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domingo, 29 de marzo de 2015

Vetan doctrina católica en Sínodo para la Familia - Alberto Villasana



-         En octubre de 2014, el cardenal Baldisseri, secretario del Sínodo, mandó requisar y quemar los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" que cinco cardenales escribieron y enviaron a los Padres del Sínodo para hacer presente la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia

-         En entrevista, el cardenal Raymond Burke denuncia la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio"

-         El cardenal George Spell trae a la memoria que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no aceptó el matrimonio adúltero de Enrique VIII

-         El cardenal Sarah sentencia: misericordia no se puede separar de magisterio

  Enorme conmoción causó la revelación del vaticanista inglés Edward Pentin, dando a conocer, en NewsMax, cómo el secretario del Sínodo, cardenal Lorenzo Baldisseri, requisó del correo y mandó destruir los ejemplares del libro Remaining in the Truth of Christ ("Permaneciendo en la Verdad de Cristo") para que éstos no llegaran a los obispos reunidos en el Sínodo para la Familia, en octubre de 2014.


  El libro, exponiendo la doctrina de la Iglesia acerca del matrimonio y la familia, fue escrito por un grupo de los más altos prelados, los cardenales Walter Brandmüller, Carlo Caffarra, Velasio de Paolis, Raymond Burke (a quien Francisco removió del más alto tribunal eclesial por su posición conservadora respecto al aborto), y Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien está alarmado por la propuesta del cardenal Walter Kasper (que viene del propio Bergoglio, según palabras del mismo Kasper) de cambiar la doctrina y admitir a la comunión a los separados unidos en un segundo matrimonio civil o en convivencia (restricción que existe por la indisolubilidad del matrimonio sacramental), y a los homosexuales en situación de unión.

  Los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" fueron enviados a través de los canales normales, a través del servicio postal italiano y vaticano. Ya durante el Sínodo comenzaron a correrse rumores de que los libros no llegaron a los obispos pues habían sido confiscados por orden del secretario del Sínodo, cosa que posteriormente confirmó la investigación de Pentin. Muy aparte de la censura doctrinal, al haber sido enviados por correo, éstos gozaban de protección legal, y su destrucción comporta el delito de violación a material postal.


  En una conferencia de prensa en Roma, en enero de 2015, el cardenal Baldisseri se limitó a decir que "el dogma puede progresar" y que el propósito del Sínodo no es reafirmar la doctrina católica. Y confirmó que los documentos del Sínodo, incluida la Relatio en que se hizo un llamamiento a "aceptar y valorar" la "orientación homosexual" y la comunión de separados en unión irregular habían sido, efectivamente, aprobadas por el mismo Bergoglio.

  Durante la primera parte del Sínodo, muchos obispos fieles al Magisterio de la Iglesia se disgustaron al constatar la censura que había sobre ellos, ya que sólo se filtraban a la prensa las exposiciones de los obispos liberales. La protesta de los obispos hizo cambiar la política que había impuesto el secretario Baldisseri al área de comunicación social del Vaticano y se tuvieron que comenzar a difundir todas las exposiciones.

  La orientación liberal ha quedado también de manifiesto en los Lineamenta, el documento base que servirá para la segunda parte del Sínodo, en octubre de 2015.

  En el número 53 del documento se dice que algunos Padres en el Sínodo se preguntaron sobre la posibilidad de que las personas divorciadas vueltas a casar puedan acceder a la comunión sacramental. Pero en ninguna nota o parte del documento se dice que esa propuesta fue rechazada por la mayoría de los Padres.

  Más adelante, en la parte de "Preguntas" sobre la recepción y profundización que se hará de la Relatio Synodi (en la introducción de la primera parte denominada "La escucha", párrafo 3) se exhorta a los obispos a abstenerse, en octubre de 2015, de dar respuestas meramente aplicativas de la doctrina. Es decir, será válido presentar cualquier ocurrencia o innovación, pero nada que esté basado meramente en doctrina de la Iglesia.

  La preocupación de obispos y cardenales fieles a las enseñanzas de la Iglesia es cada vez mayor.


  En un artículo escrito por el cardenal George Spelll en Catholic Thing el cardenal George Spell recordó que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no quiso reconocer el matrimonio adultero del rey Enrique VIII. ¿Cómo es que ahora se pretende soslayar la situación irregular de gran número de fieles? La doctrina no se establece por consenso democrático. Spell se ha cuestionado por la validez del mismo papado.

  En general, entre los Padres sinodales hay una aceptación de que muchos matrimonios pueden no ser válidos, por falta de conciencia o madurez a la hora de celebrarse. También se reconoce que hace falta agilizar los procesos de nulidad. Pero el problema que ha surgido ante la posición extrema de Kasper y Bergoglio es de índole teológica, y se refiere a la indisolubilidad del sacramento del matrimonio rato y consumado, con el cual se topa de frente cualquier solución pastoral innovadora.

  Otro botón de muestra ha sido el libro de Nicolás Diat "Dieu ou rien" en que recoge las entrevistas realizadas al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En la pregunta que se le hace acerca del Sínodo el cardenal condena: "La idea de colocar el Magisterio en un joyero, separándolo de la práctica pastoral, que puede cambiar según las circunstancias, las modas y las pasiones, es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa". Su afirmación contrasta directamente con el proyecto de Kasper y Bergolio de querer separar magisterio de misericordia, en un reprobable afán de querer adaptarse al mundo.

  Por su parte, el cardenal Raymond Burke, en exclusiva para LIFEsiteNews, denunció la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio":

  "Me resulta claro que hubo individuos que obviamente tuvieron una gran influencia sobre el proceso del Sínodo empujando su agenda, que no tiene nada que ver con la verdad sobre el matrimonio como Nuestro Señor mismo nos lo enseña, y como ha sido preservado por la Iglesia. Esa agenda se propone justificar las relaciones sexuales extra-maritales y los actos sexuales entre personas del mismo sexo y, en un sentido, claramente relativizar e incluso oscurecer la belleza de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio como una unión indisoluble, fiel y procreativa entre un hombre y una mujer".

