San Juan Bautista

San Juan Bautista

viernes, 17 de abril de 2015

Clericalismo – Cristianismo y Modernidad – Nicolás Gómez Dávila


CLERICALISMO


  EL clero progresista no decepciona nunca al aficionado a lo ridículo
(EII, 81d).


  SOLAMENTE porque ordenó amar a los hombres, el clero moderno no se resigna a creer en la divinidad de Jesús; cuando, en verdad, es sólo porque creemos en la divinidad de Cristo que nos resignamos a amarlos (EI, 374a).


  LA iglesia absolvía antes a los pecadores, hoy ha resuelto absolver a los pecados (EI, 378a).


  FRENTE a la Iglesia triunfante y a la Iglesia militante, el nuevo clero se incorpora en la Iglesia claudicante (EI, 406c).


  MIENTRAS el clero no haya terminado de apostatar, va a ser difícil convertirse (EII, 28e).


  SOBRE el campanario de la iglesia moderna, el clero progresista, en vez de cruz, coloca una veleta (EII, 63d).

  EL clero, desde hace varios siglos, oscila entre el pastoralismo político y las devociones cursis (NEII, 202h).


  LA tentación del eclesiástico es la de transportar las aguas de la religión en el cedazo de la teología (SE, 46c).



CRISTIANISMO Y MODERNIDAD
  


  HIJOS crecientemente siniestros que engendra en la esperanza cristiana el olvido del pecado original (EI, 65e).


  EL diablo elige, en cada siglo, un demonio distinto para tentar la
Iglesia. El actual es singularmente sutil.
  La angustia de la Iglesia ante la miseria de las muchedumbres oscurece su conciencia de Dios.
  La Iglesia cae en la más astuciosa de las tentaciones: la tentación de la caridad (EI, 358c).


  PROCLAMAR al cristianismo «cuna del mundo moderno» es una acusación grave o una grave calumnia (NEI, 68b).


  LA historia intelectual del catolicismo, desde el siglo XIII, se reduce casi a no ver ni sus aliados secretos ni sus secretos enemigos, o a ver enemigos en sus secretos aliados y aliados en sus enemigos secretos (NEI, 149d).


  EL catolicismo de los últimos siglos no advierte el hoyo sino después del porrazo (NEII, 12b).


  EL error grave de la Iglesia no fue el condenar a Galileo, sino el de atribuirle importancia al problema que trataba (SE, 103d).




Nicolás Gómez Dávila “Escolios Escogidos” – Los Papeles del Sitio (Sevilla) 2007. Págs 49 y 60-61




ABREVIATURAS
EI: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito I. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
EII: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito II. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
NEI: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito I. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
NEII: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito II. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
SE: N. Gómez Dávila, Sucesivos escolios a un texto implícito. Barcelona, Áltera, 2002 (e.o., Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1992).



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 16 de abril de 2015

CATOLICISMO – Nicolás Gómez Dávila



  
 EL católico debe simplificar su vida y complicar su pensamiento (EI, 171d).


  EL catolicismo no resuelve todos los problemas pero es la única doctrina que los plantea todos (EI, 202d).


  EL que cree en Cristo, porque admira sus palabras o sus obras, no es cristiano.
El cristiano no cree en Cristo porque Cristo predique valores previamente admirados, llama valores, al contrario, lo que Cristo predica, porque cree en Cristo.
El cristianismo no aplica un criterio a Cristo, sino aplica a Cristo como criterio.
El cristianismo es un método específico de fundar el valor (EI, 380b).


  LA humanidad no necesita al cristiano para construir el futuro, sino para poder afrontarlo (EII, 126a).


  EL cristianismo no enseña que el problema tenga solución, sino que la invocación tiene respuesta (NEI, 33i).


  EL cristiano sabe que nada puede reclamar, pero que puede esperar todo (NEI, 37a).


  COMO promesa de solución perfecta, el cristianismo es irrisión de toda solución imaginable (NEI, 42d).


  LA historia del cristianismo sería sospechosamente humana, si no fuese aventura de un dios encarnado.
El cristianismo asume la miseria de la historia, como Cristo la del hombre (NEI, 84g).


  DESHELENIZAR al cristianismo lo convierte en secta (NEII, 11d).


  VIVAMOS la milicia del cristianismo con buen humor de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada (NEII, 13e).


  EL cristiano sabe que el cristianismo cojeará hasta el fin del mundo
(NEII, 41f).


  SER cristiano es no estar solo, cualquiera que sea la soledad que nos circunde (NEII, 46f).


  LAS doctrinas cristianas tienen la inverosimilitud de los objetos que no construimos, sino contra los cuales tropezamos (NEII, 49a).


  TODO peso pronto nos agobia, si no tenemos a Jesús de cireneo (NEII, 137h).


  SI el ser depende, como lo enseña el cristianismo, de un acto libre de Dios, una filosofía cristiana debe ser una filosofía que constata, no una filosofía que explica (SE, 78f).


  CRISTIANA no es la sociedad donde nadie peca, sino aquella donde muchos se arrepienten (SE, 92c).


  LA fe en Dios no resuelve los problemas, pero los vuelve irrisorios.
La serenidad del creyente no es presunción de ciencia, sino plenitud de confianza (EII, 67b).


  NUNCA hubo conflicto entre razón y fe, sino entre dos fes (EII, 89b).



Nicolás Gómez Dávila “Escolios Escogidos” – Los Papeles del Sitio (Sevilla) 2007. Págs 56-59 y 88


ABREVIATURAS
EI: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito I. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
EII: N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito II. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1977.
NEI: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito I. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
NEII: N. Gómez Dávila, Nuevos escolios a un texto implícito II. Bogotá, Procultura, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, 1986.
SE: N. Gómez Dávila, Sucesivos escolios a un texto implícito. Barcelona, Áltera, 2002 (e.o., Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1992).



