San Juan Bautista

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sábado, 1 de noviembre de 2025

Presentación del libro "Esencia de la Democracia", por Bruno Acosta Pastore

 

Compartimos la exposición del Prof. Bruno Acosta en la presentación de su libro, el cual puede ser adquirido siguiendo las especificaciones detalladas en el correspondiente link de youtube.


https://www.youtube.com/watch?v=qamZQ9TvNig&t=624s



miércoles, 7 de agosto de 2024

Ernesto Tenenmbaum y su asociación ilícita - Antonio Caponnetto

 

Ernesto Tenembaum y su asociación ilícita

Por Antonio Caponnetto

 

Pensándolo bien, podrían pensar mejor.

El pasado sábado 3 de agosto, alrededor de las 13 hs, en Radio Mitre, en el programa “Pensándolo bien”, el periodista Jorge Fernández Díaz, entrevistó a su colega Ernesto Tenembaum, con ocasión de un reciente libro de este último, titulado: “Milei, una historia del presente”. Puede escuchárselo íntegro en https://www.youtube.com/watch?v=Tm80PkcUhsM

A partir del minuto 39, 40 aproximadamente, el precitado Tenembaum sostiene que “la Fundación que arma los primeros actos de Laje, Márquez y Milei [a favor de la candidatura de este último], es una Fundación que tiene entre sus profesores a Antonio Caponnetto, que era el director de la revista nazi Cabildo, que muchas veces ha dicho que el problema de este país es la judeocracia”.

Tenembaum no menciona a dicha Fundación, por lo que confieso que quedé absolutamente perplejo; pues es tanta, tan pública, categórica, machacona y reiterada mi oposición a la postura política de los tres personajes que él menciona, que tuve en principio a la noticia por una de las tantas filfas a las que nos tienen acostumbrados estos escribas de oferta. Hasta que –pensando primero bien que mal, como enseña san Ignacio- llegué a la conclusión de que, muy posiblemente, Tenembaum se estaba refiriendo a la Fundación Cruz del Sur (. https://cruzdelsurce.org/quienes-somos/).

Y en efecto; a mediados del 2019 dicha Fundación me invitó a dar dos clases de historia argentina dentro de un ciclo de duración casi anual, titulado “Qué es la Argentina”. Impartí ad honorem la primera de ambas lecciones – con el pleno convencimiento de que estaba asistiendo a una mera agrupación de jóvenes católicos- pero tuve la inesperada constatación de que las cabezas de dicha Fundación se hallaban comprometidas con el NOS y abocadas a candidatear como presidente a Gómez Centurión. Para ese entonces –mitad del 2019, reitero- Milei ni siquiera aparecía en el abanico de conjeturables a cargo alguno.

Consecuente con mis principios de toda la vida, de rechazar cualquier opción demo-partidocrática, no involucrándome en tales apuestas regiminosas de ningún modo posible, el lunes 5 de agosto de 2019, a las 07,52 am, presenté mi renuncia a dictar la segunda clase, manifestando, en síntesis, los siguientes conceptos: “Quería informarles, con total franqueza y con la mayor antelación posible (para no causarles problemas), que no voy a impartir mi segunda charlita en el curso "Qué es la Argentina", prevista para el 25 de septiembre. La razón principal es que no juzgo prudente quedar involucrado, o tener vinculaciones, o simplemente dar mi acto de presencia, en una agrupación con cuyas opciones político-concretas no estoy de acuerdo. Opciones político-concretas que, además, se acentúan en vísperas de las elecciones de este mes de agosto y de las próximas de generales del mes de octubre”. El destinatario de la misiva era el joven Segundo Carafí, quien, junto con otros, habían oficiado de benévolos anfitriones de mi llegada a Cruz del Sur.

 

Necesarias aclaraciones

En ayunas de estos datos –pero de muchos otros que son del dominio público y que el gacetillero debería conocer- como el rechazo explícito y sostenido de los que los libertarios mileístas dan en llamar despectivamente “el caponnettismo”[1]- Ernesto Tenembaum construye su asociación ilícita; por ahora sólo en el terreno conceptual. ¿Y en qué consiste la misma? En algo tan previsible cuanto por lo mismo despreciable. En el remanido sofisma ad Hitlerum. Algunos de los propiciadores iniciales de Milei habrían sido unos villanos que contaban entre sus contactos a un nazi. Cauteloso Tenembaum, se apura a decir y dice que, rápidamente, el actual presidente se sacó de encima al sector “antisemita”, volcándose como es sabido al judaísmo desembozado. Y fue la pax hebrea que hoy se enseñorea sobre todos.

Me importa mucho dejar a salvo estas precisiones: a) que nunca formé parte de una Fundación pro, para o proto mileísta; b) que antes, durante y después de su nombramiento presidencial manifesté tanto mi rechazo como mi repugnancia y mi aversión al aborrecible golem; c) que tales sentimientos y conceptualizaciones están amplísimamente documentadas[2]; d) que, para mi orgullo, también lo está la recíproca; esto es el rechazo de la banda gubernamental neoderechista a mi persona y mis ideas. Que, en dos palabras, aquí no hay nada que asociar, señor Tenembaum. El cuento del nazi malvado en los pródromos del filomileísmo es un constructo ficto e insostenible.

 

Premisas olvidadas

Puede ser que a alguien le sorprenda que tenga que salir al ruedo a aclarar que la nieve es blanca, tarea que no recomendaba Aristóteles, sino el castigo a quienes cuestionaran la evidencia. Pero como hoy, algunos de los supuestos allegados, nos aconsejan aplicar una doble moral weberiana, para conseguir algún poder político; otros, con intención que no juzgamos, se ponen en ocasión de confundir la missio ad gentes con la coincidentia oppositorum, de la que ningún fruto apetecible puede seguirse; y otros -¡ay, los más!- entregan su coherencia a los perros con tal de conseguir algún conchabo o figuración eventual; hoy, digo, es impostergable recordar algunas olvidadas premisas clásicas que solían informar la vida política de los católicos.

En la cosmovisión cristiana tradicional hubiera sido impensable que, a semejante guiñol de la Sinagoga, como el señor Milei, se le prestara apoyo directo o indirecto, formal o material, eventual o permanente. De las principales formas de cooperación al mal, sobre las cuales prevenía una segura y antigua fórmula escolástica: ordenar, aconsejar, consentir, ocultar o esconder, proporcionar medios o recursos, participar, callar, no obstaculizar, no denunciar, ninguna es, en principio, fuente y fundamento seguro para encarar virtuosamente la vida privada y la política. Y sin embargo todas estas formas y varias más practican, a diario, con absoluta liviandad, quienes se dicen católicos y sirven de pivotes al gobierno mileísta. La política, para el católico promedio, se ha vuelto la fórmula más útil de la complicidad con el poder. Oportunismo, empirismo y consecuencialismo ético, son errores que están a la orden del día. En el umbral de qué pórtico siniestro dejan su congruencia, lo ignoramos. Cómo concilian lo inconciliable, cómo hacen converger y convivir las antítesis, cómo convierten la existencia en un malabarismo, cómo le disputan la bifrontalidad a Jano, cómo están prontos al maridaje, la amalgama, el connubio y la coyunda, cómo lo prudencial se convierte en sinónimo de lo provechoso, nos es imposible de aceptar.