  Es de prever que esta división doctrinal, que ya existe entre obispos y cardenales, acabará estallando en septiembre, con motivo de la visita de Francisco a los Estados Unidos. En ese país, donde los católicos conservadores son minoría, pero muy apegados a la doctrina católica, están ya levantando claras denuncias sobre los cambios que se pretenden introducir. Es de esperar que la protesta crezca pues allí hay meno posibilidad de censura, como sí la tienen algunos en el Vaticano.

  Tal vez llegue un momento de tal confusión en que debamos atenernos a lo que decía San Atanasio: "allí donde haya fieles que conserven la fidelidad a la doctrina, aunque sean un puñado, allí estará la verdadera Iglesia".


Alberto Villasana





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martes, 23 de diciembre de 2014

Católicos fieles acusados de opositores - Card. Raymond Burke


23/12/2014

Cardenal Burke: Es 'increíble' que los católicos fieles son acusados ahora de oponerse a la Iglesia


  El cardenal Raymond Burke, dijo en una entrevista esta semana que es "increíble" que aquellos que han defendido la enseñanza y la práctica católica sobre la retención de la Comunión a las personas en situaciones sexuales públicamente "irregulares", están siendo acusados ​​de "estar en contra del Santo Padre, y de no estar en armonía con la Iglesia ".

  El blog Rorate Caeli realizó una traducción de los comentarios que el Cardenal Burke hizo esta semana al diario francés Le Figaro. Burke, uno de un pequeño grupo de las voces opositoras a la denominada propuesta Kasper, dijo que Sínodo de octubre de los Obispos sobre la familia "fue una experiencia difícil." Los que estaban "alineados" con el cardenal Walter Kasper tenían el control de los procesos Sínodo, dijo.

  Burke señaló la inserción de la homosexualidad en la discusión del Sínodo, diciendo que "esto no tiene ninguna relación con la cuestión del matrimonio."

  La dirección del Sínodo parecía estar predeterminado por ellos, dijo, y agregó que el documento a preliminar "parecía haber ya había sido escrito antes de las intervenciones de los Padres sinodales." Esta  Relatio intemedia, entiende que ha sido escrita por el teólogo liberal italiano, monseñor Bruno Forte , llamado por la Iglesia para que ésta cambie sus prácticas, y "acepte y valore" la orientación homosexual.

  El Cardenal Burke reiteró su punto, como lo hizo muchas veces durante y después del Sínodo, que la Relatio preliminar "no hizo ninguna referencia a las Escrituras, ni a la Tradición de la Iglesia, ni a las enseñanzas de Juan Pablo II sobre el amor conyugal," un hecho sin precedentes para un documento de las más altas autoridades de la Iglesia Católica. Agregó que es "muy desagradable" que los párrafos sobre la Comunión para los divorciados vueltos a casar y la homosexualidad fueron retenidos en la Relatio Final - y ahora en los Lineamientos, el documento emitido en preparación para Sínodo del próximo año - a pesar de haber sido rechazados en la votación de los obispos sinodales.

  Consultado sobre si es legítimo que un cardenal sea crítico de un Papa, dijo Burke, "Un cardenal, en ciertas situaciones, tiene el deber de decir lo que realmente piensa al Papa." Dijo, sin embargo, que entre el cardenal y el Papa es "imposible para que haya una divergencia sobre un asunto de doctrina y disciplina de la Iglesia."


  "En una época llena de confusión, como lo vemos en la Teoría de Género, necesitamos la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio", dijo Burke.

Hillary White

Visto en: Life Site News

Traducción: Augusto TorchSon

Agradecemos a Empera Sol el habernos acercado el artículo


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domingo, 19 de octubre de 2014

Resistir a la tendencia herética - Roberto de Mattei


La relatio de Erdö borra de golpe el pecado y la ley natural


  Borrado el sentido del pecado; abolidas las nociones de bien y de mal; suprimida la ley natural; archivada toda referencia positiva a los valores, como la virginidad y la castidad. Con la relación presentada por el Cardenal Péter Erdö el 13 de octubre de 2014 en el Sínodo sobre la familia, la revolución sexual irrumpe oficialmente en la Iglesia, con consecuencias devastadoras en las almas y en la sociedad.

  La Relatio post disceptationem redactada por el Cardenal Erdö es la relación que resume la primera semana de trabajo del Sínodo y la que lo orienta con sus conclusiones. La primera parte del documento intenta imponer, con un lenguaje derivado del peor “sesenta y ocho”, el “cambio antropológico-cultural” de la sociedad como “desafío” para la Iglesia. Ante un cuadro que desde la poligamia y del “matrimonio por etapas” africanos llega a la “praxis de la convivencia” de la sociedad occidental, la relación destaca la existencia de “un difundido deseo de familia”. No hay ningún elemento de valoración moral. Frente a la amenaza del individualismo y del egoísmo individualista, el texto contrapone el aspecto positivo de la “intención relacional”, considerada como un bien en sí misma, sobre todo cuando tiende a transformarse en una relación estable (apartados 9-10).

  La Iglesia renuncia a emitir juicios de valor para limitarse a “decir una palabra de esperanza y de sentido” (n.º 11). Se afirma entonces un nuevo asombroso principio moral, la “ley de gradualidad”, que permite captar elementos positivos en todas las situaciones hasta ahora definidas por la Iglesia como pecaminosas. El mal y el pecado no existen en cuanto tales. Existen sólo “formas imperfectas de bien” (n.º 18), según una doctrina de los “grados de comunión” atribuida al Concilio Vaticano II. “Se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales.” (n.º 20).

  El problema de los divorciados vueltos a casar es el pretexto para que pase un principio que echa por tierra dos mil años de moral y de fe católica. Siguiendo la Constitución Pastoral Gaudium et Spesla Iglesia se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas” (n.º 20). Esto significa que cae todo tipo de condena moral, porque cualquier pecado constituye una forma imperfecta de bien, un modo incompleto de participar en la vida de la Iglesia. “En este sentido, una nueva dimensión de la pastoral familiar actual, consiste en captar la realidad de los matrimonios civiles y, hechas las debidas diferencias, también de las convivencias” (n.º 22).

