío por el profesor, sellándolo luego.

  La carta que había dirigido había llegado a Conchita, sin firma y sin dirección de regreso pero con una estampita italiana, decía lo siguiente:

Mis queridas niñas:

  A las nueve de la mañana, la Santísima Virgen me encomendó que les dijera lo siguiente: “¡Oh benditas niñas de San Sebastián de Garabandal! Yo les prometo que estaré con ustedes hasta el fin de los siglos y que ustedes estarán conmigo en la gloria del Paraíso”.

  Estoy enviándoles una copia del Santo Rosario de Fátima, que la Virgen me pidió que les enviara. El Rosario fue compuesto por la Virgen y debe ser propagado para la salvación de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los terribles castigos que el buen Dios la amenza.

  Les doy un consejo: Recen y hagan que los demás recen porque el mundo está a comienzos de la perdición. No creen en ustedes ni en sus conversaciones con la Dama de Blanco, lo harán cuando sea demasiado tarde.

  En febrero 9 de 1975, el personal de la revista NEEDLES (ahora Garabandal) condujo una entrevista grabada con Conchita, durante la cual le preguntaron sobre esta sorprendente carta que se decía había sido dictada por el Padre Pío:

P: - Conchita, ¿recuerdas algo sobre esa carta?
Conchita: - Recuerdo haber recibido en el correo una carta dirigida a mí y a las otras tres niñas, Jacinta, Loli y Mari Cruz. Me preguntaba que contenía y como no estaba firmada, la metí en el bolsillo hasta que ví a la Santísima Virgen ese día. Cuando se apareció le mostré la carta y le pregunté quién nos la había enviado. La Virgen dijo que era del Padre Pío. Como no sabía quien era el Padre Pío, no pregunté nada más. Después de la aparición le conté a la gente sobre la carta; un seminarista que estaba presente me explicó acerca del Padre Pío y de donde era él. Entonces le escribí diciéndole que me gustaría verle cuando visitase mi país. Él entonces me envió una pequeña carta diciendo “¿Crees que puedo subir por la chimenea?” Yo solo tenía 12 años en esa época y no sabía nada de los claustros.

LA VISITA DE CONCHITA AL PADRE PÍO

  En febrero de 1967, Conchita llegó a Roma con su madre, un sacerdote español, el padre Luis Luna, el profesor Enrico Medi y la Princesa Cecilia de Borbón-Parma. Había sido llamada allí por el Cardenal Ottaviani, prefecto del Santo Oficio, llamado hoy la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Fue durante esta visita que Conchita tuvo una audiencia privada con el Papa Pablo VI, durante la cual solo cinco personas estuvieron presentes con el Pontífice. Tenemos sobre esto el confiable testimonio del Profesor Medi, entonces presidente de la Asociación Europea de Energía Atómica y amigo del Papa, y quien era uno de los cinco presentes.

  Como Conchita tuvo que esperar un día antes de su reunión con el Cardenal Ottaviani, el Profesor Medi sugirió que ya que tenían algo de tiempo libre fueran a San Giovanni Rotondo a ver al Padre Pío.

  A continuación el recuento de la propia Conchita acerca de la visita, tomado de la revista NEEDLES de 1975:

  .. Todos estuvimos de acuerdo, así que salimos para el Monasterio en el auto alquilado del Profesor Medi. Llegamos como a las nueve de la noche y nos dijeron que no podríamos ver al Padre Pío hasta la mañana siguiente en su Misa de cinco.

    Antes de la Misa, el Padre Luna y el Profesor fueron a la sacristía. El Profesor me contó más tarde lo que ocurrió allí. Dijo que el Padre Luna había dicho al Padre Pio que la Princesa de España estaba allí para verle. El Padre Pío dijo entonces al Padre Luna: “No me siento bien y no podré verle hasta más tarde hoy”. El Profesor Medi dijo entonces: “Hay otra persona que quiere verlo también. Conchita quiere hablar con usted”. Padre Pío dijo entonces: “¿Conchita de Garabandal? Vengan a las 8 de la mañana”.

  Al llegar, fuimos conducidos a un pequeños cuarto, una celda, que tenía una cama, una silla y una pequeña mesita. Le pregunté al Padre Pio si este era su cuarto y si él dormía ahí, a lo cual respondió; “Oh, no. No pueden ver mi cuarto Este es un cuarto rico”. En ese momento no sabía la clase de hombre santo que era el Padre Pío, como ahora sí lo sé. Entonces yo era muy joven; tenía solo 16 años.

La entrevista de NEEDLES continúa:

P: - ¿Quién estaba en el cuarto contigo?
Conchita: - Solo mi madre, el Padre Luna y un sacerdote del Monasterio que hablaba español y estaba tomando muchas fotos. No recuerdo que la Princesa y el Profesor hubieran estado allí.
P: - ¿Puedes decirnos que se dijo durante la visita al Padre Pío?
Conchita: - Solo recuerdo un poco. Sí recuerdo que el sacerdote que había estado tomando fotos pidió permiso para ello al Padre Pío, quien le respondió: “Has estado tomándolas desde que llegaste”.
 
  Recuerdo que tenía el crucifijo besado por Nuestra Señora, y que dije al Padre Pío: “Esta es la Cruz besada por la Santísima Virgen. ¿Quisiera besarla?” Padre Pío tomó entonces mi mano, que colocó sobre el crucifijo y lo colocó en la palma de su mano izquierda, sobre el estigma. Tomó entonces mi mano, que colocó sobre el crucifijo, cerrando los dedos de esa mano sobre mi mano; con su mano derecha bendijo mi mano y la cruz. Lo mismo hizo con mi madre cuando ella le dijo que por favor bendijera su Rosario, también besado por la Virgen. Yo estuve de rodillas durante todo el tiempo que estuve ante él. Me tomó de la mano, con la cruz, mientras que me hablaba.

  El sacerdote que tomó las fotos de Conchita con el Padre Pío vive aún en San Giovanni Rotondo. Estuvo en Estados Unidos hace varios años promoviendo la Causa de Beatificación del Padre Pío y visitando a Conchita en su casa. Debido a que la Causa se está adelantando, los frailes no están dispuestos a mostrar las fotos, aparentemente porque las apariciones de Garabandal no han sido reconocidas aún por la Iglesia. Las fotos fueron nuevamente mencionadas por otro de los frailes de San Giovanni Rotondo quien las vio, confirmando más tarde el hecho los funcionarios de la revista que estuvieron en la peregrinación de 1987, y que fue promovida por el Centro de Garabandal de Nueva York. Sobra decir que estas fotos son importantes documentos que confirman la entrevista de Conchita con el Padre Pío.


KARL WAGNER - "Informe sobre el Padre Pio" 1994


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