San Juan Bautista

San Juan Bautista

jueves, 14 de septiembre de 2017

Caso Maldonado: Lo que hay que saber para entender lo que sucede - Antonio Caponnetto




-Si los supuestos o reales indios cortan la ruta, se llama resistencia ancestral. Si los gendarmes restituyen la viabilidad del camino obstaculizado, se llama salvaje represión.

 -Si a uno o varios gendarmes le fracturan los pómulos a pedradas, se llama rebeldía atávica. Si los gendarmes devuelven los cascotazos, es genocidio.

 -Si diez adoquines son arrojados por un mapuche resulta autodefensa. Un guijarro lanzado por un gendarme es discriminación racial y violencia étnica.

 -Si grupos de mapuches incendian iglesias y matan a los que están en ellas, es afirmación de la identidad originaria. Si los gendarmes corren a los agresores para capturarlos es invasión del espacio sagrado.

 -Si los mapuches le gritan asesinos a los gendarmes, amenazándolos con que los van a ir a buscar adónde vayan, es manifestación de telurismo. Si los gendarmes le dan la voz de alto a los depredadores es acoso verbal homicida.

 -Si los mapuches van encapuchados, rompiendo todo a su paso, es costumbrismo añejo y sacro. Si los gendarmes llevan el casco reglamentario, se están ocultando y encubriéndose corporativamente.

-Si los mapuches atacan en malón, en organizadas guerrillas, viven en la clandestinidad y prometen matar a sus enemigos, es el reclamo sempiterno de las raíces contra los malvados huincas. Si los gendarmes detienen a los guerrilleros, sorprendidos in fraganti, es Terrorismo de Estado.

-Si los mapuches reclaman millones de hectáreas del territorio patrio, es el derecho originario. Si las fuerzas de seguridad les piden – y ¡por favor! -que dejen de saquear el microcentro, volvió “la dictadura”.

 -Si se ocultan, evanescen, se volatilizan, se esfuman los integrantes de RAM, tras cometer todo tipo de tropelías, es táctica de intransigencia en pos de reclamos milenarios. Si todo el planeta político, jurídico, legal y militar se moviliza para encontrar a un anarquista filomapuche, es un caso evidente de desaparición forzada.

- Si mueren en cumplimiento de sus misiones contingentes enteros de gendarmes, a nadie se le ocurre pensar que detrás de cada uno de ellos hay una familia que los llora. Si le tocan una rastra a un nómade por propia decisión, Maldonado es mi hermano, mi hijo, mi nieto, mi chozno.

-Si the Benetton Group, nos roba la Patagonia, es capitalismo salvaje y penetración foránea; y es cierto. Si lo mismo hace The Mapuche Nation con sede en la británica Lodge Street, también lo es. Pero de eso no se habla. Y mucho menos de las explícitas, antiguas y remozadas pretensiones israelitas a nuestra soberanía patagónica. Esto ya es conspiracionismo nacionalista. Que nadie ose traspasar el umbral de lo políticamente correcto.

-Si el imbécil del rabino Bergman, investido de Ministro Planta y de Funcionario Plasma, les devolvió oficialmente a los mapuches, el 30 de diciembre de 2016, el bastón de mando que en 1938 Perón les había obsequiado, “como reconocimiento de los derechos ancestrales del pueblo mapuche”, según lo glosa, larga y admirativamente la revista kirchnerista Zoom (http://revistazoom.com.ar/el-baston-perdido-de-peron-y-la-lucha-de-los-mapuches/ ),embanderada ahora con la causa Maldonado, entonces quiere decir que tanto el macrismo como el peronismo no están dispuestos a defender a la patria de la demencia criminal de estas tribus sediciosas, delictivas e insurrectas. Son partes intercambiables del mismo Régimen.

Conviene tomar nota y obrar en consecuencia. Esto no lo arreglan ni lo entienden los brujos de la tribu, sean liberales o marxistas, sino los Defensores de la Argentinidad.

  Antonio Caponnetto



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


martes, 12 de septiembre de 2017

Dialogo fantasmagórico entre Juan XXIII y Maximiliano Robespierre - Joaquín Sáenz y Arriaga





     Era una noche tempestuosa del mes de marzo. Una lluvia persistente y un viento huracanado azotaban los cristales de la recámara papal. Alumbrado por la débil luz de una lamparilla y el fulgor intermitente de los relámpagos, el Pontífice Juan XXIII reposaba en el lecho, después de un día de intenso trabajo. El Padre Francisco recostado en el respaldo de un sillón, contemplaba cerca de la ventana, el majestuoso espectáculo de un cielo cargado de nubes, desgarradas por frecuentes relámpagos.

     P. Francisco: ¡Qué tormenta, Santo Padre! Dicen que fue bajo una tempestad como ésta, cuando el Primer Concilio del Vaticano instituyó el dogma de la infalibilidad del Papa.

      Juan XXIII: También fue en medio de truenos y relámpagos cuando se promulgó la ley mosaica en el Sinaí.

     P. Francisco: También he oído decir que fue en un atardecer tempestuoso cuando N.S. Jesucristo se apareció a Vuestro santo antecesor. ¿Creéis vos, Santo Padre, en las apariciones?

     Juan XXIII: Nuestra Santa Iglesia tiene su fundamento en una de ellas. Recuerda que Jesús se apareció a Pedro, cuando huía de la ciudad y le obligó a volver a Roma, donde murió sacrificado en la Cruz.

     P. Francisco: Ya recuerdo. ¿Quo vadis, Domine?. Cuenta la hermana Pascualina que ella escuchó el diálogo entre Pío XII y Nuestro Señor. Dice que ella entraba en la recámara llevando una taza de café y oyó a Pío XII que decía: "No me abandones todavía, Jesús mío", y pidió a la hermana Pascualina otro café más. ¿Creéis Vos en esto, Santo Padre?

     Juan XXIII: Para el Señor no hay nada imposible. Jesús, después de su Resurrección, asistió a una comida en Emaús... Bien quisiera yo merecer el privilegio de su inspiración para la Encíclica que voy a dirigir a los fieles este Jueves Santo.

     P. Francisco: Descansad tranquilo, Padre Santo; vuestra Encíclica no desmerecerá de la “Mater et Magistra”.


     (El rostro fatigado del Pontífice va adquiriendo la serenidad del sueño. Un dulce sopor va venciendo también al P. Francisco mientras la lluvia continúa su monótono repiqueteo en los cristales).


     Cerca del lecho del Pontífice va dibujándose, cada vez con más firmeza, la sombra de una conocida figura de la Convención. Tocada su cabeza con fina y empolvada peluca; su frente era grande y despejada los ojos alargados, los pómulos salientes y la barbilla redonda. Vestía casaca azul y camisa blancos, calzón de piel de gamo y botas altas. Sobre la blanca pechera se destacaban grandes manchas de sangre y en derredor de su cuello se percibía una marcada y profunda línea roja.


