San Juan Bautista

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lunes, 24 de enero de 2022

Castellani Apócrifo: "El Vacunador" - Antonio Caponnetto

 


EL VACUNADOR

Por Antonio Caponnetto

 

  Apenas pudo la Joya del Cielo liberarse de las estrofas de Estanislao del Campo, para que los argentos insulanos todos pudieran decir: “cuando a gatas la puntita del sol comienza a asomar”, asomóse nomás y tiñó de amarillo el paisaje, excepto para nuestros hermanos mayores que ya tienen girasoles propios.

  Andaba Sancho sobrevolando la Costa Atlántica a grupas de Clavileño –pues le habían asegurado que las sombrillas de los turistas eran tan peligrosas como los vendedores senegaleses deambulatorios- cuando recibió una llamada urgente del PIS (Programa Integral de Salud), conminándolo a que arribara cuanto antes a la sede de la Comandancia.

-“¡Brevitatis causae!”, le había dicho el Director del mentado PIS; y aunque Sancho venía flojo de latines, nada le costó asociar la sigla demandante a ciertas urgencias, como las que él mismo había padecido con su señor en ciertas ocasiones, tras yantar manjares lenitivos. Y ordenó el aterrizaje, más súbitamente que canonización posconciliar.

Fue llegar al Fuerte y verse rodeado de una comitiva variopinta y surtida, cual el tinglado de la antigua farsa del que le hablara su cuasi paisano Benavente. Dado que a nadie distinguiera entre el aluvión y el cúmulo, sobrevínole uno de sus habituales ataques de refraneritis asintomática, de cuyas muestras este cronista, dado a cierta inverecundia, apenas si registra dos y estotro más, o sea un triduo: masa mal compuesta/ a sufragio apesta; el que nace p’al piquete/te robará hasta el retrete; en casa de herrero/coima de Cafiero. Y se hubiera pasado la mañana enhebrando adagios, si no le saliera al cruce Maese Nicolás, bisnieto del celebérrimo barbero, que acercándosele a la oreja diestra, hasta donde permitían los carrillos ajamonados del Gobernador, le susurró sin más trámites:

-Su Ostentosidad, perdone usted que lo hayamos hecho aterrizar sobre el pucho, pero está pasando algo serio en el Hospital Principal Insulano, y necesitamos que lo vean sus ojos; quiero decir los suyos propios, no los del Jefe del Hospicio, pues aunque se autopercibe monóculo, le hemos prohibido que lo declare por terror a la similicadencia de la que es capaz la chusma, ¿me entiende?

-¿Qué clase de auto es ese Auto Percibe?, inquirió Sancho, que sólo montaba rucio los más días y carroza enguirnalada las fiestas de guardar.

-No quiera saber, Su Rimbombancia, que ya me confesé para las Navidades y me tiene que durar hasta la Pascua. ¡Vamos pronto al Dispensario! Y quedando en ascuas el Soberano, quedaron los demás con él, según mandaban los protocolos.

Atento estaba Sancho a lo que pudiera encontrarse en la Policlínica, cuando a metros de ingresar vio a un mocetón que no frisaría la cincuentena, voceando (con la mano derecha convexa sobre la comisura izquierda), al modo de los lejanos canillitas porteños: “¡Hay Pfizer, Moderna, Sputnik. Astrazéneca, Johnson, sextaaaaaa! ¡Hay contagios, pandemias, muertes en masa, apocalipsis geriátricos...salió la Pfizer dosis veinticuatro, gratis la Yooooonnnnsooonnn, señores ! ¡Aproveche señora, vacunamo’ yernos, nueras, parientes políticos, suegras, gratiiiisssss, la sextaaaa, dosissss! ¡Compro termómetros, oxímetros, supositorios hipotérmicos, comproooo!”

Oyólo al voceador compulsivo el Edecán de Turno, famoso por su lubridez, y le preguntó al Dr. Wikipedia en voz queda: “Pinacoteca de la Ciencia, tú que lo sabes todo, ¿en cuál sentido de la palabra vacuna el Jeringo? Y otrosí Versado Almotacén, los muchachos quieren saber si ya salió la cepa theta. Ojo, es por prevenciones que se pregunta...

No pudo satisfacer la demanda polisémica el alto dependiente, porque apartando Sancho al Dr. Wikipedia con su gracilidad corpórea habitual, lo llevó hasta un ángulo oscuro –do no había ningún arpa becqueriana sino una charcutería clandestina- y sin disimular su ignorancia, lo que era natural en él, intercambió estos laconismos con el Gran Ministro.

