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viernes, 21 de julio de 2017

Apostasía en la Iglesia y Nuevo Orden Mundial (Entrevista a Augusto TorchSon por Javier Navascués)



Publicado en ADELANTE LA FE



19/07/17 12:05 AM por  Javier Navascués

No hay más ciego que el que no quiere ver. Muchas personas se niegan a ver la apostasía en la Iglesia, cada vez más descarada en algunos de sus miembros, del mismo modo que se niegan a reconocer las imposiciones del Nuevo Orden Mundial y su pensamiento único. Ambas cosas están muy relacionadas. Abrir los ojos a la realidad no es ser conspiranoico. Ciertamente Dios es providente y nada sucede sin que Él lo permita en sus sabios designios. Es muy importante conocer lo que pasa en el mundo y en la Iglesia y quien mueve los hilos de todo para comprender los signos de los tiempos y obrar en consecuencia.

Augusto Torch, es el director del portal Nacionalismo Católico San Juan Bautista. Lleva años estudiando a fondo estos temas. Nos agradece la oportunidad de expresarse en Adelante la Fe, que tanto valora y aprecia.


¿Qué se entiende por Nuevo Orden Mundial?

Al hablar sobre Nuevo Orden Mundial, nos referimos específicamente a la implantación de un gobierno global destinado a regir sobre el mundo entero terminando con los estados-nación, y siendo manejado por una elite plutocrática. El término es relativamente nuevo. En los años 70’s el tecnócrata judío Zbigniew Brzezinski, asesor y funcionario de muchos gobiernos e ideólogo de la masónica Trilateral Comission ya empezó a usar esa expresión y posteriormente a principios de los 90’s en dos celebres discursos George Bush mencionó y abogó por ese Nuevo Orden Mundial; sin embargo, los planes para ponerlo en marcha tienen más de un siglo en su ejecución y varios más en cuanto a su planificación. Se suele desprestigiar a quienes lo denuncian tratándolos de “conspiranoicos” pero los hechos demuestran que se trata de una realidad inocultable, que hoy más que nunca gobierna de hecho al planeta y próximamente de pleno derecho, lo que conlleva la imposición de un pensamiento único determinado por esta gobernanza global, que como vemos en la ONU. Pretende terminar con todos los valores cristianos en pos de una nueva religión global basada en el humanismo masónico. Y lo que se pretende como una acción política, termina teniendo un objetivo religioso.

¿Quiénes están realmente detrás y que pretenden?


Los impulsores del mundo uno, son las familias judeo-masónicas que forman parte de la elite bancaria que manejan las finanzas del mundo sujetando a las naciones a través de la usura internacional. Si queremos ser más específicos, podemos empezar por mencionar a la dinastía Rothschild, judíos masones “iluminados” o “illuminatis”. En una conferencia que publiqué hace poco en mi página web me explayo al respecto con ejemplos específicos respecto a cómo desde que se posicionaron como dominadores absolutos de la economía británica, a principios del siglo XIX, extendieron su dominio a Europa, EE. UU. y de ahí al mundo entero.


El primer intento de gobierno global se dio con la League of Nations que se pretendió establecer como pretexto para tratar de evitar conflictos globales como el de la 1ª Guerra mundial que acababa de terminar, y en la cual ésta elite tuvo mucho que ver tanto en su génesis como en su final. Al fracasar este intento, al concluir la 2ª Guerra Mundial, que los tuvieron como propiciadores al igual que la anterior, promovieron la creación de la nefasta ONU, que como se puede consultar incluso en Wikipedia (enciclopedia del Nuevo Orden Mundial) su sede se estableció en Nueva York en terrenos cedidos por los agentes Rothschild en EE.UU., los Rockefeller. Y desde ese momento hasta el día de hoy, el Vaticano no cesó de coordinar acciones con la masónica institución. Intentos regionales de imposición de sujeción de países a autoridades supranacionales, lo tenemos en América con el Mercosur, y en Europa con la masónica Unión Europea, que como sabemos pretende estandarizaciones culturales en contra de los más elementales valores cristianos y hasta en contra del orden natural mismo.

¿Puede especificar cómo el nuevo orden que quieren imponer se opone radicalmente a la cristiandad?

Hoy a través de tratados internacionales, que se compele a las naciones a aceptar, la ONU y sus tentáculos, imponen a sus miembros, la ideología de género, con la que vienen la promoción no sólo de la homosexualidad desde la más tierna infancia, sino también del aborto; todo esto planteado como “derechos humanos”. Así se puede ver, por ejemplo, en algo que ustedes los europeos padecen en carne propia con esta Comunidad Económica. El rechazo de algunos países a estas políticas pervertidoras, se sanciona severamente. Es decir, ingresar a esas comunidades internacionales, implica perder soberanía. Otras de las imposiciones que están padeciendo grandemente en Europa es la obligación de aceptar inmigrantes ilegales, y en esto juega un papel central el Vaticano de Bergoglio, promoviendo el multiculturalismo que destruye la identidad continental, especialmente en su aspecto más importante, el religioso.

Pero volviendo a la ONU, como se puede comprobar ingresando a la página de Lucis Trust (originalmente llamada “Lucifer Trust”), ésta organización esotérica constituye el órgano consultivo religioso de las Naciones Unidas y está basado en las enseñanzas de la teósofa Alice Bayley, discípula de Madam Blavatski y del satanista masón, Aleister Crowley. En su página web establecen como objetivo la imposición de una “Nueva Religión Mundial” en la cual se cuestiona especialmente a la Iglesia Católica. De ahí que resulte por lo menos extraño, la estrecha colaboración del Vaticano con las políticas de la ONU desde hace muchos años.

¿Qué relación tiene todo esto con la Parusía y el fin de los tiempos?

La imposición de un gobierno mundial es el ámbito adecuado para el reinado del único y personal Anticristo. Al concentrar y ejercer un poder sobre todo el planeta, a quién se posicione como cabeza de ese gobierno mundial, una vez que esté establecido de pleno derecho, va a tener todas las posibilidades de ser quien “… se opondrá y se alzará contra todo lo que se dice de Dios”, y como mencionamos en el caso de Lucis Trust, es lo que se va perfilando desde la ONU.

Estas cuestiones están muy presentes en las obras de los P. Meinville, Castellani…

El Padre Meinvielle hablaba con frecuencia de estos temas. Al referirse al gobierno mundial que se planeaba establecer, incluso a través de un Pacto Sinárquico, refería a la tecnocracia como la herramienta para la organización mecánica de los hombres, a modo de un gran hormiguero humano. Recordemos en ese sentido que el judío Brezezinski tiene un libro llamado “La Era Tecnotrónica” en el cual propone esa forma de gobernanza. Y referido a este tema en el prólogo al libro de Pierre Virión “El gobierno mundial y la Contra-iglesia”, Meinvielle señala que la masonería está buscando esto, no es sino una herramienta del judaísmo, que es quién desde el principio busca destruir a la Iglesia.

Y efectivamente es así. Al hacer mención al libro del judío masón Cecil Roth, “History of jews marranos” donde se cuenta cómo los judíos pretendiéndose cristianos escalaron las más altas posiciones de la Iglesia aún en plena época de la Inquisición; Meinvielle se pregunta si en esos tiempos en donde la judería era vigilada de cerca pudieron llegar a tanto, cuanto más no pueden ahora en la Iglesia en donde lejos de perseguírselos, se los adula. Y esto fue escrito en 1965, imaginemos en la hora presente hasta donde llega la infiltración. Así tenemos, por ejemplo, varios Papas que tienen ascendencia judía, sin que eso llame la menor atención, aun cuando sus magisterios fueron modernistas y complacientes específicamente hacia los enemigos número uno de la Cristiandad de los cuales ellos descienden.

Con respecto a Castellani, al igual que Meinvielle, hablaba de este tema sin mencionar el término Nuevo Orden Mundial, que como señalé, es de más reciente aparición. Pero lo refería como al Poder Secreto Mundial al que menciona como los “Iluminados” o “Illuminati”. Castellani también denominaba a esta gente como “Movimiento Revolucionario Mundial” cuyo fin era llegar a imponer un Estado Mundial Ateo presidido por ellos. (Crítica Literaria: “Sobre el poder Secreto”). Entre estos “mundialistas” señala el padre Leonardo, a los judíos, que según las palabras de Disraeli, como “pueblo de Dios” coopera con todos los enemigos del cristianismo para destrozarlo”. Incluso cita al libro “L’antisemitsme” del judío Bernard Lazare de finales del siglo XIX, en donde éste señala que: “el judío no se satisface con descristianizar, él judaíza. Destruye la fe católica o protestante, suscita la indiferencia religiosa, más para imponer su propia idea acerca del mundo, la moral y la vida en aquellos cuya fe ha arruinado. Trabaja en su tarea secular, la aniquilación de la religión de Cristo”.  A esto se puede agregar que Castellani dedica gran parte de su obra a señalar la proximidad de la Parusía en base a la gran cantidad de signos previstos en las Escrituras que se están cumpliendo, entre los cuales el establecimiento de un gobierno mundial que podría encumbrar al Anticristo personal.