Pensemos en lo sucedido en las recientes olimpíadas. Milei nada dijo condenando la impiedad manifiesta. No fue sólo por cobardía y aquiescencia, sino porque aquel montaje ultrajador e infame, en su conjunto procaz, representaba como en una síntesis trágica todo su programa anarcolibertario. Fue aquella bacanal, en efecto, la prueba y la celebración de cómo la Revolución Francesa es la antesala de la Revolución Bolchevique; y de cómo, al certero decir de Lenin, en “El Estado y la Revolución”, la república liberal y democrática es la vía de acceso más directo al Comunismo. Si quiere actualizarse la terminología, escríbase Progresismo, pero a buen entendedor pocas palabras bastan. La obscenidad de Macrón no consistió únicamente en vomitar como tuso rábido sobre el Señor de la Historia, sino en alabar los frutos pútridos de una historia sin Logos, cuyos protagonistas ya no son los santos y los héroes sino los deicidas y los portaestandartes de la contranatura. Mutatis mutandis, exactamente el mismo programa de nuestro cernícalo con casquete piloso. ¿Y a este personaje hay que ofrendarle como tributo el festival de sus seguidores derechistas? ¿En apoyar a semejante guiñapo consistía, al final, el programa neoderechoide, superador de las supuestas inoperancias y fracasos de sus predecesores?

No; rotundamente no. Sencillamente porque creemos que no se puede servir a dos señores; que es preferible la Verdad en soledad al error en compañía; que en toda comparanza entre lo bueno y lo malo sufre lo bueno; que el trigo y la cizaña no deben ser mezclados, por amor al trigo; que una sola es la moral y una sola la vida, y que pedirle virtud interior a un gobernante, y aún santidad, no es un ideal periclitado sino la primera necesidad de los pueblos. Buena falta haría releer, entre otros, los textos de Rivadeneyra y de Quevedo sobre El Príncipe Cristiano. O recordar, con García Morente, que la separación de la vida pública de la vida privada, es la destrucción del ethos del caballero de Cristo.

Sigan nutriéndose nomás de la escuela austríaca y de los guateques rentados de la diestra. Nosotros preferimos recitar cada mañana el Salmo I: “Bienaventurado el varón que no anduvo en compañía de los malos, ni estuvo en el camino de los viciosos, ni en la mesa de los burladores se ha sentado”.



[1] El primero de los serviles mileístas que acuñó agresivamente la categoría “Caponnettismo” fue el perturbado Márquez, con quien ya había tenido yo mis públicas diferencias. La tal categoría fue aceptada por algunos otros miembros de su tribu y, personalmente, lo confieso, me causa una risotada gárrula y canora. Cfr. https://www.facebook.com/1114785963/videos/1089087931977193/

 El tema fue objeto de una sesuda investigación de un estudioso colombiano, que cumplo en recomendar. Cfr. Diego Fernando García “El ataque de Nicolás Márquez al Dr. Antonio Caponnetto. ¿Qué hay detrás de estos comentarios?” Pensamiento Serio, número de noviembre 2023. https://www.pensamientoserio.com/2023/11/MarquezvsCaponnetto.html

 

[2] Para no extenderme remito a mis múltiples notas aparecidas en el blog “Nacionalismo Católico San Juan Bautista” (https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/), a mis videos a youtube, vg. https://www.youtube.com/shorts/pWzU7xmFzdw (aunque son muchos más), a mi libro “El último gobierno de Sancho”, Buenos Aires, Bella Vista, 2022, principalmente ps. 107-127, y al prólogo al libro “Los liberales” del padre Javier Olivera Ravassi, Buenos Aires, Parresía, 2024.



sábado, 6 de julio de 2024

"Esencia de la Democracia" ya está a la venta

 


DIFUSIÓN DEL LIBRO

Estimados amigos:

Mi opúsculo “Esencia de la Democracia” ya está en venta.

Para comprarlo en Uruguay, comunicarse al mail escbrunoacostapastore@gmail.com o dirigirse a la librería Diomedes, sita en Blvr. España 2129, Montevideo. Contacto: 2 403 47 13 o diomedeslibros@gmail.com

En la Argentina se consigue en las siguientes librerías:

Santiago Apóstol. La Plata 1721- Bella Vista. Contacto: 11 3782 8582 o 11 5016 9712

Centro Guadalupano- Don Quijote. Bartolomé Mitre 1721- Ciudad de Buenos Aires. Contacto: 11 2536 7640

Club del Libro Cívico. Marcelo Torcuato de Alvear 1348- Ciudad de Buenos Aires. Contacto: 11 4813 6780

Finalmente, aclarar que cabe la posibilidad de hacer envíos internacionales.

Muchas gracias.

Abrazo en Cristo y María.







martes, 18 de junio de 2024

Novedad Editorial: Esencia de la Democracia de Bruno Acosta Pastore

 


Estimados amigos argentinos:

Me es grato comentarles que mi opúsculo “Esencia de la Democracia: y cómo es contraria a la sana filosofía política y el catolicismo” ya está en la imprenta. Ha sido confeccionado por una fina y distinguida editorial de Buenos Aires.

La primera semana de julio estará en venta en Buenos Aires y en Uruguay.



Por más información: escbrunoacostapastore@gmail.com

Cordial saludo en Cristo y María.

BRUNO ACOSTA



lunes, 13 de noviembre de 2023

Tutorial para las próximas elecciones - Antonio Caponnetto

 


Primera Parte

Como está visto que nuestros compatriotas quieren cumplir o sí o sí con el sacro deber cívico de tirarse unos tiritos a la ruleta electoralera; y como está más y peor visto que del rebaño sufraguero no escapan los más próximos, allegados, cercanos o semejantes. Como está tristemente visto, al fin, que aún entre estos amigos de la vida quedan indecisos, dubitativos, vacilantes o irresolutos, les alcanzamos sin fines de lucro este esquemático tutorial. Paso a paso, usted irá viendo con seguridad y calma, que su decisión toma un rumbo certero y definido. Siga este tutorial y deponga tranquilo su sufragio.

1) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a declarar que su elección carece de legitimidad de origen, por basarse en todos los principios, normas y requisitos impuestos por un sistema intrínsecamente perverso.

2) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a legitimar su ejercicio mediante la supresión violenta de la democracia y la implantación de un gobierno lícito que asegure la conquista efectiva del bien común completo.

3) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a llamar genocida al Estado de Israel, a toda la alianza judeomasónica dominante, y a romper relaciones con nuestros agresores históricos, a diestra y a siniestra. Sin que tiemble el pulso ni haya indulgencia para los réprobos.Mientras estén robadas las Malvinas, nuestras vinculaciones con el Reino Unido no pueden ser sino de hostilidad.

4) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a implantar la pena de muerte –por fusilamiento en la Plaza Mayor- a toda la recua de traidores a Dios, a la Patria, al Orden Natural y al Orden Sobrenatural. Sinn excluir de la lista a prelados, nuncios, clérigos, presbíteros, obispos o alcahuetes de la Roma apostática.

5) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a hacer propias las palabras del insigne Don Juan Manuel de Rosas, en su proclama de 1835: “Resolvámonos a combatir a estos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra. Persigamos a muerte al impío, al ladrón, al homicida y, sobre todo, al pérfido y al ladrón que tengan la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esa raza de monstruos no quede uno entre nosotros y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los que puedan venir en adelante”.

6) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a hacer propias las consignas del Gral. San Martín, escritas en el Código de Honor del Reglamente de Granaderos a Caballos: “Todo el que blasfemare del Santo nombre de Dios, o de su adorable Madre, e insultare la Religión, por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza atado a un palo en público por el término de ocho días, y por segunda vez, será atravesada su lengua con un hierro ardiente y arrojado del cuerpo. Sea honrado el que no quiera sufrir estas penas. La patria no es abrigadora de crímenes”.

7) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a asumir este dictamen certero de Pío XI, en la Quadragesimo Anno (& 109), según el cual “la libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz”, desembocando en el “no menos funesto y execrable imperialismo internacional del dinero, para el cual, donde el bien, allí la patria”. Y a combatir entonces todas las pinzas nefastas de ese funesto Imperialismo.

8) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a dinamitar el Congreso, a pasar la motosierra por todos los comités, las guaridas partidocráticas, las unidades básicas, los lupanares derechohumanistas, los templos de la usura y las logias masónicas. A demoler sin piedad los antros donde conviven la ralea oficialista y la supuesta oposición.

9) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a reivindicar oficialmente las dos guerras justas que libraron las Fuerzas Armadas de la Nación en el siglo XX, y en consecuencia, a dejar en libertad a aquellos prisioneros de guerra que fueran capturados desde 1983 hasta la fecha, y a enviar a prisión a los principales responsables de la subversión y del terrorismo marxistas. Cómo se resarcirá, y no económicamente, a aquellos específicos prisioneros de guerra capturados por la maldita democracia, que han sido y son a la par guerreros de Malvinas.

10) Pregúntese cuál de los dos candidatos está dispuesto a proclamar públicamente la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo. Y a obrar en consecuencia.

Si su respuesta es NINGUNO, pues entonces, lo invitamos a darse cuenta de una vez por todas, de que los falsos opuestos, en rigor, son la misma corrupción, similar náusea, idéntico relajo, análogo desquicio, simétrica basura.

Lo invitamos a darse cuenta de que no hay solución democrática; de que existe un quehacer político para el católico argentino. Ese quehacer es posible, concreto, dinámico, operativo, amasado de realidades, experiencias, instituciones naturales y personas de carne y hueso. La Iglesia supo trazarnos ese camino, cuando estuvo encabezada por pontífices sabios. La Historia nos ofrece esos ejemplos. Nuestros héroes encarnaron esa solución. Hay vida política sin democracia; y la democracia es la muerte de la vida política. Atrévase a convertirse en un contrarrevolucionario. A militar en la reacción. A reemplazar la demoníaca mística democrática por una mística cristiana y criolla.

 

Segunda Parte

En vano se seguirá apostando a este Régimen, ratificado por todas las variantes del sistema, hayan sido cualesquiera sus protagonistas eventuales. En vano se continuarán las prácticas de un modelo que, cada partido a su turno, demostró ser inviable para asegurar el bien común. La democracia no puede dar sino lo que ha· dado: desnudez, desarraigo, esclavitud y muerte. Mas no están cerradas las puertas de la esperanza, si se acude a Nuestro Señor Jesucristo, para que con su Divina Realeza arroje al demonio llamado <Multitud> ( que significativamente con ese nombre aparece en Ls. 8, 26-30) a una piara de cerdos, y éstos a su vez, como lo narra el Evangelio, se arrojen a un despeñadero para que el agua se los trague.

Dostoievsky supo imaginar a uno de sus Endemoniados, convirtiéndose al final de sus días, y haciéndose leer el pasaje de San Lucas sobre el poseso de Gerasa, para terminar como el gerasiano, libre y sano, sentado a los pies del Señor contemplando sus enseñanzas. En la ocasión dice el anciano contrito: "los demonios que salieron de ese hombre enfermo para entrar en los puercos, son todas las plagas, suciedades, miasmas y delitos que se han juntado en nuestra querida y amada patria, la que al final, se desembarazará de todas las impurezas y podredumbres que hoy la hacen sufrir, porque ellas mismas querrán entrar en los puercos. Y entonces la enferma patria se sentará a los pies de Jesús y todos la mirarán con asombro, como asombrados contemplaron los gerasenos al endemoniado aquel que curado escuchaba al Divino Maestro”

Una vez más surge con nitidez el significado de nuestra lucha: contra Multitud, por el Reinado de Jesucristo . Y una vez más la apuesta empecinada, a que de las cenizas surgirá el rescate. Porque las aquí mentadas, no son las pavesas de las urnas roñosas, sino las reliquias de ese renovado y eterno primer Miércoles de Cuaresma.

La “mística democrática”, enseñaba Martínez Villada, se sostiene en el fraude moral, según el cual, el demócrata se sabe bueno porque se siente bueno, creyendo en “la efusión purificadora de los fraudes electorales”. “La democracia es incorregible y recae y se despeña en extravíos; carece de luz porque ha renunciado a la inteligencia”.

La mística del católico, en cambio, parte y se dirige hacia la Luz. Teniendo lumbre al comienzo y al final del camino, es más fácil arremeter, abalanzarse y embestir. Nuestra esperanza cuenta con la ventaja de la inextinguible luminosidad teofánica. “No es bueno el blandito, sino el justo misericordioso”, diferenciaba Fray Petit de Murat con aquilatada sabiduría. “Los blanditos llegan a hacer horribles males, porque dejan que se caiga una casa encima y no quieren contrariar a nadie. Es la ignavia”. Cuidado entonces, mucho cuidado, con que la necesaria y legítima perspectiva parusíaca nos haga caer en la ignavia.

No necesitamos engañarnos ni engañar a nadie respecto de nuestros poderes, que no son tales temporalmente hablando. No necesitamos nutrirnos de ilusiones vanas respecto de conquistas terrenas, que tal vez no lleguen. Pero necesitamos ser inclaudicablemente fuertes y esperanzados. Y no es poca cosa, ni tarea para cobardes.

En su confortadora encíclica Spe Salvi, Su Santidad Benedicto XVI –que no elude el tema de la adversidad política, tan cercano a nuestra propia experiencia- memora un texto del Sermón 340 de San Agustín, que parece contener toda una respuesta al qué hacer, en las actuales circunstancias. Explica allí el de Hipona que una misión se ha impuesto: “corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los soberbios, apaciguar a los pendencieros, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos”.

Todavía hay quienes se preguntan qué tenemos que hacer. Pues varias tareas pendientes y por delante surgen del texto precitado. Es cuestión de encararlas, una a una, sin quejas ni desmayos. Sabiendo que quien tal cometido se propone, ya está en posesión de una alegría elegida y alta. Una alegría que no puede empañar el rejunte de penurias diariamente padecidas. Porque ella –según cita preciosa, traída a colación por el mismo Benedicto XVI- es “una bienaventuranza que atraviesa felizmente las batallas con una rosa en la mano”.

Sólo y principalmente en esta dimensión sobrenatural, alcanzará su pleno significado nuestro amor a la patria, nuestro quehacer político, nuestra insistencia en proseguir, a pesar de los pesares. Sólo y principalmente en esta dimensión sobrenatural alcanzará su pleno significado aleccionador y confortador, aquel soneto de Manuel de Sandoval (citado lo encontré por Blas Piñar) que nos invita a no desfallecer :

“Lo que no logres hoy, quizá mañana

lo lograrás; no es tiempo todavía.

Nunca en el breve término de un día

madura el fruto, ni la espiga grana.

No son jamás en la labor humana

Vano el afán ni inútil la porfía;

el que con fe y valor lucha y porfía

los mayores obstáculos allana.

Trabaja y persevera, que en el mundo

nada existe rebelde ni infecundo

para el poder de Dios o de la idea.

Hasta la estéril y deforme roca

es manantial cuando Moisés la toca

y estatua cuando Fidias la golpea.


Antonio Caponnetto


miércoles, 23 de agosto de 2023

Novedad Editorial: La perversión democrática de Antonio Caponnetto

 


Nueva edición en versión corregida y aumentada:

“La perversión democrática” de Antonio Caponnetto

 

Librería y Editorial Santiago Apóstol:

santiagoapostol_bellavista@yahoo.com.ar

WhatsApp: 1137828582


martes, 22 de agosto de 2023

Payasos ilustres de ayer, de hoy y de siempre - Néstor Daniel Veiga Gómez

 

Entre gobiernos militares (que asumían para salvar la democracia) y gobiernos democráticos, la Argentina fue convirtiéndose de una casa en ruinas a un circo destartalado.

