San Juan Bautista

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domingo, 7 de diciembre de 2014

Doctrinas diabólicas en la Iglesia – P. A. Gálvez Morillas


Homilía del 7 de Diciembre de 2014 - II Domingo de Adviento

Mateo 11: 2-10

"La valentía de Juan y la cobardía de muchos pastores"

  Juan el Bautista se atreve a enfrentarse con los poderes fácticos a riesgo de perder su propia vida. Hoy día el pueblo fiel añora esa figura valiente de los pastores que acusen y declaren los males morales de la situación actual en defensa de la fe. Sin figuras como la de él, la Iglesia nunca podrá salir de la crisis en la que está sumida. Tal vez sería necesario que el pueblo fiel pidiera más a Dios que mandara apóstoles valientes para su Iglesia.

  Recordemos la figura de San Atanasio, quien en el siglo III luchó valientemente contra el Arrianismo que había invadido la Iglesia. Él personalmente, fue desprovisto de su sede hasta cuatro veces; y también sufrió encarcelamiento.

  Esa actitud de defensa de la fe, en lugar de buscar los aplausos es lo que hemos de pedirle a Dios.

  Los pastores han de hablar, no para satisfacer a la audiencia. Recordemos las palabras de San Pablo (Gal 1,10): "¿Busco yo la aprobación de los hombres o la de Dios? Si pretendiera agradar a los hombres, ya no agradaría a Dios".

  Hay pastores que están envenenando a la Iglesia y causando la apostasía universal. No se predica la fe, el evangelio. No se habla del pecado, del arrepentimiento, de la conversión. "Ellos son del mundo, por eso el mundo les escucha". Hoy día se exalta desde la misma Iglesia el pecado, doctrinas contrarias a nuestra fe y que son incluso diabólicas.

  San Pablo nos dice: "Porque nosotros no somos como tantos otros que adulteran la Palabra de Dios, sino que al contrario, nosotros hablamos en Cristo".

  Jeremías nos dice también (Jer 10,21): "Los pastores se han vuelto necios y no han buscado al Señor, por eso han fracasado y todo el rebaño se ha dispersado".

  Hoy día se habla de ponerse al día con las nuevas corrientes del mundo; algo así como si pudiéramos legitimar el pecado. ¿Es que el bien y el mal han cambiado? No podemos convertir el pecado en virtud. Eso es diabólico.

2.- Las dudas de Juan el Bautista cuando se encontraba preso en la fortaleza de Maqueronte. Ese mismo Bautista que había visto venir al Espíritu Santo sobre la cabeza de Cristo, ahora se debate en un mar de dudas. ¡Qué cosa más humana! Hasta el mismo Señor pidió al Padre se apartara el cáliz (si esa era su voluntad). Ante esas dudas Jesús le responde a los enviados de Juan: "Decidle a Juan que los cojos andan, los ciegos ven... y a los pobres son evangelizados... " "Y dichoso aquél que no se escandaliza de mi".

3.- A un hombre se le juzga como al árbol, por sus frutos (palabras y acciones). No hagáis caso a aquellos que profetizan en contra de Cristo. No podemos considerar como verdad a aquel que diga que "todos se salvan"; pues el mismo Dios nos dice "Voy a dar a cada uno según sus obras". No nos dejemos llevar por doctrinas extrañas.

4.- En la lista que ofrece Jesús a los enviados de Juan para probar quién era Él aparece: "y los pobres son evangelizados". Este argumento es para Cristo definitivo para probar quién es Él. En la vida cristiana los pobres ocupan un lugar central. Cristo llama bienaventurados a los pobres; pero a los pobres tal como Él lo entiende; y no como lo pregona el marxismo. "Cuando hagáis un banquete llamad a los pobres...". Jesús nunca hizo demagogia de la pobreza. Hacer eso es traicionar a Cristo. Para Cristo, pobre, es todo aquél que sufre. Judas fue el primero en hacer política de la pobreza cuando se quejó del mal uso que se había hecho de una cantidad de dinero para comprar perfume para enjugar los pies de Cristo. Jesús fue el primero de los pobres. No tenía ni dónde reclinar la cabeza, nació en un pesebre y murió en una cruz; pero nunca despreció a los ricos (Zaqueo: "Hoy ha entrado la salvación a esta casa"). El cristianismo no podría subsistir sin los pobres ("a los pobres siempre los tendréis con vosotros"). Nuestro sufrimiento y nuestra pobreza se convierten en gloriosos gracias a Cristo. Es por ello, que convertir la pobreza en demagogia en una traición.

  Sí es verdad que no todos los hombres son pobres, pues están los "chupasangres", los que viven a costa de los demás. Pero para estos tiene el Señor también palabras: "más fácil es para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de los cielos"

  La teología de la liberación fue el mayor mazazo que el cristianismo recibió en su existencia.. Convirtió la pobreza cristiana en lucha social. Y éste es el mayor engaño en el que los cristianos de hoy nos hemos dejado embaucar. La verdadera pobreza va siempre acompañada de amor y no de odio.

5.- Y también se desprende del evangelio de hoy la necesidad de la evangelización ("y los pobre son evangelizados").El apóstol no puede mantenerse indiferente pensando que cualquier religión o doctrina basta para la salvación.

  Pero tengamos confianza porque Dios mandará buenos pastores.


Padre Alfonso Gálvez Morillas




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2 comentarios:

  1. En mucho estoy de acuerdo a excepción de una. Pues el tiempo de los pastores ya pasó, el que cayó, Cayó y el que hablo, hablo… ahora son hoces lo que hacen falta, pues mucha es la paja.


    DIOS, PATRIA Y REY

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    1. SI bien tenemos que rezar por esos buenos pastores que aún necesitamos, también creo que es más bien el tiempo de la siega.

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