San Juan Bautista

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sábado, 2 de enero de 2021

El aborto en Argentina y el Papa Francisco - José Arturo Quarracino

 

El aborto en Argentina y el Papa Francisco[1]

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Tres artículos de 

Revisado, editado y publicado por Miles Christi (Alejandro Sosa Laprida) el 01/01/2021: https://gloria.tv/post/YCnAcEijiHPN3UZNenq7guRAs

1. Legalización del aborto en Argentina:

Todo el Poder al clan Rockefeller

       En la madrugada del miércoles 30 de diciembre el Senado nacional aprobó el proyecto de legalización del aborto en Argentina, mediante un verdadero mamarracho jurídico basado en un derecho inexistente, por tanto, nulo: que la mujer tiene derecho a matar a su hijo antes de nacer. Supuesto derecho que no está instituido ni sancionado en ninguna ley nacional ni internacional.

 De este “derecho” inventado de matar al hijo, el proyecto deduce que el aborto es entonces un tema de salud pública, porque al ejercerlo pone en riesgo su salud, que el Estado debe salvaguardar. Esta concepción del aborto como un tema de salud es la que articula todo el texto aprobado, concepción que constituyó el caballito de batalla del presidente para justificar su intención de legalizar el aborto (“el aborto es un problema de salud pública”), su secretaria legal y técnica de la Presidencia, la abogada Vilma Ibarra, su ministro de Salud, Ginés González García, varios de los ministros del gabinete nacional, y la mayoría de los diputados y senadores que apoyaron el proyecto.

Pero esta articulación necesitaba de llevar a cabo un procedimiento: eliminar del texto normativo toda referencia y mención a los niños por nacer, eliminación textual que se cumplió a rajatabla, ya que no se los menciona ni una sola vez. Esta desaparición textual es la que justifica la desaparición práctica que se va a ejercer con el aborto, es decir, la desaparición forzada de los niños por nacer, sin ningún tipo de defensa posible: si la mujer quiere matar “eso” que tiene en su seno, la decisión se ejecuta sumariamente, en un plazo máximo de 10 días.

Así, los niños por nacer se convierten en Argentina en el único grupo demográfico que tiene el “derecho” de ser asesinado legalmente, a pesar de no haber cometido ningún delito. De ahora en más, a un asesino serial, a un violador, a los asesinos de todo tipo y color se los mantiene vivos, pero a los niños por nacer se los puede matar, aplicándoseles una verdadera pena de muerte que la Constitución Argentina prohíbe expresamente.

Es decir, el proyecto de ley aprobado viola clara e innegablemente la Constitución Nacional Argentina

Pero además su fundamento “sanitario” no ha sido creado ni inventado por el gobierno autodefinido como progresista, “nacional y popular”, etc, sino simplemente copiado, ya que como hemos afirmado en varias oportunidades, fue inventado en 1972 por John Davison Rockefeller III, en su plan integral de control de la natalidad para Estados Unidos, a pedido del entonces presidente Richard Nixon: “[…] la anticoncepción es el método de elección para prevenir un nacimiento no deseado. Creemos que el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad, sino más bien como un elemento en un sistema general de cuidado de la salud materno-infantil[2].

Curiosa forma de cuidar la salud infantil, matando al niño (????).

Es decir, la ley sancionada no es una ley progresista nac & pop del binomio Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner, es una ley basada en la ideología antinatalista y genocida del poder financiero global que la familia Rockefeller representa.

Así, la concepción abortista de la plutocracia anglosajona se convierte en principio de una ley de la “democracia” regenteada por el progresismo kirchnerista hoy gobernante.

De este modo, la dominación económica ejercida por el clan Rockfeller a través del Consejo de las Américas[3] creado por David Rockefeller en 1965 se refuerza con la institucionalización jurídica de su concepción antinatalista y abortista en la legislación argentina. La economía argentina ya es propiedad de la plutocrática familia angloamericana, ahora la legislación que habilita la pena de muerte prenatal -sin causa, sin juicio y sin condena- también.

En definitiva, el gobierno Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner hace su “ofrenda de Navidad” a la familia Rockefeller, consolidando su dominación colonialista de la Nación Argentina, en nombre de un gobierno “progresista, nacional, popular y feminista”.

