San Juan Bautista

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viernes, 1 de septiembre de 2023

Mi Ley - Antonio Caponnetto

 

MI LEY

Por Antonio Caponnetto

“Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”.

Jeremías, 31,33.


La Libertad Avanza. Los católicos retroceden hasta la incongruencia y la doblez pocas veces vista. Y no hablamos de los católicos de misa y olla –que con ambas cosas se salvan, quede dicho- sino de los ilustrados, con sus latines y griegos que suelen escandir pulidamente.

No importa que Milei sea una excreción humana, ufanándose de sus vicios, nigromancias, brujerías y degeneraciones por doquier. La respuesta será que no debemos pedir que gobierne un santo o un héroe. La heterodoxia podrá ser desaprobada en el ámbito religioso; en el resto manda la diosa praxeología, paradójicamente devenida en la nueva e implacable ortodoxia.

Son tradicionalistas, claro; de vetus ordo incluso, y bien por éso. Pero han aprendido rápido la moderna lección de Maquiavelo: el príncipe tiene que aunar las cualidades del zorro y del león, astucia y fuerza, habilidad y eficacia. Virtud y sabiduría al arcón de los recuerdos medievales.

Mejor un pervertido que nos asegure el bienestar, que un Monseñor Tiso, gobernante de Eslovaquia, muerto mártir de Cristo por defender a su pueblo. Mejor un psicópata alucinado y gnóstico al que le cierren las cuentas, que un Oliveira Salazar, mitad asceta, mitad sabio, pero derrotado al final por el mundo.

Buenos gobernantes llenos de pecados, los hubo en la historia. A veces con conciencia de tenerlos, otras no. En ocasiones contritos, otras no. Pero que se inste a elegir a un pervertido convicto y confeso, en nombre de la doble moral, separando la vida privada de la pública, como si ningún correlato hubiera, éso ya linda la justificación de la indecencia. Bien dice García Morente que la “publificación” de la existencia, sin rendirle cuentas a la vida interior, es el sello nefasto que caracteriza al demócrata.

La Libertad Avanza. Los católicos reculan hasta la esquizofrenia. No importa que Milei se presente explícitamente como aquel que “se arrodilla” -literaliter- ante cabalistas, talmudistas, sinagogas y logias masónicas transnacionales. Quien se ampare en estos argumentos será tenido por conspiracionista, y expulsado fuera de las redes, donde todo es llanto y rechinar de led. En la política juego que transitamos –según la retratara el insigne Gueydan de Roussel- el testigo de la verdad vuelve al casillero número cero del ludo democrático, y no tira más los dados hasta que no se arrepienta de su teoría del complot.

No importa tampoco que, en su batiburrillo de liberalismo y anarquismo, Milei explaye cada vez con mayor minucia y convicción su ideario monstruosamente transhumanista, idolatrando la amalgama siniestra de la robótica, la inteligencia artificial, el darwinismo, la ingeniería genética, la tecnologización del sexo y la postverdad. Con propuestas que incluyen, entre otras, la reducción de los embarazos a seis meses, para aligerar “la carga” de las mujeres.

Quien recuerde estos postulados –vistos y oídos y a disposición documentada de cualquiera- es un purista, principista, poeta o cartujo. Un singular, como diría el “novelista” Castellani ¡Afuera con estos soñadores! ¡Si Milei es pro vida, vamos! Empezando por la vida de sus hijos caninos, para quienes toda pasión paternal es poca.

La Libertad Avanza. Los católicos retrechan y recejan sin los antañones escrúpulos de la moral evangélica. Nada de quedarse en la Nicomaquea comentada por Santo Tomás. Hay que llegar a Max Weber con su taxonomía de las diversas éticas, a piacere del consumidor. No importa que Milei haya sostenido que los culpables de delitos de lesa humanidad no deben ser indultados sino cumplir con su pena, aceptando incluso la expresión “delitos de lesa humanidad” impuesta por la guerra semántica. Fantasías de nosotros, los aguafiestas del carnaval democrático. Milei es el nuevo San Pedro Nolasco de los militares presos.

No importa que prometa plebiscitar la ley del aborto, sometiendo así al poder de los guarismos herodianos la legitimidad o ilegitimidad del genocidio embrionario. Y que algunos de sus principales acólitos –tienen nombres y apellidos y cargos: los conocemos muy bien- estén a favor de la legalización del infanticidio y lo hayan aprobado. Milei, nos dicen, es “pañuelo celeste”. Somos nosotros los daltónicos.

No importa que no crea en la institución del matrimonio; que lo reduzca a un contrato entre miembros de la sexualidad que se me antoje; que cada quien es libre de drogarse, suicidarse, vender sus órganos, negociar con sus hijos o decidir el día en el que muere. Que grite a los cuatro vientos su orfandad de padres vivos, a quienes repudia con un odio crispado de torpor y de venganza incesante. Milei –según sus prosélitos- está en contra del feminismo y de lgbteísmo. Y hasta va a reemplazar la ESI por la pornografía, tal cual proclamó sin rubores uno de sus alfiles y candidatos de primera línea. Toda una garantía.

No habrá ESI, ni gremios maricas, ni ministerios de mujeres ni Inadis. Y todo esto por una única y última ratio: que son gastos para el Estado, incompatibles con el minarquismo. Privadamente, cada quien podrá hacer de su pandero un búcaro o de sus pompis unos tiestos con legumbres y hortalizas.¿Contranatura, aberración, vicio nefando, enfermedad, protervia? Nada de eso. Ha llegado la hora del proyecto personal de vida, como una nueva hora de la espada lugoniana. Pero esta vez con admitidas resonancias freudianas. Somos nosotros los que no sabemos nada de tácticas y de estrategias electorales. Por suerte una gavilla de youtubers nos desasnan. Como a Alcibíades o a Cratilo, a ellos les ha dicho el número de “like” que son los más bellos del cyberespacio.

