San Juan Bautista

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jueves, 30 de enero de 2014

Grandes obispos de la lucha antiarriana: San Hilario - Por el P. Alfredo Saenz

  San Hilario, nacido a comienzos del siglo IV en una familia pagana, se convirtió al cristianismo siendo ya adulto. Hacia el 350 ocupó la sede de Poitiers. Desde que fue consagrado obispo. Toda su actividad eclesiástica y  literaria giró en torno a la defensa de la ortodoxia frente a los arrianos y el emperador Constancio. El año 365 asistió a un concilio en Galia, donde se decretó su deposición y destierro a Frigia, en razón de la postura francamente antiarriana que había asumido... 

Vuelto a su sede, el año 359, luchó como pocos contra la herejía dominante. De Hilario ha dicho el cardenal Pie, su sucesor en la diócesis de Poitiers durante la segunda mitad del siglo XIX, que sin él las Galias habían zozobrado en el abismo de la herejía, quedando reducido el cristianismo a un Cristo meramente terreno. A combatir dicha herejía dedicó toda su vida. Sus escritos, sus viajes, sus exilios, sus oraciones no tuvieron sino ese objeto: afirmar la divinidad del Verbo, la divinidad de Cristo y, por consiguiente, del cristianismo....

  La lucha que debió entablar Hilario fue realmente terrible. A veces decía que hubiera preferido ser obispo en tiempos de Nerón o de Decio, ya que en ese caso el combate habría sido contra enemigos declarados, y hubiese podido levantar su voz en medio de los tormentos, de modo que el pueblo testigo de una persecución manifiesta lo habría acompañado en la confesión de la fe. En cambio el asunto era ahora más complejo. La lucha se entablaba contra un perseguidor que engaña, contra Constancio, que finge ser cristiano, que no hace mártires, que torna imposible la palma de la victoria. Hilario no teme desenmascararlo: “Yo te lo digo, Constancio, tú combates contra Dios”. Para colmo, dentro de la Iglesia eran muchísimos los obispos que consentían con el arrianismo, lo que hacía inmensamente ardua la resistencia. Hilario entendió que no podía quedar convertido en un simple espectador: “Es tiempo de hablar, porque el tiempo de callar ha pasado (tempus est loquendi, quia jam praeterit tempus tacendi)”. Le preguntaban, a veces, si no tenía miedo. A lo que respondía: “Sí, verdaderamente tengo miedo, tengo miedo de los peligros que corre el mundo; tengo miedo de la terrible responsabilidad que pesaría sobre mí por la connivencia, por la complicidad de mi silencio; por mis hermanos que se apartaron del camino de la verdad; tengo miedo por mí, porque es deber mío conducirlos allí”.

  Hilario fue considerado la columna de la fe en Occidente, por lo que lo llamaron “el Atanasio de Occidente”... Murió en el 366.


  Tanto admiraba el cardenal Pie a su glorioso antecesor que le pidió al papa Pío XI lo declarase Doctor de la Iglesia. Cuando el Papa accedió a su pedido, el obispo de Poitiers pronunció una espléndida homilía donde señalaba la actualidad del pensamiento de San Hilario: 

  “Que salga de su tumba, que vuelva en medio de nosotros el gran defensor de la consustancialidad del Verbo, el campeón de la inmutabilidad de la verdad revelada. Estamos en pleno arrianismo, porque estamos en pleno racionalismo. Arrio no arrebató al Verbo de Dios su divinidad sino para poner la creatura a su nivel; y la filosofía contemporánea no proyecta rebajar al Verbo divino sino para igualarse a él, digo mal, para elevarse por encima de él. ¡Huesos de Hilario, temblad de nuevo en vuestro sepulcro y clamad una vez más: “Señor, ¿quién es semejante a ti?”.


ALFREDO SAENZ – “La nave y las tempestades: La Sinagoga y la Iglesia Primitiva - Las persecuciones del Imperio Romano – El arrianismo” Ed. Gladius 2005. Págs.236-238


"Es tiempo de hablar, porque el tiempo de callar ha pasado"
San Hilario ora por nuestros cardenales y obispos descarriados

Fotos de catapulta.com.ar

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

2 comentarios:

  1. Ese ametralladorazo de fotos me aniquiló...
    Ireneo

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  2. No viene a cuento del artículo, pero me da que Francisco va a promocionar mucho al C.Neocatecumenal para conseguir más desacralización. Vienen tiempos muy turbios, pero bueno leyendo las declaraciones de Kiko Argüello:
    "Yo quisiera, después de los milagros que va a hacer este Papa con nosotros, mandarle a Benedicto XVI una carta dándole las gracias. Porque gracias a que ha dimitido, la Iglesia se va a reformar, gracias a su sacrificio va a ser una explosión"
    Bueno, hay más lindezas, pero Benedicto XVI sólo les pidió que rectificasen un par de cosas de la misa que celebraban los del CN.

    ¡Ven pronto Señor!

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