  Y esto especialmente “cuando la unión alcanza una notable estabilidad a través de un vínculo público, está marcada por un afecto profundo, por una responsabilidad en relación a los hijos, con la capacidad de resistir a las pruebas” (n.º 22). Con esta afirmación se da la vuelta a la doctrina de la Iglesia según la cual la estabilización del pecado, a través del matrimonio civil, constituye un pecado aún más grave que la unión sexual ocasional y pasajera, porque esta última permite volver más fácilmente a la recta vía. “Una sensibilidad nueva de la pastoral actual, consiste en acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles y, reconociendo las debidas diferencias entre las convivencias” (n.º 36).

  La nueva pastoral impone por tanto no hablar sobre el mal, renunciando a la conversión del pecador y aceptando el statu quo como irreversible. Éstas son las que la relación llama “opciones pastorales valientes” (n.º 40). Por lo que parece, la valentía no está en oponerse al mal, sino en el adecuarse a él. Los pasajes dedicados a la acogida de las personas homosexuales son los que han resultado más escandalosos, pero son la lógica consecuencia de los principios expuestos hasta ahora. Incluso el hombre de la calle comprende que si el divorciado vuelto a casar puede acercarse a los sacramentos, todos está permitido, empezando por el pseudo-matrimonio homosexual.

  Nunca, verdaderamente nunca, subraya Marco Politi en “il Fatto” del 14 de octubre, habíamos leído, en un documento oficial producido por la jerarquía eclesiástica, una frase como ésta: “Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana”. Seguida por la pregunta dirigida a los obispos de todo el mundo: “¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades?” (n.º 50). Aunque no se llegue a equiparar las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio entre un hombre y una mujer, la Iglesia se propone “elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual” (n.º 51). “Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas”(n.º 52).

  No se manifiesta ninguna objeción de principio a las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales: el documento se limita a decir que la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños” (n.º 52). En la rueda de prensa de presentación, Mons. Bruno Forte ha llegado a desear “una codificación de derechos que puedan ser garantizados a las personas que viven en uniones homosexuales”.

  La palabras fulminantes de San Pablo, según el cual “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los rapaces poseerán el reino de Dios” (I Carta a los Corintios 6, 9), pierden sentido para los malabaristas de la nueva moral pansexual. Para ellos hay que captar la realidad positiva de lo que fue el pecado que clama venganza ante la presencia de Dios (Catecismo de San Pío X). Es necesario sustituir la “moral de la prohibición” con la de la misericordia y del diálogo, y el eslogan del 68 “prohibido prohibir” es “aggiornato” gracias a la fórmula pastoral según la cual “nada se puede condenar”.

  Caen no sólo dos mandamientos, el sexto y el noveno, que prohíben pensamientos y actos impuros fuera del matrimonio, sino que además desaparece la idea de un orden natural y divino objetivo resumido en el Decálogo. No existen actos intrínsecamente ilícitos, verdad y valores morales por los que se debe estar dispuestos incluso a dar la vida (n.º 51 y n.º 94), como los definen la encíclica Veritatis Splendor. En el banquillo de los acusados están no sólo la Veritatis Splendor y los recientes pronunciamientos de la Congregación para la Doctrina de la Fe en materia de moral sexual, sino además el mismo Concilio de Trento que formuló dogmáticamente la naturaleza de los siete sacramentos, empezando por la Eucaristía y el Matrimonio.

  Todo comienza en octubre de 2013, cuando el Papa Francisco, tras haber anunciado la convocación de dos Sínodos sobre la familia, el ordinario y el extraordinario, promueve un “Cuestionario” dirigido a los obispos de todo el mundo. La utilización mistificadora de sondeos y cuestionarios es notoria. La opinión pública cree que, dado que la mayor parte de las personas opta por una elección, ésta tiene que ser justa. Y los sondeos atribuyen a la mayor parte de las personas opiniones anteriormente predeterminadas por los manipuladores del consenso. El cuestionario querido por el Papa Francisco ha abordado los temas más candentes, desde la contracepción a la comunión a los divorciados, de las parejas de hecho a los matrimonios entre homosexuales, con un objetivo más orientativo que informativo.

  La primera respuesta publicada, el 3 de febrero, fue la de la Conferencia Episcopal alemana (“Il Regno Documenti”, 5 (2014), pp. 162-172) dada a conocer evidentemente para condicionar la preparación del Sínodo y, sobre todo, para ofrecer al Cardenal Kasper la base sociológica que precisaba para la relación al Consistorio que el Papa Francisco le había confiado. En efecto, lo que emergía era el rechazo de parte de los católicos alemanes “de las afirmaciones de la Iglesia sobre las relaciones sexuales prematrimoniales, la homosexualidad, los divorciados vueltos a casar y el control de la natalidad” (p. 163). “ Las respuestas que las diócesis han enviado —continuaba el texto—dejan entrever cuánto es grande la distancia entre los bautizados y la doctrina oficial sobre todo en lo que concierne la convivencia prematrimonial, el control de la natalidad y la homosexualidad” (p. 172).

  Esta distancia no se presentaba como un alejamiento de los católicos del Magisterio de la Iglesia, sino como una incapacidad de la Iglesia para comprender y secundar el curso de los tiempos. En su relación al Consistorio del 20 de febrero, el Cardenal Kasper definirá tal distancia un “abismo”, que la Iglesia tendría que haber colmado adecuándose a la praxis de la inmoralidad.

  Según uno de los secuaces de Kasper, el sacerdote genovés Giovanni Cereti, conocido por un estudio tendencioso sobre el divorcio en la iglesia primitiva, el cuestionario habría sido promovido por el Papa Francisco para evitar que el debate se desarrollara “en habitaciones secretas” (“Il Regno-Attualità” 6 (3014), p. 158). Pero, si es verdad que el Papa ha querido que el debate se desarrollase de manera transparente, entonces no se comprende la decisión de mantener tanto el Consistorio extraordinario de febrero como el Sínodo de octubre a puertas cerradas. El único texto que se llegó a conocer, gracias al periódico “Il Foglio”, fue la relación del cardenal Kasper. Luego, sobre los trabajos, bajó el silencio.

