San Juan Bautista

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domingo, 8 de enero de 2017

Del holocausto al mito de los 30.000 desaparecidos en Argentina – Santiago Mondino



  Llama la atención de cualquier estudioso de la historia reciente Argentina, la gran cantidad de similitudes y el parentesco directo que existen entre las persecuciones a los altos mandos del Ejército alemán luego de la Segunda Guerra Mundial, y la persecución a Militares argentinos luego de la deblacle del Proceso de Reorganización Nacional y el retorno a la Democracia. No son pocos los miembros de la colectividad Judía que han participado en los denominados “Organismos de DDHH” pidiendo que sean castigados los miembros de las Fuerzas de Seguridad. Su influencia tiene un carácter más que simbólico, si se observa cómo se han replicado en Argentina, y en otros países de América en menor medida, la metodología y procedimientos que los Judíos emplearon en el hostigamiento a los representantes del Nacionalsocialismo. A continuación exponemos algunos ejemplos de la influencia e intervención de los integrantes de la colectividad Judía en Argentina (algunos claramente vinculados al Estado de Israel), tanto en los ámbitos gubernamentales, judiciales y organizaciones de Derechos humanos.



Origen del “Nunca más”

  En el imaginario colectivo argentino existe la creencia que la expresión “nunca más” fue adoptada por la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de personas) como un lema original para referirse a la “guerra sucia” ocurrida en Argentina. La realidad es que no se trata de una frase original que haya tenido su génesis con motivo de la persecución a militares por supuestos crímenes de lesa humanidad. El autor de ese título (que lleva el nombre del informe de la CONADEP) es un rabino llamado Marshall Meyer, el único miembro extranjero que integro la Comisión,  cuyo lema apareció escrita en el gueto de Varsovia durante su levantamiento en 1943 en el transcurso de la  Segunda Guerra Mundial. El “Nunca más” quedó confinado a las víctimas directas de los campos de concentración, especialmente los judíos. Sin embargo, con el paso del tiempo el lema fue adoptado para otras causas vinculadas a crímenes atribuidos a regímenes militares, en particular, en Argentina, al denominado Proceso de Reorganización Nacional que tuvo lugar en 1976 hasta 1983. Marshall T. Meyer fue miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y co-fundador junto al periodista Herman Schiller del Movimiento Judío por los Derechos Humanos. Durante los años de la dictadura militar de 1976-1983 se convirtió en fuerte crítico del gobierno militar y de sus violaciones de los derechos humanos. Trabajó arduamente para salvar vidas de centenares de personas que eran perseguidas por el régimen y visitó a los presos en las cárceles, entre ellos el periodista Jacobo Timerman, que dedicó su libro, “Preso sin nombre, celda sin número”, al rabino, que “tanto consuelo ha traído a los presos judíos, cristianos y ateos”. El Seminario Rabínico Latinoamericano se transformó en un lugar donde se convocaban familiares para realizar hábeas corpus colectivos. En 1981, el Seminario Judío Teológico de Nueva York lo distinguió con el título de Doctor Honoris Causa en Teología Sagrada. En 1983, la Universidad de Darmouth lo distinguió con el título de Doctor Honoris Causa en Humanidades. Ese mismo año, cuando la democracia volvió a la Argentina, el presidente electo, Raúl Alfonsín, reconoció el trabajo del rabino Meyer concediéndole la condecoración más alta que la Argentina entrega a un extranjero, la Orden del Libertador San Martín.
Dicho emblema no solamente fue utilizado en Argentina. La Comisión Chilena de Derechos Humanos elaboro un Informe que lleva como título: “Nunca más en Chile”.


  En Brasil, el rabino Henry Sobel, el pastor presbiteriano Jaime Wright y el Cardenal Paulo Evaristo Arns, con todo un equipo de investigadores reunieron informaciones de más de 1.000.000 de páginas contenidas en 707 procesos del Tribunal Superior Militar. El libro, publicado por la Editora Vozes, “Brasil Nunca Más”, jugó un papel clave en la identificación y comunicación de los torturadores del régimen militar y aceleró la caída de la dictadura.




 “Me alarma la posibilidad de que se reivindique a las Fuerzas Armadas cuando nunca reconocieron su culpabilidad y se jactan de lo que hicieron. Sería matar a los desaparecidos por segunda vez. Es lo mismo que hace Pinochet cuando dice que los judíos muertos por el nazismo fueron solamente cuatro millones y no seis, o los norteamericanos y europeos cuando dicen que el Holocausto judío no existió. Estoy de acuerdo con todo lo que perpetúe la memoria de los desaparecidos: desde un concurso nacional de esculturas hasta el nombramiento de una plaza central del país en su homenaje. Hay que asegurar de alguna manera que esto quede grabado en la historia argentina.”

  Visita de Bergoglio al monumento dedicado a los seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto.


