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martes, 20 de mayo de 2014

Un Jesús ‘tolerante’ no es el verdadero Jesús – Por Joseph Ratzinger


  “Un Jesús, que está de acuerdo con todo y con todos, un Jesús sin su santa ira, sin la dureza de la verdad y el amor verdadero, no es el verdadero Jesús, como lo muestra la Escritura, sino una miserable caricatura."  (Benedicto XVI)
  


  “Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios, no tiene nada que ver con el evangelio bíblico.

  “Un verdadero perdón es algo muy diferente de un débil ‘dejar correr’.

   “El perdón es exigente y pide a ambos -a quien lo recibe y a quien lo da- una postura que se refiere a la totalidad de su ser. Un Jesús que aprueba todo es un Jesús sin la cruz, porque entonces no es necesario el dolor de la cruz para sanar al hombre.

  “Y, en efecto, la cruz es cada vez más expulsada de la teología y falsamente interpretada como una desgracia o como un asunto puramente político.

  “La cruz como expiación, como la ‘forma’ del perdón y de la salvación no se ajusta a un cierto patrón del pensamiento moderno.

  “Sólo cuando se ve claramente el nexo entre la verdad y el amor, la cruz se hace comprensible en su verdadera profundidad teológica. El perdón tiene que ver con la verdad, y por lo tanto requiere la cruz del Hijo, y exige nuestra conversión. El perdón es, precisamente, la restauración de la verdad, la renovación del ser y la superación de la mentira escondida en cada pecado.

  “El pecado es siempre, por su propia esencia, un abandono de la verdad del propio ser y por lo tanto de la verdad querida por el Creador, Dios”.


Joseph Ratzinger, “Guardare a Cristo”, p. 76, Jaca Book 1986



Visto en: “Espada Católica” - http://espadacatolica.blogspot.com.ar/



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viernes, 14 de febrero de 2014

Triste Aniversario - Por Fray Gerundio



  Con la misma superficialidad e irresponsabilidad con que se acogió e interpretó la dramática noticia y en la línea marcada ya por todos los manipuladores y creadores de opinión mundial, conmemoramos el triste aniversario de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado. Aquél funesto día 11 de febrero del pasado año, se derrumbó una parte del edificio que todavía quedaba en pie, a pesar de que ya las ruinas estaban acumuladas desde muchos años antes. El pueblo cristiano se sintió huérfano al escuchar atónito al primer papa de la historia –digan lo que quieran los historiadores hermenéuticos al uso-, que tira la toalla, que abandona sus graves responsabilidades y renuncia a seguir guiando el rebaño a él encomendado. Sólo Dios conoce los pensamientos y los secretos últimos de los corazones, es verdad; pero a la vista de los acontecimientos, y sin saber todavía lo que nos esperaba, muchos dijimos ya en aquel aciago día que algo estaba sucediendo entre bambalinas, perfectamente programado por los directores de la obra escénica. Sean cuales fueran, el Príncipe de este Mundo se constituía en Mentor y Patrono de lo que habría de venir. No me cabe la menor duda, independientemente de los casuales rayos que pudieran caer por aquí o por allá. Y elegir el día de la Virgen de Lourdes para tal representación, añadía todavía más gravedad al tema: dos veces desde entonces, ha quedado completamente anegada la gruta de Lourdes, como en una especie de protesta sencilla, pero anunciadora del desastre.


  Me he referido a la superficialidad e irresponsabilidad de muchos, que acogieron la nueva elección con una euforia desmedida desde la filas católicas; al tiempo que desde los asientos anticatólicos, ateos, escépticos y por supuesto los claramente heréticos y blasfemos, se enorgullecían de la noticia y cantaba loas a la Nueva Era que llegaba, cerrando para siempre una etapa oscura e inquisitorial. Los cardenales electores, bien apiñados antes y después en torno a la perversa situación, iban en la cabeza de la manifestación y del alboroto entusiasta, al tiempo que se diluían entre la multitud de corifeos aduladores, tanto del Recién Elegido, como de esa parte del Mundo Blasfemo que lo aclamaba. Ni uno sólo de estos cardenales ha salido al paso de la tremenda situación. Ni siquiera un San Atanasio que -sin abandonar la Iglesia-, hubiera dado ejemplo de gallardía y nobleza.

  Las anécdotas de cambios menores, clamorosamente aireadas por los medios, no eran sino la cáscara de los auténticos cambios que se avecinaban. Cambios en los modos y maneras –jubilosa e irreflexivamente aceptados-, anunciaban cambios en el fondo, presentados con la etiqueta de la comprensión hacia los que sufren, misericordia divina para todos sin conversión previa, redención de todos sin distinciones y en definitiva una serie de gestos y mensajes implícitos a todo el mundo no católico, a la par que otra serie de mensajes mucho más explícitos de dureza y excesiva severidad, para con los pocos sacerdotes y fieles que denunciaban tales cambios.

  La doctrina de la Iglesia, después de este año, ha quedado herida de muerte. Lo estaba ya en la práctica. Los católicos llevaban tiempo permitiéndose opinar y vivir conforme a las exigencias del mundo. Muchos de ellos, con sus Pastores a la cabeza – alemanes y no alemanes-, ya vivían fuera de las normas más elementales del dogma y la moral católicos. Pero todavía quedaba -como un leve punto de referencia-, la mirada hacia Roma. Los hijos pervertidos, temían que su padre les amonestara y les recordara el texto de la doctrina. Ahora, es el padre quien anima a los hijos a pervertirse. No se puede interpretar de otro modo, las continuas llamadas a comprender a los que cometen los pecados más graves denunciados y castigados por Dios en la Sagrada Biblia, mientras no se dice una palabra acerca de la gravedad de los mismos. A comprender a los homosexuales, los divorciados, los blasfemos, los ateos, los que no tienen fe, los que pisotean los dogmas eternos de la Santa Iglesia… en tanto no se dice una sola palabra sobre los pecados en cuestión.

