San Juan Bautista

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miércoles, 8 de abril de 2020

La agenda globalista del Vaticano - Alejandro Sosa Laprida


La agenda globalista del Vaticano

Miles Christi - 07/04/2020 

« Los más astutos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado »[1]

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Comparto con ustedes este excelente artículo de Elizabeth Yore, publicado en The Remnant anteayer, que sintetiza la puesta a punto de una religión mundial promovida por el Vaticano: https://remnantnewspaper.com/web/index.php/fetzen-fliegen/item/4838-francis-footnote-follies-why-francis-dropped-the-title-of-vicar-of-christ. Y acá puede leerse la traducción castellana, publicada por Fray Filemón de la Trinidad en su blog: https://linumfumigans.blogspot.com/2020/04/papa-francisco-el-abandono-del-titulo.html#more

Añadiré seguidamente algunas citas y datos a esta muy buena reseña. He aquí un ejemplo reciente, entre muchos otros, que ilustran este programa religioso unificador impulsado a escala planetaria desde el Vaticano:
“Queridos amigos Budistas: En nombre del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso os brindamos nuestros más sinceros saludos y mejores deseos así como a todas las comunidades budistas del mundo con motivo de la celebración de la fiesta de Vesakh/Hanamatsuri. El Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso lo ha hecho en los últimos veinticuatro años en esta alegre ocasión. Dado que este año se cumple el vigésimo quinto aniversario de este tradicional mensaje, nos gustaría renovar nuestro vínculo de amistad y colaboración con las diversas tradiciones que representais. Este año quisiéramos reflexionar con vosotros sobre el tema "Budistas y cristianos: construyamos una cultura de compasión y fraternidad", conscientes del alto valor que nuestras mutuas tradiciones religiosas atribuyen a la compasión y la fraternidad en nuestra búsqueda espiritual, en el testimonio y en el servicio a una humanidad y a una tierra heridas. (…)

Todo está relacionado. La interdependencia nos devuelve al tema de la compasión y de la fraternidad. En un espíritu de gratitud por vuestra amistad, os pedimos humildemente que acompañéis y sostengáis a vuestros amigos cristianos en la promoción de la bondad del amor y de la fraternidad en el mundo de hoy. Al igual que nosotros, budistas y cristianos, aprendemos unos de otros a ser más atentos y compasivos cada día, así podemos seguir buscando formas de colaborar para que nuestra relación se convierta en una fuente de bendición para todos los seres sensibles y para el planeta, que es nuestra casa común.

Creemos que para garantizar la continuidad de nuestra solidaridad universal, es necesario un proceso educativo para nuestro "viaje" compartido. Con este fin, el 15 de octubre de 2020 se celebrará un evento mundial cuyo tema es "Reconstruir el Pacto Educativo Global". "Un encuentro para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión" (Papa Francisco, Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo Global, 12 de septiembre de 2019). Os invitamos a colaborar con todos para promover esta iniciativa, individualmente y dentro de vuestras comunidades, para cultivar un nuevo humanismo. También nos complace ver que, en varias partes del mundo, los budistas y los cristianos tienen valores profundamente arraigados y trabajan juntos para erradicar las causas de los males sociales.”[2]

Les doy un ejemplo adicional, esta vez en relación al islam:
“El Papa Francisco afirma que la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Lo que se necesita es la educación, la apertura espiritual y una "conversión ecológica global" para responder adecuadamente a este desafío. Como creyentes, nuestra relación con Dios tiene que ser cada vez más evidente a través de la forma en que nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Nuestra vocación de ser los guardianes de la obra de Dios no es facultativa, ni marginal en relación con nuestro compromiso religioso como cristianos y musulmanes: es una parte esencial del mismo. ¡Que los pensamientos religiosos y las bendiciones derivadas del ayuno, la oración y las buenas obras nos sostengan, con la ayuda de Dios, en el camino de la paz y de la bondad en el cuidado de todos los miembros de la familia humana y de todo lo Creado!” Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso - Mensaje a los musulmanes para el mes de Ramadán, 2/6/2017.[3]
Un último ejemplo de estos inauditos “saludos ecuménicos”, por si a alguien le quedase todavía alguna duda acerca del indiferentismo religioso fomentado por el Vaticano:
“Queridos amigos Hindúes: el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía cordiales saludos y sinceros deseos con ocasión de la Deepavali que este año celebráis el 27 de octubre. Que esta fiesta de luces ilumine vuestros corazones y hogares y traiga alegría y felicidad, paz y prosperidad a vuestras familias y comunidades. Al mismo tiempo, que fortalezca el espíritu de hermandad entre vosotros. (…) La religión nos inspira fundamentalmente a “ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar” -Francisco y Ahmaed el-Tayeb, Gran Imán de Al-Azhar en Abu Dhabi, el 4/2/ 2019-. (…) Sólo cuando los seguidores de las religiones se exigen a sí mismos una vida coherente con su ética religiosa, pueden ser vistos como personas que desempeñan realmente su papel de constructores de paz y de testigos de nuestra humanidad compartida.”[4]