-Escuchá Wiki, ¿me parece a mí o este vacunador chamuya?

-Su Fulgidez, recuerde usted que en tiempos de Rosas, el Ilustre Restaurador inoculó a las tribus indígenas, salvándolas de la viruela.

-Tengo presente tamaño gesto, pues me lo ha contado el Beato Saldías; pero una cosa es meter cánulas a huarpes, ranqueles y borogas, veramente apestados, y otra andar inyectando a diestra y a siniestra, a niños y adultos y ancianos de cualquier edad, estado salutífero normal, y de prepo, mezclando pócimas, dosis y marcas sin consultar al Sabio Esquife y a la docta Urganda, en quienes confiaba la sanación de sus calenturas Mi Señor Don Quijote. Y una cosa es que mande la orden El Señor de las Pampas y otra el Patán de las Pompis.

-Interpele al Jeringo directamente, Su Estruendencia, y saldremos del intríngulis. Cualquier duda me llama por la Aplicación Aghataura Atiende, Triple A, punto com...

-¿Triple A, inquirió Sancho?, ¿no había otro algoritmo?, interrumpió el Gobernador, fingiendo saber lo que significaba el neovocablo. Pero ya era tarde para rectificaciones, pues un grupo inadaptado extremo-derechoso de la Guardia Regia hacía sonar sus tambores en señal de aprobación por la sigla salida del magín de tan Alto Funcionario.

Fue toda una y expeditiva la decisión de Sancho de confrontar con su habitual guapeza al Jeringo, valiéndose esta vez de una cachiporra que había pertenecido al prete Alberto Cejas Tupidas, cuando oyó clamores, rugidos y abroncadas que venían de un grupo compacto, desfilando disciplinadamente, con varias pancartas en ristre. Decía una: ¡Saquen su jeringa /es cosa de Mandinga!”. Y la otra “Se va a acabar, se va acabar/ esa costumbre de inocular!”. Y una más osada en la retaguardia, casi a hurtadillas: “Lo juro/ lo juro/ el pase sanitario/ se lo meten en cianuro!”

-Estos son otra vez Los Miseros??? -acertó Sancho- con su caudillo Anacleto al frente. Seguro que vienen para pedirme que derogue la Traditionis Custodes de Georgius Iscariote. Tendré que hacer un curso acelerado de regalismo, ¡pardiez!

Tomó nomás la palabra el ínclito Anacleto, ya otras veces protagonista de proezas y admirador del tronío de Sancho, y fabló de este modo:

-Su Ingeniosidad. Aunque entre nosotros hay médicos que no le van a la saga ni a Galeno ni a Hipócrates, y muchos de ellos han ganado el Bálsamo de Fierabrás de Oro que entrega anualmente la Academia Diamantina de Bochos, quien por la gracia de Dios le dirige ahora la palabra, en nombre de la gimiente polis, ni siquiera sabe poner una curita...

-(Arrancó mal, pensó Sancho, ya se metió con los curas, seguro que aparece algún abusador, malhaya...)

-...ni tiene otros títulos para hablarle que el sentido común, el sentido de lo obvio y el principio de identidad; dones todos que heredé de mis antepasados, fundadores de esta Ínsula. Es que no es especialidad de médicos la rogativa que vengo a pediros, sino de fijosdalgos, rubro en el que Su Magna Refulgencia tiene sobrados kilates...

No comprendiendo Sancho si lo de los kilates era dicterio o remilgo, la dejó pasar con el gesto universal de “non la fare lunga”.

-...Remítase Vuesa Merced a las evidencias. Vacunados abundan que mueren, que contagian, que quedan mitad pasmarotes, malquistos o gaznápiros, que contraen repetidas veces las pestilencias mortíferas, como el finado que viera VE con su Amo, trasladado de Segovia a Baeza, cuando la aventura de los encamisados o enlutados. Vacunados dosipedendientes con más pinchaduras que techumbre de pobre, con más lutos que la viuda de Mambrú, más dolores que un ecce homo y menos lozanía que Lázaro con sus tres días de tumba. Y mientras males sin cuento se suceden simétricamente, entre jeringueados y no jeringueados, pingües negocios hacen las multinacionales de barberos, sanadores, medicastros y matasanos, sin contar las libertades legítimas y concretas que nos despojan, ni las neonormalidades aborrecibles que nos imponen, ni los pasaportes que nos exigen para empinar el codo en las fiestas del pueblo, abrazar a nuestros nietos o adorar al Dios Uno y Trino en las capillas de la aldea...

