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viernes, 21 de agosto de 2026

Carta al Dr. Miguel Ayuso Torres - Bruno Acosta


Doctor Miguel Ayuso Torres:

De mi mayor consideración:

Le escribiré con laconismo militar.

Me he enterado de que se ha constituido un “Círculo Tradicionalista” en el Uruguay. Entre sus actividades, en una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa, han bebido vino en el fondín “Pacharán”; y también, y esto es grave, han departido acerca del “problema del nacionalismo católico” el sábado pasado, seguramente siguiendo los endebles argumentos de José Miguel Gambra, de un lado; y, de otro, ignorando olímpicamente las 879 páginas que Antonio Caponnetto ha dedicado a refutar esos sofismas (y se vienen más).

Mas, ante todo, y como un acto de servicio, quería advertirle lo siguiente:

Ud., probablemente por ignorancia, ha elegido mal a sus correveidiles uruguayos:

1)     Hay uno que no pasa de la condición de eunuco;

2)    Hay otro que hasta ayer fue neopagano. Lo comprendo. Quizás leyó las 38 páginas de su folleto “¿Qué es el carlismo?” y se convenció. ¿Pero no cree que, con esos antecedentes, mañana puede abandonarlo y pasarse al umbandismo?

3)    Hay otro que sueña (escuche bien, y con perdón) con vivir “en Nápoles conduciendo un Ferrari con una rubia”; que, a más de su hedonismo, hasta ayer militó en un partido cuyo líder es ateo y materialista; y antes en varios partiditos más, ninguno de ellos católico ni “tradicionalista”. Es un proteico con pretensiones de playboy (pero con poses de “tradi”). ¿Le parece serio?

Doctor: le remito esta misiva para alertarlo. Ha elegido mal a sus amanuenses orientales. Si quiere hacerle un vero daño a nuestro nacionalismo católico, deberá apuntar mejor.

En vez de eunucos, neopaganos o proteicos playboys, elija a varones católicos, fieles y castos.

El problema es que están en nuestras filas. Y no nos abandonarán.

BRUNO ACOSTA



miércoles, 7 de agosto de 2024

Ernesto Tenenmbaum y su asociación ilícita - Antonio Caponnetto

 

Ernesto Tenembaum y su asociación ilícita

Por Antonio Caponnetto

 

Pensándolo bien, podrían pensar mejor.

El pasado sábado 3 de agosto, alrededor de las 13 hs, en Radio Mitre, en el programa “Pensándolo bien”, el periodista Jorge Fernández Díaz, entrevistó a su colega Ernesto Tenembaum, con ocasión de un reciente libro de este último, titulado: “Milei, una historia del presente”. Puede escuchárselo íntegro en https://www.youtube.com/watch?v=Tm80PkcUhsM

A partir del minuto 39, 40 aproximadamente, el precitado Tenembaum sostiene que “la Fundación que arma los primeros actos de Laje, Márquez y Milei [a favor de la candidatura de este último], es una Fundación que tiene entre sus profesores a Antonio Caponnetto, que era el director de la revista nazi Cabildo, que muchas veces ha dicho que el problema de este país es la judeocracia”.

Tenembaum no menciona a dicha Fundación, por lo que confieso que quedé absolutamente perplejo; pues es tanta, tan pública, categórica, machacona y reiterada mi oposición a la postura política de los tres personajes que él menciona, que tuve en principio a la noticia por una de las tantas filfas a las que nos tienen acostumbrados estos escribas de oferta. Hasta que –pensando primero bien que mal, como enseña san Ignacio- llegué a la conclusión de que, muy posiblemente, Tenembaum se estaba refiriendo a la Fundación Cruz del Sur (. https://cruzdelsurce.org/quienes-somos/).

Y en efecto; a mediados del 2019 dicha Fundación me invitó a dar dos clases de historia argentina dentro de un ciclo de duración casi anual, titulado “Qué es la Argentina”. Impartí ad honorem la primera de ambas lecciones – con el pleno convencimiento de que estaba asistiendo a una mera agrupación de jóvenes católicos- pero tuve la inesperada constatación de que las cabezas de dicha Fundación se hallaban comprometidas con el NOS y abocadas a candidatear como presidente a Gómez Centurión. Para ese entonces –mitad del 2019, reitero- Milei ni siquiera aparecía en el abanico de conjeturables a cargo alguno.

Consecuente con mis principios de toda la vida, de rechazar cualquier opción demo-partidocrática, no involucrándome en tales apuestas regiminosas de ningún modo posible, el lunes 5 de agosto de 2019, a las 07,52 am, presenté mi renuncia a dictar la segunda clase, manifestando, en síntesis, los siguientes conceptos: “Quería informarles, con total franqueza y con la mayor antelación posible (para no causarles problemas), que no voy a impartir mi segunda charlita en el curso "Qué es la Argentina", prevista para el 25 de septiembre. La razón principal es que no juzgo prudente quedar involucrado, o tener vinculaciones, o simplemente dar mi acto de presencia, en una agrupación con cuyas opciones político-concretas no estoy de acuerdo. Opciones político-concretas que, además, se acentúan en vísperas de las elecciones de este mes de agosto y de las próximas de generales del mes de octubre”. El destinatario de la misiva era el joven Segundo Carafí, quien, junto con otros, habían oficiado de benévolos anfitriones de mi llegada a Cruz del Sur.

 

Necesarias aclaraciones

En ayunas de estos datos –pero de muchos otros que son del dominio público y que el gacetillero debería conocer- como el rechazo explícito y sostenido de los que los libertarios mileístas dan en llamar despectivamente “el caponnettismo”[1]- Ernesto Tenembaum construye su asociación ilícita; por ahora sólo en el terreno conceptual. ¿Y en qué consiste la misma? En algo tan previsible cuanto por lo mismo despreciable. En el remanido sofisma ad Hitlerum. Algunos de los propiciadores iniciales de Milei habrían sido unos villanos que contaban entre sus contactos a un nazi. Cauteloso Tenembaum, se apura a decir y dice que, rápidamente, el actual presidente se sacó de encima al sector “antisemita”, volcándose como es sabido al judaísmo desembozado. Y fue la pax hebrea que hoy se enseñorea sobre todos.

