San Juan Bautista

San Juan Bautista

sábado, 16 de noviembre de 2019

Conferencia sobre los medios de comunicación y control social - Video


     

Conferencia dictada por Augusto Espíndola en el marco del XXII Encuentro de Formación Católica de Bs.As. "El buen combate de la Resistencia -misión  de los fieles en horas de aflicción-", realizado entre el 18 y 20/10/2019.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 15 de noviembre de 2019

Protesta contra los sacrilegios de Francisco - Alejandro Sosa Laprida



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Francisco invocando al Espíritu Santo en la basílica de San Pedro ante la Pachamama[1]


Un grupo de católicos  “conservadores” publicó el 9 de noviembre una enésima “corrección fraterna” dirigida a Francisco[2], esta vez en relación a los actos de idolatría perpetrados en el Vaticano durante el reciente Sínodo Amazónico. Con el buen tino, además, de relacionar estos hechos con la escandalosa declaración que Francisco firmó, junto al Gran Imán de Al-Azhar, el 4 de febrero último, en Abu Dhabi:

“El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son queridos por Dios en su Sabiduría, con la que Él creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente.[3]

Muy noble y meritorio, lo de esta gente, ciertamente. Por desgracia, uno no puede dejar de comprobar que solamente tienen ojos para Francisco, omitiendo sistemáticamente mencionar los innumerables precedentes que se han producido desde el CVII, fundados en la misma raíz modernista, ecuménica y relativista de documentos tales como Nostra Aetate y Unitatis Redintegratio, siendo emblemático el caso de las  múltiples reuniones interreligiosas de Asís.

Veo que es muy duro aceptar la realidad de la crisis eclesial en toda su magnitud, y que, en cambio, es relativamente fácil embestir contra Bergoglio, ante cuyas repulsivas fechorías se hace difícil permanecer impertérrito, pero me parece que no cuestionar su origen es una postura que, además de adolecer de parcialidad, es muy peligrosa, puesto que tiende a favorecer una falsa “restauración conservadora”, que se contentaría con un retorno a formas y maneras “tradicionales”, neutralizando así toda posibilidad de una auténtica reacción católica, como sucedió durante el pontificado de Benedicto XVI, quien dejó intactos todos los falsos principios conciliares -falso “ecumenismo” e “interreligiosidad”, falsa “libertad religiosa”, etc-. Me permito recordar aquí lo que hace poco dije sobre el tema:

“Por otro lado, y sin ánimo de provocar, pues comprendo que el asunto es delicado y podría herir susceptibilidades, pregunto: este hecho tan lamentable y escandaloso de la promoción del culto de la “Pachamama” en la mismísima Roma, ¿es peor, acaso, que las múltiples invitaciones efectuadas por Juan Pablo II y Benedicto XVI a las religiones idólatras a “rezar” por la paz en Asís? Con los templos católicos cedidos a falsos cultos y la jerarquía eclesiástica incitando a los pobres infieles a que invocasen a sus ídolos y a que esperasen de ellos la obtención de la paz para el género humano, confortándolos así en las tinieblas del paganismo, lejos del único y verdadero “Príncipe de la Paz” (Is. 9, 6). Esto es algo tan grotesco que habla por sí mismo. Y con el agravante de que esas babélicas asambleas fueron convocadas y organizadas nada menos que por los supuestos Vicarios de Jesucristo en la tierra, como si toda religión fuese de suyo un camino bueno y válido para dirigirse a Dios, para orarle y para rendirle el culto que le es debido -al margen de la buena intención que puedan tener sus miembros-.[4]

No obstante, reconozco que siempre es saludable reaccionar contra el mal, aunque no se esté aún en condiciones de poder abarcarlo en su completa y vertiginosa profundidad. Lo que nos supera a todos, naturalmente, ya que sólo Dios posee una idea cabal del mismo.

