San Juan Bautista

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lunes, 15 de diciembre de 2014

La justificación de la tibieza ante la neo iglesia - Augusto TorchSon



  El innoble silencio de los sacerdotes ante las herejías del obispo de Roma y sus gestos cada vez más groseros en apoyo a los más anticristianos movimientos en el mundo entero, ya es algo que no tiene ningún tipo de justificativo.

  La obscena y profana "misa criolla" promovida por Bergoglio en el mismísimo Vaticano, realizada por prosodomitas y abortistas reconocidos públicamente, así como un manifiesto apoyo al indigenismo anticristiano y antihispanista, requieren de una denuncia pública de parte de quienes se dicen ministros de Cristo. Sin embargo estos perros mudos, colaboran con su cobardía y tibieza a la conducción masiva de almas al infierno con su indiferencia a la que llaman prudencia. Y me refiero especialmente a los que con inmensa caradurez se dicen tradicionalistas; a los que escupen cuanta grosería se les viene a la mente con respecto a Bergoglio siempre y cuando estén en el más hermético y cuidado de los ambientes, y así calman sus conciencias creyéndose "soldados de Cristo" por realizar sus privadas defensas de la fe. Vaya esto también para sus seguidores laicos.

  Estos son más culpables que los progresistas. Son los que mandan información para que publiquen otros, los que invitan a otros para que digan lo que ellos no se atreven a decir y los que se disfrazan de nacionalistas y ortodoxos observando formas exteriores tradicionales, pero escondiendo la vela debajo de la mesa aduciendo "prudencia" y "cuidar a los que tienen a cargo". Nunca pensando en que la mejor manera de cuidar a sus subordinados es predicar la verdad a tiempo y destiempo.

  Ven, escuchan y se lamentan en privado de todas las transgresiones a la sana doctrina, más contribuyen con sus pecados de omisión a la propagación de las mismas. TRAIDORES. CURAS, OBISPOS, CARDENALES.

  En unos pocos días tuvimos que escuchar que el cielo no es un lugar sino un estado, que todos nos iremos al mismo, "todos", incluso los perros, cerdos, serpientes, zorrinos y sanguijuelas, de boca del "number one" de la neo iglesia, y sin embargo, todos estos "tradicionalistas" cuchichean y hasta como dice el mismo Bergoglio "chismorrean" pero nunca se paran a gritar lo que corresponde. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.

  Incluso tuvimos que escuchar a Bergoglio mentir una vez más, cuando arremetiendo contra los que cumplen con los preceptos de la Iglesia y respetan su doctrina, a los que siempre llama hipócritas; dijo: “Pío XII nos liberó de aquella cruz tan pesada que era el ayuno eucarístico”. “Tal vez alguno de ustedes lo recuerdan. Ni siquiera se podía tomar una gota de agua. ¡Ni siquiera! Y para lavarse los dientes, se tenía que hacer sin tragar agua. Yo mismo de muchacho fui a confesarme de haber hecho la comunión, porque creía que una gota de agua había ido dentro. Es verdad ¿o no? Es verdad. Cuando Pío XII cambió la disciplina – ‘¡Ah, herejía! ¡No! ¡Ha tocado la disciplina de la Iglesia!’ – tantos fariseos se escandalizaron. Tantos. Porque Pío XII había hecho como Jesús: ha visto la necesidad de la gente. ‘Pero pobre gente, ¡con tanto calor!’. Estos sacerdotes que celebraban tres Misas, la última a la una, después de mediodía, en ayunas. La disciplina de la Iglesia. Y estos fariseos eran así – ‘nuestra disciplina’ – rígidos en la piel, pero como Jesús les dijo, ‘putrefactos en el corazón’, débiles, débiles hasta la putrefacción. Tenebrosos en el corazón”. (Aquí)

 (Editamos este párrafo)
  Siguiendo en este punto al blog In Expectatione, dejamos en suspenso la cuestión del punto 635 del Catecismo Mayor de San Pio X que no exige tales requisitos para recibir la Sagrada Eucaristía, por tal vez haber sido impuesto con posterioridad. Pero, como también menciona dicho blog, el considerar que tenemos que “liberarnos de tan pesada cruz”, implica del doble desatino de despreciar por un lado la disciplina eclesiástica, y por el otro, la invitación contraria al mandato divino, “abrazar la cruz”. Y todo esto, desconociendo o menospreciando el valor de la Santa Eucaristía, para la cual, ningún sacrificio puede ser considerado excesivo. 

  Y ante esto, ¿Cuántos “tradicionalistas” que usan como estandarte la imagen y el magisterio de este Santo Papa (Pio X), van a salir a decir públicamente que miente Bergoglio con todos sus dientes?