El Pontificado se ha vaciado de contenido, de prestigio (todavía más), de estilo, de clase, de pose, de autoridad en definitiva. Uno más entre la muchedumbre, podría haber sido el lema del escudo, superado ya el clásico Servus servorum Dei, que ahora se interpreta en clave ramplonamente marxista.

  Pero insisto en que todo esto no es más que un nuevo capítulo del guión. Y  me importa un bledo lo que puedan pensar mis novicios, también entusiasmados y claramente manipulados. El guión empezó a escribirse hace mucho. No han faltado quienes lo denunciaran a su tiempo, entonces y ahora. Pero el guión sigue. El dimitido Benedicto XVI, ya decía hace 40 años lo que iba a suceder. Los tontorrones y malvados de turno (que coinciden casi siempre), lo interpretan en clave profética. Yo lo interpreto en clave programática. No es profeta quien dice a sus oyentes: si hacemos las cosas de este modo, va a pasar esto, y esto, y esto. Y se pone a la cabeza de los actores (aunque eso sí, con la prudencia y la precaución debidas). Todo estaba programado en general, con añadidos programáticos al hilo de la actualidad. El Gran Teatro del Mundo, cada uno con su papel específico, puesto en marcha para destruir lo que quedaba de la Iglesia. Incluso el papel de Pontífice Emérito, al que el Papa Francisco llamaba estos días Su Santidad Benedicto XVI. Malicia sobre malicia.

  Si todo esto ha pasado en el corto plazo de un año, veremos lo que nos espera a lo largo del año venidero. Los estragos acumulativos son siempre exponenciales, porque destruir es más sencillo que edificar. Vamos a ver lo que organizan los nuevos gestores nombrados para ayudar al Papa, quien a pesar de tantas declaraciones en contra de la autoridad que representa, tiene ahora más Autoridad Destructiva que nunca, bajo capa de permisividad, pobreza y humildad.

  No me gusta ser agorero, ni futurista, ni alarmista, pero debemos pedir a Dios la ayuda de su gracia para mantenernos fieles ante las siguientes fases de destrucción que se avecinan. Me gusta recordar la llamada que hacía San Pedro a la conversión (palabra olvidada o maliciosamente interpretada en nuestros días):

  No tarda el Señor en cumplir su promesa, como algunos piensan; más bien tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan. Pero como un  ladrón llegará el día del Señor. Entonces los cielos se desharán con estrépito, los elementos se disolverán abrasados, y lo mismo la tierra con lo que hay en ella. Si todas estas cosas se van a destruir de este modo, ¡cuánto más debéis llevar vosotros una conducta santa y piadosa, mientras aguardáis y apresuráis la venida del día de Dios, cuando los cielos se disuelvan ardiendo y los elementos se derritan abrasados! (2 Ped. 3, 9-12)

  Claro que algunos piensan que la conducta santa y piadosa a la que se refiere San Pedro es la comprensión con el pecado, el olvido de la ascesis y el compadreo con las religiones falsas. Es que san Pedro, sin saberlo, era pelagiano.

Que Dios nos ayude




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jueves, 3 de octubre de 2013

Hermeneútica de la ruptura de Bergoglio - Por Sandro Magister

El cambio de Francisco 

  Ha desvelado el verdadero programa de su pontificado en dos entrevistas y una carta a un intelectual ateo. Respecto a los Papas que le han precedido, la separación es cada vez más neta, tanto en las palabras como en los hechos.

de Sandro Magister

  ROMA, 3 de octubre de 2013 – La primera reunión en estos días de los ocho cardenales llamados a consulta por el Papa Francisco, y su visita mañana a Asís, la ciudad del Santo del que ha tomado el nombre, son actos que, ciertamente, caracterizan este inicio de pontificado.

  Pero lo que más ha caracterizado la definición de su línea han sido cuatro acontecimientos mediáticos del mes pasado:
- la entrevista del Papa Jorge Mario Bergoglio  en "La Civiltà Cattolica",
- su carta de respuesta a las preguntas que le ha dirigido públicamente Eugenio Scalfari (en la foto), fundador del principal periódico laico italiano, "la Repubblica",
- el sucesivo coloquio-entrevista con el mismo Scalfari
- y la otra carta, respuesta a otro campeón del ateísmo militante, el matemático Piergiorgio Odifreddi, escrita no por el Papa actual sino por su predecesor, el Papa emérito.

  La persona interesada en entender qué dirección quiere tomar Francisco y en qué se distancia de Benedicto XVI y de los otros Papas que le han precedido, sólo tiene que estudiar y confrontar estos cuatro textos.
*
  En la entrevista del Papa Bergoglio en "La Civiltà Cattolica" hay un pasaje que ha sido percibido universalmente como un claro cambio de línea, no sólo respecto a Benedicto XVI, sino también a Juan Pablo II: "No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar. Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. El anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario, que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón, como a los discípulos de Emaús. Tenemos, por tanto, que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio".

  Sin duda, el Papa Francisco es muy consciente de que también para los dos Papas que le han precedido la prioridad absoluta era el anuncio del Evangelio; que para Juan Pablo II la misericordia de Dios era tan esencial que le dedicaba un domingo del año litúrgico; que Benedicto XVI escribió precisamente sobre Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, el libro de su vida como teólogo y pastor; que, en resumen, nada de todo esto le divide de ellos.

