San Juan Bautista

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domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Pascua (1966) – P. Leonardo Castellani







     Surrexit Christus vere, alleluia, Cristo resucitó realmente, alegría… Mi filosofo favorito Soren Kirkgor, dice que la vida del cristiano tiene que ser sufrimiento; pero por otra parte continuamente él está confesando estados de gozo espiritual; quiere decir que la vida del cristiano transcurre en sufrimiento espiritual (“dichosos los que lloran”) y gozos espirituales (“alegraos en el Señor”) y en sufrimientos carnales llevados con paciencia y en gozos carnales recibidos con agradecimientos – aunque no superapreciados. Todos los goces limpios que tenemos en esta vida proceden en el fondo de la Pasión y la Resurrección de Cristo.


     Los sufrimientos terrenos, las penalidades desta vida ¿pueden ser superados y como aniquilados por la alegría de la Resurrección; de Cristo cumplida, de nosotros esperada? En los santos lo pudo; en mí apenas alcanza a superar las facturas del Estado que me llegan una cada semana con aumentos. Hay que pagarlas con gusto, pobre Estado Argentino. Es decir, el Estado Argentino es hoy una porquería pero hay que amar incluso a los malos…


     Viernes Santo no se podía decir “hoy murió Cristo, alegría”. Pero Cristo una vez resucitado no muere más – dice San Pablo…


     Ya he hablado del milagro central que es la Resurrección de Cristo. – “Esta generación mala y bastarda pide milagros; y no se le dará más milagros que… mi Resurrección”- les dijo Cristo, una vez que estaba enojado.


     Es un hecho histórico; detrás dél existe la mayor suma de evidencia histórica que jamás haya existido; de manera que negarlo es como negar la existencia de Cristóbal Colón o la existencia de Sarmiento. ¿Cómo es que nadie niega eso, y muchos niegan la Resurrección de Cristo? Es que es también un hecho metahistórico, un hecho sobrenatural, un hecho de fe: no fuerza el intelecto, tiene que intervenir la libre voluntad, el salto de la fe: es un misterio de la Fe. Ninguno estuvo más cerca de la evidencia histórica que los Fariseos y Sacerdotes jefes; y no creyeron en Cristo…


     … voy a contestar una preguntita que quedó en el aire el domingo pasado: si Cristo volviera a la tierra ¿lo matarían de nuevo? – Sí, lo matarían si pudieran, pero no de la misma manera.


     Se me figura que primeramente lo cubrirían de ridículo. Dirían: “¿Dónde se ha visto que el fundador del cristianismo venga de nuevo a predicarnos el Cristianismo, a nosotros que somos todos cristianos? En realidad anda falsificando el cristianismo, esa religión tan suave, tan amable, tan benigna, tan consoladora, tan científica, tal como lo expone Teilhard de Chardin (teólogo herético). Viene a gritar ahora que hay que dejarlo todo, que hay que morir al mundo (¡morir, hágase Ud. Cargo!),  que en algunos casos hay que odiar al padre y a la madre, que hay que abandonar mujer, hijos, amigos, posesiones y cátedras en algunos casos ¡y que no hay que ahorrar, como los pájaros del cielo! – ¡lo cual es ir francamente en contra del Gobierno, contra la Caja Nacional de Ahorro Postal! Puede ser que esas expresiones estén en los Evangelios, pero no son para practicarlas: son expresiones exageradas y poéticas (y algunas de bastante mal gusto, como esa de los “eunucos”) del poeta más grande que ha existido en el mundo; lo mismo que todo eso sobre el Demonio y el Infierno, sabemos all right gracias a Telar de Chardón, que esas son metáforas, metonimias e hipérboles… ¡No faltaba más! Está haciendo un desbarajuste con la religión del Estado”.


     Los diarios publicarían sesudos editoriales contra la “nueva” doctrina, sin nombrar al autor esosí; los sabihondos alocados escribirían libros, los libreros tendrían “listas negras” para no vender los libros que la apoyaran, “Tía Vicenta” inventaría doce chistes a la semana a costa suya. También le harían interrogatorios como los Escribas y Fariseos: “Profesor, sabemos que Ud. es justo y veraz, y queremos que nos conteste por Radio la pregunta más importante: Ud. ¿está con Rusia o con los EEUU?” Y al contestar Cristo. “Yo no enseñé la preciosa propiedad privada, ni el capitalismo, ni el quedantismo, ni el conservadurismo, ni el comunismo” – menearían entonces las cabezas y dirían: “¿Ve Ud.? ¡Fuera de la realidad! Está loco”.


     Al fin lo matarían, o a disgustos o de hambre o de tristeza o violentamente. ¿Y no podría Cristo irse a Santiago del Estero, juntar doce discípulos, entrenarlos tres años darles el don de milagros y mandarlos otra vez a conquistar el mundo, como lo conquistaron una vez? Sí, eso está dentro del poder de Cristo; pero está escrito que no lo hará. Volverá al mundo; pero no ya en figura de siervo, sino en figura de Rey. “Christus resurgens ex mortuis iam non moritur”.


