San Juan Bautista

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domingo, 24 de noviembre de 2013

LA DESTRUCCIÓN DEL SACERDOCIO CATÓLICO

 “Si no hubiera más sacerdotes casi nadie estaría llorando a causa de esto. Esta es una triste constatación que tenemos que hacer.

  Estamos ante la mayor crisis en la historia del sacerdocio de la Iglesia. Zonas enteras de Europa están ahora sin sacerdotes y todo está en silencio. No se oye un solo obispo que suene la alarma, llorando con los fieles, pidiendo a todos a rezar por las vocaciones sacerdotales y ordenando ayunos con súplicas ardientes al Señor para que tenga misericordia de su pueblo.

  Es cierto que se escucharán a los obispos y a los dirigentes de la curia describiendo los números de esa caída vertiginosa de la presencia de los sacerdotes en la Iglesia. Se escucharán elaborando tranquilamente – con mucha tranquilidad - una lista con la información de una manera despreocupada, como si se tratara de una situación a aceptar como cosa natural - de hecho, una oportunidad para una nueva iglesia más del pueblo.

  En los próximos años en Italia, la tierra de la antigua cristiandad, seremos testigos de la desaparición de las parroquias y algunos cambios radicales impensables hasta hace unos años, en las estructuras más simples del catolicismo, las comunidades parroquiales, en los que la vida cristiana era natural para todos. Pero la inmensa mayoría de los católicos comprometidos fingirán que no pasa nada porque sus pastores ya lo están haciendo.

  Es un "desastre", un "terremoto" - pero nadie está llorando a causa de esto, se pretende que no está pasando nada. Hay una pretensión de que no pasa nada, porque el cuento de hadas de la "primavera" del Concilio debe continuar. Se huye de todas las verificaciones históricas y se niega la evidencia de una crisis sin precedentes.

  Y un futuro no tan católico se está preparando.

  Porque se habla de "reestructurar" la organización de las comunidades cristianas, es decir, crear un espacio para los laicos (como si no hubiésemos tenido suficiente de eso en los últimos años) y un nuevo tipo de fieles cristianos está siendo inventado, que se convertirán en administradores en las parroquias y reemplazarán a los sacerdotes. Fieles laicos, debidamente "clericalizados" cuidarán de las iglesias y, a la espera de una misa, ellos, como cristianos adultos, harán la predicación de la Palabra...

  …y mientras tanto... nadie está llorando por esto - nadie está orando y clamando a Dios.

  Tal vez no están llorando porque alguien ha preparado este terremoto en la Iglesia. Ellos han degradado el sacerdocio católico, convirtiendo a los sacerdotes de ser hombres de Dios, en trabajadores sociales de la comunidad. Redujeron el Breviario y oración. Impusieron traje secular que los sacerdotes para ser como los demás. Les dijeron a los sacerdotes que se actualizasen porque el mundo estaba avanzando. También se les dijo que no acentuasen su propia importancia, más bien que compartan sus responsabilidades con los fieles.

  Y como un golpe de gracia: dieron a los sacerdotes una Misa que se convirtió en la preparación para una catástrofe en la Iglesia. No más oración profunda, no más adoración al Dios que se hace presente. No más  unión íntima con el sacrificio propiciatorio de Cristo en la Cruz, pero en su lugar, hay una comunión sagrada con la comunidad. Todo se centra en el hombre - no en Dios - y mucha conversación extenuante sobre la construcción de la comunidad. Se trata de una Misa, que es un constante movimiento de laicos que van y vienen desde el altar, formación para damas y caballeros que pronto estarán llevando nuestras antiguas parroquias sin sacerdotes.

