San Juan Bautista

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martes, 20 de abril de 2021

Diez preguntas para un "pro-vacuna" - Dardo Calderón

 


Respuesta a Roberto De Mattei “Diez preguntas a los ‘antivacunas’”, publicado por Adelante la Fe (aquí)


Por DARDO JUAN CALDERÓN

 

Entiendo que la línea editorial de Adelante la Fe no sea proclive a publicar disensos directos entre sus colaboradores, pero en este caso Don Roberto De Mattei lanza diez preguntas contra presuntos anti-vacunas (aunque adivino que las preguntas están dirigidas contra un interlocutor concreto – Mons. Vigano - al que no se quiere nombrar y que colabora con esa revista) pero he comprobado que no se aceptan respuestas de ninguno, salvo, calculo, que estas sean bien imbéciles y lo hagan quedar bien al articulista, que a esta altura se ha convertido en la voz oficial del conocido blog.

 

Aun  suponiendo las mejores intenciones no podemos dejar de resaltar que el inquisidor tiende una trampa y esconde un sofisma, muy  parecidos a los que denuncia del otro lado, pues así como acusa de usar la “autoridad” eclesial para rechazar la vacuna, termina sugiriendo que estar contra la inoculación masiva y universal de un brebaje secreto (al que se llama vacuna para aprovechar la credibilidad que otorga el rótulo) promovida por la OMS y la “Big-Farma” -con la excusa de una “pandemia” que es a todas luces inexistente de Covid 19 - nos convertiría ipso facto en adherentes a no sé qué doctrinas y seguidores o fans de no sé qué político. Que también nos deja del bando de los “anti vacunas” en general; que nos convierte en desobedientes al Magisterio de la Iglesia, y que por último, nos hace retrógrados de todo avance científico que implique el uso de células u órganos de humanos fallecidos, más o menos fallecidos, más o menos vivos, o vivitos y coleando. Aún peor, parece que debemos sin más declararnos partidarios del “conspiracionismo” y obtener un billete de ingreso al loquero más cercano. En suma, partíamos de la duda de si vacunarse es lícito y terminamos asegurando que no vacunarse es pecado. ¡Por fin una coincidencia entre De Mattei y Francisco!

 

Debo reconocer que en mi caso estuvo muy cerca de dar en el clavo en casi todas las anomalías denunciadas, salvo el hecho de que jamás he leído a Pamela y que considero que los irlandeses sólo son buenos de policías o bomberos. Acepto que tratar de comprender algo de lo que pasa en el mundo te hace pensar sino en una conspiración, por lo menos en una conjura de necios, y todo te deja muy cerca de la camisa de fuerza y el electroshock, destino que no veo muy lejano para muchos con esta tiranía sanitaria.Tengo un joven cura en nuestro priorato y colegio que me dice: “Esperaba que nos cerraran y que nos mandaran la policía… ¡pero nunca pensé que serían estos imbéciles!”

 

En fin, que el cuestionario da la idea de que partiendo de un estricto planteo moral de “si es lícito usar una vacuna que se fabrica con células (vivas, por supuesto) de un feto abortado”, termina queriendo convencernos de inyectarnos este invento secreto que será la panacea de la salud universal, salud que se ve gravemente amenazada por una infecciosa que apenas excede los números de bajas de las gripes de todos los años.

 

Pasemos entonces sin más a contestar las preguntas una por una:

 

1.- ¿Es lícito que un católico se vacune contra el Covid? Contesto: He leído a varios moralistas – bien ortodoxos- que con salvedades en cuanto a la participación material o formal en aquel aborto original, salvan la cuestión de la licitud. Pero debo agregar que también es lícito que cuando el enemigo nos arrolla uno se tome el piro, que salga pitando y hasta ensucie los calzones. Pues una cosa es la licitud y otra la elegancia, y muy otra el honor. Que se puede sobrevivir como chacales y perdiendo toda dignidad sin que esto contradiga la licitud de los moralistas, tipos estos, bien chulos, que encuentran más fácil resolver la ilicitud de levantar una pollera que la de no haber llenado jamás los pantalones.

 

Que ni bien uno se entera que hicieron vacunas con células vivas de un feto abortado, no queda otra que vomitar de asco y convencerse una vez más que el Mandinga nos ha obligado a reverenciarlo para “sobrevivir” como gusanos.  Y que si todo esto, de remedios y vacunas que “exigen” (probablemente sin ninguna necesidad) de medios tan repugnantes para calmar nuestras dolencias de burgueses, no sea una ilicitud en sí mismo, seguro que lo es el ser un chancho burgués (en esto me confirma el magisterio de Bloy y de Baudelaire).

 

2.-  ¿Acepta la enseñanza de la Iglesia sobre los trasplantes? Pues hombre… ¡que no! Como no acepto casi ninguna de las peregrinas y oportunistas opiniones mal fundadas de los Papas Conciliares, inspiradas todas en el putrefacto Concilio Vaticano II. Y no sólo en cuestión de trasplantes, sino que en nada de nada. Que lo de los trasplantes es otra cochinada de burgueses y otra bajada de gregüescos de los hombres de Iglesia que la tienen que hacer fácil para sus débiles y temblorosos fieles y hasta para ellos mismos. Que salvo poquísimos casos de cadáveres verdaderos, todo trasplante – aún de órganos pares – es una amputación ilícita según muchos teólogos y moralistas de fuste, pero seguro que no oficialistas. El asunto de tirarnos encima el “cuco” de desobedecer al MAGISTERIO para seguir la cueca que nos baila la Big Farma es forzado.

 

3. ¿Aceptaría un trasplante o una transfusión remotamente relacionados con un crimen? Acá contesto como abogado. Equiparar trasplante y transfusión es inadmisible. El planteo se hace desleal. Entiendo que un católico cabal no aceptaría casi ningún (o ninguno) trasplante. Hay que saber morirse con lo de uno y no armar rompecabezas para la resurrección de la carne. La transfusión, salvo que la haga el Conde Drácula, es impensable desde el charco de una balacera, pero si el órgano surge de un crimen– que muy remoto no puede ser- debería estar estrictamente prohibido, tanto en lo moral como en lo jurídico. Utilizar para trasplantes las partes de una persona humana víctima de un crimen sería promover el crimen. Y no hablo de algo que no sucede, pues la casi totalidad de los trasplantes surgen de un asesinato, con médicos y pacientes trasplantados que cultivan una alegre, aséptica y oportuna ignorancia.

