San Juan Bautista

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martes, 5 de abril de 2016

La democracia como propiciadora y precursora del Anticristo - Augusto TorchSon



  Parece exagerado el presentar a la democracia como uno de los mayores males de este tiempo, sin embargo nos atrevemos a afirmarlo ya que es la generadora de las mayores  perversiones de la actualidad. Resulta lógico que así sea ya que las democracias liberales actuales, tienen como origen la revolución francesa con su consigna satánica de “Aplastad a la Infame” refiriéndose a la Iglesia.

  Si bien ya tratamos el tema de la soberanía popular que le sirve de fundamento a este sistema, podemos repasar el tema diciendo como León XIII enseñó con toda claridad que la perversidad de dicha propuesta radica en considerar que el poder procede del pueblo y que los que ejercen el poder lo ejercen no como cosa propia, sino como delegación del pueblo. Esto implica el error de desplazar a Dios como el origen de todo poder, pero además, plantea la inmensa mentira de considerar que el pueblo efectivamente gobierna, cuando la realidad indica que al elegir un mandatario, es éste el que gobierna y no el pueblo, teniendo absoluta independencia para actuar sin estar atados a ninguna promesa electoral o supuesto mandato popular. Y repasando una cuestión antes tratada y como para reforzar la cuestión sobre la mentira de la soberanía popular, recordamos lo que decía Fulvio Ramos al sostener que para que exista “poder” se requiere quien mande y quien obedezca, y si todos mandan, no hay quien obedezca, y si el pueblo no puede mandar, significa que no tiene dicho poder, y si no lo tiene, mucho menos lo puede transferir, y si esa soberanía popular no existe, arrastra al Estado el que no puede existir sin poder. Y nuestra Constitución Nacional como la de muchísimos países del mundo basan su sistema en esta inmensa y  ridícula mentira: la soberanía popular.

    Esta cuestión es la que estuvimos leyendo en las cartas que el Dr Caponnetto publicó en nuestro blog  (aquí y aquí), respecto de la disputa que sostuvo con el Dr. Hernandez sobre la cuestión de la “perversión democrática” y su participación en la misma.

  Ahora, el Magisterio eclesiástico en sus años gloriosos y con innegable base tomista estableció lo referente a estas cuestiones con incuestionable claridad; sin embargo, nos dicen que no tenemos que dogmatizar dicho magisterio, pero sin aclarar que es lo que consideran erróneo del mismo, lo cual nos hace suponer que este cuestionamiento tiene más que ver con justificar conseguir un lugar en el sistema y no con una defensa doctrinal. No fueron sólo los Papas León XIII, San Pio X, Pio IX y Pio XI (entre otros) los que manifestaron la correcta postura al respecto, sino hasta el mismo Pio XII al que hoy se le pretende atribuir amenazas de incurrir en pecado mortal a quienes no participen en el ritual religioso revolucionario del “sufragio universal”. Y así sofísticamente se justifica el accionar en el sistema con el “Dad al Cesar lo que es del  Cesar y a Dios lo que es de Dios”, como si lo político no tuviera su origen en el mismo Dios, o sea, reconocer al mismo Cesar como creatura (cualquiera sea el tipo de gobierno). Así al pretender justificar la participación política dentro del perverso sistema partidocrático de las democracias modernas el dr. Hernandez sostiene que: “Pensar que es imposible vivir en la política la moral católica es desconfiar de Dios y de la naturaleza movida por Él, y de que Dios ha hecho al Estado perfectivo del hombre, y estamos obligados a buscar el bien común político”, pero al realizar tal afirmación se presume que la única forma de la búsqueda del bien común, y por consiguiente de acción política es la que se da dentro del gobierno democrático,y además se desconoce la realidad por la cual, para llegar a dicho poder, los partidos políticos del mundo entero se financian con dinero proveniente del narcotrafíco, trata de blancas, juego, y demás actividades mafiosas, y en el caso de nuestro país, se cambian votos por promesas de puestos en la administración pública, subsidios, promesas de negocios con el estado, dinero y hasta droga según sean los sufragantes de clase media, alta, o baja. Y como si esto fuera poco se soslaya la realidad que demuestra con claridad que cada año en las democracias del mundo se imponen leyes más pervertidoras del orden natural, para degradar y destruir moralmente a las naciones a las que pretenden perfeccionar . Y al respecto decía Leopoldo Lugones: “Para quienes creemos que la bondad de un sistema político o social consiste ante todo en que sea practicable, lo cual significa la capacidad de realizar sus propósitos de bienestar común; que su persistente inadecuación a este objeto permite calificarlo de malo, y que la práctica del mal no ha de redundar en bien con prolongarse sino, al contrario, en mayor mal todavía; la fe que analizamos constituye un caso de optimismo frecuente que el demócrata en cuestión proclame su ateísmo como una expresión de superioridad intelectual . Entre Dios y el contrasentido irracional que acabamos de exponer, prefiere y profesa este último en nombre del racionalismo… firma todavía el demócrata, lo que ha menester reformar es el hombre y no el sistema; en otros términos, acomodar el cuerpo al traje  no el traje al cuerpo, con disparatada inversión de relaciones naturales, lógicas y posibles, aunque el sentido común enseña que si un traje incomoda se lo reforma, para cambiarlo definitivamente por otro cuando así tampoco sirve”.

