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martes, 11 de junio de 2019

Descanse en paz Germán Mazuelo-Leytón






Ante el fallecimiento de nuestro estimado amigo y colaborador Germán Mazuelo-Leytón, nos unimos en plegarias a sus seres amados y solicitamos a nuestros lectores hagan lo propio por su eterno descanso.

Su vida fue un verdadero testimonio de amor a la Santa Iglesia Católica. Como escritor publicó sus trabajos en importantes portales católicos así como en su página personal, realizando además un importante apostolado en ayuda a personas necesitadas y colaborando activamente con su diócesis.

Querido amigo: Dios sepa compensar la vida de servicio y buen combate por la fe que dejaste como legado imperecedero, y te tenga pronto en su Santa Gloria.

Hasta el reencuentro.


Augusto Espíndola




Nacionalismo Católico San Juan Bautista



lunes, 28 de enero de 2019

La ofensiva satánica - Germán Mazuelo-Leytón




Es impresionante el avance de las sectas que se inspiran en Satanás, que invocan en su ayuda a Satanás, que se sirven de promesas y compromisos con Satanás a quien entregan su alma.


Hace muchos años, el exorcista ya difunto Padre Gabriel Amorth nos puso sobre aviso: «Cada vez más personas practican el espiritismo o entran en sectas satánicas, se ha vuelto casi una moda. A veces lo hacen con inconsciencia sin saber lo que les espera, pero luego se ven obligados a menudo con terror, a sufrir las consecuencias, porque el Demonio no es una entidad impersonal».


No, no es el nombre que dan los psicoanalistas al mal abstracto que existe en la sociedad, sino que es una persona concreta y como dice San Pedro «rugiendo como un león ronda, buscando a quien tragarse» (1 Pe 5, 8).


Por desgracia una mala teología ha difundido -aún en la Iglesia Católica- una concepción abstracta del Demonio, que contrasta abiertamente con la enseñanza del Evangelio, si aumenta el número de los que practican el esoterismo o entran en las sectas satánicas, es también porque la Iglesia ha dejado de enseñar correctamente la doctrina sobre el Demonio, enseñada por la Escritura y conservada por la Tradición.



I. Actuación del Diablo


San Juan señala como tarea principal de Cristo el haberse manifestado para deshacer las obras del diablo. Es «príncipe de este mundo», según Jesús y siembra el mal en el campo de Jesús.


Nuestro Señor Jesucristo destaca la presencia trágica del diablo al que llama «ser malo», «espíritu contrario al hombre», «diablo»[1]. Sus obras son: la posesión diabólica, la enfermedad y la muerte. Satán lucha continuamente con el hombre, atacándole de codicia, de cólera, de soberbia, de maledicencia, con lo que desea arrastrar al hombre a la perdición. Son enseñanzas expresadas por Jesús. Precisamente la acción salvífica de Jesús se dirige en el fondo contra el diablo.


«Tan iluminadora sobre la guerra entablada entre Jesús y Satanás, y el triunfo de aquél sobre éste, es la respuesta de Jesús a la alegre exaltación de los setenta y dos discípulos que acuden a dar cuenta al Maestro de los maravillosos logros obtenidos por ellos durante su misión; han procedido a exorcismos que siempre se revelaron eficaces: «Señor, hasta los demonios se someten en tu nombre. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”» (Lc 10, 17-18). El Maestro ponderó el poder de los discípulos —que actuaban «en nombre» de su Señor— y les dio la profunda explicación de ello. Los setenta y dos habían mencionado la derrota de los demonios menores que se habían apoderado del cuerpo de los hombres, pero Jesús habla de su jefe supremo: Satanás; pues éste es el gran vencido. Si las legiones de demonios retroceden y no pueden resistir, ello es porque su propio jefe ha sido afectado y ha perdido su autoridad. Hay simultaneidad y coincidencia entre la visión de Cristo y la acción de sus discípulos: mientras vosotros cazabais los demonios, mientras expulsabais a sus agentes, yo veía caer a su príncipe»[2].