¿En qué medida la infiltración masónica en la Iglesia, el Master Plan, contribuye a que esta siga las directrices del Nuevo Orden Mundial?

El Master Plan está vigente y se lleva a cabo de acuerdo a lo previsto. A pesar de los intentos de desacreditar a “Los protocolos de los Sabios de Sion”, éste libro prevé con una exactitud casi matemática los pasos que se fueron dando para esta dominación mundial judaica. Y ya que el enemigo principal de la judería es Cristo, su empeño en destruir su obra es el que constituye su más importante objetivo.

Una muestra cabal de la victoria judía en la Iglesia fue el conseguir a través del jesuita Cardenal Bea, la declaración del Concilio Vaticano II, “Nostra Aetate”, que no sólo promueve el sincretismo con todas las religiones, exhortando a los católicos a promoverlas en “sus bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen”, sino que con respecto al judaísmo implican una revisión y cambio absoluto en cuanto a las enseñanzas católicas respecto de ellos, al señalar que ya no pueden ser señalados como malditos o reprobados de Dios y que no se les puede imputar la muerte de Cristo a los judíos actuales.


En ese sentido, Benedicto XVI:  en su libro “Jesús de Nazareth: desde el ingreso de Jerusalén hasta la Resurrección”, sostiene que el pasaje bíblico en donde la multitud judía pide que la sangre de Cristo “caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”, no significaron una maldición sino “salvación y redención”, forzando así ridículamente las palabras de las Sagradas Escrituras en favor de los judíos. Incluso considera “exagerado” al Evangelista Mateo al hablar del “pueblo entero” de judíos que pedían la crucifixión de Jesús, ya que, según el Papa Emérito, al decir pueblo era imposible que estén todos presentes, por lo que San Mateo fue más allá de los hechos históricos.

Y volviendo al Gobierno Mundial, como expresión absoluta de una tiranía global anticristiana, es dable señalar que el actual Obispo de Roma, Jorge Bergoglio, en su eco-encíclica “Laudato Si”, señala que “… se vuelve indispensable la maduración de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar. Como afirmaba Benedicto XVI en la línea ya desarrollada por la doctrina social de la Iglesia, «para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, [san] Juan XXIII”. Así tenemos a tres Papas pidiendo por el Nuevo Orden Mundial.

¿Cómo contribuye la profunda crisis en la Iglesia a la decadencia de la sociedad?

 “Si la sal no sala…” Función esencial de la Iglesia es llevar el Evangelio al mundo entero para acercar así a la humanidad a la salvación, pero si las autoridades de ésta neo-iglesia consideran que esto es algo que se consigue por el sólo hecho de nacer, entonces no tiene sentido la existencia de la Iglesia, no sirven de nada los Sacramentos, ya que la sola buena conducta, o lo que es peor, la simple buena intención, sirven para ser salvos. La pregunta hoy de muchos pasa a ser ¿de qué nos sirve ser católicos y esforzarnos por vivir como Dios manda acudiendo a su gracia por medio de los sacramentos si lo mismo se salvan quienes no son católicos o desprecian la gracia? De ahí que la misericordia de la neo-iglesia, a la que bien se puede llamar, anti-iglesia, quiera ser superior a la de Cristo mismo, pretendiéndose los discípulos superiores al Maestro, que, dicho sea de paso, fue enviado “para que por su propio medio el mundo se salve. Quién cree en Él no es juzgado; pero quien no cree, ya tiene sobre sí la condena…” (Jn.3:17,18). De esta manera queda abolido por la misericordia sin justicia de la neo jerarquía el dogma del “Extra Ecclesiam nullas salus”.

No puede en las sociedades haber más perfecto ordenamiento que el que tiene a Cristo como Rey absoluto. Al considerar el Reinado Social de Cristo como algo optativo, a nuestra religión como una de muchas, a la verdad como algo considerado subjetivamente; indispensablemente las sociedades naufragan de acuerdo a los caprichos de las masas. Masas que a su vez son dirigidas por los ideólogos de éste Nuevo Orden Mundial. Y esto se consigue a través de la democracia, en donde la verdad se decide por mayoría. Así los hombres quieren ser como dioses, reviviendo el pecado de Adán y Eva y queriendo decidir por ellos mismos lo que está bien y lo que está mal; y la ausencia y silencio de los pastores ante tales acciones contribuyen a la decadencia de las sociedades, eso cuando no contribuyen más directamente tergiversando las verdades de fe, que es lo que lamentablemente, más hace hoy el clero apóstata.

¿Espera una resistencia en la Iglesia frente al Nuevo Orden Mundial…con los grupos fieles a la Tradición, con algún Papa Santo que pudiera venir?

 No. Hablando de la Iglesia en una forma coloquial e impropia en un carácter puramente humano, es decir, sin mencionar como corresponde su carácter de institución de origen Divino; se puede observar que el proceso de descomposición en la jerarquía eclesiástica es irreversible. Esto sumado a las presiones e infiltraciones judeo-masónicas que le dejan cada día menos posibilidades de acción. El pretender que Dios en su condición de tal, cambie los corazones de toda la humanidad en contra de su voluntad, sería violentar la naturaleza de una forma extrema, suprimiendo el libre albedrío.

De momento, ¿Cómo podemos hacer frente a las ideologías dominantes?

 Lo que se puede hacer es permanecer en la Verdad. Esa Verdad con mayúscula que es Cristo mismo. Y éste permanecer en la Verdad, hoy más que nunca nos lleva a una terrible soledad humana. Pero no es en las personas en quien debemos apoyarnos, ni en nuestras propias fuerzas, sino en Cristo que nos fortalece; por lo que, si padecemos por Su causa, no queda más que decir Deo gratias.

¿Quiere añadir algo más?

Castellani profetizaba que la religión del Anticristo sería la de un cristianismo sin Cristo, filantrópico antes que espiritual y antropocéntrico antes que Cristocéntrico. Indudablemente es lo que se propone en la neo-iglesia preocupada de las necesidades materiales e inmanentes de la humanidad y no las espirituales y por lo tanto trascendentes.

Si antes se consideraba como enemigos del alma al mundo, la carne y el demonio; la neo-iglesia hace tiempo optó por la conciliación con el mundo, la satisfacción de la carne, y con respecto al demonio, se decidió por considerarlo un simple símbolo. Así, las premisas masónicas, hoy están en perfecta consonancia con las del Vaticano; y si nos atenemos a los signos bíblicos respecto a los tiempos previos a la Parusía, entre los que podemos corroborar como actuales, los rumores de guerra o terremotos como nunca antes sucedieron en la historia en cuanto a frecuencia e intensidad, grandes olas, etc., sin lugar a dudas el más grande de todos es la advertencia de Jesucristo al decir “Cuando vuelva el Hijo del Hombre, por ventura, ¿hallará fe sobre la tierra?”, que hoy es más actual que nunca en la Historia. Así las masas idiotizadas por los judaicos medios de comunicación son presas de la reingeniería social anticristiana que los hace sentir modernos al rechazar los dogmas de nuestra fe, y hasta sentirse libres al emanciparse de toda autoridad, especialmente la Divina.

Pero la descomposición social no puede seguir sin límites, en algún momento tiene que estallar, y así el recientemente fallecido David Rockefeller: “Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”. Por lo que solamente estamos viviendo el principio de los dolores de parto en cuanto a los postreros tiempos de la Historia. Por lo que, sabiendo que todavía queda lo peor, fuera de desanimarnos, conviene poner nuestra confianza en Dios y no en ningún hombre, agrupación, o partido político; y aceptar los designios divinos para nuestra participación en los Últimos Tiempos, y saber que como nos anunció Nuestro Señor, que “el que persevere hasta el final, ese se salvará”, por lo que ningún sacrificio es mucho, si la recompensa es tan grande.