Un general le entregaba el gobierno a los Montoneros (1973), otro general se lo entregaba al abogado defensor de terroristas erpianos (1983). Un presidente era llamado "El Tío", otro "El Turco", otra "La Yegua"... Los banqueros internacionales vienen todos los años a cobrar intereses usurarios mientras el capital adeudado sigue en aumento. Entre auditoría y auditoría alcanzamos el divorcio, el casamiento homosexual, los vientres de alquiler, el aborto como derecho, la educación sexual en el jardín de infantes, el "orgullo", las "casas trans", el cannabis "medicinal" y el "paco" sin receta, los motochorros y los robos "piraña", los "pueblos originarios", los saqueos, los cortes de calles, rutas y avenidas; la desaparición de la autoridad, la ausencia de jerarquías, la desaparición de las FFAA, la corrupción de la policía, deserción escolar, villas miserias en aumento, cierre de industrias y algunos logros más.

Cada dos años se vota para cambiar nada y cada cuatro para tampoco cambiar nada. Promesas de 'salariazos', cohetes por la estratósfera, trenes bala, "fin del curro de los derechos humanos", un dólar un peso, "con la democracia se come, se educa y se cura", y más palabrerío vacuo. La gente sigue votando. Y puteando mientras sigue votando. Votan "al mal menor", casi tapándose la naríz. Pero siguen votando.

Un nuevo payaso malo se asoma en el horizonte. Es 'la esperanza'. Lo votaron hasta en la Antártida, donde la mayoría son militares... Ellos sabrán. Que no se quejen después. Viene acompañado de la Villarruel como vice, que tenía un kiosco en el que vendía la defensa de las víctimas del terrorismo. ¿Alguien vio algo más inútil que un vicepresidente? Pato Bullshit, montonera retirada, es la otra esperanza de la derecha. Así estamos.

En la democracia caben todos, todas... y todes.

Y la gente seguirá votando.




sábado, 14 de agosto de 2021

El Brindis y la querida - Antonio Caponnetto

“En esa tarde sin mañana te fue dado saber que eras cobarde”

                                                                                Jorge Luis Borges

 

  Según Génesis 3,12, cuando Dios interpeló a nuestros primeros padres por haber comido del fruto prohibido, el desdichado Adán no tuvo mejor ocurrencia que echarle la culpa a su mujer. No cualquiera, claro: “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. No había falsía en el relato, ni hubiera funcionado la mentira delante de la Verdad misma.  Pero tal vez a Nuestro Creador se le hubiera mitigado un poco su legítima y santa ira, si el hombre hubiera hallado una respuesta más guapa. Algo así como: “Padre, me porté como un no binario. Debí mandarla a Eva a lavar las hojas de parra, y encararlo a Mandinga a puño limpio”.

No obstante, para reivindicar el patriarcado y defender la primacía del varón, valga agregar que, tras la agachada, Adán terminó al fin haciéndose cargo de la grave falta, y hasta el día de hoy sigue ganando el pan con el sudor de la frente, como consecuencia de su pecado.

  En las antípodas de nuestro primer antepasado –e ignorante, ¡ay! de las perícopas veterotestamentarias- Alberto no encontró mejor solución para su delito que salir con esta justificación pseudoadámica: “Pueblo vox Dei, la mujer que me diste por barragana y manceba, me trajo una torta de cumple y yo comí. No volverá a suceder, oh amado demos”. Pero cuando se esperaba que el demos todo, abandonando su pasado machirulo y envuelto en los neo oropeles del feminismo, lo repudiara por fautor de uxoricidio político o crimen de leso concubinato, apenas si se farfulló aisladamente un tenue reproche.

Las pañuelos verdes callaron. Otrosí las bragas arco iris o los transbufarrones variopintos, siempre prontos para reivindicar el hembraje al palo, si se nos permite el oxímoron. Como en el soneto “Amablemente” de Daniel Melingo, que inmortalizara Edmundo Rivero, aunque sorprendidos ambos amantes en el revolcón ilícito, se castigó a la fémina diciéndosele al másculo: "puede rajarse; el hombre no es culpable en estos casos." Estamos esperando que el INADI sancione férreamente a Alberto por discriminación de partusa agravado por el vínculo y exclusión fotogénica del chino.  Y estamos esperando a los instructores de la ESI que clasifiquen este caso como abuso de género, pollerudismo craso o al menos de vulgar colitis emotiva.

Acaso para atemperar la cobardía de refugiarse en los refajos de la cumpleañera, nuestro primer títere la llamó “la querida”. Sí; ya entendimos Alberto. Fabiola es la eventual querida y Estanislao la primera dama. También entendimos que no fue una fiesta, guateque o cuchipanda de aquellos, sino un “brindis” (sic). La diferencia no es de poca monta. Si lo primero, el crimen contra la seguridad sanitaria es flagrante; si lo segundo, únicamente se perpetró un desafinamiento de Verdi: ”Libiamo, libiamo ne' lieti calici, che la bellezza infiora. E la fuggevol, fuggevol ora s'inebriì a voluttà....”.

El caso estaba casi resuelto, pero en este gobierno siempre hay un Fernández dispuesto a echar una mano. Esta vez fue el medievalista Aníbal, que en paridad de erudición y de sutileza con Pernoud, Power, Pirenne o Le Goff, nos dilucidó la hermenéutica de aquel extraño sucedido en la Quinta Presidencial el 14 de julio de 2020.

Según Aníbal, las cosas sucedieron deste modo: el presidente llega a su casa, se encuentra con que su cortesana ha convocado a yantar a hombres eminentes, como un colorista de pelambreras, un nutricionista de canes, una health coach y una odalisca algo entrada en lípidos. Se sorprende ante tamaña invasión no consentida ni sospechada por él, y aunque la tal mesa redonda contraviene las leyes rígidamente obligatorias dispuestas para contrarrestar la arrasadora pandemia, consiente cuanto ocurre y se acopla a la fechoría. ¿Por qué?, se pregunta retóricamente el Maestro Aníbal. Porque si lo hubiera impedido dándole de contusiones y magulladuras a la donna, hubiera retrocedido a los oscuros tiempos medievales, en los cuales, como se sabe, el hombre podía “cagar a trompadas” a su mujer.

Difieren aquí los filólogos sobre la semántica del verbo utilizado por el Anibalense. Pero están contestes en cambio en que la prueba de tales prácticas punitivas las recopiló abundantemente tras su proximidad con el conde Néstor y su consorte Cristina en el ducado del Calafate, circa siglo XIII o baja Edad Báez.

Podemos entender que una sociedad, incursa en venalidades y piraterías como la nuestra, ya no se sienta obligada a pedirle ejemplaridad a los gobernantes. Pero chacotas al margen no podemos entender ni admitir que se renuncie a la lógica más elemental. No le estamos exigiendo a los argentinos que lean el Órganon de Aristóteles, pero cómo es posible que no se llegue a este elemental silogismo: Si fuera cuestión de vida o de muerte el cumplimiento estrictísimo de los malditos protocolos impuestos por esta infectadura, aquellos que los violaron en plena residencia presidencial, o fueron suicidas, o deberían estar muertos o deberían ser llevados a la prisión ya. O sendas cosas juntas.

 No habiendo sucedido nada de esto, ergo, los tales protocolos son la mentira misma, con la cual vienen sojuzgándonos monstruosamente desde hace largo año y medio. De ahora en más, por consiguiente, todo aquel que respete estos protocolos, cuya violación ha sido ejecutada por los mismos que los pergeñaron, o es un estulto o un necio o un cómplice activo de esta farsa satánica de la pandemia. Sí; satánica, stricto sensu.