Para hacer comprender el poder del Demonio, Jesús verifica una curación en circunstancias que provocan admiración en los presentes y de las que Cristo se sirve para anunciar una profunda vedad: la existencia del Demonio y el poder temible que posee.


Le presentan un endemoniado mudo. No era mudo por enfermedad, sino por la acción del Demonio que no le permitía hablar. Prácticamente era mudo y así le conocían los familiares que se le presentan. Jesús arrojó al Demonio del alma y del cuerpo del desgraciado que enseguida comenzó a hablar. Así lo dice San Mateo en el capítulo XII. Jesús desea demostrar que cuando una persona reside al Demonio es como un muñeco que se mueve según las exigencias de Satanás, en este caso impide que hable el hombre, porque evitaba que practicara su confesión mediante la cual Jesús libere al hombre también de su posesión diabólica.


En presencia de la multitud Jesús ordena al Demonio que abandone a su víctima, el Demonio sale en forma visible, con lo que los asistentes se dan cuenta de que no se trata de una simple curación, sino de una derrota del Demonio por el poder de Cristo.


El Evangelista manifiesta que se maravillaron las turbas diciendo: Jamás se vio tal cosa en Israel.


Todos los circunstantes creían en la existencia y en el poder del Demonio, al tiempo que admitían que nadie ni nada podría vencer a Satanás, y Jesús ha dado la lección de que mientras el Demonio se apodere de una persona, sea por el pecado que es verdadera opresión como por la permanencia en su cuerpo, la persona poseída pierde el dominio de sí misma, sus potencias y sentidos, no puede dominarlos y orientarlos, porque es sólo el Demonio quien tiene potestad absoluta sobre él.


Hoy sucede lo mismo, el hombre ha llevado voluntariamente al Demonio cuando ha cometido su pecado, le ha elegido por su rey, le ha depositado en sus manos todos sus sentidos, el Demonio puede volverle mudo, en cuanto se refiere a la manifestación de sus pecados, puede manifestarle en sordo, para que no escuche que las advertencias salvadoras de Dios, puede convertirle en paralítico para impedirle que busque a su Salvador, puede transformarle en desesperado inyectándole sentimientos de inevitable condenación, puede engañarle sobre su situación al conseguir que no tema esa condenación en la que ya se halla aventurado.


El Demonio a quien Jesús llama enemigo del hombre, adormece al alma para que olvide su trágica situación, trata de hacerle olvidar a Dios y a su juicio personal que ha de sufrir, le invita a toda suerte de pecados, contra los que ha perdido todo temor, encarcela a la persona en su temible prisión inconsciente para que no busque a Dios.


El Evangelio puntualiza que le presentaron al mudo, no fue él mismo quien buscó a Jesús, ya que lo impedía el Demonio que no quería perder un cliente.


Lo que frecuentemente sucede es que una persona no da importancia de la existencia del diablo, porque ella misma se encuentra poseída por Satanás. Cuántos sordos, mudos y paralíticos, transitan por nuestras avenidas, tan ciegos que no pueden captar el poder que Satanás ejerce en sus almas ya vencidas.


Como el muy piadoso David que tras cometer adulterio y un asesinato se queda tranquilo y sin culpa, hasta que el profeta Natán le recuerda su estado de condenación. Estaba tan poseído de Satanás que consiguió éste, que David siguiera danzando sus impúdicos salmos a Dios, mientras en su corazón dominada totalmente su enemigo el demonio, por eso, tras su pecado de negación de Cristo nos escribió Pedro el Apóstol: hermanos no dudéis que el demonio nuestro enemigo, como un león rugiente, anda dando vueltas a vuestro alrededor buscando el momento oportuno para devorarles.


Es el enemigo oculto que siembra errores y desventuras… Podemos suponer su acción siniestra allí donde la negación de Dios es radical, sutil y absurda, donde la mentira se afirma hipócrita y potente contra la verdad evidente, donde la caridad se ha apagado a causa de un egoísmo frío y cruel, donde el nombre de Cristo es impugnado con odio consciente y rebelde[3].