  Se tuvo que inventar el neologismo "misericordear" para definir irónicamente la acción bergogliana de silenciamiento y castigo a los "verdaderos católicos, tradicionalistas y ortodoxos", mientras se les abría las puertas a los fornicarios, adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, borrachos, etc., en su condición de tales; y la respuesta de estos sedicentes "guerreros" es que "hay que ser prudentes y esperar a que las condiciones estén dadas para hablar públicamente". Esto significa "cuando nos aseguren que no habrá consecuencias, pueden contar con nuestro apoyo".

  Sin ser especialista en psicología, entiendo que la gente sigue a quienes consideran que tienen autoridad. Así, aunque erróneamente, se sigue sin discutir y sin entender lo que se manda y lo que se impone, cuando se confía en el mandante. Es como llegamos al obediencialismo que prescinde de cualquier uso de la razón y de formación, confiando en quien ostenta la figura del líder. Sin dejar de cuestionar la comodidad que esta postura implica, es interesante observar como cuando siendo varios los referentes a quienes se les reconoce autoridad, al haber disenso entre ellos, la gente empieza a cuestionarse el seguir obedeciendo ciegamente y empieza a considerar la conveniencia de optar por seguir a unos u otros.

  Proponemos a tal fin un extracto de la película francesa "I como Icaro" que subimos aquí. http://youtu.be/35JwJw1Xdy8

  Trasladada la situación a la Iglesia pudimos observar como los católicos ignorantes de su fe (aquí podemos hablar de un porcentaje muy superior al 90%); cuando vieron a gente que se consideraba seria y respetable, cuestionar las transgresiones de Bergoglio y sus protegidos; tal el caso del Cardenal Burke, Mons. Schneider, etc., los fieles confundidos e ignorantes, empezaron a cuestionarse lo que antes les sonaba extraño, pero al no tener los elementos adecuados para el discernimiento, preferían confiar en lo que creían que correspondía, es decir, seguir al que tiene que "representar" a Cristo, aunque en los hechos lo traiciona constantemente.

  Y así, a partir del Sínodo, donde se cuestionaron y pusieron a consideración, las mismas enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, es que muchos fieles, habiendo escuchado las voces en defensa de la verdadera Fe, se empezaron a preguntar si estaban en lo correcto al seguir a este adulador de las masas que desprecia todo lo que le sugiera pureza, santidad, orden y heroísmo, tratando por el contrario de nivelar hacia abajo, llevándonos hacia lo ordinario y vulgar, nunca mirando al cielo. Y lógico resulta si tiene esa concepción del Paraíso a la que antes nos referimos.

  Aunque sin lugar a dudas se tiene que cumplir lo previsto en las Sagradas Escrituras para los últimos tiempos y la impostura religiosa tiene que ser inmensa, mucho bien harían, quienes ostentan el título de pastores de advertir a sus ovejas de no seguir falsas doctrinas, denunciando a quienes las transmitan, ocupen el puesto que sea.

  Una vez más, y sin importar ser reiterativos, tenemos que mencionar la importancia de dar batalla sin que nos corresponda la victoria, ya que ésta sólo le corresponde a Dios. Que sean nuestras heridas en la misma la que den testimonio de nuestra fidelidad y entrega a la causa de Cristo. E invitando a quienes son destinatarios de estas duras palabras a que dejen su comodidad y tibieza, les advertimos que aunque prediquen el juicio particular, no creen en él, ya que no pueden hablar de lo que no dan testimonio. Porque si creen que van a ir al cielo quedándose callados, más bien, el lugar al que irán, será el que predica el “obispo de Roma”, incluyendo en el mismo a las alimañas y no al que realmente nos hará compartir eternamente el destino de Nuestro Señor y Dios Nuestro Jesucristo.

Trabajando para que Cristo reine

Augusto TorchSon


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martes, 4 de noviembre de 2014

Sobre la tibieza episcopal argentina - Blogock


En el pasto - Lupus


«El aborto nunca es solución. La vida es un derecho humano fundamental», dijo recién el conjunto de los obispos, o sea el episcopado argentino, en vista a un nuevo tratamiento de la ley de aborto por parte del conjunto de los políticos, o sea el politicado argentino. Cumplen así los señores obispos con el oficio apostólico de apercibir para santificar. Cordialmente.

«Nunca es una solución»... No asesines, no violes, no robes, no estafes, no es un camino acertado, fíjate si no se te ocurre algo mejor...  ¿Cuánto más va a durar este lenguaje inútil, diplomático y dócil? Sólo falta que consideremos herencia y patrimonio a cualquier modalidad contra natura: a la inversión sexual por ejemplo, para decir algo. Agregarle la perversión de adoptar niños sería demasiado, ¿no? (Tampoco exageremos, sería ridículo imaginar que alguna vez pensarán en impartir sacramentos a personas que pretenden haber cambiado de sexo...)