Y ahora haré una pregunta, cuya respuesta correcta me parece indispensable para poder comprender adecuadamente esta situación inaudita en la historia de la Iglesia que nos toca vivir: ¿cuál es la raíz de estas abominaciones, de este auténtico misterio de iniquidad, que consiste en ver a la jerarquía eclesiástica ejecutar el plan masónico e iluminista de puesta en marcha de una religión humanista planetaria, que trascienda los “dogmas” de las diferentes “tradiciones religiosas”? ¿Es acaso Francisco el único responsable de esta situación apocalíptica? 

Imagino que ya habrán adivinado la respuesta a mi pregunta, la cual, evidentemente, tiene solamente una función retórica. No, de ninguna manera, Bergoglio no es en absoluto el único responsable de lo que está sucediendo en la Iglesia. Él no hace más que implementar el falso ecumenismo y el falaz diálogo interreligioso del CVII, sobre los que se funda el objetivo modernista de constituir una religión global, integrada por todos los “cultos”, unificados bajo la divisa del “humanismo”, la “fraternidad”, el cuidado de la “casa común” y la obtención de una falsa paz mundial, al margen de Jesucristo.

Esta empresa, de innegable corte anticrístico, es actualmente llevada por Bergoglio, pero ha sido preparada meticulosamente por todos sus predecesores conciliares. Transcribo seguidamente un pasaje ilustrativo del origen conciliar de esta aberración, tomado del documento Nostra Aetate, referido a las religiones no cristianas -aquí, más precisamente, al hinduismo-:
Las religiones, al tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nociones más precisas y con un lenguaje más elaborado. Así, en el Hinduismo, los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de una profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios, con amor y confianza.”[5]

Conviene tener presente que mensajes de este tenor, congratulando a las “religiones” heréticas, cismáticas e idólatras por sus “festividades religiosas”, se vienen enviando desde hace más de cincuenta años. Me parece que ya es ampliamente hora de abrir los ojos y de dejar de idealizar los supuestos “buenos viejos tiempos” de JPII y de BXVI, que practicaron exactamente el mismo ecumenismo apóstata.

No olvidemos que fueron justamente ellos quienes comenzaron con las abominables reuniones interreligiosas de Asís, las tres primeras con JPII como “papa” y con Ratzinger al frente del ex Santo Oficio, es decir, nada menos que como supuesto garante de la ortodoxia doctrinal (!!!), y la cuarta, en 2011, convocada y presidida por el mismo Ratzinger devenido ya BXVI…

En comparación con ellas, el reciente episodio de la “Pachamama” en los jardines vaticanos -grotesco espectáculo montado por Bergoglio para poner de relieve su maligno “sínodo amazónico”-, podría ser considerado como un incidente menor, como una suerte de “mini réplica” de los multitudinarios aquelarres pergeñados por Wojtyla y Ratzinger, y que el mismo, al estar en perfecta consonancia con el proyecto ecuménico conciliar y con lo hecho por sus predecesores, en buena lógica, no debería haber sorprendido a nadie.

