San Juan Bautista

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martes, 31 de marzo de 2015

El Huerto de Getsemaní en la Pasión de la Iglesia de Hoy – Augusto TorchSon



  Hoy más que nunca en la historia de la Historia, esto es, la que tiene por dueño y señor al Señor de la Creación toda; los acontecimientos parecen demostrar casi sin dejar lugar a dudas que la Gran Apostasía referida en la II carta a Tesalonicenses, previa a la aparición del Hombre de la Iniquidad, está presente.

  En el huerto de Getsemaní, nuestro Señor al señalar abatido que su alma tenía una tristeza de muerte, les pidió a los apóstoles que lo acompañaban: “Quedaos aquí, y velad conmigo. Recemos para no caer en la tentación”. Sin embargo en nuestros tiempos, en similitud con aquellos, nuestra actitud se asemeja a la de Pedro, Juan y Santiago que no entendiendo la gravedad del momento, a pesar de las claras advertencias de su Divino Maestro, se durmieron.

  Y es que la cotidianeidad de la convivencia con el mal, con la perversidad en todas sus formas posibles, y sobre todo, con el enfriamiento de la caridad en la Iglesia; nos hizo tomar la actitud de la rana calentándose a fuego lento, acostumbrándonos de a poco al calentamiento del agua, hasta llegar al momento en el que el pretender reaccionar será casi imposible.

  De este modo los Think Tanks del Nuevo Orden Mundial, trabajaron incansablemente para hacer de la población mundial, por un lado, una masa tan oprimida que sería capaz de hacer cualquier cosa a cambio de un poco de pan y hasta de agua; y por otro lado, en el hombre posmoderno, generar un estado de relajación y apatía tal, de manera que nos convirtamos en las ranas antes mencionadas.

  Hoy observamos impertérritos las terribles matanzas que se llevan a cabo en muchos lugares del mundo; en algunos lugares, perpetrados por fanáticos islámicos, en otros, con el objeto de imponerles a la “diosa democracia” al decirles como señalaba el P. Castellani: “hazte libre o te mato”, y otras, como el caso de Ucrania, en las que se pretende cercenar países con el ánimo de “ayudar a sus habitantes a decidir libremente a que nación quieren pertenecer”. Esto olvidando el inmensísimo genocidio perpetrado por Rusia en Ucrania en el Holodomor, en donde se mató de hambre a 10 millones de personas en un hecho históricamente comprobable y no como otros pretendidos “holocaustos” a los que tanto culto rinden nuestros falsos pastores. Y todo esto precisamente con la venia y el financiamiento de la alta finanza judía y con el trabajo de ablandamiento intelectual y espiritual de la Franc-Masonería, hoy también enquistada en las altas jerarquías eclesiásticas.

  Pero, a pesar de ver cómo se despliegan inmensos ejércitos y se realizan ejercicios militares a gran escala, o de cómo se posicionan los sistemas de defensa y de ataque de las grandes potencias nucleares en estado de alerta máxima; seguimos pensando que la posibilidad de una 3° Guerra Mundial, no sólo es lejana, sino que en caso de darse, probablemente no nos afecte a nosotros, mientras seguimos tranquilos viendo nuestras judaicas y promiscuas series favoritas de televisión en HD, con nuestra calefacción o refrigeración generando el ámbito de confort adecuado para disfrutar de los beneficios del mundo moderno.

  Y una de las técnicas de estos arquitectos de la posmodernidad para hacernos sentir tan tranquilos, es hacernos olvidar de Dios, y eso se logra con más efectividad, no predicando la falta de Él, sino tergiversando y desnaturalizando la noción del mismo.

  Y al considerar que Dios es tan misericordioso que no puede condenar a nadie eternamente, la consecuencia lógica es que no se haga ningún esfuerzo para alcanzar la vida eterna. Recordemos a Bergoglio diciendo: “El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie eternamente”. Y así en varias oportunidades sostuvo que quienes pretenden ser santos son hipócritas, ya que al parecer, en la nueva concepción del hombre, éste al pretender vivir una vida virtuosa; quiere ser diferente, y hasta mejor que los demás en una acto de terrible e inmisericorde soberbia anti-igualitarista, propuesta esencialmente opuesta a la impuesta por la diosa democracia, hoy idolatría oficial en la neo-iglesia y en los países del mundo entero. Nos dice consecuentemente el “obispo de Roma”: El sitio privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados” agregando más tarde que el apóstol San Pablo decía: “yo sólo me glorío de mis pecados”, tergiversando las palabras del apóstol que dijo: “con gusto me gloriaré de mis  flaquezas, para que haga morada en mí el poder de Cristo” (2°Cor.12, 9-10) que bien entendido implica que a los débiles y pequeños se les da las herramientas necesarias para vencer precisamente esos pecados a través de la gracia, más no convalidarlos en sus desviadas conductas, como parece pretender Bergoglio al juntarse siempre con promotores de vicios nefandos a los que nunca llama a dejar su vida de pecado, sino más bien a los que dice “¿quién soy yo para juzgar?”.

  Lo que resulta evidente es que la antropocéntrica neo-iglesia propone al vicioso como el paradigma de quién practica una “virtud de humildad” ya que es “sincero” con su condición de pecador y se “gloría de sus pecados”, a diferencia del que pretende vivir virtuosamente al que se le llama hipócrita, ya que no siempre hace lo que predica y al que se le enrostrarán sus caídas, sin tener en cuenta sus esfuerzos por levantarse.

