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sábado, 18 de febrero de 2017

¿Martires protestantes? – Mons. De Segur



  ¿Tiene mártires el protestantismo? Él (protestante) así lo cree, pero se engaña.

  Un mártir es un hombre que da su vida por permanecer fiel a la fe de Jesucristo. Él muere, no por opiniones personales, sino por la doctrina de la Iglesia de Dios. Él no es terco sino fiel. De consiguiente, todo cristiano que es muerto en odio de la fe, es un mártir.

  Los pocos protestantes que han sido muertos con motivo de sus opiniones religiosas, ¿habrán sido mártires? No, pues que ellos han sacrificado su vida por ideas personales, por convicciones puramente humanas, prefiriendo su juicio propio a la misma vida; de manera que su muerte ha sido el acto supremo del orgullo, mientras que el martirio es el acto supremo de la humilde sumisión y de la abnegación de sí mismo. No basta morir para ser mártir. Es necesario, para merecer esta palma, morir por la Verdad, cuyo honor exige a veces el sacrificio de la propia sangre.

  El carácter de los pretendidos mártires de las sectas protestantes, es ante todo fanatismo, la exaltación, el furor, lo cual es propio orgullo. Los verdaderos mártires, al contrario, aquellos que la Iglesia, esposa inmaculada de Jesucristo, le da por hijos, esos desde San Esteban hasta los misioneros que hoy dan testimonio con su sangre a la fe en el extremo Oriente, han muerto todos en la paz de Dios, dulces y humildes, como víctimas inocentes, perdonando con amor a sus verdugos, dignos de Jesucristo en la vida y la muerte.


  La Iglesia Católica es la única que engendra mártires, como ella sola engendra santos.



Mons. G. de Segur – Conversaciones sobre el Protestantismo actual – 1984
 Tipografía San José de Juan M. Troncy –Págs.119-120.



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domingo, 18 de septiembre de 2016

Luteranos de corazón – Fray Gerundio de Tormes



No sabría describirlos adecuadamente. Me recuerdan a aquellos de los que hablaba el Señor cuando decía que quien miraba a una mujer deseándola, ya había adulterado con ella en su corazón. En aquellos tiempos, todavía no se había publicado la Amoris Laetitia y las cosas eran más estrictas. Bueno, el caso es que cuando yo veo a tantos y tantos mirando con el rabillo del ojo el protestantismo, regodeándose en sus virtudes y maravillas, ensimismándose con la doctrina y personalidad de ese benefactor de la Humanidad que fue Lutero, se me hace fácil la analogía con las palabras del Señor: Ya se hicieron protestantes en su interior, ya se protestantizaron en su corazón. El que mira el luteranismo deseándolo, ya se unió a él en su corazón.

Tenemos entre los miembros de nuestra Jerarquía muchos socios del Club del Embobamiento Luterano. Socios de Honor. Han hecho lo posible y lo imposible por protestantizar la Iglesia en muchas cuestiones graves. Pero han conseguido que en el día a día de los fieles llamados católicos, se haya introducido el protestantismo como quien no quiere la cosa. Sin enterarse. Si ahora mismo hiciéramos una encuesta sencilla, -entre los que nos rodean-, sobre la doctrina católica, nos llevaríamos una sorpresa. Hay muchos luteranos entre los catequistas, ministros sin ordenar y ministros ordenados, monjas sin toca y monjas retocadas. Hasta el pueblo ha llegado el olor a oveja que han diseminado los malos pastores.

Casi se podría decir que entre el pueblo fiel, excepto la devoción a la Virgen que todavía existe en pueblos y villorrios, se suele pensar que lo importante es la fe y las obras sirven de poco, que la Biblia la puede interpretar cada uno a su antojo, que la Iglesia católica no es la única verdadera, que los sacerdotes son meros representantes de los laicos, que la Misa es una Cena, que la Eucaristía es un símbolo de Cristo pero nada más,  que los curas y frailes estarían mejor casados, etc, etc.

Estas gentes han sido adoctrinadas durante los últimos cincuenta años por teólogos, párrocos y jerarcas que ya no creían en las verdades católicas y habían llegado a ser protestantes de corazón. Recuerdo a un fraile compañero mío que comenzó a explicar a los novicios la Historia de la Reforma y fue avanzando con tanto brío, que al final él mismo se reformó y se hizo protestante contra todo lo que oliera a doctrina católica.

Si el problema lo podemos ilustrar desde abajo, no hablemos de lo que tenemos arriba. Ya he dicho que los doctores y teólogos fueron los primeros en cabeza. Aunque -todo hay que decirlo-, hubo también quienes se negaron a seguir semejante locura. Pero hemos tenido que sufrir en los cincuenta años precedentes gran cantidad de lobos rapaces que andaban encandilados con Lutero. Y ahora son multitud. Desde aquel Cardenal Bea (jesuíta por cierto), con su decreto de ecumenismo vaticanosegundista hasta los cardenales actuales, joyas del embobamiento por Lutero y sus hijos espirituales, hay sólo un paso. Y si Juan Pablo II besó el Corán, pues entonces a los escritos de Lutero habrá que incensarlos con toda solemnidad, digo yo. Koch, Schöborn, Marx y muchos otros capelos germánicos, han arrastrado también a capelos anglosajones, yanquis y mediterráneos por esta vía maravillosa del ecumenismo memo, que es ese ecumenismo que consigue que los propios se pasen al bando contrario, tras escuchar una predicación en la que se ensalza el bando contrario.

En estos días lúcidos que vivimos, tenemos el impulso de Francisco como carnet de pedigrí del encantamiento por Lutero. Próximamente se celebrará el 500 aniversario de la división y destrucción de la Cristiandad. Se celebrará ensalzando y ponderando las virtudes de quien la hizo posible. Y muchos católicos tan campantes. Y muchos obispos, tan encantados de la vida. Y Francisco, a Suecia. Merece la pena un viaje para honrar y festejar a uno de los mayores ultrajadores, insolentes, profanadores, deslenguados y despotricadores contra la Santa Madre Iglesia. Destructor de los Sacramentos y de la Santa Misa.

Para Francisco, Lutero fue un hombre bueno. Un reformador de las malas costumbres de aquellos papas renacentistas totalitarios que no gobernaban sinodalmente como se hace ahora (ejem). Aquella Roma corrupta, y no la Roma de ahora (ejem). En la que se vendían las indulgencias, no como ahora en la que se venden las nulidades matrimoniales (ejem).

Habría para escribir un libro. Ya comenté algo cuando se dio la magna noticia. Eso era en aquel lejano enero de 2016. Mucho ha llovido desde entonces, en este Pontificado tan lleno de sorpresas. No se canonizará oficialmente a Lutero en Lund, pero se ejemplificará la Reforma Luterana como algo necesario y bueno para la Cristiandad. Pobre Jorge Bergoglio cuando tenga que explicar esto en algunos Tribunales de los que nadie se puede burlar. Y pobrecitos los luteranos de corazón que le acompañan en la Comparsa Herética. Lucharemos por la paz juntos, venceremos a la pobreza juntos, y haremos desaparecer el catolicismo juntos.

