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viernes, 15 de noviembre de 2019

Protesta contra los sacrilegios de Francisco - Alejandro Sosa Laprida



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Francisco invocando al Espíritu Santo en la basílica de San Pedro ante la Pachamama[1]


Un grupo de católicos  “conservadores” publicó el 9 de noviembre una enésima “corrección fraterna” dirigida a Francisco[2], esta vez en relación a los actos de idolatría perpetrados en el Vaticano durante el reciente Sínodo Amazónico. Con el buen tino, además, de relacionar estos hechos con la escandalosa declaración que Francisco firmó, junto al Gran Imán de Al-Azhar, el 4 de febrero último, en Abu Dhabi:

“El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son queridos por Dios en su Sabiduría, con la que Él creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente.[3]

Muy noble y meritorio, lo de esta gente, ciertamente. Por desgracia, uno no puede dejar de comprobar que solamente tienen ojos para Francisco, omitiendo sistemáticamente mencionar los innumerables precedentes que se han producido desde el CVII, fundados en la misma raíz modernista, ecuménica y relativista de documentos tales como Nostra Aetate y Unitatis Redintegratio, siendo emblemático el caso de las  múltiples reuniones interreligiosas de Asís.

Veo que es muy duro aceptar la realidad de la crisis eclesial en toda su magnitud, y que, en cambio, es relativamente fácil embestir contra Bergoglio, ante cuyas repulsivas fechorías se hace difícil permanecer impertérrito, pero me parece que no cuestionar su origen es una postura que, además de adolecer de parcialidad, es muy peligrosa, puesto que tiende a favorecer una falsa “restauración conservadora”, que se contentaría con un retorno a formas y maneras “tradicionales”, neutralizando así toda posibilidad de una auténtica reacción católica, como sucedió durante el pontificado de Benedicto XVI, quien dejó intactos todos los falsos principios conciliares -falso “ecumenismo” e “interreligiosidad”, falsa “libertad religiosa”, etc-. Me permito recordar aquí lo que hace poco dije sobre el tema:

“Por otro lado, y sin ánimo de provocar, pues comprendo que el asunto es delicado y podría herir susceptibilidades, pregunto: este hecho tan lamentable y escandaloso de la promoción del culto de la “Pachamama” en la mismísima Roma, ¿es peor, acaso, que las múltiples invitaciones efectuadas por Juan Pablo II y Benedicto XVI a las religiones idólatras a “rezar” por la paz en Asís? Con los templos católicos cedidos a falsos cultos y la jerarquía eclesiástica incitando a los pobres infieles a que invocasen a sus ídolos y a que esperasen de ellos la obtención de la paz para el género humano, confortándolos así en las tinieblas del paganismo, lejos del único y verdadero “Príncipe de la Paz” (Is. 9, 6). Esto es algo tan grotesco que habla por sí mismo. Y con el agravante de que esas babélicas asambleas fueron convocadas y organizadas nada menos que por los supuestos Vicarios de Jesucristo en la tierra, como si toda religión fuese de suyo un camino bueno y válido para dirigirse a Dios, para orarle y para rendirle el culto que le es debido -al margen de la buena intención que puedan tener sus miembros-.[4]

No obstante, reconozco que siempre es saludable reaccionar contra el mal, aunque no se esté aún en condiciones de poder abarcarlo en su completa y vertiginosa profundidad. Lo que nos supera a todos, naturalmente, ya que sólo Dios posee una idea cabal del mismo.

Recordemos, para terminar, que estamos hablando de un hombre que es capaz de proferir locuras como ésta[5]: “No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable.[6]