En este contexto de entrega, vale destacar la decidida reacción de una gran parte del pueblo argentino, que durante un mes salió a las calles en las principales ciudades de las provincias argentinas y de la ciudad de Buenos Aires, para rechazar el proyecto abortista, en una forma abrumadoramente mayoritaria. Distintas encuestas de opinión realizadas por distintas consultoras mostraron que más del 60% de la población argentina rechaza visceralmente al aborto como derecho, cifra que en algunas ciudades y regiones se eleva hasta un 85%.

A pesar de esta oposición popular el gobierno argentino pudo alcanzar su objetivo abortista, ya que, entre otras cosas, le resultó muy funcional y favorable la actitud pasiva, complaciente y silenciosa de la jerarquía eclesiástica católica, nacional y vaticana, que durante un año guardó un silencio casi absoluto, sólo interrumpido en las últimas semanas por declaraciones que más bien parecían destinadas a mostrar la oposición suave al proyecto abortista[4], que a oponerse realmente, o directamente a mantener silencio absoluto en el Mensaje navideño papal urbe et orbi[5].

Si bien es cierto que los días 28 y 29 hubo pronunciamientos tanto de algunos obispos argentinos, como de monseñor Marcelo Sánchez Sorondo y del mismo papa Bergoglio, pero cuando las cartas ya estaban echadas.

Pero lo que resulta llamativo es el silencio absoluto los obispos y sacerdotes llamados “villeros”, con excepción del padre José De Paola, que se había pronunciado ya en el año 2018 y también en estos últimos meses a favor de la vida de los seres humanos nacientes, pero en la soledad sacerdotal más absoluta, respecto a sus colegas sacerdotes y a los obispos del país.

El 25 de marzo de este año, en los días iniciales del confinamiento dispuesto por el gobierno frente a la pandemia del Covid-19, el obispo “villero” de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara, y los sacerdotes “villeros” José María “Pepe” Di Paola, Juan Isasmendi, Nicolás Angelotti, Eduardo Drablle, Carlos "Charly" Olivera y Lorenzo "Toto" de Vedia se reunieron con el presidente Alberto Fernández En ese encuentro los sacerdotes ofrecieron la colaboración de la Iglesia para afrontar los desafíos de asistencia social que necesitaban los sectores más vulnerables de la población que atienden los mencionados clérigos. Al final del encuentro rezaron un Padre Nuestro con el primer mandatario.

Pero inexplicablemente, desde el momento que el presidente argentino envió el proyecto abortista al Congreso, el 17 de noviembre, ninguno de los mencionados sacerdotes -excepto el padre De Paola- ni tampoco el obispo Carrara se pronunciaron al respecto. Surge la pregunta entonces: ¿cuál es el compromiso político, y tal vez crematístico, de los prelados con las autoridades gubernamentales, en especial con la vicepresidente Cristina Kirchner? ¿Por qué el silencio absoluto? ¿Es más fuerte su relación política con la vicepresidente partidaria del aborto que su sacerdocio? ¿A cuánto cotiza su silencio? En todo caso, deben explicar al pueblo argentino y a la grey que ellos atienden por qué se han callado la boca ante el avance de esta ley anticonstitucional y genocida, antinacional y anticristiana.

Con la legalización sancionada, el pueblo argentino se verá obligado a afrontar a fondo la ofensiva criminal impulsada por el imperialismo internacional abortista para beneficio de la plutocracia financiera internacional que tratará de instituir el genocidio prenatal como base y fundamento de la sociedad argentina.

Publicado el 30 de diciembre en: https://gloria.tv/post/T1oQ1g7HzfMp6QCh1QLKVVHH8

 

2. Aborto en Argentina: la indiferencia del papa Bergoglio

 

26/12/2020

 
 

En: https://www.marcotosatti.com/2020/12/26/quarracino-aborto-en-argentina-la-indiferencia-del-papa-bergoglio/ - https://gloria.tv/post/wmQDgv4gYyAw3R4zXoZSUAhGT

 

Hay momentos en que tener razón está muy lejos de ser agradable, ya que, por el contrario, deja un sabor muy amargo en el alma, por ejemplo, en temas en los que está en juego la defensa de la vida humana naciente y el destino de un país, en este caso la Argentina.