Me importa mucho dejar a salvo estas precisiones: a) que nunca formé parte de una Fundación pro, para o proto mileísta; b) que antes, durante y después de su nombramiento presidencial manifesté tanto mi rechazo como mi repugnancia y mi aversión al aborrecible golem; c) que tales sentimientos y conceptualizaciones están amplísimamente documentadas[2]; d) que, para mi orgullo, también lo está la recíproca; esto es el rechazo de la banda gubernamental neoderechista a mi persona y mis ideas. Que, en dos palabras, aquí no hay nada que asociar, señor Tenembaum. El cuento del nazi malvado en los pródromos del filomileísmo es un constructo ficto e insostenible.

 

Premisas olvidadas

Puede ser que a alguien le sorprenda que tenga que salir al ruedo a aclarar que la nieve es blanca, tarea que no recomendaba Aristóteles, sino el castigo a quienes cuestionaran la evidencia. Pero como hoy, algunos de los supuestos allegados, nos aconsejan aplicar una doble moral weberiana, para conseguir algún poder político; otros, con intención que no juzgamos, se ponen en ocasión de confundir la missio ad gentes con la coincidentia oppositorum, de la que ningún fruto apetecible puede seguirse; y otros -¡ay, los más!- entregan su coherencia a los perros con tal de conseguir algún conchabo o figuración eventual; hoy, digo, es impostergable recordar algunas olvidadas premisas clásicas que solían informar la vida política de los católicos.

En la cosmovisión cristiana tradicional hubiera sido impensable que, a semejante guiñol de la Sinagoga, como el señor Milei, se le prestara apoyo directo o indirecto, formal o material, eventual o permanente. De las principales formas de cooperación al mal, sobre las cuales prevenía una segura y antigua fórmula escolástica: ordenar, aconsejar, consentir, ocultar o esconder, proporcionar medios o recursos, participar, callar, no obstaculizar, no denunciar, ninguna es, en principio, fuente y fundamento seguro para encarar virtuosamente la vida privada y la política. Y sin embargo todas estas formas y varias más practican, a diario, con absoluta liviandad, quienes se dicen católicos y sirven de pivotes al gobierno mileísta. La política, para el católico promedio, se ha vuelto la fórmula más útil de la complicidad con el poder. Oportunismo, empirismo y consecuencialismo ético, son errores que están a la orden del día. En el umbral de qué pórtico siniestro dejan su congruencia, lo ignoramos. Cómo concilian lo inconciliable, cómo hacen converger y convivir las antítesis, cómo convierten la existencia en un malabarismo, cómo le disputan la bifrontalidad a Jano, cómo están prontos al maridaje, la amalgama, el connubio y la coyunda, cómo lo prudencial se convierte en sinónimo de lo provechoso, nos es imposible de aceptar.

Pensemos en lo sucedido en las recientes olimpíadas. Milei nada dijo condenando la impiedad manifiesta. No fue sólo por cobardía y aquiescencia, sino porque aquel montaje ultrajador e infame, en su conjunto procaz, representaba como en una síntesis trágica todo su programa anarcolibertario. Fue aquella bacanal, en efecto, la prueba y la celebración de cómo la Revolución Francesa es la antesala de la Revolución Bolchevique; y de cómo, al certero decir de Lenin, en “El Estado y la Revolución”, la república liberal y democrática es la vía de acceso más directo al Comunismo. Si quiere actualizarse la terminología, escríbase Progresismo, pero a buen entendedor pocas palabras bastan. La obscenidad de Macrón no consistió únicamente en vomitar como tuso rábido sobre el Señor de la Historia, sino en alabar los frutos pútridos de una historia sin Logos, cuyos protagonistas ya no son los santos y los héroes sino los deicidas y los portaestandartes de la contranatura. Mutatis mutandis, exactamente el mismo programa de nuestro cernícalo con casquete piloso. ¿Y a este personaje hay que ofrendarle como tributo el festival de sus seguidores derechistas? ¿En apoyar a semejante guiñapo consistía, al final, el programa neoderechoide, superador de las supuestas inoperancias y fracasos de sus predecesores?

No; rotundamente no. Sencillamente porque creemos que no se puede servir a dos señores; que es preferible la Verdad en soledad al error en compañía; que en toda comparanza entre lo bueno y lo malo sufre lo bueno; que el trigo y la cizaña no deben ser mezclados, por amor al trigo; que una sola es la moral y una sola la vida, y que pedirle virtud interior a un gobernante, y aún santidad, no es un ideal periclitado sino la primera necesidad de los pueblos. Buena falta haría releer, entre otros, los textos de Rivadeneyra y de Quevedo sobre El Príncipe Cristiano. O recordar, con García Morente, que la separación de la vida pública de la vida privada, es la destrucción del ethos del caballero de Cristo.

Sigan nutriéndose nomás de la escuela austríaca y de los guateques rentados de la diestra. Nosotros preferimos recitar cada mañana el Salmo I: “Bienaventurado el varón que no anduvo en compañía de los malos, ni estuvo en el camino de los viciosos, ni en la mesa de los burladores se ha sentado”.



[1] El primero de los serviles mileístas que acuñó agresivamente la categoría “Caponnettismo” fue el perturbado Márquez, con quien ya había tenido yo mis públicas diferencias. La tal categoría fue aceptada por algunos otros miembros de su tribu y, personalmente, lo confieso, me causa una risotada gárrula y canora. Cfr. https://www.facebook.com/1114785963/videos/1089087931977193/

 El tema fue objeto de una sesuda investigación de un estudioso colombiano, que cumplo en recomendar. Cfr. Diego Fernando García “El ataque de Nicolás Márquez al Dr. Antonio Caponnetto. ¿Qué hay detrás de estos comentarios?” Pensamiento Serio, número de noviembre 2023. https://www.pensamientoserio.com/2023/11/MarquezvsCaponnetto.html

 

[2] Para no extenderme remito a mis múltiples notas aparecidas en el blog “Nacionalismo Católico San Juan Bautista” (https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/), a mis videos a youtube, vg. https://www.youtube.com/shorts/pWzU7xmFzdw (aunque son muchos más), a mi libro “El último gobierno de Sancho”, Buenos Aires, Bella Vista, 2022, principalmente ps. 107-127, y al prólogo al libro “Los liberales” del padre Javier Olivera Ravassi, Buenos Aires, Parresía, 2024.



domingo, 4 de agosto de 2024

Genta y la Derecha - Antonio Caponnetto

 

Genta y la Derecha


Querido padre Javier:

Andan circulando unas líneas tuyas; y teniéndolas por ciertas cuanto por lícitas, deseo hacerte llegar los siguientes comentarios:

1)Que quieras definir tu condición de derechista, amparándote en un texto de Genta, me parece muy bien. Nos aclara cuál es tu posición. Y quedas comprometido públicamente con ella. Enbuenahora.