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jueves, 9 de junio de 2016

La falsa paz sin verdad de Francisco - Alejandro Sosa Laprida




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  « La Conferencia Episcopal Argentina, la Acción Católica Argentina y la Comisión Nacional de Justicia y Paz invitan a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a la iniciativa “un minuto por la paz”. La misma busca sumar nuestro compromiso y oración por la paz, todavía quebrada o amenazada en distintas regiones del mundo. Convocado en todo el mundo por el Foro Internacional de Acción Católica y la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, la idea es que ese día, a las 13.00 hs, cada uno de nosotros nos detengamos un momento, durante un minuto, rezando cada uno según su propia tradición. Podremos hacerlo solos o en grupo, en nuestros hogares o lugares de trabajo o estudio, o compartiendo una celebración en el templo[1]. »




¡Dale: vos rezale a Buda, a Alá o a Krishna y se hará la « paz en el mundo »!


  Toda esta gente hace tiempo ya que ha dejado de ser católica. Lo dramático del caso es que ni cuenta se dan. Hay que ser de una ignorancia crasa o de una mala fe a toda prueba para no comprender que no se es cristiano si se considera que cualquier « tradición religiosa » es un camino válido para conocer a Dios y para rendirle el culto que le es debido, que la paz en el mundo puede ser obtenida a través de la « oración » de cualquier religión, por herética, cismática o idólatra que sea. No hace falta poseer ninguna erudición teológica o canónica para saberlo. Cualquier cristiano que tenga un conocimiento básico de su catecismo y que haya leído a San Pablo lo sabe con certeza absoluta

  Me permito recordar que esta situación aberrante no es nueva ni mucho menos. Bergoglio no ha inventado nada. Basta con leer los documentos conciliares Nostra Aetate[1] y Unitatis Redintegratio[2] para comprender donde se encuentra la raíz de los males presentes. Y con considerar su aplicación práctica, a través del herético ecumenismo postconciliar de los últimos cincuenta años, condenado en 1928 por Pío XI en la encíclica Mortalium Animos[3]. Que se piense, por ejemplo, en los múltiples aquelarres interreligiosos  de Asís, convocados por JPII y BXVI, esos supuestos « papas conservadores », que muchos creen oportuno citar como argumento de autoridad para contrarrestar las herejías y las blasfemias a repetición perpetradas por el falsario argentino.

  Pero esto es pura ilusión. Los predecesores de Bergoglio profesaban exactamente los mismos errores conciliares referidos al ecumenismo, a la libertad religiosa, a la colegialidad, a la laicidad del Estado, a los falsos « derechos humanos » del hombre sin Dios, a la obtención de la « paz mundial » a través de la práctica interreligiosa y de la acción de las Naciones Unidas, a la falsa eclesiología de Lumen Gentium[4] (la cuestión del subsistit in[5]), etc.
  
  Que en sus textos se puedan encontrar frases ortodoxas que se oponen a los dichos más escandalosos de « Francisco » no significa absolutamente nada: la ambigüedad y la contradicción constituyen la estrategia que deliberadamente siguen los modernistas desde principios del siglo pasado[6]. Es más, se podría refutar a « Bergoglio » con citas propias. No hay motivo para el asombro. Hoy, más que nunca, hay que releer la encíclica Pascendi, publicada por San Pío X en 1907: « Y como una táctica de los modernistas (así se les llama vulgarmente, y con mucha razón), táctica, a la verdad, la más insidiosa, consiste en no exponer jamás sus doctrinas de un modo metódico y en su conjunto, sino dándolas en cierto modo por fragmentos y esparcidas acá y allá, lo cual contribuye a que se les juzgue fluctuantes e indecisos en sus ideas, cuando en realidad éstas son perfectamente fijas y consistentes; ante todo, importa presentar en este lugar esas mismas doctrinas en un conjunto, y hacer ver el enlace lógico que las une entre sí, reservándonos indicar después las causas de los errores y prescribir los remedios más adecuados para cortar el mal[7]. »

  El accionar de la subversión es harto conocido: hay que efectuar la revolución de las instituciones desde el interior  y, a la vez, tranquilizar a los pusilánimes « conservadores » para evitar el riesgo de que se produzca una reacción verdaderamente eficaz, es decir, contrarrevolucionaria.  Esto es, hay que dar dos pasos hacia adelante y luego uno hacia atrás. Conservar los principios disolventes de 1789 pero disimulándolos con el aparato del Antiguo Régimen. Bonapartismo puro…

  Cuando Napoleón fue vencido y enviado al exilio, los principios revolucionarios ya habían sido integrados por todos los códigos civiles europeos. La subsiguiente restauración borbónica en Francia los dejó intactos. El proyecto de la Santa Alianza fracasó lastimosamente, probando que combatir los efectos de la revolución sin remontar a las causas supone una ingenuidad imperdonable. La « reforma de la reforma » y la lectura de Vaticano II « a la luz de la Tradición » (la famosa hermenéutica de la continuidad de BXVI), preconizadas por los « conservadores conciliares », es el equivalente eclesial actual del fallido proyecto de restauración monárquica por el Congreso de Viena de 1815.

  Recordemos, para terminar, lo que « Francisco » había dicho respecto al tema en cuestión en su vídeo del mes de enero pasado (cito el artículo Noticias de Roma ocupada[1]): En camino hacia la futura Religión de la Humanidad que profesará el Anticristo

« El Vídeo del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad[2]. »

  Francisco prosigue imperturbable su plan luciferino de constituir la religión mundialista del Anticristo[3], sincretista y ecuménica, integrando en ella a todas las « tradiciones religiosas », sin distinción de credo, igualando a Jesucristo con Buda y Mahoma, asegurándonos que todos somos « Hijos de Dios »  y que en materia religiosa basta con creer en el « Amor », al margen de la revelación divina y del magisterio de la Iglesia, según la pseudo religión naturalista concebida por la masonería y profesada desvergonzadamente por este perverso individuo, tan impío como insensato: « Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios o encuentran a Dios de diversa manera. En esta multitud, en este abanico de religiones hay una sola certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios. »


La « única certeza » para Francisco es que todos somos « Hijos de Dios »


  Lo cual es a todas luces una mentira colosal. Podrían citarse innumerables pasajes de la Sagrada Escritura o de documentos del Magisterio de la Iglesia para demostrar el carácter falaz de los dichos bergoglianos. En aras de la brevedad, veamos lo que al respecto nos ha dado a conocer el Espíritu Santo a través del discípulo amado en el prólogo de su Evangelio: « A los suyos vino, y los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. » (Jn. 1, 11-13)




[2] El Video del Papa de enero de 2016 : https://www.youtube.com/watch?v=vdE_09bMMF4



[5] « Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica, y que nuestro Salvador, después de su resurrección, encomendó a Pedro para que la apacentara, confiándole a él y a los demás Apóstoles su difusión y gobierno, y la erigió perpetuamente como columna y fundamento de la verdad. Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica. » (LG 8) La trampa diabólica consiste en negar la identidad que existe entre Iglesia de Cristo e Iglesia Católica, negación implícita que constituye una herejía notoria.
[6] Al decir esto pienso particularmente en el muy interesante y bien documentado sitio español Denzinger-Bergoglio, tan lúcido en relación a « Francisco », tan ciego, desgraciadamente, en lo que se refiere a los demás « papas » conciliares: https://denzingerbergoglio.com/
Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 15 de abril de 2016

La nueva luz de Bergoglio - Por ANTONIO CAPONNETTO

   
El calambur

      Aparecida la Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, no pocos católicos formados en la Verdad de la Iglesia dieron la voz de alarma, con legítimas razones y fundadas prevenciones. Es que ocurre que el texto, por donde se lo lea, conduce inevitablemente hacia el puerto al que no debería llevar nunca la docencia petrina, en cualquiera de sus posibilidades expresivas. Conduce al error, a la ambigüedad, a la duda; a la confusión y al doble sentido. Y hasta para llegar al fruto bueno –que lo tiene, digámoslo sin retaceos- hay que sortear un tronco empecinado de argucias e imprecisiones, cuando no de dolorosas concesiones al siglo.

      El diccionario de nuestra lengua llama calambur a aquella construcción idiomática o figura retórica que altera los significados mediante juegos silábicos; y pone -entre otros- un ejemplo que pinta perfectamente para la ocasión: “este esconde y disimula”. He aquí, en principio, y con el ejemplo de marras, el espíritu de la Amoris Laetitia: un tragicómico calambur de Francisco.

      Acaso un punto particular probará lo que decimos.


La sociedad abierta y sus enemigos

      Al llegar al capítulo V, Amor que se vuelve fecundo, la exhortación discurre con delicadeza sobre el concepto de “fecundidad ampliada”, que se da principalmente en aquellas críticas ocasiones en las cuales el matrimonio no puede engendrar hijos. Entonces, la fecundidad se amplía con el ejercicio de la maternidad y de la paternidad espiritual, con la adopción generosa o con la práctica de variadas formas de servicio al prójimo. Porque “la familia no debe pensar (sic) a sí misma como un recinto llamado a protegerse de la sociedad. No se queda a la espera, sino que sale de sí en la búsqueda solidaria” (181).