Esta sola cita -una entre mil- demuestra a las claras la adhesión por parte de Bergoglio[7] al evolucionismo modernista condenado por San Pío X en su encíclica Pascendi[8] y en el decreto del Santo Oficio Lamentabili[9], y, por sus implicaciones teológicas y filosóficas, basta para dar por tierra con la totalidad de la doctrina católica. Se puede así afirmar con certeza que este hombre no profesa la fe de la Iglesia. Y que, por ende, es incapaz de “confirmar a sus hermanos” (Lc. 22, 32) en la fe. Misión ésta que constituye la esencia misma del ministerio petrino, junto a la potestad de gobernar y de santificar. Porque no se trata ya de negar tal o cual dogma en particular, como era el caso de los heresiarcas “tradicionales”, sino de volver lisa y llanamente imposible la existencia misma de los dogmas de fe. Es por eso que San Pío X, en su Motu Proprio Praestantia Scripturae[10] , definía el modernismo como la “síntesis de todas las herejías”, del cual Francisco es, sin asomo de duda, un esmerado y eficaz propagador…



[6] Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 24 de noviembre de 2013, § 129.
[7] Para mayor información sobre las innumerables herejías y blasfemias de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por las Éditions Saint-Remi en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano):
Al igual que el libro Con voz de dragón. Francisco: ¿Vicario de Cristo o Precursor del Anticristo?, publicado por la editorial Cruzamante en 2017:
https://www.catolicosalerta.com.ar/bergoglio2018/con-voz-de-dragon-tapa-y-contratapa.pdf                                                                   




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miércoles, 14 de octubre de 2015

La defensa de la fe en el Sínodo "contra" la Familia


  Publicado ya hace unos días en Adelante la Fe, sin embargo parece oportuno seguir difundiendo el testimonio del Card. Burke, Mons. Lenga y Mons. Schneider defendiendo el Magisterio inmutable de la Iglesia ante el intento de pervertirlo en nombre de la falsa misericordia del Vaticano de Bergoglio.
  Muy recomendable video.


Vídeo explosivo sobre el Sínodo




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 7 de octubre de 2015

Matete bergoglianos-hegelianos – CATAPULTA



Hace ya tiempo que Francisco insiste en dos temas: la Iglesia “es un hospital de campaña” para recoger a “los heridos” y que el “rigorismo” y “el legalismo” son propios del “hipócrita”. Así contrapone la Iglesia de la misericordia a la Iglesia rígida, como si hubiera un foso insalvable entre las dos. Van dos últimas expresiones suyas:

“La Iglesia es madre. Es nuestra ‘santa madre Iglesia, la que nos genera en el Bautismo, nos hace crecer en su comunidad y tiene esas actitudes de maternidad, mansedumbre, bondad: la Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura. Pensar en la Iglesia sin esta maternidad es pensar en una asociación rígida, una asociación sin calor humano, huérfana”.

Cuando falta esta maternidad sólo queda la rigidez, aquella disciplina, y no se sabe sonreír”. Radiovaticana

“El Señor nos ayude a no ser sociedad-fortaleza, sino sociedad-familia, capaces de acoger, con reglas adecuadas, pero acoger”. Aciprensa

Como siempre, Bergoglio no aclara el sentido de sus palabras. ¿Qué será “asociación rígida” y “sin calor humano”? ¿A qué “disciplina” se referirá? ¿Por qué enfrenta “la sociedad-fortaleza” a “la sociedad-familia”?

Haré un intento para desentrañar lo que quiso decir a partir de una hipótesis: su pensamiento y su lenguaje están inficionados de hegelianismo, bagaje común del progresismo en todas sus variantes.

(Y conste que digo inficionado, nada más, porque a todas luces se trata de un hombre sin mayor formación filosófica, como la de su antecesor Benedicto).

Por eso la facilidad que Bergoglio lanza consignas hegelianas sin saberlo mucho-como buen demagogo que es-planteando dos polos dialécticos aptos para el inmediato consumo de los medios de comunicación: la Iglesia dura, fría, aislada, alejada del pueblo, etc.etc. versus la Iglesia misericordiosa, cálida, comprensiva, más humana en definitiva.

Es probable que dentro de su mente esté bailoteando una salida no menos hegeliana para la resolución de esas antinomias, bien falsas por cierto: la conciliación de los opuestos a través de una salida seudosuperadora: la Iglesia bergogliana donde convivan todos, duros y blandos, rígidos y flexibles, conservadores y populistas.(Aunque a los primeros les quede poca vida, según la ley de las revoluciones).