  Por eso nos sorprenden los nacionalistas “católicos” que omiten la catolicidad a la hora de la acción política ya que esto conlleva el error esencial de buscar un bien común inmanente soslayando el más importante que es el trascendente, el espiritual; y así las sociedades civiles que son de derecho humano, se pretenden imponer por sobre la Iglesia que es de derecho divino. Y hoy hasta en la neoiglesia, aplicando inversiones antropológica similares, vemos que se promueve más el “como” sobre el “qué” que se traduce en la preeminencia de la “praxis” dejando en la estantería de las viejas reliquias a los dogmas y la sana doctrina.

  Es empíricamente comprobable como las masas democráticas destruyen sus sociedades en nombre de la libertad; libertad que consiste en buscar un bienestar personal prescindiendo de lo dispuesto por Dios. Por eso es que olvidando al supremo Ordenador, las democracias son verdaderos “desordenes ordenados”.

  El político católico no puede participar de una mentira para tratar de conseguir un eventual bien, y mucho menos en un sistema que para llegar al poder hay que hacer tantas concesiones con los principios que son innegociables para los católicos; ya que al llegar a tal objetivo, difícilmente pueda seguir llamándose católico. Meinvielle mencionaba las pautas que no pueden dejarse de tener en cuenta a la hora de actuar en la política en los gobiernos democráticos, esto si se pretende hacerlo desde una concepción católica de la política y enumeraba:

1.     La soberanía viene de Dios y no del pueblo
2.     El orden moral no es una creación humana
3.     El orden jurídico no es tampoco un producto del capricho humano y no puede contrariar la ley de Dios
4.     La ciudad no puede fundarse en el capricho de la multitud y debe procurar el bien común

