San Juan Bautista

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viernes, 4 de mayo de 2018

Devonshire, pueblo mártir de la Misa – José F. Urbina Aznar





     Nuestro pensamiento vuela a Devonshire cuyos habitantes fueron masacrados en las formas más espantosas por extranjeros alemanes de religión luterana, traídos para el caso por Cranmer. Niños, mujeres, ancianos, hombres del campo, perecieron en formas indescriptibles. Y al mismo tiempo que por toda la ciudad se levantaba un vaho de silencio y de muerte, el “arzobispo” Cranmer celebraba la victoria  con un banquete ofrecido a las autoridades civiles y militares, en la ciudad de Londres…


     La desvergüenza de aquel pueblo, diría Cranmer, había llegado a su máxima expresión al rebelarse contra el gobierno establecido y exigirle que el latín fuera impuesto nuevamente en la celebración del Sacrificio de la Misa.


     Cranmer aseguraba que “el poder de la gran prostituta, esto es, la pestífera Sede de Roma, descansa en la doctrina papal de la transubstanciación, de la Presencia Real de la carne y sangre de Cristo, en el sacramento del altar, y en el Sacrificio de la Misa”. Por ese motivo inició el tirano una labor para destruir el poder de Roma, empleando tres medios principales: el uso de la lengua vernácula, la sustitución del alar por una mesa y el cambio de las fórmulas del Canon de la Misa.


     Decía Cranmer: “La forma de una mesa es el uso correcto de la Cena del Señor, porque el uso de un altar, es hacer un sacrificio de lo que sólo es una cena; mientras que la mesa, es para el uso del pueblo, para que coman de ella”. “Nadie puede negar, pues, que lo más apropiado es una mesa para la cena, que un altar que da idea de sacrificio”.


     Se demolieron los altares, se quemaron los libros en latín, que según los más serios historiadores, hasta medio millón en población de tres millones, se implantó el vernáculo en los oficios, se adoptó la mesa protestante cara al pueblo, y se ordenó que el pan para la celebración de la cena, fuera del uso común. Se prohibió la comunión de rodillas porque Cranmer decía: “…era reconocer la presencia real de Cristo como predicaba el Papa, desde su pestífera Sede, en algo que ciertamente no la había”.


     Los habitantes de Devonshire levantaron una protesta. Pedían la restauración de la antigua Misa, pedían que el Santísimo Sacramento fuera puesto en el centro de los templos. Todo el pueblo levantó sus voces contra el tirano demoledor de la fe. “No aceptaremos, decían, los nuevos ritos, porque son profanos, porque son como juego navideño, sino que tendremos nuestros antiguos ritos, los Maitines, las Vísperas, las procesiones, las letanías de Nuestra Señora, y todo eso en latín, y haremos que cada predicador en su sermón y cada sacerdote en su Misa, pidan nominalmente por las almas del Purgatorio como hicieron nuestros antepasados. Queremos que se distribuya la ceniza y las palmas, el agua bendita y las bendiciones”.


     Salieron los poderosos ejércitos para controlar la insurrección. Un nutrido número de hombres saliendo de la ciudad con paso firme y armados con instrumentos de labranza hacia donde estaba la columna asesina… ahí quedaron, traspasados por las armas enemigas. Luego la población fue masacrada. Nadie escapó. Muchos mercenarios luego de ver el horror de todo aquello, corrían al Nuncio para que los absolviera de lo que habían hecho y les diera penitencia.



Revista Roma Nº32 Verano 1973/74. Págs. 28-29.




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viernes, 30 de marzo de 2018

Francisco niega la existencia del infierno - Alejandro Sosa Laprida


Miles Christi - 29/03/2018
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El diario italiano La Repubblica publicó en la edición de ayer una nueva conversación de Francisco con Eugenio Scalfari, en la que Bergoglio, además de reivindicar el “honor” de ser llamado “revolucionario”[1], negó la existencia del infierno y la inmortalidad de las almas. Transcribo a continuación el pasaje en cuestión:

-Su Santidad, en nuestra reunión anterior me dijo que nuestra especie desaparecerá en algún momento[2] y que Dios siempre creará otras especies a partir de su semilla creadora. Nunca me habló de las almas que murieron en el pecado y se van al infierno por toda la eternidad. Me habló, por el contrario, de buenas almas y me admitió la contemplación de Dios. ¿Pero las almas malas? ¿Dónde están castigadas?

