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miércoles, 24 de junio de 2015

Nueva religión ecologista – Alberto Villasana


-         Con su Encíclica "Laudato Si", Bergoglio cae dentro de las peores corrientes del ambientalismo mundialista. Aunque inexistente, la falsedad del "calentamiento global" queda consagrada como dogma
-         La eco-teología que toma elementos del ecologismo extremo de la New Age
-         En un análisis marxista, la Encíclica opone gratuitamente los marginados de las periferias a las transnacionales ecocidas
-         El documento fue presentado por Joachim Schellnhuber, promotor del Gobierno Mundial y de la reducción poblacional


  La Encíclica "Laudato Si" es desafortunada no solo porque hay temas mucho más urgentes para la Iglesia en estos momentos, sino porque viene a favorecer una serie de conceptos sociales falsos y dañinos para el hombre.

  En primer lugar, el documento se basa en la tesis, completamente errónea, de que el planeta está sufriendo un "calentamiento global". Dice el documento: "Existe un consenso científico muy consistente que indica que estamos en presencia de un preocupante calentamiento del sistema climático". Si algo no existe es precisamente un "consenso científico". Todo lo contrario.

  La falsedad del "calentamiento global" fue creada en ámbito iluminista-sionista para justificar una serie de medidas mundialistas como el impuesto global al carbón, a los combustibles fósiles, etc... y, sobre todo, medidas para reducir la "sobrepoblación" mundial que supuestamente es la causa de dicho "sobrecalentamiento".

  El 21 de noviembre de 2009 sucedió lo que se conoce como el "climategate" o el "gran escándalo del siglo", y es que un hacker entró a la red interna de la Unidad de Investigación Climática (CRU) de la Universidad de East Anglia, Inglaterra, y sustrajo más de mil correos que demostraban como los "científicos" de este centro llevaban trece años mintiendo y manipulando las cifras térmicas para hacer creer que existe un calentamiento global. Este centro provee los análisis de temperatura a todo el mundo.

  En un correo particular, el profesor Phil Jones, jefe del CRU, relata la preparación de una figura para la declaración de la Organización Meteorológica Mundial sobre el estatus global del clima en 1999. Escribe: "He completado 'el truco de la naturaleza de Mike' de sumarle a las temperaturas reales a cada serie por los pasados 20 años para esconder el declive".
  


Contrariamente a lo que postularon esos pseudo científicos durante tantos años, y que sirvió a la creación del gran mito, hay evidencias que demuestran lo contrario: el planeta se ha venido enfriando en las últimas décadas. No solo padecemos inviernos cada vez más fríos y fenómenos de congelamiento que antes no existían. También hay datos científicos, como el arrojado por la sonda TIMED, lanzada al espacio por la NASA para medir la variación anual de la temperatura atmosférica, que demuestran lo contrario al mito del "calentamiento".

  TIMED significa "Thermosphere, Ionosphere, Mesosphere Energetics and Dynamics", y es una sonda lanzada por la NASA el 7 de diciembre de 2001 para medir las temperaturas de la ionósfera, la mesósfera y la baja termósfera de nuestra atmosfera terrestre. A los ocho años, la sonda arrojó dos importantes datos consistentes y reveladores: el planeta Tierra se está enfriando, y dicho enfriamiento es debido a las variaciones en el ciclo solar. Es decir, ningún calentamiento global y nada que ver con la "causa humana" postulada por los ambientalistas y agentes del gobierno mundial.

  En diciembre de 2009, un mes después de que se publicó el "escándalo del siglo" de la CRU, John Coleman, fundador del Weather Channel, junto con más de 30,000 científicos, denunciaron a Al Gore por fraude, al dedicar su Fundación, "The Climate Project", a diseminar por todo el mundo la falsedad del calentamiento global.

  No fueron los primeros científicos. Ya en junio de 2008 se había llevado a cabo la firma de la "Declaración de Manhattan", suscrita por 500 científicos y liderada por los doctores Arthur Robinson y Scott Armstrong, y a la cual se han sumado posteriormente otros 31,000 científicos. La Declaración establece que es falsa la información de que se están fundiendo los glaciares y de que la temperatura mundial se está incrementando. "Es una falsedad interesada, porque miles de burócratas y políticos vienen a convencernos de que el mundo está en peligro, y de que los necesitamos a ellos y sus sueldos para salvarnos" señaló Armstrong.