 

4.- ¿Rechaza el uso de alimentos o medicamentos producidos o probados con células fetales, como la insulina, las vacunas contra la rubeola y la hepatitis y muchos otros? Sí, corno, re sí. Cualquier cosa que se haga con células de fetos asesinados es una porquería que deberíamos rechazar si somos gente. ¿Qué cree Ud. que habría dicho un San Pio X si le pedían permiso para hacer semejante cosa? No imagino a un médico católico esperando bajo la camilla del abortero la entrega de un feto tibio para salvar un diabético o a todos los diabéticos del mundo. Pero sin saber un corno, creo que debe haber otras maneras de hacer todas esas cosas y las hacen así para que “comulguemos” al Maldito (¡caigo de nuevo en la conspiranoia!).

 

5.- ¿Por qué hoy rechaza las afirmaciones, expresadas por el Magisterio, entre 2005 y 2020, pero en esos años no expresó ninguna forma de disentir de ellas?  Bueno… no es mi caso (va para el no nombrado), ya que en mi caso y en el de muchos otros, nos hemos desgañitado rechazando todo tipo de opiniones (que afirmaciones no hubo ninguna) del supuesto magisterio. Que han sido tanto los dislates que se nos puede haber pasado el de las vacunas (no estaba en Iota Unum). Con respecto al innombrable…bien… pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Sin embargo, tiende Ud. una nueva trampa y nuevo sofisma, pues hoy se rechaza algo que es muy distinto de lo que había antes, siendo asuntos incomparables. Es más, hoy se saben cosas que no se sabían hace sólo UN AÑO. Y además… pueden contestarle: “cambio de criterio cuando se me pega la regalada gana”, pues son cuestiones prácticas.

 

6.- ¿Cree que el mal está en la propia vacunación o en la conspiración de la que la vacunación es una expresión? Mire… creo que el mal está por todos lados, sobre todo desde cuando se acalló el magisterio al que Ud. alude como si existiera. Creo que todo lo que se hace sin Cristo es un desparramo, y ciertamente no veo a Cristo ni en la OMS, ni en los laboratorios, ni en la vacuna, ni en la madre que los ha parido a todos estos. ¿Qué si hay una conspiración? ¡Somos católicos! Sabemos que sí, la del Cornudo. ¿Qué si veo al Cornudo en estas cosas? Siiiiii, huele a azufre por todos los costados.

 

7. ¿Comparte las teorías conspirativas según las cuales sería malo no sólo el medio, sino el propio fin de la vacunación, que sería el exterminio de la humanidad? Nadie comparte una teoría tan estúpida (salvo los marcianos). Pero siempre que alguien malo hace algo, desconfío, y pienso que el mal árbol da malos frutos. Por supuesto que no quieren terminar con la humanidad. No son suicidas. Pero quieren preparar un mundo para una utopía mesiánica anticristiana y bien les jode todo resto de Cristianismo que quede en el mundo. El plan maltusiano no es un invento conspirativo de nadie,  se expresa a todas voces desde hace dos siglos en públicas cátedras. ¿Qué este asunto de pandemia y vacuna huele a algo así?  Le traigo una cita de Bernanos del año 1937 (Los grandes cementerios bajo la luna) “…la guerra que se aproxima será la eclosión de la anarquía generalizada. Puesto que se trata de despoblar un continente que cuenta con demasiados brazos y manos en relación con los adelantos de su maquinaria, no habrá por qué usar medios tan costosos como la artillería. Bastará con que unos pocos espías, abastecidos por los laboratorios y haciéndose pasar por turistas, diseminen de pueblo en pueblo la peste bubónica, generalicen el cáncer y envenenen las fuentes de agua, para matar al cincuenta por ciento de la población… veremos a los gobiernos, la mano en el pecho, afirmar su voluntad de paz y jurar por sus grandes dioses que son inocentes de este curioso desencadenamiento de las epidemias”.

 

8. ¿Comparte las teorías ecológicas y new age de Robert F Kennedy? Si no, ¿no sería importante distanciarse públicamente de él y de su movimiento anti vacunas? Sin duda a esta pregunta le falta un nombre, ya que la mayoría de los que desconfiamos de la vacuna y toda la parafernalia que la rodea nos importa un bledo el mencionado Roberto (el Kennedy) y no necesitamos distanciarnos de lo que no nos hemos acercado. Sospechamos que la pregunta usa un recurso publicitario asociativo, quiere que el lector ingenuo e inadvertido asocie “anti-vacunaCovid”, con: newage, ecología, popó de perro, Kennedy y Marilyn Monroe (eso último fue una traición de mi subconsciente. Era muy linda.).

 

9. ¿Cree que la conciencia de un laico individual, sacerdote u obispo, puede oponerse al Magisterio ordinario de la Iglesia, sin basarse en otra enseñanza de la Iglesia expresada con continuidad y claridad, de manera directa, sobre el mismo punto? Nos pusimos teológicos. No creo que nadie deba oponerse al Magisterio Ordinario de la Iglesia, ni con una novedad ni con una supuesta tradición (y va para los dos). Pues si así se hiciera, esa tal “conciencia” que se opone al Magisterio Ordinario actual (fuente próxima de la Fe), ya sea novando o interpretando lo anterior a su gusto y piacere, se erigiría a sí mismo en  Magisterio, cosa que Don Roberto ya ejerce casi en forma profesional. Es decir, que creo que nadie, ni laico, ni sacerdote, ni obispo, pueden oponerse al Magisterio actual con la excusa de que él encuentra contradicción con un magisterio anterior, es decir, con la medida de su propia inteligencia de la Verdad. Pues ¿quién corno es él para decir qué es lo que dice el Magisterio, actual o anterior? No somos los jueces del magisterio bajo ninguna forma. Lo que sí podemos distinguir es la diferencia de cuando estas autoridades nos expresan claramente que en un caso están opinando sin obligar, y en otro están  “enseñando” con afirmación de certeza y compromiso de su autoridad. Cosa esta última que constituye el magisterio,pero que está en desuso desde el Concilio Vaticano II y algunos años antes. Desde que los Papas son liberales y no emiten juicios de certeza sino opiniones. Con las cuales todos podemos estar o no de acuerdo, que podemos disentir. El hombre maduro de la modernidad no merecía más lecciones, sino diálogo.  Y no es de Magisterio hacer la zoncera de vacunarse sin saber bien (ni mal) qué cornos es todo esto (pero cada vez con más datos repugnantes), ni es contra ni a favor del Magisterio el no vacunarse.