  Y con la Misa "mundana", han inculcado el sacerdocio universal de los fieles distorsionando su significado. Los bautizados son un pueblo sacerdotal, ya que ofrecen a sí mismos en el sacrificio, en unión con Cristo crucificado, ofreciendo toda su vida con Jesús. Los fieles deben ser santificados; he aquí el sacerdocio universal de los bautizados. Pero los fieles no participan del sacerdocio ministerial, que es de naturaleza diferente y cumple con el sacerdocio de Cristo. Es a través del sacramento del Orden que Cristo se hace presente en la gracia de los sacramentos. Si no hubiesen más sacerdotes, tanto la Iglesia y como la gracia de los sacramentos llegarían a su fin.

  Martín Lutero y el Protestantismo hicieron exactamente eso: destruyeron el sacerdocio católico, diciendo que todos eran "sacerdotes", destacando específicamente el sacerdocio universal de los laicos.

  Sobre la cuestión de la reestructuración parroquias, las cosas pueden terminar de esta manera.

  Podría haber sido diferente enfrentar esta crisis con mentes y corazones que tuviesen en alta estima el Sacramento del Orden, con el conocimiento de que el sacerdote es uno de los mayores dones para la Iglesia y para toda la gente. Pero no fue así. Se tendrá que lidiar con esta crisis después de años de confusión total en la vida del clero, después de años en los que se desacostumbró a asistir a la Misa diaria y la doctrina católica. Por lo que, los fieles se quedaron sin sacerdotes. Esto ya está sucediendo. Y cuando aparezca un sacerdote, los fieles no van a tener idea de qué hacer con él, por estar acostumbrados a la creencia de que el Señor los salvará sin sacerdotes y sin sacramentos.

  Creemos que no es correcto pretender que no está pasando nada. Esta es la razón por la que estamos pidiendo a nuestros fieles a orar con fervor al Señor, para que Él de muchos sacerdotes de su Iglesia, como Él ya lo hizo.

  Queridos fieles, este mes de junio, que se dedica al Orden Sagrado, tengamos el valor de pedir esta gracia, incluso con lágrimas, al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

  Y no nos apartemos del don precioso de la Misa de siempre – la Misa de la Tradición. Sólo esta Misa podrá dar nuevos sacerdotes a la Iglesia del Señor.”

(Editorial Radicati nella fede, junio de 2013, Boletín de Domodossola y comunidad Vocogno, diócesis de Novara, Italia)



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

14 comentarios:

  1. El origen de todo esto es el Novus Ordo. Todo lo que estamos sufriendo ya lo avisó Ottaviani en su Breve examen critico.

    Destruyeron el papel del sacerdote, distorsionaron su mision lo redujeron a un simple presidente de la comunidad, a un animador de fiestas y esto es lo que tenemos, no hay vocaciones no hay sacerdotes y los pocos que hay pierden el norte

    Para echarse a temblar mirando al futuro.. Pero los fieles tendremos que hacer sacrificios, lo mas importante son los sacramentos y salvar nuestra alma y si hay que mudarse y cambiar la casa a una parroquia cercana con un sacerdote pues habrá que hacerlo.

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    1. No se mude tanto que luego le trasladan el sacerdote...ya no los dejan siempre en la misma parroquia, cada ciertos años, no muchos, los rotan.

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    2. En ese caso, me mudaría a un lugar que me quedase relativamente cerca de una parroquia SSPX, asi, si al obispo le da por trasladar al sacerdote y prohibir la Santa Misa poder seguir asistiendo a ella como ha pasado ya en muchos lugares que los fieles gracias a Dios tenian a la sspx para refugiarse despues de la persecucion del obispo.