  El mito nació en 1970, en la ONU, cuando un grupo de ambientalistas y políticos celebraron el "Día Mundial de la Tierra" y decidieron lanzar, sin prueba científica alguna, la "alarma" del supuesto "calentamiento global".
  
  En 2007, la misma ONU auspició la publicación del Informe Intergubernamental sobe el Cambio Climático (IPCC), el cual gratuitamente predijo aumentos en las temperaturas globales durante los próximos 92 años que pondrían en peligro el ecosistema terrestre. Los ambientalistas, liderados por Al Gore, tomaron el IPCC como biblia a imponer por todo el mundo.

  Otra falsedad, que se añadió a la primera, es que el supuesto calentamiento es atropogénico, es decir, originado por la sobrepoblación humana. Aquí es donde los agentes del gobierno mundial argumentaron que es necesario reducir la especie humana como asunto de supervivencia. Sobrecalentamiento, escasez de alimentos, de agua y espacio, hacen necesario no solo contener el crecimiento poblacional, sino reducirlo por cualquier medio posible.

  La bandera ambientalista que justifica reducir la población mundial no solo es patrocinada por la ONU, fundaciones privadas se han sumaron también a esa causa globalista. Una de las ponencias más escandalosas, durante la Cumbre Mundial sobre el Clima llevada a cabo en Cancún en 2010, fue la de Ted Turner, magnate fundador de CNN. Allí declaró abiertamente que "es necesario reducir la población, de los 7 u 8 mil millones de habitantes que hay actualmente, a unos 2 mil millones". Bill Gates el gurú de Microsoft, quien lleva a cabo campañas masivas de vacunación, sobre todo en África (de las que han surgido enfermedades modernas de diseño) ha declarado que "si hacemos un buen trabajo con nuevas vacunas, servicios de salud reproductiva, atención médica, tal vez podamos reducir la población en un 10 o 15 por ciento". Joachim Shellnhuber, fundador del Instituto para el Impacto Climático, a quien Bergoglio pidió presentar su Encíclica en El Vaticano, ha declarado que es preciso reducir la población mundial a 7 mil millones a solo uno y medio.
  

  
  Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU, declaró abiertamente, el 26 de octubre de 2009, que "Un acuerdo climático debe incluir una estructura de Gobernancia Global". Nos preguntamos ¿qué tiene que ver un acuerdo climático con un Gobierno de alcance mundial? No lo explicó, solo se limitó a repetir el mantra sobre el cual se ha venido construyendo esa gran mentira elitista y antihumana.

  El segundo elemento lamentable de la Encíclica de Bergoglio es que retoma conceptos tomados de la New Age. Ésta corriente de pensamiento tiene sus más remotas raíces en la Sociedad Teosófica de la espiritista rusa Helena Blavatsky. En 1885 escribió su "Doctrina Secreta" en la que configuró el plan de un Gobierno Mundial y una religión mundial, objetivos nacidos en la masonería iluminista.

  Punto esencial de la New Age es la teoría del ecologismo extremo, que viene a ser una forma moderna de panteísmo, al postular la figura de la "hermana Tierra" o Gaia la "madre Tierra", y la idea de "energía" que fluye a través de la naturaleza y de los seres vivos.
  

  
  Antropomorfismos como el de la "hermana Tierra" usados por la Encíclica, aun si fueran solo metafóricos, no hacen sino preparar el camino para la imposición de la "Carta de la Tierra", futura "Constitución" del Gobierno Mundial diseñada para sustituir la tabla de los 10 mandamientos. La Carta, que hoy tiene el status de una "ley blanda", servirá de base para documentos vinculantes a ser adoptados por los gobiernos como parte de una "ética" global.
  

  
  El ecologismo extremo está cargado de análisis marxista, y ha venido a ser una reelaboración de la teología de la liberación en términos pseudo científicos. Este es el tercer elemento preocupante de la Encíclica de Bergoglio.

  Padre de la teología ecologista es Leonardo Boff quien, en el Congreso Continental de Teología, llevado a cabo en Brasil en 2012, hizo una invitación a reinterpretar el cristianismo para salvar a la "crucificada" Madre Tierra. Declaró: "Dentro de esa opción por los pobres (propugnada por la Teología de la Liberación) hay que meter al gran pobre que es la Madre Tierra, que es Pachamama, es la Magna Mater, es la Tonantzin, es la Gaia, es el gran pobre devastado y oprimido".