      Juan XXIII: No es de ti, Robespierre, de quien esperaba inspiración.

     Robespierre: Si lo deseas, me retiro; y perdóname, Santo Padre, el tuteo. El terrorista y ateo Hebert, a quien yo mandé guillotinar, nos obligó en la Convención a tutearnos. ¡Y es tan difícil para un muerto cambiar de costumbres!

     Juan XXIII: Llámame como quieras. No me molesta hablar contigo. Siendo yo en Francia el Nuncio Roncalli visité varias veces el Museo Carnavalette, donde hay muchos recuerdos tuyos. Vi la proclama incitando a la insurrección, que sólo llevaba las dos primeras letras de tu apellido... Fue entonces cuando dispararon sobre ti... Siempre tuve curiosidad por tu persona y cuanto a tus ideas; el Nuncio Roncalli tuvo amistad con grandes Maestros, como Marsoudón, Ramadier, Mendez france y Guy Molet. Hace pocos días he recibido a Adjubey y quizas muy pronto reciba a Kruschev; y éstos son ateos integrales. Tú, en cambio, creías en el Ser Supremo y en la inmortalidad del alma. Tú eras un hombre religioso.

     Robespierre: ¡Gran fiesta fue la que organicé en honor del Ser Supremo! Yo vestía este mismo traje, el que después llevé en Thermidor. Iba delante de los Diputados de la Convención y detrás de nosotros venían varios cientos de miles de ciudadanos. Acerqué la tea incendiaria a la estatua deforme del Ateísmo y esperé a que de entre las llamas surgieran los atributos de la razón y de la virtud. Antes, en mi discurso en la Convención, había exaltado el culto al Ser Supremo, como un golpe mortal al fanatismo y a la intolerancia religiosa. Hablé de una religión, sin verdugos ni víctimas, en el que todas las almas se confundieran en el amor al creador de la naturaleza —en el Gran Arquitecto del Universo—. Proclamé el derecho de todo hombre a adorar a Dios, conforme a los dictados de su propia conciencia; a buscar su verdad por medios que la razón le dicte. Yo, como mi Maestro Rousseau, fuimos grandes humanistas; teníamos confianza en la bondad innata del hombre; en que era la sociedad la que nos hacía malos. El mejor culto al Ser Supremo es la práctica de los deberes del hombre. Esa es la única garantía de la felicidad social.

     Juan XXIII: Me extraña oír hablar de deberes al paladín de los derechos del hombre.

     Robespierre: Es que ambos conceptos son recíprocos y emanan de nuestra misma naturaleza; por eso son universales, inviolables e inalienables. Tú sabes que la declaración de los Derechos del Hombre, en Filadelfia, fue obra de nuestra Augusta Orden. Más tarde, la Convención proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de la que yo fui uno de los redactores: "La igualdad de los Derechos del Hombre está fundada en la naturaleza -decíamos-. El pueblo es soberano y el Gobierno es una delegación suya. La ley es igual para todos. Nada debe prevalecer contra la voluntad general". Ya no sé cuáles eran las palabras de Rousseau y cuáles nuestras, pero ellas son la esencia de la doctrina liberal y racionalista, que la Iglesia Católica ha considerado pecado. Y, sin embargo, nuestra Revolución ha sido para la Humanidad lo que la brújula para el navío: ésta no ve el puerto, pero conduce a él.

     Juan XXIII: Los Derechos del Hombre están hoy reconocidos por todas las Constituciones políticas. Fue un triunfo vuestro, pero ya, muchos siglos antes, Jesús había proclamado la igualdad de todos los hombres.

     Robespierre: Cristo proclamó a todos los hombres iguales ante Dios; pero nosotros los hicimos iguales ante la ley.

     Juan XXIII: La Iglesia siempre defendió los derechos humanos y se inspiró en el amor de Cristo a sus semejantes.

     Robespierre: Sí, en la doctrina; pero habéis permitido que los jefes de Estado, que se llaman católicos, los burlen y escarnezcan. Los artículos de la Constitución, en que se consagran esos derechos, están suspendidos, durante décadas y a veces por períodos de más de veinticinco años. La Iglesia ha amparado y propiciado las dictaduras en España, Portugal y la mayor parte de las Repúblicas Americanas. Todos los dictadores, que violan continuamente los derechos humanos, son amadísimos hijos vuestros. No ha habido un solo Papa que, por violar las doctrinas de la Iglesia, haya excomulgado a uno solo de los dictadores y algunos han recibido del Pontífice la Rosa de Oro.

     Juan XXIII: No de mis manos. Cierto que Pío XII la dio al General Franco —representado en su esposa— y que en España no rige Constitución alguna; pero, mi ilustre antecesor, a quien el mundo ha llamado el Papa de la Paz...

     Robespierre: Perdóname, pero no me alabes a Pío XII. Ningún Papa ha pronunciado tantos discursos, ni lanzado tantas Encíclicas como él, y no encontrarás en ellas ni una sola palabra para protestar contra los campos de concentración, las deportaciones en masa, las cámaras de gases, el exterminio del pueblo judío y de los masones.

     Juan XXIII: Me extraña ese sentimentalismo en quien instituyó el terror.

     Robespierre: ¡Tu quoque, Pater mi!... En todo el período del terror hubo menos víctimas que en una sola de las gloriosas batallas de Napoleón; menos de las que llevó a la hoguera Domingo de Guzmán, a quien tenéis en los altares. Yo tuve el valor de defender la paz, en los Jacobinos, frente a la opinión de la inmensa mayoría de los franceses; defendí la virtud y la dignidad humana y luché contra la inmoralidad y la corrupción. Me atacaban, porque el pueblo pedía el poder para mí, el más virtuoso, el único que podía haber salvado a Francia. Mis ideas no permitieron esclavizar a mi pueblo en nombre de la libertad. Preferí morir, a asumir la dictadura.

     Juan XXIII: Yo también odio la dictadura. Como sabes, soy infalible; y, sin embargo, he convocado el Concilio: mi Convención. No sé qué va a decir la Iglesia en cuestión de doctrina. ¡Ah! ¡si todos mis colaboradores fueran como Lienart, Bea, Méndez Arceo! Pero, todavía hay muchos que quisieran encender otra vez las hogueras de la Inquisición. ¡Si tú conocieras a Ottaviani y a los Obispos españoles, émulos de Torquemada!

     Robespierre: Pero conocí a Fouché, a Fouquier Tinville, a Barrás, a Tallien. Guárdate de tus enemigos, mejor que yo me guardé de los míos.

     Juan XXIII: Nada me importa ya. He dejado una doctrina social y un espíritu de tolerancia, que espero no se borre. ¡Ya soy muy viejo!, ¡Tú, en cambio, moriste tan joven!