El 14 de diciembre ppdo. Sandro Magister publicó en su blog Settimo Cielo un artículo titulado “Papa Francisco censurado, cada vez que habla contra el aborto”. A raíz del mismo, redacté una serie de consideraciones, con la intención de mostrar que en realidad lo que aparenta ser una censura sobre el pensamiento de Bergoglio respecto al aborto es en realidad una estrategia fríamente calculada, en la que el Papa actual se opone doctrinal y teóricamente al aborto, pero en realidad, en la práctica, deja hacer y tolera que se implementen y legalicen las políticas abortistas.

El amigo Magister tuvo la gentileza de publicar mis reflexiones, el 17 de diciembre, en un artículo titulado “No censura, sino silencio calculado. Una carta desde Argentina sobre el papa y el aborto” (cf. http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2020/12/17/no-censura-sino-silencio-calculado-una-carta-desde-argentina-sobre-el-papa-y-el-aborto/), en las que sostengo que en realidad el papa Bergoglio acompaña la iniciativa abortista emprendida por el “presidente” Alberto Fernández y la vicepresidente Cristina Kirchner, ejerciendo él y la jerarquía eclesiástica argentina una oposición suave para la foto, para disimular el apoyo velado que se presta a la criminal iniciativa genocida de legalizar la pena de muerte prenatal.

El 11 de diciembre la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la legalización del aborto, en tiempo express en su tratamiento en comisiones y en la sesión oficial que terminó aprobando el proyecto y remitiéndolo al Senado nacional para su aprobación definitiva.

En 3 días las comisiones senatoriales elaboraron un dictamen ratificando la media sanción, y el viernes 11 dicho dictamen fue aprobado, para ser debatido en sesión oficial el próximo martes 29 de diciembre.

Pero ya antes una inmensa mayoría del pueblo argentino salió a las calles en varias ciudades y provincias, manifestaciones que concluyeron el 28 de noviembre en masivas jornadas de defensa de la vida humana naciente y de rechazo al proyecto abortista gubernamental. Manifestaciones que los medios de comunicación tuvieron que dar a conocer en sus programas informativos. Por otra parte, encuestadoras serias sostienen, según sus últimos sondeos, que el rechazo a la legalización llega a la abrumadora cifra de 60% de los encuestados, frente a un 27% de apoyo al aborto.

Desde el lunes 14 de diciembre se ha convocado a una Marcha por la Vida para el lunes 28 de diciembre, que partirá desde la Plaza de Mayo (donde está la sede del gobierno nacional) hasta el Congreso Nacional, donde al día siguiente se discutirá la aprobación o el rechazo del proyecto. La Marcha estará encabezada por la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la República Argentina.

Pero para los días 26 y 27 de diciembre han sido convocadas marchas y manifestaciones en prácticamente las 23 provincias argentinas, en sus respectivas capitales y en otras ciudades de importancia.

Las jerarquías religiosas, tanto la católica como la protestante y las evangélicas, están bien enteradas de todo este tipo de iniciativas, pero han decidido acompañar en paralelo, con un pronunciamiento puramente institucional y con una jornada de “oración y ayuno”, en el mismo momento que una gran mayoría del pueblo se ha autoconvocado para manifestarse públicamente. Según parece, “los pastores con olor a ovejas” han perdido el olfato y no huelen a sus ovejas, en llamativa coincidencia con los pastores mercenarios de los que habla el Evangelio según san Juan (capítulo 10).

Pero lo que resulta llamativo y sorprendente es el atronador y ensordecedor silencio del papa Bergoglio sobre este tema, del cual está suficientemente informado, pero del cual no hace ninguna manifestación pública, sino más bien un silencio absoluto.

Prueba de ello es el Mensaje Urbe et Orbi que ha proclamado oficialmente en el día de Navidad, como es tradición en la Iglesia. En este mensaje Bergoglio hace referencias explícitas a los temas que trata habitualmente -la cuestión ecológica, el covid-19 y la pandemia, la fraternidad universal, las vacunas en curso- y a los países sobre los cuales pide oraciones y acompañamiento espiritual: Siria, Iraq y Yemen; Libia; el Mediterráneo oriental, judíos y palestinos; el Líbano; Nagorno-Karabaj y Ucrania: Burkina Faso, Mali y Niger; Etiopía, Mozambique, Sudán del Sur, Nigeria y Camerún; América, en particular Chile y Venezuela; Filipinas y Vietnam; y por último al pueblo rohinyá, en Myannar.