 

10.- Si un Obispo o un Sacerdote se encarga de imponer una obligación moral no prevista por la Iglesia ¿No corre el riesgo de crear una “neo-iglesia”?  No. Esto sucedería si lo que se impone es una nueva doctrina, como están haciendo muchos (la del “Sensus Fidei Popular” en De Mattei, por ejemplo). Pero los sacerdotes y los obispos de todos los tiempos y según los lugares y circunstancias han impuesto conductas morales apropiadas para su tiempo y lugar, o para unas determinadas personas. La moral es una ciencia práctica. Y pueden estar equivocados en el juicio práctico sin ser cismáticos ni herejes, sólo imprudentes llegado el caso. No es bueno andar meneando cismas y herejías para arrimar o alejar adeptos si uno no es el Santo Padre. Es preferible un buen insulto (hace unas semanas un curita del Opus que extrañaba en sus reuniones unas mujeres que se acercaron a la Capilla Lefe – ¡porque no había otras Misas! -  daba una conferencia sobre “El cisma lefevriano”, sin reparar que con esto de la “opción por los pobres” estaban corriendo ellos - con Francisco - mayor peligro de cisma que nosotros; ¡vueltas de la vida!).

 

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Lo más llamativo de toda esta cuestión de la “vacuna”, lo que la hace más sospechosa, es que bajo pretexto de una urgencia, de un peligro mil veces exagerado, de un terror artificialmente instalado y de una publicidad que a la vez que atemoriza, exalta la filantropía del negocio farmacéutico y médico que sabemos cada vez más infame y usurario; lo más llamativo, decimos, es que comprar y aplicarse el remedio exige un “acto de fe”. Debemos firmar que no queremos saber su fórmula, que renunciamos a todo reclamo y que lo hacemos por la confianza que estas instituciones científicas y comerciales merecen y por las cuales se derriban de un plumazo todos los procesos de revisión y vigilancia que estaban instalados con instituciones centenarias. Que es un acto de fe en los “hombres de la ciencia médica”, en su “autoridad”.

 

Y este es el gran cambio, porque este tipo de conducta fue burlada y criticada como el oscurantismo medieval de la Iglesia Católica que nos exigía actos de fe acríticos e “irracionales”, de pura confianza en sus autoridades y por la fe que estas autoridades despertaban con su santidad. Una vez rota la capacidad de fe en la Iglesia, y puesto el hombre moderno en la orfandad de verdad alguna,  se reinstala una nueva “fe” y una nueva “autoridad”. La de los hombres de la ciencia médica. Acto de fe justificado en la urgencia de una salvación amenazada por ¿el pecado y la perdición?, no, por un virus y la muerte. Y es quizá esta nueva actitud todo lo que se quería lograr (toda la conspiración) a fin de reponer para el orden social y político un elemento imprescindible (tan necesario a Lenin como a San Luis): la obediencia en la autoridad.

 

Porque no debemos olvidar que el proceso de la ruptura religiosa, demolición de los principios cristianos, o modernamente llamado deconstructivismo,  no se propone como un fin, sino un medio para la instalación de un Nuevo Orden. Nuevo Orden que aún sin cuajar y siendo en verdad la “anarquía generalizada”, encontrará en el cristiano a un anarquista, un incrédulo, un bandido, un indiferente y un insociable.

 

¿Ha llegado la hora de aceptar ser ese personaje y encarnarlo con cierto coraje y mucho desdén? La respuesta a esta pregunta es la verdadera trama que enfrenta a los contendientes de esta discusión, y no se nos oculta que la toma de partidos se hará desde dos visiones proféticas y místicas que comienzan a instalarse como una divisoria de aguas entre los cristianos que aún conservan la fe. La del comienzo de una Parusía y la del intermezzo de un milenarismo. La de un pesimismo contra un optimismo histórico. Y esta diferencia se nos va a notar…  y nos va a distanciar dramáticamente, con encono. Provocando  en unos la acusación de colaboracionistas y en los otros de abismados suicidas. Reserven sus balcones.


Fuente: Revista Verdad


martes, 13 de abril de 2021

Plandemia y Educación Virtual - Bruno Acosta

 


La plandemia es un PLAN, justamente, destinado a realizar cambios estructurales en diversos ámbitos. La excusa perfecta –digamos- para que se lleven a cabo cambios bruscos en determinadas áreas que, de lo contrario, no se hubieran realizado o se hubieran realizado mucho más lenta y dificultosamente.

Uno de estos cambios que la plandemia busca implantar, es la educación virtual a gran escala. Antes del 2020, existían los recursos para realizarla. Pero eran muy pocos quienes los utilizaban, siquiera quienes los conocían; y, si los conocían, por sentido común, descartaban utilizarlos inclinándose por el natural ámbito de la presencialidad.

¿Quién antes del 2020 conocía Zoom? ¿Quién antes del 2020 conocía Loom? ¿Qué maestra inicial, escolar, profesor de secundaria o de facultad, antes del 2020, utilizaba estos programas en detrimento de la presencialidad?

Ahora bien: como escribió el 13 de marzo de 2020, apenas iniciada la plandemia, el publicista Andrés Oppenheimer -fiel servidor de los intereses globalistas- “el coronavirus impulsará la educación a distancia” (en “El Nuevo Herald”). Se felicitaba, entre otras cosas, porque “la decisión de escuelas en todo el mundo de suspender las clases y pedirles a los alumnos que continúen sus cursos por internet debido a la pandemia del coronavirus acelerará la revolución tecnológica hacia la educación en línea. La educación tradicional cambiará para siempre, y eso puede ser algo bueno.”

La decadencia de la humanidad que se evidencia década tras década cada vez más, tiene como una de sus causas la crisis educativa. La subversión en la educación se viene denunciando hace mucho desde sectores tradicionalistas. Los últimos vestigios de la educación tradicional –que el publicista Oppenheimer se felicita por desahuciar- pueden ser derribados si la educación virtual sustituye a la real.

No hay que soslayar que, como ha sido oportunamente denunciado, y como una muestra más de la coyunda entre los intereses globalistas y la educación virtual, en el Uruguay el “Plan Ceibal” fue impulsado por Nicholas Negroponte, quien trabaja en el programa “One Laptop Per Child” (“Una computadora por niño”). Negroponte es masón perteneciente a la logia “Sculls and Bones”, de Yale, y reconoció que el “Plan Ceibal” tuvo un gran éxito en el Uruguay gracias a la colaboración del ex Presidente Taberé Vázquez Rosas, también connotado masón.

Las consecuencias de un año de educación virtual han sido nefastas. Se comprueban innúmeros efectos negativos en los educadores, en los padres y en los alumnos.

Respecto a los educadores, en el sitio theconversation.com, se acredita que “como consecuencia del aumento de la carga de trabajo y la enseñanza desde el hogar, el profesorado ha sufrido estrés acompañado de síntomas de ansiedad, depresión y trastornos del sueño. Además, en estudios realizados antes de la pandemia se comprobó que trabajar desde el hogar utilizando las tecnologías de la información y las comunicaciones puede crear sentimientos de tensión, ansiedad, agotamiento y disminución de la satisfacción en el trabajo”.