Quizás en el Sínodo no se altere, en apariencia, la buena doctrina. Pero es probable-más que probable-que so pretexto de la misericordia bergogliana se imponga una pastoral nociva para las almas.

Recomiendo entonces leer la nota y desgastar las cuentas del Rosario.


Nota catapúltica

1)Comentario de Rorate Caeli: “Las frecuentes quejas del Papa contra los “legalismos”, incluyendo su homilía en la apertura del Sínodo (4 de octubre, 2015), no ayudan a quienes quieren defender la doctrina actual. Su homilía parece un anteproyecto de lo que espera lograr en el Sínodo. Por un lado, el Papa habla de reafirmar la teoría, la doctrina: “para defender la sacralidad de la vida, de toda vida; para defender la unidad y la indisolubilidad del vínculo conyugal como signo de la gracia de Dios y de la capacidad del hombre de amar en serio.” Por el otro, habla de la praxis que debiera acompañar la doctrina de aquí en adelante: la Iglesia no “señala con el dedo para juzgar”, sino que debe “buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia” y “acoger y acompañar”; no debe tener “puertas cerradas” sino ser un “puente” en lugar de una “barrera”.

Al principio estas palabras pueden parecer fantásticas — ¿pero acaso no implican que la disciplina actual de la Iglesia es incompleta, que es poco misericordiosa y no acoge a las parejas “heridas”? Dado el contexto y la atmósfera en la que se reúne el Sínodo, dados los frecuentes ataques del Papa hacia el “legalismo” y sus repetidas invocaciones al Dios de las sorpresas, las indicaciones del Papa apuntan en una única dirección – conservar la doctrina escrita, pero cambiar la disciplina. Justamente, el ver si esto es posible ha sido el punto crucial de todos los debates sobre la familia que han enfrentado “obispo contra obispo, cardenal contra cardenal” en los últimos 2 años; pero la posición del Papa ya debiera ser clara. No necesitamos especular porque su reforma radical del “proceso de nulidades” convirtiéndolo efectivamente en una máquina de divorcios católicos de facto muestra lo que desea conseguir, siempre y cuando la doctrina quede preservada en papel. (Durante la entrevista que dio en el vuelo de regreso a Roma tras su visita a América, Francisco defendió su reforma diciendo que la doctrina sobre la indisolubilidad permanece intacta y que sólo quería encarar el proceso “interminable” de apelaciones. Su defensa se respaldó en el hecho de que la doctrina se preserva en papel. Intencionalmente o no, no respondió a ninguno de los argumentos presentados por muchos canonistas respecto a que las reformas minan la doctrina en la práctica)



2) Ver también “ALERTA AMARILLA: FRANCISCO Y JORGE GUILLERMO FEDERICO” http://www.catapulta.com.ar/archivos/11515


Fuente: Catapulta
  

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

La negación del escándalo y los Últimos Tiempos (REPOST) - Augusto TorchSon

Originalmente publicado el jueves 26 de febrero de 2015

   Mons. Straubinger, en la exégesis de las cartas a las siete Iglesias del libro del Apocalipsis, nos dice que el número 7, como se consideró desde la antigüedad, al ser un símbolo de lo perfecto, representaría una totalidad. Así, correspondiendo a la historia misma de la Iglesia, San Alberto Magno decía que las Iglesias a las que se destinaban la cartas podrían corresponder: la de Efeso al período de los Apóstoles y la persecución de los judíos; la de Esmirna al período de los mártires y la persecución por los paganos; la de Pérgamo al período de los herejes; la de Tiatira al período de los confesores y doctores y las herejías ocultas; la de Sardes a la de los santos sencillos y al escándalo de los malos cristianos que aparentan piedad; la de Filadelfia a la abierta maldad de cristianos; y la de Laodicea al período del Anticristo.

  El padre Castellani se oponía a quienes rechazan el carácter profético de las Siete Epístolas y señalaba que las profecías se aclaran al llegar a su cumplimiento, siendo antes oscuras.

