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sábado, 20 de febrero de 2016

Bergoglio, desbocado y galimático - Catapulta



Pónganle un micrófono a Bergoglio e ipso facto dirá lo que se pasa por la testa, lo que se le ocurre, sin coherencia alguna, despreocupado en absoluto de las consecuencias. No sé si esa verbosidad galimática es algo patológico, reveladora de algún trastorno de personalidad o simplemente una botaratada. Que lo determine un psiquiatra, llegado el caso, y si es buen sacerdote, mejor que mejor.

Solamente señalo que frente a un micrófono se desboca y es un peligro total.

Véase, por ejemplo, lo que acaba de responder en la entrevista del vuelo de regreso desde México, cuando el periodista le preguntó sobre las mujeres embarazadas, el virus Zika y el mal menor:

“El aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto. Sobre el mal menor. lo de evitar el embarazo. Hablamos en términos de conflicto entre el Quinto (“No matarás”) y el Sexto mandamiento (“No cometerás actos impuros”). Pablo VI, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos de violación. No confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra (en el mejor de los casos), o para pasarla bien. Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Después, evidentemente, como es un mal humano cada asesinato es condenado. En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en éste, como en el que he nombrado de Pablo VI, era claro”.


Algunas apostillas a la caótica respuesta:

1) Si el aborto es un crimen es un problema teológico, desde el inicio (quinto mandamiento: no matar).

2) Afirmar que el aborto es un problema humano o médico es un disparate antropocéntrico.

3) Evitar el embarazo usando preservativos siempre es pecado mortal, ergo es un mal absoluto.

4) No existe conflicto entre el Quinto y el Sexto mandamientos: en Dios no hay contradicción alguna ni puede mandar lo imposible de cumplir. (Que yo sepa, Pablo VI nunca recomendó usar anticonceptivos a las monjas misioneras de Africa para prevenir violaciones, sino aguantárselas por amor a Cristo. Que yo sepa, insisto).

Del desbocado y galimático Jorge Mario Bergoglio, libera nos Dómine.


Visto en: Catapulta



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 7 de octubre de 2015

Matete bergoglianos-hegelianos – CATAPULTA



Hace ya tiempo que Francisco insiste en dos temas: la Iglesia “es un hospital de campaña” para recoger a “los heridos” y que el “rigorismo” y “el legalismo” son propios del “hipócrita”. Así contrapone la Iglesia de la misericordia a la Iglesia rígida, como si hubiera un foso insalvable entre las dos. Van dos últimas expresiones suyas:

“La Iglesia es madre. Es nuestra ‘santa madre Iglesia, la que nos genera en el Bautismo, nos hace crecer en su comunidad y tiene esas actitudes de maternidad, mansedumbre, bondad: la Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura. Pensar en la Iglesia sin esta maternidad es pensar en una asociación rígida, una asociación sin calor humano, huérfana”.

Cuando falta esta maternidad sólo queda la rigidez, aquella disciplina, y no se sabe sonreír”. Radiovaticana

“El Señor nos ayude a no ser sociedad-fortaleza, sino sociedad-familia, capaces de acoger, con reglas adecuadas, pero acoger”. Aciprensa

Como siempre, Bergoglio no aclara el sentido de sus palabras. ¿Qué será “asociación rígida” y “sin calor humano”? ¿A qué “disciplina” se referirá? ¿Por qué enfrenta “la sociedad-fortaleza” a “la sociedad-familia”?

Haré un intento para desentrañar lo que quiso decir a partir de una hipótesis: su pensamiento y su lenguaje están inficionados de hegelianismo, bagaje común del progresismo en todas sus variantes.

(Y conste que digo inficionado, nada más, porque a todas luces se trata de un hombre sin mayor formación filosófica, como la de su antecesor Benedicto).

Por eso la facilidad que Bergoglio lanza consignas hegelianas sin saberlo mucho-como buen demagogo que es-planteando dos polos dialécticos aptos para el inmediato consumo de los medios de comunicación: la Iglesia dura, fría, aislada, alejada del pueblo, etc.etc. versus la Iglesia misericordiosa, cálida, comprensiva, más humana en definitiva.

Es probable que dentro de su mente esté bailoteando una salida no menos hegeliana para la resolución de esas antinomias, bien falsas por cierto: la conciliación de los opuestos a través de una salida seudosuperadora: la Iglesia bergogliana donde convivan todos, duros y blandos, rígidos y flexibles, conservadores y populistas.(Aunque a los primeros les quede poca vida, según la ley de las revoluciones).

