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jueves, 23 de agosto de 2018

Democracia y laicismo – Nicolás Gomez Dávila



     El dialogo entre democracias burguesas y democracias populares carece de interés, aun cuando no carezca de vehemencia, ni de armas.

     Tanto capitalismo y comunismo, como sus formas híbridas, vergonzantes, o larvadas, tienden, por caminos distintos, hacia una meta semejante. Sus partidarios proponen técnicas disímiles, pero acatan los mismos valores.

     Las soluciones los dividen; las ambiciones los hermanan. Métodos rivales para la consecución de un fin idéntico. Maquinarias diversas al servicio de igual empeño.

     Los ideólogos del capitalismo no rechazan el ideal comunista; el comunismo no censura el ideal burgués. Al investigar la realidad social del concurrente, para denunciar sus vicios, o disputar la identificación exacta de sus hechos, ambos juzgan con criterio análogo. Si el comunismo señala las contradicciones económicas, la alienación del hombre, la libertad abstracta, la igualdad legal, de las sociedades burguesas; el capitalismo subraya, paralelamente, la impericia de la economía, la absorción totalitaria del individuo, la esclavitud política, el restablecimiento de la desigualdad real, en las sociedades comunistas. Ambos aplican un mismo sistema de normas, y su litigio se limita a debatir la función de determinadas estructuras jurídicas. Para el uno, la propiedad privada es estorbo, para el otro, estímulo; pero ambos coinciden en la definición del bien que la propiedad estorba, o estimula.
Aunque insistan ambos sobre la abundancia de bienes materiales que resultara de su triunfo, y aun cuando sean ambos augurios de hartazgo, tanto la miseria que denuncian, como la riqueza que encomian, solo son las más obvias especies de lo que rechazan o ambicionan. Sus tesis económicas son vehículo de aspiraciones fabulosas.

     Ideologías burguesas e ideologías del proletariado son, en distintos momentos, y para distintas clases sociales, portaestandartes rivales de una misma esperanza. Todas se proclaman voz impersonal de la misma promesa. El capitalismo no se estima ideología burguesa, sino construcci6n de la razón humana; el comunismo no se declara ideología de clase, sino porque afirma que el proletariado es delegado único de la humanidad. Si el comunismo denuncia la estafa burguesa, y el capitalismo el engaño comunista, ambos son mutantes históricos del principio democrático, ambos ansían una sociedad donde el hombre se halle, en fin, señor de su destino.

     Rescatar al hombre de la avaricia de la tierra, de las lacras de su sangre, de las servidumbres sociales, es su común propósito. La democracia espera la redención del hombre, y reivindica para el hombre la función redentora.

     Vencer nuestro atroz infortunio es el más natural anhelo del hombre, pero sería irrisorio que el animal menesteroso, a quien todo oprime y amenaza, confiara en su sola inteligencia para sojuzgar la majestad del universo, si no se atribuyese una dignidad mayor, y un origen más alto. La democracia no es procedimiento electoral, como lo imaginan católicos cándidos; ni régimen político, como lo pensó la burguesía hegemónica del siglo pasado; ni estructura social, como lo enseña la doctrina norteamericana; ni organización económica, como lo exige la tesis comunista.

     Quienes presenciaron la violencia irreligiosa de las convulsiones democráticas, creyeron observar una sublevación profana contra la alienación sagrada. Aun cuando la animosidad popular solo estalle esporádicamente en tumultos feroces o burlescos, una crítica sañuda del fenómeno religioso, y un laicismo militante, acompañan, sorda y subrepticiamente, la historia democrática. Sus propósitos explícitos parecen subordinarse a una voluntad más honda, a veces oculta, a veces publica, callada a veces, a veces estridente, de secularizar la sociedad y el mundo. Su fervor irreligioso, y su recato laico, proyectan limpiar las almas de todo excremento místico...


Nicolás Gomez Dávila – “Textos I”. Bogotá 1959


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miércoles, 22 de abril de 2015

Democracia – Nicolás Gómez Dávila




DEMOCRACIA


  MIENTRAS más graves sean los problemas, mayor es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos (EI, 30c).


  ESPASMOS de vanidad herida, o de codicia conculcada, las doctrinas democráticas inventan los males que denuncian para justificar el bien que proclaman (EI, 33a).