  Citando a Jon Sobrino, otro liberacionista asistente al congreso, Leonardo Boff subrayó que "la Tierra esta crucificada, hay que bajarla de la Cruz, hay que resucitarla y eso es la tarea de una eco-teología de la liberación".
  
  Según Boff el universo es "autoconciente", y la "Tierra ha comenzado a pensar, sentir y amar". "La teología de la liberación nació escuchando y explicando el grito de los pobres, pero no solo los pobres gritan: gritan las aguas, gritan los árboles, gritan los animales, gritan los vientos, la Tierra grita", dijo.

  En un análisis marxista, propio de esa eco-teología, la Encíclica contrapone los marginados de las periferias a las transnacionales ecocidas. Sin ningún miramiento se atreve a sentenciar: "Esas situaciones provocan los gemidos de la hermana tierra que se unen a los gemidos de los abandonados del mundo". ¿En dónde está la relación entre el supuesto "calentamiento global" (que afecta a la "hermana tierra") y la pobreza existente en las periferias y los abandonados del mundo? No se explica, simplemente es lanzado como sentencia ideológica.

  La Encíclica, muy aparte de que logre concientizar sobre el deber de cuidar el planeta, debido a estos tres perniciosos elementos se puede convertir más bien en un instrumento de manipulación ideológica por parte de quienes pretenden imponer una religión mundial y un gobierno mundial.

  Diría el gran teólogo Moltmann: Si la Biblia se vuelve ecologista, el hombre deja de ser el centro y soberano del mundo, y se convierte en el último llegado a una Tierra que debe tutelar. Todo un cambio de fe respecto a la visión del hombre.

  La eco-teología que inspira la Encíclica de Bergoglio no se basa en el mandato divino "Poblad y dominad la Tierra" (Gen 9-7), se basa en una ideología que es totalmente contraria a ese mandato divino.
  

 El ambientalista Schellnhuber, promotor de la reducción poblacional y del Gobierno Mundial, 
presenta la Encíclica "Laudato Si" en El Vaticano





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domingo, 31 de mayo de 2015

Asesores marxistas del Vaticano de Bergoglio – Ricardo de la Cierva


Nota de NCSJB: El encabezado es nuestro

El marxismo de Gutiérrez y Boff

  En mis artículos del desenmascaramiento demostré con citas que no pudieron ser destruidas el carácter sustancialmente marxista de los dos principales libros de Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff, los dos principales teólogos de la liberación. Sobre Boff convendría insistir en que el capítulo VIII de su libro, reprobado en marzo de 1985 por la Santa Sede, es una aplicación directa del marxismo-leninismo (así como otros capítulos) por su pretensión de insertar en la vida de la Iglesia la lucha de clases, como hemos visto que recomendaba expresamente Lenin, y por su identificación netamente marxista de la dinámica eclesial y la vida de la Iglesia como proceso de producción materialista. En declaraciones a Le Monde por los días de su llamada a Roma antes de la condena definitiva, Boff, “no abjura para nada del materialismo histórico. Invoca a Gramsci y a Althusser. Gramsci fue el teórico comunista de la toma del Poder en las sociedades desarrolladas. Althusser emprendió la intelectualización del estalinismo. Son los pobres quienes poseen la hegemonía –dice- no la Iglesia”. Insiste en la primera página de Le Monde: “¿Que por el Espíritu Santo formamos un solo cuerpo? Por el espíritu de Marx rompe la túnica inconsútil” (Cfr. Le Figaro Magazine, 22 de septiembre de 1984, Editorial). Y su paso desafiante por Madrid, en enero del 85, para participar, con gastos pagados, en el programa de TV Usted, por ejemplo, Boff acusó, junto al teólogo jesuita de la liberación Jon Sobrino, al documento Ratzinger de “no conocer a fondo la teología de que habla”, y añadió: “Muchos elementos del marxismo han entrado ya a formar parte del patrimonio cultural de la Humanidad entera” (Cfr. Vida Nueva, 1614, 1985, 12 de enero, p. 35).