  Francisco sabe también que la misma consideración vale para esos obispos que, más que otros, han actuado en sintonía con los dos Papas que le han precedido. En Italia, por ejemplo, el cardenal Camillo Ruini, cuyo "proyecto cultural" se ha desarrollado con eventos fundados en Dios y en Jesús.

  Sin embargo, tanto para Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger, como para pastores como Ruini o en los Estados Unidos los cardenales Francis George y Timothy Dolan, existía la intuición de que el anuncio del Evangelio, hoy, no podía separarse de una lectura crítica acerca de la nueva visión del hombre que se estaba desarrollando, - en radical contraste con el hombre creado por Dios a su imagen y semejanza - y, por tanto, de la consiguiente acción de guía pastoral.

  Es aquí donde el Papa Francisco se separa. En su entrevista en "La Civiltà Cattolica" hay otro pasaje clave. Cuando el padre Antonio Spadaro le pregunta sobre el actual "desafío antropológico", él responde de manera elusiva. Muestra no aferrar la gravedad histórica del cambio de civilización analizado y contestado con fuerza por Benedicto XVI y, antes, por Juan Pablo II. Muestra su convencimiento de que vale más responder a los desafíos del presente con el simple anuncio del Dios misericordioso, ese Dios "que hace surgir su sol sobre los malos y los buenos, y que hace llover sobre los justos y los injustos".

  En Italia, pero no sólo en este país, fue el cardenal y jesuita Carlo Maria Martini  la persona que representaba esta tendencia alternativa a Juan Pablo II, a Benedicto XVI y al cardenal Ruini.

  En los Estados Unidos esta tendencia la representaba el cardenal Joseph L. Bernardin, antes de que el liderazgo de la conferencia episcopal pasara a los cardenales George y Dolan, muy fieles a Wojtyla y Ratzinger.

  Los seguidores y animadores de Martini y Bernardin ven hoy en Francisco al Papa que da cuerpo a sus expectativas de revancha.

  Y del mismo modo que el cardenal Martini era y sigue siendo muy popular también entre la opinión pública externa y hostil a la Iglesia, asimismo sucede con el Papa actual.
 *
  El intercambio epistolar y el sucesivo coloquio entre Francisco y el ateo profeso Scalfari ayudan a explicar esta popularidad del Papa también "in partibus infidelium".

  Un pasaje del artículo del 7 de agosto pasado, en el cual Scalfari le dirigía unas preguntas, nos muestra la idea positiva que el fundador de "la Repubblica" se había hecho del Papa actual:  “Su misión contiene dos novedades escandalosas: la Iglesia pobre de Francisco, la Iglesia horizontal de Martini. Y una tercera: un Dios que no juzga, sino que perdona. No hay condena, no hay infierno”.

  La carta de respuesta del Papa Bergoglio, recibida y publicada, ha sido comentada por Scalfari, quien ha añadido esta otra consideración grata: "No se había visto nunca hasta ahora, en la cátedra de Pedro, una apertura hacia la cultura moderna y laica de esta amplitud, una visión tan profunda entre la conciencia y su autonomía".

  Cuando afirmaba esto, Scalfari se refería en particular a lo que el Papa Francisco le había escrito sobre el primado de la conciencia: “La cuestión está en obedecer a la propia conciencia. El pecado, también para quien no tiene fe, existe cuando se actúa contra la conciencia. Escuchar y obedecer a la conciencia significa, de hecho, decidirse frente a lo que es percibido como bien o como mal. Y sobre esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestro actuar”.

  El Papa Francisco no había añadido nada más. Y algunos lectores astutos se preguntaron cómo se podía unir esta definición tan subjetiva de la conciencia, -según la cual el individuo aparece como la única instancia de la decisión -, con la idea de conciencia como camino del hombre hacia la verdad, idea profundizada durante siglos de reflexión teológica, desde Agustín a Newman, y confirmada con fuerza por Benedicto XVI.

  Pero en el sucesivo coloquio con Scalfari, el Papa Francisco ha sido aún más drástico reduciendo la conciencia a un acto subjetivo: "Cada uno de nosotros tiene su propia visión del bien y del mal, y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como él mismo conciba. Bastaría esto para cambiar el mundo".

  No sorprende, por tanto, que el ilustrado ateo Scalfari haya escrito que "compartía perfectamente" estas palabras de Bergoglio sobre la conciencia.

  Como tampoco nos sorprende su acogida complacida de estas otras palabras del Papa, casi un programa del nuevo pontificado, o sea, "el problema más urgente que la Iglesia tiene ante sí": "Nuestro objetivo no es el proselitismo, sino escuchar a los necesitados, a los deseosos, las desilusiones, la desesperación, la esperanza. Tenemos que devolver la esperanza a los jóvenes, ayudar a los ancianos, abrir al futuro, difundir el amor. Pobres entre los pobres. Tenemos que incluir a los excluidos y predicar la paz. El Vaticano II, inspirado por el Papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y dialogo con los no creyentes. Se hizo muy poco después en esta dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo".

  No hay nada en este programa de pontificado que no sea aceptado por la opinión laica dominante. También el juicio de que Juan Pablo II y Benedicto XVI han hecho "muy poco" para abrir al espíritu moderno está en línea con dicha opinión. El secreto de la popularidad de Francisco está en la generosidad con la que se concede a las expectativas de la "cultura moderna", y en la astucia con la que evita aquello que puede convertirse en signo de contradicción.