  LA causa de las estupideces democráticas es la confianza en el ciudadano anónimo; y la causa de sus crímenes es la confianza del ciudadano anónimo en sí mismo (EI, 73d).


  DEMAGOGIA es el vocablo que emplean los demócratas cuando la democracia los asusta (EI, 143c).


  LAS instituciones democráticas son intentos de institucionalizar lo
ininstitucionalizable (EI, 189a).


  LAS matanzas democráticas pertenecen a la lógica del sistema.
  Las antiguas matanzas al ilogismo del hombre (EI, 231g).


  LA democracia repugna a los unos porque niega la autonomía de los valores, a los otros porque viola la concreta diferencia de las personas (EI, 262f ).


  LIBERTÉ, égalité, fraternité. El programa democrático se cumple en tres etapas: etapa liberal: que fundó la sociedad burguesa, sobre cuya índole nos remitimos a los socialistas; etapa igualitaria: que funda la sociedad soviética, sobre cuya índole nos remitimos a la nueva izquierda; etapa fraternal: a la cual preludian los drogados que copulan en hacinamientos colectivos (EI, 391a).


  EL demócrata, en busca de igualdad, pasa el rasero sobre la humanidad, para recortar lo que rebasa: la cabeza. Decapitar es el rito central de la misa democrática (EI, 463a).


  LA democracia es el régimen político donde el ciudadano confía los intereses públicos a quienes no confiaría jamás sus intereses privados (EII, 156e).


  DEMOCRACIA liberal es el régimen donde la democracia envilece a la libertad antes de estrangularla (NEI, 34g).


  EL sufragio popular es hoy menos absurdo que ayer: no porque las mayorías sean más cultas, sino porque las minorías lo son menos (NEI, 179g).


    SER de «derecho divino» limitaba al monarca; el «mandatario del pueblo» es el representante del Absolutismo absoluto (NEII, 15e).


  «TOTALITARISMO» es la realidad empírica de la «voluntad general» (NEII, 33e).


   DONDE las costumbres y las leyes les permiten a todos aspirar a todo, todos viven frustrados cualquiera que sea el sitio que lleguen a ocupar (NEII, 126c).


  DEBIDO a la continuidad del espectro solar, el demócrata niega que haya colores diferentes (NEII, 195f).


  HAY que repetirlo y repetirlo: la esencia de la democracia es la creencia en la soberanía de la voluntad humana (SE, 86h).



Nicolás Gómez Dávila “Escolios Escogidos” – Los Papeles del Sitio (Sevilla) 2007. Págs 64-66.



ABREVIATURAS
EI: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito I. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
EII: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito II. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
NEI: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito I. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
NEII: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito II. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
SE: N. Gómez Dávila, Sucesivos escolios a un texto implícito. Barcelona, Áltera, 2002 (e.o., Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1992).


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 17 de abril de 2015

Clericalismo – Cristianismo y Modernidad – Nicolás Gómez Dávila


CLERICALISMO


  EL clero progresista no decepciona nunca al aficionado a lo ridículo
(EII, 81d).


  SOLAMENTE porque ordenó amar a los hombres, el clero moderno no se resigna a creer en la divinidad de Jesús; cuando, en verdad, es sólo porque creemos en la divinidad de Cristo que nos resignamos a amarlos (EI, 374a).


  LA iglesia absolvía antes a los pecadores, hoy ha resuelto absolver a los pecados (EI, 378a).


  FRENTE a la Iglesia triunfante y a la Iglesia militante, el nuevo clero se incorpora en la Iglesia claudicante (EI, 406c).


  MIENTRAS el clero no haya terminado de apostatar, va a ser difícil convertirse (EII, 28e).


  SOBRE el campanario de la iglesia moderna, el clero progresista, en vez de cruz, coloca una veleta (EII, 63d).

  EL clero, desde hace varios siglos, oscila entre el pastoralismo político y las devociones cursis (NEII, 202h).


  LA tentación del eclesiástico es la de transportar las aguas de la religión en el cedazo de la teología (SE, 46c).



CRISTIANISMO Y MODERNIDAD
  


  HIJOS crecientemente siniestros que engendra en la esperanza cristiana el olvido del pecado original (EI, 65e).