  Con respecto a la carta a la Iglesia de Filadelfia, dice la misma: “Mira que vengo pronto. Mantén lo que tienes…”(Ap.3, 11). A este respecto señala Castellani, en primer lugar, que el “vengo pronto” se refiere a la inminencia de la Parusía, y el “mantén lo que tienes” se refiere a conservar la doctrina tradicional de la Iglesia, a no caer en progresismos o evolucionismos en esta materia.

  Hoy comprobamos de una forma innegable el intento descarado desde las más altas jerarquías eclesiásticas de deformar la doctrina para adecuarlas a los tiempos, negando las expresas palabras de Nuestro Señor: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mat.24, 35). Los conservadores (del status quo y no de la ortodoxia) vienen repitiendo desde siempre que estos cambios no se llevarán a cabo y que es la prensa la que exagera estas situaciones. Pero en su ceguera consentida, a medida que efectivamente se dan estos perniciosos cambios, aceptan los mismos diciendo que no pasarán de eso, y así sucesivamente hasta el infinito. Así con toda razón decía San Agustín:

A fuerza de ver todo, se termina por soportarlo todo.
A fuerza de soportar todo, se termina por tolerar todo.
A fuerza de tolerar todo, se termina por aceptar todo.
A fuerza de aceptar todo, ¡se termina por aprobar todo!.

  Y ya nadie se escandaliza porque sea el mismo obispo de Roma el que promueva el cambio radical en la doctrina divinamente revelada. Y si bien lo hace desde el inicio de su gestión, se puede comprobar más patentemente en el nefasto Sínodo (en contra) de la Familia, en donde son los cardenales a los que eligió como colaboradores más cercanos los que proponen estos cambios.

  Y ante el silencio de los que deberían ser nuestros pastores, cuando tratamos de advertir sobre estos ataques a las verdades divinamente reveladas, se nos acusa de generar escándalo; cuando el verdadero escándalo es tapar “El Escándalo”, el tratar de ocultar la gran apostasía. En vez de advertir a los fieles sobre el peligro para sus almas que implica el seguir erróneas doctrinas, se nos acusa de “generar miedo” y así se pretende ignorar la gravedad de los tiempos que nos tocan vivir. Entonces estos que se dicen “prudentes”, promueven el creer en Dios pero “sin creerle a Dios”, por lo menos en las verdades incómodas. Así difícilmente podrá mantenerse la observancia de la sana doctrina que nos exige Nuestro Señor en la carta a la Iglesia de Sardes al sostener: “Ten pues, en la memoria lo que has recibido y aprendido, y obsérvalo, y arrepiéntete. Porque si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré a ti.” (Ap.3, 2-3).

  Y en este verdadero escándalo que implica la oficialidad eclesiástica actuando en contra del Magisterio de la Iglesia misma, los culpables de esos “silencios que se autodenominan prudencia” están perfectamente caracterizados en la carta a la última de las Iglesias, la de Laodicea, cuando Nuestro Señor nos dice: “Conozco bien tus obras, que ni eres frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca” (Ap. 3, 16). Y dice Castellani al respecto que: “la tibieza irá invadiendo esa Iglesia próspera, que realmente se creerá rica; y llegará un tiempo en que no tendrá ni la frialdad del paganismo -que es susceptible de ser calentado- ni el calor prístino de la caridad cristiana que la inauguró; y eso es una cosa que da náuseas”.

  Ante el aborto promovido y practicado en todo el mundo, genocidio más grande de la historia cometido por los propios padres contra sus hijos en el mayor estado de indefensión; ante la propuesta de la sodomía como opción válida inclusive hasta el punto de llegar a considerar que quienes así viven “tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana” como dirían nuestros cardenales que también sostuvieron que en las convivencias fuera del matrimonio “se pueden encontrar valores positivos” (Relatio post disceptationem); ante la persecución y decapitación masiva de cristianos en manos de musulmanes, inclusive crucificando y enterrando vivos a niños; ante la desacralización absoluta del culto debido a Dios; y ante un mundo envuelto en guerras y terribles convulsiones internas; la respuesta de la neo-iglesia no es volver a Dios, no es “tener en la memoria lo que hemos recibido y aprendido, observarlo y arrepentirnos” ; sino es concentrarnos dar respuesta a los problemas sociales. Entonces la jerarquía eclesiástica muestra sólo interés por la desocupación, por la inseguridad, por la corrupción (según Bergoglio peor que el pecado), por quitar el hambre y educar (según el mismo Bergoglio sin importar que no sea educación en la fe), y por la paz como bien absoluto por encima de la justicia (aquí).