-No son castigadas. Las que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y van a la filas de las almas que lo contemplan, pero las que no se arrepienten y por lo tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras. [3]

Ante el revuelo que provocó la noticia, la oficina de prensa del Vaticano se limitó a publicar un escueto comunicado en el que se afirma que “ninguna cita del mencionado artículo puede considerarse una transcripción fiel de las palabras del Santo Padre.”[4] Lo cual, por cierto, dista de ser un desmentido formal de las mismas.

Ya son legión las publicaciones de las conversaciones de Scalfari con Bergoglio durante los cinco nefastos años del actual “pontificado”, siempre escandalosas, repletas de herejías de todo tipo, y invariablemente seguidas por un lacónico comunicado vaticano emitiendo “reservas” en cuanto al carácter fidedigno de las transcripciones efectuadas por el periodista italiano, confidente privilegiado y portavoz oficioso del inquilino de Santa Marta. 

Creo que no es necesario precisar que nos hallamos ante una maquiavélica estrategia de comunicación, manifiestamente deliberada y meticulosamente ejecutada, cuyo único propósito es el de sembrar confusión y crear caos entre los creyentes. Este desagradable y bochornoso incidente, acaecido en plena Semana Santa, en la víspera del Jueves Santo, no es sino una enésima muestra de la maldad diabólica y del cinismo a toda prueba que animan al “Santo Padre”, siempre fiel a su detestable costumbre de “hacer lío”…[5]





[2] « Dios es luz que ilumina las tinieblas y que aunque no las disuelva hay una chispa de esa luz divina dentro de nosotros. En la carta que le escribí recuerdo haberle dicho que aunque nuestra especie termine, no terminará la luz de Dios que en ese punto invadirá todas las almas y será todo en todos. »  Entrevista publicada el 1/10/2013 en La Repubblica - https://www.aciprensa.com/entrevistapapalarepubblica.pdf (cf. p. 10) - Huelga decir que la especie humana no se “extinguirá” nunca: ésa es una idea que está en total contradicción con la revelación divina -quien desearía eso es el demonio, enemigo jurado del género humano-. Y que la “luz divina” no “invadirá todas las almas”, precisamente porque Dios no habitará con su gracia en aquellas que se hayan condenado y que se encuentren en el infierno, cuya existencia Francisco niega, en total coherencia con su ideología gnóstica y evolucionista, ya que ¿cómo podría concebirse la condenación eterna del infierno, la cual implica una separación irreversible con respecto a Dios, en una lógica panteísta, en la que, por definición, nada puede sustraerse a la única substancia divina y de la cual toda « dualidad » se encuentra excluida (creador-creatura, gracia-naturaleza, cielo-infierno, etc.)? Ahora bien, si no existe la posibilidad de condenarse, tampoco existe el pecado, ni, por tanto, la necesidad de la redención, la cual, a fin de cuentas, no consistiría sino en la « toma de               conciencia » de nuestra prístina naturaleza divina, logrando, mediante este acto « salvador » -de carácter inmanente-, disipar la ilusoria « dualidad » de nuestras vidas, divisoria y « excluyente », pretendida raíz de todos los males que padece la humanidad.                                                                            

sábado, 10 de marzo de 2018

Bendición blasfema de Francisco - Alejandro Sosa Laprida



Miles Christi - 01/03/2018

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« Pido para todos ustedes la bendición de Dios,
Padre de todos nosotros, Padre de todas las confesiones. » 
                               Francisco, 27/01/2018[1]


  Huelga decir que semejante declaración es absolutamente contraria a la fe católica, e incluso al sentido común, ya que viola el principio lógico de no contradicción. Esto es algo tan manifiesto que no requiere demostración alguna, a menos de haber uno perdido completamente toda noción acerca de lo que es el cristianismo y la revelación divina. Esta aseveración bergogliana, diametralmente opuesta tanto a la enseñanza del Magisterio de la Iglesia como a la de la Sagrada Escritura, es eminentemente gnóstica y panteísta, puesto que realiza la identificación de los contrarios, identifica la verdad con el error y la mentira, concilia la luz con las tinieblas, equipara la revelación divina con las abominaciones de la idolatría, nivela el dogma católico con las incontables herejías inventadas por los enemigos de la Iglesia, sostiene implícitamente que la doctrina revelada por Jesucristo es equivalente a las de las perversas fábulas anticatólicas inspiradas por el Padre de la Mentira. No es necesario poseer un diploma en teología ni ser un erudito en historia del cristianismo para comprender que Francisco no profesa la fe católica. Ni para caer en la cuenta de que, a pesar de las apariencias exteriores engañosas relativas a su posición eclesiástica y del vocabulario bíblico que falaz y profusamente utiliza para seducir a los fieles incautos, no estamos ante un cristiano, sino ante un gnóstico que desfigura el Evangelio, interpretándolo en el sentido de su ideología esotérica, progresista y evolucionista. Así de simple. Una declaración de esta naturaleza -lisa y llanamente inconcebible y de un descaro a toda prueba- es evidencia por demás suficiente para que cualquier cristiano de buena fe y mínimamente conocedor de su catecismo se encuentre en perfectas condiciones de poder efectuar este elemental e indubitable juicio de la razón: este hombre sencillamente no es católico. Qui habet aures, audiat…[2]