     Robespierre: Los que tenemos un destino histórico que cumplir morimos cuando se cumple ese destino. (Poco a poco la figura del "Incorruptible" se ha ido desvaneciendo...).

     Juan XXIII: Padre Francisco; enciende la luz. Durante mi sueño me han brotado algunas ideas, que quiero que anotes para mi Encíclica. Ya les darás forma. Escribe: "Todos los hombres tienen derecho a adorar a Dios, conforme a los dictados de su conciencia; a buscar su propia verdad para expresar y comunicar sus opiniones".

     P. Francisco: ¡Perdón, Santo Padre, el Concilio de Trento decía...

     Juan XXIII: Yo no he venido a continuar las luchas religiosas sino a enterrar la Contra-reforma. Quiero hablar de tolerancia, de los derechos del hombre y de sus deberes, de la virtud y de la dignidad humana; quiero desenmascarar las dictaduras y proclamar que la igualdad entre los hombres nace de su naturaleza y que todos los pueblos deben ayudarse mutuamente.

     P. Francisco: ¡Qué bueno sois, Santo Padre! ¡Vos también como San Francisco, besaríais a un leproso!

     Juan XXIII: Quiero hacer algo más. Tu Santo patrón había llamado hermano al lobo; pero nadie, hasta ahora, ha llamado, desde la silla de San Pedro, hermano al HOMBRE. Al ser humano, sin distinción de razas, de país, creencias, ni de religiones. Yo quiero dirigir mi Encíclica a TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD.


     El P. Francisco ha levantado, asombrado, su cabeza. Los ojos del familiar parecen espantados. De su nariz aguileña han caído los lentes y su mano ha dejado resbalar la pluma.


     Amanecía. La luz pálida de la aurora daba un misterio espectral a la escena que relatamos.


    NOTA DEL AUTOR. — Estos dos documentos, tomados, como hemos dicho, del Boletín oficial masónico, órgano oficial del Supremo Consejo del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, nos están haciendo sensacionales revelaciones que explican ampliamente la crisis pavorosa, por la que está pasando la Iglesia de Cristo. Estos documentos prueban, por sí solos, la inspiración de la anti-Iglesia judeo-masónica en esta verdadera revolución religiosa, que estamos presenciando. No es el Espíritu Santo, sino Robespierre el que ha inspirado la "MATER ET MAGISTRA", "LA PACEM IN TERRIS" y otros documentos más recientes, que siguen despertando la inconformidad con el pasado, el cambio de todas las estructuras y el espíritu combativo de las guerrillas. No es la doctrina de Cristo, sino la doctrina prefabricada por el Judaísmo Internacional y su mesianismo materialista, adaptada dócilmente por las logias masónicas, la que parece exponerse en esos documentos novedosos. Si no nos alargásemos demasiado, podríamos hacer un análisis minucioso de lo que se afirma en estos documentos y lo que se proclama como doctrina católica del siglo XX, en los documentos papales de Juan XXIII, Paulo VI y el Vaticano II. El paralelismo es perfecto, en muchas ocasiones.




Joaquín Sáenz y Arriaga; La nueva iglesia montiniana”, Editores Asociados S.R.L, 1971, Pag. 170-175


Enviado por: Santiago Mondino



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


lunes, 11 de septiembre de 2017

9/11: 15 (16) años de una mentira transparente (Repost)- Paul Craig Roberts



 

  Hay muchas teorías conspirativas respecto de los atentados del 9/11. La propia explicación del gobierno de Estados Unidos sobre el 9/11, es una teoría conspirativa en la que unos pocos árabes saudíes lograron burlar los controles de la Agencia nacional de seguridad del Estado norteamericano. Hay muy poca duda de que muchas de las teorías de la conspiración más imaginativas fueron creadas con el propósito de estigmatizar (y acorralar, NT) cualquier escepticismo no importa qué tan bien razonado y sustentado se encuentre, respecto a la verdad oficial.

  Cuando se piensa en 9/11, es importante diferenciar la opinión de expertos de las explicaciones improbables.

  Entre las opiniones de expertos están las de 2.600 ingenieros estructurales y arquitectos de reputación, que formaron los “Arquitectos e Ingenieros por la verdad sobre el 9/11” y han escrito al Congreso pidiendo una investigación verídica, “Bomberos por la verdad del 9/11”, “Pilotos por la verdad del 9/11” y asociaciones similares de físicos y químicos que analizaron los restos del polvo de las Torres Gemelas los cuales informan del hallazgo de materiales cuyos comportamientos son típicos en los utilizados en demoliciones controladas, y ex funcionarios del gobierno que comprenden que una falla de seguridad tan grande como la del 11 de septiembre habría producido y exigido una investigación profunda e inmediata.

  Estos grupos de personas calificadas y con experiencia afirman que la historia oficial del 9/11 es falsa. Arquitectos, ingenieros y científicos sostienen que la historia oficial es técnicamente imposible. Los bomberos y el personal de mantenimiento de las Torres Gemelas dicen que hubo numerosas explosiones dentro de las torres y que las primeras explosiones fueron en los sub-sótanos antes que los edificios sean impactados por los aviones. Experimentados pilotos militares y civiles dicen que las maniobras de las aeronaves están más allá de la capacidad de los presuntos secuestradores. Tanto el co-presidente de la Comisión del 9/11 y su asesor legal han escrito libros en los que han dicho que se le ha ocultado información a la Comisión, que el gobierno de Estados Unidos mintió a la misma Comisión, y que la Comisión se creó para fallar (en sus labores. NT)

  En otras palabras, la firme evidencia, claramente no es compatible con la versión oficial.

  Sabemos que la historia oficial es falsa. No sabemos quién es el responsable o cual fue el propósito que se pretendió con el evento. Sin embargo, la evidencia circunstancial apoya firmemente la sospecha hacia los neoconservadores cuya alta posición en el gobierno les habría permitido tener éxito con un ataque de bandera falsa y retrasar y desviar cualquier investigación hasta que la historia oficial termine siendo grabada en la piedra. También sabemos por los “bailarines israelíes” que elementos del gobierno israelí sabían anticipadamente del ataque y dispusieron agentes israelíes listos para filmar la destrucción de las Torres Gemelas.

  Según documentos de doctrina neoconservadora escritos en la década de 1990, se reclamó “un nuevo Pearl Harbor” con el fin de lanzar las guerras de Washington por la hegemonía, empezando por Medio-Oriente. Estos documentos doctrinarios señalan ataques a Irak, Siria, Irán, Libia antes del evento del 9/11. Ninguno de estos países tuvo nada que ver con la historia oficial del 9/11 que culpa a Osama bin Laden de Al Qaeda; grupo yihadista establecido por Washington en la década de 1970 para resistir la ocupación soviética de Afganistán.