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 13 de abril de 2015

Isabel la Católica, justiciera – P. Alfredo Saenz


  Cuando Isabel y Fernando subieron al poder, la situación en Castilla era desastrosa. Un cronista de la época la describe sin tapujos: “Cruelísimos ladrones, homicidas, robadores, sacrílegos, adúlteros y todo género de delincuentes. Nadie podía defender de ellos sus patrimonios, pues ni temían a Dios ni al rey; ni tener seguras sus hijas y mujeres, porque había gran multitud de malos hombres. Algunos de ellos, menospreciando las leyes divinas y humanas, usurpaban todas las justicias. Otros, dados al vientre y al sueño, forzaban notoriamente casadas, vírgenes y monjas y hacían otros excesos carnales. Otros cruelmente asaltaban, robaban y mataban a mercaderes, caminantes y hombres que iban a ferias. Otros que tenían mayores fuerzas y mayor locura, ocupaban posesiones y lugares de fortalezas de la Corono real y saliendo de allí con violencia, robaban los campos de los comarcanos; y no solamente los ganados, mas todos lo bienes que podían haber. Asimismo cautivaban a muchas personas, las que sus parientes rescataban, con menos dinero que si las hubiesen cautivados los moros u otras gentes bárbaras, enemigas de nuestra fe”. El cuadro no podía ser menos dramático.

  Como se sabe, en las monarquías tradicionales la justicia era una de las funciones propias e inalienables de los reyes. Gómez Manrique, poeta y político del siglo XV, y uno de los hombres más escuchados por Isabel, le recomendó a la Reina que se preocupase menos por rezar y más de hacer justicia, porque era de ella que, al final del camino, habría de rendir cuentas.

  Isabel, juntamente con Fernando, tomó el consejo con toda seriedad, en la convicción de que el restablecimiento del respeto a la ley constituía una de sus principales tareas. Y lo hicieron con un rigor que sabían justificado por la anarquía dominante. En unas Cortes convocadas en 1476, resolvieron restablecer una vieja institución caída en desuso, la Santa Hermandad. Tratábase de una especie de policía formada por voluntarios, que había aparecido en el siglo XIV para defender los derechos locales del pueblo contra la Corona, acabando por convertirse en un instrumento coactivo de la nobleza. Isabel decidió transmutar esa milicia ya ineficaz de las clases privilegiadas en un instrumento de la justicia al servicio de la autoridad real.  Y así implementó una fuerza de dos mil caballeros a las órdenes de un capitán general, con ocho capitanes bajo su mando. Cada cien familias debían mantener a un caballero bien equipado, dispuesto a salir en cualquier momento en persecución de un bandolero. Los jefes de la Hermandad tenían poder para dictaminar justicia, previa defensa del acusado, y en algunos casos, cuando las evidencias eran incontrovertibles, les era lícito hacerlo de manera sumaria.

  Este tipo de justicia, directa y rápida, era algo natural en aquel tiempo. Las simpatías que Enrique el Impotente había mostrado a favor de los asesinos, los Reyes Católicos la reservaban para la víctima, su viuda y sus hijos, para las mujeres violadas, para las familias afectadas por el bandolerismo. Bien señala T. Walsh que en este terreno los españoles no fueron más crueles que otros pueblos occidentales, por ejemplo los ingleses de aquella misma época. Incluso un siglo después, se lee en el informe de un cronista inglés que todos los años eran colgados de 300 a 400 bandidos, y que durante el reinado de Enrique VIII murieron 72 mil personas en la horca, solamente por haber robado.

  Tanto Isabel como Fernando iban de ciudad en ciudad, a veces juntos, otras separados, haciendo justicia efectiva y veloz. A semejanza de San Luis Rey de Francia, la joven reina tenía la costumbre de presidir bajo dosel las sesiones de los tribunales; oía demandas y denuncias, procuraba reconciliaciones, castigaba a los culpables con diversas penas, que llegaban en algunos casos a la condena a muerte, y cabalgaba luego hasta el siguiente lugar. Se la sabía imparcial e incorruptible. Aunque en diversas ocasiones necesitase urgentemente dinero, por ejemplo para llevar adelante la lucha contra los moros o la conquista de América, rehusó siempre cualquier tipo de soborno de parte de los criminales acaudalados. Un noble poderoso, llamado Alvar Yañez, que había asesinado alevosamente a un notario, ofreció a la Reina la enorme suma de 40 mil ducados si le perdonaba la vida. Algunos de sus consejeros, sabedores de las ingentes necesidades del tesoro real, le aconsejaron que aceptara. Pero la Reina “prefería la justicia al dinero”, como dice el cronista. Ese mismo día hizo cortar la cabeza de Yañez y, para evitar la sospecha de motivos subalternos, distribuyó sus bienes entre los hijos del asesino, aunque muchos precedentes la autorizaban a confiscarlos para las arcas reales.

  En cierta ocasión llegó a oídos de Isabel la noticia de que en Sevilla reinaba un estado de corrupción generalizada. Inmediatamente anunció que se dirigiría a esa ciudad, y que todos los viernes según la costumbre de sus antepasados, presidiría el tribunal público y administraría justicia en todas las causas criminales y civiles. Llegó la Reina a la ciudad y se dirigió a la catedral, como era habitual en ella, para dar gracias a Dios e implorar su inspiración y ayuda. Luego fue al Alcázar, que era el antiguo palacio real de los moros, y preguntó por el sitial de juez que había honrado San Fernando. Evidentemente quería empalmar la justicia que se aprestaba a ejercer con la que había practicado su santo predecesor. Mientras los notables de la ciudad iban de un lado para el otro, organizando todo para agasajarla con fiestas, banquetes y corridas de toros, ella serenamente pensaba en colgar a algunos de ellos.

  Durante los dos meses siguientes, todos los viernes quienquiera tuviese alguna denuncia podía dirigirse a la Sala de los Embajadores, donde la joven reina se hallaba sentada en el sitial de San Fernando, sobre un estrado cubierto de alfombras multicolores, contra un piso de baldosas moras o azulejos. Cada petición era recibida por alguno de sus secretarios, éste la confiaba a uno de los consejeros de la Reina, sentados a su lado, aunque en nivel inferior, quienes debían examinar el caso diligentemente y pronunciar su veredicto en el plazo de tres días. Así los soldados fueron capturando a  malhechores grandes y pequeños, ricos y pobres, de todos los barrios de la ciudad y sus suburbios, y llevándolos frente a ese tribunal. Quienes resultaban condenados podían siempre apelar a la Reina como última instancia. Los principales delincuentes fueron colgados sin mayores ceremonias, después de darles tiempo para confesarse.