Debió cesar abruptamente su arenga Anacleto, pues vino el Controlador de Aforos de Mitines Disidentes a exigirle que se dejara escanear el Código QR que por ley debía tener grabado en la frente.

No se aguantó Sancho que le copara la parada el Aforólogo, y desenfundó las boleadoras con tanta prontitud y veteranía, que dos de las tres bolas fueron a parar a las anatomías homónimas, cayendo la tercera en la mala testa, a la que dejó averiada.

Ipsofacto mandó capturar al Jeringo que seguía voceando sus enemas a grito pelado, y teniéndolo frente a frente y brazo a brazo le dijo:

-Óyeme, vacuno zurumbático y trapisondista, ya que llamas en griego a las distintas cepas del Covid que se esparcen en mi ínsula con ardides de hechicería y nigromancia, dime antes de que se agote mi paciencia ya mil veces agotada, cuál es la cepa Iota Unum Mateo 5, 18 y cuál la Cepa Alfa y Omega, Apocalipsis 1, 8.

          -¿No hay múltiple choice?, preguntó el Jeringo, con tantos temblores a cuestas como Caucete; ¿allow me to send a twitter, Mr. Panza?. Le puedo ofrecer un combo de rusa más placebo más inglesa más...

  Con las manazas todavía prendidas al cogote del pobre Jeringo, que lentamente trataban de despegar del objeto de su ira El Edecán de Turno y el Dr.Wikipedia, el Gobernador, en uso de sus Facultades Higiénicas Extraordinarias, concedidas por la Legislatura, dictó la siguiente:

SENTENCIA

  *Ningún ciudadano de esta ínsula, ni ebrio ni dormido, ni con resaca, quebraduras, ventosidades, febrículas o mal de Fernández, podrá ser obligado a dejarse inyectar ningún elixir o potingue ad experimentum, o hablando con propiedad, al voleo.

  *Se exigirá a los súbditos cuatro clases de Pasaportes, el San Pantaleónico, el San Cosmedamiano, el Sanroquense y el Lourdesiano. No vale hacer mula con el Gauchito Gil, la Difunta Correa, el Tucho u Ojea Quintana.

  *Será castigado con pena justa y sanción acorde todo aquél que sea sorprendido saludando con el puñito aputinado, negándose a abrazar a sus seres queridos, embarbijando a sus hijos o restregándose con alcohol en gel después de cada bostezo o escapándose de una ronda de cimarrones.

  *Se pone en vigencia la Agenda 2033, en celebración de los 2000 años de nuestra Redención y la Agenda 2031, con motivo del Quinto Centenario de la aparición de la Guadalupana. Ambas iniciativas quedarán a cargo de la Orden Redentora de Covidianos (O.R.C). Inútil presentarse sin hisopado de testosterona.

  * Se llama a concurso de graffitis en los baños termales públicos, para hacer rimas obscenas con los nombres de Soros, Bill Gates, Klaus Schwab, Xi Jinping y Rockefeller.

  *Será justicia y antídoto.

  Dada la cual, se impartió la señal de los festejos, los cuales consistieron ese día, en un apagón de celulares, un diccionario español-kicillof, una terapia de ventosas, tres tiradas de cuerito contra el empacho y un pote de aceite de ricino a los vacunadores seriales, acompañada la ingesta de la inigualable versión de Giovinezza a cargo de Beniamino Gigli.



 

lunes, 3 de enero de 2022

Crónica de una imbecilidad anunciada - Augusto TorchSon

 


Sucedió en un cierto tiempo que la ciencia había alcanzado tal grado de complejidad y avance que se podía prescindir completamente de las religiones y hasta de la historia, que hasta esos momentos se usaban para tratar de mantener a la gente dentro de ciertos límites para conseguir una sana convivencia y orden  social.

Es por eso que las escuelas dejaron de enseñar lo que tanto tiempo había servido para lograr tales fines, ya que ahora, el simple avance científico demostró dar las respuestas a todos los cuestionamientos y problemas de la humanidad, dejando a los especialistas el conocimiento y el resto simplemente gozando de los beneficios, sin necesidad de corroboraciones ni esfuerzos intelectuales de ningún tipo. 