  También en esto él se separa decididamente de sus predecesores, incluido Pablo VI. Hay un pasaje en la homilía del que era entonces arzobispo de Múnich, Ratzinger, y que pronunció a la muerte del Papa Giovanni Battista Montini, el 10 de agosto de 1978, que es extraordinariamente esclarecedor, también por su llamamiento a la conciencia "que se mide sobre la verdad": "Un Papa que hoy no sufriera críticas fracasaría en su tarea ante este tiempo. Pablo VI ha resistido a la telecracia y a la demoscopia, las dos potencias dictatoriales del presente. Pudo hacerlo porque no tomaba como parámetro el éxito y la aprobación, sino la conciencia, que se mide según la verdad, según la fe. Es por esto que en muchas ocasiones buscó el acuerdo: la fe deja mucho abierto, ofrece un amplio espectro de decisiones, impone como parámetro el amor, que se siente en obligación hacia el todo y, por tanto, impone mucho respeto. Por ello pudo ser inflexible y decidido cuando lo que se ponía en juego era la tradición esencial de la Iglesia. En él, esta dureza no se derivaba de la insensibilidad de aquellos cuyo camino lo dicta el placer del poder y el desprecio de las personas, sino de la profundidad de la fe, que le hizo capaz de soportar las oposiciones".
*
  Confirmando lo que separa al Papa Francisco de sus predecesores ha llegado la carta con la que Ratzinger-Benedicto XVI – rompiendo su silencio tras la dimisión – ha respondido al libro "Caro papa, ti scrivo" (“Estimado Papa, te escribo”) publicado en 2011 por el matemático Piergiorgio Odifreddi.

  Los dos últimos Papa dialogan gustosamente con ateos profesos y líderes laicos de opinión, pero lo hacen de forma muy distinta. Si por su parte Francisco esquiva las piedras del escándalo, Ratzinger, en cambio, las resalta.

  Basta leer este pasaje de su carta a Odifreddi: "Lo que Usted dice sobre la figura de Jesús no es digno de su rango científico.  Si Usted plantea la cuestión como si de Jesús, en fondo, no se supiera nada y de Él, como figura histórica, nada fuese comprobable, entonces sólo puedo invitarle, de modo decidido, a que se vuelva Usted un poco más competente desde el punto de vista histórico. Para esto le recomiendo, sobre todo, los cuatro volúmenes que Martin Hengel (exegeta de la Facultad Teológica Protestante de Tübingen) ha publicado junto a Maria Schwemer: es un excelente ejemplo de precisión y de amplísima información histórica. Frente a esto, lo que Usted dice sobre Jesús es un hablar irreflexivo que no debería repetir. Que en la exégesis se hayan escrito también muchas cosas poco serias es, desgraciadamente, un hecho incontestable. El seminario americano sobre Jesús que Usted cita en las páginas 105 y siguientes confirman, de nuevo, lo que Albert Schweitzer había observado sobre la Leben-Jesu-Forschung (investigación sobre la vida de Jesús), es decir, que el llamado 'Jesús histórico' es generalmente el espejo de las ideas de los autores. Dichas formas fallidas de trabajo histórico no comprometen, sin embargo, la importancia de la investigación histórica seria, que nos ha llevado a conocimientos verdaderos y seguros sobre el anuncio y la figura de Jesús".

  Y más adelante: "Si Usted quiere sustituir a Dios con 'La Naturaleza', queda la pregunta quién o qué es esta naturaleza. En ningún sitio Usted la define y parece, por tanto, como una divinidad irracional que no explica nada. Sin embargo, quisiera sobre todo señalar que en su religión de la matemática no se consideran tres temas fundamentales de la existencia humana: la libertad, el amor y el mal. Me maravillo que Usted, con un solo gesto, liquide la libertad que, sin embargo, ha sido y es el valor portante de la época moderna. El amor, en su libro, no aparece y tampoco sobre el mal hay ninguna información. Cualquier cosa que la neurobiología diga o no diga sobre la libertad, en el drama real de nuestra historia ella está presente como realidad determinante, y debe ser tomada en consideración. Pero su religión matemática no conoce ninguna información sobre el mal. Una religión que deja de lado estás preguntas fundamentales se queda vacía”.

  "Mi crítica a su libro en parte es dura. Pero la franqueza forma parte del diálogo; sólo así puede crecer el conocimiento. Usted ha sido muy franco y aceptará que yo también lo sea. No obstante, en cualquier caso, valoro de manera muy positiva el hecho de que Usted, mediante su confrontación con mi 'Introducción al cristianismo', haya buscado un diálogo tan abierto con la fe de la Iglesia católica y que, a pesar de todos los contrastes, en el ámbito central, no falten del todo las convergencias".
*
  Hasta aquí las palabras. Pero lo que distancia entre ellos a los dos Papas son también los hechos.

  La prohibición conminada por el Papa Bergoglio a la congregación de los frailes franciscanos de la Inmaculada de celebrar la misa en rito antiguo ha sido una efectiva restricción de esa libertad de celebrar en dicho rito que Benedicto XVI había asegurado a todos.

  Por conversaciones con sus visitantes, resulta que el mismo Ratzinger ha visto en dicha restricción un "vulnus" a su motu proprio del 2007 "Summorum pontificum".

  En la entrevista a "La Civiltà Cattolica", Francisco ha liquidado la liberalización del rito antiguo decidida por Benedicto XVI como una simple "elección prudencial ligada a la ayuda hacia algunas personas que tienen esta sensibilidad", cuando en cambio la intención explícita de Ratzinger – expresada a su tiempo en una carta a los obispos de todo el mundo – era que "las dos formas de uso del rito romano puedan enriquecerse mutuamente".

