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martes, 28 de febrero de 2017

¿Quién dirige Hollywood? Vamos...  - Joel Stein





Los Angeles Times

19/12/2008 | JOEL STEIN



  Nunca he estado tan molesto por una encuesta en mi vida. Sólo el 22% de los estadounidenses creen ahora que “las industrias del cine y la televisión son más o menos dirigidas por Judios”, frente a cerca del 50% en 1964. La Liga Antidifamación (ADL)*, que dio a conocer los resultados de la encuesta del mes pasado, ve en estos números una victoria contra estereotipos. En realidad, sólo muestra lo tonta que América se ha convertido. Los judíos controlan totalmente Hollywood.



* ADL, Anti Defamation Leage, es una institución judía dedicada a acallar las voces que perjudiquen a la judería.



  ¿Cuán profundamente judía es Hollywood? Cuando los jefes de estudio que sacaron un anuncio de página completa en el diario Los Angeles Times, hace un par de semanas, para exigir que el Sindicato de Actores arregle su contrato, la carta abierta fue firmada por: el presidente de News Corp., Peter Chernin (judío); el presidente de Paramount Pictures Brad Grey (judío); el presidente ejecutivo de Walt Disney Co., Robert Iger (judío); el presidente de Sony Pictures, Michael Lynton (sorpresa, holandés Judio); el presidente de Warner Bros., Barry Meyer (judío); jefe ejecutivo de CBS Corp., Leslie Moonves (tan judío que su tío abuelo fue el primer Primer Ministro de Israel); el presidente de MGM, Harry Sloan (judío); y el presidente ejecutivo de NBC Universal, Jeff Zucker (mega-judío). Si cualquiera de los hermanos Weinstein hubiera firmado, este grupo tendría no sólo el poder de cerrar toda la producción de películas, sino también como para formar un minyan* con suficiente agua del Fiji en mano como para llenar una mikvah*.



* Minyan: quorum de 10 personas para realizar ciertos rituales judíos.

* Mikvah: baño para ritual judío de inmersión.



  La persona a la que se estaban dirigiendo en ese anuncio fue al presidente del SAG, Alan Rosenberg (adivinen quién es). La réplica mordaz al anuncio fue escrita por el superagente entretenimiento, Ari Emanuel (Judio con padres israelíes), en el Huffington Post, que es propiedad de Arianna Huffington (no judía y nunca ha trabajado en Hollywood).



  Los Judios son tan dominantes que tuve que buscar en el negocio para llegar a encontrar seis gentiles en posiciones altas en las empresas de entretenimiento. Cuando los llamé para hablar acerca de su increíble éxito, cinco de ellos se negaron a hablar conmigo, al parecer por temor a ofender a los judíos. El sexto, el presidente de AMC, Charlie Collier, resultó ser judío.



  Como judío orgulloso, quiero que América sepa acerca de nuestro logro. Sí, controlamos Hollywood. Sin nosotros, sería hacer zapping entre “The 700 Club” y “Davey and Goliath” en la televisión todo el día.



  Así que he cargado sobre mí la responsabilidad volver a convencer a los Estados Unidos de que los judíos manejan Hollywood, mediante el lanzamiento de una campaña de relaciones públicas, porque eso es lo que hacemos mejor. Estoy pesando en varias consignas, entre ellas: “¡Hollywood: Más judía que nunca!”; “Hollywood: De la gente que les trajo la Biblia”; y “Hollywood: Si te gusta la televisión y las películas, entonces es probable que después de todo te gusten los judíos”.



  Llamé Presidente de la ADL (Anti Defamation Leage) Abe Foxman, que estaba en Santiago de Chile, donde me dijo, a mi pesar, que no estaba cazando nazis. Rechazó mi propuesta, diciendo que el número de personas que piensan que los judíos manejan Hollywood sigue siendo demasiado elevado. El sondeo de la ADL, señaló, mostró que el 59% de los estadounidenses piensa que los ejecutivos de Hollywood “no comparten los valores religiosos y morales de la mayoría de los estadounidenses”, y el 43% piensa que la industria del entretenimiento está llevando a cabo una campaña organizada para “debilitar la influencia de los valores religiosos en este país”.



  Ese es un rumor siniestro, dijo Foxman. “Significa que piensan que los judíos se reúnen en el Canter's Deli el viernes por la mañana para decidir qué es lo mejor para los judíos”. El argumento de Foxman me hizo replantearme: Tengo que ir a comer a Canter's más a menudo.



  Esa es una frase muy peligrosa, “los judíos controlan Hollywood, lo que es cierto es que hay una gran cantidad de judíos en Hollywood”, dijo. En lugar de “control”, Foxman preferiría que la gente diga que muchos ejecutivos de la industria “resultan ser judíos”, como en “los ocho grandes estudios de cine que están a cargo de hombres que resultan ser judíos”.



  Pero Foxman dijo que está orgulloso de los logros de los judíos de América. “Creo que los judíos están desproporcionadamente representados en la industria creativa. Están desproporcionadamente representados como abogados y, probablemente, en la medicina de aquí también”, dijo. Sostiene que esto no quiere decir que los judíos hacen películas pro-judías más de lo que hacen cirugía pro-judía. Aunque en otros países, me he dado cuenta, no son tan notables en la circuncisión.



  Aprecio las preocupaciones de Foxman. Y tal vez mi vida pasada en el entorno pro-semítico de Nueva Jersey-Nueva York/Bay Area-L.A. me ha dejado atontado. Pero no me importa si los americanos piensan que estamos manejando los medios de comunicación, Hollywood, Wall Street o el Gobierno. Sólo me importa que los sigamos manejando.











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sábado, 9 de noviembre de 2013

TV, Política y Grupos Financieros - Por José Javier Esparza

  ¿Estamos en manos de unos pocos individuos dotados de un extraordinario poder gracias a la propiedad de los medios de comunicación? Sí y no. El lector extraería una conclusión apresurada si creyera que aquí estamos defendiendo la tesis de que los aparatos políticos - los partidos por ejemplo – son meros peleles en manos de los grandes trusts mediáticos. Hay, ciertamente, casos concretos en que esto ha sido así, pero no es lo común. Aquí hay que insistir en la figura de la “constelación de intereses”, que es la fórmula con la que Max Weber definía el poder en las sociedades industriales avanzadas:  la relación entre los poderes mediático, político y financiero no es vertical, de obediencia, sino horizontal, de comunidad de intereses. Por ejemplo, un poderoso empresario de televisión se vería en graves aprietos si no mantuviera relaciones estrechas con los aparatos políticos que deciden la regulación legal del espacio radioeléctrico y con los grupos financiero que conceden gigantescos créditos a las operaciones empresariales. Un líder político vería gravemente mermado su poder si no tuviera vínculos con grupos de comunicación que pueden servir de portavoces para su imagen ni con grupos financieros que prestan dinero para las campañas electorales. Y del mismo modo, un opulento banquero quedaría en situación poco airosa si careciera de influencia en los medios de comunicación o en los poderes políticos y administrativos del Estado. La nueva configuración del poder es interdependiente. Y tampoco se trata de una sola estructura: hay varios poderes políticos vinculados con una variedad paralela de poderes mediáticos, financieros o industriales. El nuevo feudalismo del poder en las sociedades posmodernas es un feudalismo sin rey: no hay nadie que gobierne la Corte. Excepto el dinero.


JOSÉ JAVIER ESPARZA “Informe sobre la televisión” (El invento del Maligno) – Criterio Libros – Madrid 2001 - Pags. 167-168


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