  Como repetía nuestro querido padre Parrado, hoy se busca “el señor de los milagros”  más no el Milagro del Señor. Y en esa búsqueda casi absoluta de las añadiduras antes que el Reino y su Justicia, es que se pretende justificar el escándalo, se trata de contemporizarlo y hasta de negarlo rotundamente. La fe de los falsos prudentes, de los sedicentes evitadores de escándalos;  hoy está condicionada a la no perdida de las porciones democráticas de confort que les toca. Por eso consideran que si las masas están felices con la neo-iglesia, representada en su máxima expresión por Bergoglio; miles de millones de personas no pueden equivocarse. El pueblo soberano, el que decide lo que está bien y lo que está mal por consenso, tiene que tener razón. Así se suprimió en los hechos la necesidad de los preceptos de ir a misa y confesarse, ya que a pesar de la idolatría mundial hacia el obispo de Roma, las parroquias y confesionarios siguen vacíos. Y ante el inmenso peligro de la perdida de almas, la mayoría de los sacerdotes siguen recomendando “esa prudencia” a la hora de evangelizar contrariando la exhortación de San Pablo: “…predica la Palabra, insiste con ocasión y sin ella; reprende, ruega y exhorta con toda paciencia y doctrina” (II Tim.4, 2), y proféticamente continúa el apóstol con los que parecen ser éstos tiempos: “Porque vendrá el tiempo en que no podrán sufrir sana doctrina, sino que, teniendo una comezón extrema de oír, recurrirán a una caterva de maestros siguiendo a sus propias concupiscencias” (II Tim.4, 3).

  Para señalar la proximidad del Su regreso, Nuestro Señor nos dejó signos. Como diría Castellani, como pre-signo, las guerras y rumores de guerra, pero esto sólo como el principio. Y como signos propiamente dichos el 1° sería que el Evangelio se haya predicado en todo el mundo; el 2° la aparición de falsos profetas y falsos cristos (herejes) que engañarán a muchos; y 3° y último, la gran persecución a los que permanezcan fieles. Hoy se puede considerar que éste último presupuesto está empezando.

  Y estas cosas necesariamente tienen que suceder, porque así dijo Nuestro Señor. “Cuando comiencen a suceder estas cosas, abrid los ojos y alzad la cabeza, porque vuestra redención se acerca” (Lc.21, 28). Y es por eso que el libro del Apocalipsis es un libro de esperanza, anuncia la redención de los que permanezcan fieles. Y dice Castellani: “…aquí Cristo nos manda que nos alegremos; y para que lo podamos, dice una sola cosa, pero que tiene una gran fuerza: “Serán abreviados aquellos días; porque si duraran, los mismos fieles perecerían – si fuese posible”. Esa condicional “si fuera posible” es sumamente consoladora: supone que NO ES POSIBLE que perezcan los fieles. Dios no lo permitirá”.

  Termina la carta a la Iglesia de Laodicea diciendo: “He aquí que estoy a la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz, y abre la puerta entraré a él, y con él cenaré, y él conmigo. Al que venciere, le haré sentar conmigo en mi trono; así como yo fui vencedor, y me senté con mi Padre en su trono”

  Si cabe la aclaración, no se pretende aquí poner fecha a ningún acontecimiento futuro y mucho menos a la Parusía, más si pretende ser una observación de los hechos actuales a la luz de los signos y profecías  de la Sagrada Escritura que pueden coincidir con los postrimeros tiempos de la Iglesia y el mundo.

  Creyendo que para evitar el escándalo hay que seguir callando la apostasía, seguir consintiendo la tergiversación de la verdadera fe, seguir tolerando los más terribles vicios; aquellos a los que se pretende “proteger”, al no exhortarlos a velar, ¿tendrán tiempo?

