San Juan Bautista

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viernes, 26 de junio de 2015

Los escrúpulos de eclesíasticos y seglares (1978) – Clara San Miguel


  De los muchísimos católicos que tienen conciencia clara de la situación actual de la Iglesia, la mayor parte adoptan una actitud totalmente ilógica: combaten errores vigentes, atribuyéndoselos vagamente a “ciertas corrientes que hoy circulan (!) dentro de la Iglesia”, y siempre pueden utilizar citas de Pablo VI y del Concilio Vaticano II, cuidadosamente elegidas para que aparezcan conformes a la doctrina tradicional.

  Su labor quizá resulte útil cuando se dirijan a personas que por otros medios hayan adquirido un conocimiento de ls situación real y sepan, por consiguiente, donde encajar las alusiones que escuchan o leen.

 Pero cuando se dirigen al pueblo cristiano en general hacen más daño que bien, puesto que omiten advertir que a esas mismas autoridades que ellos citan recurren constantemente la mayoría de los miembros de la jerarquía eclesiástica en defensa de las doctrinas progresistas.

 Lo que el común de los fieles saca en limpio – o en turbio – de esos razonamientos timorato-tradicionalistas es que en la Iglesia todo da lo mismo y cada cual habla a su modo, o bien que las diferencias que a ellos les parece notar proceden de su propia falta de conocimientos. El resultado es ese cacao impresionante que hoy embaraza el cerebro de la mayor parte de los católicos. ¿Sacramento indisoluble? ¡Divorcio? ¡Socialismos intrínsecamente perversos? ¡Cristianos para el socialismo? A gusto de cada cual, como ir afeitando o llevar barba. Lo cual implica, por supuesto, una negación implícita más o menos inconsciente, de la existencia de una realidad objetiva y permanente.

  ¿Cómo pueden unas personas bien intencionadas colaborar así al mismo mal que quieren atajar?

  Si se trata de eclesiásticos, es obvio que estas citas y esta ambigüedad les son exigidas por sus superiores como condición para tolerarles la audacia de seguir predicando la doctrina de Pedro y de los Apóstoles.

  Pero cuando se trata de seglares – y probablemente también de muchos eclesiásticos – la solución del enigma está en los escrúpulos. Hablan así – en esta forma fragmentaria y evasiva, compuesta principalmente de omisiones – porque tienen miedo de pecar.

  Y aquí es donde reside la incoherencia: supone que exponiendo la realidad en toda su crudeza se ofende a la Iglesia, ¿no equivale a hacerla responsable de las herejías e inmoralidades del progresismo? ¿Y no es esa la peor ofensa que puede hacerle?

  La madre amorosa y prudente que con tanta energía nos previno siempre contra el demonio, la carne y el mundo, ¿puede ser la misma que ahora, con un guiño cómplice, nos dice que hay que aprender del mundo y rendirse a la carne y que el demonio no es más que una broma que ya ni siquiera hace reír?

  La depositaria de la verdad, que nos dijo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” ¿Puede ser la misma que ahora consiente que en su seno se ponga en duda la resurrección de Cristo?

  La maestra infalible que condenó a Lutero y al comunismo, ¿puede ser la misma que ahora prefiere Lutero a San Pio V y Marx a Santo Tomás de Aquino?

  ¡Ciertamente que no! Dudarlo sí que sería un grave pecado contra la fe. Es evidente de toda evidencia que la Iglesia está prisionera y ha sido suplantada. ¿Cómo podemos tolerarlo sin intentar a todo riesgo libertarla? A todo riesgo.

  También los tiempos, como las personas, tienen su vocación. Y el nuestro no es tiempo de incubar escrúpulos y musitar distingos. Es tiempo de lanzarse a la calle con gritos de ira, de dolor y de alarma.

  Y cuando los escrúpulos quieran paralizarnos recurramos a nuestro amor a Dios, a la Iglesia y a nuestros prójimos y procuremos olvidarnos de nosotros mismos. Pensemos que el amor total no conoce los escrúpulos: los tiene una madrastra buena en el trato con su hijastro, pero nunca una madre en el trato con su hijo.

  Y pensemos también – pensemos cada noche antes de acostarnos – en el criado del evangelio que escondió la moneda de su señor por miedo a la responsabilidad: es el espejo supremo del escrupuloso.


Revista “ROMA” – Año XII – N°54. Buenos Aires, Septiembre 1978. Págs.37-38.