La Libertad Avanza. Los católicos huyen y se repliegan a un universo en el que ya no existen las condenas al liberalismo, ni las sentencias excomulgantes para los hermanos tres puntos, ni las maldiciones contra los deicidas y la repulsa para los fariseos. No importa que Milei tenga sus ídolos entre los rapiñadores de nuestras Malvinas y los asesinos de nuestros soldados. Traer a colación este pequeño detalle ahora, que está a punto de ganar la tómbola sufragista, es propio de nacionalistas recalcitrantes. ¡A por ellos mis influencers!

No importa que el sujeto abisal no sepa dirigirse al auditorio sin destruir la sintaxis, la gramática, la prosodia, el buen gusto y la belleza idiomática. Que confunda el arte retórico con el relincho y no pueda salir de la segunda palabra sin repetir sus torpes muletillas. No habrá más lenguaje inclusivo. Coprolalia para todos. Ni importa asimismo que sus gestos y sus exabruptos sean los propios de una bestia frenética y un basilisco poseso. Tranquilos. Suprimirá el lenguaje inclusivo, repetimos. ¿Entendieron pedazos  de m...y manga de h.d.p., o les tengo que meter a cada uno una patada en el c...?

¡Basta de violencia de género! Es un gasto que el Estado no se puede permitir, mucho menos si lo vamos a destruir violentamente. De ahora en más, el que quiera violencia de género que se la costee por sí mismo. Como con las escuelas y los centros educativos. Se acabó el monopolio estatal. Que cada quien adoctrine, ideologice y lave el cerebro de sus hijos como se le dé la gana. En el respeto irrestricto al proyecto de vida del otro, da lo mismo que una universidad de medicina esté presidida por la doctora Rímolo, o que otra de Derecho la conduzca Justiniano.

Terminemos al fin. Milei no es el fracaso del progresismo ni su vencedor en la supuesta batalla cultural. Milei es el economicismo atroz, la cuantofrenia, la numerolatría, el inmanentismo, el naturalismo, el laicismo, la moral de situación y el consecuencialismo ético. El apatridismo de los cipayos decimonónicos y el posmodernismo de los millennias. El cerebro binario, el chip para evolucionar y la genitalidad tántrica para vivir zoológicamente satisfechos. Más progresista no se consigue.

Por mucho que vayan con el mejor manual casuístico bajo el sobaco, no habrá artilugio que pueda mitigar las culpas graves del católico argentino que le entregue su voto a este demente.

Somos conscientes de que puede salir un despistado, creyendo que este ataque a Milei supone de parte nuestra otra opción electoral. Por las dudas, que alguien le explique que somos mucho peor de lo que suponen. Somos ultramontanamente antidemocráticos. La partidocracia toda –entera, completa, redonda- nos da náuseas. Si nos centramos en Milei es porque su nombre, hoy, es una sinécdoque; esto es una parte que se puede tomar por el todo. En mejores palabras: una basura genérica que engloba y tipifica al resto.

Y puede salir otro espetándonos bravuconamente qué proponemos nosotros, entonces, ya que el sistema es intrínsecamente perverso y no estamos dispuestos a cooperar con él. Pues hemos tomado la precaución de escribir cuatro volúmenes para ello, amén de un centenar de artículos. Y sobre todo, hemos tomado la precaución de vivir setenta y dos años, gastados -según creemos con sencillez- en aprender y enseñar la recta doctrina heredada de los maestros.

Dios nos hizo de barro, pero su soplido nos infundió dignidad creatural. Dignidad que se conserva y se cultiva en tanto obedezcamos y alabemos a Dios, privada y públicamente. Cuando se prefiere volver a ser sólo barro y embarrarse, se peca contra Dios y su Orden Creado.

Embarrarse no es ni medio ni fin en política. Es inmoralidad, desesperación, estupidez y culpa. Es cooperación activa con los hijos de las tinieblas. La libertad anarco-libertaria puede avanzar cuanto quiera, secundada por sus cómplices católicos y derechistas. Lo mismo el resto de la partidocracia regiminosa. Pero a Jesucristo, la libertad genuina, pues es la Verdad Encarnada, no lo para nadie.




miércoles, 23 de agosto de 2023

Novedad Editorial: La perversión democrática de Antonio Caponnetto

 


Nueva edición en versión corregida y aumentada:

“La perversión democrática” de Antonio Caponnetto

 

Librería y Editorial Santiago Apóstol:

santiagoapostol_bellavista@yahoo.com.ar

WhatsApp: 1137828582


martes, 22 de agosto de 2023

Payasos ilustres de ayer, de hoy y de siempre - Néstor Daniel Veiga Gómez

 

Entre gobiernos militares (que asumían para salvar la democracia) y gobiernos democráticos, la Argentina fue convirtiéndose de una casa en ruinas a un circo destartalado.

Un general le entregaba el gobierno a los Montoneros (1973), otro general se lo entregaba al abogado defensor de terroristas erpianos (1983). Un presidente era llamado "El Tío", otro "El Turco", otra "La Yegua"... Los banqueros internacionales vienen todos los años a cobrar intereses usurarios mientras el capital adeudado sigue en aumento. Entre auditoría y auditoría alcanzamos el divorcio, el casamiento homosexual, los vientres de alquiler, el aborto como derecho, la educación sexual en el jardín de infantes, el "orgullo", las "casas trans", el cannabis "medicinal" y el "paco" sin receta, los motochorros y los robos "piraña", los "pueblos originarios", los saqueos, los cortes de calles, rutas y avenidas; la desaparición de la autoridad, la ausencia de jerarquías, la desaparición de las FFAA, la corrupción de la policía, deserción escolar, villas miserias en aumento, cierre de industrias y algunos logros más.

Cada dos años se vota para cambiar nada y cada cuatro para tampoco cambiar nada. Promesas de 'salariazos', cohetes por la estratósfera, trenes bala, "fin del curro de los derechos humanos", un dólar un peso, "con la democracia se come, se educa y se cura", y más palabrerío vacuo. La gente sigue votando. Y puteando mientras sigue votando. Votan "al mal menor", casi tapándose la naríz. Pero siguen votando.