  Cuando se percataban de que la cosa iba en serio, algunos malhechores poderosos se acercaron a la Reina con buenas palabras, intentando sobornarla para tratar de que amainara en su intento. Pero Isabel se mostró inexorable, y entonces aquellos que no habían sido denunciados comenzaron a huir de sus casas por la noche. Eran tantas las familias que se hallaban comprometidas, que el anciano obispo de Cadiz creyó conveniente ir a la Reina, acompañado de una multitud de esposas, hijos, padres y hermanos de los fugitivos. Respetuosamente le hizo notar que bajo un gobierno disoluto como había sido el de Enrique, era natural que la gente se hubiese corrompido, inclinándose a la delictuosidad. De ahí que difícilmente hubiera una familia en Sevilla que no tuviera algún miembro criminal, o en alguna forma cómplice de crimen. La Reina escuchó con atención el discurso del obispo que la exhortaba a pasar de la justicia a la misericordia, y entendiendo que ya había alcanzado su propósito, accedió al pedido, proclamando una amnistía general de todos los delitos con excepción del de herejía.

  Durante el gobierno de Isabel, los jueces y funcionarios fueron honrados como nunca lo habían sido antes…

  Modesto Lafuente, historiador español del siglo pasado, en su “Historia de España” deja en claro que el restablecimiento de la tranquilidad pública y del orden social, hubiese sido prácticamente imposible de lograr si la reina Isabel no hubiese dado “tantos y tan ejemplares testimonios de su celo por la rígida administración de la justicia, de su firmeza, de su inflexible carácter, de su severidad en el castigo de los criminales; que, aunque acompañada siempre de la prudencia y la moderación, hubiera podido ser tachada por algunos de dureza, en otros tiempos en que la licencia y la relajación fueron menos generales y no exigieron tanto rigor”.


P. Alfredo Saenz – “Isabel la Católica” – Gladius – Bs. As. 2009. Págs. 19-25.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

domingo, 12 de abril de 2015

La bula misericordiadora – Terzio




  El nombre de la bula es muy bueno, Misericordiae Vultus. El texto de la bula, un dechado francisquista, muy largo, con cierta impresión de desorden en la exposición. Un documento francisquista, ya digo (leer aquí).

  Me afecta la insistencia triunfalista vaticanosecundista.

  Me inquieta la ausencia de un mea culpa post-vaticanosecundista, amplio, profundo y sincero.

  Detecto la vuelta del optimismo entusiasmado y entusiasmante del juanpablismo.

  Me preocupan los pormenores y particulares anunciados/esbozados, a falta de concreciones y disposiciones prácticas.

  Me revuelve la atrabilis católico-consciente el estrambote con la mención de judíos y mahometanos más la invitación a simpatizar con paganismos, como si la misericordia fuera compatible con el error religioso y el jubileo suspendiera la práctica de las obras de misericordia espirituales: -Enseñar al que no sabe. -Corregir al que yerra. -Dar buen consejo al que lo necesita.

  Oremus etiam, pro fructibus iubilaei, fratres.

  p.s. Por cierto, en la web del Vaticano el texto de la bula está disponible en Alemán - Árabe - Español - Francés - Inglés - Italiano - Polaco - Portugués...pero no en latín (salvo el título Misericordiae Vultus).


+T.

Visto en: Ex Orbe




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 9 de abril de 2015

El Rango de la Política - Jordán Bruno Genta


  La política, no es una técnica, no es una habilidad. Con habilidades y con técnica se manejan las cosas materiales, también lo material del hombre. Pero para tratar al hombre mismo, al hombre que es ante todo su alma, inteligente y capaz de querer, un alma que a la vez que informa al cuerpo, vivifica al cuerpo y siente con el cuerpo, es capaz de sobrepasar al cuerpo en sus actos de inteligencia y de voluntad, para tratar esa alma, para cuidar de esa alma, para remontar esa alma hacia el fin para el cual existe, las verdades para usar no sirven para nada. Las verdades para servir, esas verdades que son el fruto de la contemplación de las esencias y del fin de lo que existe, esas verdades que tienen que ver con Dios y con aquello del hombre que está referido y ordenado a Dios, ésas son las verdades que se necesitan para cuidar al hombre como hombre, al hombre como animal racional, al hombre dotado de esa alma que Dios ha creado para cada uno de nosotros, que nos confiere la dignidad de persona y un destino eterno.

  La política es una virtud prudencial. La prudencia es la sabiduría de Dios y de la realidad, de las cosas reales, del hombre y de todo lo que rodea al hombre, proyectada la acción humana en la conducta. La conducta del hombre es práctica de la sabiduría, de la sabiduría esencial, de la sabiduría de la eternidad y de lo que es eterno en cada criatura. En consecuencia, la política es sabiduría. Sabiduría realizándose en la acción, conduciendo la acción del hombre, el comportamiento en orden al bien común. La política, pues no puede ser jamás lo que ha venido a ser, lo que es en el día de hoy: la habilidad, oportunismo, demagogia, adulación, todo eso que a nosotros nos abruma en este momento en la Patria. Es no tiene nada que ver con la política. Es es la política cuando el hombre es tratado como un instrumento, como un máquina, como una mercancía, pero no como un hombre.

  …sinteticemos lo que acabamos de decir: el hombre, en cuanto criatura, está en dependencia absoluta del Creador y en la unión con Él encuentra su perfección de ser y su fin. Por eso lo más natural en el hombre, en esta criatura racional y libre, es la tendencia, la apetencia religiosa; eso es lo más natural. El hombre sabe que es criatura del Creador, que todo lo que es le viene de ese Creador y que todo él se mueve finalmente hacia el Creador. Sabe, además, que si se divide de su principio, que es a la vez su fin último, se desploma, se degrada en su naturaleza, se vuelve inhumano con él mismo. Porque el hombre alcanza la perfección de su ser en la medida que permanece unido con Aquel que es su principio y último fin.