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

10 comentarios:

  1. Excelente y perfectamente aplicable a estos tiempos. Gracias

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  2. Anónimo27/6/15 7:13

    Comprendida su preocupación. Entiendo el daño que se le hizo a la Iglesia en concilios anteriores, y por errores que cometieron algunos papas, unas veces levemente y otras gravemente. Pero, ¿no es ahora más urgente quitarle la careta al falso profeta Bergoglio, autor de mil herejías?. Porque el rebaño de Cristo está siendo dirigido y entregado en las manos del enemigo y prácticamente casi nadie con autoridad dentro de la Iglesia, está dando la voz de alarma. Las almas consagradas están cometiendo un pecado de omisión gravísimo al no alertar al rebaño de Cristo de la llegada del lobo. En la 2ª de Tesalonicenses 2, nos dice S. Pablo muy claro que el hombre inicuo no puede usurpar el trono sagrado hasta que no sea quitado de enmedio aquel que se lo impide. Pues bien el Papa Benedicto XVI, aún con sus errores como humano que es, es el verdadero papa. Es el papa legítimo, porque fue elegido bajo el soplo del Espíritu Santo, pero Bergoglio, fue elegido por la masonería (milicia de Satanás). Bergoglio era miembro del Rotary club antes de entrar en el cónclave. Dicha ong, pertenece a la masonería. La doctrina eclesial dice textualmente, que quien pertenence a la masonería queda excluido de la Iglesia. También dice la doctrina que si un papa renuncia habiendo sido presionado su renuncia es inválida. ¿Que ocurrió con el caso Watileacks? ¿No es suficiente presión que le amenacen de muerte entre otras cuestiones?
    Esto fue dicho por un cardenal en su visita a China. Luego si la renuncia fue nula, el nuevo saliente es ilegítimo. Y si no tenemos suficiente, vayamos a sus homilías, comentarios a la prensa...Por sus frutos los conoceréis. Con una sola de las herejías cometidas ya se autoexcluye de la Iglesia.
    Si los cardenales que le rodean no denuncian la situación herética, será porque también pertenecen a la masonería, máxime si los ha colocado el propio Francisco en dichos puestos. Al igual que a los que nombró para el sínodo de la familia, todos modernistas.
    Si de lo que se trata es de beneficiar a la Iglesia se deberían elegir personas con fama de ser fieles a la doctrina, pero no, se trata de perjudicarla, por ello se nombraron estos apóstatas, que van a destruir la doctrina y provocar un Cisma. Están capitaneados por Kasper que ya escribió dos libros heréticos hace unos años. Es decir que todo el mundo le conoce y sabemos de que pié cojea. Si el Cisma es inminente, sería conveniente ir preparando al rebaño de Cristo para tan terrible acontecimiento, porque de no avisarles y adoctrinarles, muchos de ellos se vincularán a la falsa iglesia que dirigirá el anticristo, que es en realidad quien está organizando semejante desastre.
    En otro momento hablaremos del chip de la bestia (666).
    Un saludo.

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    1. En concilios anteriores nada, el vaticano segundo fue el venenoso.

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    2. Aquí cada uno por su camino, unos que tal Papa es legítimo porque lo dice la "vidente" del pueblo, otros que ninguno lo es porque pertenecen a no se qué logia hebrea cabalista, otros que ahora vendrá un periodo de paz, otros que ahora vendrá el Anticristo, otros que el Anticristo ya vino, otros que el Anticristo es un sistema, etc, etc, etc.
      Herido el Pastor, las ovejas se han dispersado.

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  3. En la iglesia preconciliar tenían autoridad legítima y su correlativa era la obediencia; ahora como son usurpadores y tuvieron que darle una vuelta de tuerca a la verdad para poder conciliarla con su opuesto el error cometen abuso de autoridad y por lógica su correlativa debe ser la obediencia ciega. Es decir que para obedecer al error ellos necesariamente deben taparse los ojos. Guías ciegos que guían a otros ciegos.

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  4. Para mi que más que escrúpulos son respetos humanos, escrúpulosos seguramente eran antes del concilio, luego se educó mas en ser "respetuosos" y "dialogueros" con todos.

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    1. Así yo también creo, escrupuloso es querer hacerlo todo perfecto, y alguien que tiene respeto humano es aquel que quiere ser perfecto a los ojos de los demás.

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    2. mira esto servidor, te pido una oración. Un convento abandonado.
      https://youtu.be/eDAvbxLbRCc

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    3. Qué pena, por la falta de vocaciones se desolan los monasterios, conventos, etc. A mí me gustaría ir a uno, pero todos o son del Novus Ordo o hay alguno bueno pero está en el quinto mundo.

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  5. Anónimo28/6/15 6:19

    http://espadacatolica.blogspot.com.ar/2015/06/la-dictadura-de-la-tolerancia.html
    Cuando los malos son minoría, ellos piden libertad para el mal. Pero, cuando llegan a ser mayoría, o a manipular a una mayoría, niegan a los buenos el derecho de hacer el bien.

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