Augusto


Maranthá


¡Ven, Señor Jesús! (Ap.22, 20)



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domingo, 29 de marzo de 2015

Vetan doctrina católica en Sínodo para la Familia - Alberto Villasana



-         En octubre de 2014, el cardenal Baldisseri, secretario del Sínodo, mandó requisar y quemar los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" que cinco cardenales escribieron y enviaron a los Padres del Sínodo para hacer presente la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia

-         En entrevista, el cardenal Raymond Burke denuncia la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio"

-         El cardenal George Spell trae a la memoria que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no aceptó el matrimonio adúltero de Enrique VIII

-         El cardenal Sarah sentencia: misericordia no se puede separar de magisterio

  Enorme conmoción causó la revelación del vaticanista inglés Edward Pentin, dando a conocer, en NewsMax, cómo el secretario del Sínodo, cardenal Lorenzo Baldisseri, requisó del correo y mandó destruir los ejemplares del libro Remaining in the Truth of Christ ("Permaneciendo en la Verdad de Cristo") para que éstos no llegaran a los obispos reunidos en el Sínodo para la Familia, en octubre de 2014.


  El libro, exponiendo la doctrina de la Iglesia acerca del matrimonio y la familia, fue escrito por un grupo de los más altos prelados, los cardenales Walter Brandmüller, Carlo Caffarra, Velasio de Paolis, Raymond Burke (a quien Francisco removió del más alto tribunal eclesial por su posición conservadora respecto al aborto), y Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien está alarmado por la propuesta del cardenal Walter Kasper (que viene del propio Bergoglio, según palabras del mismo Kasper) de cambiar la doctrina y admitir a la comunión a los separados unidos en un segundo matrimonio civil o en convivencia (restricción que existe por la indisolubilidad del matrimonio sacramental), y a los homosexuales en situación de unión.

  Los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" fueron enviados a través de los canales normales, a través del servicio postal italiano y vaticano. Ya durante el Sínodo comenzaron a correrse rumores de que los libros no llegaron a los obispos pues habían sido confiscados por orden del secretario del Sínodo, cosa que posteriormente confirmó la investigación de Pentin. Muy aparte de la censura doctrinal, al haber sido enviados por correo, éstos gozaban de protección legal, y su destrucción comporta el delito de violación a material postal.


  En una conferencia de prensa en Roma, en enero de 2015, el cardenal Baldisseri se limitó a decir que "el dogma puede progresar" y que el propósito del Sínodo no es reafirmar la doctrina católica. Y confirmó que los documentos del Sínodo, incluida la Relatio en que se hizo un llamamiento a "aceptar y valorar" la "orientación homosexual" y la comunión de separados en unión irregular habían sido, efectivamente, aprobadas por el mismo Bergoglio.

  Durante la primera parte del Sínodo, muchos obispos fieles al Magisterio de la Iglesia se disgustaron al constatar la censura que había sobre ellos, ya que sólo se filtraban a la prensa las exposiciones de los obispos liberales. La protesta de los obispos hizo cambiar la política que había impuesto el secretario Baldisseri al área de comunicación social del Vaticano y se tuvieron que comenzar a difundir todas las exposiciones.

  La orientación liberal ha quedado también de manifiesto en los Lineamenta, el documento base que servirá para la segunda parte del Sínodo, en octubre de 2015.

  En el número 53 del documento se dice que algunos Padres en el Sínodo se preguntaron sobre la posibilidad de que las personas divorciadas vueltas a casar puedan acceder a la comunión sacramental. Pero en ninguna nota o parte del documento se dice que esa propuesta fue rechazada por la mayoría de los Padres.

  Más adelante, en la parte de "Preguntas" sobre la recepción y profundización que se hará de la Relatio Synodi (en la introducción de la primera parte denominada "La escucha", párrafo 3) se exhorta a los obispos a abstenerse, en octubre de 2015, de dar respuestas meramente aplicativas de la doctrina. Es decir, será válido presentar cualquier ocurrencia o innovación, pero nada que esté basado meramente en doctrina de la Iglesia.

  La preocupación de obispos y cardenales fieles a las enseñanzas de la Iglesia es cada vez mayor.