No es de mucha ayuda la última exhortación papal, que habla de la vida humana como «un fin en sí mismo», con lo cual se retira su verdadera finalidad y el principal cimiento de su dignidad. Estamos hablando de un asesinato masivo que nos convierte en enemigos del Creador. Un crimen horrendo cuya víctima es la creatura más indefensa, un repudio del don divino. Ya pasamos de la «cultura de la muerte» a gran velocidad y entramos de lleno en la Cultura del Crimen. Ésta es una maldad atroz y extensiva, pues no sólo mata una vida en barbecho sino también el alma de los que en él participan y de la sociedad toda. Esto nos hunde, nos aplasta, nos tira al pasto.

Todo lenguaje «ajustado» es definitivamente inservible y cómplice. Si la ley no queda establecida (esta vez), queda cada vez más instalado el capricho y promovida la putrefacción. Que ni siquiera estamos en el rango de los «derechos humanos», sino en el de los «deberes humanos»: recuerden los señores obispos el Mandato primero, nunca subrogado por ninguna negociación humana... ¿De qué sirvieron los eufemismos, los rebujos de palabras? Tanto saludar y negociar, al final se te llena de chucho el alma. Crimen, enfermedad, vicio, depravación, torcedura y muerte: éste es uno entre tantos pecados que sigue acumulando una sociedad idiota y contenta de conocer todos los ciclos de la miseria, una tribu de animales pintados que pasea a sus animales domésticos y siempre acomoda el culo pero a buen precio.

Da lo mismo que al feto lo mate la madre. Que ella misma corte en pedazos la minúscula vida. Si no sabe, que le enseñe el sepulturero que oficia de médico. Y que la asista alguna de tantas degeneradas que claman por la libertad de su cuerpo, que obtuvieron sólo porque alguien las dejó nacer. En lugar de perder el tiempo organizando manifestaciones, mejor elijan cuchillos, afilen los dientes y recorran las clínicas ofreciendo sus servicios. Háganse cargo, vampiros.

Tal vez hasta las ayudemos, mientras nos arrastramos.


Visto en: Blogock



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sábado, 1 de febrero de 2014

El optimismo de los tibios según el Cardenal Pie – Por el P. Alfredo Saenz

  La detección de los errores es un elemento sustancial en la militancia contrarrevolucionaria, que provoca irritación o a veces hilaridad en la gente del mundo. “Hemos visto hombres sabios, incluso doctores y jueces en Israel, que se ponían a sonreír cuando nosotros nos lamentábamos por los signos calamitosos y los excesos criminales de nuestro tiempo ¡Cómo si deficiencias absolutamente semejantes, y concebidas en los mismo términos, decían, no hubiesen sido familiares a todos nuestros antecesores indistintamente¡ Basta pues con esa fraseología pesimista, con esas banalidades lacrimosas. Congratulémonos más bien por todo lo que nuestro tiempo tiene de bueno y generoso; y sepamos mirar al mal en la cara, con el ojo sereno y resignado del observador del filósofo”.

  A esta acusación de “tremendismo pesimista”, Pie responde que es una constante de todos los siglos el que los hombres de Iglesia, especialmente los santos, hayan gemido por los pecados y los males de que eran testigos ¿Por qué prohibimos llorar en esta época? ¿Acaso hemos conquistado el derecho de presentarnos ante Dios, con presuntuosa confianza y audaz suficiencia, para reclamar la recompensa debida a los méritos de nuestra generación? Ello mostraría en nosotros la más espantosa de todas las disposiciones “puesto que implicaría el olvido de la noción misma del mal, el olvido del pecado, el olvido del deber, más aún, de la necesidad casi ilimitada de expiación”.

  A quienes detectan los errores de su tiempo y anuncian las calamidades que dichos errores preludian, se los acusa de ser “profetas de desgracias”. Son muchos los que huyen de todo lo que pueda oler a alarmismo, y no soportan que se desconfíe del futuro; en los síntomas más flagrantes de desorganización social no ven sino motivos de tranquilidad y prendas de prosperidad siempre creciente. “¿Os acordáis de la espantosa catástrofe ocasionada el año último en Burdeos por la explosión de un depósito de combustible? El incendio había devorado una serie de casas; proyectiles mortíferos extendían el desastre a todo el entorno; una calle íntegra estaba cubierta de carbones y escombros. Encima de esas ruinas humeantes se podía ver, a la luz de las llamas, un letrero, lo único que por una especie de fatalidad irónica se había salvado, sobre el cual restaban intactas y bien legibles las últimas palabras escritas con letras enormes: ¡Depósito de combustible inexplotable! Imagen fidelísima de la seguridad que algunos tratan de inspirarnos en esta hora”.

  Otra objeción que se suele elevar contra los que se animan a denunciar los errores de la propia época es que la contradicción puede dar importancia al agresor y conciliarle el favor popular, mientras que el silencio desdeñoso logra que se pierda en la oscuridad y el olvido. “A esto respondo primero que la Iglesia, sin cometer la falta de sobreestimar y agrandar deliberadamente a ninguno de sus adversarios, no acostumbra minimizar ni aminorar a ninguno de ellos, y que si advierte que al combatirlos los honra y exalta, no por ello tiene que privarse de tal procedimiento. Asimismo debo agregar que la teoría del silencio es, generalmente hablando, una teoría demasiado cómoda para no ser sospechosa y constato que en el pasado no tiene a su favor ni la autoridad, ni el ejemplo, ni el éxito.”