Judíos y dictadura

  El rol del Rabino Marshall Meyer como participante activo en organismos de DDHH encargados de la persecución a militares por supuestos crímenes cometidos durante el gobierno de facto de mediados de la década del 70 no fue un caso aislado. La participación de judíos tuvo un papel muy significativo interviniendo a título personal en carácter de querellantes, abogados, fiscales o jueces. También tomaron cartas en el asunto mediante las organizaciones de la colectividad judía que actúan en Argentina.

 “La Delegación de Asociaciones Israelitas de Argentina” (DAIA) tiene su origen hacia mediados de la década de 1930 como un Comité contra el Antisemitismo, cuya labor fue denunciar la prédica antijudía propagada por grupos de derecha nacionalista. Desde entonces se ha convertido en la representación política de la comunidad judía de Argentina y continuó siendo uno de sus objetivos primordiales la denuncia del antisemitismo en el país. En relación a lo sucedido con los judíos durante la última dictadura militar, la DAIA presentó dos Informes: el primero al inicio de la recuperación democrática (1984) y el segundo durante el gobierno de Néstor Kirchner (2007).

  Tras la apertura de los debates acerca de lo acontecido durante la dictadura militar y el conocimiento acerca de las formas que adquirió el terrorismo de Estado en Argentina, el Centro de Estudios Sociales de la DAIA inició un proyecto de investigación en el que intentó abordar la situación de los detenidos-desaparecidos judíos. Parte de este Informe fue entregado en 1999 al juez español Baltasar Garzón. El rabino Daniel Goldman, de la comunidad Bet El, explicó que aunque los judíos eran sólo un uno por ciento de la población argentina, representaron el 12 o 13 por ciento de los torturados, asesinados o desaparecidos. Ocho carpetas fueron entregadas a Garzón por el periodista Herman Schiller, con numerosos testimonios directos de sobrevivientes de los campos clandestinos y opiniones sobre la represión antisemita de prestigiosas personalidades argentinas. Es particularmente valioso lo que testimonia Mario Villani, superviviente de cinco campos de concentración. Símbolos, marchas nazis y retratos de Hitler en las cámaras de torturas y las salas de guardias, señaló Schiller. Sólo en las denuncias de Villani se enumeran los nombres y grados militares de treinta represores caracterizados por su sadismo antisemita. En el informe de casi 200 páginas presentado ante Garzón por la Comisión de Familiares de Desaparecidos, con sede en Barcelona, se detallan estas actividades en 27 centros clandestinos. Matilde Mellibosky, dirigente de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, entregó a Garzón una lista de 164 casos sobre la persecución antisemita de la dictadura.

  En el emblemático juicio al ex capellán de la policía bonaerense Christian Von Wernich, en el que cumplieron con su deseo de sentar en el banquillo de los acusados a un hombre de la Iglesia, encontramos la intervención de Miriam Bregman, abogada del colectivo “Justicia Ya”, quien manifestó en su alegato: “No es partícipe, es  autor y pieza clave del genocidio; es un engranaje de una única maquinaria represiva que actuaba en todo el país”.

  El tribunal que estuvo a cargo del juzgamiento de Von Wernich y de Miguel Etchecolatz, fue presidido por Carlos Rozanski, un asiduo concurrente a conmemoraciones relativas a la “shoá”, interviniendo como conferencista. Podemos citar como ejemplo la celebrada por  el Polo del Judaísmo Plural (Meretz, Convergencia, ICUF e Independientes) en el  Acto en Homenaje al Levantamiento del Gueto de Varsovia. En la cual Rozanski se refirió a las similitudes y divergencias entre la represión, la censura y el terrorismo de Estado durante la Shoa y durante la última dictadura militar argentina. También participo en la conferencia “Memoria, verdad, justicia y reparación” en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorin, en la cual disertó sobre el negacionismo desde una perspectiva jurídica. Citando al escritor Súlim Granovsky, señaló que “es imposible hacer justicia sobre algo que no sucedió: ese es el sentido de la negación, pretende evitar que no se haga justicia y que no se pueda elaborar lo sucedido. La herida psicológica es de una profundidad muy alta”. 

  Hubo verdad, pero mucho tiempo después. La verdad la conocían los 1.500.000 muertos, y se la llevaron a esas fosas comunes, la sabían los sobrevivientes pero no pudieron elaborarla y transmitirla”.

  Rozanski tuvo que renunciar a su cargo en octubre del 2016 por tener varias denuncias en su contra.  Estaba acusado ante el Consejo de la Magistratura, entre otras cosas, por supuesto “maltrato laboral” contra su personal, a partir de una denuncia de Julio Piumato, jefe de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN).”

  El Juez Federal Daniel Rafecas, está a cargo de la investigación de la "Megacausa Primer Cuerpo del Ejército", en la cual se investigan crímenes cometidos contra más de 1200 víctimas en numerosos centros clandestinos de detención (CCD) en la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.