  En su Diario del Concilio, el 10 de noviembre de 1962, el Padre Chenu anota esta frase de Don Giuseppe Dossetti, uno de los principales estrategas del frente progresista: “La batalla eficaz se juega en el procedimiento. Siempre he ganado por esta vía”. En las asambleas, el proceso decisorio no pertenece a la mayoría, sino a una minoría que controla el procedimiento. La democracia no existe en la sociedad política y menos aún en la religiosa. La democracia en la Iglesia, como ha observado el filósofo Marcel De Corte, es cesarismo eclesiástico, el peor de todos los regímenes. En el actual proceso sinodal, el clima de pesada censura que lo ha acompañado hasta hoy demuestra la existencia de este cesarismo eclesiástico.

  Los vaticanistas más atentos, como Sandro Magister y Marco Tosatti, han subrayado como, diferentemente de los Sínodos anteriores, en éste se ha prohibido a los padres sinodales intervenir. Recordando la distinción formulada por Benedicto XVI entre el Concilio Vaticano II “real” y el “virtual” que al primero se superpuso, Magister ha hablado de un “desdoblamiento entre sínodo real y sínodo virtual, este último construido por los medios de comunicación con la sistemática enfatización de las cosas más queridas por el espíritu del tiempo”. Pero hoy son los mismos textos del Sínodo los que se imponen con su fuerza demoledora, sin posibilidad de tergiversación por parte de los medios que hasta han manifestado su sorpresa por la potencia explosiva de la Relatio del Card. Erdö.

  Por supuesto que este documento no tiene ningún valor magisterial. Además es lícito dudar que refleje el pensamiento real de los padres sinodales. Pero, la Relatio prefigura la Relatio Synodi, el documento conclusivo de la asamblea de los obispos.
El verdadero problema que ahora se pone es el de la resistencia, anunciada en el libro Permanere nella Verità di Cristo (Permanecer en la Verdad de Cristo) de los cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra, De Paolis y Müller (Cantagalli 2014 http://www.edizionicantagalli.com/cgi-bin/catalogo/index_catalogue.pl?type_simple_search=title&text_simple_search=Permanere+nella+verita%27+di+Cristo). En una entrevista con Alessandro Gnocchi publicada en “Il Foglio” del 14 de octubre, el Cardenal Burke afirma que eventuales cambiamientos de la doctrina o de la praxis de la Iglesia por parte del Papa serían inaceptables, “porque el Pontífice es el Vicario de Cristo en la tierra y por lo tanto el primer siervo de la verdad de la fe. Conociendo la enseñanza de Cristo, no veo cómo se pueda desviarse de esa enseñanza con una declaración doctrinal o con una praxis pastoral que ignoren la verdad”(http://www.riscossacristiana.it/la-fede-si-decide-ai-voti-il-cardinale-burke-contro-la-manipolazione-informativa-sul-sinodo-molto-netto-sul-resto-di-alessandro-gnocchi/).

  Los obispos y cardenales, y más aún los simples fieles, se encuentran ante un terrible drama de conciencia, más grave de aquel con el cual tuvieron que enfrentarse en el siglo XVI los mártires ingleses. En efecto, entonces se trataba de desobedecer a la suprema autoridad civil, el rey Enrique VIII, que por un divorcio abrió el cisma con la Iglesia romana, mientras que hoy día la resistencia debe oponerse a la suprema autoridad religiosa en el caso de que se desviara de la enseñanza perenne de la Iglesia.
Y quienes están llamados a desobedecer no son los católicos desobedientes o del disenso, sino justo los que más profundamente veneran la institución del Papado. Antaño, quien resistía era entregado al brazo secular, que lo condenaba a la decapitación o al descuartizamiento. El brazo secular contemporáneo aplica la lapidación moral, a través de la presión psicológica ejercida por los medios de comunicación de masas sobre la opinión pública.

  Muy a menudo, el resultado es la quiebra psicofísica de las víctimas, la crisis de identidad, la pérdida de la vocación y de la fe, a menos que no seamos capaces de ejercitar, con la ayuda de la gracia, la virtud heroica de la fortaleza. Resistir significa, en último término, reafirmar la coherencia integral de la propia vida con la Verdad inmutable de Jesucristo, dando la vuelta a la tesis de quien quisiera disolver la eternidad del Verbo en la precariedad de lo vivido.

Roberto de Mattei




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sábado, 11 de octubre de 2014

Semana Fantástica en el Sínodo: Rebajas y Multiprecio – Fray Gerundio de Tormes


Conforme avanza este Sínodo, tan calculadamente preparado desde hace meses ante la opinión pública, y tan eficazmente organizado en la tramoya de los planes de la empresa Destruccciones y Derribos, Ltd., se va viendo con más claridad lo que ha sido, lo que es y lo que se sospecha que será. Yo le llamo el Sínodo de las Rebajas, y así se está manifestando en esta última semana. Ya van saliendo poco a poco los temas que se buscaron voluntariamente en la famosa encuesta de hace meses. Ya van surcando el espacio de tiempo que les queda, antes de acabar con todo lo que es la belleza y la seriedad sobrenatural del matrimonio cristiano, que por algo es un sacramento. En la calle ya se da todo por hecho. Y en el Aula Sinodal, sospecho que también.


Como si se tratara de unos Grandes Almacenes, la Iglesia de hoy también propone sus temporadas de rebajas fantásticas, de ofertas a precios increíbles y de viajes inimaginables para jubilados. Claro que en este caso no se trata de viajes o de productos de variado pelaje. La Iglesia, bajo la tutela de Francisco-Kasper, ha decidido hacer su particular Semana Fantástica de Rebajas en el Matrimonio, a la vista de lo difícil que es vivirlo en la actualidad. Vamos, que los cristianos de las épocas que precedieron a este siglo XXI fueron unos tarambanas y zascandiles al aceptar, con la cabeza gacha, todo lo que la Iglesia les imponía.