  En un artículo escrito por el cardenal George Spelll en Catholic Thing el cardenal George Spell recordó que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no quiso reconocer el matrimonio adultero del rey Enrique VIII. ¿Cómo es que ahora se pretende soslayar la situación irregular de gran número de fieles? La doctrina no se establece por consenso democrático. Spell se ha cuestionado por la validez del mismo papado.

  En general, entre los Padres sinodales hay una aceptación de que muchos matrimonios pueden no ser válidos, por falta de conciencia o madurez a la hora de celebrarse. También se reconoce que hace falta agilizar los procesos de nulidad. Pero el problema que ha surgido ante la posición extrema de Kasper y Bergoglio es de índole teológica, y se refiere a la indisolubilidad del sacramento del matrimonio rato y consumado, con el cual se topa de frente cualquier solución pastoral innovadora.

  Otro botón de muestra ha sido el libro de Nicolás Diat "Dieu ou rien" en que recoge las entrevistas realizadas al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En la pregunta que se le hace acerca del Sínodo el cardenal condena: "La idea de colocar el Magisterio en un joyero, separándolo de la práctica pastoral, que puede cambiar según las circunstancias, las modas y las pasiones, es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa". Su afirmación contrasta directamente con el proyecto de Kasper y Bergolio de querer separar magisterio de misericordia, en un reprobable afán de querer adaptarse al mundo.

  Por su parte, el cardenal Raymond Burke, en exclusiva para LIFEsiteNews, denunció la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio":

  "Me resulta claro que hubo individuos que obviamente tuvieron una gran influencia sobre el proceso del Sínodo empujando su agenda, que no tiene nada que ver con la verdad sobre el matrimonio como Nuestro Señor mismo nos lo enseña, y como ha sido preservado por la Iglesia. Esa agenda se propone justificar las relaciones sexuales extra-maritales y los actos sexuales entre personas del mismo sexo y, en un sentido, claramente relativizar e incluso oscurecer la belleza de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio como una unión indisoluble, fiel y procreativa entre un hombre y una mujer".

  Es de prever que esta división doctrinal, que ya existe entre obispos y cardenales, acabará estallando en septiembre, con motivo de la visita de Francisco a los Estados Unidos. En ese país, donde los católicos conservadores son minoría, pero muy apegados a la doctrina católica, están ya levantando claras denuncias sobre los cambios que se pretenden introducir. Es de esperar que la protesta crezca pues allí hay meno posibilidad de censura, como sí la tienen algunos en el Vaticano.

  Tal vez llegue un momento de tal confusión en que debamos atenernos a lo que decía San Atanasio: "allí donde haya fieles que conserven la fidelidad a la doctrina, aunque sean un puñado, allí estará la verdadera Iglesia".


Alberto Villasana





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domingo, 9 de noviembre de 2014

La arrogancia de los obispos que pretenden juzgar la Palabra de Dios - P.Gálvez Morillas


Dedicación de la Archibasílica del Salvador

Homilía 09 de Noviembre de 2014

Evangelio: Lc 19: 1-10

Padre Alfonso Gálvez Morlillas

Nota: Al comienzo de la charla el P. Alfonso menciona un artículo sobre el obispo Schneider que apareció en Infovaticana cuando en realidad se refería a Infocatólica.




Nota de NCSJB: Las homilías del Padre Gálvez Morillas se reproducen con autorización expresa de los propietarios de las mismas.



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jueves, 23 de octubre de 2014

El Sínodo y la perversión sodomítica - Cosme Beccar Varela


LA "RELATIO" DEL SÍNODO ABRE LA PUERTA PARA QUE LOS NIÑOS SEAN ENTREGADOS A PAREJAS DE HOMOSEXUALES
 por Cosme María Beccar Varela


Me pareció espantoso cuando Horacio Rodríguez Larreta, segundo del Gobierno de Macri, se sacó una foto entregando los documentos del primer niño adoptado por una pareja homosexual.