Un nuevo payaso malo se asoma en el horizonte. Es 'la esperanza'. Lo votaron hasta en la Antártida, donde la mayoría son militares... Ellos sabrán. Que no se quejen después. Viene acompañado de la Villarruel como vice, que tenía un kiosco en el que vendía la defensa de las víctimas del terrorismo. ¿Alguien vio algo más inútil que un vicepresidente? Pato Bullshit, montonera retirada, es la otra esperanza de la derecha. Así estamos.

En la democracia caben todos, todas... y todes.

Y la gente seguirá votando.




viernes, 18 de agosto de 2023

Dijimos ayer - Antonio Caponnetto

 


DIJIMOS AYER

Por Antonio Caponnetto


La nota que reproduciremos a continuación fue publicada en Cabildo la última semana de septiembre de 2010; es decir, hace trece años. Al conocerse hoy, viernes 18 de agosto de 2023, la noticia del encumbrado cargo que Bergoglio le ha conferido al rufián Zaffaroni en un nuevo organismo académico del Vaticano –puesto bajo el patrocinio del orate mendaz y filibustero de Bartolomé de las Casas- nos ha parecido pertinente recordar lo dicho entonces. Sin olvidarmos de que, bastante antes, en noviembre del 2003,desde la tapa de otro número de Cabildo, el 32, titulamos categóricamente: “Zaffaroni en la Corte, fiesta en el hampa”.

No hay mucho para analizar sobre el reciente nombramiento decidido en los cubiles caliginosos del Vaticano. O sí. Pero únicamente nos ceñiremos a tres enunciados. El primero, que Bergoglio compite contra sí mismo en la carrera vertiginosa y sórdida de su apostasía. Nadie puede empardarlo si de iniquidades se trata. El segundo, es que la predilección por el submundo sodomítico se ha acentuado tanto pero tanto con sus últimos actos, dichos y nombramientos, que no queda sino aplicar, para inteligir cuanto ocurre, aquella máxima clásica, según la cual, lo equivalente busca lo equivalente. O con mejor metafísica hispánica: Dios los cría y ellos se juntan. El tercer enunciado no es menos preocupante: Bergoglio se ha dispuesto a provocar con violencia a los católicos fieles hasta la exasperación;es más, hasta el escándalo, la crispación y el estupor. Casi como si se complaciera en fomentar un cisma, siquiera de hecho. Una escapada o huida de la Barca, al advertir sus castigados tripulantes, horrorizados, que ya no es Pedro quien la conduce sino una suerte de Sarumán y Nefarius; o más módicamente, un Pulchinella argento con grotesco tridente. ¿Quién en su sano juicio de católico a secas querría tener por Cabeza eclesial a semejante personaje?.

Dios no deje impune tantas ofensas a Su Santo Nombre. Que la Justicia prevaleza sobre la lenidad, y que el Señor no se canse de repetir: <Yo rezaré por tí  para que no desfallezca tu fe>(Ls.22,32).

 

Va la nota de trece años atrás:

BERGOGLIO:

LA TRAICIÓN QUE NO CESA

 

 Ha tomado conocimiento público una noticia, según la cual, el próximo martes 28 de septiembre, en el Auditorio San Ignacio de Loyola de la Universidad del Salvador, tendrá lugar el XI Encuentro Arquidiocesano de Niñez y Adolescencia.

Hablarán en el mismo Monseñor Eduardo García, los presbíteros Ernesto Salvia, Gustavo Carrara y Pedro Bayá Casal. El mismísimo Cardenal Primado, Jorge M. Bergoglio, tendrá a su cargo una disertación alrededor del tema “Proyectando la patria hacia una nación sin excluidos”; y a modo de cierre se anuncia textualmente en el programa la actuación de “la murga Padre Rodolfo Ricciardelli, de la parroquia Madre del Pueblo, del Bajo Flores”. Para quien no lo sepa, el Diccionario define una murga como una compañía de músicos malos, que molestan con palabras o acciones impertinentes; y no ya el sabio lexicón sino la elemental memoria, define al cura Ricciardelli como uno de los capitostes del marxismo clerical nativo.

 El hecho no pasaría de ser una expresión más de la manada progresista, si no lo agravaran dos factores. El uno, la presencia estelar de Eugenio Zaffaroni, de inverecunda militancia en las huestes de la sodomía, y partidario explícito de cuantas degeneraciones caben en el orden moral. Y el otro, el patrocinio que de tal Encuentro Arquidiocesano hacen entidades como YMCA Asociación, Unicef o el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires. La primera —oportunamente denunciada como sociedad filomasónica por el Padre Röttjer— fue condenada por la Santa Sede en 1920, en tiempos de Benedicto XV. La segunda se enrola claramente en pro de la cultura de la muerte, repudiada por Juan Pablo II en la Evangelium vitae, de 1995; y el Ministerio, obviamente, es una de las redes cloacales del macrismo, desde el cual, por ejemplo, se sostiene abiertamente la perspectiva del género. La misma que reprobara la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en su Carta sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, del año 2004.

 De modo que una vez más en su carrera sin quicio, el Cardenal Primado humilla a la Iglesia, auspicia el error cuanto el pecado público, se exhibe en ostentoso maridaje con los protervos y se rodea de los enemigos declarados de Dios y de la Patria. Le caben con entera propiedad los dicterios evangélicos dirigidos a los pastores devenidos en mercenarios. Y el lamento trágico del profeta Nahun: “tus funcionarios son como la langosta, como un enjambre de insectos que se posan sobre los cercos en un día de frío […] tus pastores están dormidos” (Nah. 17-18).

 Comentando el Evangelio de San Juan, Santo Tomás distingue entre

el buen y el mal pastor por una triple diferencia. En cuanto al fin, porque el malvado no anhela la salvación del rebaño. En cuanto a los cuidados, porque no tiene solicitud por las ovejas. Y en cuanto al afecto, porque descastado del amor verdadero, huye cuando viene el lobo, si no es que él mismo lo aproxima aviesamente a la grey.