[1] Audiencia con miembros de la Cruz Roja italiana del 27 de enero de 2018 en la Sala Pablo VI del Vaticano. Ver desde 20:57 hasta 21:08 = https://www.youtube.com/watch?time_continue=1269&v=COHGXGo0IdU - Ésta es la cita completa: « Pido, por eso, para todos ustedes la bendición de Dios; Dios, Padre de todos nosotros, Padre de todas las confesiones. Y la invoco en particular para quienes perdieron la vida desempeñando su servicio, y para sus seres queridos. » - http://voxcantor.blogspot.com.ar/2018/01/bergoglio-god-is-father-of-all.html - http://catapulta.com.ar/?p=4855

lunes, 26 de septiembre de 2016

La Fe, más importante que los templos - San Atanasio



     Que Dios os consuele. He sabido que no sólo os entristece mi exilio, sino sobre todo el hecho de que los otros, es decir los arrianos, se han apoderado de los templos por la violencia y entre tanto vosotros habéis sido expulsados de esos lugares. Ellos entonces poseen los templos, vosotros en cambio la tradición de la Fe apostólica. Ellos, consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe. Confrontemos pues qué cosa sea más importante, el templo o la Fe, y resultará evidente desde luego, que es más importante la verdadera Fe. Por tanto, ¿quién ha perdido más o quién posee más, el que retiene un lugar, o el que retiene la Fe? El lugar ciertamente es bueno, supuesto que allí se predique la Fe de los Apóstoles, es santo, si allí habita el Santo. Vosotros sois los dichosos que por la Fe permanecéis dentro de la Iglesia, descansáis en los fundamentos de la Fe, y gozáis de la totalidad de la Fe, que permanece inconfusa. Por tradición apostólica ha llegado hasta vosotros, y muy frecuentemente un odio nefasto ha querido desplazarla, pero no ha podido; al contrario, esos mismos contenidos de la Fe, que ellos han querido desplazar, los han destruido a ellos. Es esto en efecto lo que significa afirmar: “Tú eres el Hijo de Dios vivo”. Por tanto, nadie prevalecerá jamás contra vuestra Fe, mis queridos hermanos, y si en algún momento Dios os devolviere los templos, será menester el mismo convencimiento: que la Fe es más importante que los templos.

     Y precisamente una Fe tan viva suple para vosotros por ahora la devolución de los templos. No es que yo hable sin respaldo de la Escritura, por el contrario, os digo con énfasis que os conviene confrontar sus testimonios. Recordad precisamente que el templo era Jerusalén, y que el templo no estaba en el desierto cuando los enemigos lo invadieron. Los invasores venidos de Babilonia habían irrumpido como juicio de Dios, que probaba o que corregía y que, precisamente por medio de estos enemigos ávidos de sangre, imponía castigo a los que lo ignoraban. Los extranjeros, pues, se posesionaron del lugar, pero éstos, en lugar, negaban a Dios. Justamente porque no sólo no tenían respuestas adecuadas, no las proferían, sino que estaban excluidos de la verdad.

     Por tanto ahora también, ¿de qué les sirve los templos? Sí, efectivamente los tienen, pero eso a los ojos de quienes se mantienen fieles a Dios indica que son culpables, porque han hecho cueva de ladrones y casas de negocios, o sitios de disputas vanas lo que antes era un lugar santo, de modo que ahora les pertenece a quienes antes no les era lícito entrar. Muy queridos, por haberlo oído de quienes han llegado hasta aquí, se todo y muchas cosas peores; pero, repito, cuanto mayor es el empeño de éstos por dominar la Iglesia, tanto más están afuera de Ella. Creen estar dentro de la verdad, aunque en realidad están excluidos de ella, prisioneros de otra cosa, mientras la Iglesia, desolada, sufre la devastación de estos supuestos benefactores.