     …al fin de la profecía de Daniel está indicado que entre la caída del Anticristo y el Juicio habrá 45 (o 55) días (o bien un corto periodo de X días) para que hagan penitencia los que sucumbieron a la tremenda tentación del Anticristo – si ellos quieren. De modo que si mayoría del mundo caerá en apostasía (como Cristo y san Pablo predijeron) no quiere decir que todo el mundo se condena, Y eso es conforme a la piedad paterna de Dios; porque la tentación del Anticristo habrá sido tremenda.


     De modo que la Resurrección de Cristo está conectada con su Vuelta, es decir, con la Universal Resurrección: tres veces por lo menos en los Oficios de Pascua de Resurrección se hace alusión al Retorno de Cristo. Y San Pablo dice cada vez que comulguemos, recordemos el Retorno de Cristo: “pues cada vez que comáis este pan y bebáis este cáliz, anunciad la muerte del Señor hasta que venga”


     Esta es la gran consolación y alegría del Cristiano. Incluso ante las terribles cosas del mundo moderno, el Cristiano impertérrito las entiende, y sabe superarlas.

“Si fractus illabatur orbis
Impavidum ferient ruinae -
Si el mundo se derrumba,
Sus ruinas lo herirán impávido”




P. Lonardo Castellani – “Domingueras Prédicas. Ed. Jauja. Págs. 117-121





Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 13 de abril de 2017

Jueves Santo: Devoción al Santísimo Sacramento (1967) - P. Leonardo Castellani



     “YO soy el pan vivo que desciende el cielo”. Primero hay que comer a Cristo en la fe, después en el Sacramento; y si no se come primero en la fe, de nada sirve comerlo en el Sacramento -dice San Agustín. Pero desde aquí, comienza Cristo a hablar del Sacramento:


-Yo soy el pan de vida.

Vuestros padres en el desierto

comieron el maná, pero murieron.

Este es el pan del cielo descendido

para si alguien lo come,

ése no muera.

Y o soy el pan viviente

que desciende del cielo.

Si alguien deste pan comiere

vivirá eternamente,

y el pan que yo daré es mi carne

para la vida del mundo.



     Discutían entr'ellos los judíos diciéndose uno al otro:


-¿Cómo puede éste darnos

su carne de comer?

Dice Jesús:

-Verdad, verdad os digo:

Si no comiereis la carne

del Hijo del Hombre

no tendréis vida en vosotros.

El que come mi carne

y bebe mi sangre

tiene vida eterna.

Mi carne es realmente comida,

Mi sangre es realmente bebida.

El que come mi carne

y bebe mi sangre,

en mí queda y yo en él.

Como vivo mi Padre me mandó,

y yo vivo por mi Padre,

así aquel que me come,

él también vive por mí.

Este es el pan del cielo descendido,

no como comieron vuestros padres

el maná en el desierto

y después murieron.

El que come este pan

vivirá eternamente.


     He traducido fielmente. Si la traducción cayó en ritmo, es porque el texto también está en ritmo. Sigue después el escándalo de muchos que recalcitran; guiados por Judas -según parece por el texto. Jesús explica que esa comida será celestial, sobrenatural; nombrando como prueba su futura Ascensión a los cielos:


-El espíritu es el que vivifica,

la carne de nada aprovecha.

Las palabras que os he dicho

de espíritu y vida son ...

-¿A dónde iríamos si te dejáramos?

Tú tienes palabras de vida eterna,


     -corta San Pedro la discusión:


-Nosotros hemos creído y conocido

que tú eres el Mesías Hijo de Dios;


     -reconociéndolo como Mesías y más que Mesías.


     Esta es la promesa que suscitó en la Iglesia la más grande de las devociones. Como ven, Cristo habla del Sacramento no como una cosa de lujo sino como una cosa de necesidad: la vida eterna, la resurrección, y “yo estaré en él y él en mí”: un contacto vital entre Dios y el hombre por medio de la carne: un contacto con la fuente de toda vida: todo lo demás que pueda producir la Comunión, gozo, consuelo, paz, es secundario.


     Los cristianos perseguidos grababan en las catacumbas figuras de cestos de pan. Desde el siglo quinto comienzan a alzarse en Europa altares al Sacramento del altar: templos cada vez más imponentes y hermosos hasta culminar en las insuperables catedrales del siglo XIII y las iglesias renacentistas del siglo XVI: montañas de piedra que no parecen obras de hombre, superiores al mortal, que a veces demandaron un siglo para edificarse, y veces quedaron sin terminar -como Amiens, Chartres, Colonio, Beauvais, Narbona y muchas otras; interrumpidas por el terrible flagelo del siglo XIV que se llamó “la Muerte Negra”- catedrales que aún permanecen sembradas a centenares por toda Europa, vacías de fieles, monumentos para turistas, para asombro de generaciones descreídas. No en España: Santiago de Compostela, Burgos y Sevilla funcionan; y allí en España nació una catedral más valiosa, un monumento intelectual, los Autos Sacramentales, dramas alegóricos en honor de la Eucaristía; el talento y el don artístico puestos al servicio del Sacramento y de la instrucción religiosa del pueblo.