  En la misma entrevista Francisco ha definido la reforma litúrgica postconciliar "un servicio al pueblo como relectura del Evangelio a partir de una situación histórica concreta". Definición fuertemente reductiva respecto a la visión de la liturgia que era propia de Ratzinger teólogo y Papa.

  Además, siempre en este campo, Francisco ha sustituido en bloque, el pasado 26 de septiembre, los cinco consultores de la oficina de las celebraciones litúrgicas papales.

  Entre los sustituidos está, por ejemplo, el padre Uwe Michael Lang, un liturgista a quien el mismo Ratzinger escribió el prólogo del libro más importante, dedicado a la orientación "al Señor" de la oración litúrgica.


  En cambio, entre los liturgistas promovidos hay figuras mucho más proclives a secundar el estilo celebrativo del Papa Francisco, también éste visiblemente alejado de la inspirada "ars celebrandi" de Benedicto XVI.


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miércoles, 31 de julio de 2013

EL PAPA NO TIENE NADA EN CONTRA DE LA NUEVA ERA Y DEL OCULTISMO ESOTÉRICO - Por Augusto TorchSon

  El Papa en la reunión en el JMJ de Rio con la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), mencionó las tentaciones de la ideologización de la fe, en donde señalando algunos aspectos se refirió a la psicologista y puso como ejemplo que en los ejercicios espirituales se hacen muchas veces una semana de práctica del ENEAGRAMA, práctica sobre la cual dijo “NO TENER NADA EN CONTRA”, solamente señaló que no se le debería dar tanta importancia porque eso conllevaría a enfocarse en algo bueno como el AUTOCONOCIMIENTO pero señaló que: “no es la misionalidad discipular que estamos buscando”.


  Veamos que dice al respecto el documento “JESUCRISTO PORTADOR DEL AGUA DE LA VIDA” (Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era)”(Vatican.va): “Eneagrama: (del griego ennéa = nueve + gramma = signo) el nombre designa un diagrama compuesto por un círculo con nueve puntos en su circunferencia, unidos entre sí por un triángulo y un hexágono circunscritos. Originariamente se utilizó para la adivinación, pero recientemente se ha popularizado como símbolo de un sistema de tipología de la personalidad que consta de nueve tipos caracterológicos básicos. Se hizo popular tras la publicación del libro The Enneagram de Helen Palmer,97 pero la autora reconoce su deuda con el médico y pensador esotérico ruso G. I. Gurdjieff, el psicólogo chileno Claudio Naranjo, y el autor Óscar Icazo, fundador de Arica. El origen del eneagrama permanece envuelto en el misterio, si bien algunos sostienen que procede de la mística sufí.”

  Con mucho dolor tenemos que señalar no solo esta sino todas las transgresiones del Papa Francisco a la Doctrina Tradicional Católica, que tanto criticaron los medios católicos cuando era Cardenal y ahora no se atreven a señalar los graves errores que transmite en nombre de la obediencia.

  Ofrecemos links a los artículos de estos medios al respecto del esotérico y ocultista ENEAGRAMA:
Infocatólica: Jesuitas al servicio del gnosticismo esotérico (AQUÍ)
Infocatólica: Eneagrama: una técnica esotérica y pseudocientífica (AQUÍ)
catholic.net: Doctrina Católica o Eneagrama (AQUÍ)
Corazones.org: El Eneagrama (AQUÍ)
Aciprensa: Los católicos y la Nueva Era (AQUÍ
Encuentra.com: El Eneagrama (AQUÍ
Mercaba.org: Eneagrama, ¿método de crecimiento espiritual? (AQUÍ)
Aleteia.org:  ¿Un católico puede utilizar el eneagrama? (AQUÍ)
EWTN: En las preguntas que le hacen a Frank Morera responde respecto al ENEAGRAMA: “Es vergonzozo que se use el nombre de San Ignacio para promover esas basuras!”, “… poco honor le hace a San Ignacio el que se enfrenta a la Iglesia por aferrarse a una basura pagana”, “(es) un fraude de satanas” (AQUÍ)

  Establecido el carácter ocultista (esto es satánico) y esotérico, me pregunto hasta donde pretende el Papa ser políticamente correcto para tener respetos humanos hasta con las prácticas demoníacas.

  Seguramente vamos a escuchar que estamos descontextualizando. El problema es que como observamos en la gente simple, sin mayores conocimientos de su fe, entienden las palabras del pontífice siempre en sentido de desestructuración de la fe, incluidos los dogmas. El Evangelio por encima de la Iglesia (y resucita Lutero).

  Así vemos todos los días como la gente se siente feliz con este Papa sin tener ningún ánimo de ir a misa, confesarse o vivir como Dios manda, y ejemplo de esta euforia desacralizante la vimos en el JMJ. Para sostener mi afirmación podemos ver las encuestas entre jóvenes participantes del Instituto Datafolha, cuyos datos fueron publicados en el diario “Folha” de Sao Paulo. Algunos resultados:
-Jóvenes a favor del uso de preservativos  65%
-Jóvenes a favor de la píldora anticonceptiva 53%
-Jóvenes a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo 32%




Ahora el deber ser:



  Lamentablemente ante cada impostura religiosa del Papa, que ya las venía haciendo desde que era cardenal, hay quienes sin culpa, por desconocimiento de la fe, se alegran de lo que los debería entristecer. Lo grave es quienes conocen y hasta son especialistas, no solo justifican estas imposturas sino que hasta las aplauden. Verdaderos sofistas que nos acusan de fariseos modernos a quienes queremos ser fieles a la Tradición y Magisterio y hasta al Papado que tanto Francisco se empeña en disminuir.