Quienes todavía dudan de si nos es legítimo atacar al Primado, porque suponen que proceder de tal modo es alimentar a los enemigos de la Iglesia, sepan de una vez por todas que no hay enemigo peor y más sedicioso que el pastor traicionero y felón. Aquel al que San Agustín, en su Sermón sobre los Pastores, llama despectivamente foenus custos. Algo así como un guardián de paja, un espantapájaros colocado en los viñedos, sin poder evitar que las prefiguradoras y turgentes uvas sean roídas por las alimañas.

 Es hora de preguntarse, seriamente —por éste y por tantísimos hechos penosos que venimos denunciando durante largos años— si el Cardenal Bergoglio no es el prototipo del mal pastor, al que los súbditos estamos obligados a desenmascarar y aún a desobedecer. Porque a causa de sus múltiples desaguisados se ha expuesto a la reprensión divina, según explica la Regla Pastoral de San Gregorio Magno. Y es hora de pedirle al Santo Padre con amor y dolor filial, que —si no quiere quedar respaldando a quienes no merecen la confianza de la Iglesia— aplique de una vez el fortísimo y justiciero remedio paulino: “¡Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros!” (San Pablo, I Corintios 5, 9-13).

Entretanto, recemos por los niños y adolescentes. Para que no los alcancen las enseñanzas que sobre ellos, y con el respaldo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, volcarán impunemente los apóstatas, los masones y los degenerados.

Sí; recemos por nuestros niños y adolescentes, y ofrezcámosle, no ya los grotescos sones murgueros que les entregan estos demagogos, sino los  cánticos de júbilo, de alabanza, de gloria y de resplandor sagrado acuñados por la mejor tradición católica y argentina.

jueves, 17 de agosto de 2023

San Martín pronuncia su propio discurso - Antonio Caponnetto

 


San Martín pronuncia su propio discurso

Por Antonio Caponnetto


Me llego hasta este patio de una escuela en agosto,

acostumbrado al frío de los vientos andinos.

Parezco uno de aquellos paisanos correntinos

que conocí de niño como el labriego al mosto.


Llego entre pizarrones, pupitres, libros viejos

o acaso entre pantallas que confunden mi vista,

hay un mástil alzado, que convoca y alista

a flamear los colores con marianos reflejos.


Voy llegando con miedo a mi propio homenaje

convertido en rutina, feriado o la costumbre

de negarle a mi vida la feliz reciedumbre

de haber sido soldado de hispánico linaje.


Si ha de ser mi destino vivir entre discursos

que oyen más los umbrales que las almas atentas,

pido que se proceda a borrar las afrentas

y cuenten de mi historia los reales decursos.


Mi nación: La Argentina; mi madre patria Iberia,

mi sangre limpia supe derramar en batalla,

el broquel de mi hogar sólo un lema amuralla:

Si es por Dios, por el Rey, la guerra es cosa seria.


En América quise conservar lo heredado,

no cambié de enemigo sino de territorio,

ni liberé países de ningún purgatorio

que causara el Imperio del Sol enamorado.


Castigué la blasfemia, desprecié a los logistas,

a las revueltas rojas las llamé insurrecciones,

agradezco a los bravos de mis firmes legiones

galopando paisajes de luchas imprevistas.


Repartí escapularios y a la Virgen del Carmen

la nombré Generala de tropas belicosas,

mi espada fue a las manos de Juan Manuel de Rosas

y pedí que a sus huestes no olviden ni desarmen.


No me llamen el santo, no el padre ni el tribuno

de libertades falsas que maldije y desprecio,

amé la monarquía y al gobernante recio

que prefiere la muerte al vivir lacayuno.


Pronuncié una proclama de sables arrumbados

que esperaban los brazos capaces de empuñarlos,

hoy pido como antaño, ¡que vengan a tomarlos

los que tengan el temple de monjes y soldados!



sábado, 12 de agosto de 2023

Crisis de la Iglesia y punto de no retorno - Alejandro Sosa Laprida

                                                                          28/07/2023

Descargar el PDF:

https://drive.google.com/file/d/1EBigbYRJWqF67MIqesStkSDGqzdfvVbK/view

 

Lamento mucho tener que discrepar con el diagnóstico sobre el “punto de no retorno” en la crisis de la Iglesia tal cual fue expuesto ayer en el blog argentino Caminante-Wanderer[1]. A mi entender, dicho “punto de no retorno” en la Iglesia no está dado por Bergoglio ni por su ominoso “pontificado” -ni siquiera por el actual “camino sinodal”-, sino que ha tenido lugar con la promulgación del herético y subversivo CVII[2] por “San” Pablo VI.

 

Para los “distraídos”, se podría “flexibilizar” el calendario y proponer como ruptura definitiva con el catolicismo el abominable aquelarre de Asís del año 1986, convocado por “San” Juan Pablo II[3], siendo el cardenal Ratzinger nada menos que el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dicho evento interconfesional ha sido la realización emblemática de los falsos principios conciliares concernientes a la libertad religiosa, al ecumenismo, a la relación con las religiones no cristianas y a la nueva eclesiología latitudinarista del subsistit in.

 

Además, con todo respeto, debo decir que considerar al modernista bávaro como un obstáculo para la apostasía en la Iglesia, cuando él ha sido uno de los principales artífices del conciliábulo de perdición y partícipe necesario de las cinco reuniones interreligiosas blasfematorias de Asís -tres con JPII, una como BXVI y otra con Bergoglio, en su calidad de “papa emérito”-, se me antoja un juicio de una ingenuidad desarmante, por decir lo mínimo.