  Ninguno de estos países tenía gobiernos yihadistas. Irán tiene una forma moderada de ley islámica, pero Saddam Hussein en Irak y Assad en Siria dirigían gobiernos seculares. Sin embargo, los neoconservadores reclamaron falsamente que Saddam Hussein tenía “conexiones con Al-Qaeda”. Esta mentira y la mentira de que Irak tenía armas de destrucción masiva que amenazaban los EE.UU. fueron usadas para invadir Irak (y de paso desestabilizar el Medio Oriente y el Levante. NT) bajo los ataques del 9/11. A continuación, la justificación de las invasiones cambió. La excusa del 9/11 desapareció, y la “guerra contra el terror” y para “llevar la democracia” tomó su lugar.

  Desde mi cuarto de siglo en Washington, es claro para mí que si un evento como el 9/11 en realidad habría sucedido según la versión oficial, la Casa Blanca, el Congreso y los medios de comunicación habrían pedido a gritos una explicación sobre cómo unos cuantos árabes pudieron engañar cuatro veces en una hora, en el mismo día, a la totalidad de las agencias de seguridad de EE.UU., las agencias de seguridad en Washington de los aliados de la OTAN e Israel, el Consejo Nacional de Seguridad, el control de tráfico aéreo y de seguridad del aeropuerto. En cambio, el gobierno se negó a realizar cualquier investigación durante un año hasta que la mayor parte de la evidencia fue destruida. Que unos pocos árabes hayan derrotado a la seguridad nacional de EE.UU. sería la más grande humillación jamás infligida a una superpotencia, pero nadie se hace responsable. Esto me dice que el 9/11 fue un crimen de Estado contra la democracia.

  El 9/11 fue utilizado por el gobierno de Estados Unidos para lanzar las guerras que han destruido total o parcialmente siete países, matando a millones de personas y que producen millones de refugiados. El 9/11 también se utilizó para crear un estado policial estadounidense, que es una amenaza mucho mayor para la libertad y la democracia que el terrorismo musulmán.


Nota de NCSJB: Si bien entendemos que Paul Craig Roberts, como político conservador norteamericano considere a los atentados del 9/11 como un ataque a la “democracia”, verdadera propiciadora de estas tragedias; sin embargo, al haber sido funcionario del Tesoro durante la Administración Reagan, es un testimonio que vale la pena tenerse en cuenta.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 8 de septiembre de 2017

El Papa Francisco amplia el falso Magisterio – Christopher A. Ferrara





  En una entrevista publicada en un libro de 450 páginas, el Papa Bergoglio reduce el adulterio y la fornicación a “pecados menores”, anuncia una “batalla” contra la moral sexual a través de Amoris Laetitia, permite las “uniones civiles” para los homosexuales.

  Si hay alguna duda de que el tumultuoso reinado del Papa Bergoglio es una amenaza sin parangón, una realidad apocalíptica, para la integridad de la Fe, esa duda no puede sobrevivir a la publicación del libro: “Papa Francisco: Reuniones con Dominique Wolton: Política y Sociedad”, compendio de conversaciones privadas entre Bergoglio y Wolton, sociólogo francés, durante una extraordinaria serie de audiencias privadas en el Vaticano.

  Como ha hecho habitualmente durante los últimos cuatro años y medio, en esta mega-colección de reflexiones bergoglianas el hombre de Argentina nos dice lo que él piensa en contraposición a lo que la Iglesia ha enseñado constantemente sobre la base de lo que Dios ha revelado, Bergoglio ya había declarado en otra de sus infames entrevistas todo lo que él piensa es el Magisterio: “Estoy constantemente haciendo declaraciones, dando homilías. Eso es magisterio. Eso es lo que pienso, no lo que los medios dicen que pienso. Échale un vistazo; está muy claro”.

  En Política y Sociedad nos encontramos con estas gemas del pensamiento Bergogliano, según los extractos publicados hasta el momento:

 *

LA MORALIDAD NO IMPLICA PRECEPTOS DEL BIEN Y DEL MAL:

  “¿Cómo somos católicos, enseñamos moralidad? No puedes enseñarla con preceptos tales como: “No puedes hacer eso, tienes que hacer eso, tienes que, no puedes, tienes que, no puedes”.

“La moralidad es una consecuencia del encuentro con Jesucristo. Es una consecuencia de la fe, para nosotros los católicos. Y para otros, la moralidad es consecuencia de un encuentro con un ideal, o con Dios, o con uno mismo, pero con la mejor parte de uno mismo. La moral es siempre una consecuencia …”

  Tanto en los Diez Mandamientos, como en las advertencias evangélicas concernientes a las consecuencias eternas de la falta de obediencia a los preceptos morales, incluidos los relativos al adulterio, la fornicación y la sodomía, así como a todo catecismo de la Iglesia sobre cuestiones morales. Bergoglio piensa lo contrario, ¡y el Magisterio es lo que piensa!

  La afirmación de que “la moralidad es una consecuencia” más que un precepto es el oscurantismo modernista clásico. Dios mismo ha enunciado expresamente preceptos morales específicos que obligan a todos los hombres a hacer el bien y abstenerse del mal: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda; él es quien me ama (Juan 14:21).”

*

LOS PECADOS DE LA CARNE SON “MENORES”:

  “Los pecados más pequeños son los pecados de la carne … Los pecados más peligrosos son los de la mente …”

“Pero los otros pecados que son los más graves: el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matando a otro, quitando una vida … en realidad no se habla de eso mucho”.

  Así, según el Papa Bergoglio, envidiar la riqueza de un vecino es peor que cometer adulterio con la esposa de un vecino. Y tanto por la advertencia de Nuestro Señor y la enseñanza constante de la Iglesia, que los pecados de la carne pueden ser cometidos precisamente como “pecados de la mente” por medio de pensamientos impuros.

*

CONDENAR LA INMORALIDAD SEXUAL ES “MEDIOCRIDAD”:

  “Hay un gran peligro para los predicadores, el de caer en la mediocridad. Condenar sólo a la moral-perdonar la expresión- “bajo el cinturón”. Pero nadie habla de los otros pecados como el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matando a otro, tomando una vida. Entrar en la mafia, hacer acuerdos ilegales … “¿Eres un buen católico? Entonces dame el cheque.”

  Un argumento típicamente Bergogliano. Ningún confesor condena “solamente” los pecados sexuales mientras ignora el asesinato y otros pecados graves. En todo caso, hoy en día casi lo opuesto es cierto: los pecados sexuales son ampliamente minimizados y justificados en el confesionario -del mismo modo que los minimiza y excusa Bergoglio-, mientras que los delitos incoados contra la “justicia social” están condenados sin fin y ostentosamente por sacerdotes de moda y prelados que se han rendido a la revolución sexual.

  Como Nuestra Señora de Fátima advirtió a los videntes de Fátima, más almas son condenadas por los pecados de la carne que por otras causas. Pero según Bergoglio, “hacer acuerdos ilegales” es peor que el adulterio y la fornicación.