Por su parte, una encuesta a más de 61.000 familias, realizada para conocer la experiencia de los padres en torno a la educación virtual, llevada adelante por los ministerios de educación de El Salvador (MINED), Costa Rica (MEP) y el Instituto de Bienestar Familiar en Colombia (ICBF), conjuntamente con Innovations for Poverty Action (IPA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha determinado que un 85% de los padres presentan al menos un síntoma de malestar sicológico,  según consta en la web del propio BID.

Finalmente, respecto a los alumnos, numerosos estudios y encuestas han demostrado que sufren estrés, ansiedad y depresión. Nicolás Reyes y Patricio Trujillo, por ejemplo, investigadores de Ecuador, publicaron en noviembre de 2020 su trabajo: “Ansiedad, estrés e ira: el impacto del COVID-19 en la salud mental de estudiantes universitarios”, cuyo título es por demás sugerente.

Este es el nuevo tipo de educación que pretenden consolidar, de la mano de la plandemia, los globalistas; el cual destruirá, de consuno, a la educación tradicional –ya cascoteada- y permitirá más fácilmente controlar una educación universal, unificada según los dictámenes del Nuevo Orden Mundial.

 

Visto en: Revista Verdad

 

lunes, 12 de abril de 2021

Totalitarismo Sanitario Brutal - Alejandro Sosa Laprida

 


Miles Christi - 12/04/2021

Descargar en PDF

                               La policía reprimiendo violentamente a pacíficos manifestantes anti confinamiento en Holanda[1]

Ver el video:


https://www.youtube.com/watch?v=6vBoJ7L5irk

Totalitarismo sanitario brutal y despiadado bajo el pretexto de “cuidarnos”.

Hay que abrir los ojos de una buena vez. Ya ha transcurrido más de un año desde el comienzo de este atropello inaudito a la razón, a nuestros derechos personales y a nuestras libertades fundamentales y la mayoría de la gente sigue como si nada ocurriera, sumida en la pasividad y la indiferencia más absolutas, cual rebaño de borregos masificados, incapaces de pensar por sí mismos, de cuestionar la versión oficial, de investigar recurriendo a fuentes de información independientes, sin conflictos de interés con la industria farmacéutica ni con el Estado, de percibir la profunda anomalía de todas las medidas brutales que se han impuesto a escala mundial y que están devastando la economía, la salud y la vida social y familiar de la gente.

Basta ya de hacerse eco de la propaganda del miedo impartida por los medios de prensa subvencionados por el sistema para adoctrinar a la gente, silenciando sistemáticamente a las voces disidentes y descalificando como “conspiracionistas” a quienes se atreven a señalar las incoherencias del relato oficial y la nocividad de las disposiciones adoptadas por los gobiernos, que siguen servilmente las consignas emanadas de los organismos eugenésicos mundialistas, promotores de la “cultura de la muerte” contraria a la familia y a la simple decencia natural (aborto, eutanasia, homosexualismo, transexualismo, etc).

Hay que tener muy en claro cuál es la mentira de base sobre la cual se funda esta patraña global: esto no es ni nunca ha sido para cuidar nuestra salud de un supuesto “virus devastador” -su tasa de letalidad es bajísima-, acá no hay ni nunca ha habido una “pandemia”, las cifras así lo demuestran: la mortalidad en 2020 ha sido la misma que la de los años precedentes, en Argentina y en cualquier país del mundo.

La verdadera pandemia es la de los falsos positivos, fabricados en serie con una prueba de PCR que no fue concebida para efectuar diagnósticos médicos. Así lo declaró públicamente su inventor, Kary Mullis, premio Nobel de química en 1993, quien curiosamente “falleció” poco antes de que este circo infernal comenzara.

Mullis, hombre de gran personalidad e independencia de juicio, se habría opuesto categóricamente a que se utilizara su invención para declarar una “pandemia”, confinar al mundo entero e imponer la “vacunación universal” preconizada por Bill Gates. Es en base a estos “diagnósticos” falsos que se han tomado todas las medidas nefastas para la vida de la gente -desde el “confinamiento” hasta la “virtualidad”- en prácticamente todos los ámbitos de la vida social.

Pongamos las cosas al derecho: no es la “vacuna” la que vendrá a poner un término a la “pandemia”, sino que es la “pandemia” la que fue artificialmente creada para forzar a toda la humanidad a recibir la “vacuna”. Y para ello utilizarán todo tipo de extorsión, coacción y chantaje imaginable: emocional, administrativo, profesional, familiar y financiero                                 -pensemos, por ejemplo, en el proyecto de pasaporte sanitario digital-.

Detrás de la fachada de “filántropos” que se han fabricado, se disimula una casta de multimillonarios perversos y megalómanos, carentes de toda conciencia moral y desconocedores de lo que es la empatía hacia sus congéneres, a quienes solo consideran como parte de sus estadísticas de población, producción y consumo, con vistas a incrementar sus colosales fortunas.

Bill Gates: “La normalidad solo volverá cuando hayamos vacunado a toda la población mundial”

Ya es tiempo de dejar de mirar hacia otro lado y de ignorar la realidad. Todo esto APESTA y transpira la MENTIRA por donde se lo considere. La verdad es que nos hallamos ante un ENGAÑO CRIMINAL sin precedentes, ante una MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA de una perversidad nunca vista, ante un GOLPE DE ESTADO planetario del mundialismo financiero eugenésico (Bill Gates y sus secuaces), y ante lo que es, sin asomo de duda, la mayor operación de INGENIERÍA SOCIAL de la historia y el mayor CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD que se haya perpetrado jamás.

 

Atrevámonos a llamar las cosas por su nombre: estamos confrontados a una auténtica Tiranía Sanitaria Mundial, cuyo único objetivo es el de empobrecernos, silenciarnos, controlarnos, doblegarnos psíquica y emocionalmente, disminuir drásticamente la población mundial, reemplazando al ser humano por la robótica y la inteligencia artificial, y convertir a quienes sobrevivan a las tóxicas “vacunas” experimentales en una suerte de esclavos -auténticos zombies espirituales- del mundialismo tecnocrático, ciento por ciento dependientes de las subvenciones del Estado -ya se habla de instaurar una “renta básica universal”-, sin las cuales casi nadie podrá subsistir.