  y analizando dichos presupuestos del actuar católico en la política democrática podemos observar lo siguiente: en el punto se parte del presupuesto equivocado ya que todas estas se basan en la “soberanía popular”; con respecto al 2 queda claro que la moralidad impuesta por la democracia, en su búsqueda de tolerancia e igualitarismo y libertad sin límites, permite, promueve y defiende las más desviadas y antinaturales conductas; el 3 punto es evidentemente transgredido una y otra vez por los congresos que rechazan el orden natural con sus perversas legislaciones desconociendo al Supremo Legislador; y finalmente con respecto al punto 4 observamos como en las democracias, las multitudes apoyan frecuentemente todas las políticas que destruyen el bien común, en la medida en la que brinde o prometa un poco de confort y bienestar individual, esto lo vemos por ejemplo cuando se obliga a aceptar la homosexualidad como normal y buena a los niños en nombre de la defensa de supuestos “derechos de minorías” afectando la moral y salud espiritual y hasta mental de la mayoría hipotecando el futuro de las naciones pervirtiendo desde la infancia a las venideras generaciones. O sea, se deja al hombre librado a la esclavitud de sus vicios; vicios que se promueven como manifestación de su posibilidad de elegir, de elegir una libertad hasta en contra de Dios. Y por eso es que la democracia sustituye la verdad por el dialogo, por el consenso, y hasta el mismo “obispo de Roma” Bergoglio renuncia a la Verdad por “la cultura del dialogo y del encuentro” tergiversando constantemente el Magisterio inmutable de la Santa Iglesia Católica. Y hay que tener en cuenta que esos vicios que se consiguen aprobar y fomentar gubernamentalmente como formas de libertad, son introducidos científicamente con la reingeniería social ONUsiana a través de los medios de comunicación y la educación con su tentáculo a tal fin, la UNICEF.

  Por eso, en la democracia, al arrogarse hasta potestades que le corresponden a Dios, los Estados democráticos son absolutamente totalitarios, y a través del derecho positivo imponen coercitivamente la libertad viciosa para sus súbditos,  los cuales no pueden negarse a apoyar los mismos bajo la amenaza de ser sancionados penalmente. Decía Castellani respecto a estas sociedades modernas que imperaba el “hazte libre o te mato”.  Y reiterando decimos, que así se nos impone aceptar la homosexualidad como buena y hasta natural, la perversión infantil como educadora, el aborto como una cuestión de “salud”, y la inseguridad en nombre de los “derechos humanos de los delincuentes” dejando indefensa  a la población que no se puede defender porque eso sería hacer “justicia por mano propia”; esto entre miles de ejemplos más. Y nos seguimos preguntando: ¿qué bien puede conseguirse en ese contexto y con ese marco normativo? Como mencionamos antes, nuestra Constitución Nacional establece sus bases en la mentira de la soberanía popular, y encima agrega con rango constitucional perversos tratados internacionales, por los cuales se nos somete a tribunales internacionales en cuestiones, por ejemplo, de “´genero”, con el Protocolo de CEDAW, donde otra vez, desde la “ley magna” se nos obliga no sólo a aceptar errores e iniquidades contranatura, sino que además nos hace perder soberanía al someternos a foráneas y golablistas autoridades judiciales.

  La democracia convierte al Estado en dios, y la gente ya no espera del único y verdadero Dios nada sino del Estado. Y el Estado democrático se pretende omnipotente y omnipresente y de esa forma el totalitarismo de los Estados democráticos avasalla constantemente los derechos de Dios transgrediendo sus mandamientos y subvirtiendo el orden natural con leyes inicuas, que encima se pretenden en nombre del bien de la humanidad y sus libertades. Así se crean los derechos contra los deberes. El derecho natural, que tiene que ser la base de todo ordenamiento jurídico, si cabe aclarar, no se crea sino que se reconoce, pero los Estados democráticos están constantemente “ampliando derechos” creándolos, y pretendiendo así, ser dioses. Y el totalitarismo democrático impone estos “derechos” coercitivamente. Olvidado de Dios el pueblo se bestializa y se convierte en masa. Decía al respecto Pio XII en su radiomensaje navideño de 1944: “… el Estado es y debe ser en realidad, la unidad orgánica y organizadora de un verdadero pueblo” “Pueblo y multitud amorfa, o como suele decirse, masa, son dos conceptos diferentes. El pueblo vive y se mueve de su vida propia; la masa es de por sí inerte y sólo puede ser movida desde afuera. El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que la componen, cada uno de los cuales – en su propio puesto y según su manera propia – es una persona consciente de su propia responsabilidad y sus propias convicciones. La masa, por el contrario, espera el impuso exterior, fácil juguete en las manos de cualquiera que explote sus instintos o sus impresiones, presta a seguir hoy esta bandera, mañana otra distinta” “… El Estado… puede servirse también de la fuerza elemental de la masa, manejada y aprovechada con habilidad; en las manos ambiciosas de uno solo o de muchos reagrupados artificialmente por tendencia egoístas, el Estado mismo puede, con el apoyo de la masa reducida a máquina, imponer su capricho a la parte mejor del verdadero pueblo; el interés común queda así gravemente lesionado por largo tiempo, y la herida es con frecuencia muy difícil de curar”. Decía Peguy: “Sólo hay una medio de no ser demócrata, es ¡ser pueblo¡”. Cierto es que las masas se mueven por la pasión, y las élites que las manejan se mueven por la razón, por lo que esa herida a la que se refería ese gran Papa hoy tal vez sea imposible de curar teniendo en cuenta el poderío tecnocrático de los amos del mundo y promotores de las democracias universales. Por eso sin pretender ser negativos o pesimistas sino realistas, observamos que en las democracias socialistas o neoliberales (es decir comunistas o capitalistas) teniendo sus basamentos en el materialismo ateo, las posibilidades de una supuesta restauración con las herramientas y las reglas de juego del enemigo es imposible.  