Lo venimos diciendo desde la noche fatídica del 19 de marzo del 2020. La foto que ahora ha tomado estado público –sumada a otros múltiples episodios muchísimos más graves y canallescos que este capricho festivo de una mujeruca ramplona- nos da enteramente la razón.

Será mejor que reaccionemos. A cada una y a todas las medidas estatales para “cuidarnos”. Porque no son –quedó ahora al desnudo- sino el tinglado mismo donde campean la farsa, la crueldad, el exterminio y la ruina.  Y para quienes sean capaces de hacerlo con lucidez y coraje, habrá otro brindis. No como el del estercolero de Olivos sino como el que les prometió Enrique V a los que combatieran con él en San Crispín: un brindis durante el cual, los nombres de los combatientes heroicos serán recordados con copas rebosantes del más augusto vino.

 

Antonio Caponnetto

martes, 22 de octubre de 2019

La Mentira Universal - D. Félix Sardá y Salvani Pbro.


Mayo 1874


Lo sabíamos ya por la sana filosofía, por el simple buen sentido, por las lecciones de la historia, por los desengaños de una dolorosa experiencia; ahora lo sabemos con la certeza augusta de la Religión. ¡El sufragio universal es la mentira universal!


Si el Papa, que es nuestro maestro, lo ha dicho, ¿por qué no hemos de decirlo nosotros, que no somos más que fieles discípulos del Papa? Si de Roma ha salido esta palabra, que vibrante y enérgica ha resonado ya en toda Europa, ¿por qué no ha de recogerla a su vez y repetirla la Revista Popular, que al fin no desea ser más que un eco de Roma?

Sí, Padre nuestro, oráculo de verdad y de divinas enseñanzas, lo sabíamos ya, pero no está de sobra que otra vez nos lo haya dicho vuestra infalible palabra. Lo sabíamos ya por la sana filosofía, por el simple buen sentido, por las lecciones de la historia, por los desengaños de una dolorosa experiencia; ahora lo sabemos con la certeza augusta de la Religión. ¡El sufragio universal es la mentira universal!

No se alarmen nuestros lectores: no faltaremos a nuestra divisa. Nada queremos con la política. Nada aquí de lo que se roce con lo transitorio y mudable de las instituciones humanas. Lo eterno, lo inmortal, lo superior a toda vicisitud y a toda mudanza, eso es lo que defendemos; sobre lo demás nos contentamos con gemir en el fondo de nuestro humilde hogar, y orar en la presencia de Dios y en el santuario inviolable de nuestra conciencia. Ni atacamos ni defendemos gobiernos; ni conocemos otros amigos ni enemigos que las doctrinas contrarias a la Iglesia católica y a las buenas costumbres. Véase si es clara y franca y despejada nuestra situación: véase si somos, o no, libres e independientes. Sentimos no ser como los pájaros del aire para poder cernernos como ellos en la inmensidad del espacio diáfano e incoloro, y poder así prescindir de la tierra, hasta el punto de no tener que hollarla siquiera con nuestros pies.

He querido repetirte aquí, lector amigo, esta nuestra ya vieja profesión de fe, primero porque no hay cosa vieja que no convenga recordarla de vez en cuando, y segundo, porque el asunto de que voy a ocuparme contigo en este artículo es arriesgado y expuesto a torcidas interpretaciones. Del sufragio universal se ha hecho arma de partido; bajo este punto de vista ni nombrarlo nos dignaríamos. Pero el sufragio universal es hoy, más que todo, base de un sistema filosófico en oposición a los sanos principios de derecho y de Religión; el sufragio universal es en opinión de sus apóstoles un criterio de verdad nuevamente descubierto, y constituye la esencia de lo que se ha querido llamar derecho nuevo, como si el derecho fuese tal si no es eterno. En este concepto ha tronado el Pontífice supremo contra el sufragio universal; en este concepto vamos a ocuparnos nosotros de tan sucia quisicosa.

¿Qué es el sufragio universal? Es el parecer del mayor número erigido en norma de verdad y de justicia. Es el derecho de los más contra los menos, por la sola razón de que aquellos son los más y éstos son los menos; derecho tan brutal como el del más fuerte contra el más débil. Expliquémonos. Es indudable que muchas veces los más pueden tener razón sobre los menos, como es cierto que muchas veces el más fuerte puede tener razón en su favor y no tenerla el más débil. Pero que una cosa sea verdadera y sea buena sólo (atiende bien la palabra subrayada) sólo porque el mayor número la crea tal, es, amigo mío, perdónenme los discípulos de tal escuela, haber perdido completamente la cabeza. Las cosas son lo que son, blancas o negras, verdaderas o falsas, malas o buenas, no porque así lo resuelva una fuerza numérica, aunque ésta se eleve a la categoría de universal. Todos los hombres juntos y aun todas las mujeres (mira si te pongo límites a la universalidad) que declaren que una acción es justa, no la harán tal si ella es injusta; y un solo hombre, un solo niño que en medio del universal clamoreo, sostenga que aquello es una iniquidad, tendrá razón él solo contra todos los nacidos y por nacer que afirmen lo contrario. Los millones de votos podrán ahogar el suyo; el caso por desgracia no será nuevo. Sin embargo, allí estará lo verdadero donde está la verdad, no donde está el mayor número que defiende la mentira.

Esto es sencillo, rudimentario, hasta trivial. Sin embargo, como las nociones más rudimentarias son hoy las más fácilmente obscurecidas, voy a esclarecerte la presente con una comparación.

La nieve es blanca. ¿Estás muy cierto de esto? Asegúrate bien de este dato, pues a tal punto ha llegado el escepticismo, que hasta quizá sobre esto un día se llegue a discutir. La nieve es blanca, a lo menos por tal se la tiene hasta el día de hoy. Ahora bien. Supón por un momento que a la mayoría de los mortales se les antoja cualquier día declarar que la nieve es negra; supón que no la mayoría, sino todos convienen por unanimidad en considerar como negra la nieve; aunque todas las generaciones afirmen sin vacilar este despropósito, ¿habrá perdido la nieve algo de su blancura? Apliquemos el cuento. Las verdades del orden moral son tan fijas e invariables como las del orden físico. Tan cierto es que el hurto es una injusticia, como que la nieve es blanca, y viceversa. Pues bien. Aunque todos los hombres lleven su extravío hasta el punto de creer y afirmar que tal o cual hurto, llámese como se quiera, no es una iniquidad, iniquidad será, aunque digan lo contrario, un sufragio universal y cien sufragios universales.

Históricamente tenemos comprobada esta verdad. El Hijo de Dios muere en Jerusalén, y es el voto unánime de su pueblo quien le conduce al suplicio. Sin embargo, el crucificado es el Justo por excelencia, y el pueblo judío no se llamará en adelante sino el pueblo deicida. Y saltando del Hijo de Dios a un simple mortal, hallamos a Sócrates, que es condenado a beber la cicuta por el fallo de un tribunal y por la opinión pública de sus conciudadanos; sin embargo, la historia ha seguido llamando a los atenienses asesinos del más ilustre de sus filósofos. En ambos casos el sufragio universal pudo llamarse con la palabra con que le ha llamado recientemente Pío IX: la mentira universal.

Sin embargo, eso que el Papa ha calificado con tan dura expresión sigue siendo para muchos hoy día la universal solución de todos los problemas, y cuan preciosa conquista digna de la ilustración de los pueblos modernos. A vos, católico, apostólico, romano, os llamarán necio y mentecato porque creéis en la infalibilidad otorgada por Dios al jefe de su Iglesia en lo relativo al magisterio supremo que ejerce en ella, se reirán si les decís que los verdaderos cristianos creemos que Jesucristo, fundador de su Iglesia, y alma y cabeza invisible suya, la está asistiendo constantemente con su divina influencia para que no yerre ni permita errar a los que siguen fielmente sus enseñanzas. Y ellos, los ilustrados, los superiores a añejas supersticiones, los idólatras de la razón, y sólo de la razón, empiezan por admitir como dogma filosófico la infalibilidad de las turbas (que otro día os llamarán inconscientes), admitiendo que siempre que los más sostienen una idea en oposición contra los menos, yerran por necesidad los menos, y aciertan por necesidad los más. ¡Vergüenza de nuestro siglo y de nuestros decantados progresos intelectuales!