     Todo eso pasó, es de otra época, es de la época de la Cristiandad europea. No hacemos ya catedrales sobrehumanas y autos sacramentales; si acaso hoy se producen autos antisacramentales, como esas películas hórridas dese su en Bergmann. Alguien ha dicho que las catedrales de la Argentina son los cines; el Gran Rex, por ejemplo; yo diría más bien que son los Bancos. Las catedrales góticas las hicieron los Gremios; es decir, los obreros; ahora si nos descuidamos los obreros van quemar las catedrales que quedan.


     Leyendo los grandes tratados que escribieron en el siglo XVI los grandes doctores y poetas Luis de León, Luis de Granada, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, hoy día nos dejan fríos: a mí por lo menos: estos días los he releído. Recuerdo que cuando tomé la Primera Comunión, me habían dicho que tendría un gran gozo y que sería el día más grande de mi vida; y por la tarde yo le dije a mi madre resueltamente: “No ha sido el día más grande de mi vida”. Ahora consagro y distribuyo el pan consagrado como si fuese cafiaspirina: con respeto por supuesto, solamente algunas veces hay como un relámpago de asombro y de temor al pensar que tengo en mis manos a Dios en carne y hueso, no tal como Dios está en todas partes, sino en carne y hueso, como está misteriosamente en el Sacramento.


     Todas esas cosas como “el río de deleites”, “un gozo sobre todos los gozos”, “el pan vivo de la paz y del consuelo”, “el vino embriagador que engendra vírgenes”, que hallarán en Fray Luis de León, y en el Psalmo 35, que él cita: “Serán, Señor, vuestros siervos embriagados con la plétora de los bienes de vuestras mansiones; daréisles a beber del arroyo impetuoso de vuestros deleites” ¡ay de mí! yo no los siento, quizás por mis pecados; y lo que es peor, creo que, fuera de las novicias de la Virgen Niña o las Adoratrices, pocos lo sienten ya -o ninguno.


He comido tu Pan,

He bebido tu Vino;

En un día de afán

Sin guía y sin camino.

Tu Pan era tan fofo

Como el pan ordinario,

Tu Vino era tan soso

Como el vino diario.


     Tan es así, que hoy día muchas personas no sienten ninguna emoción en la Comunión -y en las demás ceremonias que la rodean- sino más bien fastidio; y por eso dejan las prácticas religiosas. Una señora literata me decía: “Yo no practico la religión porque las prácticas me aburren; y tengo miedo de arrutinarme, como tantas personas que veo que comulgan cada día y han perdido la humanidad, los sentimientos humanos”. No sé si es verdad esto; pero en todo caso no es razón para dejar la práctica religiosa. Es cuestión de necesidad, no de gusto.


     En vez de sentir lo que dicen los himnos de Fray Luis de León o Paul Claudel al Santísimo Sacramento, yo siento más bien lo que dijo el poeta Max Jakob al poeta Jean Cocteau: Max Jakob era un judío convertido, sólidamente convertido; y Jean Cocteau, un cristiano que se estaba convirtiendo no sólidamente, pues después se desconvirtió. Cocteau le escribió a Max Jakob: “Pero Ud. me manda ir a tomar la hostia, como quien toma una cafiaspirina”. -Es que hay que tomar la hostia como quien toma una cafiaspirina- le contestó el judío. Es decir, no como quien toma una copa de champán sino como un remedio. Es decir, hemos retornado al principio: la Eucaristía-necesidad, no la Eucaristía-lujo. No digo que los devotos del siglo XVI sean reprochables sino más bien envidiables; pero... he ahí. No es ya el siglo XVI.


     Es como en el siglo I, cuando los fieles comían el pan consagrado al fin de una cena, para “dar testimonio de Cristo hasta que Él vuelva”, dice San Pablo; es decir para poder afrontar el martirio, como los anestésicos que le dan a uno antes de una operación. Pues bien, los fieles estamos hoy en el mundo en situación parecida: los verdaderos católicos son una minoría, rodeada de una mayoría de infieles; o sea, indiferentes, herejes o apóstatas. Pero hay una gran diferencia con la primitiva Iglesia; y ella es la zona media entre el buen católico y el hereje; a saber, los que son católicos y no son católicos, los católicos enfriados o adulterados; o como dijo uno “mistongos”: aquellos cuya religión se “naturaliza”, es decir, se vacía de lo sobrenatural y se vuelve una especie de mitología; aquellos que chapurrean la religión pero no la realizan; y aquellos en fin que, sabiendo o no sabiendo, se encaminan a la peor herejía que existe, la adoración del Hombre; bajo palabras o imágenes cristianas. El Domingo pasado por ejemplo leí en “La Prensa” una poesía sobre el Padre Nuestro, que el poeta Capdevila sin duda cree es muy cristiana, y los de “La Prensa” creen es muy moderna -y es modernista: el poeta Capdevila niega la justicia de Dios y pondera su amabilidad; niega que éste es un valle de lágrimas; dice que Dios quiere que la Humanidad triunfe; y el pan nuestro sobresustancial de cada día es para él el pan con manteca y los bifes de chorizo -y el tabaco.