Rafecas y el garantista ex juez Zaffaroni en la conferencia "Memoria, verdad, justicia y reparación" 

  En el contexto de esta causa, se ha imputado a más de 160 personas por la comisión de delitos de lesa humanidad, habiéndose llegado a juicio oral por los hechos ocurridos en los CCD “Mansión Seré”, “Vesubio”, “Atlético, Banco y Olimpo”, “Automotores Orletti” y “Hospital Posadas”.  El curriculum de Rafecas nos informa que es profesor regular de Derecho Penal en la UBA y en la Universidad de Rosario, y consejero académico en el “Museo del Holocausto de Buenos Aires”. Autor de numerosos trabajos sobre derecho penal y derechos humanos, se ha especializado en los estudios sobre la Shoá y sus implicancias sociales y jurídicas. Tiene a su cargo un seminario sobre “Ciencias Penales y Shoá” en el posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA. Ha dictado conferencias sobre temas relacionados con la Shoá en los Estados Unidos (Auschwitz Institute), Francia (UNESCO), España (Casa Sefarad) e Israel (Yad Vashem), así como también en países de Latinoamérica y en universidades del interior de la Argentina. Recientemente, ha recibido los premios “Derechos Humanos”, de la Fundación B’nai B’rith de Argentina; “Gilbert Lewi”, de la Fundación Museo del Holocausto de Buenos Aires, y “Moisés”, de la Sociedad Hebraica, en virtud de sus constantes aportes para mantener viva la memoria de los acontecimientos que se narran en la presente obra.

  También es autor del libro “Historia de la solución final”.

  Al igual que su colega Carlos Rozanski tiene un pedido de juicio político ante el Consejo de la Magistratura por supuestas maniobras realizadas para desacreditar al fallecido fiscal Alberto Nisman, por haber tergiversado documentación con el objetivo de desacreditar la figura del doctor Nisman.
  
  El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, quien en más de una oportunidad manifestó que “los juicios contra los represores no son una moda, no cambian con los gobiernos ni con los tiempos, y los definió como una política de Estado, forma parte fundamental del proceso democrático y del estado de Derecho" fue reconocido por la logia Judeo-Masónica B´nai B´rith Argentina con el premio “B´nai B´rith Derechos Humanos 2010 en el acto que tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.


El Nüremberg argentino

  Otra extraña similitud encontramos en el parentesco que pretende realizarse entre los juicios llevados a cabo contra los altos mandos del Ejército Alemán que fueron juzgados y condenados por los vencedores al finalizar la segunda guerra mundial en lo que se denominó, los juicios de Nüremberg, y el juzgamiento a la cúpula militar del Proceso de Reorganización Nacional. Con el retorno a la democracia, Raúl Alfonsín asume la Presidencia de La Nación y a los cinco días dictó el decreto 158/83 por el cual ordenaba enjuiciar a los “...integrantes de la junta militar que usurpó el gobierno de la Nación el 24 de marzo de 1976 y a los integrantes de las dos juntas militares subsiguientes”.

  En el año 2004 se estrenó en Argentina un documental Coproducido por la Argentina y España, “El Nüremberg argentino” se basa en un guión coescrito por Fredy Torres y Miguel Rodríguez Arias. A lo largo de sus ochenta y tres minutos de duración, “El Nüremberg argentino” reconstruye el desarrollo del juicio, a través de imágenes de archivo, a las que se suma material fílmico de la época. Además, hay en el documental entrevistas actuales a seis de los principales testimoniantes, a los cuatro jueces que integraban el tribunal (los doctores León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco y Andrés D´Alessio), al fiscal Julio César Strassera, al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, a la presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, al periodista y escritor Miguel Bonasso y al pensador Tomás Abraham.

 “El objetivo principal de este largometraje -señala Rodríguez Arias- es dar a conocer a los más jóvenes los siniestros objetivos y métodos de la represión y proponer a los adultos un saludable ejercicio de la memoria. Al mismo tiempo, la película trata de brindar un testimonio completo de ese episodio trascendental para la historia del país y para la jurisprudencia internacional”. La intención de los documentalistas para inculcar en los jóvenes el paralelismo entre el juicio a la Junta Militar Argentina por supuestos crímenes de lesa humanidad y los llevado a cabo en Alemania es más que evidente. El adoctrinamiento a través de la educación y los medios masivos de comunicación referidos a las violaciones de DDHH y su asimilación a los crímenes atribuidos a la Alemania nacionalsocialista fue profundizado a partir del año 2003.

  Pero el paralelismo no se limita al juicio a las Juntas Militares. En agosto del 2016 se dictó sentencia en la denominada “Megacausa La Perla” en la provincia de Córdoba. En los medios de prensa cordobeses el juicio fue conocido como “El Núremberg cordobés”.  El periódico Día a Día hace esta comparación: “No es una exageración: el juicio por la megacausa La Perla es el “Nüremberg” cordobés: un proceso que entrará en la historia de Córdoba como el que permitió visualizar la magnitud del terrorismo de Estado en nuestra provincia. Del mismo modo que las principales figuras del Estado nazi dieron cuenta ante la Justicia (ciudad alemana de Nüremberg, 1945–1946), la megacausa La Perla aglutina gran parte de los crímenes contra la humanidad que el Ejército y la Policía cometieron en Córdoba incluso en democracia, antes del golpe de Estado, principalmente en los campos de concentración La Perla, Campo de la Ribera, Departamento de Informaciones (D2), Penitenciaría de San Martín y numerosas comisarías, destacamentos y otras “cuevas” parecidas.”