¡Mentira! ¡Mentira! ¡Mentira! La filosofía, la historia, la experiencia y el sentido común enseñan todo lo contrario. Lejos de ser una probabilidad, cuanto menos una seguridad de acierto, el parecer del mayor número, es tal la condición del hombre corrompido en su inteligencia y en su corazón por la culpa, que la verdad y la justicia deben casi siempre buscarse donde están los menos, no donde están los más. Tocante a esto la Santa Escritura ha llamado infinito el número de los necios, y el Evangelio ha declarado escaso el número de los elegidos, y estrecho el camino celestial, en significación de los pocos que andan por él. Y haced la prueba tomando por teatro de vuestras observaciones así el mundo en general, como una nación en particular, o una provincia, o una sola localidad. Los sabios son los menos, los perfectamente honrados son los menos, los que merecen vuestra confianza muy pocos.

Tanto es así, que una de las dificultades que hacen heroica la verdadera probidad es que para practicarla es indispensable oponerse casi siempre a la corriente general de las ideas y costumbres. Si el sufragio universal no fuese la mentira universal, el papel de hombre de bien fuera el de más fácil desempeño. Con tener muy estrecha la bolsa y muy ancha la conciencia, como las tiene la generalidad de los mortales, estaríamos seguros de poseer la verdadera virtud y no habría más que pedir. ¿A qué sacrificios? ¿A qué abnegación? ¿A qué enfrenamiento de las pasiones? Vivir como vive todo el mundo, tan holgadamente como se pueda, he aquí la mejor regla de moral. Si lo que quiere el mayor número eso es lo justo, y lo que juzga el mayor número eso es lo verdadero, pensemos y vivamos como el mayor número, que cierto no serán enojosos los dogmas que nos mande creer este nuevo pontífice, ni los preceptos que nos mande observar. ¿Qué tal?

¿Te ríes, amigo lector? Bueno es que te rías; mejor fuera, empero, que llorases la miseria del hombre, que hace necesaria la refutación de tan locos desatinos.




Enviado por: Flavio Mateos



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


martes, 15 de octubre de 2019

La Caja - Antonio Caponnetto - Dr. Aníbal Johnson




LA CAJA

Por Antonio Caponnetto


         Está pronto a aparecer mi libro “Democracia y Providismo”. No lo leerán tampoco mis detractores; pero eso sí: seguirán presentándole objeciones a mi postura, como si yo nunca las hubiera respondido. Y sobre todo, seguirán presentando a la tal postura como a ellos se les ocurre que fue enunciada. Por lo que continuaré repitiendo con Denes Martos: “me hago responsable de lo que digo, pero no de lo que usted entiende”.

         Ahora bien; en un apartado del capítulo XV de dicho libro, subtitulado “Pensar afuera de la caja”, escribo algo que quisiera compartir con los amables lectores.

         Pero la idea de elegir este fragmento no me pertenece. Me la ha dado un querido amigo al remitirme anoche un excelente artículo titulado “Comentarios fuera de la caja”.

         En dicho artículo, al que gustoso remito,el autor repara en una propaganda de Mercado Libre, que gira precisamente sobre la importancia de la caja; pero de una en particular: la urna.

         Como yo no podría decirlo mejor que él, remito primero a su nota, y después al fragmento de mi libro.





COMENTARIOS FUERA DE LA CAJA

Por el Dr. Aníbal Johnson
  
Good evening.


         # Empecemos, amigos, hablando de la caja. Pero no les hablaré esta noche de ninguna ominosa caja oblonga, no vamos a meternos en estremecedoras cuestiones literarias. Vamos a meternos en estremecedoras cuestiones democráticas. Que nos perdone Edgar Allan Poe, víctima mortal de la insidia democrática. En efecto,  acabamos de toparnos con un breve vidéo que nos pone ante los ojos las bondades que tiene este común objeto, la caja. A falta de poesía que la exalte, ahora los publicistas, al servicio de una empresa de nariz ganchuda, hacen su panegírico. Ellos que adoran otra caja (la caja de caudales, “¡éxtashis!” decía el malogrado Néstor) ahora exaltan la humildísima y olvidada caja de cartón. Los Lugones, los Pedroni de nuestra era escriben a través del “vidéo”, ¡qué progreso! Sin rima pero con música.


         Una caja de cartón, ¿puede haber algo más frágil? Allí se guardan las cosas de escaso valor, las cosas perecederas, incluso los residuos, los desechos y los cuadernos perdidos de los escritores fatalmente inéditos. Casi siempre se usan una vez y se tiran, o se entregan en mano –lo cual es una muestra de urbanidad hoy en desuso- al cartonero (sugerimos que si el cartón contiene dentro un brebaje estimulante, alegrante y rojizo llamado “Termidor” se ingiera primero, pues el susodicho trabajador de los cartones podría desviarse peligrosamente de su camino).

         Demostrada deja la vulnerabilidad de la caja la sensiblera publicidad que nos conmina a ir a colocarnos frente a una caja que nos dé “esperanza”.

         Precisamente allí el voto es tratado como un producto, una mercancía,  que un “libre mercado” se ocupa de mercadear. ¡Está todo dicho! ¡Votemos!

         En fin, querido lector, yo no sé cómo no me conmuevo hasta las lágrimas con la voz trémula del Beto Brandoni, demócrata raigal si los hay, que narra las heroicas peripecias de la caja, hasta llegar al “¡éxtashis!” democrático.

         Y encima, ¡cómo no va el votante “celeste” a exultar cuando en un momento de la propaganda se afirma que “cuidamos vida en una caja” (¿vida humana?, bueno, no, no, de un hamster, pero es lo mismo, no? no hay que discriminar a los cobayos, menos a los cobayos votantes o democráticos).

         Señores, estamos sin dudas ante una caja inclusiva ¡Hasta la mujer con piercings y tatuaje de serpiente está incluida! ¡Todes, señores, todes!

         ¡Caramba!, diría Borges, lo que puede la superstición de las estadísticas.

         En fin, acabemos ya con tanta pavada, con tanta estupidez metida en una caja.

         Si me dan a elegir, yo prefiero esa otra “caja” hoy tan pero tan olvidada, escondida en un rincón culposo de las iglesias (vaticanosegundo mediante) que se llama SAGRARIO. En esa humilde y sublime “caja”, allí reside toda mi esperanza, porque sé con absoluta seguridad –sin que medien estadísticas ni consultas ni debates- no sólo que allí está la salvación, sino que, para tomar prestado el eslogan, “lo mejor está llegando”: el retorno de Cristo Rey en Gloria y Majestad.
  

         # Atendamos ahora a alguien que sabía bien lo que decía, don Nicolás Gómez Dávila: “Las minorías que se vuelven mayorías siguen creyéndose valientes”.

         Y esto no sólo da que pensar en las turbas exaltadas de izquierdistas y/o feministas (es decir, lesbibolches y otros esperpentos) que denuncian con “valentía” la “opresión” de los poderosos cuando en realidad todas las leyes se las están sirviendo en bandeja (de cartón, por supuesto) y es su mentalidad diabólica la que está en la mayoría de los mass-media del sistema, con un gran y constante flujo de dinero (verde, desde ya) detrás.