 

Los “papas conciliares” -BXVI incluido-, han sido coautores y/o cómplices entusiastas de la colosal impostura y la apostasía propiamente escatológica que ha sido el CVII, asamblea revolucionaria que constituyó el triunfo en la Iglesia del modernismo condenado por San Pío X, su legitimación aparente a través de los falsos pastores modernistas, usurpadores de la sede petrina. Comprendo que esto pueda ser malsonante para los oídos de los católicos desprevenidos, pero no por eso deja de ser cierto. A quien deseara investigar el asunto, lo remito al artículo Benedicto XVI: ¿Doctor de la Iglesia?, publicado en mi blog en enero de este año.[4]

 

Conste que de ninguna manera estoy relativizando el nefasto “pontificado” de Bergoglio[5], simplemente digo que la ruptura ha acaecido mucho tiempo antes: la gran apostasía ha comenzado con el CVII y se ha vuelto patente desde el evento interreligioso de Asís. Esto, al menos, para cualquiera que tenga ojos para ver y cuente con la lucidez suficiente para juzgar ese acontecimiento inaudito a la luz del magisterio bimilenario de la Iglesia y de la revelación divina. Francisco no ha hecho sino llevar hasta sus últimas consecuencias[6] las falsas premisas sentadas en el conciliábulo vaticanesco, concebido y realizado por los archimodernistas infiltrados Roncalli y Montini.[7]

 

Aprovecho este comentario para recordar a los desmemoriados que el cuestionamiento radical al CVII fue neutralizado por el “tradicional” cardenal Ratzinger y su falaz “hermenéutica de la continuidad”, acompañada luego -siendo ya BXVI-, con algunas concesiones tácticas hacia el tradicionalismo, como ser la del Motu Proprio Summorum Pontificum, para hacer que los refractarios a la revolución conciliar deglutieran con mayor facilidad la píldora envenenada del “continuismo” conciliar.

 

NOTA: Este post es la transcripción ligeramente modificada del comentario que hice en el artículo de marras, pero que no fue publicado por Wanderer. Lo que no me ha sorprendido en absoluto, dado que jamás ha sido publicado en esa página “tradicionalista” un comentario mío, a pesar de que siempre han sido respetuosos y argumentados. Lo cual, por cierto, no deja de ser sintomático de un pensamiento sectario e intolerante, incapaz de aceptar la confrontación de ideas en el marco de un debate intelectual honesto y desapasionado, prefiriendo apelar al fácil recurso de la censura, invisibilizando a quien se atreve a cuestionar su postura.

 

A lo largo de la década que llevo publicando e interviniendo en el debate público acerca de la crisis eclesial, he podido comprobar que, por desgracia, esta es una actitud frecuente. Y, en algunos casos, sistemática, como sucede con el blog Caminante-Wanderer. Lo cual, además de ser una actitud odiosa, es absurda e incomprensible, pues las coincidencias superan con creces a las divergencias. Negarse a responder a las objeciones que le planteo es indicio de una convicción endeble y de una manifiesta dificultad para defender su posición, prefiriendo eludir la confrontación de ideas franca y viril, en una actitud que es tan deshonesta como pusilánime.

                                                     

Les recomiendo leer un artículo que considero muy ilustrativo de este lamentable proceder, tan en boga en los círculos de tendencia “tradicional” o “conservadora”, tratándose nuevamente de un blog argentino, Linum Fumigans, administrado por un sacerdote mendocino empecinado en pretender demostrar la supuesta ortodoxia de Bergoglio y del CVII, intitulado Debate sobre la crisis eclesial[8], publicado en mi blog en abril de 2020, y que versa sobre la misma temática, a saber, los orígenes de la crisis post conciliar, intercambio de puntos de vista que desembocó en la censura total de mis comentarios al respecto a partir de entonces.

 

Novedad Editorial: APOSTASÍA VATICANA

 


https://gloria.tv/post/7ynAG7ZfxBvK1MBD4MqN3aMxn

 



[1] “Punto de no retorno”: http://caminante-wanderer.blogspot.com/2023/07/punto-de-no-retorno.html - Este artículo fue publicado en mi nueva cuenta en Gloria TV (Super Omnia Veritas - https://gloria.tv/user/uCZ9iiNQ3eKS1zgLg6MSCmbjY), en este enlace: https://gloria.tv/post/PfSfqK47y4GD1BSRMsbgyP719

[2] “El Concilio Vaticano II inició la pasión de la iglesia”: https://gloria.tv/post/h9BNFYZP1fZX3ch72xV8np9nd

[3] Sobre Wojtyla ver “Juan Pablo II profesaba la herejía de la salvación universal”: https://gloria.tv/post/6zthWmGbzH4c1khnBxDXRbRGf

[5] Ver al respecto la recopilación de publicaciones  “Diez años con Francisco”: https://gloria.tv/post/UEqqVjZCCVLQ6g89ps67irXSM

[6] Consultar el estudio “El Vaticano promueve la apostasía y una religión global”: https://gloria.tv/post/bUsSsFR763PH42N9dkudYoCLQ

[7] Leer sobre el tema “Francisco, Teilhard de Chardin y el panteísmo”: https://gloria.tv/post/kpjo9SAYhnqn1YM7HScvWZNZE y “John XXIII was a Mason”: https://gloria.tv/post/qkBGk7ferFBH1CVfyQMsWoM3B

martes, 25 de julio de 2023

Tucho Fernandez, el Badanelli de Bergoglio - Antonio Caponnetto


Tucho Fernández, el Badanelli de Bergoglio


Por Antonio Caponnetto


En el año 2019, publicamos un libro titulado “De Perón a Bergoglio. El <catolicismo excomulgable> (Buenos Aires, Bellavista Ediciones). Entre otras cosas, denunciábamos en sus páginas la inconcebibles y prolongadas vinculaciones entre Perón y un cura apóstata, Pedro Badanelli, explícitamente homosexual y formalmente excomulgado, al igual que Perón. En esas páginas(150-151 del original) hacíamos una premonitoria asociación entre el depravado Badanelli y el Tucho Fernández. La encontrará textual el lector del siguiente fragmento, que es –obviamente- un recorte del libro original. Para facilitar su ubicación hemos puesto el párrafo en resaltador. Y le hemos agregado una nota a pie de página, al final. El resto, repetimos, es un fragmento literal de lo publicado hace cuatro años. Nos resulta gravísmo, por decir lo menos, que un sujeto intelectual y moralmente patógeno comoTucho sea para Bergoglio, lo que Badanelli a Perón: el inspirador o sostenedor de una nueva eclesiología, contraria en todo a la Iglesia Católica.