  En segundo término, el hombre, por su naturaleza social, está en interdependencia con los demás hombres y tan sólo en comunidad, en comunión con ellos, puede alcanzar ese fin último, es decir, a través del bien común temporal, elevarse al Bien Común Eterno, que es Dios. De modo que el hombre por ser criatura está en dependencia absoluta de Dios, y por ser social está en interdependencia con sus semejantes, con su prójimo. Todo esto le está diciendo a uno que el hombre no puede ser ni hacer nada por sí solo.

  Ahora bien, ¿Qué ocurrió? El pecado original. ¿Qué es el pecado original? Simplemente que el hombre quiso estar sin Dios y fue condenado por Dios a quedarse sin Él. Porque el castigo, la justicia del castigo sigue la misma línea del delito. La desobediencia de Adán y Eva significó desacatar al Creador, como quien dijera no quiero estar contigo, o te desconozco. ¿Qué hizo Dios? Lo condenó a estar sin Él. Es decir, el hombre quedó volcado ¿hacia adonde? Hacia la nada. Por eso los signos de la nada son la muerte, la ignorancia, la decrepitud, el mal. Por su inclinación egoísta, herencia del pecado original – porque el egoísmo no es una cosa natural en el hombre, es congénita sí, pero en nosotros herencia del pecado original – el hombre se ama con exceso a sí mismo, por lo que se divide de Dios y de sus semejantes. Porque ¿qué es el egoísmo? Es amarse excesivamente a sí mismo. Cuando uno se ama con exceso a sí mismo no puede amar a los otros, y menos amar a Dios…

  Avaro de sí mismo, el egoísta no entiende ni vive el amor sino como posesión y provecho del otro. Hay, en efecto, dos sentidos del amor, dos modos en que se diversifica el amor: el amor es donación o es posesión. Todo amor avaro tiende a poseer, a usar al otro como instrumento. El amor verdadero, en cambio, es donación, es un acto de ofrenda…

  Claro está que este hombre, a pesar de esta inclinación egoísta, de esta proclividad al mal que lo hace finalmente ateo y contrario y opositor de sus prójimos, sin embargo ha conservado su naturaleza, sus potencias. Declinantes, debilitadas, es cierto. Pero el hombre después del pecado continúa con su inteligencia, aunque disminuida y proclive al error, y continúa con su voluntad, aunque esa voluntad no sea finalmente suficiente para obrar el bien, para lo cual es necesaria la gracia de Dios.   Pero es evidente, como lo registra toda la historia del mundo pagano, que se pueden dar actos heroicos, actos de virtud, a pesar de la caída. El hombre por la disciplina, por el esfuerzo, por la ascesis, aún en el plano natural, elevarse a actos virtuosos, actuar sacrificando su propio bien al bien común.

  Tenemos ejemplos de heroísmo y de grandeza entre los antiguos. Cuando uno lee que trescientos espartanos contuvieron en las Termópilas a las inmensas muchedumbres de los ejércitos persas, hasta el sacrificio total de todos ellos, es evidente que uno está frente a la grandeza. Pero es como decía el poeta Simónides, que cita Platón:

“elevarse a la virtud es difícil para el hombre, pero permanecer en ella es imposible”

  El hombre está siempre proclive a caer, es así. Por eso el hombre, librado a sí mismo, después del pecado no puede ni reconstruir plenamente su ser ni su convivencia. El hombre necesita de Dios y como no puede ir a Él por sí mismo – porque le ha puesto, por ser criatura y pecador, una distancia, una distancia invencible – no queda más que la Misericordia Divina que hace que Dios venga hacia el hombre.

  Y esto es Cristo. Esto es la Encarnación, el acto de infinita misericordia de Dios. Dios viene al hombre para llevar al hombre a Dios y para que el hombre pueda reconstruir su humanidad en la plenitud de sus ser. Por eso Dios ha unido a Él, en la Persona del Hijo, la naturaleza humana. Y ahí está, en la Santísima Trinidad, nuestra naturaleza humana, integrada a ella, en la Persona del Hijo por la mediación de Nuestra Señora, la Santísima Virgen María.
 
  No hay más que la caridad de Dios derramándose e impulsando al corazón del hombre al olvido de sí mismo por el prójimo. Entonces el hombre ama generosamente, con un amor generoso que es donación, ofrenda hasta el extremo de sacrificar la propia vida. Es amar en Cristo y por Cristo, como Él nos amó. Por eso dice en el discurso de despedida de sus discípulos:

“Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”.

    En ese mismo discurso insiste a sus discípulos:

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por su amigo”.

  Cristo la dio por nosotros, a quienes consideró sus amigos. Ser amigo de Cristo es obrar lo que nos manda y es el camino de la verdadera grandeza humana. Nosotros no tenemos otro camino, lo mismo en el orden personal, que en el familiar, que en el orden educativo, que en el jurídico, que en el orden político, no tenemos otro camino que Cristo.

  Ese es el camino que debe transitar el cristiano, Cristo; el camino de su sabiduría divina y su sabiduría humana porque era hombre verdadero y Dios verdadero. Debemos permanecer, debemos ser su Verdad. La vida verdadera es permanecer en esa Verdad, en todo. A Cristo no le podemos retacear nada. Cristo es para la intimidad, para la vida personal, para la vida social, cultural y política. O reina Él o reina el diablo. No hay otras realezas que estas dos.



JORDÁN BRUNO GENTA – “Asalto Terrorista al Poder” Ed. Buen Combate. Bs. As. 2014. Págs.389-394.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 6 de abril de 2015

El Papa Cool


  Bergoglio en otra de sus “novedades”, a pesar de lo dispuesto para la ceremonia del lavatorio de pies que corresponde hacerlo con 12 varones, éste Jueves Santo lo hizo con 13 personas entre las que incluyó mujeres y un transexual orgulloso de de su pervertida condición; promoviendo así una vez más el pecado nefando. Antecedentes (aquí(aquí)








  Decir que lo de Bergoglio es solo un poco de ambigüedad o simplemente heterodoxia, es reducir la cuestión a un grado de puerilidad que no se puede sostener en quien tenga una inteligencia media. 