Sobre Argentina, su patria de origen, ni una sola palabra. En su Mensaje Bergoglio “paseó” por varios países de los cinco continentes, pero de Argentina ni noticias, como si no existiera.

Esta indiferencia confirma lo que se comenta habitualmente entre los obispos y sacerdotes afines a Bergoglio: “el aborto no es un tema tan importante como el medio ambiente o los migrantes”.

Cuando en Argentina se corre serio riesgo de que se legalice en ella la pena de muerte prenatal, oficialmente el Papa argentino se queda mudo. Pero lamentablemente, con esta actitud, Bergoglio aparece tolerando que semejante aberración abominable se oficialice, convirtiéndose así en cómplice pasivo de la legalización del aborto, más allá de sus cartitas privadas.

¿De ser Vicario de Cristo el papa Bergoglio ha decidido actuar como Poncio Pilato, lavándose las manos en el caso del aborto en Argentina?

Y al ver que hace pocos días, el 8 de diciembre, se oficializó su “nombramiento” como Capellán de la Sinarquía internacional globalista, en el Consejo para el Capitalismo Inclusivo, queda claro que el precio a pagar por semejante cargo es el silencio oficial vaticano sobre la legalización del aborto, impulsada desde hace algunas décadas por los mismos poderes que lo han hecho “capellán” de su dispositivo político mundialista. 

¿Qué estará diciendo San Ignacio de Loyola sobre todo esto?

 

3. No censura, sino silencio calculado.

Una carta desde Argentina sobre el papa y el aborto

 

17/12/2020 


En: http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2020/12/17/no-censura-sino-silencio-calculado-una-carta-desde-argentina-sobre-el-papa-y-el-aborto/ - https://gloria.tv/post/VpL3A2RFfCBV429iwRjHbJEWE

 

El post anterior de Settimo Cielo acerca del “papa Francisco censurado cada vez que ha­bla contra el aborto”, ha suscitado la crítica enérgica de un autorizado lector argentino, el filósofo José Arturo Quarracino, sobrino del cardenal Antonio Quarracino, predecesor de Jorge Mario Bergoglio a la guía de la archidiócesis de Buenos Aires.

Según él, es verdad que el papa Francisco habla con dureza contra el aborto, pero lo hace de manera tal que sus palabras no resuenan en los grandes medios de comunicación, que así no sufren ningún tipo de censura, por lo que él se adapta voluntariamente a este si­lencio.

Si, efectivamente, el papa quisiera que sus palabras contra el aborto tuvieran un mayor impacto en el público, ¿por qué -se pregunta Quarracino- no las pronuncia en un Angelus, en una gran audiencia pública, igual que hace con sus numerosas invectivas en defensa de la naturaleza o de los migrantes, y no en cartas privadas de las que no informa ni siquiera "L'Osservatore Romano"?

De hecho, si volvemos atrás, a los años de Juan Pablo II, todos recuerdan el formidable impacto público de la batalla que este papa llevó a cabo en defensa de la vida del no nacido.

Ejemplar fue lo que sucedió en 1994, antes y durante la conferencia internacional para la población y el desarrollo convocada en El Cairo por la Organización de las Naciones Uni­das.

El objetivo de esa conferencia era “garantizar los derechos reproductivos”, fórmula que Juan Pablo II tradujo en “muerte sistemática de los no nacidos”.

Pues bien, Juan Pablo II, a medida que se acercaba ese evento, tronó en defensa de la vida y la familia en una serie de Angelus dominicales, llamó al Vaticano a los embajadores de todo el mundo para que oyeran lo que tenía que decir, entregó a los dirigentes de la ONU un memorándum con todas sus objeciones y recibió al presidente estadounidense Bill Clinton en una audiencia que los testigos definieron "tensísima".

El resultado fue que la conferencia del Cairo se convirtió, en los medios de comunica­ción del mundo, en una batalla campal entre el papa y los poderosos del mundo, pro o contra el aborto, los anticonceptivos y la esterilización. Al Cairo llegaron los enviados de guerra más célebres; para la CNN, Christiane Amanpour.