Examinando las violencias, las guerras, los asesinatos, los abortos, los atropellos de todo género, los robos, las tragedias provocadas por el alcohol y la droga, el narcoterrorismo, los movimientos antisistema incluidos el lobby LGTBI, termina la gente por decir: el mundo está en manos del diablo, sin embargo, hay bastante gente que se empeña en negar su existencia.



II. Satanismo actual


«De allí, de este infierno en que se convierte el hombre cuando ha renegado de Cristo surge la pululación de sociedades ocultistas, iniciativas esotéricas, teológicas y espiritistas en que bajo formas más o menos groseras y refinadas, se rinde culto a Satán, padre de la mentira, del odio y del crimen, en que se ha convertido la sociedad en que vivimos…»[4].


Mientras que el ocultismo es una adoración indirecta del diablo, el satanismo es sin reparos su contraparte. Como señaló el Sr. King, el ocultismo se entremezcla con el poder del diablo muchas veces sin saberlo. Los satanistas, por otra parte, continúa, lo abrazan completa y abiertamente.


El satanismo es tan antiguo como la Revolución de Lucifer y sus ángeles contra Dios. El antiguo portador de la luz, como significa el nombre de Lucifer, engañó a un tercio de las huestes celestiales y lideró la primera rebelión contra Dios. Hay muchas variaciones del satanismo según Alfred E. Waite, la autoridad más autorizada sobre ocultismo y satanismo. En su libro La adoración del diablo en Francia, define el satanismo como el movimiento de personas que imitan a los ángeles caídos y declaran su lealtad a Lucifer como una forma de desafío a Dios.


La presencia del satanismo a lo largo de la historia, no ha sido tan obvia como la del ocultismo. La Sagrada Escritura dice: Todos los dioses de los gentiles son demonios (Sal. 96: 5). Sin embargo, el satanismo, per se, es la adoración abierta del diablo y, como tal, si existió como un movimiento, en el pasado fue de manera completamente cerrada.


En los Estados Unidos, el censo de 2010 arrojó que la brujería es la cuarta religión más grande. En ese país en especial, los satanistas han estado exigiendo reconocimiento social, buscando distribuir libros sobre el culto satánico a los niños en edad escolar, colocar un monumento público del diablo en Oklahoma, el intento de «recrear» una «misa negra» pública la Universidad de Harvard -que fue cancelada a última hora por la acción del público-, la verificación de la primera misa negra satánica pública celebrada en la historia en el Centro Cívico de la ciudad de Oklahoma, o la instalación reciente de una exhibición satánica de «vacaciones» al lado de un nacimiento en la capital del estado de Florida.


La razón de ser del pueblo judío es la destrucción de la Iglesia. Esto que surge naturalmente, ha sido expuesto por San Pablo en palabras definitivas: Los judíos aquellos que dieron muerte al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos persiguen, que no agradan a Dios y están contra todos los hombres; que impiden que se hable a los gentiles y se procure su salvación. Aquí está sintetizada la tarea de los judíos a través de la historia cristiana. Enemigos de Cristo y de los pueblos para que los pueblos no se conviertan. Y para ello han de realizar una tarea de dominación de los pueblos para cerrarlos al Evangelio. Una tarea de degradación, porque sobre pueblos degradados pueden ejercer fácilmente su dominación[5].


El Padre Meinvielle, acierta cuando recuerda que sería un error pensar hoy que la Biblia es el libro de los judíos. Su libro es el Talmud, y el alma del Talmud es la Cábala, el gran instrumento secreto de los judíos contra la Iglesia y contra la civilización cristiana. La Cábala informa a la masonería, que es una institución cabalística. La cábala es una mezcla de todas las viejas religiones paganas. La masonería es también una mezcla de todos los cultos paganos, pero la Cábala es sobre todo la divinización del hombre, la divinización del hombre judío y la entronización de Satanás.


Hoy «la conspiración cabalista está en la cúspide del éxito. Dios ha sido desterrado de la vida pública. Los judíos illuminati controlan los medios de comunicación y pueden engañar y degradar a las masas. El entretenimiento es una orgía de pornografía, caos apocalíptico, obscenidad, propaganda, ingeniería social, programación predictiva, violencia y satanismo.