 Los “escraches”

  Finalizada la segunda guerra mundial el objetivo de algunos judíos se centró en buscar a militares alemanes que habían logrado eludir los juicios que los vencedores de la guerra estaban llevando a cabo para castigar a los derrotados. Tal vez el más célebre de los “cazadores nazis” fue Simon Wiesenthal quien con el nacimiento del Estado de Israel en 1948, fue enrolado para trabajar con el organismo que antecedió al Mossad, el “departamento de estado” del Ministerio de Asuntos Exteriores, y aunque no era israelí, recibió un pasaporte del Estado Hebreo.

  A pesar de no ser tan famosos como Wiesenthal, el matrimonio compuesto por Beate y Serge Klarsfeld desarrollaría una intensa labor de investigación de los crímenes del nazismo y de búsqueda de los criminales nazis. Se puede decir que cada miembro de la pareja tuvo su papel: Beate, fue la activista y la cara pública, mediática y polémica: en 1968, Beate llamó la atención de la opinión pública internacional al abofetear al Canciller alemán Kurt Georg Kiesinger, un antiguo nazi reconvertido en político democristiano (CDU, el partido de la actual Canciller Angela Merkel), algo bastante frecuente en la República Federal Alemana (RFA). Por su parte, Serge, licenciado en Derecho por la Soborna, se encargaba de la investigación y de llevar a juicio a esos criminales nazis. En 1979, Beate sobrevivió a un intento de atentado por parte de la red de antiguos soldados nazis ODESSA.

Mucho se ha dicho y escrito sobre el matrimonio Klarsfeld, aunque Beate fue acusada de izquierdista por sus duras críticas al SPD por su pasividad ante la penetración de antiguos nazis en las instituciones de la RFA, también se sospechaba de las relaciones del matrimonio con los servicios secretos israelíes, el MOSSAD, debido fundamentalmente a la colaboración que mantuvieron con el también conocido cazador de nazis Simon Wiesenthal. Incluso, se llegó a insinuar que los Klarsfeld colaboraron con la CIA, ¿quién sabe?

  Lo interesante del caso es que Beate Klarsfeld tenía por costumbre presentarse ante los domicilios de esos antiguos nazis y denunciarlos públicamente, es decir, lo que las agrupaciones de derechos humanos, en especial “HIJOS”, realizan en los domicilios particulares de los militares acusados por supuestas violaciones de derechos humanos. El antecedente de dichas manifestaciones es la labor que desarrollo el matrimonio Klarsfeld


Negacionismo

  Se denomina negacionismo el cuestionar la veracidad sobre el holocausto. Las afirmaciones frecuentes de la negación son las siguientes: que el asesinato de aproximadamente seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial nunca sucedió; que la Alemania de Hitler no tenían ninguna política oficial o intención de exterminar a los judíos; y que las cámaras de gas de guerra en el campo de exterminio de Auschwtz-Birkenau nunca existieron. Todos estos hechos fueron puestos en duda por la corriente histórica revisionista de la segunda guerra mundial. Entre los historiadores más reconocidos se encuentran Ernst Zundel, David Irving, Gerd Honsik, Pedro Varela, Germar Rudolf y Gerald Fredrick Toben. Por el simple hecho de investigar esta cuestión y llegar a conclusiones distintas a la que impone la historia oficial han sufrido persecuciones judiciales, incluso condenas de prisión. Recientemente quien fue víctima de estas persecuciones por atreverse a desafiar la versión oficial fue Ursula Haverbeck


  En los países europeos existe una diversidad de leyes que sancionan el negacionismo, especialmente a partir del año 2007 en que  La Unión Europea aprueba leyes que convierten la negación del Holocausto en un delito penado con prisión.

  Por su parte, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución, patrocinada por la Argentina y otros 102 países, que condena cualquier intento de negar el Holocausto.

  En el preámbulo, el texto “rechaza cualquier acción tendiente a negar el Holocausto, pues al ignorar terribles eventos históricos como éste, aumenta el riesgo de que se repitan” y además reafirma “el derecho de los pueblos y los gobiernos a un mundo sin genocidio”.

  En la parte resolutiva, la Asamblea General “condena sin ninguna reserva cualquier negación del Holocausto” y exhorta a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a “rechazar cualquier negación del Holocausto como evento histórico, total o parcialmente, y cualquier actividad destinada a este propósito”.

  En Argentina una agrupación peronista presentará un proyecto para crear la figura del negacionismo y llevar a la Justicia a los funcionarios que pongan en duda la cantidad de desaparecidos o “busquen relativizar los hechos de la última dictadura”, luego de las declaraciones de Mauricio Macri, que dijo desconocer si los desaparecidos eran 30 mil. En el peronismo denuncian que es como “negar el Holocausto”.