      Por cierto que en situaciones ideales la sociedad no debería ser una amenaza para los hogares, ni una asechanza ante la cual protegerse. Pero mucho han insistido los pontífices –sin necesidad de remontarse a San Lino ni a Gregorio VII- en la prudencia que deben tener hoy las familias, inmersas como están en una cultura hostil al cristianismo, por decir lo menos. Prudencia vigilante, que si bien no ha de propiciar el aislacionismo social, tampoco puede estimular el desguarnecimiento frente a la sociedad presente, en gravísimo estado de corrupción integral.

      Es evangélica la plástica imagen de la casa edificada sobre roca (Mt.7,25); y son de Nuestro Señor las prevenciones sobre los ríos desbordados, las lluvias desmadradas, los vientos destructivos. Clara señal para todos los tiempos; y tanto más en éstos, de que existen motivos para abroquelarse y defenderse de la sociedad. Hay una lejana e implícita matriz popperiana tras el planteo bergogliano de la relación familia-sociedad. Parecería que los enemigos de la primera ya no se encontrarían en los meandros de la segunda, si la segunda es –como está a la vista- una inmensa democracia liberal con la que se puede interactuar sin riesgos.

      Más bien los nuevos riesgos para un católico, a juzgar por el despliegue total de la Amoris Laetitia, consistirían en no ser lo suficientemente acogedores con los frutos descarriados y anómalos de esta comunidad moderna. Los enemigos de la sociedad serían ahora los católicos negados a la apertura; aquellos que “prefieren una pastoral más rígida que no dé lugar a confusión alguna” (308). Una pastoral no divorciada del dogma sempiterno, hablemos claro. Pero en este neo-magisterio dialéctico y pleno de  heterodoxas disyuntivas, la confusión es preferible a la rigidez, que en otros tiempos se llamó sencillamente ortodoxia.

      La mimetización familia cristiana-sociedad presente se propone casi como un axioma vinculado a la historia sagrada. “Ninguna familia puede ser fecunda si se concibe como demasiado diferente o «separada». Para evitar este riesgo, recordemos que la familia de Jesús [...] no era vista como una familia «rara», como un hogar extraño y alejado del pueblo[...];era una familia sencilla, cercana a todos, integrada con normalidad en el pueblo. Jesús tampoco creció en una relación cerrada y absorbente con María y con José [...].Eso explica que, cuando volvían de Jerusalén, sus padres aceptaban que el niño de doce años se perdiera en la caravana un día entero, escuchando las narraciones y compartiendo las preocupaciones de todos: «Creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día» (Lc 2,44). Sin embargo a veces sucede que algunas familias cristianas, por el lenguaje que usan, por el modo de decir las cosas, por el estilo de su trato, por la repetición constante de dos o tres temas, son vistas como lejanas, como separadas de la sociedad” (182).

      El populismo político en el que ha abrevado Francisco le juega una mala pasada. Va de suyo que los hogares católicos no tienen que ser raros; ni mucho menos ajenos ni lejanos a las peripecias del suelo natal en el que han sido plantados por Dios. Son –y así deberían considerarlos todos- paradigmas de comportamiento doméstico; modelos de normalidad; esto es de norma y de canon. Pero los cristianos, tanto como sujetos individuales como agrupados en familias, están llamados a ser “piedra de escándalo” (Is. 8,14) y “signo de contradicción” (Lc.2,34). Mala señal en consecuencia si no se comportan  “demasiado diferente” respecto de los aborrecibles  anti-modelos familiares que predominan hoy en el deificado pueblo.

      Desde el momento en que un nuevo hogar católico se constituye a conciencia y libremente, su diferenciación y antagonismo con el resto de los hogares es inevitable y hasta obligatorio. Diferenciación y antagonismo que ha de presentarse en los hechos, no como un desprecio al resto de los mortales, pero sí como el mejor servicio apostólico y misionero que se le puede prestar al cuerpo social, y aún como el ejemplo más edificante y regenerador. Para que los paganos puedan volver a exclamar con admiración y deseo emulativo el proverbial “¡Mirad cómo se aman!, que registran los Hechos de los Apóstoles.

      En las cartas paulinas, San Pablo refiere varias veces el ejemplo de la casa de Priscila y Áquila, modelos de esposos que “expusieron su cabeza para salvarme” (Rm. 16,3-5); y que no trepidaron en ser diferentes y en tenerse por segregados del resto del pueblo, precisamente por causa de su fidelidad a Cristo. De estos esposos ha hecho el bellísimo elogio Benedicto XVI, en su catequésis del 7 de febrero de 2007, instando a espejarse en ellos, porque prueban que, para los bautizados leales, “toda casa puede transformarse en una pequeña iglesia [...], toda la vida familiar, en virtud de la fe, está llamada a girar en torno al único señorío de Jesucristo”.

      Pero además, o por lo mismo, si una familia católica reconoce en la casa de Nazaret su paradigma y su norte, ya no puede conformarse con ver en la misma esa especie de carpintería de barrio, como la pinta Bergoglio, “integrada con normalidad en el pueblo”. Aquello –ha dicho Guardini en el capítulo tercero de La Madre del Señor- “no era precisamente una familia, sino algo divinamente irrepetible, que no tiene nombre. Una fecundidad que redime al mundo, inmediatamente a partir de Dios. Un amor que era mayor, por ser diferente, que todo lo que ha unido jamás a las personas. Puede ser entonces que se use el nombre de ‘familia’ para indicar ese carácter de velamiento de lo propio y peculiar, tal como es característico de María”.


Curiosa exégesis psicopedagógica

         Así como no se quieren ya familias diferentes, que contrasten con el resto por ser católicas, y hasta puedan ser perseguidas a causa de ello; ni se quiere tampoco que los católicos consideren demasiado raras otras uniones alternativas, los nuevos padres que necesitamos no han de estar preocupados por saber dónde están sus hijos. A semejanza de María y José -¡progenitores modernos, vaya!- que perdieron a su hijo casi adolescente en el camino de regreso de Jerusalén, pero no se inmutaron demasiado, pues no tenían con él “una relación cerrada y absorbente”. El muchacho podía hacer lío a discreción, sin tanto control represivo de la figura paterna ni coacciones emocionales de parte de la madre.

         Es un problema que el Evangelio de San Lucas diga algo distinto. Santo Tomás nos lo explica así en su Catena Aurea: que Jesús se quedó en Jerusalén “sin que nadie lo notara”, “sin que sus padres lo advirtiesen”; que se queda de este modo “para no ser desobediente”. Que sus padres lo buscaron con preocupación primero y sobresalto después, cuando se dieron cuenta de que no estaba “en la caravana, entre los parientes y conocidos” (Ls.2,43); que regresaron sobre sus propios pasos para localizarlo de una buena vez; y que al verlo al fin, sano y salvo en el templo, su madre, exclamó: “tu padre y yo te estábamos buscando con angustia”(Ls.2,48). “La madre –acota Orígenes- afectada en sus maternales entrañas, manifiesta con lamentos sus dolorosas pesquisas, y expresa lo que siente con la confianza, la humildad y la ternura de una madre: ‘hijo, por qué te has portado así con nosotros’ (Ls.2,48). Tras el significativo episodio, el mismo texto evangélico recuerda que Jesús “enseguida se fue con sus padres, y vino a Nazaret y les estaba sujeto” (Ls.2,51-52). Es decir, volvió a ser “absorbido” por la autoridad de sus padres terrenos.

         No está mal que Francisco quiera inculcar el principio de una libertad gradual y responsable ofrecida paternalmente a la prole a medida que crece. No está mal asimismo que quiera evitar los estragos de familias monopolizadoras o enfermizamente endógenas. Pero para ello no es necesario tergiversar los Santos Evangelios, ni incurrir tampoco en el gravísimo error del historicismo o del evolucionismo dogmático. Dice, en efecto, la Amoris Laetitia, “Aquí vale el principio de que «el tiempo es superior al espacio». Es decir, se trata de generar procesos más que de dominar espacios. Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio[...]. Entonces la gran cuestión no es dónde está el hijo físicamente, con quién está en este momento, sino dónde está en un sentido existencial, dónde está posicionado desde el punto de vista de sus convicciones, de sus objetivos, de sus deseos, de su proyecto de vida” (261).