2)Que no se exprese taxativamente que esa definición gentiana nada tiene que ver con "la derecha fest" del próximo 5 de octubre a la cual has sido invitado y aceptaste, no me parece nada bien. Mezcla, omite, confunde, oscurece. Porque si yo no entiendo torcido, el precitado festival octubrino se presenta sin ambages como la iniciativa de operadores del oficialismo.

3)El texto de Genta traído a colación tiene un contexto, sin el cual, su comprensión y su real significado disminuyen notoriamente. El profesor está hablando de “la táctica comunista impuesta en el mundo entero”, a partir de 1944, y según la cual, “la revolución comunista avanza detrás de la cruz y de las banderas nacionales. No hay enemigos a la izquierda. Después de 1945 los únicos enemigos somos los que estamos a la derecha”. (cfr. El asalto terrorista al poder, Buenos Aires, Buen Combate, 2014, p. 269-270). Es decir que “la derecha” no es una opción per se sino per accidens; esto es, dadas las circunstancias y no procurando definir la substancia.

4)El mismo Genta lo aclara a renglón seguido: “Esto de estar a la derecha lo digo así simplemente por contrariedad, para considerar términos contrarios; no hablo de la derecha en el sentido de la plutocracia, de la oligarquía, que nunca fueron de derecha en ninguna parte del mundo” (Ibidem, p. 270). En sus clases solía ampliar este concepto, y era común que se remitiera a dos textos españoles. De un discurso de José Antonio Primo de Rivera, el uno: “Ni izquierdas ni derechas, España entera” (Sevilla, 22 de diciembre de 1935). Y de Ortega y Gasset el otro, estampado en La rebelión de las masas: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”.

5)La definición gentiana de “derecha” que, en el texto que has traído legítimamente al ruedo, explicita y asume como propia, no es otra que la que durante toda su vida dio del Nacionalismo Católico, con tácitas pero visibles referencias a la Doctrina Social de la Iglesia. La misma Doctrina que, como de sobras lo sabes, ha condenado rotundamente al liberalismo.

5)Finalmente debo decir que el pensamiento de Genta es reacio a manifestarse con las categorías “derecha-izquierda”, pues siempre predicó sobre ellas que eran funcionales a la semántica ideológica instalada con los salvajes episodios de 1789. Por eso prefería definir la pugna entre Revolución y Contrarrevolución. Contrapunto y antítesis a los que les dedicó no sólo un libro clásico de su autoría (posiblemente el más conocido), sino otros muchos escritos.

6)Genta, pues, no fue derechista; ni paleo ni neoderechista. No solía hablar de “batallas culturales” sino del buen combate paulino (2 Tim.4,7-8). Tampoco era dado a las fiestas sino a las trincheras; y denunció a la par que repudió enérgica y virilmente a la conjura judeomasónica. Conjura a la que sin elipsis ni efugios adhiere el actual gobierno. De todo lo cual te sé perfectamente anoticiado.

Mi abrazo

En Cristo y en la Patria

                                   Antonio Caponnetto

 

lunes, 22 de enero de 2024

El progresismo alucinado de Milei - Antonio Caponnetto

 

Amén de los mileístas, observo atónito que algunas personas de bien están entusiasmadas y esperanzadas con el discursete del libertario en el Foro de Davos. Lo juzgan un alegato antiprogresista, y por supuesto fundan su opinión en el párrafo aquel en el que se pronunció contra el feminismo radical, el aborto sangriento y el control demográfico que enarbolan los organismos internacionales bajo el pretexto de evitar el daño del planeta.

        Los escolásticos enseñan que la omisión de una verdad necesaria puede ser más grave que la emisión de una mentira.

Aquí, la verdad necesaria que ocultó Milei, es que esos males que él dice denunciar hogaño, son las líneas programáticas, entretejidas desde lejos, por varias usinas financieras, comandadas por los nuevos héroes de la usura, cuya veneración propone. Los organismos internacionales, ahora interpelados, son los mismos que conforman los paladines del PBI per cápita, el nuevo grial que restituye a todos el bienestar, la libertad y la paz. La Ford Foundation financió las tropelías de Verbitsky, y detrás de Planned Parenthood está el oro de la Fundación Gates o de Mackenzie Scott, cruzados del modelo de la libertad del inmarcesible mercado.

Esos males que Milei habría osado enrostrar a los “Davistas” están prescriptos, verbigracia, en el Informe Kissinger. Y Kissinger -¡vaya obviedad!- es la quintaesencia de ese capitalismo ilimitado y omnisciente, de ese mercado infalible, de ese progreso material al que bajo tal infalibilidad nos conduce. La quintaesencia, en suma, del judaísmo que ha abrazado con unción de circunciso. Por lo tanto, y como gustaba repetir Castellani, es una incongruencia levantarle cadalsos a las consecuencias y estatuas a las causas.

La segunda omisión que le es imputable a Milei es que, si de verdad considerara amenazas a los tres factores que enunció, comenzaría por derogar la homicida ley del aborto, hoy vigente, aplicando puniciones severas a los criminales. No sólo no lo hace, sino que lo declara no prioritario y un mero proyecto difusamente diferido para alguna circunstancia en la que el demos manifestara su interés por reabrir la causa. Así fue dicho en campaña y después de ella. Incluso y principalmente por Villarruel.