 “La mayoría de las sociedades que han pasado por genocidios como el nuestro castigan severamente a quienes buscan subestimar y negar las atrocidades vividas. Esto pasa en la mayoría de los países desarrollados, como Alemania, Austria, Francia o Israel. Si es delito dudar de los 6 millones de judíos asesinados por los nazis, ¿por qué no lo es hacerlo sobre las víctimas de la dictadura argentina?”, señaló Juan Manuel Valdés ante la prensa. 


Museos del Holocausto y Espacios de Memorias

  Con el objetivo de propagar y mantener viva la historia oficial sobre el “holocausto”, los judíos han promovido la construcción de museos para “difundir y educar, para concientizar a la sociedad acerca de las graves consecuencias del racismo, la discriminación, la xenofobia y el antisemitismo”. En el mundo existen Museos del Holocausto en Alemania, República Checa, Israel, Francia, Holanda, Polonia y Estados Unidos.

  Siendo Argentina uno de los países cuya colectividad judía es de las más numerosas del mundo, a mediados de la década de 1990 se iniciaron las gestiones para la creación del museo, cuando la Fundación Memoria del Holocausto comenzó la recolección de relatos, testimonios, documentos y objetos personales de los sobrevivientes del Holocausto en la Argentina. Luego de recibir del Gobierno Nacional el edificio de la Sub-Usina “Montevideo” de la Compañía Ítalo-Argentina de Electricidad, en el barrio de Recoleta se desarrolló el concurso de proyectos, donde se eligió ganadora la propuesta de Dujovne-Hirsch y Grinberg-Dwek-Sartorio-Iglesias. El arquitecto Berardo Dujovne es uno de los creador de Dujovne-Hirsch & Asociados y padre del actual Ministro de Haciendas Nicolás Dujovne. 

  Uno de los fundadores y ex Presidente del Museo de la Ciudad de Buenos Aires es Claudio Avruj, quien durante la presidencia de Mauricio Macri pasó a comandar la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una dependencia emblemática durante el kirchnerismo por su rol en la persecución judicial de miembros de las Fuerzas Armadas. Cuando en el año 2013 asumió la presidencia de dicha entidad designó como hombre de confianza a Guillermo Yanko, pareja de la actual ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Es importante destacar que Avruj mantiene vínculos muy aceitados con el Estado de Israel, por tal motivo en el año 2014 Mauricio Macri lo designo en su comitiva cuando viajo a Israel para estrechar vínculos con el primer ministro Benjamin Netanyahu.


Santiago Mondino


Claudio Avruj en el “Museo del Holocausto en Buenos Aires”


Macri y su jefe

Obama en el Museo Conmemorativo del Holocausto (USHMM)         Museo de la ESMA - Argentina

Fuentes:




Nacionalismo Católico San Juan Bautista


sábado, 7 de enero de 2017

Francis, enough is enough! - Alejandro Sosa Laprida


  Nota de NCSJB: a pedido de nuestro amigo Alejandro, publicamos la siguiente entrada en idioma inglés destinado al público angloparlante, y la misma consiste sólo en la introducción, por lo que al final de la misma, ponemos el enlace con el artículo completo. 

Francis, enough is enough!
Miles Christi - 15/08/2016


Francis has finally found the pontifical tiara that suits him[1]

«That We make no delay in this matter is rendered necessary especially by the fact that the partisans of error are to be sought not only among the Church's open enemies; they lie hid, a thing to be deeply deplored and feared, in her very bosom and heart, and are the more mischievous, the less conspicuously they appear. We allude, Venerable Brethren, to many who belong to the Catholic laity, nay, and this is far more lamentable, to the ranks of the priesthood itself, who, feigning a love for the Church, lacking the firm protection of philosophy and theology, nay more, thoroughly imbued with the poisonous doctrines taught by the enemies of the Church, and lost to all sense of modesty, vaunt themselves as reformers of the Church; […] Nor indeed will he err in accounting them the most pernicious of all the adversaries of the Church. For as We have said, they put their designs for her ruin into operation not from without but from within; hence, the danger is present almost in the very veins and heart of the Church, whose injury is the more certain, the more intimate is their knowledge of her. Moreover they lay the axe not to the branches and shoots, but to the very root, that is, to the faith and its deepest fibres.»  (Saint Pius X, Encyclical Pascendi, 1907)[2]

Table of contents

Introduction  - 3
1.     Homosexuality is no longer condemned but « integrated »  - 5
2.     Secularism follows the sense of « History »  - 7
3.     Church and Synagogue, of equal dignity  - 9
4.     Some blatant heresies  - 11
5.     The destruction of marriage and the abolition of sin through false mercy  - 16
6.     Globalism and « ecological conversion »  - 24
7.     The « eco-encyclical »  Laudato Si’  - 26
8.     Shocking blasphemies  - 30
9.     Support for Islam and Muslim immigration in Europe  - 36
10.                       Francis, Teilhard de Chardin and pantheism  - 41
11.                       Francis, paroxysm of conciliar ecumenism  - 50
12.                       The question of the death penalty  - 55
13.                       Toward a world government  - 58
Conclusion  -  62