SALGAMOS DE NUESTRO LETARGO. MIREMOS LA REALIDAD DE FRENTE. LA HORA DE REACCIONAR ES AHORA:

ALZAR LA VOZ, CON SERENIDAD Y PACÍFICAMENTE, PERO CON FIRMEZA Y CONVICCIÓN - DECIR BASTA AL ATROPELLO, A LA PREPOTENCIA Y A LA ARBITRARIEDAD - ALERTAR A NUESTROS SERES QUERIDOS - PERDER EL MIEDO - PROTEGER NUESTRA LIBERTAD - DEFENDER NUESTROS DERECHOS - DENUNCIAR LA MENTIRA - REHUSAR SER CÓMPLICES DEL ENGAÑO - NO DEJARSE VACUNAR BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA Y RECHAZAR TODO TIPO DE CHANTAJE EMOCIONAL AL RESPECTO - OBRAR SIEMPRE CON PLENO DISCERNIMIENTO Y SOLO DAR NUESTRO CONSENTIMIENTO LIBRES DE TODA PRESIÓN SOCIAL, EXTERNA O INTERNA - PROTEGER A NUESTROS NIÑOS - RESPIRAR, HABLAR Y ESCUCHARNOS NORMALMENTE - DECIR “NO” AL CONFINAMIENTO, AL DISTANCIAMIENTO, AL ENMASCARAMIENTO Y A LA “VIRTUALIDAD”.

PRESERVEMOS NUESTRA HUMANIDAD: EL SER HUMANO VIVE DE “PRESENCIA” Y SE EXPRESA A TRAVÉS DE SUS GESTOS FACIALES Y CORPORALES Y DE LA MODULACIÓN DE SU VOZ: SONRISAS, ABRAZOS, ENTONACIONES Y TODA LA GAMA DE SU SOCIABILIDAD NATURAL Y ESPONTÁNEA.

VIVAMOS SIN TEMORES ARTIFICIALES, INOCULADOS POR UNA BANDA DE PSICÓPATAS QUE BUSCA REDUCIRNOS A UN ESTADO PATOLÓGICO DE ANGUSTIA PERMANENTE Y A CONTROLARNOS A TRAVÉS DEL MIEDO Y DEL AISLAMIENTO SOCIAL.

MARCHEMOS CON LA FRENTE EN ALTO Y LA MIRADA SERENA PUESTA EN EL CIELO, NUESTRA VERDADERA PATRIA, ADONDE ALGÚN DÍA IREMOS, JUNTO A QUIENES AMAN LA VERDAD Y DAN TESTIMONIO DE ELLA.

 

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO.

 

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, RUEGA POR NOSOTROS.

Para mayor información:

Boletín informativo V

Un año de Tiranía Sanitaria Mundial

 Miles Christi 2020-2021: Una selección temática

domingo, 11 de abril de 2021

Francisco apoya a la élite mundialista eugenésica - Alejandro Sosa Laprida

 


El 4 de abril Francisco envió una carta[1] a los participantes en las Reuniones de Primavera 2021[2] del Grupo Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Mencionemos algunos de los participantes[3]: John Kerry, enviado especial del presidente de EE. UU; Príncipe Guillermo, Duque de Cambridge; Henrietta H. Fore, Directora ejecutiva de UNICEF; Tedros Adhanom, Director general de la OMS; Melinda Gates, Copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates. Todos eugenistas, partidarios del aborto, la eutanasia, el homosexualismo y la reducción de la población. Es decir, todos operarios de Satanás en la tierra, sean o no conscientes de ello.

El Comité de Desarrollo de la asamblea de oligarcas globalistas emitió un comunicado sobre la “vacuna” experimental genética -concebida e impuesta a toda la humanidad por el iluminado megalómano Bill Gates no bien su “ONG” favorita, la OMS, declaró la “pandemia” (
Bill Gates: “La normalidad solo volverá cuando hayamos vacunado a toda…)-, en el que desarrollan su habitual propaganda en favor de “Big Pharma”:

“La distribución oportuna de vacunas seguras y eficaces en todos los países es clave para poner fin a la pandemia, especialmente ante la aparición de nuevas cepas del virus. Los países en desarrollo deben reforzar su preparación para llevar adelante las campañas de vacunación y elaborar estrategias coordinadas para llegar a las poblaciones vulnerables. Felicitamos al GBM (Grupo Banco Mundial) por el apoyo brindado a los países clientes para la adquisición y aplicación de vacunas, y alentamos la implementación de mecanismos sólidos de seguimiento y rendición de cuentas para garantizar una distribución equitativa y eficiente. Manifestamos nuestra satisfacción por las alianzas establecidas entre el GBM y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Mecanismo COVAX, la Alianza para las Vacunas (GAVI), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y otros participantes, incluidos los fabricantes privados, a fin de garantizar que los países en desarrollo puedan acceder a las vacunas de forma rápida, transparente, asequible y equitativa.”[4]

En la carta que les envió, Francisco abundó en el mismo sentido:

“(…) Necesitamos especialmente una solidaridad en materia de vacunas justamente financiada, ya que no podemos permitir que la ley del mercado prevalezca sobre la ley del amor y la salud de todos. (…) Reitero mi llamamiento a los gobernantes, a las empresas y a las organizaciones internacionales para que colaboren en el suministro de vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados.”

Recordemos que en enero Francisco había declarado en una entrevista con la televisión italiana que:

“Es un deber ético recibir la vacuna”[5].

Francisco también les pidió que avanzaran en la implementación de un gobierno mundial:

“Aunque muchos países están consolidando ahora sus planes individuales de recuperación, sigue siendo urgente un plan global que pueda crear nuevas instituciones o regenerar las existentes, en particular las de gobernanza global, y que ayude a construir una nueva red de relaciones internacionales para avanzar en el desarrollo humano integral de todos los pueblos.”

Recordemos que cuatro meses después del inicio de la “pandemia”, el 9 de julio de 2020, Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial, publicó un libro llamado The Great Reset -el gran reinicio-, en el que afirma que no habrá “nunca” un regreso a la normalidad, que la “crisis de coronavirus” presenta dimensiones “bíblicas” y que los cambios que vendrán serán tan “radicales” que podríamos estar ante el inicio de una nueva “era”: habría un BC (“Before Coronavirus”, opuesto a “Before Christ” -antes de Cristo-) y un AC (“After Coronavirus”, opuesto a “After Christ” -después de Cristo-)[6].

El cariz anticrístico de todo cuanto viene acaeciendo desde el inicio de la “crisis sanitaria global” salta a la vista de cualquier espectador medianamente lúcido e intelectualmente honesto.

Al igual que la complicidad y la participación activa de quien, ante los ojos del mundo, pasa por ser el Vicario de Jesucristo en la tierra...

 

Para mayor información sobre la "pandemia": Un año de Tiranía Sanitaria Mundial - Boletín informativo V. - Miles Christi 2020-2021: Una selección temática.

Sobre Francisco ver: El Vaticano promueve la apostasía y una religión global - Bergoglio, la gran apostasía y la crisis conciliar - Ocho años con Francisco.