Los judíos y masones illuminati, detrás del feminismo son los responsables del libertinaje de las mujeres occidentales. Ellos están detrás de la promoción de la homosexualidad y el transgenderismo diseñado para destruir el matrimonio y la familia.


Están a la vanguardia de la liberación sexual, la pornografía y el aborto. El cristianismo ha sido judaizado, preocupado por el cambio social (la agenda satanista) en lugar del desarrollo espiritual y la salvación.


Los illuminati están desestabilizando el Tercer Mundo utilizando organizaciones benéficas para empoderar a las mujeres llevándolas a rechazar el matrimonio. El código del NOM, es ser agente de cambio»[6].


El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman.



Germán Mazuelo-Leytón



[1] Cf.: Mt. 25, 41, Jn 12, 31; 14, 30; Col 1.
[2] SPICQ OP, Fr CESLAS, La existencia del Diablo pertenece a la revelación del Nuevo Testamento.
[3] Cf.: MONDRONE, P. DOMÉNICO, Un exorcista entrevista al Diablo.
[4] MEINVIELLE, P. JULIO, Prólogo al libro de Federico Branch, El silencio es contra el Verbo.
[5] MEINVIELLE, P. JULIO, De la cábala al progresismo.
[6] MAKOW PhD., HENRY, El diablo y los judíos.



Visto en: Adelante la Fe


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martes, 27 de noviembre de 2018

Valor del Sufrimiento – Germán Mazuelo-Leytón



La ideología del hedonismo penetra cada vez con más fuerza, que parece ser el lema fundamental de toda vida humana: huir lo más que se pueda del dolor y del sufrimiento.

Si eres joven lloras porque tus sueños no se ven realizados en la vida, si eres anciano la vida ya no te permite soñar.

Si eres pobre lloras porque no posees, si eres rico lloras porque lo has de dejar, si amas, lloras porque no hay amor sin sufrimiento, si odias porque no hay odio sin tormento.

Si vives, lloras por la muerte que se acerca, si estás viviendo, lloras por la vida que te abandona.

Si eres ignorante lloras por cuanto desconoces, y si estás aprendiendo por lo poco que sabes.

Si descansas, lloras por el trabajo que te falta, y si trabajas lloras por la fatiga que te abruma.

En la virtud lloras por el cansancio del esfuerzo, y en el vicio lloras por el peso de las cadenas.

No hay un solo niño que no ha llamado a su madre llorando, y no hay madre a quien su hijo no le haya costado lágrimas.

Toda casa tiene su tormento, toda ventana su luto, toda puerta se cierra gimiendo detrás de alguien que ya no volverá.

Así el sufrimiento es como la sombra que acompaña al hombre allá donde vaya, no se puede evitar del todo, ni con medicinas, ni con tranquilizantes, ni con la multiplicación de placeres, lo que debe lograrse es adoptar una postura digna, consciente, permanente en el dolor.

Fortalece el pensar que el sufrimiento humano aceptado es fuente de vida, primero porque paga las deudas de nuestras faltas que deberíamos expiarlas en el lento fuego del Purgatorio. Segundo, porque cada sufrimiento aceptado enriquece al alma con esos tesoros que la acompañarán en la eternidad, y tercero, en unión con Cristo en su Cruz, nuestros sufrimientos ayudan a la salvación de los hermanos.

El sufrimiento tiene un valor expiatorio. En todo pecado hay una culpa que hace merecedor al pecador de dos penalidades: una pena ontológica (se emborrachó, y al día siguiente se sintió enfermo), y una pena jurídica (se emborrachó y al día siguiente perdió el empleo). Ergo, la expiación es castigo. El mismo poder tentador de los demonios está completamente sujeto a la providencia del Señor, que los emplea para nuestro bien como castigos medicinales (1Cor 5, 5; 1Tim 1, 20) o como pruebas purificadoras (2Cor 12, 7, 10). Dios puede dar permiso al demonio para poseer o atormentar a una persona con el fin de purificarla o probarla. Fue el caso de Job, o de la beata Maryam de Jesús Crucificado.