Perón y Badanelli. El "Tucho & cia.". Badanelli y su secretario personal
 

 

El cura Pedro Badanelli

Hay cosas de este sujeto que no se necesitan probar, porque las probó con su vida pública y sus diversos libros, y que por eso mismo nos limitaremos a enunciarlas:

1- Fue peronista fanático, incondicional, acérrimo, furioso y agresivo, sin límites racionales. Defendió de Perón hasta lo más objetivamente indefendible, y se constituyó en su brazo derecho en materia religiosa[1], al punto de negar su excomunión, como ya hemos analizado anteriormente. De él fue la iniciativa más seria y más orgánica –y por eso mismo más funesta– de constituir una Iglesia Nacional Peronista (con éste u otros nombres análogos); hasta que el 11 de enero de 1974 se autoproclamó “el primer obispo argentino justicialista”, y apareció luego como “Prefecto y Fiscal Eclesiástico” de la “Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Argentina”, rama de la “Iglesia Católica Ortodoxa Americana”.

Los nombres de estos delirios eclesiales varían a veces, cambian según las fuentes, y según los ritmos psicopatológicos del mentor; pero el común denominador es siempre la sacralización del peronismo. Va de suyo que este clérigo terminó apartado formalmente de la Iglesia Católica en 1954, que ya había sido sancionado y suspendido antes por sus libelos claramente inmorales; y que, revisando su bibliografía, son explícitas en ella desde la negación ofensiva y ridiculizante de los dogmas católicos hasta la justificación de los vicios sexuales, a cuyo análisis se dedicó con la fruición de un verdadero sexópata. Llamarlo blasfemo, sacrílego, sodomita y degenerado no sería en absoluto una figura retórica sino una constatación.

2- Hemos leído con insondable repugnancia –y por eso mismo no le recomendamos a nadie que lo haga– las siguientes obras de

Pedro Badanelli:

a) Serenata del amor triunfante, Madrid, Espasa Calpe, 1929 [reeditada en 2016 por Ediciones del Renacimiento, en Sevilla]. Es una explícita defensa del homosexualismo y en consecuencia, obra elogiada y reeditada ahora por los grupos afines. Cfr. v.g. la recensión que le hace el diario izquierdista La República: https://larepublica.pe/cultural/833786-pedro-badanelli-de-sacerdote-escritor-sobre-la-homexualidad;

b) El alba sobre Sodoma, Buenos Aires, Talcahuano, 1969. Otra explícita defensa del homosexualismo, bajo la forma de una obra teatral. De allí que sea asumida y representada por compañías de teatro homosexual, como Alternativa Teatral; cfr. http://www.alternativateatral.com/obra61525-el-alba-sobre-sodoma;

c) Bajo la noche inmaculada, Buenos Aires, Darío, 1981, melodrama de cuarta categoría en el que una de las protagonistas centrales, “la jorobada Faustina”, encinta de Currito Roldán, declama una encendida defensa del aborto, con argumentos de curiosa y tenebrosa actualidad;

d) Los grandes delitos sexuales, Buenos Aires, Publiciencia, 1977. El autor culpa al Antiguo Testamento, específicamente a Moisés, de “fabricar” los Diez Mandamientos, obsesionado con castigar la “libertad sexual”, y capítulo tras capítulo –con apenas algún reparo pero casi siempre sin él– justifica el homosexualismo, el aborto, la violación, el estupro y el adulterio. Es un lugar común de su obra el rechazo violento del Antiguo Testamento, señalándolo como el gran responsable de despojar al hombre de su derecho a la autodeterminación sexual. En tal sentido remitimos a otro de sus libros leídos:

e) El derecho penal en la Biblia, Buenos Aires, Tartessos, 1966 [Hay edición digital en Biblioteca Esotérica Herrou Aragón];

f) Los cuatro sentidos sexuales, Buenos Aires, Publiciencia, 1977. Inconcebible libelo de mal simulado carácter pornográfico, en el que llama la atención el capítulo 3, “Historia del beso”, por su similitud con el libro de Monseñor Víctor Manuel Fernández, Sáname con tu boca, Buenos Aires, Lumen, 1995. Recordemos que Fernández, apodado “Tucho”, es uno de los hombres de confianza de Bergoglio, tenido oficiosamente por su escriba, cooperador activo en la elaboración de Amoris Laetitia, Evangelii Gaudium y otros documentos de profusa circulación;

g) Carta abierta a Paulo VI, Buenos Aires, Barosi, 1973. El más esquizofrénico de sus trabajos. Por un lado se muestra contrario al Concilio Vaticano II, al Novus Ordo Missae y aun a dar por válido el pontificado de Montini, en la línea sedevacantista. Por otro lado, con su impúdica sexomanía habitual rechaza la Humanae Vitae, el celibato sacerdotal, y en el capítulo 15, “El celibato y el culto a la Virgen”, blasfema contra María Santísima, con conceptos que no estamos dispuestos a reproducir;

h) Tras la morfología de Don Quijote, Santa Fe, Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Universidad Nacional del Litoral, 1947. Creíamos hallar un paréntesis de cordura, tratándose de un supuesto estudio literario; pero no hay nada de eso. Son páginas demenciales, de innúmeros galimatías, erudiciones fictas y agobiantes, lenguaje incomprensible; y lo más tragicómico, se ocupa del “Quijote desnudo”, de su “agotamiento anatómico”, “con su erotismo que rechaza toda suerte de material acoplamiento”. Convencido de que “en el desnudo, lo que se ofrece a la contemplación, es la realidad esencial de una estructura [humana]”, que no es lo mismo “que viendo vestida a una persona”, el Quijote no es más que otra excusa para desgranar su sexolatría monotemática. Al final termina justificando cualquier predilección existencial y moral, porque citando a Bernard Shaw sostiene que hay que dejar que “cada hombre coma lo que le gusta y le siente bien, aunque a usted le parezca una basura”. Conste que esta obra se publicó en 1947, por una institución educativa oficial, en el supuesto período de la ortodoxia peronista;

i) Por último, hemos leído Perón, la Iglesia y un cura, Valparaíso, Tartessos, 1959, al que ya hemos citado, pero sobre el cual volveremos luego.