Ahora nos dicen que hemos superado esos tiempos, porque han cambiado muchas estructuras, costumbres y culturas de nuestra sociedad moderna. Sin embargo, yo veo que lo que aceptamos es lo que el Mundo nos impone. Que el Mundo impone el matrimonio homosexual, pues hay que revisar si no será una opción a tener en cuenta para que los pobres no sufran; que el Mundo nos impone el divorcio las veces que haga falta, pues tendremos que acompañar a los sujetos que han sufrido esta crisis, para que no se les vaya a paseo su auto-confianza; que el Mundo impone las uniones civiles, pues hay que comprender, que en ellas encontramos muchas veces más amor que en las sacramentales. Jesús dijo: Vosotros no sois del Mundo. Pero bueno, eso fue antes.


Total, que se establece un Plan de Rebajas adecuado a los pecados que componen todo este espectro que acabo de citar, y los acogemos, los comprendemos, los acompañamos, (esta palabra decía el Sucesor (¿) de San Ignacio: desde luego si yo fuera un esposo y me dijera el P. Nicolás que quería acompañarme, salgo corriendo), les sonreimos, les damos la mano… y les dejamos que sigan en su pecado porque no hay que herir (cuánto ha herido la Iglesia en el pasado), no hay que agobiar, no hay que desanimar y hay que insistir en lo positivo. Porque hemos de saber, que hay muchos que insisten en lo negativo y desaniman a los que se han decidido a pecar y permanecer en esta situación.

Me imagino que cambiarán el texto del Evangelio y veremos al Señor diciendo a la mujer adúltera:

“-¿Dónde están los que te acusaban?

-Son los de la Iglesia anterior al Vaticano II, Señor. Pero se han ido al Sínodo. Y se están sometiendo a un curso de reeducación kasperiana.

-¿Ninguno de ellos te condena?

-Ninguno, Señor.

-Pues ea, tampoco yo te condeno. Busca al aldúltero con el que estabas y veniros esta tarde a que os dé la comunión a los dos. Seguramente habéis sufrido mucho con esta situación. Quiero insistir en la parte positiva, así que venid que os acoja. Sé que en el fondo teneis un amor mucho mayor, más perfecto y más cristiano que los tontucios de las Bodas que tuve el otro día en Caná. Fíjate si eran tontos, que se casaron en Mi Presencia. Creo que fue nulo ese matrimonio, porque estaban pensando en el vino, y en eso se les fue la ceremonia.”

Así son las rebajas. Lo que antes te costaba 40, ahora te lo llevas por 20 y encima tres prendas más. Y si no te gusta, lo puedes devolver en tres meses. Y los Tribunales Matrimoniales hay que multiplicarlos para que expidan nulidades al mayor ritmo posible. Parece que algunos se han quejado de que esto va muy lento.

Puede parecer que exagero y que mi vena frailuna está delirando en estos días de Octubre, pero si ven enteretito este video (si no les pone nerviosos la vocecita atiplada del narrador, que se encuentra feliz de lo que relata), verán que me quedo corto. Los cinco puntos clave son cinco bombas al Matrimonio de siempre y a la Iglesia de siempre.

No les cito las frases por escrito para que las puedan saborear en el video. Huelen a oveja. Saben a misericordina. Reflejan comprensión… pero huelen también a Obispos Traidores (si se me permite la expresión, porque yo también quiero expresarme libremente, en una Iglesia libre).

Eso sí. Todos felices de haberse conocido. Por fin se abren las puertas a la libertad. Una Iglesia pobre y libre, en la que se habla con libertad, en un Sínodo libre… que se celebra a puerta cerrada. Debe ser para que no veamos que a los Obispos que no piensan como Francisco Kasper, les dan palmetazos y les obligan a repetir cincuenta veces: ¡¡Kasper hace teología de rodillas!!, mientras están de cara a la pared.

Lo malo es que no parece que haya ningún Prelado que se oponga; da la impresión de que no hay oposición, o es tan timidita… que ni se oye. Me parece que ha llegado la hora de que un buen grupo de cardenales, pongan sus birretes encima de la mesa y le canten las cuarenta a todos estos adúlteros de la Palabra de Dios. Y luego los acompañen, pero al confesonario. Porque como no lo hagan, veo a todos los Obispos del Sínodo desfilando en el día del Orgullo de lo que sea, tan contentos y tan felices. Por algo el cardenal Dolan ha dicho ya que participará en el desfile de San Patricio, al que también van los gays de turno. Estos cardenales tienen un olfato exquisito para algunas cosas. Olor a oveja gay.

De momento, ya tienen una monja transexual, a la que hay que acompañar, ayudar y querer. Ya lo dice ella: Dios no me odia. Pues yo tampoco, pero no la quisiera ver rondando mi confesonario, a menos que venga bien arrepentida/o/e/@. Y lo primero es pedirle que se vaya a su casita y ponerle una penitencia gorda a las superioras/es/@s que la han acogido. Este tipo de acompañamientos me dan miedo. A lo mejor la invitan los Padres Sinodales a que cuente sus experiencias…y luego la aplauden.

¡Señor ten piedad!




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viernes, 10 de octubre de 2014

La estupidez, cualidad sobresaliente en el hombre – P. Alfonso Gálvez Morillas


La única cosa en la que el hombre es capaz de emular al Ser divino, 
en lo que respecta a la Infinitud, es la estupidez

(Proverbio Chino)


   La antigua Biblia Vulgata decía que el número de los necios es infinito,[1] y así fue como lo tradujo San Jerónimo. En las modernas versiones, realizadas a partir de la mitad del siglo XX, el texto aparece muy modificado. En la versión de la Neovulgata, después de la revisión ordenada por el Concilio Vaticano II, se lee algo muy diferente: Quod es curvum, rectum fieri non potest; et, quod deficiens est, numerari non potest, que algunos traducen como que lo torcido no se puede enderezar, y la nada no se puede enumerar. Lo que queda ya un poco lejos del original jeronimoniano. Los modernos exegetas nos darán una multitud de explicaciones sobre los recientes estudios bíblicos, etc., que nosotros ---simples mortales--- no vamos a discutir. De todas formas, podemos quedarnos tranquilos, en cuanto que la afirmación es tan obvia que no hacía falta que la Biblia nos la dijera. Porque efectivamente, cualquiera puede comprobar fácilmente que el número de los tontos es infinito.