El sufrimiento tiene sus valores, que podríamos resumir en ocho:

1º Lleva al conocimiento de sí mismo. Nos ayuda a conocernos, ya que nos coloca solos frente a nosotros mismos, sin influencia de otros. Alguien escribió: «Debo a mis desventuras el conocimiento de mí mismo, sino me hubiera encerrado en mi cárcel, no me habría encontrado a mí mismo, no me habría conocido».

2º Madura a la persona. Es el dolor el que nos incita en la seriedad de la vida, el que trunca los sueños y disuelve las fantasías. Son las dificultades y los contratiempos los que nos obligan a pensar y a reflexionar, los que nos muestran la existencia desnuda y en su triste realidad. Los que nos hacen ser más cautos, más serenos, más prudentes.

3º Fruto del sufrimiento: afina y eleva el espíritu. Únicamente el dolor penetra en la intimidad de nuestro yo, llega hasta los sitios más celosamente ocultos de nuestro espíritu y sabe ensancharlo y hacer que se desarrollen en él, los gérmenes más preciosos.

4º El dolor capacita para comprender a los demás con el paso de los años y con el aumento de las penalidades personales se va abriendo camino en nuestro corazón la comprensión sincera para el enfermo, para el atormentado, el caído, el humillado.

5º Purifica y expía nuestros errores y pecados. La humillación, la impotencia y la inacción son el castigo del orgullo. La decadencia y la debilidad del cuerpo, el castigo de la concupiscencia.

6º El dolor es mensajero de Dios. En los Proverbios se afirma: «El Señor corrige a los que ama, como un Padre al hijo querido».

Permite que nuestros ídolos sean destrozados, que encontremos amargura y desilusión, donde creíamos saborear la dulzura del placer y gozo. Así llegaremos a convencernos de que la felicidad ha de buscarse no en las criaturas sino por encima y fuera de ellas.

7º El dolor es un medio eficaz de redención social. Partícipes del dolor y de la ofrenda de Jesús en la Cruz, somos llamados a compartir la obra de su resurrección para la salvación del mundo y para la de cada individuo.

8º El dolor es fuente de alegría y de paz. La alegría de saberse guiados y sostenidos por aquél de quien procede toda ayuda y a asegurar a todos el alivio y el consuelo. La alegría de saber que los sufrimientos de la vida presente no son nada en comparación con el placer y la gloria que ha de manifestarse en nosotros.

María Satoko, cristiana japonesa escribía así: «Hasta que no se me haya concedido llegar a la felicidad del Paraíso, pienso que mi vida sería un viacrucis largo de sufrimientos indescriptibles, sin embargo, yo no quiero cerrar los ojos ante la vida de mi prójimo y preocuparme sólo de mi salvación, no quiero tan sólo no cometer pecados, más bien deseo recoger un tesoro de sacrificios para el Paraíso, cuanto más grande ha de ser la felicidad de nuestro Padre Celestial, si en vez de salvarme a mí sola, conducirme a él, llevándolas de la mano, a muchas otras almas, salvándolas de las penas del infierno. Si mi sufrimiento puede conseguir tal resultado, con cuánta alegría abrazo al dolor, la fuerza para soportar todo sufrimiento, o mejor, la alegría de llevar la cruz espero lograrla por los méritos de todos los santos del Cielo».


Germán Mazuelo-Leytón


Fuente: La Patria




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martes, 27 de febrero de 2018

Neo-donatismo - Germán Mazuelo-Leytón




  En enero próximo pasado, el cardenal Zen, obispo emérito de Hong Kong, acudió a la Santa Sede para entrevistarse con el Obispo de Roma, encuentro durante el cual el purpurado le hizo entrega de sendas cartas de prelados y fieles de la Iglesia clandestina, advirtiéndole que tal acuerdo de unificación en desmedro de la Iglesia fiel, sería perjudicial para los católicos que -a pesar de las persecuciones y la cárcel- se han mantenido unidos a la Iglesia.