  Meinvielle señalaba en su “Concepción Católica de la Política” que ante  el poder abusivo del gobernante se puede recurrir a la resistencia pasiva consistente en negar obediencia a las leyes injustas; a la resistencia activa legal pidiendo revisar la ley o la resistencia activa armada oponiéndose por la fuerza a la ley; y hasta la rebelión contra la autoridad de donde emana la ley, todo esto en orden a buscar el bien de la propia conservación, de la familia y de la sociedad. Sabemos sin embargo, que las posibilidades son bastante escasas porque la resistencia armada o rebelión requiere de unos medios a los cuales no podríamos acceder en el estado del supercontrol opresivo que la tecnología policíaca global actual posee. La resistencia legal es igualmente imposible al no contar con los medios para acceder a la misma, y nos quedaría la resistencia pasiva de negar obediencia a las leyes inicuas, cuestión que no sólo no es menor sino que hasta puede implicar el martirio de los santos de los últimos tiempos. Así por ejemplo, negarnos a vacunar a nuestros hijos con vacunas de dudosa efectividad o negarnos a impedir que se los instruya en perversiones sexuales en las escuelas por ejemplo, a pesar de que se presenten como actividades obligatorias. Esto cuando no, resistirnos a la implantación de un microchip o una marca en la frente o en la mano derecha. Pero si escasas son nuestras posibilidades de resistencia, lo que no está permitido de ninguna manera a un católico es aceptar y hasta aliarnos con el Estado enemigo de Dios y nuestra Patria con el pretexto de esperar ganar pequeños espacios de poder para en algún momento plantear un cambio “contrarevolucionario”. El uso de medios ilícitos para conseguir un bien eventual, ya no puede considerarse simplemente utópico, ya que mientras la persona que se introduce en el sistema para esperar el momento adecuado para ese supuesto “fin noble”, goza de sus beneficios (un buen sueldo, status social y escapar a la persecución) mientras que el pueblo espera las concesiones que pueda conseguir al mal intrínseco en vez de buscar el sumo de los bienes que es lo que corresponde en la acción política cristiana. Por ese motivo, rechazando la proposición del dr. Hernandez que mencionamos al principio, y sostenemos que no implica desconfiar de Dios el creer que no se puede participar políticamente como católicos en el sistema partidocrático servil al globalismo juedo-masónico para “mejorar el Estado perfectible”; sino que lo que realmente es desconfiar de Dios, es creer que se debe hacer concesiones con el mal intrínseco para buscar ese perfeccionamiento.

  No buscar un lugar en el poder mediante un sistema que compra voluntades, o el no votar o anular el voto, no es apatía, ni pecado mortal como se pretende hacernos creer, sino todo lo contrario; el colaborar activa y conscientemente con dicho sistema es pecaminoso porque se sabe que sólo conduce al mal y esto es comprobable desde los hechos. Así en la práctica, en la más liberal de las actitudes, separan la política de la religión, aunque pretendan sostener lo contrario, ya que soslayan los principios innegociables como católicos en el accionar político. Apatía es pretender que el cómodo accionar partidocrático pueda conducir a la grandeza de la Patria.