 Si verdaderamente tuviera al feminismo radical por enemigo, no se hubiera limitado a descartar el Ministerio de la Mujer (en única señal de que el Estado no debe intervenir en esas cuestiones y sobre todo no debe gastar plata en tales cosas) sino que combatiría con énfasis los horrores inculcados y ejecutados por dicho feminismo, llevando ante la justicia y castigando condignamente a sus visibles representantes, que se han cansado de perpetrar en flagrancia todo tipo de delitos y de desmanes . Cuando se es poder, no bastan las buenas intenciones o enunciaciones. Son posibles, perentorias y urgentes las buenas acciones. Las estamos esperando.

Y si realmente tuviera como amenaza al control demográfico, fomentaría políticas natalistas, barrería la ESI de la faz de la tierra, y alentaría y protegería la consumación de familias numerosas. Pero así como Anzoátegui zahirió a Alberdi escribiendo sobre él: “dijo gobernar es poblar y se murió soltero”; Milei dice estar en contra del control demográfico, pero se niega a la descendencia humana, llama hijos a sus perros, y vive en escandaloso y estéril apareamiento transitorio con una mujer pública. Su progresismo también abarca esta espantosa faceta; la de pasar evolutivamente de lo humano a lo transhumano, de una especie a otra, sin más límites que los que ofrece el laboratorio experimental. Para lo cual –y es un hecho- nombró como máxima autoridad del Conicet a Daniel Salamone, gurú del progresismo genético.

También enseña la Escolástica: “Bonum ex integra causa, malum ex quocumque defecto”. Una acción es buena cuando es buena en todos los aspectos; está mal cuando está mal en algún aspecto”. La acción que ha llevado a cabo Milei en Davos no es buena en todos sus aspectos. Por el contrario, en los aspectos potencialmente buenos, se vuelve mala por la incoherencia, el cinismo, el ocultamiento y la hipocresía que estamos señalando. Por la omisión de verdades necesarias, decíamos; y el recto obrar que debería seguirse si no se omitieran.

Lo curioso es que se presente al discurso de Milei como anti progresista, cuando es un Manifiesto Progresista explícito. En efecto, para él, la humanidad vivió estancada desde la Encarnación del Verbo hasta el siglo XVIII. Pero como el progreso es ineluctable, inevitable e irrefragable, entonces, para sacar del atraso a la humanidad toda y llevarla al progreso indefinido, apareció el Capitalismo. Gracias a su natividad y epifanía (nótese el mesianismo inmanente y secular en que se incurre al hablar del fenómeno) “hoy el mundo se encuentra en su mejor momento. No hubo nunca en toda la historia de la humanidad, un momento de mayor prosperidad que el que vivimos hoy. El mundo de hoy es más libre, más rico, más pacífico y más próspero que en cualquier otro momento de nuestra historia”(sic). Es un retrato tragicómico de aquello que Thomas Molnar llamó “el utopismo, la herejía perenne”. Y es la misma mueca o rictus infernal, en el orden laical, del que tiene el progresismo en materia religiosa, cada vez que sostiene que hasta antes del Concilio Vaticano II la Iglesia vivía en el oscurantismo, y el Concilio fue su 1789. Esto fue dicho por altos dignatarios eclesiásticos. El paralelismo no puede ser más evidente. El libertario es un progresista nato.

Aplicado a la historia nacional, el progresismo mileísta retoma el mito basal del iluminismo historiográfico; a saber, el de la salida de la barbarie para alcanzar la luz de la civilización. Ésta se habría consumado tras la victoria masónica de Pavón, “y en 35 años nos convertimos en la primera potencia mundial”. Tal vez alguien pudiera recordarle a Milei las crueles peripecias de toda índole que describe José Hernández en el Martín Fierro, y que tenían lugar, precisamente después de 1860, hito taumatúrgico según el libertario, que le habría puesto fin a nuestra oscuridad e infortunio. Pero si el Martín Fierro fuera mucho pedirle, por no pertenecer a la Escuela Austríaca, acaso alguien podría desasnarlo haciéndole notar que hasta sus ídolos Sarmiento y Mitre se quejaron de los males (económicos y morales) que causarían las inmigraciones judías al país. Sí; créase o no, Sarmiento y Mitre llenos de prevenciones justificadas contra los que llegaban a estos lares a abusar de sus habilidades como banqueros, bolsistas o mercaderes. Y hasta el mismísimo Alberdi acabó arrepentido, denostando la libertad liberal a la que él mismo había contribuido a cimentar.

La Argentina 35 años después de Caseros no era la primera potencia mundial. Era una colonia desarraigada, mezcla de Fenicia y de Cartago, laicizada, pauperizada para muchos y fuente de negocios espurios para un sector de sátrapas. La sangre del pobre es una metáfora justísima del católico reaccionario León Bloy, no del subversivo Marx. Metáfora que se aplica, precisamente, a vituperar la injusticia hecha sistema, cuando mandan los heroicos empresarios, los benefactores que no se dejan amedrentar si alguien los acusa de codiciosos o de avaros. Milei resucita a Creso. Nosotros recitamos los gloriosos versos de Ezra Pound contra la usura. No nos asusta el capital si detrás hay hombres con la virtud de la magnificencia para usarlo en pro del bien común. Nos asusta y horroriza si detrás de él están los que, en la disyuntiva evangélica, han elegido servir a Mamón.

Occidente está en peligro, dice el ilusionista de Davos. Pero como bien señalara Gómez Tello, es una confusión horrible creer que Occidente es el mercado y no la Cristiandad. Y creer, en consecuencia, que nuestra ayuda está en el nombre del PBI per cápita, que hizo el cielo y la tierra. Occidente está en peligro, por cierto; y también lo es que su explicación puede buscarse en “una visión del mundo que, inexorablemente, conduce al socialismo y, en consecuencia, a la pobreza”. Mas la pobreza es el epifenómeno doloroso, no el motivo principal por el que el socialismo es malo y pone en jaque a Occidente. Es el odio a Cristo, a la Fe y a la Iglesia, al Orden Natural y al Sobrenatural, lo que vuelve peligroso para Occidente al socialismo. Reducir la peligrosidad del mismo a una cuestión económica, es materialismo histórico duro y puro. Pero Milei es tributario de la ética calvinista, engendradora del capitalismo, según la conocida tesis de Max Weber. Por eso se cumple en él aquello tantas veces repetido de Donoso Cortés: “detrás de toda cuestión política hay una cuestión religiosa”. La cuestión religiosa que explica tantas y tan graves conculcaciones de la verdad, se llama judaísmo, del cual, Milei, de manera obscenamente visible, se ha vuelto su prosélito, su peón, su fámula y su golem.

