CORREDENTORA
Como
es tristemente sabido, un texto emanado del Dicasterio de la Doctrina de la Fe,
titulado “María Populis Fidelis”, niega la doctrina de la corredención mariana,
aduciendo, entre otras naderías, que dicho título virginal es “siempre inoportuno”
y que puede llevar confusión a los fieles. El responsable de esta ofensa es el
titular del mencionado Dicasterio, el Cardenal Fernández; pero sobre todo, quienes
lo ha colocado en ese cargo que no merece, y se lo conservan y alimentan.
Esto
es, los papas Francisco y León XIV respectivamente, que deberán rendir cuenta de
tan grave resolución. Lo verdaderamente inoportuno y escandaloso es que la definición
sobre algo tan digno y delicado como un título mariano, le haya sido confiado a
un personaje perverso cuanto anómalo y con graves perturbaciones mentales y
morales: tal el mencionado Fernández.
Hace
ya unos cuantos años, hacia 1973,el Obispo de Ratisbona, Monseñor Graber, ante
los viles ataques que venía sufriendo María Santísima –sobre todo dentro de la
Iglesia- pronunció unas palabras que conviene recordar ahora: “El ataque
demoníaco a María nos llena de esperanza; sí, incluso digo constantemente de esperanza.
Es la peripecia. Si la misericordia de Dios es proverbial, Cristo no deja que
insulten a su Madre. Su intervención está cercana”. Ningún hijo deja de salir
en defensa de quien le dio a luz.
El
Adviento ya está entre nosotros. El mismo nos recuerda, entre otras cosas, que
uno de los fundamentos tradicionales de la corredención mariana, es inteligir que,
gracias a Ella, a Nuestra Señora, fue posible el nacimiento del Redentor.
Encarnación
del Verbo y Corredención son dos términos que se completan y asocian en el
divino plan del Creador. Es por eso, que en este Adviento, hemos querido dedicarle
a María Santísima estos versos que la elogian y encomian como Corredentora.
Santa
Navidad, queridos amigos.
Perdónalos
Señora, tú que sabes de penas,
de
antigua profecía veraz y anunciadora,
enjuga
los dolores, rocía las afrentas,
Dios
dispuso que fueras nuestra corredentora.
Has
llevado contigo como madre abnegada
al
que haría el rescate del humano linaje,
nueve
lunas te vieron y en Belén se abrió al mundo
la
era fundadora del salvífico Viaje.
Con
tu gesto oblativo en noche nazarena
-esa
noche al sereno, el establo estrellado-
manumisión
nos diste por voluntad divina
que
te asignó ser vientre para el Verbo Encarnado.
Después
en el Calvario, desde el Madero el Hijo,
supo
que co-inmolabas, y a Juan confió el secreto,
Miqueas
e Isaías lo entrevieron de antaño,
tu
llanto fue acueducto, divino parapeto.
Esas
lágrimas, Madre, que cantan la liturgia,
son
coágulos de cielo que portaron tus ojos,
de
gozo en el pesebre consintiendo tu parto,
de
aflicción en la hora de los crueles despojos.
Y
si acaso el agravio mereciera un castigo,
porque
el amor genuino sabe ser punición,
que
tu clemencia sea una luz mediadora,
indulgencia
y arresto, destierro y remisión.
Asociada
quedaste para siempre a tu Hijo,
el
Trono Trinitario o el Gólgota atestiguan
que
no sólo intercedes sino que es colindante
la
fuerza de tus manos que al caído apaciguan.
Tu
fuiste la oportuna, la pertinente luna
que
abrevó del invicto y unigénito Sol,
corredentora
nuestra, refugio de la gracia,
tu
manto es del doliente un seguro crisol.
Hay
algo en tus pupilas cuando plañes y el luto
transverbera
el costado de tu pecho gimiente,
tu
calcañar anuncia la misión asignada
de
aplastar victoriosa la siniestra serpiente.
Corredentora
criolla de estas tierras fundadas
entre
aceros hispanos y tronos imperiales,
intercede
por nos con un nuevo milagro:
pide
el vino en Caná que somos comensales.
Que
somos comensales sedientos, y un desierto
cruzamos
con menguada, final caballería.
Condúcenos
las riendas, enfila los estribos,
Corredentora
Virgen, Nuestra Dama María.
Nochebuena
de 2025
Antonio Caponnetto

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