ALFREDO SAENZ – “El Cardenal Pie: Lucidez y coraje al servicio de la verdad” Ed. Gladius 2007. Págs.359-361.


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miércoles, 31 de julio de 2013

EL MURO (UNA REFLEXIÓN URGENTE Y NECESARIA)

 Había un gran muro separando a dos grupos:

  De un lado del muro estaban Dios, los ángeles y los siervos leales a Dios.

  Del otro lado del muro, estaban Satanás, sus demonios y todos los humanos que no servían a Dios.

  Y encima del muro había un joven indeciso, que había sido criado en un hogar cristiano, pero que ahora estaba dudoso si continuaría sirviendo a Dios o si debería aprovechar un poco los placeres del mundo.

  El joven indeciso observó que el grupo del lado de Dios lo llamaba y gritaba sin parar:

- HEY! desciende del muro ahora....Ven para acá!!!

  Mas el grupo de Satanás no gritaba ni decía nada

  Esa situación continuó por un tiempo, hasta que el joven indeciso resolvió preguntar a Satanás:

- El grupo del lado de Dios está todo el tiempo llamándome para que baje del muro y quede del lado de ellos. ¿Por qué usted y su grupo no me llaman ni me dicen nada para convencerme que baje del lado de ustedes?
 
  Grande fue la sorpresa del joven cuando Satanás le respondió:
.
- Es porque el muro es MÍO.


  Nunca olvides: No existe término medio. El muro ya tiene dueño. No puedes andar a dos aguas ni en medio del precipicio. La tibieza ya es casi una opción hacia el mal cuando inicia y lo es, definitivamente, en mayor o menor medida, cuando se establece.

Visto en la red

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miércoles, 10 de abril de 2013

Vocación a la eternidad - Por Augusto TorchSon


  Estamos llamados a ser protagonistas en la historia, pero no en la infra-historia dictada por los noticieros o gobernantes serviles a la judeo-masonerìa y al poder de la usura internacional, sino en la suprahistoria, la historia de la salvación, historia en la que tenemos que jugar un papel principal o condenarnos.

  Hoy se muestra como virtud de prudencia el no inmiscuirse en lo que no podemos modificar en el sentido inmanente de la vida. Esto es pretender que si nuestra acción no va a generar importantes cambios en el mundo, no vale la pena generarse problemas gratuitamente. Por lo que hay que tratar de no ser diferente ni hacer cosas diferentes porque eso implicaría tratar de querer por “ego o soberbia” sobresalir, según argumentan quienes optan por la comodidad de la inacción. 

  Esta miope visión de las cosas tiene por objeto regular las conductas para abajo, desmotivar la iniciativa, la inventiva, la aventura y finalmente el heroísmo. Eso porque la visión mundana de la vida nos hace creer que si no alcanzamos un reconocimiento más o menos público por lo hacemos, todo esfuerzo por algo noble o altruista es un desperdicio. Nos olvidamos que para Dios no hay héroes anónimos como tampoco pecados ocultos. Y entonces se dice prudencia a la más atroz de las tibiezas.


  El protestantismo y el fariseísmo han vencido en esta infrahistoria al hacernos creer a los cristianos que si Dios está con nosotros no podemos sino ser prósperos en lo material. Y la masonería sumo el triunfo de hacernos pensar que la fe es una cuestión respetable pero que corresponde exclusivamente al ámbito privado y en el público todo debe ser laico y que todas las religiones son tan veraces y respetables unas como otras, así el cristianismo queda desprovisto de la cristiandad, esto es, que la fe impregne el ámbito temporal.

  De esa manera en las diferentes formas de prácticas religiosas se busca, o solo rezar dejando la acción a la providencia divina (ya sea por acción de otros o lisa y llanamente a algún milagro) o sino al activismo desprovisto de oración, testimonio y coherencia cristiana.
Esta historia lineal que tuvo su inicio en la creación, su centralidad en la encarnación del Verbo, y su culminación en la cada vez más próxima segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo, requiere nuestra participación no solo en pos de nuestra salvación, sino también en el apoyo a la comunión de los santos en la cual participamos siendo una unidad indisoluble con toda la Iglesia, fortaleciéndola o perjudicándola, según nuestras obras sean buenas o malas.