San Atanasio El Grande
Padre y Doctor Mayor de la Iglesia


Patrología Griega, tomo 26, col. 118/90.

Revista Roma – Nº 109. Año XXIII. Abril 1989. Págs. 30-31.



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martes, 26 de julio de 2016

Reivindicación de herejes por Bergoglio


Hace poco Lutero, y ahora…


  Recomendamos ver el video que tomamos de Que no te la cuenten donde se nos informa que al propagador de las más terribles herejías, “padre” Ariel Alvarez Valdés, le fueron levantadas las sanciones por Jorge Mario Bergoglio,  a pesar que ésta persona por propia decisión como señala en el video, pidió dejar el sacerdocio.




  Recordamos el artículo de Fray Gracía Vieyra O.P. “Ante las religiones acatólicas” al señalar:

 “En las cuestiones sobre el martirio y la herejía, Santo Tomás en la Suma Teológica expone cuánto importa la integridad de la revelación. Al tratar de la herejía, en el tratado de la fe, afirma que debe castigarse al hereje con la pena capital: “no sólo ser excomulgados sino ser entregados a justa pena de muerte” (II.II,q.11,a.3.). La razón es el gravísimo daño a la comunidad. La herejía es un daño irreparable que importa nada menos que la eterna condenación. Antes que la perdición de todos o de un gran número de seducidos por la herejía, es preferible la de uno solo.




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martes, 26 de enero de 2016

¿El silencio es salud? - Augusto TorchSon


  Hace poco leímos la noticia de Bergoglio señalando que Yo se que hay muchos blogs en mi contra, y si bien mucho podemos alegrarnos de que se acuse recibo de nuestro grito en el desierto, no por eso tenemos que dejar de sentir cierta preocupación. Sabemos que “su satanidad” en estos momentos no está haciendo otra cosa más que ir delineando y poner en evidencia con toda claridad quiénes son sus enemigos a los que él determinó que son también los enemigos del “Espíritu Santo”, ya que no son “abiertos a sus novedades”; innovaciones que alcanzan en la neoiglesia a la Verdad misma, haciéndola evolutiva, moderna y por sobre toda las cosas, a tono con las “exigencias” de estos tiempos. Y a éstos a los que llama idólatras los quiere dejar expuestos a fin de que sean objeto del odio y hasta persecución de parte de los bautizados católicos ignorantes en su fe y sin ninguna intención de instruirse, y con esto, bien podemos incluir a más del 90% de los mismos, y de los incontables seguidores acatólicos que lo tienen por profeta del sincretismo.


  Se nos reprocha desobediencia al “Pastor Universal” lo que nos haría protestantes, pero, ¿qué pasa cuando hay 2 Papas y encima el que supuestamente lo es plenamente, predica y hasta festeja el protestantismo" (aquí y aquí), o el que promueve tantos errores doctrinales cuando no directamente herejías? Por si hace falta recordar, con negar una sola verdad de fe se pierde la misma, y si la jerarquía perdió la fe y enseña una completamente distinta a la transmitida por los apóstoles y por Cristo mismo, ¿a quién debemos seguir, a Cristo o a los innovadores con su raro y contradictorio “espíritu santo”? ¿Es que ahora los laicos deben enseñarles a quienes tienen la obligación de enseñar e instruir a los fieles? Parecería que hoy la Iglesia Discente se estaría transformando en Iglesia Docente, pero no es esa la cuestión, sino es sólo un síntoma de la increíble confusión que no puede significar otra cosa más que el inminente regreso con toda Majestad y Gloria de Nuestro Señor Jesucristo que preanunció que el signo más patente para la cercanía de la Parusía sería la falta de fe (LC, 18,8). Y ciertamente la Iglesia Docente sigue siendo la de los buenos Pastores que ya nos dejaron el Magisterio INMUTABLE y no estos “amigos del mundo” y adoradores del hombre que buscan sólo el bienestar terreno (especialmente el suyo) en el más absoluto inmanentismo judaico imaginable.