         Una vez más las disyuntivas dialécticas –que son otros tantos guiños al mundo moderno y a su psicologismo aterrador- no permiten inteligir la plenitud de la verdad. Si un padre está “obsesionado” por saber dónde está espacialmente su hijo, lo irrecomendable a lo sumo será la obsesión,  pero no el ordenado requerimiento. Porque los espacios no son inocuos o neutros, ni somos sólo espíritus que habitamos espacios existenciales; y porque aún suponiendo que cada padre llevara consigo a un metafísico, antes inquieto por el ambiente del alma que por el paisaje físico –aún un sábado a las cuatro de la mañana, con el hijo púber ausente del hogar tras angustiantes horas de incierta espera- ese saber dónde está el alma no puede jamás desvincularse de dónde está el cuerpo. A no ser que neguemos el más elemental realismo antropológico.

         Admitimos que “la gran cuestión” pueda consistir en saber “dónde está posicionado [el hijo] desde el punto de vista de sus convicciones, de sus objetivos, de sus deseos, de su proyecto de vida”. Pero esto, no sólo no es independiente de saber “con quién está en este momento”, sino que guarda estrecha dependencia. Porque las compañías elegidas, tanto como los ámbitos espaciales predilectos, marcan y en ocasiones condicionan o determinan las ubicaciones espirituales y los posicionamientos existenciales. Es falaz la polarización bergogliana de la preeminencia del tiempo sobre el espacio. Extravío fatal de raigambre semítica, cuando el judío temporaliza las promesas divinas, se afianza a sí mismo como siglo presente, sin ver el siglo venidero ni escudriñar las profecías (Jn.5,39), y acaba matando al Justo, Señor del Tiempo y del Espacio.


La poesía que destruye

         Pero volvamos al concepto de “fecundidad ampliada”, analizado en Amoris Laetitia. Tras referirse, como vimos, a algunos de esos modos a los que siempre aludió la Iglesia, verbigracia la adopción, la Exhortación señala otro modo, al que considera no menos significativo, y es el de la dedicación de los esposos al cumplimiento de sus “deberes sociales”. “Los matrimonios necesitan adquirir una clara y convencida conciencia sobre sus deberes sociales. Cuando esto sucede, el afecto que los une no disminuye, sino que se llena de nueva luz, como lo expresan los siguientes versos:

«Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos» (181).

         Es posible que el lector europeo –y aún el simple feligrés de a pie de estos pagos- ignore en profundidad quién es Mario Benedetti, autor de esta estrofa, como con toda inverecundia lo aclara la misma Exhortación, especificando en su nota a pie de página 204 la correspondiente referencia bibliográfica: “Mario Benedetti, «Te quiero», en Poemas de otros, Buenos Aires 1993, 316”.

         Pues lo diremos en dos trazos; primero por respeto al sentido de lo obvio de los lectores informados, a quienes abundar en detalles sería cómo explicarles quién es el Che Guevara. Y segundo, porque lejos de nuestro ánimo cambiar el tema central de estos comentarios, que no es ciertamente el retrato de un vulgar escritor marxista, sino el dolor de saber que Francisco ha optado por la poesía que destruye, según la nunca olvidada distinción de José Antonio Primo de Rivera. Opción que de ningún modo se reduce a una cuestión estética, ni es esa su gravedad mayor, sino a una inequívoca predilección por un mensaje tan alejado del pulchrum como de los restantes trascendentales del ser.

      Bergoglio prueba una vez más con esta intromisión escandalosa de un artista degenerado en un texto teóricamente dirigido a celebrar la alegría del amor, que el timor Domini no es precisamente su rasgo más distintivo. Tampoco un don más modesto aunque valioso, como el cultivo del gusto por la Belleza y el consiguiente desdén por las cursilerías. Nada lo detiene ni lo turba en su vocación de maridaje con la contracultura y aún con la contra iglesia. Nada se le presenta como dique a su moral de situación, a su misericordia despreocupada de la justicia, a su praxeología inclusiva, ausente de criterios rectos que separan la cizaña del trigo. Las cosas digámosla como son. Porque ya todo está a la vista, excepto para los ciegos que guían a otros ciegos(Mt. 15,14).

      Mario Benedetti,en efecto, fue un hombre de letras de nacionalidad uruguaya (1920-2009), dedicado en forma activa y perseverante a la militancia comunista, a la propaganda revolucionaria sistemática y,lo que es más grave, a participar de las acciones de la agrupación terrorista Tupamaros, cuyos guerrilleros, principalmente en la larga década de 1970, cometieron un sinfín de asesinatos a mansalva. Todo; absolutamente todo en el perfil ideológico de Benedetti, delata al enemigo declarado de la civilización cristiana. Y todo en su perfil humano y creativo hace patente a un alma visceralmente odiadora de la Iglesia y de su Magisterio Tradicional. Su poema “Si Dios fuera una mujer” constata incluso, que los terrenos de la blasfemia y del sacrilegio tampoco le estuvieron vedados. Es más; él mismo llamó a tamaña toma de posición una “venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia”.

      El poema elegido por Francisco para ilustrar la fecundidad ampliada a la que puede y debe llegar un matrimonio cristiano para llenarse de una nueva luz es, redondamente, un himno marxista, musicalizado y cantado por todas las voces de las izquierdas americanas y españolas. Un himno emblemático, repetido por todos los multimedios, machacado, reiterado, difundido hasta el hartazgo y la náusea; sin que faltaran incluso las apropiaciones lésbicas de la letra y del contenido; ya que, completo, el engendro sostiene: “y porque amor no es aureola/ ni cándida moraleja/ y porque somos pareja/ que sabe que no está sola”. ¿Esta es la nueva luz de la fecundidad ampliada propuesta como programa e ideario para los matrimonios católicos? ¿Esta es la nueva luz que encenderán y portarán como antorcha cuando se aboquen al cumplimiento de sus deberes sociales? ¿Esta es la nueva luz que surgirá entre ellos y de ellos, cuando vuelquen su potencial germinativo y fundante en los quehaceres cívicos de la patria y del orbe?


      Los matrimonios católicos –y sobre todo aquellos que no hemos permanecido indiferentes a los compromisos con las legítimas y justicieras luchas patrióticas- nos sentimos ofendidos con esta ruin poesía que destruye, vulgar panfleto libertario y socialista, que solicita una justicia, una rebelión y un pueblo absolutamente identificados con el programa del enemigo. Nos sentimos ofendidos, y el vejamen duele hondo, sabiendo que quien debería darnos “la leche pura de la palabra espiritual”, nos entrega la “leche adulterada” (1 Ped.2,2).

      Francisco no puede ignorar el modelo de fecundidad ampliada que les está propiciando a los cristianos con estas rimas insidiosas. Tampoco puede ignorar, pero lo hace, que el catolicismo es pródigo en cánticos de amor conyugal, dadivoso y fértil en altos romanceros y cancioneros de hombres y de mujeres entrelazados nupcialmente en el campo del honor, espléndido en poemarios que exaltan la unión de los esposos que marchan juntos al combate, radiante e inmenso en su antología de versos que laudan la verdadera luz de Cristo, por la que caballeros y damas asaltaron murallas en defensa de la Cruz. No puede ignorar incluso que aquí, en el Rio de la Plata, familias enteras fueron diezmadas por el odio castrista de los seguidores de Benedetti; y que en muchos de esos casos, las esposas de nuestros soldados se hicieron acreedoras del encomio quevediano:

“Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.

Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido”.

      No; la nueva luz de la fecundidad ampliada, para quienes se aman sacramentalmente y se abocan al compromiso social y político, no se enciende en la hoguera roja de la rebelión marxista, sino en el cirio vivo del Madero Reverberante y Transfigurador. Entonces el esposo no le dice a la amada que es su cómplice, sino “hueso de mis huesos” (Gen.2,23). No elogia sus manos porque trabajan por una justicia homicida y rencorosa, sino porque corren por ellas “las gotas de mirra”, vestigios del Amado (Cant.5,5). Ni cree que juntos sean mucho más que dos, sino “una sola carne” (Gen. 2,24).


Envío

         “La ausencia de memoria histórica –dice la Amoris Laetitia-  es un serio defecto de nuestra sociedad. Es la mentalidad inmadura del «ya fue». Conocer y poder tomar posición frente a los acontecimientos pasados es la única posibilidad de construir un futuro con sentido. No se puede educar sin memoria” (193).