  La confusión reinante en la Iglesia, que más importa que la que se dé en el mundo, no puede sino verse como signo de los tiempos y de la proximidad de la Parusía. De otro modo podemos caer en el pesimismo o algo peor que es el optimismo con respecto al triunfo mundano de lo que debe ser espiritual. Decía la filósofa católica Alice Von Hildebrand hablando sobre la actualidad del mensaje de Fátima y la inminencia del glorioso retorno de Cristo que en lo temporal solo el católico estúpido puede ser optimista ya que en ese ámbito las cosas indefectiblemente tienden a empeorarse y la realidad se vuelve día a día más perversa. En el mismo sentido el P. Castellani decía que en esta infrahistoria en la que vivimos tenemos que ser pesimistas ya que solo en la suprahistoria ya está decidida la victoria de Cristo,  pero en esta cotidiana realidad tenemos algo que es importantísimo que es nada menos que “la esperanza”, que como virtud teologal es la que nos tiene que sostener en estos tiempos donde el imperio del mal se muestra como invencible, para quienes quieran abrir los ojos a la realidad, puesto que para quienes quieran seguir cómodos en la tranquilidad de su Matrix considerarán que épocas malas fueron las de los primeros cristianos o de las carencias materiales o cuando todavía no se hacían los avances en la ciencia que tenemos hoy en día. Cuando lo glorioso de las primeras épocas del cristianismo era que los paganos se cristianizaban cuando hoy masivamente los cristianos se paganizan, como lo repite nuestro querido y admirado Padre Emilio Parrado, en su convicción de que esto es un claro signo de la proximidad de la Parusía.
  
  Que nos insulten quienes mucho gritaron y nunca hicieron nada, ni  por Dios, ni por la Patria, ni por sus vidas, no nos afecta. Es más, nos alienta a saber que molestando a los mediocres, aún en nuestra simpleza, algo bueno estamos haciendo. Por ese motivo y continuando nuestro ínfimo apostolado, pedimos a Nuestro Señor nos ayude a perseverar, e inclusive le pedimos, se nos niegue cualquier reconocimiento humano, a fin de no sucumbir ante la técnica más básica y más efectiva de la masonería: la adulación.

Augusto TorchSon

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lunes, 25 de marzo de 2013

Ataques a nuestros Templos y la omisión de muchos "catolicos"


Ayer la Catedral de San Miguel de Tucumán, fue víctima de un intento de escrache por parte de humanoides de ideología marxista, quienes se convocaban para conmemorar (no saben diferenciar entre conmemorar y festejar debido a la previa de drogas y alcohol) el día de la memoria, por un año más del comienzo del proceso de reorganización nacional, llevada a cabo por los militares (liberales apatridas), durante el cual supuestamente hubo 30 mil "luchadores" desaparecidos... cuando la cifra de la CONADEP no supera los 8 mil desaparecidos... afirmado por una conocida ex política madre de un desaparecido, y también reafirmado en un reciente libro que saco el cómplice de toda esta mentira, Sergio Shocklender, donde reafirma que la cifra es falaz y todo fue un asqueroso negocio para estas mentirosas "madres".(que no se quiera hacer el sota Shocki porque él y su hermano se hicieron millonarios con esta mentira, estafa y sucio negocio).
Siguiendo con lo sucedido ayer en el microcentro de San Miguel de Tucuman... en primer lugar las hordas de marxoides quisieron atacar el templo de San Francisco, ubicado en inmediaciones de la plaza Independencia (del otro lado de la plaza se encuentra la Catedral), el ataque fue truncado por dos CATOLICOS, exponiendo su cuerpo e integridad física, y defendiendo la casa de Dios y a ellos ejerciendo la legítima defensa como debe... esto no paro allí, siguió la marcha por la “memoria” . Cuando estos fagocitadores de las dadivas del gobierno K se encontraban cerca de la Catedral, a este par de CATOLICOS se le sumó otro y llenos de Fe, CORAJE y AMOR a Cristo, volvieron a exponerse ante esta multitud de enemigos de Dios y de nuestra Patria. En esta ocasión el ataque fue más contundente, ya que ellos eran la enorme mayoría, ataque donde nuestros Hermanos en la Fe recibieron golpes de palos, patadas, trompadas y esto no hizo doblegar su defensa, lograron cerrar los portones de acceso a la Catedral, con ayuda de unos feligreses de la Catedral y un Sacerdote, con esta acción el ataque y la invasión a la Catedral fue truncada, no sin dejar heridos en nuestra pequeña y diminuta fila... pequeña y diminuta fila de la cual orgullosamente soy parte, pequeña y diminuta fila que está llena de Amor a Cristo, a Su Iglesia y a la Patria, pequeña y diminuta fila que milita y da testimonio en el lugar que sea, ya este lugar sea favorable o sea hostil ante la Santa Iglesia Católica y su Doctrina, pequeño y diminuto grupo en el cual confío que irán hasta la última consecuencia sosteniendo la Resistencia Católica en el lugar que les toco vivir y en donde la Iglesia sea atacada. Luego de cerrar el acceso a la catedral se arrodillaron a rezar ante una imagen de Nuestro Señor que está antes de ingresar al templo donde en medio de satánicos insultos les arrojaron naranjas que no pasaron de las rejas de entrada. Después se sumaron dos católicos más ante miles de endemoniados que insultaron toda la tarde pero ya sin intentar dañar la casa matriz de nuestra Santa Madre Iglesia. 