  Analizando esta cuestión nos damos cuenta que hoy es definitivamente la hora de los laicos. Cuando la casi mayoría absoluta del clero está envenenada de modernismo, es necesario hacer que las piedras hablen para poder advertir sobre lo que conduce al Infierno. Las más veces los sacerdotes transmiten impensables torpezas desde el púlpito debido a su pésima formación, pero, también están quienes se dan cuenta de lo que está pasando y no quieren perder su porción de comfort y no se limitan a mantenerse en silencio, sino que no pierden oportunidad para festejar el accionar bergogliano, haciéndose cómplices de la promoción de la totalidad de sus errores, aunque ellos se quieran consolar diciéndose que sólo alaban a éste en lo que no es heterodoxo.

  Cuando se habla hoy del clero modernista o “iglesia modernista” se relativiza lo que San Pio X definió como “La síntesis de todas las herejías”, ya que en una ridícula contradicción se acusa de modernistas más no de herejes a los Papas, cardenales, obispos y sacerdotes que practican el modernismo teológico.

  Sin pretender caer en la carrera sinsentido para ver quién es más o verdaderamente tradicionalista, haciéndose constantemente acusaciones mutuas; es importante tratar de transmitir la doctrina y las noticias sin el filtro mentiroso al que el oficialismo “católico” y los Mass Media las someten hasta el insano límite de contradecir los hechos mismos. Y esos blogs a los que Bergoglio acusa de tener en contra, mucho bien hacen en ese sentido, y esto tiene que ver con bien amar; es decir, más allá de nuestras diferencias, tratar de buscar lo que realmente importa, la salvación de las almas; primero de los que amamos, más también de nuestros enemigos. Y eso no se consigue fuera de la Iglesia Católica por más que nos quieran mentir los verdaderos idólatras que van a festejar la Reforma Protestante, contradicen la Sagrada Escritura y ponen a la misma altura las falsas religiones a la única verdadera.

  Si se nos dice que resulta insano estar pendiente de todas las barbaridades que se promueven en la neoiglesia, más insano resulta el tratar de hacer oídos sordos y no combatir a la voz de Satanás que hoy seduce desde el corazón del Vaticano; además de dejarnos con la guardia baja al no estar atentos a los nefastos cambios a los que se quiere someter a la Iglesia.

  En el trabajo más inteligente del globalismo masónico de los medios se logró eclipsar casi completamente el sentido común, por eso no debemos bajar los brazos en una de las tareas más difíciles que es: explicar lo obvio.


Augusto


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martes, 23 de junio de 2015

LOS NUEVOS MOTIVOS DEL LOBO - Antonio Caponnetto


Amigos:
            En las famosas Florecillas de San Francisco, el santo relata el caso del lobo de Gubbio; esto es de la ciudad italiana sita en la actual provincia de Perugia. Según el relato, el animal era un depredador al que sólo sosegó la intervención taumatúrgica del varón de Asís.

            El tema fue abordado literariamente por diversos artistas, siendo una de las composiciones más famosas al respecto, el vigoroso poema “Los motivos del lobo”, escrito por Rubén Darío, y publicado en 1913. Hay un sinfín de ediciones gráficas y recitadas, y el interesado podrá consultar, por ejemplo, la siguiente versión digital:  http://www.poemas-del-alma.com/los-motivos-del-lobo.htm

            En estos días de junio de 2015 pidieron mi cooperación para publicar una antología de textos críticos sobre el Pontificado de Francisco. Dicho texto saldrá, Dios mediante, en la tercera semana de julio, bajo el título: “Francisco: la amenaza del sincretismo”.

         Tras terminar de ofrecer mi ayuda bibliográfica, me venía a la mente, una y repetidas veces, el notable poema de Rubén Darío. Y a la par, algunas aventuras satírico-trágicas del Padre Castellani cuando traducía o acomodaba a su gusto un poema. Y hasta memoré la Antología Apócrifa de Conrado Nalé Roxlo, llena de humor y de lirismo.

         Animado por estos precedentes, y consciente de que es aconsejable imitar lo bueno, aunque con las inevitables e insalvables distancias que tal imitación suponen en mi caso, escribí la siguiente versión de Los motivos del lobo del precitado Darío. He hecho el intento de respetar la métrica, el ritmo, el lenguaje y el tono. Sólo reduje su extensión para no agobiar al lector.

         Va con un par de salvedades, por las dudas. La primera, para los mojigatos: no está abolido y nos es lícito practicar el castigat ridendo mores. La segunda para los prosaicos de todas las internas eclesiales: no se puede leer un poema como quien lee la Summa. Por eso el Aquinate, además de su portentosa manualística racional nos regaló su poemario eucarístico.