  Un acuerdo entre China comunista y la Santa Sede estaría listo y sería firmado en unas semanas. De finiquitarse éste, se pondría fin al cisma de 1957 cuando el comunismo chino organizó la llamada Iglesia patriótica, consagrando válidamente, aunque sin mandato pontificio, obispos y sacerdotes.


  Una de las consecuencias de tal capitulación, -similar a la acordada entre Napoléon I y la Santa Sede, cuando obispos fieles a Roma fueron forzados a presentar su renuncia al pastoreo de sus diócesis a fin de dar solución al cisma producido por la Constitución Civil del Clero- daría licitud a las ordenaciones episcopales y sacerdotales efectuadas por el sector obediente al gobierno comunista chino.



I.                 Cisma y herejía


  En el momento en que el gran Agustín de Hipona era consagrado obispo (395), la herejía donatista comenzaba a roer las entrañas del mundo católico. Muchos cristianos habían sido infectados por esa desviación herética, misma que dicha de una manera simple sostenía que la Iglesia visible está compuesta solamente de justos y santos y que los sacramentos son inválidos si son administrados por un ministro indigno.


  Recibe su nombre de Donato el Grande, su más fuerte defensor.


  Ideológicamente se deriva del error de los rebautizantes, cuya responsabilidad recae sobre Tertuliano, que, habiendo negado la validez del Bautismo de los herejes (dando la razón de que estando privados de la gracia no la podían transmitir a otros), encontró un fervoroso e inteligente campeón de su tesis en San Cipriano (+258), que se atrevió a pedirle al Papa Esteban I la confirmación de esta doctrina, recibiendo como respuesta el célebre principio «nihil innovetur, nisi quod traditum est»Nada de innovaciones, sólo la tradición»).


  Los donatistas, siguiendo la trayectoria de las ideas de los dos escritores africanos, llevaron la teoría a sus consecuencias últimas: si los herejes no pueden bautizar válidamente, porque están privados del Espíritu Santo y de su gracia, de la misma manera se ha de estimar la condición de los pecadores: estando ellos también privados de la gracia, no pueden, por lo mismo, transmitirla a través de los ritos sacramentales[1].


  Como tantas veces sucede en los que el herético quiere superar al heresiarca, y, el discípulo supera al maestro: parvus error in principio fit magnus in fine («Un error pequeño en el principio se convierte en grande al final)», el donatismo «apoyado por el celo fanático de los circumceliones e ilustrado por escritores no faltos de ingenio (Parmeniano, Ticonio, Petiliano, etc.) se extendió y consolidó tan profundamente que llegó a poner en grave peligro la existencia del catolicismo en el Africa romana. Ni la repetida intervención imperial, ni la brillante polémica sostenida por San Optato Milevitabo consiguieron doblegar el ánimo de los rebeldes. Sólo a principios del siglo V, con el apoyo del Imperio, la lógica cerrada y la caridad conquistadora de San Agustín consiguieron zanjar el cisma secular y poner en claro el principio católico, según el cual: 1) La Iglesia militante no es la sociedad de los Santos sino un “corpus permixtum” de buenos y de malos; 2) los Sacramentos traen su eficacia de Cristo y no de los Ministros, por lo que son “sancta per se et non per homines”»[2].


  Cuatro herejías combatió San Agustín:
•        el escepticismo (384-386);
•        el maniqueísmo (387-400);
•        el donatismo (400-412);
•        el pelagianismo (412-430).


  El Obispo de Hipona combatió al escepticismo como filósofo, al maniqueísmo y pelagianismo como teólogo, y al donatismo como obispo.


  Gracias a su celo, saber y santidad, San Agustín demostró que los donatistas estaban equivocados. Explicó que los sacramentos eran válidos y eficaces incluso cuando los administra un ministro indigno, porque Cristo es el verdadero actor de los sacramentos. Además afirmó el Obispo de Hipona, que la misericordia y el perdón podían concederse a todos los pecadores arrepentidos, incluso a los «traditores».