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  2. Donde vivo, aún se hacen oraciones pidiendo a Dios que nos conceda la gracia de tener más sacerdotes. No puedo decir lo contrario, porque así lo veo y escucho. Aún se siente, entre las personas que conozco, la preocupación por el escaso número que, cada año, va quedando, a medida que disminuye él número de seminaristas. No obstante y, pese a todo, las quejas se palpan, pues ya no hay un acceso "cómodo" a ellos, ni en el tiempo, ni en el lugar (templo), por lo que, los sacramentos son dispensados con más tardanza que prontitud, cuando no con excesivo retraso. Ni le cuento la odisea que hay que padecer para acordar un bautizo, una boda ¡o! una sencilla (o no tanto) confesión. Pretender charlar distendidamente sobre cualquier tema que nos pueda acuciar en un momento dado, es poco menos que imposible, y, si así fuera, es tristísimo comprobar el nefasto nivel formativo y espiritual en la mayoría. Como decía don Flavio, con cierta sorna, hace nada, no son los medios sino los fines sobre lo que deberían trabajar para hacérnosLo llegar. Pero, ya ve, don Augusto, se han ido, durante demasiado tiempo, concediendo pasitos hacia el abismo y, sin que a penas la mayoría lo haya percibido, nos hallamos ahora al borde del vacío mismo. Se filtró este mal, como lo hicieron tantos otros, de forma tan silenciosa y liviana, que casi no hemos percibido su toxicidad hasta que ya es demasiado tarde.
    No le encuentro solución a corto plazo. Sólo confío en Él.

    Un saludo, amigo.

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    1. Estimada amiga, ciertamente se hacen oraciones por las vocaciones, pero me pregunto si las estaremos haciendo mal, serán insuficientes, o los sacerdotes que las piden no están tan convencidos de la gravedad del problema.
      Como dice el articulista yo noto una inmensa indiferencia en los sacerdotes ante estas cuestiones.
      No solo no veo llantos sino que los lamentos (cuando se hacen) parecen ser con el ánimo de mostrar exteriormente algo de preocupación, pero uno ve la conducta de muchos sacerdotes en la calle (cuando uno los conoce porque sino no sabemos que son sacerdotes por sus vestimentas) y la verdad que no solo no transparentan ninguna preocupación, sino que más bien demuestran un inmenso jolgorio.
      No hay vocaciones ni en los pocos seminaristas que están en los seminarios. El seminario de mi ciudad parece la jaula de las locas más que el lugar donde se van a preparar los pastores guerreros de los últimos tiempos. Pero esto también es un signo de que estos son "esos tiempos". Parecen más bien escuelas para aspirantes a bailarines de Village People antes que seminarios. Parece exagerado pero tristemente no lo es.
      Me acuerdo de nuestro querido Papa Benedicto, primero al decir que se abstengan de permitir en los seminarios a personas con tendencia homosexual y después al sostener que el sacerdote de esa condición no podía estar al frente de una parroquia ya que no podía por la misma, ejercer la paternidad espiritual que el cargo requería. Sin embargo hoy "quién somos para juzgarlos", incluso en sus conductas desviadas.
      Seguramente tenemos que pedir por muchos y santos sacerdotes, pero si el pedir por la cantidad va en detrimento de la calidad prefiero pocos pero buenos, y aunque sea redundante y hasta torpe: "bien machos", como decimos en la Argentina. Esto es con los pantalones bien puestos.
      ¡Que tiempos querida amiga! Definitivamente estamos al borde de ese abismo pero yo descubro en este, al momento de levantar las cabezas.
      Un abrazo grande en Cristo y María.

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    2. machos ¿que es eso Augusto? habrá querido decir viriles..... pero en las cosas del Espiritu no en la concupiscencia, que eso es lo que sugiere macho...

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    3. Viriles, anónimo, viriles. Fue en lenguaje coloquial.

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  3. Mire, conozco desde que era adolescente, a un sacerdote, viejecito entonces y decrépito ahora. Jamás renunció a su sotana. Para mí es un bendito de Dios; eso sí, con los pantalones en su sitio. Siempre con una sonrisa para cualquiera, y atento siempre a cualquier necesidad, (del espíritu sobre todo), que se le presentara. Ya no quedan, apenas, sacerdotes así. Pobre material, pero riquísimo en cuanto puente de unión entre Dios y los hombres. Enemigo de malabarismos modernos, dulce en el trato e inflexible con el mal. Llevo sintiendo su marcha desde antes de que llegue el día del adiós definitivo, porque soy consciente de que, un momento de la historia de la iglesia de los dos milenios, habrá muerto con él, para dar paso a la nada... hasta Su vuelta. La única que sigo esperando.