     La Eucaristía es más que nada una necesidad. Nuestra época más que nada necesita remedios. Por radio, revistas, diarios y video escuchamos las más extraordinarias ilusiones acerca de la nueva época, que llaman la época “atómica”: la prosperidad, el progreso, las perspectivas divinas desta época atómica: no más lejos de anteayer oí una conferencia de una destas bachilleras que radiolocutean, toda impregnada de la más necia adoración de la Ciencia, o sea, la adoración o idolatría del Hombre con mayúscula, que será la doctrina del Anticristo: otros adoran la Literatura, la Pintura, Winston Churchill o el Mahatma Gandhi: es todo lo mismo. Me recuerdo lo que dice el Apokalypsis, y justamente a Laodicea, la última Iglesia, “Juicio de los Pueblos”:


“Tú dices: rico soy y opulento

y nada me falta.

Y no sabes que eres pobre,

indigente y enfermo

y ciego y desnudo”.


     En nuestra época atómica, el error religioso y todos los errores tienen la máxima libertad, recursos y auge, de tal modo que parecen invencibles; y la Ciencia ha inventado, ha fabricado y fabrica, los más espantosos instrumentos de destrucción, capaces de despoblar toda la tierra; he ahí, ésa es la opulencia y la prosperidad; corno una tercera parte de la población del mundo padece hambre o desnutrición; unas pestes tremendas, la sífilis, y ainda más el cáncer y las neurastenias (que según algunos biólogos dependen de la sífilis) se han vuelto endémicas; dos guerras casi universales han traído “las guerras y rumores de guerra”, que dijo Cristo, al frente del escenario. Y siga Ud. contando. Prosigue el Apokalypsis:


“Y o te persuado compres de mí oro encendido,

oro probado para que te hagas rico

y te revistas de vestidos blancos

que no aparezca tu desnudez vergonzosa,

y colirio para ungir tus ojos

para que veas”.



     Oro, vestidos blancos, remedios, que son las imágenes continuas de los escritores sacros acerca de la Eucaristía.


“Estoy a la puerta y llamo.

Si alguien me oye y me abre

pasaré la puerta y comeré con él

y él conmigo”.



     Esta comida con Cristo se ha vuelto tan necesaria como el alimento corporal: no por nada Cristo creó este contacto vital en forma de alimento: en el centro de todos los Sacramentos. Los teólogos dicen que por y para la Eucaristía son todos los Sacramentos, y eso es obvio: el Bautismo y la Confirmación son para abrir las puertas, y también la Confesión; la Extremaunción es para suplirla y el Orden para crear sus ministros. ¿Y el Matrimonio? Los catecismos dicen que el fin del Matrimonio son los hijos; o sea producir nuevos comulgantes, Primerocomulgantes. Eso está muy traído de los cabellos. El Doctor de la Iglesia San Roberto Belarmino dice simplemente que la Eucaristía y el Matrimonio son semejantes; porque son la unión de dos personas, en la cual la gracia no es impartida por medio de una cosa, sino personalmente por el autor de la Gracia; y lo mismo dicen los Santos Padres, que Luis de León enumera en su libro en el Capítulo “Esposo”; y en fin, el mismo San Pablo dice que el Sacramento del Matrimonio es una figura de la unión de Cristo con la Iglesia; y por ende, con cada una de las almas fieles; de modo que es una cosa revelada.


     Esta es la alabanza fundamental de la Eucaristía: produzca o no produzca deleite, es secundario. Es una unión íntima de dos personas, no de dos espíritus, como podría ser una conversación, sino también de dos cuerpos; lo cual, esosí, produce frutos espirituales. ¿Qué frutos? “Obras”, dice Santa Teresa, “obras: esa unión debe producir hijos, que son obras buenas”. Cristo ordenó esa unión en forma de alimento, que es la unión más íntima que existe, ya que el alimento entra a hacerse el cuerpo mismo del que lo tomó; pero “no creáis que yo me convertiré en ellos, ellos se convertirán en mí” -dice Cristo en una desas palabras suyas que nos han quedado fuera de los Evangelios, llamadas “loguia” (de las cuales muchas son dudosas y siete son auténticas). Parece un rasgo de la humildad y sencillez de Cristo haber tomado para vehículo de su Cuerpo y Sangre los más comunes de los alimentos, pan y vino. ¿Y por qué no pan y agua? Porque pan y agua son comida de presos, y pan y vino son comida de pobres.


     La Eucaristía y el Matrimonio son semejantes, dice Belarmino.

Son una unión de amor, que produce amor y es producida por el amor. Produce los efectos del Matrimonio (de los buenos matrimonios), hijos, que son obras; remedio de la concupiscencia, y amor mutuo o amistad conyugal, la amistad más fuerte que existe, según Aristóteles.


     Esos deleites y delicadezas de Fray Luis de León y Fray Luis de Granada, ellos los sentían, nosotros no: yo dudo que los sintiera Luis de León, porque raciocina demasiado: la experiencia viva no es tan raciocinadora: Santa Teresa no raciocina. Pero como Cristo no habla de “deleites” sino de “resurrección”, bien podemos decir que todo el “Cantar de los Cantares” está allí en la Eucaristía con efecto retardado hasta la Resurrección. La Comunión con Cristo es en nuestras almas el foquito escondido de la Resurrección de la carne, que algún día ha de inflamarse en una gran hoguera. Que procuremos encenderlo un poco en cada Comunión, bien está; pero si no nos resulta, no es eso lo esencial. Lo esencial es la cafiaspirina: el remedio de la concupiscencia (que significa no sólo la sensualidad sino todas las pasiones desordenadas) bien puede ser que sea EN CIERTO MODO el primer fin del matrimonio; aunque se suele enumerar en segundo lugar: el remedio de las pasiones morbosas, una amistad serena -y los hijos de las buenas obras.