Hombre grande Milei. Debería saber que todas las revoluciones socialistas y marxistas fueron respaldadas por el capitalismo salvaje. Incluso en la Argentina, los nombres de Graiver y de Filkenstein ilustran por sí solos la entente entre el terrorismo guerrillero bolche y los próceres del mercado que no falla jamás.

A ver si nos entendemos. No es liberalismo o socialismo; no es el modelo de la libertad o el colectivismo. No es Benegas Lynch o Bergoglio. No es el minarquismo o el Leviatán. No es la plutocracia desatada o la casta. Son falsas opciones que, como naipes marcados en un juego de tahúres, sólo pueden barajar los falsarios para confundir a los incautos y crearles espejismos a los débiles cuando no cómplices por idiotas útiles. Es la Realeza Social de Jesucristo o el Imperialismo Internacional del Dinero, como lo explicara Pío XI. Esto,claro, dicho antes de que la Iglesia la manejaran los claros varones de fe intrépida y ciencia preclara, y no los bendecidores de la fornicación.

Parafraseando al sujeto de la melena, de los clones caninos y del carajearismo procaz, no nos dejemos amedrentar, ni ilusionar ni engañar. No permitamos que los funcionales al progresista Milei, nos digan que si no lo apoyamos somos funcionales al progresismo. La Sinagoga no es la solución. Ni la historia que ella escribió, sub specie lucro. Ni los innúmeros Cresos, deificados y mitificados. La solución está en saber elegir al Señor que nos invita a saber elegir, entre Él y las riquezas. ¡Viva Cristo Rey!


Antonio Caponnetto






domingo, 21 de enero de 2024

"Wanderer" y un nuevo ataque al Nacionalismo Católico - Bruno Acosta

 

El burgués y solterón “Wanderer” es Rubén Peretó Rivas, si bien ha intentado ocultarlo, mentiras mediante:

 https://lapulperiaerrante.blogspot.com/2017/06/el-ocaso-de-un-cobarde-la-era-de-la.html

 Este ataque al hombre se justifica, plenamente, porque desde su bitácora ha ofendido al nacionalismo católico de la manera más sofística y vil.

 Ya he dado cuenta desde aquí cómo su blog ha destruido, a lo largo de años, las defensas de los católicos argentinos, infectándolos de liberalismo y de aburguesamiento amariconado -que se manifiesta, verbigracia, en el anonimato que cunde en la página-:

 https://reverdad.blogspot.com/2023/09/el-liberalismo-del-blog-wanderer-y-la.html

 ¿Qué ocurre ahora? Se ha puesto del lado de Milei y del libertarianismo. Y ha acusado al nacionalismo con estos términos:

 “ […] resulta desconcertante la crítica que también proviene de ciertos grupos residuales del catolicismo conservador y nacionalista de Argentina, que terminan adoptando el discurso progresista.”

 https://caminante-wanderer.blogspot.com/2024/01/bergoglio-no-vendra-argentina.html

 Grupos “residuales”, dice; como dando a entender: los pocos numantinos que quedan en defensa de la Verdad Redondeada; los que no se han dado cuenta, todavía, que tienen que plegarse al mundo. Hay que adaptarse al progreso y al liberalismo, dice Peretó; no me vengan con el número 80 del Syllabus.

 “Residuales”, como diciendo: son poquitos. A Peretó le interesa el número. Como a todo liberal y demócrata.

 Le faltó decir (digámoslo paladinamente) grupos “caponnettistas”, imitando a Márquez. A esos se refiere: está claro.

 “Que terminan adoptando el discurso progresista”. Esto sí que es de órdago. ¡Así que el nacionalismo católico es progresista! De la catarata de denuestos al nacionalismo, creo que jamás escuché el de “progresista”. Milei y Peretó -ambos, a la par, hacen gala de un insondable desconocimiento en materia política- lo pueden todo: pueden llamar al nacionalismo católico de progresista. Aquí hay una falsa disyuntiva, que le hace llegar al “Wanderer” a una falsa conclusión: porque si lo contrario al capitalismo es el progresismo, claro que el nacionalismo católico, al ser contrario al capitalismo, es progresista; mas eso, a las claras, es una falsa disyuntiva: no por no ser capitalista, eres progresista. Toda la rica doctrina social de la Iglesia, queda de lado. ¡Terrible!

 Llamamos, con rabia y desde esta humilde bitácora, a no leer más al blog Wanderer. Con este despropósito, nos ha hecho salir de nuestro retiro y escribir estas líneas. Pero contra malicia, milicia.


Bruno Acosta


Fuente: Revista Verdad



miércoles, 20 de diciembre de 2023

El liberalismo del blog "Wanderer" y la democracia - Bruno Acosta

 


El blog “Wanderer” podría definirse como una página dedicada al chimento eclesial y al divague filosófico- cristiano, con marcado acento liberal, anglófilo y burgués. Su influencia ha sido nefasta para el conservadurismo o tradicionalismo católico argentino, y, también, para el de otras regiones hispanoamericanas. Puesto que, de ese modo edulcorado, informal, zigzagueante, biempensante, ha infectado, de a poco, inadvertidamente, las conciencias cristianas de liberalismo, de anglofilia y de aburguesamiento. Hace un tiempo, se lo hizo saber otro blog argentino, “Los Cocodrilos del Foso”, dirigido por Dardo Juan Calderón, hijo del insigne historiador Rubén Calderón Bouchet. Lastimosamente, los artículos –jamás contestados- de esa página han desaparecido.