[1] http://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2021/documents/papa-francesco_20210404_lettera-banca-mondiale.html

[2] “Las Reuniones de Primavera de las Juntas de Gobernadores del Grupo Banco Mundial (GBM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) congregan a autoridades de bancos centrales, ministros de finanzas y de desarrollo, ejecutivos del sector privado, representantes de organizaciones de la sociedad civil y miembros de círculos académicos para debatir temas que generan preocupación en todo el mundo, como las perspectivas económicas mundiales, el fin de la pobreza, el desarrollo económico y la eficacia de la ayuda. Además, se organizan seminarios, sesiones informativas regionales, conferencias de prensa y otros eventos sobre la economía global, el desarrollo internacional y el sistema financiero mundial. Las Reuniones de Primavera de este año se celebrarán de manera virtual del 5 al 11 de abril de 2021.” https://meetings.imf.org/es/2021/Spring

[6] “COVID-19: The Great Reset”: https://gloria.tv/post/qJ6yq4u8bQ1x1Bvd8xgLBsgJo - “The Great Reset - Klauss Schwab”: https://gloria.tv/post/V8UcLg9AcP3822BHhdiTrGg9C - “Gran Reseteo: Tres ejemplos esclarecedores”: https://gloria.tv/post/TejYSCJbVx6g6FuQhLfximm1A

 

 

 


sábado, 3 de abril de 2021

Visiones sobre la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo - Catalina Emmerick

 

La noche antes de la Resurrección

 …Mientras la Virgen Santísima oraba interiormente, llena de un ardiente deseo de ver a Jesús, un ángel vino a decirla que fuera a la pequeña puerta de Nicodemo, porque el Señor estaba cerca. El corazón de María se inundó de gozo: se envolvió en su manto, y dejó a las santas mujeres sin decir a nadie nada. La vi ir de prisa a la puerta pequeña de la ciudad por donde había entrado con sus compañeras al volver del sepulcro.

Podían ser las nueve de la noche: la Virgen se acercaba a pasos precipitados hacia la puerta, cuando la vi pararse en un sitio solitario. Miró a lo alto de la muralla de la ciudad, y el alma del Salvador resplandeciente bajó hasta María, acompañada de una multitud de almas de Patriarcas. Jesús, volviéndose hacia ellos, y mostrando a la Virgen, dijo: "María, mi Madre". Pareció que la abrazaba, y desapareció. La Virgen se arrodilló y beso la tierra en el sitio donde había aparecido. Sus rodillas y sus pies quedaron impresos sobre la piedra, y se volvió llena de un consuelo inefable a las santas mujeres, que encontró ocupadas en preparar ungüentos y aromas. No les dijo lo que había visto, pero sus fuerzas se habían renovado; consoló a las otras, y las fortaleció en la fe…

 

La noche de la Resurrección

Pronto vi el sepulcro del Señor; todo estaba tranquilo alrededor; había seis o siete guardias de pie, o sentados. Casio esta siempre en contemplación. El santo Cuerpo, envuelto en la mortaja y rodeado de luz, reposaba entre los ángeles que yo había visto constantemente en adoración a la cabeza y a los pies del Salvador, desde que se le puso en el sepulcro. Esos ángeles parecían sacerdotes; su postura y sus brazos cruzados sobre el pecho me recordaban los querubines del Arca de la Alianza, mas no les vi las alas. El Santo Sepulcro, todo entero, me recordó muchas veces el Arca de la Alianza en diversas épocas de su historia. Quizás la luz y la presencia de los ángeles eran visibles para Casio, pues estaba en contemplación delante de la puerta del sepulcro como quien adora al Santísimo Sacramento.

Vi el alma del Señor, acompañada de las almas de los Patriarcas, entrar en el sepulcro por medio del peñasco, y mostrarles todas las heridas de su sagrado Cuerpo, La mortaja se abrió, y el cuerpo apareció cubierto de llagas; era lo mismo que si la Divinidad que habitaba en él hubiese mostrado a esas almas de un modo misterioso toda la extensión de su martirio. Me pareció transparente, y se podía ver hasta el fondo de sus heridas. Las almas estaban llenas de respeto mezclado de terror y de viva compasión.

En seguida tuve una visión misteriosa, que no puedo explicar ni contar bien claramente. Me pareció que el alma de Jesús, sin estar todavía completamente unida a su cuerpo, salía del sepulcro en Él y con Él ; me pareció ver a los dos ángeles que adoraban a las extremidades del sepulcro, levantar el sagrado cuerpo desnudo, cubierto de heridas, y subir hasta el cielo de en medio de la roca que se conmovía; Jesús parecía presentar su cuerpo lacerado delante del Trono de su Padre celestial, en medio de los coros innumerables de ángeles prosternados: quizás así como las almas de los profetas entraron momentáneamente en sus cuerpos, después de la muerte de Jesús, sin volver a la vida en realidad, pues se separaron de nuevo sin el menor esfuerzo.

En ese momento hubo una conmoción en la peña: cuatro de los guardias habían ido por algo a la ciudad; los otros tres cayeron casi sin conocimiento.

Atribuyeron eso a un temblor de tierra. Casio estaba conmovido, pues veía algo de lo que pasaba, aunque no era claro para él. Pero se quedó en su sitio esperando lo que iba a suceder. Mientras tanto, los soldados ausentes volvieron.

Vi de nuevo a las santas mujeres, que habían acabado de preparar sus aromas y se habían retirado a sus celdas. Sin embargo, no se acostaron para dormir; sólo se reclinaron sobre los cobertores enrollados. Querían ir al sepulcro antes de amanecer, porque temían a los enemigos de Jesús; pero la Virgen, llena de nuevo valor desde que se le había aparecido su Hijo, las tranquilizó, diciéndoles que podían descansar y sin temor ir al sepulcro, que no les sucedería ningún mal. Entonces se permitieron un poco de reposo. Serían las once de la noche cuando la Virgen, llevada de amor y por un deseo irresistible, se levantó, se puso un manto pardo, y salió sola de la casa. Yo decía: "¿Cómo dejaran a esta Santa Madre, tan acabada, tan afligida, ir sola entre tanto peligro?" Fue a la casa de Caifás, al palacio de Pilatos, corrió todo el camino de la cruz por las calles desiertas, parándose en los sitios donde el Salvador había sufrido los mayores dolores o pésimos tratamientos. Parecía que buscaba un objeto perdido; con frecuencia se prosternaba en el suelo, tocaba las piedras o las besaba, como si hubiese habido sangre del Salvador. Estaba llena de amor inefable, y todos los sitios santificados se le aparecían luminosos. Yo la acompañé todo el camino, y sentí todo lo que Ella sintió, según la medida de mis fuerzas.