Veamos un testimonio muy esclarecedor al respecto:
“Queridos hermanos y hermanas, en el Mensaje para la Jornada de la Paz de hoy subrayé que las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana, y recordé, al respecto, que en este año 2011 se celebrará el 25° aniversario de la Jornada mundial de oración por la paz que el venerable Juan Pablo II convocó en Asís en 1986. Por esto, el próximo mes de octubre, iré como peregrino a la ciudad de san Francisco, invitando a unirse a este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, a los representantes de las tradiciones religiosas del mundo, y de forma ideal, a todos los hombres de buena voluntad, con el fin de recordar ese gesto histórico querido por mi predecesor y de renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones de vivir la propia fe religiosa como servicio a la causa de la paz. Quien está en camino hacia Dios no puede menos de transmitir paz; quien construye paz no puede menos de acercarse a Dios. Os invito a acompañar esta iniciativa desde ahora con vuestra oración.”[6]

Éstas son palabras de BXVI, pronunciadas el primero de enero de 2011, tras haber convocado “Asís V”, con motivo del 25 aniversario de “Asís I”, invocando la bendición de Jesús y de María para legitimar su perversa iniciativa ante los fieles incautos:
“Por esto, ante el icono de la Virgen Madre, la Iglesia en este día invoca de Dios, por medio de Jesucristo, el don de la paz: es la Jornada mundial de la paz, ocasión propicia para reflexionar juntos sobre los grandes desafíos que nuestra época plantea a la humanidad.”

Estas dos últimas citas van dirigidas a los cada vez más numerosos ilusos que, escandalizados con razón por las incesantes tropelías de Bergoglio, se empecinan, contra toda evidencia, en ver en BXVI el supuesto refugio de los fieles desamparados y un campeón de la fe católica. Algunos llegan incluso a considerarlo como el papa legítimo, quien estaría aguardando pacientemente su hora para manifestar ante el mundo la invalidez de su renuncia, retornar a la sede petrina, escarmentar al usurpador y muy hereje de Bergoglio y restaurar la sana doctrina. Ver para creer…

Lo que es indispensable comprender, de una buena vez, es que el plan ecuménico conciliar fue la razón de ser de esa funesta asamblea, y que dicho plan se viene efectuando de manera gradual desde hace más de medio siglo, a través de la acción mancomunada, uniforme y perfectamente coherente de todos los “papas conciliares”.

La principal característica de este plan es la de ser monolítico, innegociable e ineluctable, puesto que se trata de la realización en directo de la “gran apostasía” anunciada por San Pablo, consumada de manera oficial por la jerarquía eclesiástica, preludio necesario a la manifestación pública del Anticristo, del cual Francisco, posiblemente, vaya a ser el falso profeta…

Y este plan es exactamente el mismo tanto si es ejecutado con muceta e incienso y modales refinados -esto es, recurriendo a formas “tradicionales” para engañar mejor a los inocentes-, como empleando maneras plebeyas y repulsivas. ¿Hace falta acaso aclarar que lo primero es muchísimo más peligroso que lo segundo?


Para mayor información:

  

domingo, 5 de abril de 2020

Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén (Repost) – Catalina SCJ


“La  gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que venía Jesús a Jerusalén tomaron palmas y saliendo a su encuentro, lo aclamaban diciendo: “¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor y del Rey de Israel.” Hallando Jesús un asnillo, montó sobre él, según está escrito: “No temas, hija de Sión; mira, tu Rey viene montado sobre un pollino de asno” (Jn 12,12-15).


Todas estas cosas ocurrieron a fin de que se cumplieran las Escrituras. El triunfo de Jesús como rey de todo lo creado fue permitido por el eterno Padre como culminación de su Vida Pública; en ella obró grandes milagros que no es necesario volver a recordar, pues ya están escritos en los Santos Evangelios.

  Fueron muchos los que en ese día volvieron sus ojos a Dios y siguieron de cerca al Maestro. Estos hermosos acontecimientos sirvieron para fortalecer a las almas desfallecidas y afianzar la fe de los vacilantes, para decir a los turbados de corazón: “¡Esforzaos y no temáis! He ahí a vuestro Rey, Señor de cielos y tierra.”