Quisiéramos hoy nosotros, humildemente, ocuparnos de este blog, con ocasión de las elecciones en la Argentina.  Cada vez que hay comicios allí, entre los más formados católicos se suscita la disputatio acerca de la participación en el sistema democrático y el voto al “mal menor”. Discusión que ni siquiera debería darse, si los principios estuviesen claros: la democracia liberal partidocrática es, en esencia, una perversión. ¿Cuál es la postura del sitio “Wanderer”? Una postura, por supuesto, ni fría ni caliente: tibia. Hasta podríamos decir candorosa e inocente. Pueden leerla AQUÍ y AQUÍ. Mas, de todo el palabrerío del anónimo escriba -¿por qué se oculta?- rescataremos, para nuestro análisis, una oración. Es esta:

“[…] a fin de evitar equívocos, comienzo con una aclaración. Votar o no votar es una decisión de cada uno, y si vota, es su decisión a quién vota.”

Haciendo una chanza de mal gusto –pero no inconsecuente en cuanto a los fundamentos- esto de la “decisión” nos trae a la memoria aquél macabro mantra de las aborteras: “mi cuerpo, mi decisión”. Y sí: sobre mi decisión no hay nada, ni nadie. Hago absolutamente lo que quiero. Del liberalismo al planteo de las infanticidas hay un paso; o ni siquiera un paso.

Pero yendo al punto, esta sola frase del “caminante” demuestra lo que sosteníamos: su pensamiento es liberal. E infecta de liberalismo, entre dos vasos de whisky, sentados en cómodas poltronas -tal la “canchera” imagen que quiere dar- a sus incautos lectores.

Porque, primero: “¿votar o no votar es decisión de cada uno?”. Es decir: participar o no en un sistema condenado por la Iglesia, ¿es decisión de cada uno? Recuérdese que la Iglesia ha condenado todas las dimensiones del inicuo régimen: el sufragio universal, la soberanía popular, el liberalismo, los partidos políticos. No obstante ello, ¿está en mí elegir, con mi voto, participar o no del sistema?

En segundo lugar: “si voto, ¿es mí decisión a quién voto?” Entonces: ¿está en mí decidir autónomamente a quién votar? ¿No debo, llegado el caso, regirme por principios heterónomos que me indiquen a quien debo elegir?

De este planteo se desprende paladinamente un pensamiento liberal y –consecuentemente- erróneo del responsable del blog “Wanderer”. Pensamiento que ha contaminado –como decíamos- durante años a sus seguidores.

Para terminar, su filosofía nos recuerda las palabras de León XIII en su trascendental encíclica “Libertas”. Leámoslo:

“Esta es la pretensión de los referidos seguidores del liberalismo; según ellos, no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley de sí mismo. De aquí nace esa denominada moral independiente, que, apartando a la voluntad, bajo pretexto de libertad, de la observancia de los mandamientos divinos, concede al hombre una licencia ilimitada”.

Para el articulista, “no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley en sí mismo”. En sus palabras: Votar o no votar es una decisión de cada uno, y si vota, es su decisión a quién vota. Es la consagración de la “moral independiente” propia del liberalismo –tal como denunciaba León XIII-, por más que esté adornada de perendengues cristianos.

 

Fuente: Revista Verdad

 

 

 

 

jueves, 14 de diciembre de 2023

Javier Milei Presidente: En mi sed me dieron Vinagre - Bruno Acosta

 

Existen ciertos errores filosóficos -o, más pedestremente, de sentido común- que se suelen olvidar en nuestra época. Y que, particularmente, muchos suelen olvidar en nuestras filas. Uno de ellos es que las causas de los problemas no pueden solucionar esos mismos problemas; justamente, porque son sus CAUSAS.

Imagine, caritativo lector, que Ud. tiene sed. Si decide saciar su sed bebiendo, por ejemplo, vinagre, su sed no se saciará. Para colmar su sed deberá beber agua.

Ocurre algo parecido en la política: para resolver un problema político, debo apuntar a algo que realmente lo solucione, y no a un remedo que no lo hará y que me intoxicará.

Apliquemos ahora la metáfora:

El problema es el progresismo; el problema es la profunda degeneración y crisis de la sociedad occidental que padecemos. Yendo a un caso concreto, la solución que propone nuestra hermana República Argentina es el liberalismo. ¡No, no y no! El liberalismo es la causa del problema; jamás la causa de un problema puede ser su solución. Jamás se colmará mi sed con vinagre.

Al ser liberal, Milei parte de una filosofía errónea, condenada por la sana filosofía y por el magisterio de la Iglesia. Para bajar esto al llano, pongamos, al menos, un ejemplo:

El lema de Milei es el “don’t tread on me”; que en la lengua de Castilla significa “no me molestes”, “no te metas conmigo”. Fiel reflejo del rapaz individualismo liberal. Para el liberal, el otro, el prójimo, es alguien que molesta, que estorba, que resta. La ley universal del liberalismo es el egoísmo animal. Contrariamente, para la filosofía cristiana, el prójimo es alguien que aporta, que potencia, que suma. La ley universal del cristianismo es el amor. Su lema es: “amarás al prójimo como a ti mismo”. La diferencia es radical.

Este egoísmo hecho ley universal permitió los abusos cometidos durante el siglo XIX contra los obreros. Y esa explotación -provocada, insistimos, en aplicación de los principios liberales- provocó la reacción comunista. ¿Cómo puede creerse, entonces, que el liberalismo puede combatir al marxismo, cuando es el que lo provocó histórica y filosóficamente?

Globalmente, nada bueno puede salir de algo malo. Las causas de los problemas no pueden ser su solución. El vinagre no puede colmar mi sed.

Bebamos, para colmar nuestra Sed, el Agua Verdadera que da la Vida.


                                                                                       Bruno Acosta

Fuente: Revista Verdad



lunes, 27 de noviembre de 2023

Filosofía arrabalera contra los doctos aburguesados – Augusto Torchson

 


Si hay algo que estos tiempos nos pueden dejar de enseñanza dentro de lo terrible de la situación que vivimos, es que, tanto en la plandemia como en el circo democrático actual, quedó absolutamente claro que había muchos de los que estaban entre nosotros pero no eran de los nuestros.

