Hoy es
En estos
mismos días, para nuestra deshonra y vergüenza, Bergoglio ha dado a conocer su “Carta
Encíclica Fratelli tutti”, tristísimo compendio de obscenidades ideológicas, y
prueba ya inequívoca y rotunda de que su gestión está confesamente al servicio
de judíos, masones y marxistas. Sí; es un funesto pero comprobado hecho: para
ellos trabaja de modo activo y orgánico, lacayuno y patente. Podemos probarlo
hasta la minucia y la náusea.
Pero bástenos
decir en este 7 de octubre, que repudiamos la propuesta bergogliana de declarar
abolida la doctrina de la guerra justa (F.T,par.256 y ss), a la par de pedir –tergiversando la
letra y el espíritu de San Francisco de Asís- que los católicos se sometan
antes quienes no comparten nuestra Fe. Expresión que aplica de un modo
específico a los sarracenos (Ibidem, par. 3). Bergoglio se convierte así en el
adalid de la rendición y del oprobio, de la traición y del escarnio,del
deshonor y de la felonía más artera.
En
homenaje a los héroes de Lepanto, y a todos aquellos que regaron su sangre en
la batalla justísima contra el infiel, hemos escrito estos versos de
remembranzas cidianas, para pedirles a los nuestros, a nosotros mismos, que no
abandonemos el deber cristiano de la lucha:
A
tí Álvar Fañez
Sólo quedamos dos,Minaya, hermano;
Álvar Fañez tu nombre y yo Rodrigo.
Tanto teme a tu ardor el
enemigo
como de mí la justiciera mano.
Duro ha sido el galope y el destierro
del Valle de Orbaneja hasta Zamora,
hubo un tajo en tu adarga cada hora
y una sangre en el filo de tu fierro.
Ninguna queja tengo:días, noches,
te has jugado la vida a cara o ceca;
tu corcel secundó al impar Babieca,
si quisieras volver, no habrá reproches.
Vuelve al León natal que vio tu infancia,
con tu esposa Maior, tus tres retoños,
un hogar solariego y la fragancia
para gozar la paz y la abundancia
esperando el añil de los otoños.
Yo seguiré empuñando
eterno enamorado de Jimena,
vasallo fiel del Rey y
En vida o muerte el Sol no me abandona,
me dirán Campeador en cada almena.
Aguarda, hermano Fañez, no hay
urgencia...
Si acaso resultara una violencia
despedirte al salir de la muralla
y olvidar la razón de tu vehemencia.
A mí me encontrarás siempre en batalla.
Antonio
Caponnetto
Ciudad
de
Nacionalismo
Católico San Juan Bautista