  Hoy en Jerusalén se manifiesta la gloria de Dios: “Y se abrirán los ojos de los ciegos, y se abrirán los oídos de los sordos. Entonces saltará el cojo como ciervo y gritará de júbilo la lengua del mudo” (Is 35,5.6) para decir con gozo: “¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. ¡Hosanna en el cielo!”

  Las calles de esta ciudad se han convertido hoy en vía de santidad y camino de perfección, pues por ellas transita el Santo de los Santos, el Salvador del mundo; el Maligno hoy no caminará por ellas, pues Jesús ha triunfado sobre sus enemigos, y estos han sido arrojados a los profundos infiernos.

  El Señor de la Vida, va sobre un jumentillo. Avanza entre las multitudes como un Rey entre la tropa, exuberante y lleno de gloria. De pobreza y sencillez está revestido; su corona es la sabiduría; su cetro la justicia; su trono, un jumento; pero ni siquiera la carroza ataviada de esplendor del rey Salomón podía comparase con aquel noble y afortunado animal escogido por Dios para llevar sobre su lomo a la divina Realeza, que de saber hablar, de gozo y admiración hubiera enmudecido.  Bueno es que no lo supiera, que de tener inteligencia posiblemente hubiera perdido toda su humildad, sencillez y encanto, pues grande fue la misión que esta criatura sin saberlo realizó.

  “Yo contemplaba todas estas cosas desde Betania y, al verlo avanzar “entre gritos de júbilo, palmas, ramos de olivo, cantos y gloria, recordé el Salmo del rey David. Y en silencio medité sobre él, pues se ajustaba a las promesas que el Padre eterno había hecho a su divino Hijo previamente”.

  “Dice el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, hasta que coloque a tus enemigos por escabel de tus pies” Sal 109(110)1. Triunfante entró Jesús en Jerusalén y todos los enemigos huyeron a su paso; llena estaba la ciudad de escribas y fariseos, y mucha gente venida de fuera; ninguno levantó la mano sobre Él. Dios los tenía controlados, demostrando así el poder de su brazo. De forma más ostentosa y en toda su plenitud, este triunfo, sucederá el día en que Jesús vuelva glorioso.

  “El cetro de tu poder extenderá Dios desde Sión” Sal 109(110),2. En todos los confines del mundo, incluso en el seno de Abraham, todos le aclamaron como Rey del universo, diciendo con júbilo: “¡Hosanna al que viene en el nombre del Señor!”

  “Mandarás en el corazón de tus enemigos” Sal 109(110)2. En efecto, mandó en el corazón de sus enemigos, pues como locos andaban buscándolo, a causa de sus milagros y de sus enseñanzas, para prenderlo; sin embargo, fueron confundidos en su maldad, dejados en su sabiduría humana, necios en su necedad, y en su soberbia y arrogancia, ciegos y sordos.

  “Te acompaña el principado el día de tu nacimiento” (Sal 109(110),3. Porque eres el Hijo de Dios por generación eterna; y el esplendor sagrado de la virtud, de la sabiduría, de la gracia y de la santidad moran en Ti Verbo Humanado.

  “Desde el seno de la aurora” (Sal 109 (110),3. El Padre está en Ti y contigo como principio de quien procedes. “Mis entrañas virginales te dieron cobijo como Madre verdadera por tu principio en cuanto a Hombre, porque, desde el instante en que recibiste el ser humano por generación temporal que de mí procede, tuviste las obras del mérito que ahora están contigo. Y te hacen digno de todo honor y gloria en el día de hoy y para siempre”.

  “A modo de rocío de tu infancia” (Sal 109 (110),3. “te cubrieron el amor y la ternura de mi corazón de Madre”.

  “Lo ha jurado el Señor y no ha de arrepentirse: “Sacerdote tú eres para siempre a la manera de Melquisedec” Sal 109 (110),4. Sumo Sacerdote no por participación del sacerdote levítico ni por investidura humana. El sacerdocio de Cristo es confirmado con juramento por boca del que dijo:

  “Juró el Señor y no se arrepentirá: “Tú eres sacerdote para siempre” Sal 109 (110),4. Ofreciéndose a sí mismo como víctima de una vez por todas. Renovándose incruentamente su sacrificio en la Santa Misa.