,,, Esta situación realmente me tiene tenso, me tiene enojado, me tiene preocupado, pero no por el ataque de los resentidos e ignorantes defensores del ejercito de Satanás, si no por la inacción de supuestos católicos, que se creen santos, guerreros, cruzados y creen que ocupando un lugar en su pequeño quiosquito ya están salvados. Todos haciéndose llamar nacionalistas católicos o guerreros o cruzados de Cristo, dicen encendidos discursos en la seguridad de sus agrupaciones religiosas en un ambiente climatizado a 20 grados mientras otros vamos a asarnos ante el contacto infernal de los que trabajan para la ciudad del demonio. NO SON MAS QUE COBARDES E HIPOCRITAS, no son más que criticones cobardes que se esconden detrás del clericalismo o de una institución blandamente Católica, no son más que delirantes de café. Viven haciendo alusión a la prudencia en la acción, cuando la claramente la realidad es que son COBARDES, Viven haciendo alusión al juicio temerario, cuando en realidad no se animan a decir la VERDAD, para no perder su estatus social o dentro del aggiornado grupo al que pertenecen. Ya que le gustan tanto los aplausos y figurar ¿Donde estaban ayer por la tarde cuando la Catedral estaba siendo atacada?

No faltará quien haciendo honor a su cobardía "escondida" detrás de la prudencia, diga que somos unos loquitos, que fue un acto provocativo, que no fue prudente...

Hoy con nuestro grupo los consideramos "en la vereda del frente", hoy los consideramos "una adversidad en la militancia Católica para que Cristo Reine y Vuelva pronto". Espero no se confundan y se acuerden muchos de ellos que son hombres... Aun así si quieren seguir en el guitarreo feliz, hablando de amor, de paz, de prudencia, de juicio temerario, sigan... Nosotros seguiremos con la Oración, con la Formación y la Acción; tanto en el campo religioso, como político y cultural... Hoy preferimos ignorarlos...

Mis más sinceras felicitaciones a mis valientes Hermanos en la Fe, Camaradas en la Lucha y Amigos en la Vida, que ayer demostraron una vez más como se defiende nuestra Iglesia, sobre todo un saludo y todo mi apoyo a Franco, que recibió la peor parte de este ataque, a quien le dejo en claro y hoy más que nunca que Dios no tiene héroes ánimos.

A seguir en la Lucha en Cristo y por la Patria mis hermanos, gritando fuerte !!! DIOS Y PATRIA O MUERTE !!!


C. Esteban B. Coronel



Nacionalismo Católico San Juan Bautista





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miércoles, 13 de marzo de 2013

Violencia o Coherencia: Repuesta a la toma de la Catedral - Por Augusto TorchSon


  Ante la profanación de  la Catedral Metropolitana del día de ayer por parte de una agrupación marxista denominada “Movimiento Popular La Dignidad”, un grupo de católicos reaccionaron contra esta grave ofensa.

  La acción fue reflejada por varias páginas comunistas alineadas con el ideario subversivo propuesto por el gobierno nacional. 

  La pregunta que surge es ¿porque ante una protesta supuestamente docente se decidieron a tomar una Iglesia?, encima la casa matriz de nuestra institución en la capital del país. Más allá del argumento que la protesta iba dirigida también para que se suspendan los subsidios a las instituciones católicas, la verdad de la toma de la Catedral tiene más motivos ideológicos que de políticas educativas. Estos grupos aprovechan la inacción de parte de las fuerzas de seguridad (bien instruidas a tal fin) y la colaboración de la totalidad de los medios de comunicación, para atacar a quien es en definitiva su principal enemigo: La única y verdadera Iglesia de Dios. Este pseudo-ateísmo, es en realidad antiteísmo, ya que más que negar la existencia de Dios lo que buscan es manifestar su odio, resentimiento y rebelión hacia Él, mostrándonos quien es su verdadero padre (Satanás).

  La tibieza impuesta por el Nuevo Orden Mundial bajo el eufemismo de la no violencia, no hace más  que ponernos en la más vulnerable de las situaciones, ya que ante los constantes ataques contra nuestra Fe, solo respondemos que hay que rezar. Repito lo expuesto en mi artículo anterior sobre el pacifismo (AQUI).


  Tenemos que tener en cuenta que estos grupos no solo atacan nuestra Fe, sino que también son los promotores de todo lo que tiene que ver con la cultura de la muerte. Aborto, eutanasia, promiscuidad aún en niños preescolares a quienes se les quieren atribuir ahora derechos sexuales, homosexualidad y libre consumo de drogas; son todas afrentas a nuestras familias, a nuestras patrias y a nuestra Fe, que no pueden ser toleradas. Estas son las formas más feroces y demoníacas de violencia.