         Sino que también podemos y debemos ir más allá. Bueno, yo lo hago, invitado por el genial sabio reaccionario.

         Voy a decirlo así: en democracia, el que vota es mayoría. Quiero decir, el que vota a cualquiera, aunque sea a un partidito “de morondanga”, perdonando la expresión, que no obtiene ninguna banca. El que vota se vuelve mayoría, y deja de lado a la minoría, que es la que no vota. Dentro de esa minoría, lógicamente, hay unos lúcidos, activamente resistentes, convencidos, y otros que viven en pleno despiste (por no decir estrellados). Pero en democracia, “votes a quien votes”, como dice el spot publicitario mentado más arriba, “lo mejor está por venir”. Eso “mejor” es esto: la democracia sigue viva. Y avanza. Paso a paso y voto a voto.  “Votes a quien votes”. Ya decía Chesterton que el sistema funciona porque en realidad no hay dos partidos, oficialismo y oposición, sino uno solo, con dos caras. Las oposiciones intra-sistémicas son oposiciones que alimentan el sistema. Son como el aceite que mejora la fluidez del engranaje. El poquito de vinagre que realza la ensalada. Se ha visto en el reciente debate –que no me puse a mirar, of course, porque tenía cosas menos estresantes que hacer, pero del cual recogí las informaciones necesarias- donde todos como buenos actores (no tan buenos, digamos, eran preferibles Darío Vittori o Tincho Zabala) cumplieron su pautado papel, incluidos los representantes de la prensa. Apenas hubo un par de escaramuzas que no lograron turbar la buena convivencia democrática. Lástima da que alguien que años ha se pintaba la cara para combatir a los enemigos de la patria, arma en mano, ahora se pinta la cara para ir ante las cámaras de televisión a cumplir un papel de actor secundario en una película terroríficamente cómica. 

         Así que la valentía, nos parece, en esta situación, no está en plegarse a la mayoría, sino en seguir siendo, contra viento y marea, minoría. Pero, una minoría lúcida, afirmada en convicciones que no sean capaces de conmover e influir los cantos de sirenas democráticos, que nos hagan ir a presentarnos delante de una caja, donde sepultemos toda esperanza.


         # Estoy desvelado. Las noticias de la Iglesia-modernista-conciliar-pachamámica-peroncha son duras. Leo esta profecía de Ana Catalina Emmerick: “(los demoledores encontraron en el templo)…una mujer llena de majestad. Me parecía que ella estaba embarazada, ya que caminaba lentamente: los enemigos fueron presa del pánico al verla y la bestia no pudo ya dar ni un paso adelante. La bestia albergaba el cuello hacia la mujer con el aspecto más furioso, como si quisiera devorarla. Pero la mujer se volvió y se prosternó con el rostro contra la tierra. Vi entonces a la bestia huir de nuevo hacia el mar y los enemigos correr en el mayor desorden” (AA. III, 113)

         El diablo tiene horror, pánico, jabón, vamos: cagazo infinitos ante la Santísima Virgen María. Contra Ella no puede nada. Menos que Macri para bajar la inflación. Menos que Del Caño para disimular su rencor. Menos que Fernández Alberto para disimular su vileza. Mucho, mucho menos. Por eso, centra sus ataques en la mujer embarazada que le recuerda su pesadilla recurrente. Así, su impulso del aborto, para acabar con esa obsesión que le trae a la mente su absoluta derrota. Y de allí que las abortistas lleven el color verde de la serpiente. El enemigo es la mujer embarazada.

         Ahora bien, acabamos de ver en reciente ceremonia que agota todas las calificaciones, a un grupo de supuestos indios (enfundados en americans jeans) llevar al Vaticano, en macabra ceremonia, como sacada de una película de Jacques Tourneur, pero ahora versionada por algún zoquete director del cine argentino, la tosca estatuilla de una mujer embarazada totalmente desnuda. También destacaron los informadores otra estatuilla de un hombrecito de falo, que francamente no se parecía al David de Miguel Ángel. Señores, esto fue una burla deliberada del maligno, una espantosa canallada de sus lacayos que encabeza Bergoglio, una afrenta a la Madre de Dios que permitieron los corifeos del Rey que está desnudo. Nada de majestuosidad en la mujer embarazada, sólo vulgaridad, suciedad, ramplonería, inmundicia, la religión de cuarta a que nos tiene acostumbrados el demoledor Francisco. Idolatría y provocación.

         Oh, la guerra se hace más clara, se definen mejor las dos posiciones, y para desgracia de la serpiente, de las verdes y de los que odian a la Inmaculada, Ella es invencible, y tiene en su mano una escoba, no porque sea bruja, sino porque es Madre, y como toda ama de casa, sabe muy bien limpiar su casa.

         Seamos humildemente esas escobas, esos trapeadores, esos insecticidas y desinfectantes que use cuando quiera nuestra Madre.


         # Bueno, se hace tarde. Último apunte. Chesterton hace hablar a mi tocayo el Dr. Johnson así:

         “En otra parte, dirigiéndose a la señora Swift, el Dr. Johnson defiende las formalidades: «la convención es civilización, señora, y no podemos prescindir de la cortesía sin perder humanidad» y ya que la señora parece inclinarse por una vida sencilla y sin complicaciones protocolarias, le replica el viejo Johnson «Señora mía, una vaca lleva una vida sencilla. No necesita más que hierba» a lo que protesta la señora Swift: «No será usted tan rudo que vaya a comparar a una dama con una vaca» «No, señora, contesta élla compararé con un asno si le desagrada que se la trate con la debida civilidad».

         Oh, y eso que mi célebre tocayo osó decir, en la queja del erudito por su propia timidez, “hacia las damas hui como hacia un refugio contra la algarabía, el insulto y la rustiquez; pero hallé que mi ánimo decaía al acercarme a su aposento, y me vi otra vez desconcertado por las ceremonias de mi entrada, y confundido por la necesidad de atender tantas miradas al mismo tiempo”. Pero, ¿dónde fueron a parar esos modales? La algarabía, el insulto y la rustiquez –para decirlo de manera educada- de las lesbibolches desenfrenadas nos obligan a caratular sus costumbres públicas de monstruosa aquelarre. Y, ¿con qué comparar a estas deformes gárgolas andantes de nuestro tiempo, que reniegan de su femineidad llegando a negar su condición de mujer?:


         Dice don Sardá y Salvany sobre la mujer: “Tienes en la vivienda del hijo del pueblo un verdadero ministerio: si por desgracia eres mala, eres lo peor del mundo, una harpía; si felizmente eres buena, eres en cierto modo un sacerdote doméstico”. 

         Caídas de esa gran misión, de ese exquisito deber y delicado privilegio, se han hecho “lo peor del mundo, una harpía”. Sí, no quieren que las llamen mujeres: hay que llamarles harpías.

         Para distinguirlas de las que son, verdaderamente, mujeres.

Good evening.




Pensar afuera de la caja

Por Antonio Caponnetto

(Fragmento del Capítulo XV de Democracia y Providismo. Un intento de guía orientadora, Buenos Aires, Bella Vista, 2019)


         Le debemos al padre Christian Ferraro el habernos recordado una expresión, detrás de la cual, hay una noción llena de fecunda aplicabilidad. Es la expresión “thinking outside the box o out of the box​​, cuya traducción literal es “pensar afuera de la caja”. Es un metáfora, claro está, y los ejemplos varían.

         Los ejemplos abundan, decimos, pero la idea subyacente es la misma: si me obligan a pensar dentro de una caja; si esa caja me la da el mismo enemigo al que se supone debo combatir; si me fuerzan a no salirme del baúl, y a elegir coactivamente y con exclusividad las herramientas que están dentro del arcón, ya no solamente no soy un hombre libre sino fatalmente condicionado. Puedo considerarme un cataléptico, cuyo trágico destino es despertar vivo en un féretro y no poder ecapar. Morir dos veces encerrado no es lo que se dice un buen augurio y sólo pensarlo aterra. Sin embargo es, aunque no lo sepan, el desenlace habitual del hombre que acepta el juego democrático.