Recordemos, para terminar, que estamos hablando de un hombre que es capaz de proferir locuras como ésta[5]: “No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable.[6]

Esta sola cita -una entre mil- demuestra a las claras la adhesión por parte de Bergoglio[7] al evolucionismo modernista condenado por San Pío X en su encíclica Pascendi[8] y en el decreto del Santo Oficio Lamentabili[9], y, por sus implicaciones teológicas y filosóficas, basta para dar por tierra con la totalidad de la doctrina católica. Se puede así afirmar con certeza que este hombre no profesa la fe de la Iglesia. Y que, por ende, es incapaz de “confirmar a sus hermanos” (Lc. 22, 32) en la fe. Misión ésta que constituye la esencia misma del ministerio petrino, junto a la potestad de gobernar y de santificar. Porque no se trata ya de negar tal o cual dogma en particular, como era el caso de los heresiarcas “tradicionales”, sino de volver lisa y llanamente imposible la existencia misma de los dogmas de fe. Es por eso que San Pío X, en su Motu Proprio Praestantia Scripturae[10] , definía el modernismo como la “síntesis de todas las herejías”, del cual Francisco es, sin asomo de duda, un esmerado y eficaz propagador…



[6] Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 24 de noviembre de 2013, § 129.
[7] Para mayor información sobre las innumerables herejías y blasfemias de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por las Éditions Saint-Remi en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano):
Al igual que el libro Con voz de dragón. Francisco: ¿Vicario de Cristo o Precursor del Anticristo?, publicado por la editorial Cruzamante en 2017:
https://www.catolicosalerta.com.ar/bergoglio2018/con-voz-de-dragon-tapa-y-contratapa.pdf                                                                   




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

sábado, 2 de noviembre de 2019

Shylocracia



     El flamante nuevo administrador argentino de las riquezas foráneas, el presidente marxista y abortista Alberto Fernandez, siendo agasajado con una “marcha militar”, acompañado por uno de sus principales aduladores, el gobernador de Tucumán, Juan Manzur. El detalle a destacar la presencia infaltable y festejo del rabinato que siempre resulta beneficiado con independencia del “elegido”.  

Alberto Fernandez preparándose en las asociaciones israelitas para su futuro puesto y su hijo (o hije) mostrando los nuevos valores para Argentina.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 30 de octubre de 2019

El Vaticano promueve la idolatría - Alejandro Sosa Laprida


28/10/2019
                                                                                       Descargar en PDF



Francisco asiste con recogimiento al culto de la “Pachamama” en el Vaticano



El 4 de octubre, en el marco de la promoción del Sínodo Amazónico, que se desarrolló del 6 al 27 de octubre en Roma, fundado en el manido pretexto “ecológico” -recordemos que el lema bergogliano favorito es “salvaguardar nuestra casa común”, porque de “salvar el alma”, ni noticia- e instrumentalizando, como de costumbre, al Poverello de Asís, Francisco organizó una ceremonia religiosa de carácter sincrético -en la que se mezclaron rituales indígenas con oraciones cristianas- en los jardines vaticanos.[1]

Durante dicha ceremonia, un grupo de aborígenes rindió culto, bajo la dirección de una sacerdotisa nativa, a la “Pachamama” o “Madre Tierra”, con cánticos, prosternaciones y ofrendas de alimentos, y a una “diosa de la fertilidad”, representada por la imagen de una mujer desnuda embarazada -que el servicio de prensa pretendió, en un primer momento, hacernos creer que se trataba de la Santísima Vírgen María-.

Cabe añadir que esa estatuilla pagana también estuvo presente en una procesión organizada en la basílica de San Pedro el 7 de octubre, en presencia de Francisco, y que, además, fue expuesta al culto durante todo el sínodo en una iglesia romana, Santa María en Traspontina.

Para quienes podrían ilusionarse pensando que esto no es más que un simple tributo pagado a la corrección política o un desafortunado desliz, explicable por la confusión doctrinal reinante, se vuelve necesario establecer que el obrar de Francisco[2] responde rigurosamente a los principios modernistas que profesa, totalmente relativistas y naturalistas. Transcribo unas citas suyas que ilustran este punto[3]:

«Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre.» 
«La religión tiene derecho a expresar su opinión al servicio de las personas, pero Dios nos ha creado libres: la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible.»
«Dialogar no significa renunciar a sus propias ideas y tradiciones, pero sí a la pretensión de que sean únicas y absolutas.» 
«El proselitismo es una solemne necedad, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer que el conocimiento del mundo que nos rodea crezca.»
«No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable.»
«Este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien.»

Por otro lado, y sin ánimo de provocar, pues comprendo que el asunto es delicado y podría herir susceptibilidades, pregunto: este hecho tan lamentable y escandaloso de la promoción del culto de la “Pachamama” en la mismísima Roma, ¿es peor, acaso, que las múltiples invitaciones efectuadas por Juan Pablo II y Benedicto XVI a las religiones idólatras a “rezar” por la paz en Asís?