      Pues bien; no era ni es la poesía que destruye la que nos habilita o alecciona a poner en práctica esta fecundidad ampliada, tan necesaria y tan legítima para los matrimonios católicos, hayan podido o no traer hijos al mundo. Es la memoria veraz y fiel de los hechos y de los personajes paradigmáticos. Es el recuerdo vivo, real y vigente de esas casas fundadas sobre piedra, con el padre por cabeza, la madre por sostén y los hijos como linaje. A ellos el homenaje austero de estas líneas finales.

      A las familias vandeanas, perseguidas como bandidos y sostenidas sólo por el amor irrefragable al Corazón de Jesús. A las familias cristeras, derramando su sangre por los altos de Jalisco, con el Viva Cristo Rey en cada labio. A las familias hispánicas, alistadas en la reconquista, contra moros, judíos y rojos, según pasaron los siglos. A las familias argentinas, a las que les tocó prolongar en suelo americano la resistencia y la cruzada contra los enemigos de Dios. A las familias de todos los tiempos y de todos los espacios –benditas coordenadas en el plan del Creador- sin olvidarnos del más remoto de los años ni del más pequeño de los paisajes terrenos. Cuándo hayan sido y dónde hayan sido sus testimonios, no los olvidemos y les demos gracia, con el brazo alzado y la mirada limpia.

      A ninguno de estos personajes ejemplares, de carne y hueso, que recorren la historia toda de la Cristiandad, se les cruzó por la cabeza lo que sostiene esta desdichada Exhortación, según la cual, “hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales” (36). Precisamente amaban al sacramento del matrimonio por lo que tenía de ideal teológico; y precisamente pudieron sus integrantes ser fecundos, en hijos y en servicios, en descendencia y en obligaciones sociales y políticas, porque encarnaron ese ideal teológico y le fueron fieles.

      Coplas existen, y no son de poetastros menores, en las que se narran aquellos heráldicos casos de esposos dados por muertos en las lides medievales, y que vuelven un día, inesperada y milagrosamente, después de añares infinitos, para encontrarse con la fidelidad intacta de la esposa; tan intacta como su esperanza y su presentimiento del regreso, razones por las cuales no había vuelto ella a casarse, ni él a conocer tálamo alguno.

      En la iglesia franciscana de Nancy, una lámina mortuoria ha inmortalizado este gesto de recíproca observancia marital. Es la que recuerda a Hugo I de Vaudemont y a su esposa Ana, íntimamente abrazados, después de diecisiete años sin verse. Él retorna de las Cruzadas. Ella lo aguardaba firme y devota como si hubiera partido anoche. Él y ella son dos creaturas católicas, con un ideal teológico, que no les pareció en absoluto demasiado abstracto. Por el contrario; llevaba la gravitación de la carne, el impulso de la materia consagrada, el dinamismo y la fuerza, el arrebato y el entusiasmo de todas las fibras crispadas que laten al unísono entre dos bautizados que se aman. Fueron concavidades y convexidades que se necesitaban la una a la otra, hasta que la muerte los separe. Que lo diga mejor Gerardo Diego:

“Quisiera ser convexo
para tu mano cóncava.
Y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
Ser de todas las formas
como agua siempre a gusto en cualquier vaso
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto”.


Antonio Caponnetto


Nacionalismo Católico San Juan Bautista


jueves, 3 de septiembre de 2015

"Nada detiene a Francisco" - Alejandro Sosa Laprida


Miles Christi – 01/09/2015
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Francisco bendice a lesbiana promotora del homosexualismo infantil
 
¿Porqué tienes dos madres?: lectura infantil bendecida por Francisco

La divulgación este viernes 28 de agosto de 2015 de la carta que el papa Francisco envió con la bendición apostólica a la escritora Francesca Pardi, autora de cuentos infantiles sobre familias formadas por parejas gays, suscitó polémica en Italia. La misiva de Francisco fue enviada como respuesta al pedido de la escritora de que leyera sus numerosos libros, censurados en Italia por sectores conservadores católicos por defender la llamada ideología de género. La escritora, autora de cuentos y fábulas en los que describe historias de familias homoparentales, vencedora del premio internacional Anderson en 2012 por su libro Pequeño huevo, divulgó la carta papal, marcada por el tono tolerante del pontífice argentino. En la misiva, el papa le desea que “continúe con su provechosa actividad”, y se despide con la bendición apostólica “para toda la familia” de la escritora. Pardi, fundadora con su pareja de la editorial Lo Stampatello, autora también del libro Pequeña historia de una familia. ¿Por qué tienes dos madres?, aseguró que “no quiere convertirse en un modelo”.

La escritora envió en junio a Francisco un paquete con todos los libros de su editorial, fotos de su familia y panfletos insultantes contra ella después de que el nuevo alcalde de Venecia anunciara que algunos de sus libros formaban parte de la lista de textos que serán retirados de las bibliotecas públicas. En la carta, Francisco, apasionado lector, le agradeció también por su “delicado gesto” y la invitó a “seguir su actividad al servicio de las jóvenes generaciones y de la difusión de los auténticos valores humanos y cristianos”.









Las Escuelas para el Encuentro de Francisco promueven la homosexualidad infantil

Clarín en Argentina y El Mundo en España publican una colección de cuentos infantiles titulada “Con Francisco a mi lado” y con el sello de Scholas Occurrentes que enseña a aceptar la homosexualidad e incluso la transexualidad, sin que Scholas Occurrentes haya podido vetarlo. [¡Oh, pobrecitos! ¡Que "no han podido vetarlo", nos quieren hacer creer!]

“Hay niños que tienen padre y madre. Uno de cada. Otros, dos de cada. Otros, uno y dos. O dos y uno. O solo uno. O una. O ninguno”. Este es el mensaje dirigido a los más pequeños a través de un cuento infantil de la colección “Con Francisco a mi lado”, intitulado « Diversidad », que vende cada domingo el diario El Mundo: hay distintos tipos de familias y todas son igual de aceptables. La frase mencionada, que se induce al lector a pensar que pertenece al Papa, está acompañada por el dibujo de unas niñas de la mano de sus “dos madres”. (http://www.infovaticana.com/2015/05/04/la-fundacion-del-papa-promueve-la-ideologia-de-genero-entre-los-ninos/)
  


La « diversidad » de Francisco llega a las familias







Invita al Vaticano a transexual español y a su « novia »

« Papa Francisco » llamó por teléfono a un transexual español que le había escrito para darle cuenta de la pena que le causaba el sentirse « discriminado » en su parroquia, y lo invitó a que fuese a verlo en audiencia privada, en compañía de su « novia »…  ¡a expensas del Vaticano! Por supuesto, el llamado telefónico « personal » y la audiencia « privada » dieron inmediatamente la vuelta al mundo a través de los medios de prensa rápidamente informados de este nuevo gesto lleno de « compasión » de parte de « Papa Francisco », tan « misericordioso » como hábil comunicador y propagandista de su agenda subversiva…



Le resulta indiferente la educación católica de los niños

« Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre. » 
(Entrevista con Gerson Camarotti de la televisión brasileña en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro: http://www.novusordowatch.org/wire/francis-not-care-religion.htm)

Esta simple declaración basta para probar que este hombre no profesa la fe católica. Pretender encontrar a estas palabras, inauditas en boca de un cristiano, y con mayor razón en la de un « Papa », una interpretación compatible con la enseñanza expuesta en el más rudimentario catecismo (anterior al CVII, se entiende), constituye un acto de mala fe notoria e inexcusable… Y que semejantes palabras no hayan sido objeto de un inmediato y enérgico repudio masivo de parte de la jerarquía eclesiástica pone de manifiesto el portentoso naufragio intelectual, moral y espiritual de la iglesia post-conciliar, incapaz en su ceguera voluntaria de discernir el acto de apostasía implícita que tal afirmación supone y que cualquier cristiano medianamente instruído debería comprender inmediatamente…


No existe un Dios católico

« Yo creo en Dios, no en un Dios católico; no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su Encarnación. Jesús es mi maestro, mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. »
(Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica - cf. p. 10: https://www.aciprensa.com/entrevistapapalarepubblica.pdf)

En cualquier época de la historia de la Iglesia (nuevamente: con anterioridad al CVII) semejante blasfemia y herejía (negación de la Santísima Trinidad, de la divinidad de Jesucristo, profesión velada de gnosis panteísta : « éste es mi ser »)  hubiese traído aparejada una excomunión inmediata, con la subsecuente deposición del cargo eclesiástico y la pérdida de jurisdicción sobre los fieles… Pero, al igual que con la declaración anterior, la ausencia de reacción ha sido total, sin que ni una sola voz del clero se alzara públicamente cuando menos para expresar « perplejidad » y solicitar una « explicación » que pudiese disipar el escándalo provocado. Pero desgraciadamente nos hallamos en una época a la cual se aplican de maravilla los tremendos reproches dirigidos por el profeta Isaías a los pastores negligentes:
« Mis centinelas son ciegos, no tienen inteligencia. Son perros mudos que no pueden ladrar. Se acuestan somnolientos, pues son amigos de dormir. » (56, 10)