  En los citados artículos de Semana Santa demostré con un abrumador conjunto de citas la raíz marxista del libro primordial de Gustavo Gutiérrez, Teología de la liberación. Pero en el Encuentro de El Escorial, donde fue la estrella, Gutiérrez revelaba su marxismo de forma todavía, si cabe, más clara. “Optar por el pobre –dice en su ponencia- es optar por una clase social y contra otra…, tomar conciencia del hecho de enfrentamiento de las clases sociales y tomar partido por los desposeídos…”. Y a esto llama Gutiérrez “proceso de conversión evangélica, es decir, de salida de sí mismo y de apertura a Dios” (Cfr. Fe cristiana…, 1973, p. 234). En realidad es apertura al marxismo-leninismo más claro. Y un poco más abajo, en la página 240/1, la utopía final de Gutiérrez coincide exactamente con la utopía final de Carlos Marx, no con la utopía de Cristo: “Sólo la superación de una sociedad dividida en clases, sólo un poder político al servicio de las grandes mayorías populares, sólo la eliminación de la apropiación privada de la riqueza creada por el trabajo humano, puede darnos las bases de una sociedad más justa; es por ello que la elaboración del proyecto histórico de una nueva sociedad toma cada vez más en Iberoamérica la senda del socialismo”. ¿Se atreverá una vez más el señor Martín Descalzo a acusarme de tergiversar y explicar al revés las tesis de Gutiérrez? Si es así, evidentemente no ha leído a Gutiérrez. Pues bien: vea con atención la acusación romana que sigue.


La denuncia romana y la confesión de Barcelona
                                       
  Hemos preferido demostrar la clave marxista de los teólogos de la liberación desde la crítica interna. El profesor Ibáñez Langlois, conocedor directo de la realidad Iberoamericana, demuestra definitivamente el marxismo constitutivo de Gutiérrez, Boff y Sobrino en su esplendido análisis recién publicado, Teología de la liberación y lucha de clases. Pero no debe olvidarse el argumento de autoridad. Ya hemos visto que la asunción de tesis marxistas capitales ha sido determinante para la descalificación pública de Boff por la Santa Sede en la notificación del 11 de marzo de 1985. Pero en la diez Observaciones dirigidas por Roma a Gustavo Gutiérrez a propósito de sus libros: Teología de la liberación y Fuerza histórica de los pobres (ver el texto de Roma en Misión abierta, febrero 1985, p.33 ss.) se le acusa de “aceptación no crítica de la interpretación marxista de esta situación” (el escándalo de la miseria en Iberoamérica) en la observación primera; en la dos se dice: “Bajo el pretexto de su carácter científico, Gutiérrez admite la concepción marxista de la Historia; Historia conflictiva, estructurada por la lucha de clases, y exigiendo el empeño al lado de los oprimidos en lucha por su liberación”. La observación siete explica con detalle esta acusación global: “La influencia del marxismo se nota también en la misma concepción de la verdad y sobre la noción de teología”. Y la observación nueve concluye: “(Los cristianos) son invitados a entrar en la lucha, sin que se ponga en duda la legitimidad de una lucha inspirada por el proyecto marxista”. A continuación, la citada revista española Misión abierta, portavoz fanático y rebelde de los movimientos liberadores –pese a estar editada por los claretianos, esa Orden benemérita de la Iglesia y de España- concede a Gustavo Gutiérrez muchas páginas para que el teólogo de la liberación, con la técnica de un charlatán de feria, intente encubrir, inútilmente, la raíz marxista de sus postulados “teológicos” y se debata con torpeza y verborrea contra las acusaciones de la Sagrada Congregación, que son nítidas y tajantes.

  Voy a aducir una prueba final sobre el marxismo de los movimientos liberadores. En la Asamblea Mundial de Cristianos en las Luchas Populares de Liberación, celebrada en Barcelona en enero de 1984, el ponente Giulio Girardi, uno de los grandes precursores y fundadores de la teología de la liberación, se preguntaba como reto a la Asamblea: “¿Continúa siendo el marxismo una fuente de inspiración y un método de análisis válido de la realidad actual?”. La respuesta oficial de la Asamblea fue esta: “En el combate por el socialismo, el marxismo, a pesar de la crisis que atraviesa, continúa siendo una teoría fecunda para el análisis de nuestra sociedad y para la elaboración de nuestra estrategia” (Iglesia viva, 109, 1984, p. 92-93).