  Una producción cinematográfica relativamente reciente, “Lord of War”, relata el accionar de un “empresario” que vende armas a dictadores y terroristas, y termina sosteniendo que él no es culpable de que con las mismas se masacre gente. Lo mismo podríamos sostener del apoyar, en vez de resistir, a un sistema que promueve el genocidio más grande de la historia de nonatos entre muchísimas otras perversiones.

  En definitiva, contribuir con el sistema democrático actual, es colaborar con las mafias que lo financian, con la masónica ONU que lo condiciona, y con los banqueros judíos que desangran las naciones con la usura. Sostiene Pio IX en la encíclica Quanta Qura: “… cuando en la sociedad civil es desterrada la religión y aún repudiada la doctrina y autoridad de la misma revelación, también se oscurece y aun se pierde la verdadera idea de la justicia y del derecho, en cuyo lugar triunfan la fuerza y la violencia, claramente se ve por qué ciertos hombres, despreciando en absoluto y dejando a un lado los principios más firmes de la sana razón, se atreven a proclamar que "la voluntad del pueblo manifestada por la llamada opinión pública o de otro modo, constituye una suprema ley, libre de todo derecho divino o humano; y que en el orden político los hechos consumados, por lo mismo que son consumados, tienen ya valor de derecho". Pero ¿quién no ve y no siente claramente que una sociedad, sustraída a las leyes de la religión y de la verdadera justicia, no puede tener otro ideal que acumular riquezas, ni seguir más ley, en todos sus actos, que un insaciable deseo de satisfacer la indómita concupiscencia del espíritu sirviendo tan solo a sus propios placeres e intereses?. Sin embargo, esta observación que se constata en la realidad, se pretende no dogmática por lo que el considerarla es optativo, y se recurre, más bien, al democrático magisterio posconciliar que resulta menos incómodo.

  No podemos contribuir a destruir nuestra Patria en pos del internacionalismo masónico por más pretextos que esgrimamos a la hora de contemporizar con el mal supremo y generador de todas las perversiones actuales como lo es la democracia. La masonería al servicio de la judería, promueve la fraternidad democrática universal, pero fraternidad en la orfandad ya que la misma está desprovista de filiación divina; y esa judería como pueblo que nunca echa raíces en ningún lugar donde se establecen, pretenden desenraizar a los pueblos que les brindan hospedaje. De esta manera, destruyendo sus costumbres y tradiciones, los pueblos pierden su identidad y son fácilmente dominables. Y destruyendo nuestra identidad, nuestras familias y nuestras sociedades para lograr una amorfa aldea global, se quiere destruir nuestra Patria y para eso se ataca el debido amor que le corresponde de nuestra parte,  terminando con el sentido de comunidad en la gente. El individualismo es lo buscado y conseguido para la masa democrática, ya que al responder a caprichos no puede pensar en el bien común, sino en el exclusivamente particular. Sin embargo la Patria y a pesar de los intentos de destruirla y de la infidelidad de sus hijos, existe y nos subsiste. La Patria es trascendente, y repitiendo un comentario que le hicimos a una lectora y haciendo nuestras las palabras de Ramiro de Maetzu, afirmamos que la Patria es un espíritu formado por una acumulación de valores con los que se enlaza a los hijos del suelo que habitan. Entonces deberíamos seguir considerando Patria a esos valores fundacionales de nuestro territorio que hacen a la esencia de nuestra identidad y permanecen más allá del desconocimiento de los mismos por la mayoría. Es decir, por más que hoy no se los reconozca (y tal vez en mucho tiempo o hasta el final de estos) no dejan los mismos de ser los constitutivos de nuestro ser nacional. Ese ser nacional que no dejará de existir por más que se trate de con inmenso esfuerzo de borrarse por el internacionalismo apátrida que hoy maneja todos los gobiernos del mundo. Entonces los valores de nuestra Argentina siguen siendo los de San Martín y Rosas, los de Ecuador los de García Moreno, los de la Hispanidad los de Isabel la Católica y Carlos V, y si se trata de taparlos es porque saben que no pueden destruirlos simplemente porque no se puede borrar la historia. Podrán ocultarla, disminuirla y tratar de tergiversarla, pero ella permanecerá siendo la misma ya que tiene por Señor a Cristo mismo, al que igualmente hoy tratan de ocultar, disminuir y tergiversar y sin embargo no pueden cambiar lo que realmente es, y de hecho Él "Es el que Es". Y no hay verdad que no vaya a ser gritada desde lo alto de una montaña, por lo que no queda otra posibilidad más que predicar esa Verdad aunque duela, aunque cueste y Dios a su debido momento sabrá poner las cosas en su lugar. Por eso si hoy por ejemplo, la España masónica no representa a la Hispanidad, ni la Argentina con sus democráticos gobernantes cipayos la América Hispana, el espíritu de ambas es esencia y por lo tanto inalterable.