  Los que éramos jóvenes hacia la mitad del siglo pasado, oíamos con asombro algo que por entonces se solía decir. Dado que los Estados Unidos es todavía un país joven, sus manuales de Historia no contaban con sobrada materia para hacer elucubraciones; por lo que no era extraño que dedicaran varios capítulos a describir el aspecto y la biografía del perro del médico de Abrahán Lincoln. Podemos dar por seguro que se trataba de una exageración en boca de la gente; pero también es posible que piensen en la exageración las generaciones futuras, cuando oigan que estos días en Madrid se han congregado más de cien mil personas para protestar por la eliminación (por razones evidentes de seguridad) del perro de la enfermera contagiada del virus del ébola. Y es que, como cualquiera puede comprender, es hoy día el problema más grave existente en España (todos los demás no han merecido el menor alzamiento de voz). Hay quien dice por ahí que los españoles hemos perdido la cabeza, que es una afirmación que podría haber sido refrendada por el mismísimo Aristóteles redivivo.

  Pero la prueba más palpable de que la frase de San Jerónimo tenía que haber sido conservada, la tenemos bien cerca en la celebración del Sínodo sobre la Familia, que en estos momentos se está llevando a cabo.

  En él coinciden cuidadosamente dos elementos perfectamente ensamblados: un extraordinario e inteligente montaje preparatorio, en el que nada falta y en el que todo ha sido perfectamente estudiado, de una parte..., y el propósito de despistar a ingenuos, bobalicones, neocones, gentes de corazón abierto y buena voluntad, almas del todo está bien y aquí no pasa nada, antialarmistas, etc., etc., de otra.

  El discurso de apertura fue encomendado al Cardenal Sistach, Arzobispo de Barcelona. El Cardenal no sabe nada de Filosofía ni nada de Teología; y mucho menos de Pastoral, la cual nunca ha ejercido. A no ser que se considere pastoral la intensa labor por él realizada de exterminio y destrucción de todo vestigio de catolicismo en la región española de Cataluña, que ha quedado convertida en un verdadero erial. Y no vale la pena tratar de buscar las razones por las que fue elegido para este evento, puesto que es lo más probable que la cosa no fuera más allá que de cumplir una formalidad intrascendente con el primero de quien echar mano. A no ser que los organizadores desearan adelantar, mediante un gesto críptico, que el Sínodo se proponía pasar el rodillo por todo lo que todavía pudiera quedar de Tradición en la Iglesia.

  Supongo que a estas alturas ya no quedará nadie que piense que todo quedará en discusiones para acabar donde siempre, dado que la Doctrina es clara e inmutable y no se puede hacer otra cosa. Aunque no debemos olvidar en ningún momento lo dicho al principio: que el número de los tontos, etc. De lo que se sabe a través de los concisos y elaborados comunicados de prensa se deduce claramente que los Organizadores van a por todas. También está claro que las discusiones siguen todas la dirección previamente trazada, además de insistir en los tópicos que todos conocemos. Exactamente lo mismo que sucedió en el Concilio Vaticano II, cuando el Rin desembocó en el Tiber; sólo que ahora el Rin lleva un caudal más abundante, mientras que el Tiber, ya casi exhausto y con el cauce casi seco, está dispuesto a recibir lo que sea.

  También sería lógico pensar que ya no habrá quien crea que todo quedará reducido a una discusión entre la teoría y la praxis; donde quedará bien claro que la praxis necesariamente ha de derivar de la doctrina, etc. Como si Kasper y Cia. fueran tontos. Por eso, volviendo a lo del principio, estoy convencido de que no es cierto que los hombres que forman el conjunto de la Humanidad se dividan en buenos y malos. Pues desde luego no es así, porque la verdadera clasificación es la de buenos, malos e idiotas, en número creciente de menor a mayor y según ese mismo orden.

  Para entender el pensamiento de Kasper,[2] necesitamos retroceder a una de sus primeras obras pero que es seguramente la principal: The Absolute in History in the last Philosophy of Schelling, publicada en 1965 y traducida por Jaca Book in 1986. De hecho Walter Kasper pertenece a la Escuela de Tubinga, la cual, como él mismo escribe en este estudio, supone el comienzo de una renovación de la teología en el Catolicismo alemán, mediante el encuentro de Schelling y Hegel (p.53). La metafísica es la de Schelling (1775-1854), un gigante solitario (p.90), de cuyo carácter gnóstico y panteístico el teólogo alemán trata en vano de liberarse. En su última obra, Philosophie der Offenbarung (La Filosofía de la Revelación), en 1854, Schelling opone la Cristiandad histórica a la dogmática. Schelling ---dice Kasper--- no considera las relaciones entre el natural y el sobrenatural de una forma estática, metafísica y extratemporal, sino de una manera dinámica e histórica. Lo esencial de la Revelación Cristiana consiste en que es historia (p.206).

  Por eso la Cristiandad, para Kasper, más bien que ser doctrina, es historia o praxis. En su obra más famosa, Jesus The Christ, (Queriniana, Brescia 1974), desarrolla su Cristología en clave histórica, derivada a su vez de La Filosofía de la Revelación, del filósofo idealista alemán.

  En la Cristología y la Eclesiología de Kasper, la Iglesia es, primeramente y ante todo, pneuma, Sacramento del Espíritu. Una definición del Cardenal alemán que corrige la definición jurídica de Pío XII en la Mystici Corporis (La Iglesia, Lugar del Espíritu, Queriniana, Brescia, 1980, pag. 91). El campo de acción del Espíritu Santo de hecho no coincide, tal como lo pretende la Tradición, con el de la Iglesia Católica Romana, sino con una gran realidad ecuménica o Iglesia de Cristo de la que la Iglesia Católica forma parte.

  Según Kasper, el Decreto del Vaticano II sobre el Ecumenismo conduce a reconocer que la única Iglesia de Cristo no se limita a la Iglesia Católica, sino que ésta comparte su existencia con las otras Iglesias separadas y comunidades eclesiales. La Iglesia Católica es incompatible con un Evangelio selectivo, sino que se expande, de manera omni--comprensiva, tanto en el tiempo como en el espacio (The Catholic Church – Essence, Reality, Mission, Queriniana, Brescia 2012, pag. 289). La misión de la Iglesia consiste en salir de Sí misma hasta alcanzar una dimensión que la hace ser verdaderamente universal.