3- Y bien; tras este penoso recorrido por su horrenda bibliografía, lo que cabe decir es que Perón no solamente no repudió jamás estas iniciativas inicuas y estas posturas inmorales y promiscuas de Badanelli, sino que le dispensó un trato agradecido, amical y admirativo. La carta que le remitiera desde Madrid, el 17 de septiembre de 1970 –y que sirve de prólogo al libro Comunismo o Justicialismo– es una clara prueba. Pero más prueba aún la constituye su silencio ante el desquicio de un clérigo erigido a la par en el abanderado impar de la clerecía peronista y en apologista de la contranatura; su aprobación tácita o expresa de la defensa a ultranza que durante largos años le prodigara el apóstata; una apología –recordémoslo– en la que Perón aparece no sólo como un prócer sin la más mínima mácula o error humano, sino como el que lleva en su barca a Cristo (sic).

Badanelli, digámoslo crudamente, fue aceptado por Perón. Al General le gustaban las adulaciones, los cantos de sirenas, las lisonjas y las zalamerías, los remilgos endiosadores. Lo incorporó a Badanelli a su fauna sin condicionamientos, sin reservas, sin atenuantes, sin salvedades; con su “iglesita” propia preñada de orates y de invertidos[2]. Si había alguien ante el cual un hombre de bien debía salir corriendo, ése era el prostituido y mamarrachesco Badanelli. Mas no se le pueden pedir conductas de hombre de bien a quien, como ya sostuvimos, tenía extirpada la conciencia moral.

4- ¿Pero cuáles son aquí los puntos relevantes que asocian al patético personaje con nuestro tema de fondo?

Badanelli se muestra proclive al protestantismo, celebrando que “las iglesias protestantes están ganándole lenta pero firme y segura, la batalla espiritual en América del Sur a la Iglesia de Roma”, porque los líderes protestantes “predican el Evangelio y nada más que el Evangelio”[3]. Celebra asimismo la aparición del “Movimiento de Confraternidad Judeo-Cristiano”, creado para fomentar “la necesidad de una estrecha colaboración y amistad entre católicos, protestantes y judíos”, lo que “viene a echar por tierra la secular intransigencia de la Iglesia de Roma y la inutilidad lastimosa de tantas guerras de religión”[4]. Dice despreciar al latín porque “maldita la falta que me ha hecho y que me hace”[5]; y defendiendo la Ley del Divorcio de Perón, sostiene que “en nuestro criterio de justicialistas peronianos” (sic) le es perfectamente justo a una pareja rehacer sus respectivas vidas, para no tener que estar pagando “las consecuencias trágicas de un error, de suyo perfectamente subsanable”[6].

Por supuesto que defiende también la Ley de Profilaxis, que garantiza el ejercicio de la prostitución[7], porque “ningún ser humano alcanza la felicidad completa sin la debida expresión de sus impulsos sexuales”[8]; y porque “eso de la castidad es una monserga en la que nadie ha creído jamás”[9]. Lo que hay que hacer es resolverle a la sociedad “el problema de la erótica”, puesto que “el Eros es la raíz de todo lo biológico, de tal modo que para acabar con el Eros habría que empezar por acabar con la vida misma”[10].

El “matrimonio monogámico” es una antigualla; “los tiempos han cambiado en todos los lugares del mundo, por la sencilla razón de que el devenir es una forma obligada de existir. Sería absurdo pensar que la sociedad pudiera permanecer estacionada y lo mismo las costumbres y los géneros de vida”[11]. “Un viejo catolicismo intransigente” no entiende que “la prostitución, y a su vez los amancebamientos, los adulterios, los hijos ilegítimos [...], amén de otras formas eróticas (¡sic!) [...], significan en la actualidad las resultantes de una nueva realidad social frente a una moral dogmática, en nada dispuesta a transigir”[12].

Propagandista de la separación entre la Iglesia y el Estado, se manifiesta claramente a favor de la igualdad y de la libertad irrestricta de cultos, y en contra de una religión oficial –de la Religión Católica habla, por cierto–, porque cuando “llegan a oficializarse [tales cultos] se transforman en los núcleos más regresivos e intolerantes”[13]. “Las religiones están ya fundadas [...]. Hay para todos los gustos [...]. Y tal vez el secreto de su mérito radique en que no creen poseer la exclusiva del bien sobre la tierra [...]. Nada hay que se oponga tanto al espíritu del Evangelio como la intransigencia. Y la intransigencia ha sido siempre el gran defecto del catolicismo”[14].

Ahora volvamos los ojos hacia Bergoglio. Repasemos los innúmeros sermones en Santa Marta, las interminables alocuciones en los sitios más dispares del planeta, las presuntas catequesis desparramadas por doquier, las entrevistas y reportajes concedidos sin ton ni son, sus peroratas en los aviones, sus palabras ante los líderes religiosos de las creencias mono o politeístas, sus sonrisas de recepción a los personajes más torvos del submundo de la contranatura y aún de la revolución cultural, sus risotadas aquiescentes prodigadas a la hez del espectro político o pseudoartístico, sus canonizaciones populares a los cómplices activos del terrorismo marxista, sus abrazos y besos a amancebados, concubinos, aborteros, pederastas y feministas; su encubrimiento de la red de abusadores y pedófilos; su complicidad con la “homoideología y la homomafia”, como lo denunciaran valientes sacerdotes cual Dariusz Oko o el Obispo Viganó.

Sí, volvamos los ojos atentos hacia Bergoglio. El de Amoris Laetitia o Laudato Si; el del quién soy yo para juzgar y hagan lío; el que se inclina ante judíos, protestantes, evangelistas, masones, transexuales o enemigos declarados de la Fe Católica. El que se fastidia si los que él llama neopelagianos rigoristas insisten en reprobar los “matrimonios homosexuales, los anticonceptivos y el aborto”, pero se alboroza ante espectáculos endemoniados como los que tuvieron lugar en las Jornadas de la Juventud de Panamá, a comienzos del 2019. O apaña con hipocresía a las cumbreras sodomíticas mientras castiga o desprecia a quienes les plantean legítimas dudas o fundadas correcciones filiales.