  Tengamos en cuenta que así como tendremos un juicio particular, también habrá un juicio a las naciones en donde se las juzgará en conjunto y a cada uno como miembro de ellas, en cuanto contribuimos a engrandecerlas o a destruirlas.

  En esta lucha metafísica del ser contra el no ser a la que asistimos, los gobiernos democráticos promueven la destrucción espiritual del hombre y lo animalizan y desocializan en nombre del humanismo y el socialismo; y la democracia tiene ese poder de corromper no sólo individualmente sino también, colectivamente, masivamente.

  En su mensaje radiofónico de 1952 decía Pio XII: “Es preciso impedir que la persona y la familia se dejen arrastrar al abismo al que tiende a arrojarles la socialización al término de la cual la terrible imagen del Leviatán llegará a ser una horrible realidad. Con todas sus energías librará la Iglesia esta batalla, en la que están en juego los valores supremos: dignidad del hombre y la salvación eterna de las almas”. Y creemos que ese tiempo está presente o muy próximo a realizarse.

  La diosa democracia promete el progreso indefinido por medio de la ciencia y de la técnica, y las masas confían más en estos medios que en Dios. Sin embargo, al corroborar cada día más que, en vez del paraíso terrenal prometido por la diosa democracia, ésta sólo trajo caos, desorden y perversidad, incluso la promoción de la democracia en los países que la resistieron sólo trajeron miseria y anarquía (Libia, Siria, Iraq, etc.); se está llevando a las masas democráticas a un estado de insatisfacción y hasta de desesperación que va a generar el ambiente propicio para buscar cambiar esa libertad excesiva por seguridad y ésta será la situación propicia para la aparición del único y personal Anticristo.

  La democracia a pesar de presentarse como un fin, es usada por sus promotores como un medio para llegar al punto de agotamiento espiritual de los pueblos en los que ellos mismos pidan “democráticamente” el fin de la misma en pos de una dictadura global que supuestamente traerá orden. Y ese es el tiempo en el cual aparecerá el que viene en nombre propio, el que se presentará primero como pacificador, ecumenista y ecologista, o sea como representante de los relativos valores que hoy se absolutizan para hacer que se adore a la creación con prescindencia de su Creador.

  Por todo esto nos negamos a contribuir con un sistema pervertidor, nos negamos a contribuir con el ideal de los que sostuvieron Ecrasez l’infame!, nos negamos a buscar como mal menor pequeñas concesiónes al mal supremo y a la suprema de la imposturas; nos negamos a contribuir entronizar al único y personal Anticristo.