  Estas teorías quedan reflejadas en la teología moral de Kasper, según la cual la experiencia del encuentro con Cristo disuelve la Ley. O dicho aún mejor, la Ley es un estorbo para el hombre, el cual debe ser libre y llegar así al encuentro de la misericordia de Cristo. Schelling, según su filosofía panteística, absorbe el mal hasta dentro de Dios. Kasper absorbe el mal en el misterio de la Cruz, en la que él ve la negación de la metafísica tradicional y de la Ley Natural como procedente de ella. Para Schelling ---dice--- el paso de la filosofía negativa a la positiva es al mismo tiempo el paso de la Ley al Evangelio (The Absolute in History, pag. 178). Así es como ve el Cardenal alemán el paso de la Ley al Evangelio: en la primacía de la praxis pastoral sobre la doctrina abstracta.

  Kasper no cree en una Ley Natural absoluta y universal. En el Instrumentum Laboris, o el Documental oficial Vaticano preparado como base para el Sínodo, su repudio de la Ley Natural es claro y evidente, aunque se presente en clave sociológica mejor que en una teológica: El concepto de ley natural, considerado en diferentes conceptos culturales, resulta altamente problemático cuando no incomprensible (n. 21). Y añade que hoy en día, no sólo en el Oeste, sino en una cada vez mayor parte del mundo, la investigación científica plantea un serio desafío al concepto de naturaleza. La evolución, la biología y la neurociencia, una vez que se confrontan con la idea de la Ley Natural, concluyen que ésta no es “científica”.

  De manera que, para nuestro Cardenal, la idea de naturaleza (y por lo tanto del pecado o de leyes fundadas en ella) es un puro mito.

  De manera que el buen señor va bien pertrechado. Y los ingenuos que pretendan combatirle con los conceptos tradicionales, van listos. Claro que en el Sínodo, los únicos que saben teología y filosofía son los organizadores (de nuevo los teólogos alemanes, el Rin y todo eso). Si alguno de los demás ha oído alguna vez hablar de Schelling y de Hegel, quizá los haya confundido con unos nuevos fichajes del Juventus, del Roma o del Real Madrid.

  ¿Se han fijado ustedes como se está reservando su intervención para el final?

  Y es que el Sínodo significa mucho más que una Convención para arreglar asuntos de familia. Los cuales, por supuesto, también se arreglarán. Pero en realidad se trata de un verdadero montaje para asestar, aún más allá de eso, otro golpe de muerte a la misma línea de flotación de la Nave de la Iglesia.

  Sin embargo ---puede todo el mundo tenerlo por seguro--- siempre habrá quien siga pensando que la intervención de Sistach fue decisiva y que el sacrificio del perro de la enfermera (gravísimo problema) ha sido un tremendo error y un atentado que va a impedir la investigación sobre el virus del ébola (problema minúsculo y que a nadie interesa).

  El número de los tontos es infinito. ¿Por qué tendrían que corregir a San Jerónimo?


P. Alfonso Gálvez Morillas

[1] Ece 1:15.
[2] Tomo estas ideas del interesante artículo de Roberto de Mattei Synod and Truth: Understanding In Depth the Grave Errors of Cardinal Kasper, que he encontrado en la web de Rorate Caeli y que, redactado en inglés, ha sido traducido a su vez del original italiano.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 8 de octubre de 2014

EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA - Por el Dr. Antonio Caponnetto


Conferencia del Dr. Antonio Caponnetto
en Tucumán-Argentina

EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA

4 de Octubre de 2014

 Auspiciada por Nacionalismo Católico San Juan Bautista



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 2 de octubre de 2014

Agujero sin tapar, inundación segura – P. Alfonso Gálvez Morillas


“Quien es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho;
y quien es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho”

  Estas palabras son de Jesucristo, y están contenidas en el Evangelio de San Lucas, 16:10.

  Los principios morales no pueden ser cambiados por el hombre ni en lo más mínimo. Cuando se empieza haciéndolo así --en lo pequeño--, se termina haciéndolo en lo esencial o en el conjunto de ellos. Y entonces llega la catástrofe.

  La razón de que sea así es porque están fundados y fijados por Dios en la misma naturaleza humana (su Creador), la cual, a su vez, se fundamenta en la Ley Natural, que no es sino una derivación de la Ley Eterna (divina) puesta en el hombre.

  Y el hombre no puede enmendar la plana a Dios, desplazándolo del primer plano para erigirse él mismo en su propio Creador y Legislador. Al menos así lo había creído la Humanidad desde su principio hasta ahora.

  Hasta que llegó el Cardenal Kasper, con su grupo de secuaces (arriba, colaterales y servidores) y dispuso que las cosas no iban a ser así.

  Ahora --Kasper dixit-- ya no existe la naturaleza humana ni, por lo tanto, la Ley Natural. La misma Cristiandad, a lo largo de más de veinte siglos, ha estado viviendo en Babia, que es lo mismo que decir absolutamente equivocada.

   Y la horrible oscuridad duró hasta finales del siglo XVIII, cuando aparecieron por fin los filósofos idealistas alemanes (Schelling, Hegel), en el día de hoy secundados por sus epígonos modernistas (que actualmente han sustituido al Espíritu Santo en el gobierno de la Iglesia), para decir a la Humanidad que tales conceptos son un invento puramente humano, hoy demostrado falso por la ciencia (freudismo, darwinismo, evolucionismo, etc.). Por fin ha sabido la humanidad que es el hombre quien se hace a sí mismo.

  ¿Qué clase de demostraciones existen que puedan asegurar como que son ciertas afirmaciones de tanta importancia, las cuales suponen un cambio en la concepción del hombre? En realidad ninguna que sea seria.

  ¿Entonces...? Lo que ustedes quieran, pero es que así lo dicen Schelling, Hegel y demás idealistas. Seguidos por toda la cohorte de discípulos que, pasando por toda la constelación de pensadores de la Ilustración, desembocaron en Engels, Marx, y ahora, por fin, en el Modernismo. Y punto. Y a ver quién se atreve a pasar por retrógrado y opositor al Progreso, a la Ciencia Moderna, y a los únicos Pensadores y Salvadores de la Humanidad que hasta ahora había tenido el mundo.