  Si seguimos considerando que la sola oración va a proporcionar nuestra mejor defensa, dentro de poco no vamos a tener que defender, ni vamos a estar para rezar. Es más, lo que más me llama la atención es que quienes promueven este pensamiento, son quienes menos rezan, ya que quienes lo hacemos estamos conscientes de la importancia de la defensa de nuestras tradiciones, nuestros valores, nuestras patrias y nuestra Fe.

  Este llamado no es a una reacción en contra sino en una acción a favor, o en defensa si se quiere. Destacando la importancia de demostrar que no se pueden meter con nuestra Santa Madre Iglesia y pretender que no exista ningún tipo de consecuencias.
  Si les corresponde o no castigo divino por sus acciones, no es algo que nos corresponda analizar; pero la defensa de nuestra Fe no puede dejarse de realizar so pretexto de no echar más leña al fuego. 

  Quienes respondieron a estos demoníacos fagocitadores de la dadiva asistencialista del gobierno, no solo dieron un mensaje claro a los marxistas apatridas, de que hay límites que no vamos a permitir que se traspasen, sino principalmente fue un llamado de atención a los católicos para unirnos en la defensa de lo que es más propiamente nuestro.

  Todos nuestros héroes (los verdaderos), lo fueron por la defensa de la Patria y la Fe Católica Apostólica y Romana, llevada a cabo con todos los recursos legítimos y necesarios, sin embargo hoy cualquier respuesta a terribles ultrajes parece ser muestra de fundamentalismo y violencia.

  Si intentan violar a nuestras madres, esposas, novias o hijas, ¿vamos a permanecer impasibles en nombre de la no violencia?. Sin embargo ante la profanación de nuestros templos no hacemos nada, cuando Nuestro Señor Jesucristo sacó a latigazos a quienes hicieron lo mismo hace más de dos mil años.

  Felicito a estos verdaderos Guerreros de Cristo por haber hecho lo que corresponde y lo que tenemos que hacer todos quienes nos decimos fieles, dejando de opinar desde la comodidad y seguridad de nuestros hogares, criticando a quienes hacen lo que los demás no se animan.

  !Viva Cristo Rey¡

Augusto TorchSon


Nacionalismo Católico San Juan Bautista



domingo, 10 de marzo de 2013

Catolicismo de café. Nuestra defensa.- Por Augusto TorchSon


  Nuestro trabajo por Dios y por la Patria no está exento de innumerables críticas de quienes necesitan de éstas para justificar su inacción, comodidad o cobardía. 

  Y para este apostolado escogimos el nombre de Nacionalismo Católico San Juan Bautista, porque sabemos que el proclamar las verdades de Fe, va a ser como “una voz que grita en el desierto” por una lado, y va a significar un peligroso ejercicio, por el otro.

  Pero así como San Juan Bautista, que preparó los caminos para la predicación de Nuestro Señor Jesucristo, hoy humildemente pero con firmeza y con el celo que corresponde a la defensa de una causa que no es la nuestra sino la de Nuestro Creador;  pretendemos ayudar a preparar los caminos para la Segunda Venida de Nuestro Salvador.

  Con esto pretendo hacer una defensa de nuestro apostolado que es con mucha más actitud que recursos.

  Quienes nos conocen saben que nuestro trabajo en este sentido es mucho más amplio que el solo escribir unas líneas. Nuestro grupo hizo apostolado en parroquias, en escuelas, en defensa de templos y en la vía pública, trabajando no solo en pos de la necesaria evangelización a través de la catequesis sino también en el ámbito educativo y político. Lamentablemente la mayoría de la gente hoy piensa que el hacer política tiene que ver con transigir con el sistema y entrar en el perverso juego de la partidocracia, donde no vamos a entrar porque no queremos poner en juego nuestras almas. Y denunciamos a quienes pretenden darle un sentido político a la religión en vez de ver darle un sentido religioso a la política.

  Con esto no pretendo hacer una defensa hacia mi persona, pero sí de mi gente, de la cual me siento muy orgulloso. Poner la otra mejilla puede ser un acto de templanza cristiana si ponemos nuestra otra mejilla, pero si ponemos la de Dios, la de nuestra Patria, nuestra familia o la de los nuestros, es un acto de terrible cobardía como enseñaba el P.Ezcurra.

  Sabiendo que no obstante las críticas, contamos con mucho apoyo, queremos agradecerles y pedirles oraciones así como los incluimos en las nuestras, ya que necesitamos de ustedes para continuar nuestro trabajo.

  Vale la pena recordar que Benedicto XVI dijo que Jesús denunció la "hipocresía religiosa, el comportamiento de quienes buscan el aplauso y la aprobación del público". Y en ese sentido muchos de quienes nos critican, se limitan solo a la acción en la medida que tenga un reconocimiento más o menos notorio o les pueda resultar redituable en  términos sociales, laborales o económicos.

  Nos unimos a quienes con Nobleza, Lealtad y un Corazón dispuesto para la lucha en defensa de nuestra Fe y valores, trabajan sin otra recompensa que la satisfacción del Deber Cumplido.