No es ningún descubrimiento el acertado dicho popular que reza que “todos son machos hasta que suena el primer disparo”. Pero los otroras cruzados de las redes sociales y de tertulias de salón, lejos de quedarse solamente agazapados bajo la mesa, salen a justificar su nuevo status con argumentos que el peor de los sofistas en la época de Platón se hubiera sentido avergonzado de utilizar.

Si la desesperación es mala consejera en cuestiones políticas, mucho peor es el miedo exacerbado. Y si hay dos características que podemos señalar como distintivas en estos tiempos, son la hipocresía y la cobardía. Y los cobardes ahora son más hipócritas que nunca, y si ahora usan pañales para evitar que se haga patente la consecuencia de sus actitudes eunucas, sabrán argumentar “científicamente” los beneficios prácticos que brindan dichas “prendas” en tiempos en los que es preferible estar prevenidos, resaltando las virtudes del “hombre prudente y precavido”.

Y los justificadores que se rejustifican y contrajustifican cambiando sus discursos originales sin retractarse de los primigenios, no solo omiten mencionar dichas posturas anteriores sino que aspiran a que sus oyentes pretendan no haber escuchado algo diferente de sus propias bocas no mucho tiempo atrás.

Los esgrimidores de tan cambiantes como elaborados argumentos, suelen ser gente instruida (o medianamente, o que simulan serlo); pero si hay algo que queda claro, es que las más heroicas gestas leídas por un eunuco, pueden servir para encendidos discursos, pero difícilmente se traduzcan en acciones nobles y valientes, mostrando lo difícil que es recuperar la virilidad perdida. Y así como el actual “ungido” por el vulgo soberano, estos tales siempre sostienen que son de los pocos que “resisten un archivo”[1], pero habría que preguntarles si los mismos tienen período de caducidad.

Pero lo concreto es, hablando gauchamente, que “en la cancha se ven los pingos”, demostrando estos eruditos que leen para la tribuna (y adecuan su prédica a la misma y a las circunstancias) que son el paradigma vivo no ya del “haz lo que yo digo y no de lo que yo hago”, sino del “haz lo último que yo dije, y si mi acción no se condice en ese caso, espera que prepare mi próximo decir”. Es claro que estos cada vez más numerosos personajes, pueden negociar sus principios pero nunca perder vigencia, a pesar de las más vergonzosas claudicaciones y autohumillaciones a las que de continuo se ven expuestos.

“El liberalismo es pecado”, solían decir, pero ahora, y bien entendido, podría encontrarse algún escrito eclesiástico que se pueda interpretar como la solución al problema de encontrar la cuadratura del círculo en esta cuestión. “La democracia es la enfermedad”, repetían (con tanta convicción como un periodista del canal de TV estatal), pero descubren finalmente que con los argumentos adecuados, no hay patógeno que no pueda ser vencido, o más bien remedio que no cure la enfermedad pero oculte algunos síntomas. Y así resultó que lo que pensábamos que era la “casta” no era la casta, o que cambió la no casta para pasar a ser casta, y que ahora la no casta que es casta resultó no ser tan mala.

A estos modernos sofistas podemos oponer el más elemental sentido común del laburante de la calle que afirma tener claro que al día siguiente de las elecciones, gane quién gane, el que pierde es el pueblo. A este trabajador, que con mucho esfuerzo consigue llevar el pan a su casa, la experiencia le demostró sobradamente que nunca se pudo creer en una promesa electoral y que tampoco hubieron consecuencias para los que prometieron y no cumplieron. Entiende con toda claridad este argentino, con el que completamente nos identificamos, el inmensamente básico silogismo referido a la ridícula posibilidad de creerle al mentiroso.

Sin embargo, los grandes pensadores aburguesados ante esta situación se empeñan en buscar los más enrevesados razonamientos (hablar en difícil, como decimos en el barrio), para que al no entenderse los mismos, él débil oyente y “likeador” de sus exposiciones, concluya que el “confíe en nosotros, somos especialistas” no puede fallar, sobre todo en personas con tanta exposición en las redes.

Otro argumento sostenido por los malabaristas del conservadurismo disfrazados de intelectuales católicos o nacionalistas, es que finalmente descubrieron que para cambiar la “realidad” (en vez de combatir sus atroces consecuencias), hay que comprometerse. Y el compromiso del “buen ciudadano” es el llevado a cabo anónimamente y sin ninguna consecuencia personal en el altar de la sacrosanta democracia que es la “inmaculada urna”, inmunda caja de cartón repleta de figuras de malolientes vendepatria, que se terminaría transformando por medio de una adecuada publicidad, en la forjadora del destino de una nación. Y así nos va, mientras seguimos cabeceando la pared. “Los problemas de la democracia se solucionan con más democracia”, diría un iluminado detractor del sentido común.

Finalmente, y para concluir con esta humilde observación de la triste actualidad de nuestra patria, (nuestra Iglesia, y hasta del mundo entero), afirmamos que en el caso argentino, ante la correcta y heroica opción de resistir el mal en todas su variantes y aún contra toda posibilidad de victoria, estos traidores formadores de opinión de gente poco instruida o de débil carácter; tenemos que advertir que se apoyó y fomentó al candidato que habló y propuso las políticas y principios más contrarios a los más elevados valores fundacionales de nuestra nación y a los más elementales principios religiosos católicos, ensalzando y priorizando las naciones y religión enemiga por sobre nuestra Patria y nuestra Fe. Hablamos del que sin sonrojarse afirmaba que no le gustaban las banderas porque era como poner muros, para no enarbolar la enseña nacional, pero sin embargo sin empacho y con orgullo levanta la bandera del Estado Sionista.

Recordemos que los pecados mortales conducen al Infierno por igual, pero los carnales nos asimilan a las bestias, y los espirituales, que son los que en este caso se distinguen más claramente en la opción de los apóstatas y cipayos sofistas aburguesados a los que nos referimos, nos asimilan a los demonios y por su naturaleza tienen una gravedad infinitamente superior a los primeramente mencionados.