Fue así hasta el Calvario, y conforme se iba acercando, se paró de pronto. Vi a Jesús con su sagrado cuerpo aparecerse delante de la Virgen, precedido de un ángel, teniendo a ambos lados a los dos ángeles del sepulcro, y seguido de una multitud de almas libertadas. El cuerpo de Jesús estaba resplandeciente; yo no veía en Él ningún movimiento; pero salió de Él una voz que anunció a su Madre lo que había hecho en el limbo, y le dijo que iba a resucitar y a venir a ella con su cuerpo transfigurado, que debía esperarle cerca de la piedra donde se había caído en el Calvario.

La aparición se dirigió del lado de la ciudad, y la Virgen se fue a arrodillar al sitio que le había sido designado. Podía ser media noche, porque la Virgen había estado mucho tiempo en el camino de la cruz. Vi al Salvador con su escolta celestial seguir el mismo camino: todo el suplicio de Jesús fue mostrado a las almas con las menores circunstancias. Los ángeles recogían todas las partes de su sustancia sagrada que le habían sido arrancadas del cuerpo.

Me pareció después que el cuerpo del Señor reposaba otra vez en el sepulcro, y que los ángeles le restituían de un modo misterioso todo lo que los verdugos y los instrumentos del suplicio le habían arrancado. Lo vi otra vez resplandeciente en su mortaja, con los dos ángeles en adoración a la cabeza y a los pies. No puedo expresar como sucedió todo eso, pues no lo alcanza nuestra razón: además, lo que me parece claro e inteligible cuando lo veo, se vuelve oscuro cuando quiero expresarlo con palabras.

Cuando el cielo comenzó a relucir al Oriente, vi a Magdalena, María, hija de Cleofás, Juana Chusa y Salomé, salir del Cenáculo envueltas en sus mantos. Llevaban aromas, y una de ellas una luz encendida, pero oculta debajo de sus vestidos. Las vi dirigirse tímidamente hacia la puerta de José de Arimatea.

 

Resurrección del Señor

Vi como una gloria resplandeciente entre dos ángeles vestidos de guerreros: era el alma de Jesús que, penetrando por la roca, vino a unirse con su cuerpo Santísimo. Vi los miembros moverse, y el cuerpo del Señor, unido con su alma y con su divinidad, salir de su mortaja, radiante de luz.

Me pareció que en el mismo instante una forma monstruosa salió de la tierra, de debajo de la peña. Tenía cola de serpiente, cabeza de dragón, que levantaba contra Jesús; me parece que además tenía cabeza humana. Vi en la mano del Salvador resucitado una bandera flotante. Pisó la cabeza del dragón, y pegó tres golpes en la cola con su palo: después el monstruo desapareció.

He visto con frecuencia esta visión en la Resurrección, y he visto una serpiente igual, que parecía emboscada, en la concepción de Jesús. Me recordó la serpiente del paraíso; todavía era más horrorosa. Pienso que esto se refiere a la profecía: "El Hijo de la Mujer quebrantara la cabeza de la serpiente". Todo eso me parecía un símbolo de la victoria sobre la muerte; pues cuando vi al Señor romper la cabeza del dragón, ya no vi el sepulcro.

Jesús, resplandeciente, se elevó por medio de la peña. La tierra tembló: un ángel parecido a un guerrero se precipitó del cielo al sepulcro sobre ella. Los soldados cayeron como muertos, y estaban tendidos en el suelo sin dar señales de vida. Casio, viendo la luz brillar en el sepulcro, se acercó, toco los lienzos solos, y se retiró con la intención de anunciar a Pilatos lo sucedido. Sin embargo, esperó un poco, porque había sentido el terremoto, y había visto al ángel echar la piedra a un lado y el sepulcro vacío, mas no había visto a Jesús.

En el momento en que el ángel entró en el sepulcro y la tierra tembló, el Salvador resucitado se apareció a su madre en el Calvario. Estaba hermoso y radiante. Su vestido, parecido a un manto, flotaba tras de Sí, y parecía de un blanco azulado, como el humo visto al sol. Sus heridas estaban resplandecientes; se podía meter el dedo en las aberturas de las manos: salían rayos de la palma de la mano a la punta de los dedos. Las almas de los patriarcas se inclinaron ante la Madre de Jesús. El Salvador mostró sus heridas a su Madre que se prosterno para besar sus pies; mas Él la levantó, y desapareció. Se veían relucir faroles a lo lejos, cerca del sepulcro, y el horizonte se esclarecía al Oriente encima de Jerusalén.


viernes, 2 de abril de 2021

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo - P. Leonardo Castellani

 

El segundo comentario al Passio de San Mateo que habíamos prometido versa sobre la legalidad de la muerte de Cristo.

Hace tiempo leímos en un diario yanqui una noticia curiosa: que los israelitas de Nueva York querían hacer una revisión jurídica del proceso a Cristo; es decir, reunir otra vez el Sinedrio, rever testimonios y pruebas, y dictar sentencia definitiva. No sé si se hizo. Lo curioso sería que lo hubiesen hecho y hubiesen condenado de nuevo a muerte al Nazareno ése, que tanto ha dado que hacer. La verdad es que en todo rigor debían hacer eso; porque si llegaran a absolverlo, tenían que volverse todos cristianos; o mejor dicho, ya lo serían[1].

Pero si lo han hecho, lo probable es que la sentencia no ha sido ni guilty, ni non guilty; sino una sentencia de notproven o out of legality: nulo por irregularidad de forma jurídica. El proceso de Cristo ha sido altamente ilegal.

El P. Luis de la Palma S. J. en su clásica obra Historia de la Pasión ha reseñado en una página maestra las ilegalidades de ese rabioso proceso, que fue una monstruosidad jurídica. El Sinedrio o Tribunal Supremo se reunió en el tiempo pascual, cosa que les estaba vedada; se produjeron testigos falsos y contradictorios; no hubo testigos de descargo; no se dio al reo un defensor; al responder a una pregunta del juez, el acusado fue abofeteado; se tomó una res-puesta del reo como prueba y el juez se convirtió en fiscal; la respuesta del Sinedrio no se dio por votación; se celebraron dos sesiones en el mismo día, sin la interrupción legal mandada entre la audición y la sentencia; el sentenciado fue diferido a la autoridad romana, que ellos no reconocían como legítima y que –como les advirtió el mismo Pilatos– no entendía jurisdiccionalmente de delitos religiosos; la acusación promovida en el Pretorio (“Éste se ha hecho Dios y por eso debe morir”) no era delito en ese Tribunal; el reo fue tundido a azotes, que era el comienzo de la crucifixión, antes de la sentencia prolata; el delito de conspiración contra el César, que promovieron después, no era pasible de crucifixión, ni siquiera de muerte, como lo era la sedición a mano armada y la traición al ejército imperial, cosas que manifiestamente no hizo Cristo; y finalmente dejando otras dos irregularidades menores, el pazguato de Pilato no profirió la sentencia oficial: Ibis ad crucem, sino que dijo malhumorado: “Agárrenlo ustedes y hagan lo que quieran”, cosa que un juez no puede hacer, porque es abdicar su oficio; después de haber hecho la fantochada de lavarse las manos con lo que creyó quedar bien con Dios, con los judíos y con su mujer; y después de haber proclamado públicamente la inocencia del acusado: “Non invenio in eo culpam” (“No encuentro culpa en él”), lo mandó al patíbulo.