  Se nos acusa de estar buscándole la quinta pata al gato, de celo amargo, de ser pesimistas, de ver solo lo malo. Ya publicamos bastante sobre el liberalismo, que es esencia del pecado y que tiene que ver con ser pesimistas u optimistas, por lo que no voy a detenerme a refutar ese argumento.

  Si hablamos en términos liberales diríamos que el primer pesimista es Dios, Nuestro Señor Jesucristo y las Sagradas Escrituras quienes al referirse al fin de los tiempos previeron situaciones terribles que hoy vivimos que se manifestarían esencialmente en una impostura religiosa como lo señalaron en la 2da carta de Tesalonicenses. Ni que decir de Nuestra Celestial Madre que tantas veces advirtió sobre todas estas cosas, especialmente en apariciones aprobadas por la Iglesia como Fátima, La Salette o Akita; entonces tendríamos que decir de la Virgen que es profeta de calamidades.

  Dios en su infinito amor nos advierte para que no perdamos el alma, y hoy más que nunca, cuando todo lo que se predica es socialismo como única forma de caridad cristiana.

  Nos duele terriblemente que la heterodoxia venga del Vicario de Cristo. Abatiendo el maratónico trabajo de su predecesor, el mártir en vida Benedicto XVI al tratar de restaurar la Tradición y que este Papa está destruyendo como siempre lo hizo cuando fuera cardenal.

  Ejemplo claro y patente el caso de la prohibición de celebrar la Misa según el Vetus Ordo a los Franciscanos de la Inmaculada sin previa autorización, por lo que el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto ha sido abolido.

  El Papa Francisco usa lenguaje equívoco condenado por San Pio X, así las frecuentes ambigüedades son interpretadas según dicen los oficialistas, malintencionadamente. El problema es que la gente (el pueblo) es la que interpreta mal, cuando logra algo interpretar.

  Veamos lo que dicen en uno de los más tradicionales periódicos argentinos y la página donde escribió muchos años Bergoglio infestada de Teología de la liberación:

  Así ahora dice que el sacerdocio para mujeres está cerrado, sin embargo recomienda en la plaza de San Pedro leer al “buen teólogo Kasper” que precismante entre muchas y terribles imposturas sostiene la ordenación femenina.

  Me objetaron que son los medios masónicos los que tergiversan las declaraciones papales, porque el papa habló en su contra. Sin embargo se olvidan que fue precisamente el cardenal Bergoglio quién en la Catedral de Bs. As. les realizó un homenaje profanándola al recibir a estos cultores de Satanás, cuyas prácticas están expresamente condenadas por la Iglesia. Encima a la más terrible de las logias, la B’nai B’rith.


  Quienes sostengan que lo que dijo antes correspondía a Bergoglio que murió para dar paso a Francisco, les tenemos que recordar que el primero en seguirse considerando simplemente Jorge y solo un obispo más es Francisco.

  Y con dolor por ver el Cuerpo Místico ultrajado, pero con la esperanza intacta al saber que esto no es sino preludio del glorioso retorno de Nuestro Señor Jesucristo, acogemos lo predicho en Lucas 21, 28 “Más cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”

Trabajando para que Cristo Reine

Augusto TorchSon

"Los fieles tienen la obligación de huir no solo de la herejía, sino incluso de aquellos errores que se aproximan más o menos a la herejía"
(Pío XII, Humani Generis)

“Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo. Nos abruman su atuendo y su rostro tan sucios. Pero los empañamos nosotros mismos. Nosotros quienes te traicionamos, no obstante los gestos ampulosos y las palabras altisonantes. Ten piedad de tu Iglesia: también en ella Adán, el hombre, cae una y otra vez. Al caer, quedamos en tierra y Satanás se alegra, porque espera que ya nunca podremos levantarnos; espera que Tú, siendo arrastrado en la caída de tu Iglesia, quedes abatido para siempre. Pero Tú te levantarás. Tú te has reincorporado, has resucitado y puedes levantarnos. ¡Salva y santifica a tu Iglesia! ¡Sálvanos y santifícanos a todos!”
Benedicto XVI



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lunes, 29 de julio de 2013

La primera vez que Francisco contradice a Benedicto – Por Sandro Magister

  Ello aconteció respecto al punto neurálgico de la Misa en rito antiguo. Ratzinger permitió la celebración a todos. Bergoglio la ha prohibido a una orden religiosa que la prefería.

ROMA, 29 de julio de 2013 – Un punto sobre el cual Jorge Mario Bergoglio estaba al acecho, luego de su elevación al papado, era el de la Misa en rito antiguo.

  Algunos preveían que el papa Francisco no habría de desviarse de la línea de su predecesor, quien había liberalizado la celebración de la Misa en rito antiguo como forma "extraordinaria" del rito moderno, con el Motu Proprio "Summorum pontificum", del 7 de julio de 2007:  Benedicto XVI liberaliza el rito antiguo de la misa. Y explica por qué y con la posterior Instrucción "Universæ ecclesiæ" del 13 de mayo de 2011: Dos Misas para una única Iglesia

  Otros pronosticaban por parte de Francisco una restricción – o directamente una cancelación – de la posibilidad de celebrar la Misa con el rito anterior al Concilio Vaticano II, inclusive al costo de contradecir las resoluciones del todavía viviente Benedicto XVI.