Menos mal que después, llegará Nuestro Señor.





                                                                                      

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martes, 14 de julio de 2015

¿Quién es el anticristo? - Cardenal Giacomo Biffi (Repost)


El cardenal Biffi ha presentado a Benedicto XVI y a la Curia Romana
«la advertencia profética de Vladimir S. Soloviev» sobre el anticristo.


  El predicador de los ejercicios espirituales hizo referencia al filósofo y poeta ruso, que vivió entre 1853 y 1900...

  Citando la obra de Soloviev, «Tres diálogos» (1899), el arzobispo emérito de Bolonia recordó que «el anticristo se presenta como pacifista, ecologista y ecumenista».

  «Convocará un Concilio ecuménico y buscará el consenso de todas las confesiones cristianas, concediendo algo a cada uno. Las masas le seguirán, a excepción de pequeños grupos de católicos, ortodoxos y protestantes», dijo.

  Según la síntesis de su predicación de este martes por la tarde, ofrecida por «Radio Vaticano», el cardenal explicó que «la enseñanza que nos dejó el gran filósofo ruso es que el cristianismo no puede ser reducido a un conjunto de valores. En el centro de ser cristianos está, de hecho, el encuentro personal con Jesucristo».

  «Llegarán días en los que en la cristiandad se tratará de resolver el hecho salvífico en una mera serie de valores», escribió Soloviev en esa obra.

  En su «Relato sobre el anticristo» Soloviev prevé que un pequeño grupo de católicos, ortodoxos, e hijos de la Reforma resistirán y le responderán al anticristo: «Tú nos das todo, menos lo que nos interesa, Jesucristo»

  Para el cardenal Biffi esta narración es una advertencia. «Hoy, de hecho, corremos el riesgo de tener un cristianismo que pone entre paréntesis a Jesús con su Cruz y Resurrección», lamentó.

  El arzobispo explicó que, si los cristianos se «limitaran a hablar de valores compartibles serían mejor aceptados en los programas de televisión y en los grupos sociales. Pero de esta manera habrían renunciado a Jesús, a la realidad sobrecogedora de la Resurrección».

   Para el purpurado italiano, este es «el peligro que los cristianos corren en nuestros días»: «el Hijo de Dios no puede ser reducido a una serie de buenos proyectos homologables con la mentalidad mundana dominante».

  Sin embargo, precisó el purpurado, «esto no significa una condena de los valores, sino que éstos deben ser sometidos a un atento discernimiento. Hay valores absolutos, como el bien, la verdad, la belleza. Quien los percibe y los ama, ama también a Cristo, aunque no lo sepa, porque Él es la verdad, la belleza, la justicia».

  El predicador de los ejercicios precisó en la capilla «Redemptoris Mater» del Palacio Apostólico del Vaticano que, por otra parte, «hay valores relativos, como la solidaridad, el amor por la paz y el respeto por la naturaleza. Si estos se convierten en absolutos, desarraigando o incluso oponiéndose al anuncio del hecho de la salvación, entonces estos valores se convierten en instigación a la idolatría y en obstáculos en el camino de la salvación».

  Al concluir, el cardenal Biffi afirmó que «si el cristiano para abrirse al mundo y dialogar con todos diluye el hecho salvífico, se cierra a la relación personal con Jesús y se pone de parte del anticristo».


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 28 febrero 2007.


Fuente: www.zenit.org



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martes, 17 de febrero de 2015

Bergoglio destierra oficialmente la conversión de herejes - RORATE CÆLI


Entonces, ¿Basta de apologética? 
Homilía del Papa Francisco sobre el ecumenismo



  El 25 de enero, como de costumbre, acaeció la celebración de las II Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros conducida por el Papa con el fin de marcar el final de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (enero 18-25).

  La homilía de Francisco por las II Vísperas de este año ha sido una reiteración de los anteriores mensajes post-conciliares papales sobre el ecumenismo (incluyendo la denuncia de “proselitismo”), pero esta vez contiene dos elementos nuevos: una llamada explícita a rechazar no sólo la actitud “polémica”, sino también la “apologética” con una disculpa pública y formal incluida, más un rechazo por los debates teológicos sobre cuestiones controvertidas a favor de un ecumenismo basado principalmente en la cooperación y el “encuentro”. (Debe tenerse en cuenta que la congregación en estas Vísperas en particular incluyó a representantes de las confesiones ortodoxas y protestantes.)

  Vale la pena destacar que Francisco describe los debates teológicos entre los diferentes grupos cristianos como “discusiones teóricas sutiles”, acerca de diversas “opiniones”, como si las divisiones doctrinales ocurridas en la Iglesia se hubieran fundamentado en meras cuestiones de opinión.

  Confiamos en que los sospechosos de siempre no vayan a tratar de hacer “apologética” en nombre de este discurso mediante una o todas de las siguientes maneras: 1) pretender que Francisco nunca dijo esto, o 2) insinuar que él no sabe lo que es la apologética (él es mucho más inteligente que muchas de las defensas que se intentan sobre sus palabras y acciones), o 3) insistir en que no nos centremos en sus palabras, sino en su intención (las palabras son palabras), o 4) especular que esto es sólo otra traducción errónea del Vaticano (no lo es), o 5) afirmar que “actitud apologética” – sea lo que sea – es diferente de “apologética” y por lo tanto lo que ha dicho Francisco es correcto, y manifiestamente claro para todos excepto los malvados “tradis” y los “liberales”, y más allá de cualquier crítica, al igual que cada palabra que sale de su boca.


  Jesús, cansado del viaje, no duda en pedir de beber a la mujer samaritana. Su sed, lo sabemos, va mucho más allá de la sed física: es también sed de encuentro, deseo de entablar un diálogo con aquella mujer, ofreciéndole así la posibilidad de un camino de conversión interior. Jesús es paciente, respeta a la persona que tiene ante él, se revela a ella gradualmente. Su ejemplo alienta a buscar una confrontación pacífica con el otro. Para entenderse y crecer en la caridad y en la verdad, es preciso detenerse, acogerse y escucharse. De este modo, se comienza ya a experimentar la unidad. La unidad se hace en el camino, nunca se queda parada. La unidad se hace caminando.

  La mujer de Sicar pregunta a Jesús sobre el verdadero lugar de adoración a Dios. Jesús no toma partido en favor del monte o del templo, sino que va más allá, va a lo esencial, derribando todo muro de separación. Él se refiere a la verdad de la adoración: «Dios es espíritu, y los que adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» (Jn 4,24). Muchas controversias entre los cristianos, heredadas del pasado, pueden superarse dejando de lado cualquier actitud polémica o apologética,  y tratando de comprender juntos en profundidad lo que nos une, es decir, la llamada a participar en el misterio del amor del Padre, revelado por el Hijo a través del Espíritu Santo. La unidad de los cristianos –estamos convencidos– no será el resultado de refinadas discusiones teóricas, en las que cada uno tratará de convencer al otro del fundamento de las propias opiniones. Vendrá el Hijo del hombre y todavía nos encontrará discutiendo. Debemos reconocer que, para llegar a las profundidades del misterio de Dios, nos necesitamos unos a otros, necesitamos encontrarnos y confrontarnos bajo la guía del Espíritu Santo, que armoniza la diversidad y supera los conflictos, reconcilia las diversidades.