En cambio, hoy –objeta Quarracino–, el papa Francisco prefiere acompañar sus disi­muladas condenas del aborto con un entendimiento cordial con los magnates del “capitalismo inclusivo”, los mismos que financian las políticas abortistas.

A continuación, su carta. En la foto de AFP, el papa Francisco con la entonces presiden­te (hoy vicepresidente) de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

 

Hasta ahora, la oposición de Bergoglio al aborto en Argentina es un montaje teórico para disimular la tolerancia de su legalización

 

Estimado Sandro:

 Respecto a tu artículo sobre la censura que se le aplicaría al papa Bergoglio cuan­do hace referencias al aborto, me permito aportarte algunas precisiones y correcciones.

 En primer lugar, si bien es cierto que en estos últimos tiempos el pontífice ha ex­plicitado las definiciones que mencionás, no hay que olvidar dos cosas: 1) que desde que triunfó en la elección presidencial, y antes de asumir como presidente, Alberto Fernández afirmó varias veces que la prioridad de su próxima gestión iba a ser la legalización del aborto. En ese momento, la jerar­quía católica hizo una sola afirmación en contra, pero muy suave y “sin pelearse”. Tan complaciente fue la actitud episcopal en esos momentos, como lo demuestra un hecho más que significativo: el presidente acudió a celebrar la Nochebuena en la parroquia San Cayetano, de Buenos Aires, donde ofició la Misa el obispo “villero” y auxiliar del Arzobispado de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara, con foto de camaradería incluida.

  En segundo lugar, a fines de enero de este año, el presidente argentino fue recibi­do en visita oficial por Francisco, en un clima de generosa cordialidad. En esa ocasión no sólo ambos ni siquiera hicieron alusión a la decisión abortista de Alberto Fernández, sino que además monseñor Marcelo Sánchez Sorondo celebró una escandalosa Misa en la cripta donde están deposi­tados los restos de San Pedro, dándole la Comunión, a pesar de su confesada “fe” abortista y su de­cisión de impulsar la pena de muerte prenatal.

Como resultado de ello, quedó a la vista que el primer magistrado argentino iba a avanzar decididamente con su proyecto, y que la jerarquía eclesiástica, argentina y vaticana, iban a ofrecer una oposición suave, reafirmando su postura provida y... nada más.

La pandemia del Covid-19 obligó a postergar los planes gubernamentales, hasta ahora que ha sido llevado al Parlamento nacional, como bien mencionás.

En este contexto, es que se dan a conocer estas afirmaciones provida de Bergo­glio-Francisco y contrarias al aborto, pero que no son precisamente contudentes en forma pública, sino transmitidas a través de cartas privadas.

En el primero de los casos, en el libro-entrevista Soñemos juntos, editado por Austen Ivereigh. Son formulaciones doctrinalmente justas y precisas, pero a los pocos días se da a conocer la cooperación del pontífice con el Concejo para el Capitalismo Inclusivo, como si fuera el capellán de ese emprendimiento de la gran plutocracia internacional, con empresas y personajes que en su totalidad han sido los responsables de la implementación del genocidio más grande que cono­ce la historia humana, el de los niños por nacer. Es decir, Bergoglio compromete su participación en un emprendimiento político-económico, asociado con los que han implementado y llevado a cabo el genocidio que él mismo critica.  Es decir: crítico en las palabras contra el aborto, pero socio en los hechos con los promotores del aborto. ¿No es un poco esquizofrénico?

En el segundo de los casos, la respuesta de Bergoglio a las mujeres de barrios po­pulares es con los dos interrogantes bien planteados, pero el pedido de las mujeres había sido de so­licitarle ayuda para afrontar la ofensiva abortista en marcha.

En el tercero de los casos, el padre José de Paola da a conocer lo que Bergoglio le escribió en forma privada: dice lo que pontífice le dice, que no es lo mismo que lo exprese él mis­mo en forma pública y oficial.

Lo mismo vale para el cuarto caso, la carta a un grupo de exalumnos argentinos. Lo dice en forma privada, como en el caso del padre de Paola.