  Para agregar un poco de sentido común a la apreciación de los que perdieron tal sentido, recordamos que en su última entrevista a Scalfari, al mismo al que dijo que los ateos no necesitan creer en Dios para salvarse; este mes pasado confirmó esa postura agregando por si esto fuera poco la desaparición de los castigos eternos para quienes mueren en pecado mortal, con lo que acaba de jubilar los dogmas de los “novísimos” y el de “fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Aquí sus perlitas:

¿Qué pasa con aquellos que no tienen fe? La respuesta es que si uno ha amado a los demás al menos tanto como a sí mismo (posiblemente un poco más que a sí mismo) el Padre le dará la bienvenida.

¿Qué pasa con esa alma sin vida? ¿Será castigada? ¿Cómo?

La respuesta de Francisco es muy clara: no hay castigo, sino la aniquilación de esa alma. Todos los demás participarán de la dicha de vivir en la presencia del Padre. Las almas aniquiladas no serán parte de este banquete; con la muerte del cuerpo su viaje termina y esta es la base del trabajo misionero en la Iglesia: salvar a las almas perdidas.


El artículo completo lo vimos en Adelante la Fe y corresponde al Blog Rorate Caeli

  Sin ánimo de agobiar, ya que esté último mes fueron muchas más las sorpresas cada vez menos sorpresivas pero igualmente desagradables; tendremos tal vez que empezar a pensar como lo hacen muchos que prefieren tener la consciencia tranquila y nos reclaman que nuestro problema es de “perspectiva”, que quizas el “obispo de Roma” no sea tan malo, sino que simplemente es un “papa cool”.




Augusto 

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 3 de abril de 2015

El cansancio de Cristo – Antonio Caponnetto

  

“Venid a mí todos los cansados y los agobiados, y yo os haré descansar”

Mt. 11,28



“Mi Rostro irá delante de ti y te daré descanso”

Ex.33,14.





A pesar de la cruz no eres fatiga,
ni a pesar de los clavos ajetreo.
Tu extenuación, decía el Cireneo
fue la del sol bruñiendo cada espiga.


De armadura la sangre y de loriga,
te cubrió cuando exánime eras reo,
cuando el feroz clamor del pueblo hebreo
segó la vid y cultivó la ortiga.


Apenas si te oyeron una queja
-soliloquio del Hijo abandonado
que obedece en la sed y en el dolor-


Tu cansancio no tiene olor a oveja,
huele a incienso de Dios glorificado,
a fragancia de Rey y de Señor.




Antonio Caponnetto



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


jueves, 2 de abril de 2015

Dos cartas de un héroe de Malvinas, Teniente Estevez


  Nota de NCSJB: El Teniente Roberto Estevez, nacido en Misiones el 24 de Febrero de 1957, participó en el desembarco en las Islas Malvinas el 2 de Abril de 1982, ofrendando su vida por la causa de Dios y la Patria a los 24 años de edad.

  Honor y Gloria a su memoria y para todos los que murieron y pelearon en la gloriosa gesta para recuperar la soberanía sobre nuestro amado suelo argentino.
  




CARTA A SU PADRE

27 de marzo de 1982.

  Querido papá:

  Cuando recibas esta carta yo, ya estaré rindiendo mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él sabe lo que hace, asó lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos ¡qué misión! ¿No es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las Islas Malvinas y restaurar eb ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso ha querido que éste tu hijo, totalmente carente de méritos viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria.

  Lo único que a todos quiero pedirles es 1°) Que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. 2°) Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza, y muy importante, 3°) Que recen por mí.

  Papá, hay cosas que, en un día cualquiera, no se dicen entre hombres pro hoy debo decírtelas: Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

  Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo.

Dios y Patria. ¡O muerte!

ROBERTO



CARTA A SU HERMANA

25 de Mayo de 1982. Puerto Santiago
                                                     Soberanía o Muerte

  Mi querida María de las Mercedes del Rosario:

  Hoy no cambiaba mi puesto por ninguno que pueda desempeñar un argentino en cualquier lugar.

Presidí una Misa, que en conmemoración del fía de la Patria, celebró un capellán para mi Sec., en un descampado próximo a nuestras posiciones. El oficio fue en acción de gracias por tantas cosas que debemos al Señor, de las cuales ninguna duda que la más inmediata era que pese a la actividad de los British, el personal de Base Santiago no debe lamentar ni siquiera un herido, desde el 27/3 en que fuimos asignados a la Operación Rosario hasta el presente…

Para hablar de la Operación Rosario, me voy a tomar el tiempo, allá en Posadas, con unos amargos dando vueltas y sin mucho apuro ¿Sí?...

  A pesar de los alertas y alarmas (raids aéreos, probable desembarco, cañoneo naval y otros números de circo británico), tratamos de mantenernos dentro de un ritmo metódico de vida; Educación Física, aseo, limpieza de sectores y desde mañana, repaso de temas de instrucción. Con las últimas luces rezamos nuestro rosario, el arma N°1 desde siempre (las de fuego y las blancas vienen después). Para lo cual muchos de mis soldados lo deben sacar del cañón de la FAL en donde los tienen atados.

  Estamos muy bien y sabemos que vamos a hacer y que vamos a triunfar porque, como dice San Pablo y como es el lema de mi sección: “Si Dios con nosotros, ¡quien contra nosotros!”…

  Y ahora te dejo, estoy de jefe de seguridad y debo darme una vuelta de control. Saludos a todos. Esto viene a ponerse interesante, hay que analizar con ojos críticos todo lo que se está gestando en el país:

  1°) La gente retoma con pasión la Fe Católica, la única.
  2°) Hispanoamérica se une ante la agresión (se cae la máscara de la farsa liberal argentina europeizante).
  3°) Se respira un aire de Unidad Nacional ante la causa común.
  4°) Tal vez llegó la hora de prenderle fuego a 132 años de claudicaciones históricas y hacer imperar la Argentina Eterna, Católica, Hispanoamericana, Unida para el Bien Común y tras un destino de grandeza.
 