Ningún sentido tenía en estos momentos de progreso, inútiles saberes como la filosofía. Cuestiones que se devenían abstractas demostraron distraer a las personas de problemas concretos, por lo que el siglo de la iluminación había llegado finalmente, otorgándole a la Ciencia la importancia que realmente merecía. Incluso los más destacados científicos, que pertenecían a un grupo que se consideraba elegidos por Dios para salvar al mundo, en un acto de inmensa humildad reconocieron que los nuevos descubrimientos indicaban claramente la inexistencia de tal entidad, aunque seguían reconociéndose como los salvadores para así mejor ayudar.

Así fue que se acabaron los gobiernos corruptos y se establecieron comités científicos internacionales en un principio, y supranacionales después, logrando terminar con las fronteras y todo lo que dividía al hombre, terminando con costumbres y tradiciones que solo servían para que los nostálgicos tengan motivos para justificar su fracaso y su tristeza, generando no pocas veces una inusitada violencia fruto de la intolerancia e ignorancia.

Con gran beneficio para la humanidad, cayeron los condicionamientos que tanto tiempo sirvieron para oprimir y dividir, estableciéndose finalmente una estandarización cultural en donde la gente no era distinta por sus supuestos sexos determinados por la biología, sino de que estaban igualados por su carácter de hijos de la Madre Tierra como bien enseñaron los iluminados comités científicos. Ya se había logrado emancipar a la Madre Tierra del erróneo concepto de “naturaleza”, lo que otorgaba libertad incluso a ella misma para crear nuevas leyes y reglas que los científicos iban oportunamente descubriendo y regían con las mismas a la humanidad.

De igual manera, para terminar con las diferencias que surgían por las desigualdades materiales, se estableció un sistema de ingresos no basados en beneficios conseguidos por el solo hecho de haber nacido en una familia con recursos innecesariamente excesivos, o en supuestos esfuerzos o virtudes que lo único que hacían era generar rencores y aumentar las "grietas" sociales. Esto se pudo lograr,  reemplazando las vetustas concepciones de lo bueno y justo por un sistema en el cual la distribución igualitaria de los recursos se asignaba otorgando simplemente el usufructo y no la posesión de los bienes, logrando que la gente "no tenga nada y sea feliz". Y así como se terminaron las falsas diferencias entre los sexos impuestos caprichosamente en nombre de la “naturaleza”, desapareció igualmente la diferencia entre viejos, jóvenes o infantes, otorgándole a todos el mismo status en la sociedad, para lo cual se tuvo primero que terminar con el primer y más terrible núcleo de dominación y diferenciación, la familia.

Otro inmenso progreso que trajo equilibrio al plantea, fue el considerar a los animales en igualdad de condiciones y dignidad que el hombre, por lo que pasaron a tener iguales derechos.

Todo era libertad, igualdad y fraternidad cuando la armonía se vio sacudida por la situación más azarosa. Un hermano buitre, en una de las salvajadas que los científicos todavía tratan de evitar, se comió a un hermano ratón, el cual estaba infectado al haber ingerido desechos químicos (por su reticencia a aceptar el alimento balanceado y gratuito a su disposición en todas las esquinas otorgado por la gobernanza científica). Dicho hermano buitre al defecar en vuelo (cuestión próximamente a ser solucionada por los científicos adaptando los baños igualitarios para evitar la incomodidad de las pobres aves al tener que perder su pudor en vuelo por tradiciones anacrónicas), terminó arrojando sus deposiciones sobre un mercado local de comidas, en donde, quienes comieron la mercadería contaminada, esparcieron la más atroz peste de la historia.

Lo más terrible de esta nueva enfermedad, es, que además de ser indetectable para los microscopios y demás instrumentos científicos, infectaba a las personas que estaban en una condición terriblemente crítica, sin que ellos mismos lo notaran. Gracias a la Ciencia, se descubrió un método de detección que permitió a tanta gente que se creía sana, enterarse de la mortal condición que padecían, pudiéndose hospitalizar inmediatamente. Lamentablemente la enfermedad era tan terrible que casi todos los internados terminaban muertos a pesar del inmenso esfuerzo de los heroicos trabajadores sanitarios, que aplicaban los más estrictos protocolos dictados por los científicos.

La enfermedad era tan terrible que casi toda la humanidad estaba infectada o lo había estado sin haberse enterado. Ante esa situación, la gobernanza científica decidió que tenía que salvar a la humanidad, y dejando de lado los lujos que se les habían concedido en agradecimiento a los inmensos avances logrados, se dedicaron sin descanso a generar un medicamento eficaz que terminara con este gran flagelo.

En otra muestra de la infalibilidad científica, en tiempo récord se encontró una cura.

Increíblemente, en este camino de progreso ilimitado, aparecieron los que caprichosamente y sin ninguna justificación, se resistieron a ser salvos por la Ciencia. Ese ínfimo porcentaje de pobres seres con su luz opacada por antiguos genes con nostalgia por los tiempos de oscuridad; "no estando inmunizados" hicieron que "los inmunizados sigan enfermando", a la vez que generando nuevas variantes de la enfermedad cada vez más irreconocibles e indetectables que siguieron afectando a la humanidad.

La gobernanza científica, contra sus más altas aspiraciones de igualdad y libertad, tuvo que tomar con mucho dolor la decisión de asilar primero a los no inmunizados contaminantes y después a forzarlos a inmunizarse.

A pesar de esas tan poco agradables medidas tomadas por los grandes benefactores de la humanidad, ya era demasiado tarde. La inmensa bondad de los científicos los hizo ser demasiado tolerantes y no obligar a sus protegidos a cuidarse en contra de su voluntad a tiempo, lo que llevó a que la enfermedad mutara de la forma más increíble e inesperada.

Si antes la peste enfermaba a quienes requerían de los testeos de la gobernanza para enterarse de su terrible condición, en estos momentos directamente los mataba sin que los pobres e incautos ciudadanos se enteraran, hasta que el nuevo test les confirmaba su deceso.

Fue así que los que descubrían su nuevo estado, se dirigían resignados y se arrojaban a fosas comunes (debido a la inmensa cantidad de test "negativos de vida") en donde los "muertos asintomáticos" eran sepultados con gran dolor por la gobernanza.

Resultó entonces, que lo que fue una tragedia con las dos terceras partes de la humanidad exterminada, permitió sin embargo a la gobernanza dedicarse a cuidar de esta porción de ciudadanos que trabajaban arduamente y sin descanso para agradecer la bondad de sus salvadores.

 

Augusto Espíndola

 

No hay ciencia más acabada

que el hombre bien acabe,

porque al final de la jornada

el que se salva sabe,

y el que no, no sabe nada.




La libertad

 


En la página 121 de la sobresaliente obra de Juan Vallet de Goytisolo, “Sociedad de Masas y Derecho”, se encuentra la siguiente cita de Josep Torras I Bages, Obispo de Vich, conceptuando perfecta y claramente a la libertad. Consideramos que recordar esta frase es muy oportuno hoy, cuando muchos jóvenes se descarrían en el libertarianismo:

 

“Proclamar que el fin social es la libertad, es no solamente anárquico disolvente, negación del vínculo social, sino absoluta contradicción, pues la libertad es una facultad, un medio, y un medio nunca podrá ser un fin […] Todo fin pertenece al orden ético; por eso en toda filosofía racional se dice que el fin caracteriza a la acción; por el contrario, la libertad no pertenece al orden ético, en sí es cosa indiferente, se habet ad oppositum, según la expresiva frase escolástica, no es buena ni mala: será de una u otra condición según se aplique a un fin bueno o malo”.

 

En la misma línea, el egregio notario español, Vallet de Goytisolo, menta el mito de Ícaro, comentado por Edmund Beaujon: “¿Cuál es, en definitiva, la tragedia de Ícaro? La de no saber sus limitaciones, la pérdida del límite, de la medida, de sus dimensiones justas. Dédalo conoce bien estos límites y al mismo tiempo teme la audacia de su hijo. ‘Sigue en la vía del medio. Si rozas las olas del mar, ellas impedirán tu vuelo; si huyes hacia el cielo azul, el fuego quemará tus alas. Conserva la vía del medio’. Pero Ícaro ‘se abandona a la alegría del vuelo impetuoso’, no mantiene el rumbo distante del fuego y del agua, y muere.” Tales son las consecuencias de la errónea y anárquica libertad liberal, que hay que rechazar. El correcto concepto de libertad lo enseñó siempre el catolicismo y la filosofía clásica, como se desprende de los mentados párrafos.

 

Fuente: Revista Verdad