                                      ANTONIO CAPONNETTO



LOS NUEVOS MOTIVOS DEL LOBO
  
El pastor que cuida de un inmenso aprisco,
pleno de ternura, de olor rebañal,
el humilde argento, el Papa Francisco
está con un fiero y extinto animal.

Peor que aquellos canes de la policía
que hincaban sus fauces en el criminal,
el lobo de Trento que al infiel rugía
celoso ha asolado las calles de Roma
reclamando el Credo, latines, sotana,
aullando a los gritos, que incluso una coma
pedía San Mateo que fuese cristiana.

Duros cancerberos de la Nostra Aetate
fueron engullidos.En crueles dentadas
tragábase frailes, nuncios y un abate
que diera herejías por  normas sentadas.

Francisco salió,
al lobo buscó
en las catacumbas.
Lo halló de rodillas al pie de las tumbas
de mártires, santos, insignes caídos.
Viendo la amenaza le habló a los oídos,
sandwich en la mano
al salvaje ofrece: una silla, hermano
lobo. El preconciliar
oyó un verbo nuevo: misericordiar;
 ya no levantisco
cesó el agresivo rezo del rosario
y dijo: está bien, fratello Francisco.

¡¿Cómo?!, dijo el Papa, ¿eres reaccionario,
restauracionista,
cara-vinagrista,
un príncipe acaso de la Iglesia regia
que se cree egregia.
De las periferias temor y temblor,
del maestro Kasper eres desertor,
sigues empeñado con el Vetus Ordo,
vienes de Nicea,
quién te ha convencido que hay que dar pelea
al hereje a bordo?

Algún tiempo el lobo dejó sus desdoros
sin juzgar manfloros.
Amaba a gurúes, imanes, deicidas
y al besar a todos dando bienvenidas
aprendió a hacer lío, a ahorrar combustible,
supo que ni Cristo fue tan infalible,
puesto que aquel cuento de peces y panes,
no lo creen Tucho Fernández ni Manes.


Un día Francisco fue a la sinagoga,
y el lobo sin riñas, sin cepos ni soga
se encolerizó,llegó a Santa Marta
y en feraz embiste a todos aparta.
Corrió a los masones, los pentecostales,
los mil fariseos infestos de males,
los ecumenistas de saber hediondo
y mordió las tabas de Sanchez Sorondo.
De nada servían los buenos modales
pues el cavernario
no retrocedía de furia jamás,
era un emisario:
la espada de Pablo, la luz de Tomás.


Jorge Mario entonces se puso severo.
Volvió a Santa Marta
a retar al lobo por camandulero.
Lo halló y de ternezas por poco lo ensarta.
¡En nombre de Gea, la tierra divina
conmínote, digo,a no usar naftalina.
No sabes acaso que el hermano piojo,
la hermana polilla…!
Lo interrumpe brusco el lobo y un ojo
le clava en la cara cual punzante abrojo:

¡Ay Papa Francisco!,cuida tu mejilla,
no me llamo Kiko ni Skorka o Cristina
no me doy la paz,
heredé del Tata esta carabina
y soy montaráz.
Me eduqué en la escuela de fiel obediencia
y si te hice caso por no ser audaz,
hoy el Catecismo y la Sacra Ciencia
me indican el riesgo de ser tu secuaz.

¡Ay Papa Francisco! Te apartaste mucho
de las tradiciones y la Ceremonia
central de la Fe,
del misterio expuesto allá en Calcedonia
piensas que ya fue.
No nos canonices a felones rojos,
nunca de insensatos tengas el tupé
que no te bendigan herejes, de hinojos.


Palos me da el mundo si amo a Cristo Rey,
ese mundo que unges con sus embelecos,
el de tus obispos, más necios que un buey
casi tan hebreos que kipá con flecos.
No soporto el vicio de estos recovecos
vaticanos. Ni soporto aquí
la guaranguería junto al plebeyismo,
la Evangelii gaudium, la Laudato si.

Déjame en el templo, el caliz y el solio,
déjame el breviario, el coro,el altar
vuelto hacia el Oriente, hermano Bergoglio
déjanos del monje saber contemplar.


El lobo de Trento no dijo más nada.
Como un hesicasta bajó su celada
de paz silenciosa, de cielo y de luz.
Rezó cual si fuera la última odisea
Rezó con los fieles de Laodicea:
No tardes, Dios mío. ¡Ven Señor Jesús!

Antonio Caponnetto




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