  Está, pues, demostrada la sustancial impregnación marxista de los movimientos liberadores. Llegamos con ello al punto capital de nuestro estudio: la estrategia de la liberación.

Ricardo de la Cierva: La Estrategia cristiano-marxista de la liberación (1) 1985

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jueves, 27 de febrero de 2014

La renovación según lo santos y según los reformadores actuales – Por el P. Fr. Alberto García Vieyra O.P.


  El mal no está tanto en que el mundo me seduzca, obrando como causa ocasional de mi caída. Muchas veces somos seducidos por cosas, aun por bagatelas, y caemos. Siempre en este sentido, el mundo causó males en la vida religiosa y en los seglares piadosos. El mal y la desorientación de la vida religiosa actual, es la orientación mental de los clérigos hacia los valores mundanos. La causa final, dicen los filósofos, es la causa de las causas. Si la vida religiosa, de laicos y clérigos, si la predicación cristiana abandona sus objetivos, que son la salvación de los hombres, pobres y ricos, entonces hemos cambiado de rumbo.

  El llamado a la renovación no puede inscribirse en el seno de la desorientación. Debemos renovarnos en el cauce de nuestra orientación religiosa, buscando la unión con Dios, el progreso de las virtudes cristianas.

  La vida religiosa debe permanecer orientada según sus fines; debe usar de sus medios que le son indispensables. La clausura, el silencio, la pobreza, el trabajo constante, la mortificación de sí mismo, una actitud de no creerse personaje, son elementos esenciales.

  En una vida religiosa orientada según sus fines propios el movimiento renovador le da fuerzas, energía, la vuelve fecunda y llena de frutos de santidad, y verdadero apostolado.

  Es la renovación que llevaron a cabo San Bernardo, Santo Domingo de Guzman, San Ignacio, Santa Teresa y otros verdaderos renovadores. EL problema de una verdadera renovación que se nos propone en todos los tonos y en todas las lenguas es una renovación secularista: cambiemos pero ¡para adoptar formas seculares o secularizadas, de pensamiento y de acción!

  La vida religiosa debe renovarse por sus propios principios, por aquellos postulados que requieren una verdadera consagración al servicio de Dios. Debe ordenarse a la unión con Dios, ¡no al desarrollo del Continente!

  La nueva temática sociológica dice inspirarse en los signos de los tiempos. Cuando nuestro padre Santo Domingo llegó al Languedoc, los signos de los tiempos hablaban un legauaje maniqueo. Al santo castellano ni por asomo se le ocurrió fundar una familia religiosa maniquea. Cátaros y valdenses hablaban un lenguaje maniqueo. Sin embargo Santo Domingo funda una Orden opuesta radicalmente a la herejía, al servicio de la sola Iglesia de Roma.

  Estas cosas deben servirnos de ejemplo. Los presuntos reformadores de la vida religiosa Latinoamericana han tomado como principios, no la oración o el silencio, sino el cambio, el desarrollo, la inserción en el mundo, etc.

  En la legislación de la Iglesia, conservada ahora, sobre la vida religiosa y monástica, observamos diversos elementos que difícilmente, se compaginan con las pautas señaladas a los religiosos actuales. Señaladas, no en un autor u otro más o menos discutible, sino en publicaciones editadas bajo el patrocinio de la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos). Son varios folletos, pero todos tienen la misma tónica y el mismo lenguaje. Es muy importante señalarlo porque la crisis de la vida religiosa del mundo actual obedece a esa mentalidad, a esa impostación de los problemas de la vida religiosa, a esa eclesiología volcada a la secularización, al pluralismo, antisacramentalista, anti-institucional, de un espiritualismo sin fe definida, que presupone y acepta la sociedad atea y en ella no se preocupa más que de la promoción humana.

 

 Quizás en dichas publicaciones podrán señalarse aquí o allá expresiones de cierto contenido religioso; pero la nota dominante es la subestimación de todo lo tradicional, un silencio absoluto de la salvación del rico y del pobre, la insinuación constante de una mentalidad clasista, la atención puesta en la lucha para que aquella clase inferior conquiste un lugar superior. ¿Lo ha logrado acaso en los países socialistas?








Fr. Alberto García Vieyra O.P. “Los Padres del Desierto” Ed. Del Copista 2007. Págs. 105-107.

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