Quizás en el Sínodo no se altere, en apariencia, la buena doctrina. Pero es probable-más que probable-que so pretexto de la misericordia bergogliana se imponga una pastoral nociva para las almas.

Recomiendo entonces leer la nota y desgastar las cuentas del Rosario.


Nota catapúltica

1)Comentario de Rorate Caeli: “Las frecuentes quejas del Papa contra los “legalismos”, incluyendo su homilía en la apertura del Sínodo (4 de octubre, 2015), no ayudan a quienes quieren defender la doctrina actual. Su homilía parece un anteproyecto de lo que espera lograr en el Sínodo. Por un lado, el Papa habla de reafirmar la teoría, la doctrina: “para defender la sacralidad de la vida, de toda vida; para defender la unidad y la indisolubilidad del vínculo conyugal como signo de la gracia de Dios y de la capacidad del hombre de amar en serio.” Por el otro, habla de la praxis que debiera acompañar la doctrina de aquí en adelante: la Iglesia no “señala con el dedo para juzgar”, sino que debe “buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia” y “acoger y acompañar”; no debe tener “puertas cerradas” sino ser un “puente” en lugar de una “barrera”.

Al principio estas palabras pueden parecer fantásticas — ¿pero acaso no implican que la disciplina actual de la Iglesia es incompleta, que es poco misericordiosa y no acoge a las parejas “heridas”? Dado el contexto y la atmósfera en la que se reúne el Sínodo, dados los frecuentes ataques del Papa hacia el “legalismo” y sus repetidas invocaciones al Dios de las sorpresas, las indicaciones del Papa apuntan en una única dirección – conservar la doctrina escrita, pero cambiar la disciplina. Justamente, el ver si esto es posible ha sido el punto crucial de todos los debates sobre la familia que han enfrentado “obispo contra obispo, cardenal contra cardenal” en los últimos 2 años; pero la posición del Papa ya debiera ser clara. No necesitamos especular porque su reforma radical del “proceso de nulidades” convirtiéndolo efectivamente en una máquina de divorcios católicos de facto muestra lo que desea conseguir, siempre y cuando la doctrina quede preservada en papel. (Durante la entrevista que dio en el vuelo de regreso a Roma tras su visita a América, Francisco defendió su reforma diciendo que la doctrina sobre la indisolubilidad permanece intacta y que sólo quería encarar el proceso “interminable” de apelaciones. Su defensa se respaldó en el hecho de que la doctrina se preserva en papel. Intencionalmente o no, no respondió a ninguno de los argumentos presentados por muchos canonistas respecto a que las reformas minan la doctrina en la práctica)



2) Ver también “ALERTA AMARILLA: FRANCISCO Y JORGE GUILLERMO FEDERICO” http://www.catapulta.com.ar/archivos/11515


Fuente: Catapulta
  

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jueves, 6 de noviembre de 2014

Francisco promueve la subversión a escala mundial - Catapulta


  En otra muestra de su irrefrenable demagogia, Francisco dijo en el discurso de cierre del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, orquestado por el marxismo:

  “Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!

  No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar.

  Solidaridad …es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales.

  Se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman…

  No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos.

  Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.

  No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados.

  Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria …y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la IGLESIA, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300).

  El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores …

  Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario.

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares.”

(Texto completo en: Radiovaticana )

  Como se aprecia, esta es una chorrada populista que desparrama los lugares comunes contra la globalización económico-financiera, sin una mención de la globalización cultural, notoriamente más peligrosa e importante. En todo caso, las maldades de un sistema económico no se explican sin la perversión del orden moral, propia del liberalismo en todas sus variantes.

  Al repetir estas consignas demagógicas, Francisco brinda impagable servicio a la revolución mundial. Es difícil creer que no lo sepa.



Nota catapúltica:

  Sobre el discurso opina el marxista Ignacio Ramonet, figura conspicua de la progresía: “Un discurso fuerte, valiente que se inscribe en el filo directo de la Doctrina Social de la Iglesia que el papa ha reivindicado explícitamente. Y en la opción preferencial por los pobres. Hacía mucho tiempo que un Papa no pronunciaba un discurso tan social, tan “progresista” sobre un tema, el de la solidaridad con los pobres, que constituye la base misma de la doctrina cristiana.

  (El Encuentro confirma) el nuevo rol histórico del Papa Francisco, como abanderado solidario de las luchas de los pobres de América Latina y de los marginados del mundo”.


  No es un elogio desinteresado, claro está: la zurda espera más -bastante más- del “abanderado solidario”.


Visto en: Catapulta



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