  Se nos dice que es lícito buscar resultados positivos y por consiguiente, solo usar medios conducentes a tales fines; pero advertimos que esto se dice solamente para justificar que no van a entrar en la contienda sino cuentan con las herramientas indispensables para tener éxito, es decir, jugar siempre y cuando se crea que se está del lado ganador, y esto en lo referido exclusivamente al éxito temporal, sin tener en cuenta el fin último del hombre que es la salvación eterna. Por ese motivo, sin buscar “la fija” como los ludópatas, nosotros peleamos movidos por amor a nuestras familias, a nuestra Patria, a la Verdad misma, al Amor de los amores. Y sumándonos a Santa Teresa decimos que no nos mueve el cielo prometido ni el infierno tan temido, sino que nos mueve el ver a Nuestro Señor clavado en la cruz y escarnecido. Y nuestra lucha no tiene en cuenta las estadísticas ni las probabilidades humanas; nos anima la fe, nos sostiene la esperanza y nos impulsa el amor a Dios por sobre todas las cosas; el que nos lleva a bien amar a los nuestros y hasta a nuestros enemigos. Pero en ese bien amar a nuestros enemigos deseamos que se conviertan, que depongan su rebeldía hacia el Creador, pero no hacemos causa común con ellos adaptándonos al juego que nos proponen. La democracia no es un mal más sino el supremo propiciador de los males y entre esos el de la suprema impostura, la del Anticristo. Prefiramos entonces permanecer en la Verdad en soledad antes que en la mentira en multitud, y así, hasta perder humanamente con los amigos, en vez de ganar con los enemigos.

Augusto



Nota de NCSJB: Mientras reiteramos nuestro apoyo al Dr. Antonio Caponnetto en su desigual y solitaria lucha contra la perversión democrática, queremos agradecer grandemente el habernos obsequiado los dos tomos de su última producción literaria en defensa de la correcta postura política del caballero católico y recomendamos grandemente su lectura.




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

10 comentarios:

  1. Anónimo6/4/16 3:07

    https://youtu.be/pcPLcZrjlDw
    El lado oscuro del dinero parte 3 Luis Ravizza

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  2. Anónimo6/4/16 4:17

    Fernando PERMALINK
    abril 4, 2016 6:13 pm
    LA UNICA FECHA para el Gran Milagro en Garabandal es el 13 abril de 2017, Fiesta del Martir de la eucaristia San Hermenegildo (Santo Español – Jueves Santo, institucion de la misma Eucaristia) y justo un mes antes del 13 de mayo de 2017.
    La señal que le da Jesucristo a Santa Faustina de una cruz mistica en los Cielos es EL GRAN MILAGRO EN SU FORMA.
    La gente NO conoce nada de esto..
    YO encontre esto mismo en varias profecías de Santos, que dan a Garabandal un papel definitivo en el final de los tiempos y hablan de la misma Cruz mistica en los Cielos que habla Santa Faustina
    De nuevo: LA GENTE NO PIENSA:
    ¡¡¡ ES EL CENTENARIO DE LAS APARICIONES DE FÁTIMA!!!
    Esto va a ser dinamita pura, porque Satanas y todo el infierno conocen esto y van a intentar traer una tercera guerra mundial nuclear como la anti-celebracion del centenario de las apariciones de su GRAN ENEMIGA:LA QUE LE APLASTO LA CABEZA.
    Malachi Martin dijo lo mismo del 2017 como fecha limite, en el programa art bell show, un año antes de morir y él tambien leyo el tercer secreto de Fatima al completo: vision y palabras.
    Que Conchita diga que va a revelar con 8 dias de antelacion el evento milagroso, no quiere decir que nosotros no sepamos la fecha, porque ella era una vidente y NO una profeta.
    Es decir, la fecha estaba fijada cuando se le dijo en ese momento, y NO fue la vidente la que manifiesta de forma humana un posible año o dia.
    EL 13 de abril de 2017 es la unica fecha posible.
    NO EXISTE OTRA ¿entienden?
    NO EXISTE NINGUNA MAS…
    El unico Jueves Santo que cae en la fiesta de un Santo martir de la eucaristia es HERMENEGILDO- 13 ABRIL DE 2017.
    Conchita dijo cuando era joven en una entrevista que su mombre era complicado= HERMENEGILDO ¡¡¡
    Ahora tiene sentido …
    https://forocatolico.wordpress.com/2016/04/03/santo-oficio-prohibio-devocion-de-divina-misericordia-de-faustina-kowalska-en-1959/