  Al leer un Decreto emitido por la Congregación vaticana para los Religiosos, poco antes del viaje de Francisco a Brasil, con la aprobación explícita del mismo Papa, se debería dar más razón a los segundos que a los primeros.

  El Decreto tiene fecha del 11 de julio del 2013, el número de protocolo 52741/2012 y las firmas del prefecto de la Congregación, el cardenal Joao Braz de Aviz, focolar, y del secretario de la misma, el arzobispo José Rodríguez Carballo, franciscano.

  Braz de Aviz es el único alto dirigente de la curia de nacionalidad brasileña, motivo por el cual ha acompañado a Francisco en su viaje a Río de Janeiro. Tiene fama de progresista, aunque más le corresponde la de confuso. Y será uno de los primeros en saltar, apenas tome cuerpo la reforma de la curia anunciada por Francisco.

  Por el contrario, Rodríguez Carballo goza de la plena confianza del Papa. Su promoción a número dos de la Congregación fue querida por el mismo Francisco, al comienzo de su pontificado.

  Es difícil entonces pensar que el papa Bergoglio no se haya dado cuenta de lo que aprobaba, cuando le fue presentado el Decreto antes de su publicación.

  El Decreto instituye un comisario apostólico – en la persona del fraile capuchino Fidenzio Volpi – a la cabeza de todas las comunidades de la Congregación de los Hermanos Franciscanos de la Inmaculada.

  Ya esto es motivo de asombro, porque los Franciscanos de la Inmaculada es una de las más florecientes comunidades religiosas nacida en las últimas décadas en el interior de la Iglesia Católica, con ramas masculinas y femeninas, con numerosas y jóvenes vocaciones, difundida en varios continentes y con una misión también en Argentina.

  Se reivindican como fieles a la Tradición, en pleno respeto del magisterio de la Iglesia. Tan cierto es esto que en sus comunidades celebran Misas tanto en rito antiguo como en rito moderno, como por otra parte hacen en todo el mundo centenares de otras comunidades religiosas – para dar un solo ejemplo: los benedictinos de Nursia – aplicando el espíritu y la letra del Motu Proprio "Summorum pontificum", de Benedicto XVI.

  Pero precisamente esto ha sido criticado por un núcleo de disidentes internos, quienes han apelado a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su Congregación a celebrar la Misa en rito antiguo, con el efecto de crear exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad, minar la unidad interna y, peor todavía, de debilitar el más general "sentire cum Ecclesia".

  Las autoridades vaticanas respondieron enviando un atrás un visitador apostólico. Y ahora se produce el nombramiento del comisario.

  Pero lo que más sorprende son los últimos cinco renglones del Decreto del 11 de julio: "Además de lo expuesto, el Santo Padre Francisco ha dispuesto que cada uno de los religiosos de la Congregación de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada está obligado a celebrar la liturgia según el rito ordinario y que, eventualmente, el uso de la forma extraordinaria (Vetus Ordo) deberá ser explícitamente autorizada [sic] por las autoridades competentes, para cada religioso y/o comunidad que lo pida".

  El asombro deriva del hecho que lo que se decreta contradice las disposiciones provistas por Benedicto XVI, que para la celebración de la Misa en rito antiguo “sine populo” no exigen ningún pedido previo de autorización: "Ad talem celebrationem secundum unum alterumve Missale, sacerdos nulla eget licentia, nec Sedis Apostolicae nec Ordinarii sui" (1).

  Mientras que para las Misas "cum populo" estipulan algunas condiciones, pero siempre asegurando la libertad para celebrar.

  En general, contra un Decreto de una Congregación vaticana es posible presentar un recurso al tribunal supremo de la Signatura Apostólica, actualmente presidida por un cardenal, el estadounidense Raymond Leo Burke, considerado amigo de los tradicionalistas.

  Pero si el Decreto es objeto de aprobación en forma específica por parte del Papa, como parece ocurrir en este caso, el recurso no es admitido.

  Los Franciscanos de la Inmaculada deberán atenerse a la prohibición de celebrar la Misa en rito antiguo a partir del domingo 11 de agosto.

  ¿Y qué sucederá ahora, no sólo entre ellos sino en toda la Iglesia?

  Benedicto XVI estaba convencido que “las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse recíprocamente”. Así lo había explicitado en la acongojada carta a los obispos de todo el mundo, con la que había acompañado el Motu Proprio "Summorum pontificum":

  "Con gran confianza y esperanza…"

  Pero de aquí en adelante no es más así, al menos no para todos. A los Franciscanos de la Inmaculada, obligados a celebrar la Misa sólo en la forma moderna, no les quedará más que un solo modo para atesorar lo que también patrocinaba Benedicto XVI: "manifestar" también en esta forma, "con más fuerza que la que se acostumbraba hasta ahora, esa sacralidad que atrae a muchos al uso antiguo".

  Es un hecho que se ha resquebrajado un punto de referencia del pontificado de Joseph Ratzinger. De una excepción que muchos temen – o respaldan – se convertirá rápidamente en regla.
__________


(1) Curiosamente, todavía seis años después de su publicación, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" de Benedicto XVI sigue estando presente en la página web de la Santa Sede, pero solamente en dos idiomas y entre los menos conocidos: el latín y el húngaro.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 26 de abril de 2013

Card. Ratzinger critíca al nuevo orden mundial propuesto por la ONU

   Ante la noticia: "Las Naciones Unidas y la Santa Sede comparten ideas y objetivos comunes" (http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/bergoglio-ban-ki-moon-papa-el-papa-pope-23925/)donde se señala desde el Vaticano que la ONU "trabaja en la promoción del bien común de la humanidad y en la tutela de los derechos fundamentales del ser humano"; nos interesa resaltar el carácter de enemigo número uno de la Iglesia y de la población que esta entidad tiene y para la que fue creada. Citamos a tal efecto lo dicho por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger el 15 de Septiembre del año 2000. N.C.S.J.B.