Profesa una gnosis panteísta y evolucionista sobre Dios y el ser humano
« Dios es luz que ilumina las tinieblas y que aunque no las disuelva hay una chispa de esa luz divina dentro de nosotros. En la carta que le escribí recuerdo haberle dicho que aunque nuestra especie termine (!!!) no terminará la luz de Dios que en ese punto invadirá todas las almas y será todo en todos. »
(Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica - cf. p. 10: https://www.aciprensa.com/entrevistapapalarepubblica.pdf)


Transexual el Jueves Santo

Ya vimos la manera en la que el « Santo Padre » escogió profanar el Domingo de Ramos, para intentar simbólicamente que los vítores a Cristo Rey entrando glorioso a Jerusalén fuesen silenciados por los compases heréticos y blasfematorios de su « himno » pop en clave afro-caribeña… Para la celebración del Jueves Santo su esmero en ofender a Nuestro Señor no se quedó atrás. Celebrar la misa In Coena Domini, conmemoración de la institución del Sacerdocio de la Nueva Alianza y de la Santa Eucaristía, era una inmejorable ocasión para dar rienda suelta a su odio satánico por la obra redentora del Divino Maestro. Por eso fue que por tercer año consecutivo decidió que una infame prisión haría las veces del Cenáculo y que doce delincuentes, incluyendo a no católicos, a mujeres y a un transexual, representarían a los doce Apóstoles en la ceremonia del lavamiento de pies…

No estamos simplemente ante una transgresión inimaginable y sin precedentes de la tradición litúrgica, lo cual de por sí ya sería gravísimo. Estamos ante la profanación voluntaria, pública y pertinaz de nuestro Divino Salvador en su Sagrado Sacerdocio y en la Santa Eucaristía, ante las cámaras del mundo entero, extasiado ante la « humildad » y la « misericordia » de « Papa Francisco », el nuevo ícono mediático de la sociedad secularizada…



Diez consejos naturalistas para ser feliz prescindiendo de Dios y de Jesucristo

En una época en la cual los Diez Mandamientos son violados sistemáticamente, burlados y despreciados a escala mundial por una sociedad laica que solo respeta su propia voluntad « soberana, autónoma y emancipada », nada mejor que proponerle un sucedáneo de la ley divina en clave naturalista y humanista. « Papa Francisco » se consagra a la noble tarea de modo ejemplar, a través de su « magisterio » mediático, explicando, entre otras novedosísimas enseñanzas en boca de un supuesto « Vicario de Cristo », que el primer paso hacia la paz y la felicidad consiste en « vivir y dejar vivir ». No en conocer y en amar a Nuestro Señor Jesucristo, al que, dicho sea de paso, no se dignó a mencionar ni tan siquiera una sola vez durante la extensa entrevista acordada a la muy decadente e inmoral revista Viva…





Los católicos no deben procrear como « conejos »

« Papa Francisco » enseña que no hace falta « procrear como conejos » para ser buenos católicos. A esta finísima observación agregó que para mantener el equilibrio demográfico lo ideal es tener tres hijos por familia : « creo que el número de tres hijos por familia es lo que dicen los técnicos que es lo importante para mantener la población. Tres por pareja », indicó. El desprecio que se desprende de sus palabras hacia las familias numerosas es tremendo. Declaraciones criminales, sobre todo en una época en la que la mentalidad contraceptiva es abrumadoramente predominante, inclusive entre los católicos…  Y que, además, obviamente, están en total contradicción con la doctrina de la Iglesia.

http://www.lanacion.com.ar/1761447-los-catolicos-no-deben-ser-como-conejos

Veamos lo que enseña un verdadero papa católico acerca de las familias numerosas:

« Vosotros sois y representáis familias numerosas, aquellas que fueron grandemente bendecidas por Dios y que son especialmente amadas y preciadas por la Iglesia como su tesoro más precioso. Pues estas familias ofrecen un testimonio particularmente claro de tres cosas que sirven para asegurar al mundo de la verdad de la doctrina eclesiástica y la sensatez de su práctica, y que redundan, por el buen ejemplo, en gran beneficio de todas las otras familias y de la sociedad civil misma. Dondequiera que se encuentren familias numerosas, estas dan señal de la salud física y moral de un pueblo cristiano; de una fe viva en Dios y de confianza en su Providencia; de la feliz y provechosa santidad del matrimonio católico. »
(Pío XII, Discurso a las Asociaciones de familias numerosas de Italia, 22 de enero de 1958: https://moimunanblog.wordpress.com/2015/01/20/pio-xii-a-las-familias-numerosas/)

« Creo que el número de tres hijos por familia, que usted menciona, según dicen los técnicos, es importante para mantener la población. Tres por pareja. Cuando se baja de esta media, se va al otro extremo, como sucede en Italia, donde he oído –no sé si será verdad– que en 2024 no habrá dinero para pagar las pensiones. El descenso de la población. Por eso, la palabra clave para responder es la que la Iglesia usa siempre, y también yo: “paternidad responsable”. ¿Cómo se hace esto? Con el diálogo. Cada persona, con su pastor, debe preguntarse cómo llevar a cabo esta paternidad responsable. El ejemplo que he mencionado hace un poco, de aquella señora que esperaba el octavo hijo y había dado a luz a siete mediante cesárea: esto es una irresponsabilidad. “No, yo confío en Dios”. “Pero mira, Dios te da los medios; sé responsable”. Algunos creen que, para ser buenos católicos, tenemos que ser –perdonen la expresión– como conejos. No. Paternidad responsable. Esto es claro y para ello están en la Iglesia los grupos matrimoniales, están los expertos en esta materia, están los pastores, y se busca. Conozco muchas soluciones lícitas que han ayudado en esto. »

https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/january/documents/papa-francesco_20150119_srilanka-filippine-conferenza-stampa.html



La Iglesia no debe insistir con el tema del aborto o del « matrimonio » gay

« No podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. (…) Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas (!!!) para imponerlas insistentemente. »
(Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de la Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 14/15: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)

« El mundo ha cambiado (!!!) y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación. »
(Entrevista con  Joaquín Morales Solá el 5 de octubre de 2014 publicado en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/m1/1733084-poder-politica-y-reforma-a-solas-con-francisco)


Recibe a la escandalosa y adúltera Wanda Nara y a su concubino Mauricio Icardi


Wanda Nara, modelo argentina de pésima vida, abandonó a su marido, el futbolista Maxi López, y se amancebó con su colega y mejor amigo, Mauricio Icardi, con quien vive junto a los tres hijos de su verdadero marido y al nuevo hijo de su actual concubino. Recibir con sonrisas, besos y abrazos a una « pareja » cuya vida es más que escandalosa lleva implícita la aprobación de ese estilo de vida que se sitúa en las antípodas del Evangelio y de la doctrina de la Iglesia. Ese tipo de actitud no puede sino tranquilizar la conciencia de todos aquellos que viven desordenadamente al comprobar la actitud permisiva, indulgente y demagógica que adopta el « Santo Padre » hacia estas « celebridades » licenciosas e inmorales.                                                                                                http://personajes.lanacion.com.ar/1723755-que-encuentro-wanda-nara-poso-junto-al-papa-francisco


Se pasea con el homosexualista Don Luigi Ciotti tomados de la mano


  
« Papa Francisco » se pasea ante las cámaras de la televisión italiana tomado de la mano con el sacerdote italiano Don Luiggi Ciotti, militante comunista y partidario ferviente del homosexualismo.

http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.fr/2014/03/vaticano-gay-por-augusto-torchson.html

http://callmejorgebergoglio.blogspot.fr/2014/04/compassionate-francis.html

http://www.novusordowatch.org/wire/holding-hands-with-francis.htm

http://www.traditioninaction.org/RevolutionPhotos/A579-Ciotti.htm


Concelebra y besa luego las manos del depravado Don Michele de Paolis

« Papa Francisco » concelebra en el Vaticano con otro sacerdote italiano comunista y homosexualista. Luego de la misa realiza un gesto de profundo contenido simbólico : le besa las manos. Todo ante las cámaras fotográficas, evidentemente, encargadas de inmortalizar su gesto, profundamente subversivo y provocador, pero convenientemente transformado en un enésimo acto de « humildad » y de « misericordia » de « Francisco », el « papa » de las periferias existenciales…