Pero el item 52 de la "Relatio" del Sínodo demuestra que se puede caer más bajo:

52. Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños." (http://www.clarin.com/mundo/texto-completo-Relatio-Post_Disceptationem_0_1229877363.html)

Bajo la tenue máscara de una "constatación" de que hay niños viviendo con homosexuales, lo que en realidad expresa son las condiciones bajo las cuales se les pueden entregar niños.

Dejo de lado la cuestión de la no discriminación y la misericordia con los homosexuales, porque es un tema lleno de matices y conformes. Puede haber confusiones entre la condena al pecado y la condena al pecador, con el resultado de que se absuelva al pecado bajo pretexto de absolver al pecador. Aunque es difícil, se puede entender que algunos católicos se equivoquen de buena fe al tratar esa cuestión.

Pero exponer niños inocentes a convivir con gente que adopta el pecado contra la naturaleza como forma de vida es de una crueldad tan extrema que excede la posibilidad de ser explicado como un error de buena fe o como un malentendido. El perjuicio en el alma y la mente vulnerable de un niño expuesto a esas condiciones de vida es tan grande que ni siquiera se compara con los maltratos, el hambre o cualquier otro daño físico. Solamente una persona que haya perdido completamente la noción de la gravedad de ese pecado no se da cuenta de la enormidad del daño. No se me ocurre una mayor crueldad practicada con un niño.

Y estoy deliberadamente dejando de lado la posibilidad de abusos físicos con el niño, para que no me digan que "pienso mal" de los homosexuales, aunque sean un secreto a voces las estadísticas en esa materia, así como las de violencia de género entre ellos, impublicables por ser políticamente incorrectas. La supuesta "verdad" oficial es que todos los homosexuales son amables, tranquilos, fieles a su pareja, discretos en su comportamiento y nunca dejan traslucir su vicio frente a los niños.      

Pero aún si ocurriera como pretende la "verdad" oficial, el daño que se le inflije al niño que se entrega a dos "padres" que adoptaron la sodomía como forma de vida es espantoso. El Sínodo no dice una palabra de ese daño y sólo pide prestar atención a sus exigencias y derechos, que en ese mismo lenguaje oficial adoptado por el Sínodo, sólo significa que deben darles bien de comer, llevarlos al colegio y procurar que se diviertan.    

El descarado cinismo de esta frase del Sínodo es mucho peor que la famosa respuesta de un ministro inglés, interpelado porque había niños trabajando en las minas de carbón: "Nos preocupamos por sus exigencias y derechos; por eso les damos tizas para que dibujen en las paredes de la mina".  Del problema de fondo, ni una palabra, como si vivir en una mina de carbón fuera una situación que meramente "se constata". Y de hecho una mina de carbón es un lugar menos insalubre para un niño que el "hogar" de una pareja homosexual.

A partir del ítem 52 los que quieran poner niños en manos de homosexuales ya saben que una parte importante de la alta jerarquía eclesiástica, con suficiente influencia como para incluir sus opiniones en el documento que se entregó al público, les ha provisto con un "protocolo de procedimiento", o sea una regulación canónica de esas entregas, o por lo menos un método para tranquilizar la conciencia de los que los entregan, que en el fondo es lo mismo que una legalización.

Los padres sinodales que redactaron el item 52, los que lo publicaron, los que oyeron su texto sin decir nada y los que tenían autoridad para evitar su publicación, aceptaron ser responsables del escándalo que sufran los niños entregados bajo esta pseudo regulación canónica. El daño ya está hecho, aunque ahora traten de restarle autoridad al texto publicado.

Corresponde repetir la frase que a Monseñor Baseotto le costó el puesto de Vicario castrense (y que la dijo por la Educacion Sexual en escuelas de La Plata, algo menos grave que la cuestion tratada en el item 52):  "Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que escandalizar a uno solo de estos pequeños. Lucas 17:2" Los padres sinodales conocen la verdadera interpretación de ese texto, así que no podrán tergiversarlo como hizo Kirchner.


Cosme María Beccar Varela



Nota de NCSJB: el encabezamiento y la foto las pusimos nosotros.

Agradecemos a Alejandro Sosa Laprida por acercarnos el artículo

Nacionalismo Católico San Juan Bautista