  Claro que todo esto tiene sus antecedentes, aunque la brevedad nos exige limitarnos aquí a unos pocos ejemplos, los más próximos a nosotros en el tiempo.

  Cuando se comienza cediendo un algo en los principios morales (porque así lo exigen las nuevas necesidades, por adaptarse al mundo y no parecer obsoletos, por la presión del ambiente..., y en realidad por cobardía), se desemboca en catástrofe. Se empieza jugando con fuego y se acaba incendiando el edificio.

  El Papa Pablo VI, que cedió en tantas cosas (recuérdese lo sucedido con la reforma litúrgica de la Misa: se empezó facilitando una mayor participación del pueblo y se terminó en los shows circenses), consintió en considerar tema de estudio la licitud del uso de la píldora anticonceptiva. Cuando al cabo de unos cuantos años apareció la Encíclica Humanae Vitae, diciendo que era contraria a la Ley Natural, ya casi todos los matrimonios católicos --y los no matrimonios-- la estaban usando. Y ahora, que vaya alguien a ponerle puertas al campo. En la actualidad, la inmensa mayoría de los confesores católicos aconsejan o justifican su uso (olvidando sin duda que existe una Justicia Divina y una condenación eterna).

  Dios dispuso que el fin principal del matrimonio era el de la procreación y la educación de los hijos. Y así fue creído en todo momento por toda la Humanidad, además de ser lo predicado y sostenido siempre por la Iglesia. El número de hijos era dejado a la libre determinación de la Providencia Divina (la que cuida de los lirios del campo, de los pajaritos del cielo, etc.), los matrimonios numerosos eran frecuentes y felices, los hijos se educaban en un ambiente cristiano en el que el sacrificio primaba como una virtud principal. Las dificultades y problemas, que siempre existían, eran sobrellevados por los esposos como una participación en la Cruz de Jesucristo, y todo al fin funcionaba.

  Hasta que llegó Juan Pablo II y descubrió que aquello iba mal y que había que arreglarlo.

  Dios fue desplazado como Providente y sustituido por el mismo hombre. Ahora serían los padres quienes decidirían el número de hijos que habrían de tener, según su criterio propio y responsable. El fin principal del matrimonio quedaba relegado a un segundo lugar o, por lo menos, a nivel de igualdad (en realidad, arrinconado y finalmente olvidado).

  ¿Con qué autoridad y bajo qué criterios se introducía un cambio tan radical? La respuesta es sencilla: el Papa Juan Pablo II dixit. El hombre llevaría a cabo el ejercicio de la paternidad de un modo responsable (hasta ahora se había creído que cualesquiera acciones realizadas por el hombre habían de ser hechas de un modo responsable).

  La discutida (por decir lo menos) teología del cuerpo de Juan Pablo II desembocó en la Planificación Familiar y en el uso de la unión conyugal solamente en los días no fértiles (había que guardar los preceptos de la Ley Divina).

  Pero la naturaleza humana, pese a lo que digan Kasper and Cia., tiene sus leyes inmutables que jamás perdonan.

  El fracaso ineludible de los métodos naturales dieron lugar a los métodos artificiales.

  Y el lógico y consiguiente fracaso e insuficiencia de los métodos artificiales dieron lugar al aborto.

  Una vez más, las leyes inflexibles de la Naturaleza (entre las que entra el comportamiento de la raza humana) dejaban por mentirosos a Kasper (con su cohorte de instigadores y seguidores).

  Y para abreviar. Durante siglos, la Iglesia defendió rotundamente la inviolabilidad e indisolubilidad del vínculo matrimonial. Pese a toda clase de presiones exteriores, jamás admitió el divorcio. Y así fue hasta el Concilio Vaticano II. En Roma existía un Tribunal de la Rota para los casos excepcionales y que, si por algo se distinguía, era por sus extraordinarias seriedad y rigidez.

  Desgraciadamente llegó el aggiornamiento y la apertura al mundo. No se podía continuar así pero tampoco se podía admitir el divorcio. Pero el hombre siempre ha encontrado el recurso de los trucos y la manera de sacar un conejito de la chistera. Fue cuando llegó la nulidad del vínculo. Que no era divorcio, sino disolución del matrimonio (que no es lo mismo, aunque a alguien pueda parecerle lo contrario). Al principio concedida con cuentagotas, de manera difícil y exigiendo fuertes pagos (por lo general se reservaba a gente importante). Luego se fue abriendo la mano y al fin, para resumir: en la actualidad cualquier matrimonio puede ir a la parroquia de la esquina (ya no hace falta ni recurrir al Obispado) para conseguir un certificado de nulidad. Y ya pueden contraer segundas y legítimas nupcias. O terceras. O las que quieran.

  Nadie hubiera creído hace sesenta años que la Iglesia pudiera llegar a tal grado de cobardía y de bajeza.

  Y siguiendo las leyes de la Lógica, que son también las de la Naturaleza Humana (tal como hemos dicho), ¿quién podrá extrañarse que ahora se quieran legitimar las uniones adúlteras, las de homosexuales y hasta lo que venga después...? E incluso atreverse a profanar la Sagrada Eucaristía, bajo el pretexto blasfemo de misericordia, y administrarles el Cuerpo del Señor. San Pablo puede decir lo que quiera, acerca de que quien come o bebe el Cuerpo y la Sangre del Señor se come y se traga su propia condenación (1 Cor 11). Pero, ¿quién va a parar ahora mientes en San Pablo?

  Ahora a esperar la poligamia. Según tribus africanas, y otras menos africanas y más civilizadas, si es que se pueden tener varias mujeres en tiempo sucesivo, ¿por qué no se van a poder tener a la vez?


  ¿Y acaso duda alguien de que esto también llegará y será legitimado? Cuando alguien deja correr en su casa una vía de agua y no la arregla, ya puede esperar con seguridad una inundación. Y que vaya pensando en llamar a todo un equipo de fontaneros.

Padre Alfonso Gálvez Morillas


Nacionalismo Católico San Juan Bautista