Con los templos católicos cedidos a falsos cultos y la jerarquía eclesiástica incitando a los pobres infieles a que invocasen a sus ídolos y a que esperasen de ellos la obtención de la paz para el género humano, confortándolos así en las tinieblas del paganismo, lejos del único y verdadero “Príncipe de la Paz” (Is. 9, 6). Esto es algo tan grotesco que habla por sí mismo…

Y con el agravante de que esas babélicas asambleas fueron convocadas y organizadas nada menos que por los supuestos Vicarios de Jesucristo en la tierra, como si toda religión fuese de suyo un camino bueno y válido para dirigirse a Dios, para orarle y para rendirle el culto que le es debido -al margen de la buena intención que puedan tener sus miembros-.

Personalmente, debo reconocer que, ante la situación actual, no puedo dejar de pensar en la advertencia que hiciera Nuestro Señor, cuando, refiriéndose a los tiempos pre-parusíacos, nos alertaba acerca de la aparición de “falsos Cristos”, quienes, de ser esto posible, lograrían engañar “incluso a los elegidos” (Mt. 24, 24).

Sin olvidar a la bestia de la tierra, descripta por San Juan, que tiene “dos cuernos semejantes a los de un cordero”, pero que habla “como dragón” (Ap. 13, 11), refiriéndose inequívocamente a una impostura religiosa de alcance mundial, en la que el dragón, para poder seducir a la humanidad, se reviste de la apariencia del cordero. Y bien sabido es que el cordero representa a Cristo, y el dragón, a Satanás…

¿Puede, acaso, existir un mayor “misterio de iniquidad”, al decir del Apóstol (2 Tes. 2, 7), que contemplar la “abominación de la desolación en el lugar santo” (Mt. 24, 15), profetizada por Daniel y retomada por Nuestro Señor en su discurso escatológico? Soy consciente de que estas palabras sólo se aplicarán con propiedad al “hombre de pecado” (2 Tes. 2, 3), durante la “gran tribulación” (Mt. 24, 21), pero todo parecería indicar que los sucesos actuales son como el “tipo” de este doble anuncio profético que aún está por verificarse.

A decir verdad, los constantes episodios “ecuménicos” e “interreligiosos” organizados por los papas conciliares no deberían asombrarnos demasiado, puesto que, para el modernismo -que no es sino la versión “cristianizada” de la ancestral gnosis panteísta, como la cábala lo es en el judaísmo-, la religión es un mero producto del subconsciente. Dios se revela en las profundidades de la conciencia humana, y los “dogmas”, por tanto, son expresiones relativas y cambiantes de esta experiencia primordial, conceptualizada y manifestada desde la cosmovisión propia de cada cultura.

De ahí que cada religión, a pesar del particularismo “dogmatico” que necesariamente la caracteriza, limitándola, y que por ende no debe ser “absolutizado”, sea un medio legítimo de expresar lo divino y de ponerse en contacto con la misma divinidad, que reside en el hombre, manifestándose progresivamente, y tomando conciencia de sí misma en el devenir histórico. Hegelianismo en estado puro, en definitiva. Y esto, naturalmente, abarca todo tipo de manifestación religiosa, por falsa y aberrante que sea, la de la “Pachamama” incluida. No faltaría más…

Desgraciadamente, como ya he dicho, esta concepción modernista de la religión no es exclusiva de Francisco, sino que ha sido profesada por la jerarquía eclesiástica desde el CVII, de un modo más o menos explícito, basándose, principalmente, en los documentos conciliares referidos a las religiones no cristianas, al ecumenismo y a la libertad religiosa.

El estudio de la encíclica Pascendi, de San Pío X, condenando el modernismo, y, desde un punto de vista negativo, de la “teología” evolucionista de Teilhard de Chardin, es de gran utilidad para comprender lo que está sucediendo en la Iglesia, a saber, la infiltración de la gnosis modernista hasta sus más altas esferas, preludio, seguramente, de la “gran apostasía” final de la que habla San Pablo (2 Tes. 2, 3).

Antes de terminar, comparto dos citas que dejan bien en claro la postura modernista de Bergoglio acerca de la bondad intrínseca de todas las religiones[4]:
«El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos.»[5] 
«Pido para todos ustedes la bendición de Dios, Padre de todos nosotros, Padre de todas las confesiones.» [6]

Transcribo seguidamente dos citas finales, en guisa de postrer ejemplo -entre miles- de esta actitud de indiferentismo y de relativismo religioso promovida oficial y sistemáticamente por Roma desde el CVII. La primera consiste en un fragmento del mensaje enviado por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso a los hindúes el 21 de octubre de este año, con ocasión de la fiesta de Deepavali[7]. Es importante señalar que este tipo de mensajes vaticanos dirigidos a las “grandes tradiciones religiosas” del mundo es una constante desde hace más de medio siglo. La segunda es un pasaje de la declaración conciliar Nostra Aetatate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, aquí específicamente, en lo que concierne al hinduismo, para vincularla con la precedente.