Introduction
To speak of Francis could be not only a most disagreeable exercise but above all dangerous, for a twofold reason in that it deals with both the past and the future. Regarding the past, one risks focusing too much attention on the person of Bergoglio and thus forgetting the source of the present crisis, which essentially was not the work of Francis; he only exacerbated it and brought it to its ultimate consequences. Regarding the future, one risks losing sight of the significance of this horrendous crisis, living as kind of prisoners of the present nightmare, and forgetting that, if God permits this, it to better show forth the resplendent glory of Our Lord when He deigns to intervene and punish the evildoers, reward the just, and restore all things. The first risk consists then of losing sight of the big picture and overemphasizing one person to the detriment of the entire establishment of which he is only an interchangeable part. The second and even greater risk lies in the weakening of the theological virtue of hope, forgetting that Our Lord has already conquered evil and that we will take part in His victory, by the grace of God if we remain faithful to Him.
This is why I will strive primarily to show, concerning the past, that the root of the Bergoglian errors lies in Vatican II. Secondly, concerning the future and to avoid discouragement, I will try to show the eschatological aspect of the present crisis, recalling as Saint Paul says that « all things work together unto the good of those who love God » (Romans 8:28); and that the spreading of the mystery of iniquity, even in the holy places, is permitted by God to better shine forth his triumph at the Judgment of Nations, the Dies Irae when the empire of evil will be annihilated.
Corruptio optimi pessima, the worst thing is the corruption of the best. The greatest moral authority on earth placed in the service of evil and falsehood necessarily becomes the principle revolutionary factor in the world. As I have said before, this work of iniquity is not due only to Francis, in that he has drunk at the poisonous fountain of Vatican II, of which he is the latest propagator, although certainly with him the revolution in the Church has incontestably reached a new level, it has accomplished a qualitative leap: error and lying, blasphemy and sacrilege have become omnipresent and are manifested with shameless effrontery and frenetic recurrence, rendering the spiritual atmosphere suffocating.
Nearly three and a half years into his pontificate and the work of devastation perpetrated by Francis is beyond imagination: the need for an “ecological conversion”; the call to pardon “gays” for having been “discriminated against” by the Church; the building of a “new humanity” through a “culture of encounter”; the Church and Synagogue have “equal dignity”; Mary and the Church have “defects”; Luther was not mistaken on the doctrine of justification; Catholic States are incompatible with the sense of “History”; the Muslims are “children of God”; the death penalty for criminals is “inadmissible”; one day the human species will be extinguished; there is no Catholic God; the multiplication of loaves did not happen; God used evolution and he is not a “magician”; Christian marriage is only an “ideal”; the language of the Lutherans and the language of  the Catholics concerning the Eucharist are “the same thing”; the Church in the past has had “inhumane behavior” but since Vatican II she has learned “respect” for other religions...  The list is endless. 
This study does not intend to be exhaustive (but how could it be without being the size of an encyclopedia?). It has only the modest objective of reviewing in summary the main aberrations and ravages achieved by this man who is idolized by the media and adulated by all the enemies of the Church. The iniquities of this pontificate are of such magnitude and indecency that one can not refrain from saying with the psalmist: « Lift up thyself, thou that judgest the earth: render a reward to the proud.  How long shall sinners, O Lord: how long shall sinners glory? Shall they utter, and speak iniquity: shall all speak who work injustice?»  (Ps. 94, 2-4)
Beware, Francis, because enough is enough...

martes, 27 de diciembre de 2016

DEMOCRACIA Y COMUNISMO (1937) (Repost) – Por Leopoldo Lugones


EL ESCRITOR ANTE LA DEMOCRACIA

(Publicado en La Nación Bs.As. 27 de Junio de 1937, suplemento literario, 2ª. Sección p.3.)


  Definida la democracia según ahora existe, como el sistema de gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía mediante el sufragio universal con que designa sus mandatarios, este instrumento y aquella autoridad se han vuelto sinónimos, La crisis de dicho régimen, al generalizarse como un fenómeno universal que comprende a la sociedad entera, importa para el escritor servidor del pueblo, el deber de considerarla, empezando por definir en que consiste.


  Para ganar tiempo, resumámoslo en la expresión de una deficiencia que nadie discute: la democracia no satisface las esperanzas de adelanto social que se pusieron en ella. El sufragio universal resulta incapaz de constituir el gobierno equitativo, inteligente, eficaz y módico que requiere la sociedad para asegurarse su bienestar moral y material, su progreso y si defensa...


  …(Es) el gobierno más caro, hasta el extremo de que los pueblos que lo practican acaban por entregarse a una verdadera autofagia como lo estamos viendo en Francia y en los Estados Unidos, vale decir en las democracias modelos.


  No lo niega, ni podría hacerlo ante los hechos intergiversables, el ideólogo liberal que sigue creyendo en la democracia; con lo cual trátase de un caso de fe cuyo examen procede ahora.


  La fe en la democracia presupone la realidad del progreso indefinido, pues afirma que el sistema liberal o doctrina política de aquel nombre, es bueno y practicable aunque nunca se haya podido practicar por haber sido malos hasta hoy los hombres que lo practican; con lo cual bastará que sigan practicándolo malamente, para que se acaben por practicarlo bien, lo cual equivale a transformarse, así, de malos en buenos.