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    1. Anónimo6/4/16 15:10

      Usted está loco.
      1 No se dan fechas de acontecimientos cómo el gran aviso o el gran milagro, eso sólo lo sabe Dios.
      2 No se calumnia ni difama a los papas verdaderos cómo Juan Pablo II
      3 No se calumnia ni difama a los Santos cómo Santa Faustina Kowalska

      Para qué se dedica a leer profecías y apariciones si luego usted las interpreta cómo le da la gana?

      Sólo por su soberbia e insensatez.
      Qué Dios le perdone. Para ello primero reconozca su error y su pecado.

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    2. Anónimo8/4/16 10:57

      En la opinión de Fernando no se difama a santa Faustina, aunque algunas cosas que dicen de ella en foro católico son ciertas yo leí el libro de ella "la divina misericordia en mi alma" una especie de biografía y realmente algunas cosas que ella afirmaba son al menos extrañas a la Doctrina, si están mal traducidas o lo que sea no lo puedo saber porque no manejo el idioma que le era propio.

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  3. Ni el pueblo ni ellos rinden ante Dios, eso es la gestión de las elites politicas corruptas. En Expaña tenemos buena muestra, con los opusinetas hipocritas vendidos a los masoniles vía Arriola y su cerdita luciferinos en la práctica.

    Las democracia neoliberales y a la vez socialistas son el summum de la locura politica, vestida eso sí, de toga, smoking y mitra jesuitica.

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  4. Anónimo7/4/16 14:36

    ¿Los libros del Dr. Caponnetto están disponibles en España? Me gustaría hacerme con ellos.

    J. A.

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    1. Anónimo8/4/16 15:48

      Hace un par de años o tres yo los estuve buscando y no los encontré. Así que me conformo con las conferencias en YouTube y sus escritos en esta página.
      Muchas gracias al Dr.Caponnetto y a TorchSon porque sus explicaciones son magníficas. Se entiende a la perfección lo que Caponnetto quiere decir, o mejor, dice de la democracia y el que no lo entienda es el que tiene el problema; o será que no lo quiere entender. Y esta entrada de Augusto está bien expuesta y fundamentada en la realidad que estamos viviendo. Después de seguir este tema los últimos días me he decidido a no votar nunca más. Ya venía yo dudando de aquello del mal menor y me ha quedado todo bien clarito. Muchas gracias a los dos. María J.

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  5. En lo sucesivo, no publicaremos comentarios que insisten con las supuestas declaraciones del Dr. Caponnetto, tomadas, no de sus escritos, sino de las mendaces declaraciones de quienes pretenden desacreditarlo.
    Los invito a leer lo que con toda especificidad el Dr. Caponnetto escribió en sus libros respecto de la perversión democrática y la mentira del sufragio universal; de lo contrario se sigue atacando lo que no se conoce y a la persona y no a los argumentos.

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  6. Anónimo9/4/16 5:49

    https://youtu.be/xuKqum1emPE
    me parece que lo que dicen en este video coincide bastante con lo que explica AC-

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  7. … los encargados de utilizar como argumento esta “putrefacción del viejo mundo capitalista” para impulsar el discurso de los cambios sociales necesarios que llevarán al Nuevo Orden, ya han sido situados en sus posiciones estratégicas: forman parte de falsos movimientos de base, grupos de activistas que protestan y partidos políticos de nueva creación liderados por jóvenes políticos que van en mangas de camisa y que llevan el pelo largo.
    https://eccechristianus.wordpress.com/2016/04/07/el-objetivo-final-de-los-papeles-de-panama/

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