Como anónimos laburantes y muchachos de barrio, seguiremos siendo simples soldados de a pie de Cristo Rey y de nuestra amada Patria, y sosteniendo que el pasto es verde y el agua moja, aunque los respetos humanos lo desaconsejen; y nos jactamos especialmente de seguir resistiendo aún cuando las probabilidades nos sean más esquivas. Y tal vez humanamente nos toque perder, y ustedes consigan alguna efímera gloria humana, pero recuerden despreciados enemigos internos:

 

"Roma traditoribus non praemiat”

 

Augusto Espíndola



[1] https://www.tiktok.com/@c5n/video/7293689597442231558




domingo, 26 de noviembre de 2023

Se viene nomás la batalla cultural - Antonio Caponnetto

¿Y ESTE ES EL ROSTRO DE LA BATALLA CULTURAL?

Cuando el delegado y elegido de Perón, Héctor Cámpora –el hombre alfombra del General, como lo llamara Genta- asumió el poder en el infausto 1973, desde la revista Cabildo, sacamos una tapa con la caripela asqueante y satisfecha de náusea de José Ber Gelbard, formalmente nombrado Ministro de Economía. El retrato, claro, iba acompañado de una leyenda que decía: “¿Y este es el rostro de la liberación?”. Una larga y fundada nota apuntando las fechorías del hebreo, daba cuenta de su pasado delictivo, ligado al ámbito de la usura, de las finanzas turbias y del dinero malhabido. La pregunta de aquella tapa era retórica, por cierto. Pero hacía alusión a uno de los ejes centrales de la campaña peronista para llegar al poder; a saber, que combatirían la dependencia y nos darían la liberación.

Pues resulta que ahora, entre los nombramientos formalmente asegurados de Milei se cuenta con el de Leonardo Cifelli como Secretario de Cultura. “Leo”, para sus amigues, tiene frondosos antecedentes como productor teatral en el submundo de la farándula, del espectáculo en su peor acepción política y del universo de actrices y actores putoides; verbigracia, de ese despojo humano que se llama Pepito Cibrián Campoy, cuya inverecundia compite con su nadería.

Una vieja noticia de julio de 2013, nos lo muestra a Cifelli festejando efusivamente el “casamiento” de Marilina Ross con su pareja Patricia Rincci.

No sólo eso, nos lo muestra, junto con otra invertida como Sandra Mihanovich, “asesorando a las novias en todo” y “el festejo que se hará en el restaurante mexicano de Marita, la pareja de Sandra, en Martínez”. Todo puede saberse con estos y muchos más detalles con una simple <gugleada>, de las que proponía el infame Massa. (https://www.continental.com.ar/espectaculos/a-los-70-anos--se-casa-marilina-ross_a60e45ec9771a9219a550e210)

Pues bien, la comparanza es casi obvia entre aquel 1973 y este exacto medio siglo después. ¿Este es el rostro de la batalla cultural, que nos prometían y aseguraban los pandilleros mileistas de la Nueva Derecha? ¿Esta es la esfinge, el emblema o el signo de quienes nos acusaban de no comprender la gesta intelectual que se abalanzaría sobre la sociedad al solo conjuro de la victoria peluquense? ¿Esta es la señal de los festejos de que ha sido derrotado el progresismo, la zurda y el detrito cosmovisional del kirchnerismo? ¿Esta es la epopeya recuperadora de la cultura, anunciada por los paladines de La Libertad Avanza, y que por no saber valorar ni comprender ni votar, fuimos catalogados de irrecuperables para la vida política? ¿Y si no lo fuera, nada tienen que protestar, ni ninguna disculpa que ofrecernos, los que rifaron la ortodoxia católica, como platejo de lentejas, para que se alzara con el poder tamaño golem, parido entre las usinas más turbias de la sinagoga?

No esperábamos que el esperpento libertario nombrara en el área al Cardenal Cisneros o a Alcuino. Pero al menos a alguien a quien le funcionaran normalmente las hormonas, como para tomar distancia de todo ese burdelesco aparato al servicio de la mentira, de la maldad y de la fealdad en que se ha convertido hoy la cultura.

En rigor, no nos preocupa el nombramiento de Cifelli o desquiciado análogo. Estamos acostumbrados a enfrentarlos. Nos preocupan dos cosas: la ceguera obtusa y recalcitrante de los supuestos <buenos>, que siguen apostando a Milei; y la obscenidad pronunciada e insolente con que éste sigue dando muestras de su alineación en el bando judeomasónico. En tal sentido, la Argentina nunca ha conocido un presidente más pornográfico en la materia.

Es su “proyecto personal de vida”, por cierto. Y al no haberlo ocultado nunca, hay que decirlo, el perengano no engañó a nadie.

Pero se engañan, sí, y mucho, todos aquellos que no presienten, olfatean o intuyen que detrás de ambos fenómenos –la ceguera empecinada de los buenos y la pornografía política de los malos- hay algo que huele a preternaturalidad. Milei las llamó “fuerzas celestiales”. Se olvidó de decir que, son las fuerzas caídas, las rebeladas contra Dios Uno y Trino, las ofensoras del plan creacional, las vociferantes del <non serviam>,las emponzoñadas en la soberbia, las castigadas por ende con el soplo arrollador del Señor de los Ejércitos.

Terminará esta bacanal maldita peor de lo que ya empezó. Terminará con un desparramo de vesania, filfa y hemorragia. Y los que lo anunciamos, no seremos precisamente blancos de pedidos de disculpas, sino de piedras con las que querrán lapidarnos. Reste decir, porque siempre hay un imbécil sofista que se hace el que no entiende, que la bacanal cuya ruindad anunciamos, se vale de los Milei o de los Massa o los malparidos de turno. Las ranas del Apocalipsis, de las que habló Castellani. Pero su verdadero nombre es democracia. Contra ella nuestra lucha, por un Orden Social Cristiano. Aunque no lo vean nuestros ojos terrenos ni lo entiendan los oportunistas. Dios me entiende, musitaba Don Quijote.