  “El Señor a tu diestra juzgará a los reyes en el día de la cólera” Sal 109 (110),5. Y reyes y vasallos, príncipes, hombres todos de la tierra, que camináis lejos del Señor, meditad sobre estas palabras, porque todos beberéis del cáliz de su indignación, pues vuestra iniquidad atrae grandes castigos al mundo, que reo es de muerte.

  “Hará justicia a las naciones, las llenará de cadáveres y sus ruinas se esparcirán por todas partes, machará sus cabezas sobre un inmenso territorio” Sal 109 (110),6.

  “En el camino beberá del río por eso levantará la cabeza” Sal 109 (110),7. Beberá del agua de la ira, indignado ante los comportamientos de los hombres soberbios y mal nacidos, que rechazaron la gran misericordia que con ellos tuvo el Señor. El torrente de la gracia que fluye de Él cegará más a sus enemigos, que desesperados ante la ruina que les aguarda llorarán de espanto sobre la tierra. Y el Señor vendrá al son de trompetas sobre las nubes del cielo con gran poder y estruendo a juzgar a los habitantes de la tierra. Ensalzará al humilde, y le dará su justa paga. Él levantará su cabeza y la ensalzará sobre sus enemigos, sobre aquellos que no supieron ver ni reconocer que este Hombre llamado Jesús, es el Hijo de Dios, el Mesías verdadero, el Rey triunfante.    

  Debemos huir de las alabanzas y de las glorias mundanas.

  El triunfo de Jesús en su entrada gloriosa a Jerusalén sirvió no solo para manifestar al mundo la divinidad de Jesucristo, pues de este éxito, tan clamoroso como fugaz, se desprenden sabias y santas enseñanzas.

  Sería muy bueno para todos aquellos que buscan la perfección, y quieren imitar a Cristo, meditar sobre las alabanzas y las glorias mundana; así no se espantarían al presenciar cuan volubles son en su mayoría los hombres de mundo. ¡Y qué dados a encumbrar, halagar  y  adular de forma y modo según les place, sin tener en cuenta otras consideraciones que las de su capacidad idólatra, pobre, voluble y lisonjera; pues hoy ensalzan lo que mañana pisan, humillan y desprecian. Debería bastar este ejemplo para advertir a las almas que buscan la santidad, que es muy peligroso el camino que conduce a la vanidad, a las lisonjas y a los parabienes. Los hombres son frágiles como el barro. No debemos confiar nunca en aquellos que sin escrúpulos tienden esta trampa al corazón del hombre; estos tales son unos necios, dejando atrapados en sus redes a otros necios que, como ellos, viven de necedades.

  Las glorias del mundo pasan, no son eternas y las alabanzas son flores que presto se marchitan; por eso si somos prudentes, debemos huir de ellas pues causan estragos en el alma, que solo ha de pretender la gloria de Dios. Por tanto; “no améis el mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo cuanto hay en el mundo la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios vivirá para siempre” (1Jn 2,15-17).

  Ningún ser humano está libre de este mal; por eso insisto en que es conveniente dejar de lado todo aquello que de una manera u otra halaga los sentidos, pues como dice el Apóstol: “Con sumo gusto seguiré gloriándome en mi flaqueza para que se manifieste en mí la gloria de Cristo. Pues cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte” (2Cor 12,9.10). Pues, ¿Qué es el hombre? Isaías dice: que el hombre es “un tiesto entre tiestos de barro”. (Is 19,45,9).

  ¡Señor mío y Dios mío! “Hiciste mis días de unos palmos y mi vida cual nada es ante Ti. Tan solo mero soplo es todo hombre”. Sal 38(39),6.

  La mejor enseñanza que podríamos sacar de este triunfo de Jesús en Jerusalén es no poner nuestra esperanza en los corazones humanos. “Maldito quien se fía de las personas, y hace de las criaturas su apoyo, y del Señor aparta su corazón. Y Bendito quien se fía del Señor, pues no defraudará su confianza” (Jer 17,5.7).

  El hombre carnal es voluble por naturaleza. Se embravece por nada, su amor como sus alabanzas suben y bajan como la marea. Con gran facilidad olvida sus promesas de amor y de fidelidad a Dios, y a los hombres.