  Para quienes creemos que la bondad de un sistema político o social consiste ante todo en que sea practicable, lo cual significa la capacidad de realizar sus propósitos de bienestar común; que su persistente inadecuación a este objeto permite calificarlo de malo, y que la práctica del mal no ha de redundar en bien con prolongarse sino, al contrario, en mayor mal todavía; la fe que analizamos constituye un caso de optimismo frecuente que el demócrata en cuestión proclame su ateísmo como una expresión de superioridad intelectual . Entre Dios y el contrasentido irracional que acabamos de exponer, prefiere y profesa este último en nombre del racionalismo…


  Mientras tanto, lejos de perfeccionarse, la democracia tórnase más defectuosa cada vez, y el progreso indefinido yace en el panteón de las hipótesis archivadas.


  De consiguiente, afirma todavía el demócrata, lo que ha menester reformar es el hombre y no el sistema; en otros términos, acomodar el cuerpo al traje  no el traje al cuerpo, con disparatada inversión de relaciones naturales, lógicas y posibles, aunque el sentido común enseña que si un traje incomoda se lo reforma, para cambiarlo definitivamente por otro cuando así tampoco sirve.


  Pasa esto, por lo demás, con todos los sistemas, que siendo obras humanas, resultan perecederos como el hombre mismo, y con mayor motivo cuando son racionalistas, dado que la razón, facultad crítica en sí, rectifica y deroga sin cesar; mientras la perpetuación de la democracia, contradice la hipótesis del progreso indefinido que es de suyo una variación constante.


  Dentro de dicha hipótesis que, como hemos visto, es esencial a la formación y sostén de la fe democrática, el sistema promueve otro conflicto racional. Desarrollado, en efecto, según su propia lógica, lleva prácticamente, que es como vale, a la dictadura del proletariado, o incurre, mejor dicho, en su propia negación según sucede con todas las paradojas cuando se las somete a esa prueba clásica y e ilevantable; de suerte que, aun a pesar suyo, el objeto final de la democracia es el comunismo cuyo éxito requiere, sine qua non la mencionada tiranía. Y nada más sencillamente lógico, según se ve: la capacidad de todos para todo, reconocida y practicada con el sufragio universal, asienta en consecuencia que todo es de todos e impone la conclusión de que todos tienen derecho a todo por el mero hecho de nacer. Si el sufragio universal, bajo esta única condición, ya que ninguna requiere su ejercicio, constituye y da gobierno al Estado, que es el total, consecuencia y conclusión vienen al caso por la doble razón de que la parte cabe en el todo y de que quien puede lo más puede lo menos. El absurdo de confundir igualdad humana con capacidad política engendra la despótica monstruosidad del comunismo.


  Que éste lo sea,  no cabe duda después de la gigantesca experiencia rusa y de sus horrendas repeticiones en Hungría y en España. No se trata pues, de dialéctica, sino de hechos con magnitud y repetición suficientes para constituir acabada certidumbre.


  En el desarrollo lógico que a todo sistema induce para su complemento natural, la democracia nos lleva al Paraíso Rojo; de suerte que cuando el burgués, según su cómodo principio: “ni facismo ni marxismo”, lo enuncia así para quedarse en la democracia, opta realmente por lo segundo. La democracia se encargará de llevarlo a él como un buque en marcha donde se hace la ilusión de la inmovilidad que es su propia poltronería.


  Por otra parte, el régimen hace crisis mortal en la indiferencia del descreimiento. El voto obligatorio fue la primera expresión de ese estado de ánimo. Los “frentes populares”, de invención comunista, son la segunda y más grave, pues nadie ignora que el comunismo aspira a apoderarse del gobierno mediante el sufragio universal, para acabar con la democracia.


  Que por lo demás, repito, se acaba sola. Basta ver, para no ir más lejos ni atenernos sino a lo propio, o sea lo que conocemos mejor, qué está pasando con asunto de tanta magnitud como la renovación de la Presidencia. Fuera de los políticos a quienes interesa como resultado profesional, la elección del futuro Presidente goza – o padece – de la  indiferencia pública. Lo que la gente quiere es que la dejen en paz, designando a cualquiera “porque todos son iguales”. Opinión que los políticos se han encargado de ratificar con su insignificancia. El soberano delega con una especie de insípida conformidad. No opino a mi vez; refiero como periodista. La “cuestión presidencial” tan solemne otrora, carece ya de importancia. Es lo mismo, dice el sufragante universal; y tan lo mismo, que si mañana el Presidente que ya está decidiera quedarse, la gente no lo hallaría mal y hasta lo consideraría quizás mejor. Ocupada en recuperarse de la crisis, la carencia de agitación electoral pareceríale una ventaja. Hay, sin duda, en esto su parte de positivismo sórdido; pero el descreimiento es lo principal, Se carece de entusiasmo porque se ha perdido la fe. Faltan, además, las personalidades vigorosas y atrayentes que el pueblo ha menester para encarnarla. Todos son iguales; y elegir es decidirse entre dos distintos; un acto de desigualdad, si bien se mira. La perfección de la democracia tiende hacia la reducción a cero.