  UN beso para tus guainitas, para Pauline, y un fuerte abrazo para Edmond y si lo ces a Hugo, mis especiales saludos. UN beso de

ROBERTO

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Patria! VENCEREMOS



Fuente: “Argentina tiene héroes” Alberto Mansilla. Ed. Nueva Hispanidad 2003. Págs. 63, 69-70.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 1 de abril de 2015

No habrá paz, ni progreso*, ni restauración de la Iglesia hasta que sea corregido el CVII - Milenko Bernadic

 

Instaurare omnia in Christo

*Naturalmente hablo del progreso en la gracia de los fieles.

  En su discurso de despedida del clero romano, el 14 de febrero de 2013, Benedicto XVI comentaba el ambiente entre los padres conciliares durante el desarrollo de las sesiones del mismo:

  “Así pues, fuimos al Concilio no sólo con alegría, sino con entusiasmo. Había una expectativa increíble. Esperábamos que todo se renovase, que llegara verdaderamente un nuevo Pentecostés, una nueva era de la Iglesia, porque la Iglesia era aún bastante robusta en aquel tiempo, la práctica dominical todavía buena, las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa ya se habían reducido algo, pero aún eran suficientes. No obstante, se sentía que la Iglesia no avanzaba, se reducía; que parecía una realidad del pasado y no la portadora del futuro. Y, en aquel momento, esperábamos que esta relación se renovara, cambiara; que la Iglesia fuera de nuevo una fuerza del mañana y una fuerza del hoy. Y sabíamos que la relación entre la Iglesia y el periodo moderno, desde el principio, era un poco contrastante, comenzando con el error de la Iglesia en el caso de Galileo Galilei; se pensaba corregir este comienzo equivocado y encontrar de nuevo la unión entre la Iglesia y las mejores fuerzas del mundo, para abrir el futuro de la humanidad, para abrir el verdadero progreso. Estábamos, pues, llenos de esperanza, de entusiasmo, y también de ganas de hacer nuestra parte para ello.”

  O sea, la convicción de que la Iglesia se equivocó en el caso Galileo, fue uno de los motores de cambio para llegar a un nuevo Pentecostés… Santidad, la Iglesia llegó a la ruina por emprender sus pastores pasos equivocados, eso es lo que ha pasado.

  Antes que nada, Santidad, debo subrayar que la Iglesia no se equivocó en el caso Galileo. Aquellos teólogos, recién salidos de la escuela del concilio de los más precisos en sus definiciones de toda la historia de la Iglesia, defendieron la fe de la Iglesia en el caso Galileo como lo defendieron con vigor frente a Lutero y los demás herejes. Como hablaron con tanta claridad y profundidad sobre la fe, la gracia, los sacramentos, la Escritura, el papado,… Santo Doctor de la Iglesia, Bellarmino, en el nombre de todos ellos recordaba a Galileo que los datos históricos de la Biblia son ciertos, al menos que existan fuertes razones para interpretarlos de otra forma… razones que no le fueron presentadas. La Iglesia de entonces, paradójicamente para la actual mentalidad, no separó la ciencia de la teología, como tres siglos atrás no separó la filosofía de la teología por las embestidas de Ockham. Y por eso, con el parecer unánime de los Padres de la Iglesia y en sintonía con la interpretación de la Sagrada Escritura desde siempre se encomendaba a Galileo a no esparcir sus interpretaciones al margen de lo enseñado por la Iglesia. Y, como nos propusimos a mostrar en el libro “Y Sin Embargo No Se Mueve”, la Iglesia hoy en día tiene muchas más razones para rechazar las elucubraciones y de Galileo y del infeliz Hawking.

  Y lo que mal empieza, mal acaba. Cómo acabó el Concilio, lo podemos ver todos los días. No la renovación, sino la ciénaga.
   
  ¿Y por qué?, me dirán, ¿qué tiene que ver el Concilio con sus interpretaciones indebidas? Primero, en un trabajo extenso En torno a Nostra Aetate, he analizado casi frase por frase toda esta declaración conciliar, señalando sus desviaciones respecto a genuino pensamiento cristiano. Veinte siglos de la fe de la Iglesia son distintos de lo que promueve Nostra Aetate. Pero no son distintos de lo que Pablo VI llevó a cabo en su pontificado, por ejemplo. No vamos a hablar solamente de Francisco y de sus gestos. Los gestos de Pablo VI eran más fuertes e impactantes si cabe que los de Francisco. Recordemos algunos:

  En una reunión ecuménica celebrada el 16 de diciembre de 1975 con el enviado del Patriarca de Constantinopla Demetrios I, Metropolita Meliton de Calcedonia, en un acto sin precedentes, Pablo VI se agacha y le besa los píes al metropolita, lo cual tuvo una resonancia especial en la prensa griega:


  Existe incluso un libro publicado en la Iglesia Ortodoxa con la portada en la que figura la estatua que recuerda este inaudito gesto:


 ¿Estas cosas son las que van a producir, o incluso predisponer la unión entre los cristianos? Sin embargo, ¿no es esto Nostra Aetate? ¿Vas a decir tú lo que es, y no el papa que guío el Concilio, autorizado a enseñar la fe? Un papa que es proclamado beato, y por lo tanto propuesto como ejemplo de imitación de sus virtudes. Esto es lo que debes hacer, querido amigo, ¿o no? Francisco no hace más que esto, por lo tanto, no lo critiquéis. ¿O vais a seguir sus pasos? Hay que seguir a Jesucristo, querido amigo.

  El 29 de enero de 1975 Pablo VI entrega el estandarte de Lepanto a los turcos. ¿Era culpable la Santa Liga por no querer a los turcos en Europa, por no permitir que les pase lo que les pasó en Bizancio?
  

  En 1966, durante la reunión con el Arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, Pablo VI se quita su anillo y lo pone en el dedo de Ramsey.

  El 13 de noviembre de 1964 tiene el lugar uno de los más dramáticos gestos de toda la historia de la Iglesia. Pablo VI baja por la escalera del trono papal y sobre el altar movible deposita su tiara, ofreciéndola para los pobres del mundo. ¿De qué otro espíritu del concilio vamos a hablar, de un tal espíritu impuesto por no se sabe quién, si el papa que lo dirige realiza gestos como estos? Por cierto, su anillo de pescador estos días estaba de venta en ebay.