  No debemos tener miedo al mundo.

  Es importante para todos aquellos que han sido llamados a un apostolado más intenso, no tener miedo a los hombres. Los tiempos son malos y hay quienes tienen miedo a enfrentarse a unos hombres cuyas creencias caminan lejos de la verdad. Al contemplar a “esta generación adúltera y pecadora” muchos creyentes se sienten avergonzados, la oleada de vicio y de promiscuidad, se extiende como una plaga. Pronunciar el nombre de Jesucristo es tremendamente arriesgado; confesarse su discípulo, toda una proeza. ¿A quién hablar de Dios, si los que escuchan tienen sus oídos incircuncisos?

  ¡Oh! mundo necio, hombre ingrato, “que a lo malo llamas bueno, y a lo, bueno malo” (Is 5,20), que con gran soberbia caminas sin preocuparte de que has de morir. ¡Que conoces cuando se aproxima una tormenta y en tu ceguera no ves ni sabes apreciar los signos de los tiempos! Absorto en tus propios pensamientos vives olvidado de Dios, mientras tu alma se hunde en el abismo.

  Jesús era tajante en sus enseñanzas, decía la verdad sin importarle las opiniones de los escribas y fariseos. Y la verdad solo hirió a los corazones soberbios. Él no tuvo miedo, y por todas partes le habían tendido lazos para prenderlo. ¿Qué es el hombre para que le temas? Tomaré las palabras del profeta, que dice: “He aquí que vosotros no sois nada y vuestro obrar nadería” (Is 41,24).

  El hombre no levantaría la cerviz si Dios no se lo permitiera. Por eso “no les tengáis miedo” (Mt 10,26), que su fuerza y poder son como una caña en manos de un niño que fácilmente se quiebra. Sin embargo, el niño en su pequeñez y debilidad es más fuerte, mucho más fuerte y poderoso que todos ellos porque tienen un corazón puro, son sencillos y humildes. No en vano está escrito: “Si no os hacéis como un niño no entrareis en el Reino de los cielos” (Mt 18,3).

  La misión del hombre de fe, es parecerse a Cristo, y Jesús, sembraba los campos con su divina palabra, removía las conciencias con el ejemplo, y ablandaba los corazones con la oración.


Catalina SCJ


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Novedad Editorial: Dr. E. Michael Jones “Logos Rising”


“Logos Rising”

A history of ultimate reality


En estos tiempos en que reina la sinrazón, esta extraordinaria obra del Dr. E. Micahel Jones de reciente publicación por Fidelity Press en South Bend, Indiana, pone luz donde hay oscuridad y ofuscación en el mundo cristiano y no cristiano contemporáneo. A partir de una excursión por la historia del Logos, Jones prueba el Logos de la historia, restaura los derechos de la Metahistoria y nos devuelve la Fe y la Esperanza en la Ciudad de Dios. Los hombres carnales de la ciudad terrena, la Civitas Diaboli, ensoberbecidos de materialismo y cientifismo, acusarán el impacto y no podrán honestamente desconocer esta obra lúcida y profunda, escrita en el estilo claro y ameno característico de este enorme estratega católico en la guerra cultural en curso.

Luis Alvarez Primo





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viernes, 3 de abril de 2020

DOMINGO DE RAMOS - Antonio Caponnetto




“Fiado en Dios asalto la muralla”
Salmo 18,29


"Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas".»
Mt. 21,1-9


Mi ramo no, Señor, no ha de faltarte,
ninguna puerta canceló el olivo,
ni muralla detuvo el brazo altivo
aclamándote Rey, Vida y Baluarte.


Este manojo verde ha de abrazarte
quebrando los cerrojos. Ni aún cautivo
me impedirá la plaga el combativo
tremolar de tu sangre hecho estandarte.


Acéptame el oleastro, tallos frescos
desprendidos del árbol de Betania
salpicado de vientos y arroyuelos.


¡A las calles, seamos quijotescos!
para honrar tu Corona no hay insania,
aún Simón el leproso con sus duelos:


"¡Hosanna en lo más alto de los cielos!"


Antonio Caponnetto


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