  EL diablo elige, en cada siglo, un demonio distinto para tentar la
Iglesia. El actual es singularmente sutil.
  La angustia de la Iglesia ante la miseria de las muchedumbres oscurece su conciencia de Dios.
  La Iglesia cae en la más astuciosa de las tentaciones: la tentación de la caridad (EI, 358c).


  PROCLAMAR al cristianismo «cuna del mundo moderno» es una acusación grave o una grave calumnia (NEI, 68b).


  LA historia intelectual del catolicismo, desde el siglo XIII, se reduce casi a no ver ni sus aliados secretos ni sus secretos enemigos, o a ver enemigos en sus secretos aliados y aliados en sus enemigos secretos (NEI, 149d).


  EL catolicismo de los últimos siglos no advierte el hoyo sino después del porrazo (NEII, 12b).


  EL error grave de la Iglesia no fue el condenar a Galileo, sino el de atribuirle importancia al problema que trataba (SE, 103d).




Nicolás Gómez Dávila “Escolios Escogidos” – Los Papeles del Sitio (Sevilla) 2007. Págs 49 y 60-61




ABREVIATURAS
EI: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito I. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
EII: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito II. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
NEI: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito I. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
NEII: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito II. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
SE: N. Gómez Dávila, Sucesivos escolios a un texto implícito. Barcelona, Áltera, 2002 (e.o., Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1992).



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 16 de abril de 2015

CATOLICISMO – Nicolás Gómez Dávila



  
 EL católico debe simplificar su vida y complicar su pensamiento (EI, 171d).


  EL catolicismo no resuelve todos los problemas pero es la única doctrina que los plantea todos (EI, 202d).


  EL que cree en Cristo, porque admira sus palabras o sus obras, no es cristiano.
El cristiano no cree en Cristo porque Cristo predique valores previamente admirados, llama valores, al contrario, lo que Cristo predica, porque cree en Cristo.
El cristianismo no aplica un criterio a Cristo, sino aplica a Cristo como criterio.
El cristianismo es un método específico de fundar el valor (EI, 380b).


  LA humanidad no necesita al cristiano para construir el futuro, sino para poder afrontarlo (EII, 126a).


  EL cristianismo no enseña que el problema tenga solución, sino que la invocación tiene respuesta (NEI, 33i).


  EL cristiano sabe que nada puede reclamar, pero que puede esperar todo (NEI, 37a).


  COMO promesa de solución perfecta, el cristianismo es irrisión de toda solución imaginable (NEI, 42d).


  LA historia del cristianismo sería sospechosamente humana, si no fuese aventura de un dios encarnado.
El cristianismo asume la miseria de la historia, como Cristo la del hombre (NEI, 84g).


  DESHELENIZAR al cristianismo lo convierte en secta (NEII, 11d).


  VIVAMOS la milicia del cristianismo con buen humor de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada (NEII, 13e).


  EL cristiano sabe que el cristianismo cojeará hasta el fin del mundo
(NEII, 41f).


  SER cristiano es no estar solo, cualquiera que sea la soledad que nos circunde (NEII, 46f).


  LAS doctrinas cristianas tienen la inverosimilitud de los objetos que no construimos, sino contra los cuales tropezamos (NEII, 49a).


  TODO peso pronto nos agobia, si no tenemos a Jesús de cireneo (NEII, 137h).


  SI el ser depende, como lo enseña el cristianismo, de un acto libre de Dios, una filosofía cristiana debe ser una filosofía que constata, no una filosofía que explica (SE, 78f).


  CRISTIANA no es la sociedad donde nadie peca, sino aquella donde muchos se arrepienten (SE, 92c).


  LA fe en Dios no resuelve los problemas, pero los vuelve irrisorios.
La serenidad del creyente no es presunción de ciencia, sino plenitud de confianza (EII, 67b).


  NUNCA hubo conflicto entre razón y fe, sino entre dos fes (EII, 89b).



Nicolás Gómez Dávila “Escolios Escogidos” – Los Papeles del Sitio (Sevilla) 2007. Págs 56-59 y 88


ABREVIATURAS
EI: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito I. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
EII: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito II. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
NEI: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito I. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
NEII: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito II. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
SE: N. Gómez Dávila, Sucesivos escolios a un texto implícito. Barcelona, Áltera, 2002 (e.o., Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1992).



Nacionalismo Católico San Juan Bautista