  ¿Y por qué?, me dirán, ¿qué tiene que ver el Concilio con sus interpretaciones indebidas? Segundo: la ambigüedad. Aclarémoslo un poco. En matemáticas una relación binaria está caracterizada por un par de elementos ordenados de forma que al primer elemento se hace corresponder el segundo, y viceversa. Normalmente mediante alguna propiedad previamente establecida. Ya una función numérica, o una aplicación, tiene exigencias mayores: es una relación que hace que a cada elemento de un conjunto le asignemos uno y solamente un elemento de ese mismo conjunto, u otro. Esta exigencia es necesaria si queremos representar gráficamente estas funciones y poder manipularlas unívocamente. Por eso, la siguiente gráfica representa una relación que no es una función:
  

  En efecto, ¿a dónde va, o qué elemento le asignamos al elemento b, o al d? No lo sabemos de forma unívoca, por eso no nos sirve esta relación como una función. Pues lo mismo sirve para una afirmación ambigua: ¿qué quiere decir? Y al no saber qué quiere decir, no nos sirve. O, peor, sirve para engañar, para algo malo. Porque deja espacio, -y si el que las usa no se da cuenta de ello: debe, si no es que las usa intencionadamente-, para interpretaciones distintas. O sea, también erróneas. El que guía a otros, no tiene excusas si utiliza afirmaciones de este tipo. Y, si estas existen, no deben ser obedecidas ni tomadas en cuenta si uno quiere proceder como católico. Sencillamente, no existen.

  Tercero: La ley de gradualidad. El sociólogo izquierdista Chomsky enumera diez estrategias de manipulación de la sociedad desde una perspectiva política, pero basada en psicología social. Más de una es perfectamente válida para los conceptos religiosos. Vamos a recordar la que nos interesa:


3. La estrategia de la gradualidad

  Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

  Veamos qué ha pasado con la liturgia, recuerdo el párrafo en cuestión de la Sacrosantum Concilium:

36. § 1. Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular.
§ 2. Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes.
§ 3. Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica.
§ 4. La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada.”

  Se empieza con: “Se conservará el uso de la lengua latina”… pero luego sigue: “salvo derecho particular”,… “Sin embargo”, … “la lengua vulgar… se le podrá dar mayor cabida”,… “determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión”,… lo cual termina por ser determinante.

  Benedicto XVI en el citado discurso habla del Concilio virtual que se impuso durante mucho tiempo al Concilio real, y es precisamente este último al que hay que recuperar. ¿Pero cuál es ese Concilio real si precisamente siguiendo textos de ese concilio llegamos a ser como guiados ciegos por guías ciegos que no saben, ni guías ni guiados, por dónde van? Porque si el consejo va a ser “determinar si ha de usarse”, es que no se dice nada, se abren las puertas a no se sabe qué, no se define, no se propone con precisión, de donde, necesariamente por la ley de vida, se sigue la arbitrariedad.

Cuarto: ¿”almas” del Concilio, Padres del Concilio?


  Mencionemos algunos: Rahner, Ratzinger, von Balthasar, De Lubac, Chardin…

  El jesuita Teilhard de Chardin, fue condenado por el Santo Oficio el 30 de junio de 1962 por sus obras: «… dichas obras presentan tales ambigüedades, e incluso errores graves en materia filosófica y teológica, que ofenden la doctrina católica». Sin embargo, durante el Vaticano II, Teilhard de Chardin fue reverenciado, citado y considerado como una fuente fiable en materia de fe tanto como para ser llamado “El alma del Concilio Vaticano II”. ¿Olvidado, superado?: En noviembre de 2012, Benedicto XVI lo ha presentado como Patrono de la “Nueva Evangelización”.
  
  El nombre de Teilhard de Chardin, como científico, está ligado a los fraudes científicos del hombre de Piltdown y del hombre de Pekín. El primero se hizo manifiesto cuando se descubrió que el cráneo y la mandíbula habían sido tratados para simular la edad antigua; el segundo resultó evidente cuando, junto a los cráneos del llamado hombre- simio, se descubrieron numerosos cráneos de hombres modernos, con lo cual, tal investigación fue una grandísima… chorrada, aunque, como siempre, de ese fiasco se salió por la puerta de atrás.

  Para Teilhard de Chardin la evolución es una “experiencia espiritual” que tiene “una evidencia por encima de toda verificación”, “es una certeza que elimina toda duda razonable”, “es una condición general a la cual deben plegarse y satisfacer, de ahora en adelante, para ser pensables y verdaderas, todas las teorías, todas las hipótesis, todos los sistemas”…

  ¿Cómo no, pues, el paleontólogo P. O’Connel dirá sobre Teilhard de Chardin?: “¡Él no ha sido más que un muchacho nunca llegado a la madurez”!
  
  Pero… del 9-10 noviembre de 2012, con el patrocinio de la Pontificia Universidad Gregoriana y la presencia honoraria del card. Paul Poupard, se realizó la Conferencia europea sobre Teilhard de Chardin: “Desafíos antropológicos de hoy – una lectura de Pierre Teilhard de Chardin para una Evangelización Renovada – a 50 años del Concilio Vaticano II”.
  
  ¿Y qué dijo el Card. Paul Poupard (Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Cultura)?: “Un mundo nuevo que emerge a través de la ciencia, la técnica, y la dificultad de la Iglesia de participar en su mensaje. Toda la obra de Teilhard de Chardin está animada de esta ansia apostólica: llevar de nuevo todo a Cristo, un Cristo que sea capaz de captar todas las energías nuevas del Mundo”.

  Y también, el Card. Gianfranco Ravasi (Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura): «Teilhard nos invita a considerar la tierra sin apartar la mirada del cielo».

  Las lecturas que inspiraban la época: De Lubac: “Meditación sobre la Iglesia”, el de Hamer: “La Iglesia es comunión”; el de Congar: “Verdadera y falsa reforma de la Iglesia”: el de Maritain: “La Iglesia de Cristo”; etc.
  