     Quisiera terminar con una oración al Santísimo Sacramento. La oración con que termina Fray Luis de León no me sirve; la mía tiene que ser mucho más humilde y sencilla. Por ejemplo:


Señor Jesús, he pasado la vida recibiéndote

Y he llegado a la vejez ofendiéndote.

Pasé la vida preparándome a comulgar

Y patinando en el mismo lugar.

No he contado las misas, no he sumado las comuniones,

Como hacen algunos de miedo a los ladrones.

Tampoco sé cuántas veces comí pan o vino,

Nunca me faltó y me mantuvo en el camino.

Y supongo que así

Igual, espiritualmente, Tú a mí,


     No es de creer me haya de condenar.

     
     Tu Cuerpo entre mis dientes ¿quién me lo podrá quitar?


He comido tu Pan,

He bebido tu Vino,

En un día de afán

Sin guía y sin camino.

Tu Pan era tan fofo

Como el pan ordinario,

Tu Vino era tan soso

Como el vino diario.

Con respeto y temor

Te consagro y recibo.

Vives en mí, Señor,

En Tí espero estar vivo. 





P. Leonardo Castellani “Domingueras Prédicas” Ed. Jauja – 1997. Págs. 107-116.






Nacionalismo Católico San Juan Bautista






martes, 11 de abril de 2017

Los judíos y la subversión en Argentina - Santiago Mondino




Resulta llamativa la relación entre la baja proporción de habitantes judíos de la Argentina y el alto porcentaje de israelitas incluidos en las nóminas de detenidos-desaparecidos.


En el libro del historiador judío Leonardo Senkman “El antisemitismo en la Argentina” se informa de esta desproporcionada participación de judíos:

“El número desproporcionadamente alto de víctimas de origen judío, multiplicando casi en 10 veces su proporción en la población… No podría negarse que los judíos están sobrerepresentados en las capas profesionales que han sido blanco directo de la represión así como de grupos particulares como el estudiantado universitario… la desmedida presencia de las victimas israelitas en el marco general… podría concluirse que el total (de judíos) en las cifras generales de las víctimas de la represión se estimaría entre un 5 a un 10%...”


Norberto Ceresole en su libro “La falsificación de la realidad”, se había ocupado de este tema, estableciendo una hipotesis finalista. En tal sentido escribia:


El rabino Daniel Goldman... explicó que aunque los judíos eran sólo el uno por ciento de la población argentina, representaron el 12 o 13% de los torturados, asesinados o desaparecidos” (Clarin Digital, 20 de abril de 1999). “El episodio genocida antisemita de la Argentina no contiene elementos sustancialmente diferentes de los que en otras dimensiones y ámbitos emergen en los progroms zarista y stalinista y en la Alemania hitleriana” (Informe presentado al juez español Baltasar Garzón).- Si estas informaciones que aportan las organizaciones judías son ciertas, y muy probablemente sean ciertas, significa que los judíos tenían una extraordinaria representación (¿Cómo denominarla? ¿Étnica? ¿Racial? ¿Religiosa?) en las organizaciones armadas irregulares: la guerrilla en la Argentina de aquellos años era predominantemente judía, según inobjetables fuentes judías del presente. Estaban representados por un porcentaje en todo caso muy por encima de su representación social global, que nunca excedió del 2% de la población (1.296 judíos fueron asesinados, lo que supone un 12,43 por ciento del total de las víctimas).


Jorge Knoblovitz, el secretario general de la organización que agrupa a las comunidades judías de Argentina indica que la comunidad judía de Argentina en aquellos años era de 230.000 a 290.000, un 1% de la población total. “El número de judíos que fueron secuestrados, detenidos o ejecutados se estima en 2000. Algunas estimaciones son mucho mayores, ya que muchas víctimas no se identificaban como judíos, por una buena razón...”


Sergio Vainroj en un homenaje organizado por la DAIA, en representación de los ex combatientes judíos en la guerra de Malvinas expresó que la Guerra de Malvinas es “un episodio histórico y único” que vivió la Argentina, en “la época más obscura y sangrienta de la Argentina que comenzó el 24 de marzo de 1976 y se llevó consigo 30.000 desaparecidos, de los cuales 1.900 almas eran judíos, que representa casi el 11% de los desparecidos argentinos durante la dictadura militar”.
“Un numero alto si se tiene en cuenta que la comunidad judía en la Argentina no llega ni al 1 por ciento de la población general.”