*

LAS REGLAS MORALES NO SON PROHIBICIONES UNIFORMES COMO LAS QUE PENSABAN LOS FARISEOS:

  “La tentación es siempre la uniformidad de las reglas … tomar por ejemplo la exhortación apostólica Amoris Laetitia. Cuando hablo de familias en dificultad, les digo: Debemos acoger, acompañar, discernir, integrar …” y entonces todo el mundo verá puertas abiertas. Lo que realmente sucede es que la gente oye a otros decir: “No pueden recibir la comunión”. No pueden hacerlo: “Ahí está la tentación de la Iglesia. Pero “no”, “no”, “no”, este tipo de prohibición es lo mismo que encontramos con Jesús y los fariseos …”

  El lenguaje es a la vez pueril y demagógico: ¡esa vieja Iglesia está siempre tentada a decir no, no, no! ¡Abucheo! ¡Silbido! Al igual que los fariseos, a quienes Bergoglio nunca parece haber notado el divorcio tolerado mientras nuestro Señor los condenaba por su institucionalización del adulterio. Pero Bergoglio conoce el significado de la misericordia, que incluye la Sagrada Comunión para los adúlteros públicos. Él superará la “tentación” de la Iglesia de decir no, no, no a la conducta inmoral. ¡Hurra para Bergoglio!

  ¡Qué afrenta de este Papa grandilocuente, vulgar, insultante, a los grandes Romanos Pontífices que defendieron las verdades de la Fe ante un mundo hostil a riesgo de sus propias vidas! El hecho de que mantenga una reputación de humildad representa una de las más exitosas fantasías de relaciones públicas de la historia moderna, hecho posible sólo con la cooperación del complejo industrial Fake News.

*

LOS SACERDOTES Y LOS JÓVENES QUE INSISTEN EN PRECEPTOS MORALES UNIFORMES Y EXCEPCIONALES ESTÁN ENFERMOS:

  “Sacerdotes rígidos, que tienen miedo de comunicarse. Es una forma de fundamentalismo. Cada vez que me encuentro con una persona rígida, especialmente si es joven, me digo que está enfermo.”

  ¿Qué significa para Bergoglio una persona rígida”? Por supuesto, lo ha dejado muy claro con su interminable flujo de pequeños insultos: un católico observador que piensa que los preceptos negativos de la ley natural no admiten excepciones.

  Observe la aversión de los jóvenes rígidos” en particular, que amenazan la visión megalomaníaca Bergogliana de una Iglesia “transformada”. ¡Estos muchachos jóvenes, no escuchando a los jóvenes! -dar a conocer una restauración de la ortodoxia y la ortopraxis después deque Bergoglio ha ido a su tumba. Deben ser marginados ahora al ser declarados insanos en el modo de propaganda soviética.

*

CON AMORIS LAETITIA, FRANCISCO LIDERA UNA BATALLA CONTRA LA RIGIDEZ MORAL DE “NO, NO, NO”:

  “Esta mentalidad cerrada, fundamentalista, como la de Jesús, es la batalla que conduzco hoy con la exhortación.”

  Allí lo tenemos, como si no lo supiéramos: Francisco está librando una guerra contra la enseñanza constante de la Iglesia respecto al adulterio y otras violaciones del Sexto Mandamiento, que él considera simples peccadillos en comparación con los pecados como “hacer acuerdos ilegales”.

 *

LAS “UNIONES CIVILES” PARA LOS HOMOSEXUALES SON ACEPTABLES:

  “El matrimonio es una palabra histórica. Siempre en la humanidad, y no sólo dentro de la Iglesia, es entre un hombre y una mujer … no podemos cambiar eso. Esta es la naturaleza de las cosas. Así es como son. Vamos a llamarlas “uniones civiles”.

  Cualquiera que piense que Bergoglio ha defendido aquí el matrimonio tradicional creerá cualquier cosa. Este comentario deleitó a la fábrica de propaganda pro-homosexual, pseudo-católica, New Ways Ministry, condenada por la CDF en 1999. Como su sitio web exultó: Lo que es nuevo aquí, sin embargo, es su apoyo a las uniones civiles para las parejas del mismo sexo …. El Papa Francisco nunca ha declarado, como pontífice, su adhesión a las uniones civiles de forma tan categórica. (Él apoyó a los sindicatos civiles como un compromiso a su oposición a la igualdad matrimonial cuando era arzobispo en la Argentina y, como pontífice, hizo una declaración ambigua sobre las uniones civiles, lo que inspiró más preguntas que la certeza de su posición). de él es un paso gigante adelante.

  No se puede negar la realidad: Bergoglio ha abierto las compuertas al “matrimonio homosexual”, denominado “unión civil”, que la Iglesia, siguiendo su ejemplo, dejará de oponerse mientras sea Papa. Tanto por la enseñanza contraria tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI sobre el deber de todo católico de oponerse y negarse a implementar cualquier forma de reconocimiento legal de las “uniones homosexuales” porque “el Estado no podía otorgar legitimación a tales sindicatos sin fallar en su deber de promover y defender el matrimonio como una institución esencial para el bien común”.

*

NINGUNA GUERRA ES JUSTA:

  “No me gusta usar el término guerra justa. Oímos a la gente decir: Hago la guerra porque no tengo otros medios para defenderme. Pero ninguna guerra es justa. Lo único justo es la paz”.

  Como queda claro ahora, cualquier cosa de la Iglesia que enseñe algo que a Francisco no le guste simplemente se inclina por la borda. Pues después de todo, como él nos ha asegurado, el Magisterio es lo que él piensa. Tanto por la enseñanza contraria de San Agustín, los Padres y Doctores de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, el Magisterio durante 2.000 años e incluso el Catecismo de Juan Pablo II (§§ 2307-2317), que afirma la bimilenial Doctrina de Guerra Justa de la Iglesia.

  Recuérdese que Bergoglio, contrariamente a la enseñanza bimilenial de la Iglesia de acuerdo con la verdad revelada de la Escritura, ha declarado que la imposición de la pena capital es un “pecado mortal” que debe ser universalmente abolido e incluso ha pedido la abolición de las penas de la vida porque ellas son una “pena de muerte escondida”. Sin embargo, nunca ha pedido la abolición del aborto, aunque en esta misma entrevista admite que es el asesinato de inocentes en contraposición a criminales convictos.

*

EL ESTADO SECULAR ES UNA COSA BUENA:

  “El estado laico es algo saludable. Hay un sano laicismo. Jesús dijo: “Tenemos que rendir a César lo que es de César, y Dios lo que es de Dios”.