    (Lo de los seminarios por aquí es también de antología. Los aromas desagradables es lo que tienen, que llegan a todas partes impregnándolo todo como la peste y el mal gusto).

    Le dejo esto de Teresita de Lisieux: "Quisiera morir en un campo de batalla, con las armas en la mano." Pues eso. Adelante, amigo. Un abrazo igual de grande.

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  4. Anónimo2/12/13 1:46

    Entonces, según esto... ¿sólo se considera vocación sacerdotal o seminarista a uno que ingresa o es de la fraternidad? Porque entonces pierde todo sentido que pudiera encontrársele cuando se aprecia la imagen que colocaron a la derecha del blog, que dice "Gracias Santo Padre Benedicto XVI". Resuelva...

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  5. Pues es preocupante, vivo en un pueblo de 3.000 habitantes, y tenemos párroco exclusivamente para el pueblo, no tiene ningún cometido más que el pueblo y es joven, 32 o 33 años. Pues miren, hay días entre semana que no da misa, es a las 19:30, excusa número 1: Tenía médico (y yo como tonto asiento..ah..) y luego llego a casa.. ¿medico a las 19:30???? ¿por la tarde?, ¿no podía decirle al médico que tiene un compromiso muy importante con Dios y con sus fieles?
    En cambio, tengo otro pueblo al lado a unos 10km con más de 7.000 habitantes y un sacerdote ya con pequeños achaques de edad. Da misa por la mañana a las 12:00 y a la tarde a las 20:00 nunca cambia la hora salvo alguna festividad especial con procesiones.
    Lo último, ayer voy a misa de 19:30 y oh! sorpresa, no hay misa, no hubo ni antes de ayer y me dicen las pobres abuelitas que no saben si mañana habrá. ¿Excusa? no saben por qué no hay. Eso si, había unos vecinos montando un enoooorme belén en el altar principal de la iglesia, la iglesia con mucha gente hablando como si estuvieran en un local y el Señor a un lado con dos personas piadosas razando (Dios las bendiga). Saludé al Señor y rápido me fui al pueblo vecino a misa de 20:00.

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    1. Es una realidad, los muy ancianos son lo que tienen verdadera convicción en lo que es vocación y no empleo. Por supuesto que no son todos, pero sí una apabullante mayoría.
      En mi ciudad con muchísimas iglesias y parroquias, no hay quién confiese. En fin...
      Saludos y bendiciones Santiago

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    2. No pone eso el texto, simplemente las nuevas formas y las interpretaciones arbitrarias fruto del Concilio Vaticano II hace que la fe de muchos sacerdotes y fieles flaquee. Por ejemplo si la gente no se arrodilla en la consagración, un no creyente que presencie esa misa... ¿se va a creer que Cristo se ha hecho presente en el pan y el vino? Y así muchas cosas más. Pero gracias a Benedicto XVI han salido algunos sacerdotes jóvenes muy valiosos, aunque a otros de la misma "hornada" no les ha llegado esa gracia o bien por ser enemigos de tradición y no han querido escuchar las enseñanzas de Benedicto XVI y son amigos incondicionales del modernismo o bien por no recibir la formación adecuada.

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  6. Heermano de todos30/12/13 10:37

    por favor, que alejados estan del Evangelio, de las comunidades de Pedro, de Pablo, de Juan. Me dan lastima realmente, aferrados al poder, al lujo, a creerse superiores los demas y a eso le llaman fidelidad a la tradicion?
    Segun la tradicion Jesus no andaba en auto con vidrios polarizados y con un chofer que le habria la puerta.
    rezo por Uds.

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