  La controversia donatista es una parte importante de la historia de la Iglesia, a menudo descuidada, ya que pone en duda no sólo su autoridad, sino la validez de los sacramentos.



II.              Donatismo moderno


  Ha surgido por una parte un integrismo donatista que se manifiesta en la actualidad en el ataque a la Iglesia como instrumento de poder, dominio y privilegio, y a la religión como una superestructura clerical de la vida religiosa contra los pobres y los humildes.


  Se pueden señalar diversas manifestaciones del neo-donatismo que llevan al arquetipo donatista de la no creencia:

•        la invención de la era constantiniana;
•        las comunidades de base;
•        los sacerdotes obreros;
•        las marchas pacifistas;
•        el primado de la ortopraxis sobre la ortodoxia;
•        la teología de la liberación;
•        la opción preferencial por los pobres;
•        la religión se convierte en ancilla revolutionis: se subordina toda afirmación de fe o de teología a la política;
•        el neo-donatismo actual puede presentarse atenuado: la Iglesia se considera como una sucursal de la cruz roja en su labor puramente filantrópica y social;
•        se ve a la Iglesia no como una madre que debe ser amada, sino como una prostituta que debe ser redimida (cfr. el meaculpismo actual)[3]


  Por otra parte, aunque el nuevo rito de la Misa, efectiva y objetivamente, favorece el error y la herejía, ello no elimina en sí mismo la Presencia Real de Jesús en la Hostia consagrada. Hay quienes afirman la invalidez de la consagración en el Novus Ordo, problema que no puede existir, porque se ha mantenido la sustancia de la forma del Sacramento. Otra cosa son los abusos litúrgicos que se dan a diestra y siniestra.


  Ergo, muchos fieles se enfrentan a la disyuntiva de participar del Santo Sacrificio de la Misa en el nuevo rito -al no poder acceder a la Misa Tridentina- o no participar de la Misa, como dijo alguien dejándolos de esta manera a expensas del mundo, el demonio y la carne.


  Si alguno dijere, que por los mismos Sacramentos de la nueva ley no se confiere gracia ex opere operato, sino que basta para conseguirla la sola fe en las divinas promesas; sea anatema[4].


  No es el ministro o un determinado Instituto al que pertenece el ministro, quien confiere la eficacia al Sacrificio de la Misa o a los sacramentos, Cristo es el Ministro Principal de los sacramentos.


  «Cristo fundó su Iglesia jerárquica y le confió el ministerio de aplicar la Redención, la Iglesia actúa por medio de sus legítimos ministros. Independientemente del estado de gracia del ministro que actúa es la propia Iglesia quien engendra nuevos hijos de Dios, es Cristo mismo quien bautiza, quien ofrece su Sacrificio al Padre»[5].


  Pío XII enseña en la encíclica «Mystici Corporis» (1943): «Cuando los sacramentos de la Iglesia se administran con rito externo, Él es quien produce el efecto interior en las almas»; «Por la misión jurídica con la que el divino Redentor envió a los apóstoles al mundo, como Él mismo había sido enviado por el Padre (cf. Juan 17, 18; 20, 21), Él es quien por la Iglesia bautiza, enseña, gobierna, desata, liga, ofrece y sacrifica».


Germán Mazuelo-Leytón


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[1] Cf.: PARENTE, PIETRO, Diccionario de teología dogmática.

[2] Ibíd.
[3] Cf.: Principales aportaciones agustinianas para la teología católica.

[4] CONCILIO TRIDENTINO, canon 8, Sesión VII.
[5] SAN AGUSTÍN DE HIPONA.



martes, 4 de octubre de 2016

¡Bravo Colombia! - Germán Mazuelo-Leytón




  Como resumiera Nicolás Pataquiva García: «En Colombia se viven conflictos sociales que afectan no solo este país, el narcotráfico, el terrorismo, el secuestro, la acción de grupos armados que afirman buscar objetivos políticos, crecieron de manera tal que terminaron afectando no solo la seguridad y la paz de los ciudadanos que se encontraban viviendo en apartadas regiones selváticas. El drama colombiano es ya conocido en casi todo el planeta y las FARC, una de las guerrillas más antiguas del mundo son uno de los actores principales en ese drama».