  Que César también debe rendir a Dios lo que es de Dios, parece que no se le ha ocurrido a Bergoglio. Dado que la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la realeza social de Cristo no es decididamente lo que Bergoglio piensa, lo ha extirpado de su falso “magisterio” de entrevistas y conferencias de prensa aerotransportadas. Sin embargo, sí permite: “en ciertos países como Francia, este laicismo lleva el legado de la iluminación, lo que crea la creencia común donde las religiones son consideradas una subcultura. Creo que Francia -esto es mi opinión personal, no la Iglesia oficial- debería “elevar” un poco el nivel de laicismo, en el sentido de que debe decir que las religiones también forman parte de la cultura. ¿Cómo expresar esto en términos laicos? A través de una apertura a la trascendencia. Todo el mundo puede encontrar su forma de apertura.”

  Obsérvese que sólo cuando expresa una ligera crítica al estado secular, Bergoglio se atreve a notar que ésta es sólo su opinión, no la enseñanza de la Iglesia-evidentemente bajo la suposición de que la enseñanza oficial de la Iglesia acepta el estado secular sin la menor reserva. En cuanto a la “apertura a la trascendencia”, quiere decir simplemente que el estado laico debe conceder que todas y cada una de las religiones, no importa lo que enseñen, son “parte de la cultura”.

  Como los lectores se preguntan sin duda: ¿Qué debe hacer un católico ante el desvío interminable de este hombre, que admite en la misma entrevista que en sus cuarenta años se sometió al psicoanálisis “con un psicoanalista judío”?. Durante meses fui a su casa una vez por semana para aclarar algunas cosas.

  En primer lugar, obviamente, debemos mantener la fe a pesar de los ataques implacables de Bergoglio sobre ella.

  En segundo lugar, no debemos por un momento consentir por nuestro silencio en la falsa enseñanza del hombre, sino más bien, según nuestra posición, exponerla y condenarla en todo momento como soldados de Cristo y miembros de la Iglesia militantes, nuestra familia y amigos- se dejen llevar por los errores de Bergoglio. Debe ser confrontado, día tras día, por los católicos ortodoxos a quienes tan claramente desprecia y trata de marginar con su demagogia barata, hasta el punto de asistir efectivamente al estado laico que, absurdamente, considera “sano” en su bruja cada vez más amplia búsqueda de “discurso de odio” y “grupos de odio”.

  En tercer lugar, debemos considerar la posibilidad real de que con este Papa hemos entrado en un territorio inexplorado en la historia del papado: La Cátedra de Pedro está ocupada por un hombre que parece haber sido válidamente elegido para el papado, es universalmente reconocido como un sucesor de Pedro, y sin embargo, de hecho, es una especie de antipapa en términos de sus palabras y hechos. Peor aún, ni siquiera los antipapas literales del pasado han pronunciado las falsedades e inanidades que fluyen de Bergoglio como un río desde su fuente.

  Este asombroso espectáculo debe llenarnos de temor sobre la amenaza que representa para la Iglesia, para nuestros hijos, para otras innumerables almas y para el mundo en general. Debe impulsarnos a orar por la liberación de la Iglesia de este pontificado, pero también a orar por Francisco mismo, a pesar de la indignación legítima que provoca y la respuesta emocional a sus payasadas que se eleva en la carne. No debe, sin embargo, ser motivo de regocijo alegre a la manera de los comentaristas sedevacantistas, que se deleitan en lo que ven como la confirmación definitiva de su tesis de que no tenemos un Papa legítimo desde Pío XII.

  Lo que ahora estamos presenciando es algo más que un simple sedevacantismo. Lo que es exactamente, sólo la historia lo dirá. Pero ciertamente es algo que la Iglesia nunca ha visto antes. Sabiendo esto, debemos ser prevenidos apropiadamente de lo que parecería, en este punto, ser una resolución celestial dramática de la debacle Bergogliana absolutamente sin precedente.




Fuente: The Remnant

Traducción de Mi Fe Católica



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

martes, 5 de septiembre de 2017

Fernando Paz analiza el terror yihadista en Europa


Entrevista realizada por Javier Navascués para Adelante la Fe

Los recientes atentados yihadistas en Barcelona han despertado el instinto de supervivencia y el alma dormida de algunos españoles, que ven en el islam una seria amenaza para Occidente, de raíces católicas, pero hoy sin apenas fe y espíritu combativo. Los medios de comunicación manipularon vilmente la información, haciéndonos creer que el islam es una religión de paz y son hechos aislados.

Lejos de ir a la raíz del problema desvían la atención de los verdaderos culpables con un mensaje estúpidamente buenista. La Iglesia elude igualmente el fondo de la cuestión. Francisco ha declarado recientemente que el derecho de los inmigrantes debe estar por encima de la seguridad de los ciudadanos.

FERNANDO PAZ es historiador, profesor y escritor. Atesora una amplia trayectoria en los medios de comunicación. En esta entrevista analiza a fondo la seria amenaza del islam en Occidente en el marco de los intereses de descristianización del Nuevo Orden Mundial.

¿Cómo valora los atentados yihadistas producidos recientemente en Barcelona?

España siempre ha estado en el punto de mira del islamismo radical. Recordemos que es uno de los pocos lugares de donde se le ha expulsado y, de esos pocos, seguramente el que más lamenta haber perdido. Así que existe un cierto irredentismo musulmán con respecto a lo que ellos llaman Al-Andalus, que es toda la península ibérica, y que tiene su base en el versículo 191 de la Sura 2:  “Matadles donde deis con ellos y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: esa es la retribución de los infieles”.

Ahora bien: el que el atentado haya sucedido en Barcelona en concreto obedece a unas causas que no escapan a nadie. La primera, y decisiva, es que en Cataluña reside la mitad del total de musulmanes asentados en el conjunto de España. Es obvio que esto es fruto de una decisión consciente del nacionalismo catalanista en el poder, que ha privilegiado la emigración procedente de países musulmanes sobre la hispanoamericana por evidentes motivos ideológicos, pese a no ignorar el riesgo que se asumía en materia de seguridad.

¿Pueden ser un punto de inflexión del comienzo de una serie de atentados en España?

El gobierno debería haber subrayado esa responsabilidad de los gobiernos nacionalistas de la Generalidad ante los ciudadanos, particularmente ante los catalanes, dado el reto independentista que enfrentamos; pero Rajoy no puede hacer ese discurso por cuanto está en la misma línea de sumisión a los mandatos globalistas de Bruselas que la Generalidad. También porque, durante décadas, los gobiernos de Madrid han dependido del nacionalismo catalán y, en contrapartida, les han blindado con impunidad política y judicial. Y, por último, porque, por razones políticas, lo último que desea el gobierno es enfrentarse al independentismo.