  Poco a poco, la mujer samaritana entiende que quien le ha pedido de beber, puede saciarla. Jesús se le presenta como la fuente de la que brota el agua viva que apaga para siempre su sed (cf. Jn 4,13-14). La existencia humana revela aspiraciones ilimitadas: la búsqueda de la verdad, la sed de amor, de justicia y libertad. Son deseos satisfechos sólo en parte, porque desde lo más profundo de su ser el hombre se mueve hacia un «más», un absoluto capaz de satisfacer su sed de manera definitiva. La respuesta a estas aspiraciones la da Dios en Jesucristo, en su misterio pascual. Del costado traspasado de Jesús fluyó sangre y agua (cf. Jn 19,34): Él es la fuente de la que brota el agua del Espíritu Santo, es decir, «el amor de Dios derramado en nuestros corazones» (Rm 5,5) el día del Bautismo. Por obra del Espíritu, nos hemos convertido en uno con Cristo, hijos en el Hijo, verdaderos adoradores del Padre. Este misterio de amor es la razón más profunda de unidad que une a todos los cristianos, y que es mucho más grande que las divisiones que se han producido a lo largo de la historia. Por esta razón, en la medida en que nos acercamos con humildad al Señor Jesucristo, nos acercamos también entre nosotros.

  El encuentro con Jesús transforma a la mujer samaritana en una misionera. Al haber recibido un don más grande e importante que el agua del pozo, la mujer deja allí su cántaro (cf. Jn 4,28) y corre a decir a sus conciudadanos que ha encontrado al Cristo (cf. Jn4,29). El encuentro con él le ha devuelto el sentido y la alegría de vivir, y ella siente el deseo de comunicarlo. Hoy existe una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, que nos piden a los cristianos que les demos de beber. Es una petición a la que no podemos sustraernos. En la llamada a ser evangelizadores, todas las Iglesias y Comunidades eclesiales encuentran un ámbito fundamental para una colaboración más estrecha. Para llevar a cabo este cometido con eficacia, se ha de evitar cerrarse en los propios particularismos y exclusivismos, así como imponer uniformidad según los planes meramente humanos (cf. Exhort. ap., Evangelii gaudium, 131). El compromiso común de anunciar el Evangelio permite superar toda forma de proselitismo y la tentación de la competición. Todos estamos al servicio del único y mismo Evangelio.

  En este momento de oración por la unidad, quisiera recordar a nuestros mártires de hoy. Ellos dan testimonio de Jesucristo y son perseguidos y ejecutados por ser cristianos, sin que los persecutores hagan distinción entre las confesiones a las que pertenecen. Son cristianos, y por eso perseguidos. Esto es, hermanos y hermanas, el ecumenismo de la sangre.


[Traducido por Juan Campos. Artículo original]


Visto en: Adelante la Fe



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jueves, 20 de noviembre de 2014

El Islam ¿Empresa Judía? (II) (1973) – Julio Garrido


La conciencia cristiana frente al Islam

  Los estudios y deducciones sobre el origen del Islam, las tesis históricas o doctrinales más o menos brillantes que hemos reseñado brevemente no deben de servir únicamente como un interesante recreo intelectual o un tema de discusiones y consideraciones entre los eruditos y los aficionados, sino que cobrarán su verdadero valor si sirven para reavivar el interés por el fondo religioso e ideológico de la trama de los acontecimientos del mundo en que vivimos y aclarar nuestras ideas sobre los deberes y los imperativos que nuestra condición de cristianos nos exigen.

  Esto es tanto más importante cuanto que se están desarrollando en el seno de la Iglesia unas tendencias de autocrítica y culpabilismo que han conducido a una inversión de la posición que unánimemente se admitía con respecto a los pueblos infieles. Se llega a afirmar que desde ahora en adelante son los misioneros los que deben instruirse y recibir enseñanzas de parte de los no cristianos, cuyos “valores espirituales” deben admirar y servir abandonando la idea de instruir y convertir. No tenemos más remedio que admitir, sí queremos ser sinceros, que las ideas que inspiran esta actitud se basan muchas veces en ciertas afirmaciones del Decreto Ad Gentes del Concilio Vaticano II. La evangelización parece que se quiere sustituir por el diálogo y el servicio. Un diálogo en el que se procure eliminar toda pretensión a tener la verdad y un servicio que en la práctica va en detrimento de la civilización europea y finalmente contra el prestigio y la influencia católica en los países de misión. Parece como si la principal preocupación de los misioneros debía ser el cultivo de los valores profanos: enseñanza neutra, sanidad, técnica y desarrollo material, en el fondo lo que hacen, o pretenden hacer, los innumerables “expertos” que se envían a los países subdesarrollados.

  Un ejemplo práctico lo tenemos en el actual conflicto árabe-israelí, en el que los cristianos juegan únicamente el papel de espectadores o ayudan más o menos disimuladamente a uno u otro de los dos bandos inspirándose únicamente en motivos políticos; pero parecen no darse cuenta del escándalo que constituye el que los Santos Lugares permanezcan en manos de los infieles, limitándose, muy tímidamente por cierto, a indicar que algunos de los Lugares Sagrados deberían gozar de un régimen internacional que garantizase la libertad de las tres religiones monoteístas, o sea que nos contentamos con tener los mismos derechos que el Islam y el judaísmo.

  Los cristianos con estos principios que circulan ahora de “estar a la escucha del mundo” adoptan actitudes pasivas dejando la iniciativa a los judíos que querrían dominar el mundo con sus poderosos medios financieros y su inteligencia privilegiada y a los musulmanes que, conscientes de la fuerza que emana de una fe común, querrían reconstruir una poderosa federación islámica con tendencias proselitistas y conquistadoras.

  La doctrina de la pasividad y el abandono de la idea de misión, sólo pueden traer el desastre para la civilización cristiana.

  Estas doctrinas nuevas postconciliares rompen con todos los principios hasta ahora admitidos y, como dice el R. P. G. de Nantes, “en el fondo hacen abstracción y silencian el hecho fundamental de la historia humana: LA CRUZ DE CRISTO y borran la línea divisoria entre el Antiguo y el Nuevo Testamento e inaugurarán una era nueva, una era mesiánica definitiva en la que los cristianos, silenciando el ACONTECIMIENTO esencial de Cristo, se reintegrarán a un Judaísmo universal. Y el Islam y el Marxismo” (que son sucedáneos del judaísmo, uno conservando el monoteísmo antitrinitario de Israel y el otro el mesianismo sociomórfico, carnal y sectario en él que el Partido es el nuevo Pueblo mesiánico) “se reintegrarán a este judaísmo universal y que condenará de nuevo a Cristo por creerse igual que Dios, y entonces la Iglesia se dará cuenta que buscar la unidad de los hombres juera de Cristo es una apostasía”.