No sé si olvido alguna porque cito de memoria; pero con la mitad de estas irregularidades el proceso es archinulo; y el juez tenía el deber estrictísimo de absolver al acusado; hacer ad-ministrar cuarenta menos uno a Caifás por los malos tratamientos que había permitido infligirle; y hacer barrer a golpe de lictor a la turba con Barrabás y todo, que al pie de la escala de mármol –no querían pisar el pretorio para no mancharse y poder comer la Pascua, los angelitos– bramaban como leones y toros (“Toros bravos me han cercado, líbrame de la boca del león”, dijo el Profeta), y atropellaban el decoro del Procónsul con amenazas absurdas. Lo único que hay que anotarle al pollerudo de Pilato es que no recibió ninguna coima –no se acordó– cosa que no se puede decir de todos los jueces cristianos.

Pero donde se equivoca La Palma es en enrostrar a los fariseos todas estas fallas del “procedimiento”; en este caso no tienen importancia maldita[2]. Si Cristo no era lo que Él decía, había que darle muerte por encima de todo procedimiento; y eso en virtud del sentimiento religioso. Era un blasfemo; y por cierto, el blasfemo más extraordinario que ha existido. Por eso, ellos no tuvieron reparos en des-responsabilizar a Pilato: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Esto era un juramento tremendo, que los latinos llamaban execración. En eso se sentían seguros: “Creían [perversamente] hacer un obsequio a Dios”. Si el Nazareno no era Dios; ni el pastor Eróstrato que incendió el templo de Diana de Éfeso, ni Calígula que violó una Vestal, ni Enrique II que hizo matar a Santo Tomás Beckett en su catedral y durante su misa, han hecho una blasfemia y un sacrilegio comparable: “Reo es de muerte; nosotros sabemos que es reo de muerte; poco importa lo que le digamos a este romanacho incircunciso” ... Si la acusa de conspiración contra el César y la subsiguiente amenaza no hubiesen surtido el apetecido efecto, poco les hubiera importado acusar a Cristo de haber pagado tres asesinos para matar a Pilato, su mujer y su hijo[3].

Porque la cuestión en causa no era la sedición contra el César –que ellos deseaban con toda el alma, los hipócritas– ni si Cristo había dicho que iba a destruir el Templo y reedificarlo en tres días –que ellos sabían no había dicho– ni nada por el estilo. La cuestión real era: ¿Cristo es lo que él dijo o no? Ésta es la cuestión más tremenda que se ha puesto en la historia de la humanidad: cuestión de vida o muerte.

Todavía se pone y se pone continuamente; y la prueba son los honestos judíos de Nueva York. El proceso de Cristo se reproduce continuamente en el alma de cada hombre: Cristo es acusado, da testimonio de sí, deponen contra él falsos testigos, malos sacerdotes lo juzgan y condenan, Judas lo besa, inmundos herodes se burlan de él, y muchos pilatillos lo crucificamos. Es la cuestión de un simplicísimo sí o no que se produce en lo más profundo del alma: “Sí, es Dios. No, no es mi Dios”. Si no es mi Dios, es reo de muerte... ¡Que desaparezca, que sea crucificado, que sea sepultado y sellado su cadáver y que no sepa más de él ni de su memoria!... Tremendo pensamiento.

Los cristianos creemos que la dispersión secular del pueblo judío –que ahora se está por terminar– es la respuesta a aquella execración de los fariseos: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. ¿Por qué “sobre nuestros hijos”? ¿No es injusto eso? Aquí hay un misterio. En realidad, todo judío que por su culpa no se vuelve cristiano, da su aquiescencia a la condenación de Cristo; porque ellos tienen en sus manos las Escrituras con todas las profecías (la pieza maestra del proceso, el testigo que no se llamó) y nadie tan bien como ellos pue-de entender de esta causa. Decir esto parece duro y tremendo; y en realidad lo es. Pero la cuestión es ésta: o fue Dios o no fue Dios, y no hay evasiva ni respuesta intermedia posible. O blasfemo, o mi Creador y Señor.

Dejemos en paz a los judíos si no es para rogar por ellos, como ruega la Iglesia el Viernes Santo: demasiado han sufrido. Lo malo es la segunda crucifixión de Cristo (“Rursum crucifigentes Filium Dei”) que hacemos los cristianos. En mi propia vida tengo bastante que considerar; pero eso no es para contarlo aquí. Pero en la vida pública de las naciones llamadas cristianas, desde la Reforma acá, un largo e infausto Vía Crucis ejecuta al Cuerpo Místico de Cristo. Los caifás, los judas, los pedros, los herodes, los pilatos se multiplican; y todos los gestos de aquella nefasta hazaña se reproducen simbólicamente: se lo niega, se lo calumnia, se lo impreca, se lo azota y se lo crucifica. Y se lo sepulta.

Las naciones parecen en camino de crucificar nuevamente a Cristo; y de gritar al cielo: “que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

 

Hasta el cielo en dolor anegado

llega el grito de un ruego execrable,

cubre el ángel su rostro espantado,

dice Dios: “Yo lo voy a cumplir”.

Y esa sangre, que el padre imprecaba,

a la prole infeliz aún encima

que hace siglos la lleva y de encima

no la pudo hasta hoy sacudir...

“Padre nuestro, pues tanto le cuesta

por Él cese tu ardor vengativo

de los ciegos la insana respuesta

vuelve en bien, oh piadoso Señor”.

Sí, esa sangre sobre ellos descienda

pero en lluvia que limpie sus lodos.

Todos hemos errado, y de todos

esa sangre redima el error[4].

 


[1] Esta noticia ha dado origen a una obra dramática: El Proceso de Jesús, que se está viendo

mucho ahora, ano 1957, en Buenos Aires.

[2] Esta sentencia es de Saneo Tomás de Aquino.

[3] Pilato no tuvo hijos en vida; aunque después de muerto ha tenido muchos hijos adoptivos.

[4] También se ha visto muchísimo aquí El Proceso a Jesús, de Diego Fabbri, pieza teatral que como obra de arte es muy deficiente y como sermón en pro de Jesucristo –intención del autor– nos parece ineficaz.


Leonardo Castellani: El Evangelio de Jesucristo 

Ed.Vórtice, Buenos Aires 1997, pp.159-162