Y es que existe algo llamado responsabilidad. El gobierno la tiene, la Generalidad, también, y la alcaldía de la capital catalana, igualmente. Responsabilidad del gobierno por fomentar de modo irresponsable la emigración –y esto solo ha empezado- y no garantizar la seguridad de sus ciudadanos y por las razones políticas antes apuntadas; responsabilidad de la Generalidad por impulsar la emigración islámica hacia Cataluña -en detrimento de la hispanoamericana, más difícil de catalanizar-, pese al consabido riesgo de radicalización que era previsible en una comunidad con más de ochocientos mil musulmanes; y responsabilidad del ayuntamiento de Barcelona, al que se instruyó para colocar impedimentos en la vía pública para dificultar este tipo de acciones terroristas y que se negó a llevarlo a cabo.

Si la de Barcelona fuese, efectivamente, el comienzo de una serie de acciones yihadistas en España, todos ellos tendrán su cuota de responsabilidad, que no será menguada. Además, no puede olvidarse un hecho crucial; una vez que los radicales se han establecido en la Unión Europea, pueden moverse sin cortapisas de ningún tipo por todo su territorio. Rajoy decía que este es un problema global que solo puede arreglarse con medidas globales. Pero el terrorismo islámico se ha convertido en un problema global, entre otras cosas, porque no hay controles en el seno de la UE, porque los estados no controlan sus fronteras. Ha sido la globalización la que ha facilitado la extensión del yihadismo, y más globalización solo la alimenta.

Llama la atención la actitud buenista de la prensa vendiendo el islam como una religión de paz e incluso desviando la atención para no señalar a los verdaderos culpables…

Los medios forman parte esencial de la mentira oficial. Sin ellos no sería posible lo que está sucediendo en Europa. Cuando se produjeron miles de agresiones perpetradas por desplazados musulmanes a mujeres en Europa central durante la Nochevieja de hace dos años, la policía lo silenció con la colaboración de la prensa, porque de otro modo hubiera sido impensable. Finalmente, el asunto salió a la luz, pero los políticos dijeron que no se debía generalizar; hablamos de miles de agresiones.

Es claro que la prensa obedece a los mismos intereses a los que obedecen la clase política y la financiera. De hecho, depende de ambas para su supervivencia. La libertad de prensa, excepto en el caso de algunos medios normalmente minoritarios, es una bufonada; todos los grandes medios repiten las mismas consignas con martilleante insistencia hasta que estas quedan impresas en los cerebros de una población narcotizada. Los aún grandes medios de comunicación no son más que medios de intoxicación de masas.

Estos grandes grupos de comunicación, en ocasiones incluso admiten abiertamente que nos engañan, eso sí, por nuestro bien, para que no crezcan la xenofobia y el racismo. Recordemos lo que ha sucedido en Roterham: durante década y media: más de mil cuatrocientas –sí, 1.400- niñas fueron violadas en grupo al grito de “Allahu Akbar” con el pleno conocimiento de una policía que se abstenía de intervenir para no fomentar el racismo. La policía, los políticos y los periodistas callaron al unísono.

Esa comunión de intereses globalistas entre los grandes grupos de comunicación y la casta política y financiera, explica que en Orlando disfrazaran la matanza islámica de crimen “homófobo” –culpando al cristianismo y al heteropatriarcado-, y que tildaran de “nazi” a otro yihadista cuando se reclamó “alemán”; o que con frecuencia se les trate de perturbados o desarraigados, o que se culpe a la pobreza, o a la desestructuración personal o familiar.

Nadie puede explicar, claro, por qué esa perturbación, ese desarraigo, esa pobreza o esa desestructuración solo lleva a perpetrar los horrendos crímenes yihadistas a personas que confiesan el islam y por qué no se verifica el mismo fenómeno en hinduistas, sintoístas, cristianos o budistas.

El propósito es ocultar la verdadera naturaleza de los asesinos. La verdad es que los asesinos son musulmanes que matan en nombre del islam. Ciertamente no todos los musulmanes son yihadistas, pero también ciertamente todos los yihadistas son musulmanes. Esa verdad elemental que los medios nos regatean no es ignorada por nadie, entre otras cosas gracias a que la tecnología está rompiendo el monopolio que hasta ahora ha ejercido la prensa oficial; el caso de la victoria del Brexit o de Trump, son buena muestra del desprecio que la prensa produce en amplios sectores de la población, un fenómeno claramente en alza. La buena noticia, pues, es que ese monopolio de la prensa oficialista está empezando a acabarse.

En esta misma línea están los grupos de extrema izquierda, los mismos que condenan con contundencia la islamofobia, y que permiten e incluso fomentan la cristianofobia…

La extrema izquierda es, para empezar, una gran mentira. Ni es antisistema ni es antiglobalización. Es un destilado del sistema y, desde luego, partidaria de una determinada globalización que llaman internacionalismo, opuesta a las políticas de recuperación de la soberanía del estado-nación, que son las únicas políticas verdaderamente opuestas a la globalización; la crítica de la extrema izquierda al sistema y a la globalización no se refiere a su naturaleza, sino a la inconsecuencia de su aplicación. Defiende objetivamente los grandes intereses del capitalismo transnacional, con plena conciencia de lo que hace.

Muestra, eso sí, una gran preocupación por la “islamofobia”, apenas un epifenómeno, al tiempo que fomenta una activa cristianofobia. Así, mientras exige una escrupulosa aplicación de los más exquisitos protocolos correcto-politiqueses para los musulmanes, protagoniza agresiones continuas contra los católicos.

Pero es perfectamente consecuente, puesto que su objetivo es la aniquilación del cristianismo, razón por la que apoya la islamización. Para esa extrema izquierda, el cristianismo ha creado una sociedad patologizada que ha de ser suprimida, y el islam es un aliado objetivo en esa tarea.

Por supuesto que, si el islam triunfase, ellos serían los primeros en ser eliminados; es incluso es posible que la Iglesia sobreviviese –en condiciones precarias, desde luego- pero lo que seguro es que el ateísmo, el feminismo, el abortismo, el homosexualismo, la ideología de género…irían al cubo de basura de la historia. Y los ateos, feministas, abortistas y homosexuales vivirían un destino cualquier cosa menos envidiable.

La hermana de un terrorista tras dar un discurso en Ripoll fue aclamada como heroína… ¿Hemos perdido la cabeza? ¿Síntoma de una sociedad enferma?

Vivimos una especie de Síndrome de Estocolmo colectivo. Occidente ha sido inducido a creer que toda su historia es un inmenso error y que su actuación a través de los siglos no es más que una acumulación de crímenes, explotación, saqueos y violaciones, algo de lo que avergonzarse hasta el final de los siglos y por lo que hay que pedir perdón al resto de pueblos del planeta.

En el caso de España, no cabe duda de que nuestra sociedad está enferma, sí, pero no perdamos de vista una cosa; la historia de la humanidad es la historia de la lucha de elites. Cada pueblo es el reflejo de sus grupos dirigentes. Si miramos a la oligarquía que gobierna España, entenderemos lo que ocurre a nivel popular. Uno de los más llamativos sucesos de los últimos decenios ha sido la degeneración de las elites nacionales, que arrastra al conjunto social.