No nos engañemos: « Francisco » es un maestro consumado en el arte de enseñar el mal, de propagar el error y de provocar la confusión en las almas de los creyentes, empleando para ello todos los medios que estén a su alcance. Y, en su habilidad maquiavélica de manipulador y de creador de opinión, bien sabe que una imagen vale más que mil palabras




Favorece desvergonzadamente la ideología homosexualista

« Si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar? » (Conferencia de prensa en el avión al regresar de las JMJ de Río de Janeiro el 28 de julio de 2013:  https://www.youtube.com/watch?v=AWyIdxGQLF8 )

« Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: “Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena’’? »
(Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de la Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 16: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)



Estas escandalosas declaraciones de « Francisco » se ven particularmente agravadas por el contexto internacional en el que se producen, a saber, en medio de una violenta batalla cultural entre partidarios y opositores del « matrimonio » homosexual, la cual se extiende como reguero de pólvora a escala planetaria. Resulta difícil atribuirlas solamente a eventuales imprecisiones de lenguaje, así como tampoco parece posible negar la complicidad objetiva de sus palabras con los propósitos manifiestos del lobby « gay »: la normalización de la homosexualidad y la legitimación de sus insostenibles reivindicaciones sociales…

Sus palabras han sembrado confusión entre los católicos y han favorecido objetivamente a los enemigos de Dios, quienes combaten encarnizadamente para que se acepten los supuestos « derechos » de los homosexuales en el interior de la Iglesia y en la sociedad civil. Prueba irrefutable de ello es que la más influyente publicación de la comunidad LGBT de los Estados Unidos, The Advocate, eligió a « Papa Francisco » como la « Persona del año 2013 », deshaciéndose en alabanzas hacia él por su actitud de apertura y de tolerancia hacia los homosexuales… 




Promueve el relativismo moral y religioso

« Todo ser humano posee su propia visión del bien y del mal. Nuestra tarea reside en incitarlo a seguir el camino que él considere bueno (…) No dudo en repetirlo: cada uno tiene su propia concepción del bien y del mal, y cada uno debe escoger seguir el bien y combatir el mal según su propia idea. Bastaría eso para cambiar el mundo. »
(Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica - cf. p. 2: https://www.aciprensa.com/entrevistapapalarepubblica.pdf)

« Un verdadero crecimiento en la conciencia de la humanidad no puede fundarse en otra cosa que en la práctica del diálogo y el amor. Diálogo y amor se suponen en el reconocimiento del otro en cuanto otro, la aceptación de la diversidad. Sólo así puede fundarse el valor de la comunidad: no pretendiendo que el otro se subordine a mis criterios y prioridades, no ‘‘absorbiendo’’ al otro, sino reconociendo como valioso lo que el otro es, y celebrando esa diversidad que nos enriquece a todos. Lo contrario es mero narcisismo, imperialismo, pura necedad. »

« No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable. »
(Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del 24 de noviembre de 2013, § 129: https://www.aciprensa.com/Docum/evangeliigaudium.pdf)

« El mundo ha cambiado (!!!) y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación. »
(Entrevista con  Joaquín Morales Solá el 5 de octubre de 2014 publicado en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/m1/1733084-poder-politica-y-reforma-a-solas-con-francisco)

« Un cristiano restauracionista, legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada. La tradición y la memoria del pasado tienen que ayudarnos a reunir el valor necesario para abrir espacios nuevos a Dios. Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinares, el que tienda a la “seguridad” doctrinal de modo exagerado, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva. »
(Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de la Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 18: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)

« En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmisión del Evangelio. No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida. » (Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del 24 de noviembre de 2013, § 43: https://www.aciprensa.com/Docum/evangeliigaudium.pdf)

« Para las relaciones ecuménicas es importante una cosa: no sólo conocerse mejor, sino también reconocer lo que el Espíritu ha ido sembrando en los otros como don también para nosotros. » (…) - Intento captar cómo ve el Papa el futuro de la unidad de la Iglesia. Me responde: « Tenemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos. El camino de Jesús es ése (!!!). » 
(Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del 24 de noviembre de 2013, § 17: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)

« Soy respetuoso de nuevas propuestas espirituales pero deben ser auténticas (!!!) y deben someterse al paso del tiempo, que dirá si su mensaje es coyuntural o perdurará a través de las generaciones. Sobrevivir al paso del tiempo es la mejor prueba de la pureza espiritual. »
(Sobre el cielo y la tierra, cap. 29, p. 24: http://fr.calameo.com/read/002080055a8b71b163859)


Francisco bendice la cohabitación pre-marital
  



« Cuando el Papa bendice el vientre embarazado de una mujer que acaba de casarse,  también está bendiciendo sus pecados anteriores contra la castidad que han producido el embarazo. Es decir, se está aprobando y fomentando la convivencia pre-matrimonial. Ahora bien, esta acción papal se opone frontalmente a la moral católica, en particular al sexto mandamiento. Brevemente, Francisco está promoviendo el pecado y, en consecuencia, dando escándalo público. »


Manosear el vientre de una mujer es un gesto completamente indecente, impensable en un cristiano, que mancilla el pudor y ofende la virtud de castidad. El hacerlo en público transforma ese gesto impúdico en un pésimo ejemplo, lo que se llama un escándalo. Pero si además es un eclesiástico quien lo hace, y nada menos que el "Papa", bajo el pretexto perverso y engañoso de bendecir al niño en gestación, aprobando así implícitamente la fornicación (relaciones prematrimoniales, concubinato, etc.) entramos lisa y llanamente en el ámbito de lo diabólico...
  


La Iglesia expresa sólo una « opinión »

« La religión tiene derecho a opinar en tanto está al servicio de la gente. Si alguien pide un consejo, tengo derecho a dárselo. »
(Sobre el cielo y la tierra, cap. 16, p. 1: http://fr.calameo.com/read/002080055a8b71b163859)

« La religión tiene derecho a expresar su opinión al servicio de las personas, pero Dios nos ha creado libres: la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible. »
(Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de la Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 14: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)

« Dialogar no significa renunciar a sus propias ideas y tradiciones, pero sí a la pretensión de que sean únicas y absolutas. » 
(Mensaje para la 48 Jornada mundial de las comunicaciones sociales La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro el 1 de junio de 2014 - cf. § 11: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20140124_messaggio-comunicazioni-sociali.html)

« Este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Yo tengo esto por una clave importante. Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él. Quiere decir que es un falso profeta que usa la religión en bien propio. (…) El riesgo que existe, pues, en el buscar y hallar a Dios en todas las cosas, son los deseos de ser demasiado explícito, de decir con certeza humana y con arrogancia: “Dios está aquí”. Así encontraríamos sólo un Dios a medida nuestra. »
(Entrevista con el Padre Antonio Spadaro s.j. director de la Civiltà Cattolica el 19, 23 y 29 de agosto de 2013 - Cf. p. 19/20: https://www.aciprensa.com/entrevistapapafrancisco.pdf)

No, « Francisco », ¡el falso profeta sos vos !, de ninguna manera los verdaderos cristianos que creemos en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo con una « certeza total » y sin dejar ningún « margen de incertidumbre », como lo pretendés vos de un modo totalmente herético, impío y blasfematorio, lobo voraz disfrazado con piel de oveja… « Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. » (Mt. 7, 15)

« No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.  Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. » (Lc. 6, 43-45)


La tarea más importante del momento es defender a la Madre Tierra

« La tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender a la Madre Tierra. La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un grave pecado. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación. Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’. »

Por supuesto, la apostasía de las naciones cristianas, la pornografía universalizada y devenida « entertainment », el aborto convertido en « derecho » de la mujer, la legalización del « matrimonio » homosexual y de las « familias homoparentales », la corrupción de la infancia a través de la « teoría de género » y de la « educación sexual » obligatoria, la promoción generalizada de la sodomía con las abominables Gay Pride, verdaderas « procesiones » satánicas de la sociedad anticrística contemporánea, todos pecados que ofenden gravemente a Dios y que conducen al infierno infinidad de almas, no revisten la menor importancia para este individuo fatuo e impermeable a la verdad, en comparación con la supuesta deterioración del ecosistema y la falacia eco-mundialista del cambio climático…

Mucho me temo que quienes no logren discernir el carácter anticrístico de los discursos bergoglianos terminen siendo arrastrados por este falso profeta y por su religión pervertida, parodia infernal del catolicismo, hacia los brazos del Anticristo, cuya manifestación pública se acerca a un ritmo vertiginoso…


« Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. » (Mt. 7, 15-29)

Con Francisco a mi lado, infierno asegurado

  

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