  Frente a este espíritu de dimisión que ha invadido a la cristiandad, ¿cuál ha sido la reacción del Islam?

  Ni más ni menos de lo que se podía esperar: desprecio hacia los cristianos, refuerzo de sus ambiciones y continuación de su política de discriminación y negación de la libertad religiosa, impidiendo la predicación del cristianismo y continuando con su costumbre de ejercer represalias contra aquellos que se atreven a abandonar el Islam y abrazar el cristianismo.

  En un congreso musulmán mundial que se celebró en Mogadiscio, se habló de la coordinación y la consolidación de las misiones islámicas en el mundo y la utilización de todos los medios políticos y sociales para frenar el progreso de las otras religiones “importadas” hasta llegar a su eliminación completa. Los delegados de los 34 países participantes han decidido la unificación de los medios de propaganda y de enseñanza y la edición de un Corán tipo que será el único texto oficial. La lengua árabe, se declara, debe convertirse en el latín de los musulmanes y constituir para el islamismo el fermento de unidad y el factor de universalidad que el latín tuvo hasta ahora en la cristiandad. Se creó una comisión permanente en Khartum dirigida en su estrategia político-religiosa desde el Cairo, para desde allí propagar en toda África las consignas del panislamismo.

  En el Islam no se desarrolla el espíritu derrotista y ecumenista ni se suprimen las tendencias misioneras y proselitistas.

  Mientras las circunstancias no permitan reorganizar la acción misionera en los países islámicos es necesario conservar, aunque sea en minorías reducidas, el interés por la conversión de los musulmanes y desarrollar argumentos y medios que se podrían utilizar en el momento en que Dios lo permita. Las tesis del P. Théry desmontando claramente la impostura de Mahoma, nos aportan armas muy valiosas para futuros combates.

  En la práctica y en nuestras relaciones con los musulmanes no debemos nunca olvidar que el proselitismo no excluye ni los sentimientos de amistad ni el respeto de las personas. Por el contrario, esta amistad, para ser verdadera y sincera, debe basarse en la lealtad y la verdad, lo que excluye toda falsificación o disminución del Cristianismo y todo silencio sobre los puntos de discrepancia, de modo que el diálogo islamo-cristiano no se convierta en un diálogo islamo-liberal.

  No hay que olvidar que para entablar conversaciones con los musulmanes hay que partir de la base de que se trata de asuntos puramente religiosos; los católicos tienen que liberarse de ciertos prejuicios que circulan ahora entre ellos y que tienden a dar una importancia demasiado grande a los factores económicos y sociológicos. Lo primero que hay que hacer es persuadir a los musulmanes que no se puede emprender ninguna conversación seria si no abandonan los aspectos políticos y nacionalistas del Islam, que son el primer obstáculo a todo estudio serio de las creencias religiosas. Es solamente en una atmósfera serena de investigación religiosa independiente del tiempo y del lugar que se puede desarrollar un verdadero diálogo islamo-cristiano basado sobre el respeto a las personas y sobre la búsqueda objetiva de la verdad.


El Islam, ¿Empresa Judía? – Julio Garrido – Revista Verbo 1973 – Págs 620-623



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

El Islam ¿Empresa Judía? (I) (1973) – Julio Garrido


Los trabajos del R. P. Gabriel Théry

  El R. P. Gabriel Théry, de la orden de Santo Domingo, murió el
27 de enero de 1959 mientras recitaba piadosamente el Santo Rosario...

  Fue la curiosidad intelectual la que llevó al P. Théry a interesarse por la religión musulmana durante sus viajes a África del Norte. Los primeros contactos que tuvo con el Corán, que examinó con espíritu crítico y sin prejuicio alguno, le llevaron a darse cuenta de dos evidencias: 1.- el orden absurdo de los capítulos, clasificados de acuerdo con su longitud decreciente, que hacen perfectamente ininteligible la lectura del Corán; 2. la ausencia total de novedades doctrinales en estas pretendidas “revelaciones de Allah”.

  Con su formación de historiador especializado en el análisis de textos, el P. Théry pensó que el Corán debía ser estudiado como cualquier otro documento histórico, establecer su autenticidad, restituir el texto exacto, hacer la crítica interna y desentrañar las ideas en él contenidas, su origen y su historia...

  En 1944 el P. Théry publica una obra titulada “Toledo, grande ville de la Renaissance Médiévale, point de jonction entre les cultures musulmane et chrétienne” en la que ya indica su intención de abordar el problema fundamental del Islam.... El “Corán una vez traducido”, dice el P. Théry, “había que tratar primero del papel de los judíos y de los cristianos en la transmisión de las Escrituras. Luego, tomando el toro por los cuernos, demostraría que el Corán es sólo una deformación de las Sagradas Escrituras y que Mahoma es sólo un miserable. En conclusión, se insistiría sobre esta idea que el Corán y el Islam sólo son un tejido de abominaciones aparentada a las sedas heréticas más depravadas”...

  En 1955, después de varios intentos infructuosos para organizar un centro de estudios sobre filosofía árabe en el que se pudiese estudiar objetivamente el pensamiento musulmán, el P. Théry tomó la decisión de publicar el resultado de sus pacientes estudios sobre el origen del Corán, pero para no chocar con sus superiores, atacados por el complejo de prudencia y temor frente a los musulmanes, escribe su obra bajo seudónimo: Hanna Zakarias bajo el título de El Islam, empresa judía. De Moisés a Mahoma...

  La tesis de Hanna Zacharias se presenta como revolucionaria, monstruosa para muchos islamólogos, impía para los musulmanes, pues suprime de la historia universal una de las tres grandes religiones monoteístas que resulta ser una simple deformación de la religión judaica y reduce a uno sólo los libros revelados : La Biblia, de la cual el Corán es sólo eco y deformación.

  Ya varios islamólogos habían reconocido la existencia en el Corán de relatos emparentados con el Pentateuco, con leyendas rabínicas, con los evangelios apócrifos y una moral calcada sobre la tendencia judía, pero H. Zakarias va más lejos: no se trata de relatos emparentados, ni de influencias; se trata de una obra judía y no árabe.

  De un intento para convertir a los árabes al judaismo y no para fundar una religión nueva. H. Zakarias ha interpretado todos los capítulos del Corán en función de esta hipótesis. De este estudio se ve que la identidad de los temas, la existencia de detalles bíblicos, la misma redacción indican que no se puede tratar de simples coincidencias. Los musulmanes explican este paralelismo admitiendo que el Dios Único se reveló en el Pentateuco y en el Corán y pudo repetirse. Sin embargo, por poco que se piense en esta solución, se aprecia su falta de sentido, pues ¿cómo es imaginable que Dios haya repetido mezclados algunos fragmentos de su Revelación al pueblo de Israel, junto con leyendas judías, todo ello deformado, a menudo confundido y materializado? el instructor de Mahoma no pudo ser el Yahvé de Moisés. Hace falta un intermediario entre el texto bíblico y el “profeta” y aquí viene la hipótesis de H. Zakarias y es que un Rabino de la Meca fue el que se encargó de predicar a Mohamed el texto del Antiguo Testamento. El inspirador de Mohamed no fue el Dios único ni el ángel Gabriel, sino simplemente un judío, un rabino erudito que organizó esta catequesis para convertir a los árabes al judaísmo.