Hay que advertir que los autores antes citados sacaron sus coeficientes sobre la cifra mítica de 30.000. Siendo en realidad mucho menor el número de los caídos revolucionarios, la proporción rondaría el 25%. En cualquier caso, habría que tener como piso el 20% al que se refiere Sergio Guelerman en “Memorias en presente. Identidad y transmisión en la Argentina posgenocidio”


Según uno de los testimonios recogidos, del académico Javier Simonovich, “en la mayoría de los casos, los judíos desaparecidos que fueron llevados por las Fuerzas Armadas no fueron raptados por ser judíos”


En una entrevista concedida al diario Haaretz, el autor, historiador y periodista Daniel Muchnik meditaba en retrospectiva por qué tantos judíos, se encontraron en el ojo de la tormenta de la crueldad y la opresión de la dictadura. Explicó que "desde la revolución cubana, y más aún después de la muerte del Che Guevara en 1966, muchos jóvenes en Argentina se sintieron atraídos por el activismo político. En muchos casos, gravitaron hacia la resistencia armada en las organizaciones guerrilleras como las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), el antiguo Partido Comunista, las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas, Peronistas de Izquierda), los peronistas de izquierda y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), que celebró una mezcla de creencias indígenas Trostkistas y locales.". Y agrega: "Este proceso, que tuvo lugar en toda América Latina, atrajo a muchos Judios.”

El alto índice de judíos es un correlato de la participación de los mismos en las distintas organizaciones guerrilleras que actuaron en la Argentina desde comienzos de la década del 60. Para corroborar lo expuesto vamos a analizar los principales grupos revolucionarios.


La primera guerrilla que actuó dentro de nuestro territorio en el año 1964 en la localidad de Orán fue el EGP (el Ejército Guerrillero del Pueblo). Ciro Bustos indica que el jefe del grupo, Jorge R. Masetti:


“No ignoraba que el porcentaje de judíos entre nuestras bases urbanas era notorio, igual que en toda la izquierda argentina, donde el que no era judío era casado con una judía, o a la inversa. Casi podría decirse que la mitad de la dirección nacional del EGP se componía en esos términos”


Las FAR contaban con un porcentaje del 50% de sus miembros de filiación judía. Diaz Araujo contabiliza sobre 242 miembros militantes, 104 de ascendencia judía. Las proporciones más concretas son las siguientes: hombres: 75 de 179; mujeres: 29 de 63.


El periodista montonero Juan Salinas dijo que debían buscar un rabino para las FAR porque  “La mayoría de los de la FAR eran judíos”. Y Miguel Bonasso recuerda que antes de la fusión, los “faroles” (de las FAR) atacaban a los montoneros como “fachos”, y los montoneros respondían a coro:

“Donde están los faroles, dónde están? En la sinagoga, leyendo a Carlos Marx”

Entre los combatientes del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) -y mucho más entre los adherentes posteriores- hacía 1973-, el coeficiente de sus miembros judíos era similar al de las FAR.


En Montoneros también fue importante la cantidad de cuadros judíos en sus filas. Siendo esta una agrupación íntimamente vinculada al movimiento político liderado por Perón, quien fue el que integrara a la comunidad judía en la vida política argentina, resultaba natural la presencia de miembros de dicha entidad entre sus componentes. Montoneros había sido un trípode de entidades derivadas del catolicismo progresista en los tiempos del Concilio Vaticano II, habiéndose formado sus principales dirigentes en torno a grupos como el de la revista Cristianismo y Revolución de Juan Garcia Elorrio o el Padre Mugica: en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Las sucesivas represiones alteraron completamente ese panorama inicial. A partir de 1975/76, la Orga se convirtió en un ente estrictamente porteño, identificado con la JUP y con la UES de la Capital Federal, a lo sumo con un apéndice en La Plata. Y es en ese momento donde resalta la presencia judía.

Pueden citarse como ejemplo del peronismo montonero los hermanos Jorge, Leonardo y Luis Adjiman, Luis Aisenberg, Leticia Akselman, Eduardo Beckerman, Rubén Benchoam, Rubén Beratz, Guillermo Binstock, Claudio y Jorge Casoy, Viviana Cohen, Eduardo Corfield, Benjamín Isaac Dricas, Gabriel Dunayevich, Mónica Epstein, José y Laura Feldman, Diana Fidelman, Claudio Fink, Orlando Finsterwald, Nora Friszman, Arturo Garín, Sergio Gass, Raquel Liliana Gelín, Marcelo Gelman, Carlos y Liliana Goldemberg, Hugo Goldsman, Nora Goldstein, Jorge Gorfinkiel, Claudia Grumberg, Eva Gruszka, Enrique Grynberg, Moisés Hakimfaks, Patricia Huchansky, Matilde Itzigsohn, María Liliana Ivanoff, Rodolfo Ivanovich, Franca Jarach, Víctor Kein, Edith Koatz, Samuel Koblinsky, Alfredo Elías Kohon, Mario Lorenzo Konkurat, AdrianaKornblihtt, Tomás Kornfeld, Marcelo Kurlat, los hermanos Miguel y Bernardo Levenson, Arturo Lewinger, Marta Libenson, Diana Lijtman, Zulema Matzkin, Graciela Mellibovsky, Raúl Milberg, Rodolfo Minsburg, Marcos, Mario y José Osatinsky (padre y sus dos hijos respectivamente), Mónica Susana Pinus, Elsa Rabinovich, Alicia Raboy, Jorge Rochistein, Patricia Roisinblit, Alejandro Sackmann, los hermanos Alberto y Jaime Said, Alberto Savransky, Soledad Schajaer, Daniel Schapira, Diana Schatz, Pablo Schmucler, Claudio Slemenson, Guillermo Soilverman, Jorge Lewi y su esposa Ana María Sonder, Gustavo Stenfer, Hugo Strejilevich, Isaac Sulkes, Rosana Judith Szafirstein, Pablo Szir, Mario Tarchitzky, Sergio Tarnopolsky y su hermana Betina, Gisela Tenenbaum, Bernardo Tolchinsky, Jorge y Sergio Trod, Carlos Troksberg, Lorenzo Ismael y María Adelaida Viñas (hermanos), Mauricio Weinstein, Ana Dora Wiesen, Claudia Yankilevich, Andrea Yankillevich, Alicia Zimman, Ricardo Zuker y Luis Zukerfeld.