Ellas nos permiten comprender que la raíz de la crisis inaudita que padece la Iglesia no es sólo ni exclusivamente responsabilidad de Bergoglio, por chocantes y arbitrarias que puedan ser sus maneras, su lenguaje y sus acciones, ya que él no hace sino agravar el caos mental y la confusión doctrinal preexistentes, siguiendo rigurosamente los falsos principios del ecumenismo conciliar. Deseo aclarar que lamento profunda y sinceramente si al escribir estas cosas pudiese perturbar a alguien. No es en absoluto mi intención. Pero considero indispensable ir al fondo del asunto, y desechar de una buena vez la ficción que consiste en imaginar que Francisco es “el malo de la película”. El “único” malo, entiéndase.

Bergoglio no surgió de la nada, no nos hallamos ante un infausto y desconcertante caso de “generación espontánea”, que nos obligaría a denunciar sus incontables aberraciones y tan sólo las suyas, limitándonos a “capear el temporal” de su pontificado, aguardando a que amaine una tempestad que sería de su exclusiva incumbencia. O a que el “papa emérito” -o alguno de sus lugartenientes- se decida a intervenir, y a “tomar cartas en el asunto”, restaurando el statu quo pre-bergogliano…

Dicho esto, he aquí las citas prometidas. Traten de imaginar por un momento a San Pablo diciendo cosas por el estilo en sus prédicas, la escena se me antoja surrealista…

Queridos amigos hindúes, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía cordiales saludos y sinceros deseos con ocasión de la Deepavali que este año celebráis el 27 de octubre. Que esta fiesta de luces ilumine vuestros corazones y hogares y traiga alegría y felicidad, paz y prosperidad a vuestras familias y comunidades. Al mismo tiempo, que fortalezca el espíritu de hermandad entre vosotros. (…) La religión nos inspira fundamentalmente a “ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar” -Francisco y Ahmaed el-Tayeb, Gran Imán de Al-Azhar en Abu Dhabi, el 4/2/ 2019-. (…) Sólo cuando los seguidores de las religiones se exigen a sí mismos una vida coherente con su ética religiosa, pueden ser vistos como personas que desempeñan realmente su papel de constructores de paz y de testigos de nuestra humanidad compartida.[8]

Las religiones, al tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nociones más precisas y con un lenguaje más elaborado. Así, en el Hinduismo, los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de una profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios, con amor y confianza.[9]
Por ventura, ¿hace falta precisar que éste no ha sido ni será jamás el lenguaje de la Iglesia, ni es tampoco el de la Sagrada Escritura



[2] Para mayor información sobre las innumerables herejías y blasfemias de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por las Éditions Saint-Remi en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano):
Al igual que el libro Con voz de dragón. Francisco: ¿Vicario de Cristo o Precursor del Anticristo?, publicado por Cruzamante en 2017:
https://www.catolicosalerta.com.ar/bergoglio2018/con-voz-de-dragon-tapa-y-contratapa.pdf                                                                  
[5] Declaración conjunta firmada por Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar el 4/2/2019, en Abu Dhabi.
[6] Al finalizar la audiencia con miembros de la Cruz Roja italiana, el 27/1/2018.
[7] “La divinidad que preside esta festividad es Lakshmí, consorte del dios Vishnú. Ella es quien otorga la prosperidad y la riqueza, por eso es especialmente importante para la casta de los comerciantes. También el dios Ganesha es especialmente venerado ese día. En el este del país se venera particularmente a la diosa Kali.” https://es.wikipedia.org/wiki/Diwali



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

sábado, 26 de octubre de 2019

Turbadora Coincidencia - Antonio Caponnetto




TURBADORA COINCIDENCIA
Por Antonio Caponnetto


Hoy, 27 de octubre de 2019, se cumplen 45 años del martirio de Jordán Bruno Genta; y a la par es el día en que se consumará un nuevo ultraje a la patria, dando inicio a la vez a otro ciclo de ignominia, gane quien ganare el concurso de “soberanías populares”.