  Esta tesis ya había sido lanzada por dos autores ingleses poco conocidos, pero que son precursores de los estudios de H. Zakarias, y ninguno de los dos se atrevió a considerar a Mahoma, no como el fundador de una nueva religión, sino como el discípulo de un judío...

  El Islam, mero subproducto del judaísmo, carece de originalidad. Las pretensiones árabes se derrumban y sólo quedan como producto de la Revelación divina, el Judaísmo mosaico y el cristianismo...


El origen judío del Islam

  Según las conclusiones del P. Théry (H. Zakarias), Mahoma no ha compuesto el Corán, sólo ha sido su transmisor (como el mismo afirma repetidas veces), pero el texto no le fue dictado por Dios ni por el ángel San Gabriel, sino que es sólo la enseñanza apologética que un judío de la Meca le dictó en árabe y a esta enseñanza doctrinal de origen bíblico se unen las crónicas del apostolado en la Meca y en Medina, de modo que en el Corán actual existen dos partes distintas: una, que corresponde a las enseñanzas del rabino instructor y de las cuales seguramente sólo se conservan algunas partes, que fueron las que Mahoma retuvo en su memoria, y otra parte que constituyen unas verdaderas Actas del Islam.

  Las ideas básicas de la catequesis judía eran la aceptación de la ley Musaica y del monoteísmo y el rechazo de toda idolatría y como corolario el odio a la doctrina cristiana como opuesta al monoteísmo mosaico (no olvidemos que Jesucristo fue condenado por decirse Hijo de Dios). La finalidad del rabino era convertir a las tribus árabes en prosélitos judeo-árabes.

  Pero los árabes que aceptaron las enseñanzas de Mahoma que repetía lo que le dictaba el rabino, no aceptaron la fusión y menos la autoridad de los judíos, de modo que se organizaron en comunidad autónoma frente a los judíos y se sintieron orgullosos de tener ellos también un Libro revelado por Dios, un libro sagrado en árabe, lengua que hasta entonces era hablada casi exclusivamente por hombres primitivos e ignorantes...


Origen judío de las herejías

  La tesis del P. Théry sobre el origen judío del Islam puede darse por bien establecida desde el punto de vista histórico... El Corán no es una revelación divina pero contiene muchos elementos de la Revelación, y estos elementos son judaicos.

  Pero como el Corán es posterior a la venida de Nuestro Señor y posterior a la Revelación completa dada por el Nuevo Testamento, la religión musulmana no ha tenido más remedio que consignar la existencia del Cristianismo; el Corán habla de Jesús, hijo de María y los musulmanes lo consideran como un profeta, pero se escandalizan ante la afirmación “Jesús es Dios” y niegan su crucifixión y gloriosa Resurrección. Por esto algunos autores han considerado al Islam como una herejía, una herejía límite pues niega la inmensa mayoría de los dogmas de la Iglesia; pero de todos modos, una herejía.

  Frente a algunos de los cristianos ecumenistas filoislámicos que han afirmado que la Iglesia “nunca ha condenado al Islam como religión” hemos tenido la curiosidad de estudiar sistemáticamente las condenas solemnes de las tesis musulmanas; resulta de nuestro estudio que existen un total de cerca de 1.000 condenaciones solemnes de las tesis musulmanas; en realidad, esta religión conserva un número muy pequeño de verdades, que son las que también admite el judaísmo. Es, pues, el Islam una de las doctrinas más alejadas de la Doctrina ortodoxa.

  Es interesante el comprobar cómo en el origen de todas las herejías se encuentra una influencia judía; parece ser ésta una constante de la historia de la humanidad y la tesis del P. Théry nos demuestra que el gran enemigo del Cristianismo que es el Islam, también tiene un origen judío. Porque el pueblo judío ha sido y es un pueblo excepcional en la historia de la humanidad, los demás pueblos, las diversas civilizaciones, han sido efímeras, en cambio el pueblo judío continúa influyendo y actuando en el proceso profundo de la historia.

  Y, como dice enérgicamente el P. Julio Menvieille: “Todo lo malo que se perpetra en los veinte siglos de historia cristiana debe ser primero y principalmente judaico. Los otros pueblos, los gentiles, si quieren obrar la iniquidad tendrán que venir a la zaga de los judíos; los gentiles, si quieren carnalizar, tendrán que judaizar; así con gran exactitud teológica los Santos Padres llaman judaizantes a los gentiles que diseminan la herejía” (pág. 29), y más adelante añade: “Después que Cristo fue levantado en alto sobre el monte Calvario, el mundo ha quedado entregado a dos fuerzas verdaderamente opuestas: la judía y la cristiana. »En el mundo actual, en todas las manifestaciones de la vida no puede haber más que los modos verdaderamente fundamentales, dos polos de atracción: el cristianismo y el judío; sólo dos religiones: la cristiana y la judía. Sólo dos internacionalismos: el cristiano y el judío. Todo lo que no sea de Cristo y para Cristo, se hace a favor del judaísmo. De aquí que la descristianización del mundo corre paralelamente con su judaización”

  El Islam a pesar de ser un subproducto del judaísmo no parece a primera vista entrar en el esquema del P. Menvieille por su oposición actual a Israel, pero es también una constante de la historia que los enemigos del cristianismo se oponen con frecuencia unos a otros, sobre todo cuando el cristianismo no constituye peligro para ellos.

  Por ahora, los pueblos cristianos, atacados de parálisis y de falta de iniciativa y distraídos por sus preocupaciones materialistas, son incapaces de mantener ideas claras y reaccionar frente a los enemigos de su religión.


El Islam, ¿Empresa Judía? – Julio Garrido – Revista Verbo 1973 – Págs 609-620



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viernes, 20 de junio de 2014

Francisco destruye la capacidad de asombro - Por Augusto TorchSon


  Inútilmente reaccionaríamos al seguir sorprendiéndonos por las reiteradas manifestaciones de apoyo de Francisco a grupos tan abiertamente enfrentados con la Iglesia Católica. Del mismo modo que ya es más que consabido el rechazo epidérmico que manifiesta para todo lo que huele a tradicional o “excesivamente sacro” para cuyos representantes Bergoglio no escatima palabras descalificantes y a quienes excluye de su casi infinito concepto de misericordia, tal vez tratando con esta excepción de confirmar su regla.

  La ingenuidad frente a estas actitudes, bien puede hoy considerarse con todo fundamento como pecaminosa por negligencia, ya que Francisco no disimula sus revolucionarios actos. Bien conviene repasar algunos acontecimientos que, aunque sobreabundantes, confirman nuestra afirmación.