El comunista y judío Isidoro Gilbert señala que el influjo de la revolución de 1917 sobre muchos judíos fue enorme y en los movimientos comunistas ha sido elevada la proporción de militantes de ascendencia judía. Destacando que de institutos judíos, como el Zumerland, salieron muchos jóvenes que optaron por Montoneros o ERP.


Como conclusión frente al elevado número de miembros de esta comunidad que tomaron sus armas contra las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad de la Nación podríamos formular la aclaración y separación que marca Alexander Solzhenitsin, cuando apuntaba sobre los miembros judíos de la Cheka-KGB:


“Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial realizada por mí. La separación la ha hecho la historia”




Los judíos en la literatura pro guerrillera.


Finalizado el gobierno militar e instaurada la democracia, se escribieron cientos de libros dedicados exclusivamente a la cuestión de la lucha antisubversiva y a los “detenidos-desaparecidos”. La mayoría fueron escritos con claros fines apologéticos y reivindicativos del accionar subversivo. Cabe destacar que entre los autores prevalecieron de manera casi monopólica ex guerrilleros. Diaz Araujo destaca la importante presencia de escritores judíos:

“Hemos enunciado la presencia de 654 libros pro-guerrilleros. Entre sus autores podemos verificar la existencia de 119 de neta ascendencia judía. En términos generales, casi una sexta parte de los apologistas del revolucionarismo pertenecen a esa etnia. Y, por cierto, nadie los obligó a escribir tales obras, ni fueron escogidos dentro de una lista confeccionado por represores”.  




Finanzas y subversión






El dinero recaudado por la agrupación Montoneros era manejado por el oscuro banquero David Graiver, el cual estaba estrechamente vinculado con el ex ministro de economía entre los años 1973 y 1975 José Gelbard en el gobierno de Perón.


Graiver era un hombre de ideas progresistas, amigo y funcionario del General Alejandro Lanusse contaba con el apoyo del lobby judío-norteamericano, cuyo centro de gravedad era Nueva York, gracias a su vínculo con Abrahan Feinberg, presidente del movimiento sionista de los Estados Unidos. Figuraba en la lista de protegidos del Mossad. Todo Estado defiende a sus banqueros que le son útiles, mucho más Israel, que depende de la asistencia exterior. Sobre todo de la diáspora judía, cuyos epicentros americanos, como se sabe, está en los Estados Unidos y en la Argentina.

Graiver junto con su socio José Gelbard habían hegemonizado la economía argentina durante 3 años, Gelbard como Ministro y Graiver como asesor del Banco Central y líder empresarial. Durante su época de apogeo llego a dominar 30 empresas de todos los rubros, con un capital de 200 millones de dólares.


Sobre el origen de la relación entre Graiver y Montoneros Algunas fuentes sostienen que se inició luego del secuestro de Isidoro Graiver (hermano de David) en 1972, otros investigadores afirman que el nexo existía desde 1970, cuando su pareja Lidia Papaleo le presentó a su hermano Osvaldo, casado con una parienta directa de Carlos Maguid, quien sería uno de los asesinos del General Aramburu.


Lo cierto es que una parte del dinero producto de secuestros extorsivos, como el de los hermanos Born, fueron administrados por Graiver, quien pagaba intereses mensuales a la organización guerrillera con los cuales financiaban sus actividades.



 Gelbard el apoyo politico, Graiver el administrador de los fondos y Roberto Quieto (NG: el negro) líder montonero nexo entre el banquero y la organización



El 7 de agosto de 1976 el avión que trasladaba a Graiver desde Nueva York hacia Acapulco se accidentó y se dio por muerto al financista. El hecho quedó rodeado por una nube de sospechas que hasta el día de hoy no se han despejado debidamente.


 

  



 José Ber Gelbard fue el constructor del imperio económico del Partido Comunista Argentino (PCA) que le dio un lugar privilegiado dentro del llamado Directorio, una organización ultrasecreta que controlaba la toma de decisiones respecto de los temas más trascendentales que hacían a la agrupación. Confiable para los servicios secretos israelíes (MOSSAD), un amigo de Fidel Castro y de Salvador Allende; un protegido de los Kennedy y un opositor de Henry Kissinger y Richard Nixon; un aliado de Menem, de Balbín, de Lopez Rega y de Montoneros, la cual en la primavera de 1974 realizó un depósito por 17 millones de dólares, con un cheque de la Unión de Bancos Suizos, en el Banco Comercial de la Plata, mediante los buenos oficios del ex Ministro de Económia Gelbard. Ese es el nudo de “la conexión Graiver”, de las gestiones económicas en favor de la delincuencia subversiva.