Nos parece oportuno transcribir un fragmento de nuestro reciente libro “Democracia y Providismo”, en el que de modo expreso se menciona a Jordán Bruno Genta.

Ruego a aquellos amigos reales, a quienes tanto debo, que se han expedido sobre mi postura, sin conocerla, que lean el libro antes de opinar, como imprudentemente ya han opinado.

A los ex amigos, que mostraron al fin su triste hilacha de felones, tramoyistas o dementes, no les pido absolutamente nada. Dios los perdone y les remedie sus patógenas conductas.

Al resto, espadachines del facebook, titanes del tweeter, francotiradores del whatsapp, machos cabríos de la blogósfera, eruditos a la violeta, traficantes de casuística, malabaristas de artilugios éticos, jurisperitos del legitimismo de la ilegitimidad, picapleitos del siglo, leguleyos del régimen falaz y descreido, justificadores de la náusea, estériles anónimos, posteadores de naderías, cobardes de la más rancia pusilanimidad, renegados de la herencia doctrinaria recta rubricada con sangre, mansos votantes de la diosa democracia, disidentes controlados funcionales al sistema, cooperadores de la cochambre liberal, castizamente os lo digo: os podéis ir al carajo. ¡ Viva la patria ¡


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“Los defensores del <votopartideo> en la Argentina de hoy, no atienden ni entienden nada. Quieren pensar y salvar la Argentina por un mero acto de voluntarismo, creyendo que el fin justifica los medios, a grupas del sistema que llevó a la patria a ser esta cosa impensada y condenada que presenciamos con estupor. Para pensarla y salvarla hay que hacer lo contrario de la Revolución, y no una revolución en contra, según aserto inmodificable del viejo De Maistre.

Tras los oropeles vistosos de una disputatio académica, o las de­clamaciones sobre la contribución al bien común, o las disquisiciones sobre lo que enseñan los moralistas (sin preguntarse jamás algunos guardaespaldas del votopartideo qué dicen esos mismos moralistas so­bre atacar desde el anonimato internético a quien los contradice), en realidad, están calculando con quién caer mejor parados. O, como lo han dicho inverecundamente, con qué candidato evitar que les roben el coche. Bendito sea Dios que nunca tuve uno, y me da la libertad de que no me importe si me lo quitan. En esto soy bergogliano, perdonen: me tomo el subte.

Es así como les digo, aunque suene petulante. No entienden ni atienden.

Pero hay alguien que entendió, y es rarísimo que se trate justo de él. Vale la pena terminar esta carta explicándolo en dos trazos.

Cuando en su libro “Humanismo. Fuentes y Desarrollo Histórico”, Carlos Disandro explica lo que es el paradigma de la antropología católica, tras retratar al homo theoreticus, al conditor y al viator, correspondientes a la cultura helénica, romana y hebrea, respectiva­mente, se detiene en una cuidadosa exégesis del diálogo entre Cristo y Nicodemo, que está en el capítulo III del Evangelio de San Juan. De allí surgen las nutrientes para inteligir al hombre tal como es y debe ser en la inteligencia católica.

Y lo que surge es el hombre capaz de transfigurarse por la gracia, de volver a nacer, no en la carne y la materia, sino por el Agua y por

el Espíritu Santo. Es el hombre que puede tener la certeza de que Dios se hizo hombre. Y por lo mismo, el compromiso ontológico de que todo cuanto piense, diga y haga estará ordenado a Dios. Ya no puede ni quiere servir a dos señores.

En las demás antropologías hay una relación de abajo hacia arri­ba. Aquí es gloriosamente al revés. Lo de Arriba ingresa en lo histó­rico, lo Alto se abaja, el Verbo se hace carne, lo Invisible penetra lo visible, la Eternidad inhiere en el tiempo. Ya no todo es cuestión del hombre, empezando por Dios. Ahora se sabe que todo es cuestión de Dios, empezando por el hombre. Y que sólo, exclusiva y únicamente en esto, radica la tan mentada dignidad del hombre: en ser capax Dei, homo transfigurationis.

El tumor espantosísisimo que corroe a toda la antropología mo­derna –empezando por la que se enseña hoy en la Iglesia– es la supre­sión del hombre de la transfiguración y su correlato lógico: el des­tronamiento del Gran Transfigurador. En consecuencia, todo resulta historificado, des-eternizado, inmanentizado, secularizado: subverti­do. Es el primado brutal del naturalismo.