  Para la suerte del sistema, esto es peor todavía que elegir mal, porque suprime hasta la reacción ante la amenaza que el error trae consigo. Es la extinción por abandono.


  Y nada cuesta ver por qué. La libertad negativa del racionalismo lleva en este carácter su espontánea anulación. El desenfreno del instinto en que acaba al fin de cuentas su atribución incondicional, no interesa sino al vicioso y al bribón. Corrompe también a los predispuestos; agrada a la mayoría; pero el grupo moralmente mejor, y con esto el más importante para la sociedad, tiene otra idea de albedrío. Lejos de confundirlo con antojo, lo condiciona al deber y al orden. Conceptúa la libertad como un estado de conciencia, no como un deseo instintivo de satisfacerse materialmente.


  Pues bien: la satisfacción material acaba pronto en hartura. El placer puramente instintivo concluye siempre en desencanto. La prosperidad no es un fin como creía el liberalismo, ni existe tampoco la prosperidad perpetua. Fundar en ella un sistema, es dar a éste por base un doble error del optimismo que constituye otro mayor a su vez cuando se vuelve sistemático.


  El fracaso pacifista ante la inexorabilidad de la guerra; la crisis capitalista, no menos que se ilusan los chorlitos de la especulación; el desastre experimental de las doctrinas extremas a que conduce la libertad racionalista, cuando se las pone en práctica; la inmoralidad suicida en que se desenfrena esa libertad, que al ser negativa, lleva en sí propia su inevitable anulación: he ahí, entre otros, pues los hay más, en efecto, los principales motivos de caducidad democrática.


  La ley de periodicidad, que lo rige todo, contradice la perpetuación del progreso y de los sistemas. Es lo que hemos visto por cuenta propia los hombres del siglo XIX con el liberalismo de la prosperidad, la paz y la democracia. Pero, mucho más claro aun con la ciencia que según el positivismo habrá de ir alejándose sin cesar de la metafísica, su iniciación ilusoria. ¡La metafísica que con vanagloria pueril, y en lo que a mí toca, con ignorancia contumaz, creíamos haber superado!


  Y bien, no. La más perfecta de las ciencias, la matemática, predilecta por cierto del filósofo Montpellier, remonta su vuelo con grandeza que él mismo no sospechó, para dilatarlo en trascendencia metafísica. Así el hombre se rehalla, dijera el genial astrónomo inglés (Eddington) a la orilla de lo desconocido; pero en esta recisión con que va buscandola dentro de sí, que es donde está, la divina chispa, la razón deja de ser su omnipotente numen, y con ello la expresión de su autoidolatría, con que efectúa aquella tarea de la propia iluminación.


  Así cae el racionalismo o sea el susodicho numen de la omnipotencia y de la soberbia, y con él la democracia que es una de sus creaciones. Por esto, porque se trata de una transformación espiritual, la consecuencia es irrefragable. Groseramente materialista, por otra parte, el régimen materialízase más aún con ese abandono del espíritu. Su desenlace, mejor dicho su final, puesto que se trata de maximalismo y extremismo según la propia definición de los sectarios, es un hundimiento en la bajeza del instinto; un repliegue concéntrico del cerebro en el vientre para autodevorarse así el ser degradado por ella, como todo lo absoluto se reduce a cero en los dominios de la materia y la razón. Por algo el hombre ideal de Rousseau, apóstol de la libertad incondicional, es el salvaje cabalísimo. El círculo vicioso de la paradoja que es ese concepto de la libertad, ciérrase en una doble negación del espíritu.


  ¿Qué simboliza, en efecto el estandarte de la dictadura proletaria enarbolada para redimir al mundo desde esa roja Moscú donde la estatua de Judas Iscariote conmemora el triunfo de la “patria proletaria” sobre el “prejuicio burgués”?


  Pues, el trabajo manual que es la materialidad extrema; la apoteosis del ganapán en que viene a consistir la redención consabida. Esta ingenua glorificación de la fuerza física aplicada a los oficios más toscos cuya herramienta blasonaría en consecuencia la “Nueva Civilización”, define un sistema. Fácilmente se infiere de ahí su sordidez y su ateísmo; pero, sin mencionar la máquina todopoderosa en que sus sectarios adoran a la Prosperidad, fuente para ellos de la dicha, la misma utilería rudimentaria del martillo y de la hoz no es invención de la mano, sino de la mente. La dictadura del proletariado y el sufragio universal podrán crear un tirano, un presidente, un falso dios, pero no un tornillo. A despecho del materialismo con sus pitecos y antropoides, científicos hasta la veneración, no somos bestias. El sectario más afanoso por ratificar con su degradación el linaje animal de que se envanece, lleva a pesar suyo un destello de inmortalidad en las alas que revuelca.



LEOPOLDO LUGONES “La misión del escritor. El ideal caballeresco” Ediciones Pasco Pags. 67 a 72.




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