 


Jacobo Timerman, padre del ex Ministro de RREE del gobierno de Cristina Kirchner, formaba parte del proyecto de Graiver y de José Gelbard de constituir una cadena mediática de tendencia marxista con el proposito de influir sobre la opinión pública.






 Jacobo Timerman propietario del periódico La Opinión al que definía «a la derecha en economía, centristas en política, y a la izquierda en cultura»




Guerrilleros sí, soldados no


La misma bravura con que tomaron las armas muchos miembros de la comunidad judía para enfrentar a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, no se vio reflejada cuando se desató el conflicto bélico con Gran Bretaña en las Islas del Atlántico Sur. A diferencia del elevado número de judíos que integraban los grupos guerrilleros, en la guerra por las Malvinas solamente se movilizaron 200 integrantes de la comunidad judía, de los cuales un número bastante menor, que se desconoce con certeza, fueron los que participaron en la guerra.


A diferencia del coraje que demostraron muchos judíos en operativos guerrilleros contra las Fuerzas Legales, dignos de mejores causas, no hay registros de que se hayan desempeñado con la misma valentía frente al invasor inglés. Al contrario, un grupo de ex soldados, con el apoyo del CECIM de La Plata, intentó por la vía judicial ser reconocidos como víctimas de crímenes de lesa humanidad, por supuestos malos tratos que les habrían infringido sus superiores. El reclamo fue desestimando por la Corte Suprema.



     Libro “Los rabinos de Malvinas” el aporte de la comunidad judía a la desmalvinización durante el período kirchnerista




Judíos y derechos humanos


El Movimiento Judío por los Derechos Humanos surgió por las denuncias de familiares sobre el antisemitismo sufrido tanto de los presos que estaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional como los desaparecidos. Su primera aparición pública se dio luego de que el 23 de marzo de 1983 el gobierno del general Reynaldo Bignone sancionara la Ley 22.924 de “Pacificación Nacional”. De inmediato, las diferentes entidades de derechos humanos se movilizaron contra la medida y organizaron una marcha de protesta en la Plaza del Congreso para el 19 de agosto. “Dentro de los Movimientos de Derechos Humanos éramos vistos con gran simpatía en algunos sectores, en otros con cierta renuencia, tanto que costó ser reconocido como movimiento de derechos humanos, a tal punto que se hacían las reuniones sin nosotros y era una forma encubierta de prejuicio. Estaba el prejuicio que trabajábamos por los desaparecidos judíos y nosotros reclamábamos por todos. Había un movimiento peronista y cristiano por los derechos humanos que reclamaban cada uno por los suyos”, afirma el periodista Herman Schiller. En una oportunidad, ese pequeño rechazo, que se iba acrecentando lentamente, se materializó con hechos que rozaron el antisemitismo, al punto de que casi se genera un escándalo durante el gobierno de Raúl Alfonsín. “Hubo una delegación de organismos de derechos humanos que fue a la Cámara de Diputados a pedir por los presos políticos que todavía estaban detenidos desde la época de la dictadura. Por el MJDH fueron Pedro Resels y Fernando Sokolowicz (dueño de Página/12) y escucharon decir a Ángela Vensentini, miembro de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas: ‘Si entran los judíos, nosotros no entramos’”, recuerda Schiller. Lo ocurrido con Vensentini llegó a oídos del periodista Horacio Verbitsky, quien apoyaba sus tareas, y llamó a una reunión de todos los organismos de derechos humanos y les dijo: “O ustedes reconocen al Movimiento Judío por los Derechos Humanos o yo hago un escándalo público y los acuso de antisemitas”. El director de Nueva Presencia agrega: “En esa advertencia incluyó a todos, incluso a Madres de Plaza de Mayo”




 Movimiento Judío por los Derechos Humanos reclamando por las “victimas” de esa comunidad. No obstante ser varios los judíos que participaban en otras organizaciones de DDHH











Fuentes

Diaz Araujo, Enrique , La guerrilla en sus libros, Tomo II, Mendoza, El testigo Ediciones, 2009, pag. 141 ss

Diaz Araujo, Enrique , La guerrilla en sus libros, Tomo III, Mendoza, El testigo Ediciones, 2009, pag. 121 ss

Acuña, Carlos Manuel, Por amor al odio, Tomo II, Buenos Aires, Del Pórtico, 2003, pag. 395 ss





http://www.itongadol.com.ar/noticias/val/64306/la-daia-homenajeo-a-los-ex-combatientes-judios-de-malvinas-y-ratifico-que-los-acompanara-en-su-reclamo-de-justicia.html









http://www.telam.com.ar/notas/201502/95948-corte-suprema-investigacion-torturas-malvinas-movilizacion-ex-combatientes.html










Nacionalismo Católico San Juan Bautista