La política, dice Disandro, no ha escapado a esta tragedia. “En la ubicación respecto de la política, el concepto de poder se ha convertido para el cristiano en la mera cantidad de votos; esto significa una secu­larización del sentido cristiano del poder. Así en todos los sentidos y aspectos de la comunidad; se confunde entonces cristianismo con justi­cia social. El cristianismo no es eso. No decimos que la justicia social no sea una cosa importantísima que debamos llevar a la práctica, pero ello será imposible si no la enraizamos en el principio verdadero. La justicia social no puede estar desvinculada de cuanto venimos explicando [el renacer del hombre por la gracia]. Esta desvinculación no tiene sentido para el cristiano y además es un absurdo, aparte de ser una herejía. Se trata de una cuestión fundamental: lo que decimos de la justicia social podemos decirlo de la política. Una política de inspiración cristiana que deja esta cuestión de lado, nada tiene de cristiana. Será otra cosa pero carece fundamentalmente de la significación cristiana”.

No me vengan con el zonzo argumento ad hominem. Yo sé muy bien quién es Disandro y todo lo substancial que nos separa de él. Y

sé muy bien que esto que acabo de transcribir entra en colisión con lo que él mismo hizo en materia política. Peor para él si se contradijo. Lamento y repruebo su incoherencia, pero celebro y admiro la hondí­sima certeza del modo católico de concebir la política que manifestó en estas páginas.

Si matamos al homo transfigurationis, y en su lugar entronizamos al homo calculator –la tipología sigue siendo disandrista– ya no será posible edificar la política ni la justicia social que aquel cinceló en la Edad Media Cristiana, y que ha de llamarse media, porque el homo mediator la protagoniza y ejecuta. Esto es, el mismo hombre de la transfiguración que quiere hacer de pontífice, de puente, de enlace entre los visibilia e invisibilia Dei. Pues sabe que, en la medida en que se convierta en un pontón fiel y leal, todas las cosas podrán ser ins­tauradas en Cristo. Tal vez ahora se entienda mejor, porque los mis­mos guardaespaldas de la inserción en el sistema democrático le han dedicado también su tiempo a cascotear el rancho de la Edad Media. Saben lo que hacen estos muchachos.

Se darán cuenta el sinsentido que tiene para mí proseguir este debate. No me interesa quedarme con la última palabra, ni que me levanten el brazo en el ring prosaico de los pugilatos ideológicos. No ando ni anduve nunca por la vida marcando con el dedo a los presuntos o reales pecadores, y me importa tres belines qué hace cada quien con sus bragas, sus candidaturas y sus boletas electorales.

No tengo por ídolos a Kant, ni a Jansenio ni a Donato. Sigo sin poder sacarme del alma esta imagen que marca mis predilecciones po­líticas, morales y filosóficas: Genta, el hombrevida chestertoniano por antonomasia, partido al medio por once balazos, yace en su féretro. Yo, con mis veintitrés años flamantes, lo miro rezando y rezo mirándo­lo. Es el icono de la política católica. El hombre de la transfiguración y de la mediación. El hombre de las misiones en aislamiento y en soledad, sin poderes terrenos ninguno, a contracorriente del mundo, de las elecciones, de los partidos, de los acomodos, de los maridajes.

Además, aquellos con quienes se supone debería debatir, son personas cultísimas, no lo niego, pero no entienden en serio cuál es mi mensaje. Insisto: ni entienden ni atienden. He llegado a la ínti­ma y segura convicción, transida de pena, de que en materia política hablamos idiomas distintos.


Ellos están con el homo calculator. Y no trepidan en construir una nueva hagiografía, en la cual, los santos, ya no serán venerados por haber renacido por el Agua y por el Espíritu, sino por haber sido del partido radical, del conservador o de la demo­cracia cristiana. Junto a la neo-hagiografía van cincelando las bases de una neo-historia y de una neo-política. En la primera habría que desmitificar el Medioevo como modelo de Ciudad Católica y presentar a los primeros cristianos –león más, martirio menos– como razonables convividores del Imperio. En la segunda, habría que abrazarse nomás con los secularistas del poder.

No cuenten conmigo para alimentar esta discordia. Lo que tenía que decir ya está dicho. Pero estoy disponible para festejar la Espe­ranza; y enarbolada al tope, seguir haciendo lo que humanamente po­damos por la patria yerma. Por lo pronto –y para escándalo de pragma­tistas– rezar por ella.





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