         Referido al terreno que estamos tratando de dilucidar, y amén de lo ya dicho –sobre lo que pedimos amablemente volver- pensar afuera de la maldita caja supondría, por lo pronto, aproximarse a las siguientes reflexiones:

         -No es posible que el concepto de “solución” en política, esté tomado del ámbito matemático, según el cual se trata de “descubrir equis” para que cierre la ecuación y se resuelva la incógnita o el acertijo algebraico. La política no es una ecuación, ni su campo propicio es el del laboratorio, en el que mezclando sustancias podremos tener ciertos productos nuevos o desactivar otros obsoletos.

    Créase o no, hacia fines de julio del corriente año, el Doctor en Matemáticas, Adrián Paenza, de notoria filiación kirchnerista, disertó en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en vísperas de unas elecciones a realizarse en este 2019, para explicar el método de progresión aritmética en virtud del cual se podrían ganar las susodichas competencias de soberanías populares. Es la misma mentalidad por la que otro de los candidatos de análoga corriente ideológica, se decidió a presentar su apellido como un algoritmo. Candidateaba su fórmula cuántica, no su ideario.

 Bergson proponía ingenuamente “actuar como hombre de pensamiento y pensar como hombre de acción”. Nada de eso. Aquí se trata de hallar la “solución” indistinguiendo el pensar del actuar. Reduciendo todo a un activismo praxeológico que nos permita cuanto antes colocar “la equis” en el casillero correspondiente. ¡Ay de la “solución” política en manos de los mercaderes, los hábiles, los tecnócratas y los dilucidadores de ecuaciones! ¡Ay de estos solucionadores seriales cuyo sustento está en las estadísticas y en los sondeos! En una patria concebida como mercadotecnia, solucionar algo es hallar o fabricar el producto que falta. O mejor aún: hacerle creer a la sociedad que se lo ha hallado.

Mientras sigamos concibiendo el hacer político como sinónimo de fabricar soluciones con las mismas herramientas que nos da el enemigo en la caja que él nos impone, seguiremos, no sólo siendo víctimas de una gran trampa. Seguiremos perpetuamente deasosegados preguntándonos qué hacer y cuál es la solución.

    -No es posible asimismo que, tras imponérsenos un concepto de solución tomado del mundo numérico, se vuelva a incurrir en otro reduccionismo, por el cual, solucionar es dar respuesta eficaz a un problema, duda o cuestión, o alcanzar un fin positivo. Pero está prohibido creer que las verdaderas respuestas eficaces o fines positivos exigen perentoriamente rechazar y repudiar  el circulo vicioso del sistema o la aporía del Régimen. Es lo que supo denunciar en su momento el italiano Pascual Pastore, cuando acusó a los marxistas y a los liberales de tener de la vida un concepto químico, en el que cuentan las sales y los ácidos pero no las virtudes y los bienes. Ese modo de concebir la solución política lleva a la edificación de Babilonia, pero no a una patria que merezca ser vivida y sentida como ejecutora de un gran destino.

-No es posible, al fin, en tercer lugar, excluir dos últimas alternativas. La primera que no merezcamos alcanzar la solución. Que la problematicidad recurrente y persistente de nuestra situación política sea un merecido castigo, o un doliente aprendizaje, o una expiación de las tantas que se ha valido Dios en la Historia para purificar a los pueblos desleales. ¿Cuál es la solución, se pregunta el desesperado; y qué hacer para alcanzarla ya? No se le pasa por la cabeza que podamos ameritar el peso punitivo de un dilema; que la tal punición tenga un origen divino; y que serán así las cosas hasta que no removamos los impedimentos espirituales y morales para encontrar la recta salida.

No se le cruza por el magín a nadie, empezando por los pastores que deberían tener cierta familiariedad con lo sagrado, que la Divina Providencia puede suspendernos el hallazgo de un remedio, hasta que no aprendamos a pedir el que realmente estemos necesitando para nuestra salud corporal y espiritual. ¿Qué podría tener de injusto o de improbable, que por no saber pedir las soluciones rectas, Dios desoyera nuestros constantes reclamos solucionadores? ¿Qué podría alterar la sabiduría divina que, a aquellos que se oponen a la misma, les sea retirada temporariamente la ayuda y exigida en cambio la penuria, hasta que se prosternen ante el Dios que han ofendido?

Y aquí es cuando entra a tallar la última de esa doble alternativa que mentábamos. Su fuente de inspiración está en una sugerente hierofanía helénica de los tiempos clásicos.

De acuerdo con la misma, los ciudadanos de Frigia necesitaban elegir jerárquicamente a su rey; y como cuadraba al noble ambiente religioso de la época dirigieron el pedido de consejo a la divinidad. La divinidad habló por la voz del Oráculo, para indicar que reconocerían al nuevo monarca, porque ingresaría airoso por la Puerta del Este, con un cuervo rampante sobre su carro. El que así reunía tales requisitos fue un simple labrador,llamado Gordias, cuya riqueza era su carretón y su patrimonio un par de bueyes. Elegido soberano, dio a la ciudad el nombre de Gordio, y en ofrenda le supo entregar a Zeus su propio carruaje, pero enlazando lanza y yugo con un nudo tan duro, resistente y duradero, que nadie osaría desatarlo ni podría. Un vaticinio no obstante quedó formulado en ese acto: el que pudiese desamarrar tamaña atadura quedaría en condiciones de conquistar el Oriente.

Cuando tras su paso expedicionario, después de atravezar el Helesponto, Alejandro Magno llegó a posicionarse de la antigua Frigia, se encontró con la historia, con la leyenda y con la realidad de aquel fatídico nudo. Sabido es que lo cortó de un tajo con su espada filosa y penetrante. Si hemos de creerle a Quinto  Curcio Rufo (y a los efectos que nos proponemos da lo mismo), esa misma noche, Zeus aprobó lo actuado con una tormenta de rayos. La divinidad, dijéramos sin rodeos, vio que la solución era buena y la consintió, otorgándole su ejecución al hombre indicado.

Se ha dicho que el lema personal de Fernando El Católico, “tanto monta”, contenía una alusión directa a la tradición del nudo gordiano. En la medida en que “tanto monta cortar como desatar” habría sido la frase original de la que se tomó el famoso apócope regio. Y la verdad es que la divisa del gran monarca se presentaba colocada sobre un yugo, con un cordón cortado alrededor.

En Cáceres, en Losar de la Vera, en la iglesia de Santiago, puede verse el emblema de los Reyes Católicos, tallado en piedra. A la izquierda, el yugo de Fernando luce con la cuerda suelta, desatada, a golpe de filo, contrafilo y punta. Buen símbolo para darse una cabal respuesta a esta doble pregunta que enloquece a quienes no saben conservar el quicio en la adversidad o en la encrucijada. Pues lo que hay que hacer es cortar el nudo gordiano. Allí está la reclamada solución. Permita Dios que lo corte un Príncipe Católico. Pero entretanto, cada uno de nosotros, ante su propio y personal nudo, puede elegir vivir esclavo de sus ligaduras, o decidirse a ser políticamente libres, cortándolo con parresía. Para tamaño tajo, por cierto, se necesita contar con un “medio” más que especial: la espada del espíritu, que es la palabra de Dios. Cuando aniquilemos la ideología rousseauniana, y la sustituyamos por la pedagogía paulina, al menos, en cada alma reconquistada será cumplida la promesa del cántico perenne: volverá a reír la primavera.




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