Si su postura fuera contundente, lo que debería hacer, y todavía está a tiempo, es escribir en forma pública y oficial, con membrete, cartas al presidente argentino y a la vicepresiden­te Cristina Kirchner, expresándole el rechazo total y absoluto, con el mismo método que utilizó con las mujeres, con el padre Pepe y con sus exalumnos.

También podría -y debe hacerlo- pedir oraciones por la Argentina para que enfren­te con éxito la ofensiva genocida en marcha, tanto en las Audiencias de los miércoles o en los Ange­lus dominicales. Si en otros temas se compromete públicamente -medio ambiente, inmigrantes, la desigualdad económica global-, ¿por qué no lo hace en este tema, que es más importante que los mencionados?

Si a esto le sumas que al día de hoy el Episcopado argentino no ha actuado ni ac­túa en forma mancomunada, sino que sus miembros se limitan a hacer afirmaciones a título indivi­dual, entonces podés advertir que la oposición a la legalización es soft, como parece dejar sentada su postura clásica, pero sin ir a fondo contra la iniciativa.

Respecto a la relación con la señora Cristina Kirchner, quizás sea cierto que nunca tuvo relación con ella después que dejó de ser presidente, pero lo que no dice Bergoglio es que fue él quien gestó personalmente en el 2014 el encuentro y vínculo de ella con el siniestro George Soros, quien es el principal operador político y financiero de la actual ofensiva abortista en estos úl­timos años en Argentina. Es de esa época que se hizo famosa su exhortación a los argentinos que lo visitaban de “cuidar a Cristina”.

Cuidar a Cristina Kirchner para que ahora sea la impulsora principal y fundamen­tal en el Senado argentino para la aprobación de la ley genocida. Es a ella a quien tiene que escribir­le oficial y públicamente los conceptos expresados en forma privada. Si no lo hace, entonces estare­mos en presencia de un montaje para encubrir una complicidad de hecho, aunque parezca -y sólo eso es hasta ahora- una oposición total. Hasta ahora, es una oposición aparente, disimulada con fór­mulas teóricas.

Hacer negocios con los dueños del Poder Mundial -los Rothschild, los Rockefe­ller, la Fundación Ford, etc.- no es gratis. Te piden la sangre de los que pueden poner en peligro su “reinado” mundialista, igual que Herodes.

 

6 comentarios:

  1. Anónimo3/1/21 15:50

    Falso Profeta, vicario del 666

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  2. No se puede comparar a Bergoglio con Juan Pablo II. Francisco es cobarde, traidor y no tiene fe.

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    1. Anónimo7/1/21 22:59

      jaja

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    2. Anónimo7/1/21 23:03

      Blogger Alberto Ramón Althaus dijo...
      Adulterar la fe y la religión tiene que ver con una acción de prostituirse que es por cuestiones económicas, la mala Mujer del Apocalipsis es la que adultera la religión y se sienta sobre la Bestia del terreno de la política, ahora, la creación de un Estado del Vaticano que es huesos sin posibilidad de cobrar impuestos ha hecho dependiente al mismo del dinero alemán en el Concilio Vaticano II, del dinero de la izquierda en estos años de pontificado que llevaron a la elección de Bergoglio y ello ha marcado el apoyo a gobiernos de izquierda y después de que Pell señaló que el Vaticano estaba quebrado cosa buscada por el mismo Vaticano se ha procedido a la reunión con los Guardianes del Planeta o los ricos del NOM el 10/12/20 el mismo día se aprueba la eutanasia en España y la media sanción del aborto en Argentina, el comportamiento de los obispos del mundo se debe a cuestiones económicas que prevalecen sobre la fe en Dios y la moral. Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey
      https://caminante-wanderer.blogspot.com/2020/12/sobre-el-cuento-de-navidad-de-natalia.html

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    3. Unknown5/1/21 16:45

      https://www.youtube.com/watch?v=kVXV4Lte4Po
      anímese a escuchar esto, en la configuración debe bajar la velocidad de reproducción a 0.75
      un poco más abajo de lo normal....

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  3. Anónimo7/1/21 22:59

    Los legisladores ABORTEROS que votan Anatemas, son perjuros a la CONSTITUCION y sufriran las consecuencias repliquen MENSAJE

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