Volvamos los ojos, al fin, hacia este Obispo de Roma, que consintió la veneración de Lutero en la Santa Sede, o le rindió homenaje a Marco Panella, defensor activo y escandaloso de la contranatura, del aborto y de la pornografía; o montó un espectáculo feral en la Basílica de San Pedro, bajo el nombre de Fiat Lux, en la Fiesta de la Inmaculada del año 2015, o recibió al Primer Ministro de Luxemburgo, ¡con su marido!, el 24 de marzo de 2017...

Mutatis mutandis, aquello con lo que nos encontraremos al volver la vista hacia Bergoglio, no dista mucho de las insanas y demenciales enseñanzas del pontífice del “Cristianismo Auténtico

Peroniano” que fue Badanelli. Y para aumento de nuestro dolor y oprobio, encontraremos en Bergoglio no sólo la teoría y la prédica de este clérigo felón, sino que estarán ausentes los diminutos y escasos vestigios de luz que pudo haber tenido, como cuando alertó sobre los desvíos litúrgicos del Vaticano II.

No estamos diciendo con esto que Bergoglio abrevó en la inmunda fuente de la ideología badanelliana. No; sería desproporcionado, malicioso e injusto. Pero estamos mostrando una semejanza, que podríamos documentar casi frase a frase, párrafo a párrafo y concepto a concepto, para que se observe la negrura insondable y la nocividad extrema a la que conduce esta línea eclesiológica de la que Perón fue el protagonista que mayor poder alcanzó en la Argentina.

Bergoglio lleva en su corazón, no el catolicismo de aquella camada de curas peronistas que creyeron ingenuamente poder realizar, a partir de 1945, las enseñanzas de la Rerum Novarum o de las grandes encíclicas sociales. Lleva en sus entrañas la Revolución y la Modernidad, la Subversión y la Contracultura, el Relativismo y el Progresismo de eso que dio en llamarse “Cristianismo Auténtico” y que acabó siendo sólo una auténtica herejía. Por eso es una pérdida de tiempo preguntarse si el Bergoglio previo a Francisco militó formalmente en alguna camándula peronoide o si se afilió de rondón a alguna de sus múltiples y antitéticas manifestaciones. El peronismo de Bergoglio es su forma mentis revolucionaria, moderna, subversiva, relativista y pragmatista. El peronismo de Bergoglio es su talante chabacano, ordinario, plebeyo, aseglarado y desacralizador: democrático. El peronismo de Bergoglio es su debilidad ante las muchedumbres, los palcos, las plazas; los estrujones con el gentío y los brazos en jarra repartiendo sonrisas. El peronismo de Bergoglio es su tercermundismo arrabalero, periférico, sublunar. Y es –ya cuando la comedia se convierte en tragedia– ese catolicismo excomulgable, porque el sarmiento no quiere ser parte de la Vid, ni el trigo del Pan de Vida, ni el grano de mostaza quiere caer en la tierra expectante y fecunda.

Pta: Transcribimos, hasta donde nos permite el pudor, algunos párrafos del precitado capítulo “Historia del beso”, del libro “los cuatro sentidos sexuales” de Badanelli(p. 44-54). El lector avisado encontrará las perturbadoras semejanzas ideofijistas con el libelo del Tucho: “el beso como elemento y costumbre erótica es tan antiguo como el amor mismo[...].Los besos castos serán todo lo decente que quieran los señores moralistas, pero,repetimos,resultarán siempre insípidos[a continuación hace una comparación obscena con lamer un helado, concluyendo en que si comerlos “fuese pecado, tendría sin duda mejor sabor”][...].”En cuestiones de amor es muy simple y muy sencillo ser persona decente...La decencia no exige privaciones [en materia de conductas sexuales] sino recato...Decente es quien no se preocupa de que arda la casa, con tal de que no se vea el humo”[...].

“Un beso húmedo es mejor todavía que un coito[...]. En la Biblia hay besos de todas calases y para todos los gustos”.



[1] Hay dos obras de lectura obligatoria al respecto: José Carlos García Rodríguez, Pedro Badanelli, la sotana española de Perón, Astorga, Akrón, 2008; y José Carlos García Rodríguez, Pedro Badanelli, el presbítero de Perón, Sevilla, RD Editores, 2014. Asimismo se impone la lectura de una obra ya mencionada del mismo Badanelli, Perón, la Iglesia y un cura, Valparaíso, Tartessos, 1959.

[2] La sintonía Peronismo-Homosexualismo daría para un tratamiento aparte, si el tema no fuera escabroso y sensacionalista. Lo concreto es que si Perón aceptó a Badanelli, sabiendo de su vicio nefando, Evita aceptó a Paco Jamandreu como amigo, confidente, modisto y vestuarista, a pesar de que su sodomía era convicta y confesa. Existe una Agrupación Justicialista, llamada “Agrupación Nacional Putos Peronistas”, que lanzó “La Paquito”, en homenaje al pervertido. Cfr. http://putosperonistas.blogspot.com/2010/03/la-paquito.html Hay abundante bibliografía y filmografía al respecto. Cfr. Paco Jamandreu, La cabeza contra el suelo. Memorias, Córdoba, Caballo Negro, 2014.

[3] Pedro Badanelli, Perón, la Iglesia y un cura, Valparaíso, Tartessos, 1959, p. 24-25.

[4] Ibidem, p. 25.

[5] Ibidem, p. 39. No obstante, como hemos visto, acusa a Paulo VI con severas

admoniciones por suprimir el Vetus Ordo.

[6] Ibidem, p. 60 y ss.

[7] Ibidem, p. 69 y ss.

[8] Ibidem, p. 70.

[9] Ibidem, p. 71.

[10] Ibidem, p. 69, 72.

[11] Ibidem, p. 74.

[12] Ibidem, p. 75.

[13] Ibidem, p. 87

[14] Ibidem, p. 106.