  En la llamada Cumbre del Milenio de Naciones Unidas, el mayor encuentro de jefes de Estado y Gobierno de la historia, celebrado en Nueva York del 6 al 8 de septiembre, se reflexionó sobre el papel que debe desempeñar este organismo internacional y las reformas que se requieren para que cumpla su misión de paz y defensa de los derechos humanos.
  Ahora, una voz autorizada, la del cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se alza para hacer su reflexión sobre el papel de la ONU en este nuevo milenio.
  Tras el fracaso del marxismo y las evidentes limitaciones del modelo liberal, constata el cardenal Ratzinger en un artículo que aparece hoy en el diario italiano «Avvenire», surge el «Nuevo Orden Mundial», que encuentra expresión cada vez más evidente en la ONU y en sus Conferencias internacionales.
  Encuentros, como el que se celebró sobre la Población (en El Cairo, 1994) y sobre la mujer (en Pekín, 1995) ha quedado clara «una verdadera y propia filosofía del
hombre nuevo y del mundo nuevo».

Reducir los comensales de la mesa común
  «Una filosofía de este tipo no tiene ya la carga utópica que caracterizaba el sueño marxista --explica--; por el contrario es muy realista, en cuanto que fija los límites de los medios disponibles para alcanzarlo y recomienda, por ejemplo, sin por esto tratar de justificarse, que no hace falta preocuparse por cuidado de aquellos que ya no son productivos o que no pueden ya esperar una determinada calidad de vida».
  Esta filosofía, continúa diciendo, no pide a los hombres, habituados a la riqueza y al bienestar, a hacer sacrificios para alcanzar un bienestar general, «sino que propone estrategias para reducir el número de los comensales en la mesa de la humanidad, para que no se vea afectada la pretendida felicidad que estos han alcanzado».

Mujer contra mujer

  «La peculiaridad de esta nueva antropología, que debería constituir la base del Nuevo Orden Mundial --revela--, resulta evidente sobre todo en la imagen de la mujer, en la ideología del "Women´s empowerment" (la autorrealización de las mujeres), nacida de la Conferencia de Pekín. Objetivo de esta ideología es la autorrealización de la mujer: sin embargo, los principales obstáculos que se interponen entre ella y su autorrealización son la familia y la maternidad».
  «Por esto (explica el cardenal alemán reflejando las posiciones de agencias de la ONU), la mujer debe ser liberada, de modo especial, de lo que la caracteriza, es decir, de su especificidad femenina. Esta última está llamada a anularse ante una "Gender equity" (equidad de género) y "equality" (igualdad), ante un ser humano indistinto y uniforme, en la vida del cual la sexualidad no tiene otro sentido si no el de una droga voluptuosa, de la que se puede hacer uso sin ningún criterio.

El ocaso de la «filosofía del amor»

  «En el miedo a la maternidad que se ha apoderado de una gran parte de nuestros contemporáneos entra seguramente en juego también algo todavía más profundo --aclara--: el otro es siempre, a fin de cuentas, un antagonista que nos priva de una parte de vida, una amenaza para nuestro yo y para nuestro libre desarrollo».
  «Al día de hoy no existe ya una "filosofía del amor" --concluye Ratzinger--, sino solamente una "filosofía del egoísmo". Es justamente en esto donde el hombre es engañado. En efecto, en el momento en el que se le desaconseja amar, se le desaconseja, en último análisis, ser hombre. Por este motivo, a este punto del desarrollo de la nueva imagen de un mundo nuevo, el cristiano --no sólo él, pero de todos modos él antes que los otros-- tiene el deber de protestar».

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

domingo, 21 de abril de 2013

Humildad bien entendida

  
  En la página del Evangelio de Mateo, que pertenece al denominado Sermón de la montaña, Jesús se refiere a tres prácticas fundamentales previstas por la Ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno; son también indicaciones tradicionales en el camino cuaresmal para responder a la invitación de «volver a Dios de todo corazón». Pero Jesús subraya que la calidad y la verdad de la relación con Dios son las que califican la autenticidad de todo gesto religioso. Por ello Él denuncia la hipocresía religiosa, el comportamiento que quiere aparentar, las conductas que buscan aplausos y aprobación. El verdadero discípulo no se sirve a sí mismo o al “público”, sino a su Señor, en la sencillez y en la generosidad: «Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6,4.6.18). Nuestro testimonio, entonces, será más incisivo cuando menos busquemos nuestra gloria y seremos conscientes de que la recompensa del justo es Dios mismo, el estar unidos a Él, aquí abajo, en el camino de la fe, y al final de la vida, en la paz y en la luz del encuentro cara a cara con Él para siempre (Cfr. 1 Co 13, 12).

                                                                          Homilía de Benedicto XVI del 13 de Febrero de 2013.

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 19 de abril de 2013

BENEDICTO XVI SOBRE LA RAZÓN

"La razón no se salvará sin la fe, 
pero la fe sin la razón no será humana"

S.S. Benedicto XVI




domingo, 14 de abril de 2013

NO PUEDE HABER CRISTIANISMO SIN CRUZ


  En un mundo en el que la mentira es poderosa, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de sí, mantiene lejos la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad, y así servidor de la fe.

  No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia a sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor.

Extracto Homilía del Santo Padre Benedicto XVI 28/06/2008


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