  A la par de que las noticias cada vez más frecuentes de que las FARC sufrían derrotas militares, dichos actores principales del drama colombiano -la banda narco-guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)- buscaron desde hace cuatro años ser amnistiados por el poder político de los asesinatos, secuestros, extorciones, etc., maquillados por los medios masivos, para llegar bajo una falsa concepción de «paz» a encaramarse en el poder, y convertir a Colombia a un estado de concepción marxista leninista bajo la tutela del castrochavismo.

  Al más puro estilo «socialista del siglo XXI», el pasado 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena de Indias el Gobierno colombiano y las FARC firmaban un «acuerdo de paz para poner fin a más de medio siglo de conflicto», armado durante cuatro años, teniendo al tirano y absolutista gobierno comunista de Cuba como anfitrión y luego como garante.

  Un grupo de «ocho santeros»: se encontraban también en esa ciudad para la práctica de ritos en el marco de la santería, a fin de favorecer las gestiones del presidente Juan Manuel Santos en una nueva y «diabólica estrategia». En efecto Juan Manuel Santos al iniciar su primer mandato presidencial el 18 de enero de 2012, lo hizo tras el velo del chamanismo, según transmitió la televisión colombiana. De la misma forma «en junio de 2014 se conoció la celebración de varios rituales en muchos lugares de Colombia por parte de chamanes o brujos, con los que en esa oportunidad el entonces candidato Juan Manuel Santos buscaba mantenerse en el cargo y ganar la reelección, viajando permanentemente hasta sus lugares de reunión».

  Aún antes de hacerse pública la presencia de los brujos y la reacción de grupos evangélicos, organizaciones católicas colombianas como el «Centro Cultural Cruzada" habían alertado respecto de los oscuros fines que se ocultaban detrás de esas negociaciones, que se pretendían legalizar en el reciente plebiscito del 2 de octubre, bajo la nefasta acción de la brujería a fin de inducir a los votantes a optar por el sí. Una de esas iniciativas fue «el pedido de los católicos colombianos a los obispos para que rechacen los acuerdos de La Habana, al ser una estrategia para la imposición de la Ideología de Género, además de que dichos acuerdos no garantizan una verdadera paz, sino una entrega al comunismo ateo excomulgado, predicado y sostenido por los guerrilleros de las FARC».

  Así el domingo reciente los electores colombianos rechazaron por mayoría los acuerdos señalados, que pretendían con el pretexto de establecer la paz:

1.- Imponer a los niños la Ideología de Género.

2.- Premiar a los guerrilleros con millones y con una bonificación mensual durante varios años.

3.- Dar a las FARC emisoras de radio para hacer propaganda del socialismo del siglo XXI.

4.- Dejar impunes los crímenes de lesa humanidad.

5.- Entregar gratuitamente a las FARC curules en el congreso, pasando a legislar sin haber sido votados en elecciones limpias.

6.- Eximir a las FARC de devolver los multimillonarios dineros obtenidos por el narcotráfico, la extorsión y los secuestros.

7.- Otorgar a dicho «acuerdo» la cualidad de norma superior a la Constitución, e inmodificable.

8.- Las FARC han dicho que no se arrepienten y que no pedirán perdón a nadie.

9.- El gobierno capitula y se rinde ante las FARC que ya estaban casi derrotadas por el Ejército.

10.- En la práctica, Colombia venía a convertirse en una nueva Venezuela arrodillada ante Cuba (Cf: La siniestra paz bergogliana: el fin de Colombia. Denzinger-Bergoglio).

  Colombia, el país del Sagrado Corazón ha rechazado ese nefando acuerdo que, hay que repetirlo nuevamente, pretendía como ya ocurrió en otros países en los que «antiguos terroristas se transformaron -por la acción cómplice de los medios masivos- en víctimas heroicas, y quienes tuvieron que combatirlos pasaron a ser presentados como monstruos genocidas».

  Colombia ha dicho no a la pretendida tiranía de una minoría.




Visto en: La Patria



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