El marxismo, a partir de Gramsci, ha entendido esto perfectamente. Nadie niega la importancia de la base económica, pero es la esfera cultural y social lo que verdaderamente modela la historia. Ahora lo importante es lanzar el mensaje de que el islam no es culpable, sino que lo es tan solo una minoría que utiliza a la Umma como coartada para perpetrar sus violencias; los musulmanes pasan así a ser víctimas de aquellos violentos que abusan de la inocencia y bondad del conjunto de los creyentes.

¿Por qué casi nadie condena la maldad intrínseca del islam?

Casi nadie la condena…en público. Las conversaciones particulares son otra cosa. Cada día es más evidente la separación impuesta por la corrección política entre lo privado y lo público. Cada día, mayor número de personas se preguntan por qué no se puede hablar de determinadas cuestiones en público, y se sienten excluidas del discurso oficial, que no entienden y les resulta repulsivo e hipócrita. Cada día hay más personas que son conscientes de que están siendo engañadas.

Si en el Corán hubiese versículos que llamasen a la matanza del infiel, esto resultaría muy incómodo para los musulmanes o sus defensores. Es evidente que eso explicaría la existencia del yihadismo, que este tendría acomodo en el seno del islam. ¿Es el Corán un libro que llama a perpetrar tales actos de violencia? Sin duda.

Basta con echar un vistazo a las siguientes referencias, que distan de agotar el tema: Sura 2, versículos 191 – 193; Sura 4, versículos 56- 89 – 91; Sura 4, versículo 144; Sura 5, versículo 33; Sura 8, versículos 12-13-14-15-16-17; Sura 8, versículos 38 – 39; Sura 9, versículo 5 – 14; Sura 9, versículos 29 -36 -111. Al radicalismo islámico se le condena por radical, no por islámico, sin percibir que las expresiones de violencia forman parte de la propia naturaleza del islam.

No se quiere ir al fondo del problema. Las mezquitas salafistas son auténticos centros de apología terrorista, ¿Nadie plantea cerrarlas?

Las mezquitas de este tipo son, como bien dice, auténticos centros de apología terrorista. No hay dudas acerca de su papel en la generación de la doctrina más radical que muchas veces conduce al terror yihadista. Por otro lado, es una evidencia clamorosa que las mezquitas salafistas están promovidas desde países que comparten poderosos intereses con las oligarquías occidentales. Hay muchas reticencias para cerrarlas, incluso cuando las pruebas son abrumadoras.

Algunas fuerzas políticas en Europa sostienen la necesidad de cerrarlas, desde el Frente Nacional en Francia hasta Alternativa por Alemania, y no cabe duda de que sus propuestas se están abriendo paso de modo decidido entre los ciudadanos de sus países. Cerrar estos centros es una indudable necesidad, aunque no resuelve el problema. Hay muchos focos de radicalización entre los millones de musulmanes que se han establecido en Europa, y cualquier solución pasa por comprometer a la comunidad musulmana. Pero ¿es eso posible? Es dudoso, aunque en todo caso es exigible.

Desde las terminales mediáticas se nos insiste una y otra vez en que los yihadistas no cuentan con un seguimiento mayoritario entre los musulmanes, pero lo cierto es que el apoyo al yihadismo en el conjunto de islam no es residual; de momento, aún estamos a la espera de multitudinarias manifestaciones de condena de los actos terroristas que se perpetran en Occidente por parte de esos millones de musulmanes pacíficos. Para ser tantos millones, parecen muy silenciosos.

Viendo la actitud de los políticos siguiendo las pautas del Nuevo Orden Mundial, ¿antes cerrarán iglesias católicas que mezquitas?

Puede usted estar seguro. De hecho, en la promoción del islam que se hace desde las instancias globalistas, un objetivo básico es la destrucción de Europa, lo que incluye, como primera providencia, la del cristianismo, savia nutricional de nuestra civilización.

También destaca una actitud tibia de la Iglesia sin atreverse a afrontar el problema del estado islámico, que decapita y atenta contra miles de cristianos…

La actitud de la Iglesia, en su conjunto, puede calificarse de tibia en el mejor de los casos, sobre todo teniendo en cuenta que en el Próximo Oriente han venido desapareciendo antiquísimas comunidades cristianas, arrasadas y aniquiladas en verdaderas orgías de terror. Mientras que no pocos cristianos de aquellas regiones dominadas por los islamistas han venido advirtiendo de lo que estaba pasando y de lo que nos va a suceder en Europa si no ponemos remedio, el Papa ha declarado recientemente que el derecho de los inmigrantes debe estar por encima de la seguridad de los ciudadanos, declaración que a la luz de lo anterior es, cuando menos, desconcertante.

Los inmigrantes que llegan a Europa son, en su inmensa mayoría, musulmanes, y entre ellos se filtran numerosos yihadistas. Esos inmigrantes son en realidad desplazados, y no tanto refugiados, como se les ha venido llamando: los verdaderos refugiados probablemente no alcancen el 5%. del total de aquellos. La visión que muchas veces se proyecta desde ciertas instancias de la Iglesia, y que parece hacer suya el Santo Padre, resulta insospechadamente ingenua, y nos puede costar muy cara.

¿Representa el islam una gran amenaza para acabar con la civilización de occidente a medio o largo plazo?

Por supuesto que el islam es una amenaza cierta que pude terminar con nuestra identidad. Aunque solo sea por su peso demográfico; en la capital de la Europa comunitaria, Bruselas, el nombre que más se oye en los paritorios es Muhammad, y más del 50% de la población es extracomunitaria; en Francia, el 30% de la población menor de 20 años es musulmana.

En Bélgica y Holanda la mitad de los nacimientos suceden en el seno de la comunidad islámica y, antes de dos décadas, su población estará divida al 50% entre los holandeses de origen europeo y los de origen musulmán. En el año 2030, y de acuerdo al ritmo de crecimiento de la población, en el conjunto de Europa residirán unos 100 millones de musulmanes. Eso sin contar con una eventual entrada de Turquía en la UE, algo que no hace mucho parecía inminente (y que en 2030 alcanzaría una población de 90 millones).

Además de la cuestión demográfica está la cultural y religiosa; los musulmanes creen en lo que les hace ser lo que son; Occidente no. Por eso tenemos hoy dos amenazas: una interna y otra externa. La externa es la islámica; la interna, aquello que nos corroe, que nos está matando, que nos asfixia, desde la corrección política hasta el marxismo cultural, el globalismo y la ideología de género.  La amenaza más peligrosa es la interna; sin ella, la amenaza externa lo sería mucho menos. Si nos empecinamos en los errores o simplemente no hacemos nada, pereceremos; pero si somos fieles a nuestra alma, aún podremos salvarnos. En nuestras manos está.

Javier Navascués

Visto en: Adelante la Fe


Nacionalismo Católico San Juan Bautista