  Sabiendo que para Dios no hay héroes anónimos, los saludamos en Cristo y María Santísima.

Augusto TorchSon



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


“Ladran Sancho señal que cabalgamos”

miércoles, 27 de febrero de 2013

El pacifismo es cobardía o tibieza, nunca una actitud católica - Por Augusto TorchSon

  El gobierno mundial necesita un rebaño fácilmente manejable y así promueve el pacifismo para que la gente acepte lo inaceptable y haga concesiones con el mal, la mentira y la violencia, a fin de evitar confrontaciones.

  Una cosa es evitar las situaciones conflictivas, otra es escapar a nuestra obligación ante cualquier agresión, esto es repelerla.

  El padre A. Ezcurra cuando se refiere al deber cristiano de la lucha, enseña con respecto a poner la otra mejilla que podemos válidamente en un acto de humildad y templanza, no responder a un ataque, pero no podemos poner la otra mejilla de nuestra mujer, nuestros hijos, nuestra Patria, nuestro Dios o su Iglesia. Entonces ilustra a los pacifistas como quienes con tal de salvar la vida pierden las razones para vivir.

  El pequeño héroe beato José Sánchez del Rio al unirse a los Cristeros en defensa de su patria y de Dios le dijo a su madre: “Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión”, dándonos a sus 13 años un maravilloso ejemplo de valentía y entrega cristiana.

  Sin embargo el martirio se transforma en el hombre moderno en una patología que está relacionada con el masoquismo como lo enseña el herético monje alemán Anselm Grun. Por lo tanto la más sublime muestra de amor fraterno que es dar la vida por los amigos se transforma en un acto autodestructivo y Jesús en vez de donarse para nuestra salvación, se suicidó, según esta perversa concepción.

   Hoy la obligación de seguir a Cristo cargando su cruz y la advertencia de que quién quiera salvar su vida la perderá y que quién la entregue por Él, se salvará, (Lc. 9,23-24), deja de ser tal para convertirse en una sugerencia opcional o que se puede presentar en situaciones extraordinarias. Y esta interpretación luterana sentimentalista y acomodaticia de las escrituras nos lleva no solo a un cristianismo sin cruz sino a un estado de indefensión que vulnera el más básico de los sentidos comunes que tiene que ver con el instinto de supervivencia.

  En el incansable ánimo de conseguir una vida cómoda y confortable, hacemos grandes esfuerzos para lo que paradójicamente va a implicar no esforzarnos. Pero este sinsentido en el que con inteligentes trabajos, los Mass Media globalistas, anulan el sentido común, nos hace bajar la guardia hasta perder el más elemental de los sentidos tribales de conservación, aislándonos y no protegiendo a los nuestros por considerar que no hay que tener reacciones violentas. Así con respecto a la religión que nos liga a Dios, al considerársela una opinión más entre muchas, no vale la pena dar la vida por ella. Y vemos como se profanan lugares sagrados o se blasfema a Nuestro Señor Jesucristo y muy especialmente a nuestra Santísima Madre Celestial, a quien Satanás tiene especial odio, y nuestra reacción en nombre del pacifismo es NINGUNA.

  Decía San Juan Crisóstomo: "Si alguien blasfema, corrígele, si vuelve a blasfemar corrígele otra vez; si vuelve a blasfemar golpéale, rómpele los dientes, santifica tu mano con el golpe"

  Veamos que dice el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto: 2264 "El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal…” “es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 64, 7)"y en continua diciendo: 2265 “La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro

  Los seres más inocentes y más vulnerables hoy en día son los niños en donde deberían ser el lugar más seguro para ellos que es el vientre materno, y asistimos al genocidio más atroz de la historia en donde el aborto de millones clama al cielo por tanta sangre inocente derramada. Siguiendo con la mentalidad eugenista de la ONU y sus cipayos gobernantes de todos los países del mundo, se promueve la eutanasia, y después en nombre de la no discriminación y derechos humanos, la homosexualidad que también tiene por objetivo reducir la población.

  En los libros de Macabeos del Antiguo Testamento se atacaba al Pueblo de Dios el sábado y estos para no profanar el día santo no reaccionaban. Esto pasó hasta que Matatías dijo a su gente: Si todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra esta gente en defensa de nuestras vidas y de nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán de la tierra. Por lo que dijeron: Hagamos frente a todo el que venga a atacarnos en día sábado, para no morir como nuestros hermanos en sus refugios”. (1 Mac 2, 29-41). Si los católicos no reaccionamos defendiéndonos, van a exterminarnos porque como verdadera Iglesia somos el blanco del demonio que es el príncipe de este mundo.

  Cristo dijo: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada” (Mt. 10,34)

  Busquemos la paz de Cristo que no es la que nos ofrece el mundo, defendiendo nuestra Fe y a los nuestros.


  Trabajando para que Cristo reine



  Augusto TorchSon


  Nacionalismo Católico San Juan Bautista