  Paulo VI, luego, al cierre del Congreso Tomista, “en la sala de la Cancillería, insistió en que De Lubac hablara sobre Teilhard de Chardin”. (H. Urs von Balthasar: “Il padre Henri de Lubac”, Jaca Book, ed. 1978, pp. 20-21.)

  Y no es que no se encendían alarmas. Naturalmente, todo circulaba bastante antes del Concilio. En 1946, el gran P. Garrigou Lagrange, O.P., en su artículo “¿A dónde va la Nueva Teología?”, denunció la obra de corrupción doctrinal entre el clero, los seminaristas y los intelectuales católicos. Habla de “hojas mecanografiadas… distribuidas… en las cuales se encuentran las más singulares aserciones y negaciones sobre el “Pecado Original”, la “Presencia Real”, y sobre todas las otras verdades de la Fe (negación de la eternidad de infierno, el Poligenismo; “una convergencia general de religiones hacia un Cristo universal que, en el fondo, satisface a todos; la única religión concebible como religión del futuro”. Es la esencia del ecumenismo de hoy; un hacer converger todas las religiones en Cristo, separadas, sin embargo de Su Cuerpo Místico, la Iglesia Católica (en la “Lumen Gentium”, la luz de los gentiles, de los paganos, es Cristo, no Su Iglesia. Pero vosotros sois la luz del mundo. La Iglesia es Cristo). De Lubac, autor de “Surnaturel”¸ el más prohibido de los “libros prohibidos”¸ y también autor de “Corpus Mistici”, con su relativismo dogmático, explicó eso repetidamente.

  El Vaticano II, debido tales influjos, “ha evitado, en sus principales documentos, el uso del término “sobrenatural”.
  
  Es triste constatar que Chardin fue uno de los “maestros” del Vaticano II, a través, sobre todo, de su discípulo De Lubac, quien, aunque desterrado por Pío XII, fue reintegrado por Juan XXIII, quien lo llamó, incluso, como “consultor” al Concilio.

  El 12 de febrero de 1983, Juan Pablo II hizo Cardenal a Henri de Lubac.

  Ratzinger En 1972 junto con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros, funda la revista católica internacional “Communio”. Aquí la portada de su reeditado libro de aquella época: “Introducción al Cristianismo”:


  Karl Rahner, profesor de la Nueva Teología, tan “libre” respecto a los dogmas del Catolicismo, del autoridad papal y contestatario del celibato sacerdotal, era llamado “constructor de la Iglesia del futuro”, “primero entre los teólogos”, “la mente del Concilio Vaticano II”. Joseph Ratzinger era llamado “el brazo de Karl Rahner”.


  Urs von Balthasar, uno de los padres del neo-modernismo creó su teología en la cual, se proponía bautizar el idealismo, el darwinismo y el existencialismo. Mantenía una relación especial con una mujer, Adrienne von Speyr, doctora en medicina, ¡con la cual vivió, en “asociación espiritual”, durante 27 años!.. una mujer protestante que intentó matarse arrojándose en la bañera y que luego, convertida, iba a Misa sólo dos veces al año. Balthasar no dudó nunca de exaltar ¡el “genio” de Lutero y su “Reforma”!..  Joseph Ratzinger era su estrecho colaborador. El 23 de junio de 1984, von Balthasar en una solemne ceremonia, recibió de Juan Pablo II el “Premio Internacional” de 10 millones, asignado por el “Instituto Pablo VI” de Brescia.

  ¿Quién ha puesto la palabra aggiornamiento en los textos conciliares? ¿Yo? Y no debo decir ni palabra. De todo se puede hablar, menos de eso. Cadáveres flotan en el lago, y debemos mirar a otro lado. ¿De dónde son estos cadáveres? ¿No debo pensar sobre esto, sobre las causas de lo que veo? ¿O debo confiar en Dios y su intervención? Seguro que Dios intervendrá, es totalmente cierto. ¿Pero qué debo creer hoy? ¿Sigo con el aggiornamiento? ¿Qué debo tomar, qué dejar? ¿No es el mundo el que necesita la sabia de la palabra y sabiduría divinas? ¿No es ese el sentido del los Derechos del hombre que existen para que el hombre pueda cumplir sus obligaciones para con Dios?


  Moisés recibe las Tablas de los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí. ¡Los “Derechos del Hombre”, por lo tanto, tienen sus raíces en el cumplimiento de sus “deberes” hacia los “Derechos de Dios”!

  ¿Qué es el hombre sin Dios? ¿Puede venir algo bueno del hombre sin Dios?


  Nuevo Hombre nacido de la Revolución Francesa. El hombre con la cuchara de albañil y el mandil es, por supuesto un “libre masón” o “francmasón”. El está inclinado contra un pilar con dos tablas de la “Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano” grabadas en él, reemplazando las dos Tablas de los Diez Mandamientos dadas por Dios a Moisés. Descansando en esta “Declaración”, que es el fundamento del Estado Ateo, el Nuevo Hombre, aplasta y mata al sacerdote, arrojando a tierra la Tiara y la Corona. En alto, en grandes letras está el triple lema de la Masonería, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

  El mundo puede pertenecer, tiene finalidad solamente de pertenecer a Cristo. Y en su paso, será cribado por el demonio. No hay, pues, diálogo posible con el mundo. Es el mundo (el conjunto de todos los hombres) que debe ser amado, porque Cristo ha dado su vida por él, porque esa es la voluntad de Dios.

  No existe otra forma de hacer las cosas. Mientras, los cristianos tenemos que santificarnos con las armas de siempre. Hacer (o sea, para que Dios lo haga por medio de nuestra oración y petición en definitiva; si nuestros apeles no son eso; no sirven) que nuestros hermanos, que se me permita decir a quienes corresponda: también pastores despierten de su estéril letargo de ciénaga que no conduce a aguas vivas.

  Si no, seguirá fiesta absurda, y hay que despertar.



Milenko Bernadic




Agradecemos a nuestra amiga Maite C por acercarnos el artículo.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista