San Juan Bautista

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lunes, 4 de marzo de 2013

¿Es posible que un Dios que ama a sus hijos los castigue? - Augusto TorchSon

  Quienes concurrimos a la Misa Tridentina, estamos en mi ciudad acostumbrandonos a que sucedan extraños percances. En el caso de ayer quién tenía que abrir el templo no estaba anoticiado de la celebración litúrgica y tanto sacerdote como fieles quedamos afuera hasta que nos fuimos a otra Iglesia para no perder el precepto dominical.

  El tema es que en esta Iglesia a la que tuvimos que concurrir como última posibilidad, el sacerdote me sorprendió con algo que ya no debería hacerlo por lo frecuente de su prédica.

  En su homilía repitió varias veces que Dios no castiga sino que nuestros pecados tienen consecuencias por sí solos.

  Sin desconocer que el pecado por sí solo tiene consecuencias gravosas, tampoco podemos decir que por esto Dios no castiga. Esto suena bastante a psicologismo new age relacionado con el karma.

  En otra oportunidad me tocó ir a una Iglesia de redentoristas en donde el sacerdote dijo en un acalorado discurso (más que homilía ya que incluyen aplausos y otras manifestaciones de algarabía) que quien diga que Dios castiga, miente con todos sus dientes. Para tratar de entender esta última proposición tendríamos que preguntarnos si Dios puede mentir sobre sí mismo ya que la Biblia habla al respecto. Probablemente el sacerdote aduzca que está excluido de mentir con todos los dientes ya que Dios al ser puramente espiritual carece de estas piezas, pero en fin…

  El segundo mandamiento en Éxodo 20:7 dice “No tomarás en vano el nombre de Yahvé, tu Dios; porque Yahvé no dejará sin CASTIGO a quien tomare en vano su nombre”

  La verdad que poco se cree hoy en día en los diez mandamientos, por lo que hagamos un intento más “actual” ya que se pretende que Jesús es solo amor, amor y amor. Veamos:

  En Mateo 25:26 Nuestro Señor respecto a quienes no hicieron el bien a los suyos dice: Y estos irán al CASTIGO ETERNO, y los justos a la vida eterna”

  En Romanos 12:19 se lee: Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: YO CASTIGARÉ”

  Pero ahora parece que uno puede cometer las atrocidades más grandes total Dios es bueno y el infierno no existe, o tal vez porque está ocupado en cosas más importantes que las travesurillas de sus niñitos (capaz que ahora con el Conclave), por eso debió crear el autocastigo que funciona en piloto automático.

  La creencia popular que, como venida de la masa tiene como único fundamento la repetición incansable hasta que fuerce nuestro intelecto; dice: “todo se paga en esta vida”. Al respecto decía el mártir argentino Jordán Bruno Genta que es una falacia pensar que el malo la pasa mal o muere sin antes haber sufrido terriblemente. Y la verdad es que vemos que mientras más malos, mejor les va. Pero la persona que no tiene fe no se da cuenta de la finitud de este mundo y de lo efímero de su bienestar.

  Algunos sostendrán que los malos no pueden dormir tranquilos y esto lo dice gente buena que se quiere dar ánimo para tratar de autoconvencerse y vencer el insomnio que padecen.

  Por eso hablar de Sodoma y Gomorra, el Arca de Noé, la advertencia a Nínive, la torre de Babel o el mismo libro del Apocalípsis, nos convierte en fanáticos y masoquistas.

  Y entonces, ¿como puedo justificar el castigo de un Dios que es amor?, justamente porque ama. Y para eso leamos Eclesiásticos 30 para entender la forma en que deben corregir los padres a sus hijos: 1 “El que ama a su hijo lo castiga asiduamente, para poder alegrarse de él en el futuro”, 2 “El que educa bien a su hijo encontrará satisfacción en él”, 11 “No les des rienda suelta en su juventud”, 12 “pégale sin temor mientras es niño, no sea que se vuelva rebelde y te desobedezca”, 13 “Educa a tu hijo y fórmalo bien, para que no tengas que soportar su desvergüenza”.

  Me imagino cuantos psicólogos se rasgarán las vestiduras ante estas enseñanzas, aunque como la premisa es no sufrir ni ser violento, se habrán comprado un mameluco para bajarse el cierre a modo de Caifás versión light.

  Pero lo cierto es que como Dios ama, castiga para corregir y como también es justo, para dar a cada quien lo que se merece y por último para evitar que el mal se esparza.

  Como ahora lo que es Dios no está dado por lo que Él mismo es, sino por la decisión de la mayoría, parece que habría que hacer entender a diosito que la afirmación de “Yo Soy el que Soy” (Éxodo 3:13) es poco democrática, y en la moderna concepción del mundo o Dios es democrático o algo que es más terrible aún, que la democracia es Dios.

  San Alfonso Maria de Ligorio decía: "Dios... aguarda pacientemente hasta que se cumpla la medida de los pecados, y a partir de este día ya no espera, sino que castiga"

  Acojámonos y sometámonos a la pedagogía divina que supera cualquier entendimiento humano con Fe y confianza, sabiendo que Dios ama a sus hijos y por lo tanto quiere lo mejor para nosotros.

Trabajando para que Cristo reine y vuelva pronto.

Augusto TorchSon


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