  La semana pasada el obispo de Roma recibió en audiencia privada a la dirigente comunista vinculada a grupos subversivos Milagro Sala. Antes de abordar el asunto viene al caso señalar que los “Abogados por la Justicia y la Concordia” que luchan por la verdad histórica y defienden a los presos políticos de Argentina que están en una  situación cada vez más terrible por la venganza marxista del gobierno Argentino de Cristina Fernandez; fueron recibidos solo tres minutos en audiencia pública a pesar de haber gestionado con bastante antelación una audiencia privada, dada la gravedad de las cuestiones a tratar (aquí). Pero ya sabemos como veremos más adelante que Bergoglio declaró “nunca haber sido de derechas” y todo lo que esté relacionado con lo castrense, como buen amigo del socialismo mundialista, parece provocarle urticarias.


  Volviendo a la visita de la representante del indigenismo marxista, para quienes no conocen a la dirigente del oficialismo argentino, tenemos que decir que está al frente de la agrupación “Tupac Amarú” que como se sabe es el nombre que usa el grupo terrorista peruano MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amarú). 


  Esta dirigente marxista maneja grandes fondos destinados a la construcción de viviendas estatales. Y en ese sentido cabe mencionar que la agrupación Tupac Amarú entregó viviendas destinada exclusivamente a gays, lesbianas y travestis de la provincia de Jujuy (aquí). También fueron participantes activos de la marcha del “orgullo gay” en dicha provincia(aquí). Así en el video que ponemos a continuación de RomeReports se menciona que se anotició a Francisco sobre el trabajo “social” que lleva a cabo esta dirigente con sus cooperativas, el cual favorece especialmente a esta minoría aberrosexual. Otra vez surge la relación de Bergoglio con los grupos progays que tan vinculados están a su persona y por los que manifiesta una particular predilección. Al respecto ver aquí, aquí, aquí y aquí


  Ahora, ya conociendo las simpatías por las izquierdas y los grupos progay, cabe resaltar otro aspecto no menos escandaloso. En el video nos cuenta RomeReports alegremente que a Francisco le regalaron hojas de coca consideradas por estos grupos indigenistas como "sagradas", informándole que representan sabiduría y que sus abuelos las "leen", y dado que estas son prácticas paganas e idolátricas realizadas por chamanes, brujos y curanderos, a algunos (cada vez menos) nos causó asombro ver como éste procedió sin más a bendecir dichas "hierbas mágicas".  


  Hasta aquí lo que sería una pequeña transgresión de las que tanto les gusta hacer gala al obispo de Roma. Pero subiendo de tono con las polémicas, en la entrevista concedida al periodista de su religión-raza preferida, esto es al judío Henrique Cymerman, mencionó con total tranquilidad que son leyendas negras la del judaísmo deicida, del judío vagabundo y sin patria y que el Concilio Vaticano II cortó con eso, es decir, con las palabras mismas de las Sagradas Escrituras cuando por ejemplo se cita el jactancioso descaro en la actitud de este pueblo frente al deicidio: “...respondiendo todo el pueblo dijo: Recaiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”(Mt. 27, 25). Interesante sería preguntarle a Francisco como interpreta a la luz de este innovador Concilio las palabras de Jesús a los judíos de Juan 8, 44: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer”. Pero pensar que estas pueden ser las palabras más escandalosas del obispo de Roma, sería subestimarlo, por lo que continuó culpando del  “antisemitismo a las corrientes políticas de derecha”. En este punto, debería llamar la atención que Francisco, aunque manifestó nunca haber sido de “derechas”, circunscribe dicha antipatía a la derecha nacionalista católica, ya que la judaica, representada en su corriente más extrema, esto es el sionismo, fue por él reiteradamente homenajeada, llegando a los extremos de hacer una ofrenda floral en la tumba de su creador Teodoro Herzl, y “honrar” con un doctorado “Honoris Causa” al sedicente sionista rabino Skorka, que en dicha oportunidad acusó abiertamente a la teología católica por el antisemitismo que “exterminó” a sus ancestros. Para dejar mejor asentado lo manifestado, agregamos el video correspondiente al excelente blog amigo In-Expectatione, en cuyo artículo se hace un más claro y adecuado análisis sobre esta situación, por lo cual nos remitimos al mismo.


  Lo que sería interesante es, que así como se preocupa tan a menudo por el incorrectamente llamado antisemitismo, también se ocupe por defender a los suyos del cada vez más intenso anticristianismo, ya que la caridad empieza por casa, especialmente de sus victimarios. Y en ese sentido, no podemos dejar de mencionar las continuas masacres musulmanas a cristianos llevadas a cabo de las más atroces formas; cristianos a los que Francisco parece obligar a poner sus otras mejillas aunque esto les cueste sus vidas. Sin embargo, en vez de dar refugio a los católicos martirizados en países islámicos, se los brinda a los inmigrantes ilegales de este grupo religioso. Así, y esta vez recuperando la plenitud de nuestra capacidad de asombro, pudimos observar como en unas Iglesias en Sicilia se les dio alojamiento a estas personas, mostrando un desprecio sin precedentes por la sacralidad que corresponde al Templo de Dios (aquí).


   A esta altura, debiendo entender que lo sacro puede ser igualmente profano por efecto de la “misericordia” bergogliana, y que da lo mismo ser judío, musulmán, budista, umbandista, ateo y porqué no satanista para no discriminar; porque en más de una oportunidad mencionó que todos rezamos al mismo dios; bien podemos aprender de Francisco y en vez de pedir la bendición a un sacerdote “católico, apostólico, romano” podemos como gesto de buena voluntad ecumaníaca, solicitarla a cualquier hereje y cismático, ya que más que la unidad, lo que en tiempos democráticos siempre hay que buscar es el amontonamiento. 



  Trabajando para que Cristo reine.

Augusto TorchSon

Agradecemos al blog amigo http://elpozodejacob.tripod.com/ por la información que nos hizo llegar.

Nacionalismo Católico San Juan Bautista


jueves, 6 de febrero de 2014

Vaticano de Francisco se protestantiza y celebra el pecado - Por Augusto TorchSon

  En otra de las cada vez más increíbles novedades de la "Gestión Bergoglio" al frente del Gobierno Vaticano, leemos en las agencias oficiales de noticias de esta Sede NEWS.VA, y radiovaticana.va, que “luteranos y católicos van a celebrar juntos el quinto centenario de la Reforma Protestante y recordar con alegría los 50 años de diálogo ecuménico oficial llevados a cabo en todo el mundo a raíz del Concilio Vaticano II”.

  Según informa RadioVaticana, el documento para las celebraciones se presentó el 17 de junio de 2013, durante una conferencia de prensa celebrada en el Centro Ecuménico de Ginebra, contando con la presencia del presidente de la Federación Luterana Mundial, Dom Munin Youanm, y el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, Cardenal Kurt Koch.

  Según lo relatado en esta publicación vaticana, las acusaciones recíprocas entre ambas confesiones ya no existen.

  Tenemos que recordar que el Cardenal Koch trabajando bajo la dirección del Papa Benedicto XVI en junio del 2012 ante la invitación a participar en los festejos de este quinto centenario decía: “Los acontecimientos que dividen a la Iglesia no pueden ser llamados un día de fiesta”, agregando además: “NO PODEMOS CELEBRAR UN PECADO”. Entonces nos preguntamos, no sin preocupación, si este cardenal  no está empezando a padecer del mal de Alzheimer

  El artículo donde hace esta ortodoxa defensa en contra del falso ecumenismo el cardenal Koch, lo publica la ultraoficialista INFOCATÓLICA, que cambia de bandera de acuerdo a las circunstancias con camaleónica destreza.

  Sin embargo, ironías aparte, y para ser sinceros, no podemos decir que nos sorprendan la actitudes del cardenal Koch que más que haber cambiado de actitud, por muchas de sus últimas intervenciones ecumaníacas; parece sentirse liberado y hasta contento de poder manifestarse como lo está haciendo al amparo de Francisco.


  Todavía no podemos recuperarnos de la escena del cardenal Bergoglio predicando a miles de protestantes en el Luna Park en la reunión de esta comunidad CRECES, donde como broche de oro, se arrodilló para hacerse bendecir por herejes. Tristemente el cardenal Bergoglio que dice sufrir problemas en la rodilla, no podía en ese entonces ni puede ahora arrodillarse en el momento de la consagración, más si puede hacerlo para este acto apostático (Según la encíclica Mortalium Animos) y también para desobedecer las normas del Misal Romano para besar los pies de musulmanes y mujeres.


  La prensa oficialista católica, como empleados rentados que son, es lógico que traten de justificar todo lo que se haga en el Vaticano, por más repugnante a nuestra doctrina que sea, pero esperamos de todo corazón que el católico que busca la verdad con sinceridad y rectitud de conciencia, se de cuenta que no es normal lo que está pasando y no podemos pensar que en nombre de la obediencia tenemos que seguir el error y el pecado, haciendo al Espíritu Santo responsable como si éste Espíritu de Verdad Divino pudiera ser contradictorio.


Como dato final tenemos que informar que la noticia de http://www.news.va/pt/news/os-preparativos-para-a-celebracao-ecumenica-dos-50 solamente fue publicada en su versión en portugués, y teniendo en cuenta que en Brasil es el país donde mayor cantidad de católicos hay en el mundo, pero sin embargo estos están migrando masivamente al Pentecostalismo, nos parece que es una cuestión a tener en cuenta.

  Ya mucho publicamos y hablamos sobre la Religión Universal, promovida por la ONU y fundada no en la verdad, sino en el sincretismo. Esta gran impostura religiosa que estamos viviendo tenemos que analizarla a la luz de la Segunda Carta de Tesalonicenses, ya que puede implicar el marco espiritual adecuado para la aparición y gobierno del único y personal Anticristo, que parece estar pronto a manifestarse.

  Para terminar reproducimos las palabras más actuales que nunca del Papa León XIII:

“Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la verdad que profesan.

  La cobardía y la duda son contrarias a la salvación del individuo y a la seguridad del Bien Común, y provechosas únicamente para los enemigos del cristianismo, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos. El cristiano ha nacido para la lucha”

Trabajando para que Cristo Reine

Augusto TorchSon

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

Ante la posibilidad que la noticia desaparezca del portal oficial de noticias del Vaticano, tomamos la precaución de realizar impresiones de pantalla que agregamos. Hacer click en las imágenes para agrandar.

y teniendo en cuenta que la magia de Infocatólica hace desaparecer las noticias inconvenientes, también agregamos impresiones del artículo que mencionamos.

jueves, 23 de enero de 2014

Empacho Ecuménico - Por Fray Gerundio

Nota de NCSJB Hoy da lo mismo leer la Biblia que el Corán según aconseja quien tiene que ser el Pastor de pastores de la Iglesia Católica y tiene la obligación de promover solo el catolicismo como religión verdadera; según vemos en el video de Romereports del 20 del corriente mes.


   En tiempos en donde se puede ser católico sin serlo o no ser católico siéndolo, a quienes nos acusan de cismáticos, les decimos que estas supuestas paradojas, no hacen más que demostrar que cuando se abandona el sentido común, no se puede llegar nunca a buen puerto. Y sí Benedicto XVI al asumir su pontificado, mencionó que la Nave de Pedro hacía agua por todos lados, parece que su nuevo Capitán está aumentando su peso con heterodoxas cargas, como queriendo probar hasta adonde soporta y puede todavía seguir llamándose Católica.

Augusto TorchSon


Empacho Ecuménico

  Una indigestión es un empacho. Y por extensión, un empacho es también un hartazgo: hartazgo de comida o hartazgo de cualquier otra cosa. Mi indigestión de hoy ha sido provocada por el exceso de ecumenismo que esta semana nos rodea, nos agobia y nos intenta comer el coco. Hartazgo y empacho de ver a los eclesiásticos y laicos eclesiastizados, con un más que notable y llamativo embeleso (lo que normalmente llamaríamos caída de baba), ante las posibilidades de una unidad cristiana a costa de lo que sea.

  Hace ya años que nos vienen adoctrinando con el tema y hay que reconocer que lo han conseguido. Hasta el punto de que en mi convento muchos frailes piensan ya como protestantes, comprenden muy bien a los ortodoxos, justifican a los metodistas y culpan a los católicos de todo lo que ha pasado en los últimos mil quinientos años. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, acabará siendo la Novena de San Focio, San Miguel Cerulario, San Lutero y San Calvino, al paso que vamos. Pero ya digo que mis novicios parece que rezan mejor que nunca en esta dichosa y empachosa semana. Nunca los he visto rezar con tanta ilusión, aunque lo hagan como papagayos ecuménicos amaestrados.

  Dicen que esto comenzó en 1908 y que luego se fueron añadiendo nuevos enriquecimientos. Claro que el mayor de todos llegó cuando se abrió la espita para el compadreo sincrético -con el Papa a la cabeza-, en aquel lejano Asís de 1980, apoyados en los frutos del Concilio (que también en esto tuvo sus rupturillas con la Tradición) . Desde entonces, como se le ocurra a uno comentar que la Iglesia Católica es la única verdadera, que no es una parte de la Verdad, sino que posee toda la Verdad y que todo ecumenismo auténtico consistirá en atraer hacia la Verdad Completa que sólo está en ella, tiene asegurado el exilio de por vida. Además de que será tildado de intolerante y falto de caridad. Que me lo digan a mí, que salgo siempre a coger setas el día en que se lleva a cabo en el Convento la reunión ecuménica de turno.

  Resultan muy curiosos y a la vez espeluznantes, el lema y los modos con que se ha presentado este año la campaña del Octavario para la Unidad de los Cristianos. Cogiendo el tema por los pelos y citando a San Pablo en su carta a los Corintios (también por los pelos), nos venden una vez más el ecumenismo a cualquier precio. Lo importante es la unidad, aunque sea a costa de que las verdades de fe queden rotas y maltrechas por estos hermanos cristianos, que según algunos se separaron por la intransigencia de la Iglesia de la época. Vean el disparate monumental que ha preparado el Cardenal Kotch con la ayuda de miembros de otras confesiones. [Reconozco que estos cardenales que presiden este Dicasterio me resultan sumamente antipáticos, porque acaban pensando más como protestantes que como católicos. Si no, que se lo digan al cardenal emérito Walter Kasper, con sus publicaciones y obras teológicas más cercanas a Lutero que a la teología católica].

  Llama la atención el Monitum que en su día publicó el Santo Oficio sobre estas reuniones ecuménicas. Ya entonces, había quien se adelantaba a su tiempo y organizaba estos saraos con toda pompa y solemnidad, sin llegar a los estragos actuales, claro. El documento emanado en este caso, con fecha 1949 advertía muy certeramente a los Obispos sobre las condiciones que se debían guardar, en el caso de que alguien se reuniera con protestantes para rezar por la unidad de la Iglesia. Casi me da vergüenza traerlo a esta columna, porque por un lado me seguirán tachando de anticuado, aunque por otro me regocijo pensando que ésta era realmente la auténtica reconciliación con los hermanos separados: la exigencia de que regresen a la casa paterna, de la que salieron por negar creencias y dogmas sin los cuales no se está en la Iglesia Verdadera.

Vean ustedes, por ejemplo esta joya de texto, aunque algo largo, muy actual y que ha sido pisoteado por los propios guardianes de la Fe. Corresponde al Monitum anteriormente citado. Les aconsejo que lo lean detenidamente.

  “Respecto al método a seguir, los obispos mandarán qué hay que hacer y qué hay que omitir, y se cerciorarán de que todos siguen sus preceptos a ello referentes. Además vigilarán para que, bajo el falso pretexto de que hay que atender más a lo que nos une que a lo que nos separa, no se fomente un peligroso indiferentismo, sobre todo en quienes son menos experimentados en cuestiones teológicas y cuya práctica religiosa es más bien débil. Pues hay que guardarse de que por un espíritu que hoy suele llamarse «irénico», las doctrinas católicas -ya se trate de dogmas o de doctrinas relacionadas con los dogmas- sean de tal modo adaptadas a las doctrinas de los disidentes mediante estudios comparativos y en un vano esfuerzo de igualar progresivamente las diversas Confesiones religiosas, que padezca por ello la pureza de la doctrina católica o se oscurezca su verdadero y seguro contenido.

  Desterrarán también aquellos modos de expresión, de que resultan falsas concepciones o engañadoras esperanzas que jamás pueden ser cumplidas, así, por ejemplo, cuando se afirma que lo que dicen las encíclicas de los papas sobre la vuelta de los disidentes a la Iglesia, sobre la constitución de la Iglesia o sobre el Cuerpo místico de Cristo no debe ser exageradamente valorado, porque no todo es precepto de fe, o, lo que es todavía peor, que en cuestiones dogmáticas la Iglesia católica no posee la plenitud de Cristo, sino que en eso puede ser todavía perfeccionada por otras. Con el mayor cuidado e insistencia se manifestarán contra el hecho de que en la exposición de la Reforma y en la historia de los Reformadores se exageren tanto las faltas de los católicos y se palie de tal modo la culpa de los Reformadores o se destaquen tan en primer plano cosas accesorias, que con ello apenas se puede ver o valorar lo principal, a saber, su apartamiento de la fe católica. Finalmente vigilarán, no sea que por exagerado y falso celo exterior o por comportamientos imprudentes y llamativos, en vez de favorecerlo, se perjudique el fin pretendido.

  Por tanto, hay que exponer y explicar toda la doctrina católica. Sin reducción alguna. De ningún modo se debe callar o velar con palabras equívocas lo que la doctrina católica dice sobre la verdadera naturaleza y grados de la justificación, sobre la constitución de la Iglesia, sobre el primado de jurisdicción del papa romano, sobre la única verdadera unión mediante la vuelta de los disidentes a la única verdadera Iglesia de Cristo. Se les puede decir ciertamente que con su vuelta a la Iglesia no pierden de ningún modo el bien que hasta ahora les ha sido concedido por gracia de Dios, sino que con la vuelta se hará más perfecto y cumplido. En todo caso se ha de evitar hablar de estas cosas de modo tal que nazca en ellos la creencia de que con la vuelta ellos aportan a la Iglesia algo esencial de lo que hasta entonces ha estado privada. Esto ha de ser dicho en claras e inequívocas palabras, primero, porque buscan la verdad, y después, porque jamás puede haber una verdadera unidad fuera de la verdad.”
[AAS, 1949, pp. 124 ss.]

  Que le digan al eminente miembro del G-8 consejero del Papa, de rancia estirpe tradicionalista (quieren que pensemos), con hábito franciscano humilde y pobre, si tenían razón en el Santo Oficio allá por el año 1949. Parece que a él le subyuga la unción con que lo unge la ungida pastora. Y la unción con que se deja ungir. Lo que yo decía antes: caída de baba y embeleso; en este caso, cardenalicio.


   De todos modos, creo que es absurdo celebrar ya esta Semana por la Unidad. Estamos ya unidos, puesto que actualmente los católicos piensan como los protestantes en gran número de temas teológicos y en sus creencias han asimilado ya los cambios necesarios para hacer que nos acerquemos a las confesiones cristianas, mucho más que ellos a nosotros. Si hiciéramos una encuesta sobre el tema, nos podríamos llevar una sorpresa monumental. Un gran porcentaje de católicos ya no son católicos, aunque se firmen documentos sobre la justificación con un lenguaje tan ambiguo, que acaba dando la razón al señor Lutero. Por eso digo que es absurdo celebrar esta Semana.

  Ya les dijo el Papa a los de Taizé cuando les recibió hace pocas fechas: Europa necesita de su fe. ¿Para qué insistir más? ¿Para qué ahondar más? Eso de la Fe es algo común a todos. Así que ya está.

  Por eso pienso que más bien habría que celebrar la Semana de Unión con los judíos. Aunque también con esos estamos a punto de unirnos, dado el pachangueo que se gastan en Santa Marta comiendo con el Santo Padre los más destacados rabinos del Universo Mundo. Tuvimos que tragar saliva al ver entrar en las Sinagogas a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, pero esto de ahora es más difícil de soportar, si cabe. Porque es el compadreo ecuménico llevado al grado de merendola doméstica con los que no creen en el Hijo de Dios. Yo creo que nos están preparando para el próximo viaje del Papa a Tierra Santa, en donde probablemente van a declarar a Jesús de Nazareth como Judío del Año, aunque se equivocara en eso de considerarse el Mesías. Pero como amaba a los pobres, se le puede perdonar. Vamos a ver muchas cosas interesantes en este próximo viaje.


   Yo por mi parte, sigo pensando lo mismo de siempre y me adhiero plenamente al manifiesto del Santo Oficio de 1949 y pido al Señor para que me dé fortaleza para los próximos gestos ecuménicos que se avecinan. Quizá una barbacoa en Santa Marta con los Franciscanos de la Inmaculada, pues esos sí que están ya hace tiempo fuera de la Iglesia. Faltaría más.

Visto en: tradiciondigital.es

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

"La tolerancia igualitaria de todas las religiones...
es lo mismo que el ateísmo."
[Papa León XIII, "Imortale Dei"]