  Hace poco escuché decir que no se puede cuestionar al “papa” porque no somos protestantes, pero, qué pasa cuando es ese “papa” el que promueve el protestantismo. Podemos recordar que el Vaticano va a participar oficialmente en la “celebración” de los  500 años de la Reforma Protestante o cuando Bergoglio dijo que para conseguir la unión de los “cristianos” (entiéndase correctamente “herejes protestantes”), debemos “dejar de lado cuestiones polémicas o apologéticas” y “refinadas discusiones teóricas”, entre muchísimas otras citas y situaciones similares.

  Y volviendo al tema del pecado, estas propuestas de Bergoglio resultan coherentes con su lógica sincretista, ya que para el luteranismo, la salvación no encuentra obstáculo en ningún tipo de viciosas conductas en la medida en la que se realice un acto de fe interior, aún manteniéndose en el pecado. Pero el “obispo de Roma” va más allá del protestantismo y lleva esta salvación automática a todo tipo de sectas y hasta a los ateos a los que se dijo que no necesitaban creer en Dios para salvarse, solamente “hacer el bien”, haciendo completamente innecesaria la Gracia Divina y por consiguiente la evangelización, sustituyéndola por el “dialogo y la cultura del encuentro”.

  A pesar de estas triste realidad de la oficialidad eclesiástica, no podemos dejar de predicar la verdad evangélica de las postrimerías y la eternidad de la “gloria” y del infierno, recordando la visión de San Juan Bosco en sus visiones de éste último, en cuya puerta había un cartel que decía: “Ubi non est redemptio!”, es decir, “¡Donde no hay redención!”. Esto como un deber esencial de caridad para prevenir a los pecadores de la necesidad de la conversión y el arrepentimiento para no “ser arrojados al infierno, al fuego inextinguible, donde el gusano que les roe nunca muere, y el fuego  nunca se acaba” (Mc. 9, 45-45).

  Relata la beata Catalina Emmerick, que en la agonía del huerto, a Jesucristo se le presentaron las ingratitudes de los hombres por los cuales Él se ofrecía como víctima expiatoria; como a través de los tiempos su Iglesia se vería inundada por herejías, por corrupción, frialdad y malicia de un infinito número de cristianos, por la mentira y astucia de doctores orgullosos, por los sacrilegios de todos los sacerdotes viciosos, la abominación y la desolación en el santuario de Dios. Señala la beata: “Jesús los vio a todos; lloró por ellos; quiso sufrir por todos los que no lo ven y que no quieren llevar su Cruz con Él a la ciudad edificada sobre la piedra, a la cual se ha dado el Santísimo Sacramento y contra el cual las puertas del Infierno no prevalecerán nunca”; y continúa relatando: “Jesucristo, el Hijo del Hombre, luchaba y juntaba las manos; caía como abrumado sobre sus rodillas y su voluntad humana libraba un combate tan terrible contra la repugnancia de sufrir tanto por una raza tan ingrata, que el sudor de sangre caía de su cuerpo a gotas sobre el suelo”.  


  Por todo esto, fuera de ensalzar nuestros pecados, no podemos dejar de dolernos por ellos, sabiendo que Nuestro Señor padeció inmensamente en el Huerto de Getsemaní al tener que cargar con los mismos, para expiar en su naturaleza humana dichos pecados a pesar de Él mismo estar exento de ellos. Y en esta, la hora de las tinieblas para la humanidad toda y la Iglesia, lejos de sentirnos satisfechos de nosotros mismos, más bien estemos preparados para la Gran Tribulación, y esta vez sí hagamos caso a la recomendación de Nuestro Redentor al advertirnos: “Velad y orad para que no entréis en tentación, que si bien el espíritu está dispuesto, más la carne es débil” (Mt.26, 41)
 

Augusto


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domingo, 29 de marzo de 2015

Vetan doctrina católica en Sínodo para la Familia - Alberto Villasana



-         En octubre de 2014, el cardenal Baldisseri, secretario del Sínodo, mandó requisar y quemar los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" que cinco cardenales escribieron y enviaron a los Padres del Sínodo para hacer presente la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia

-         En entrevista, el cardenal Raymond Burke denuncia la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio"

-         El cardenal George Spell trae a la memoria que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no aceptó el matrimonio adúltero de Enrique VIII

-         El cardenal Sarah sentencia: misericordia no se puede separar de magisterio

  Enorme conmoción causó la revelación del vaticanista inglés Edward Pentin, dando a conocer, en NewsMax, cómo el secretario del Sínodo, cardenal Lorenzo Baldisseri, requisó del correo y mandó destruir los ejemplares del libro Remaining in the Truth of Christ ("Permaneciendo en la Verdad de Cristo") para que éstos no llegaran a los obispos reunidos en el Sínodo para la Familia, en octubre de 2014.


  El libro, exponiendo la doctrina de la Iglesia acerca del matrimonio y la familia, fue escrito por un grupo de los más altos prelados, los cardenales Walter Brandmüller, Carlo Caffarra, Velasio de Paolis, Raymond Burke (a quien Francisco removió del más alto tribunal eclesial por su posición conservadora respecto al aborto), y Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien está alarmado por la propuesta del cardenal Walter Kasper (que viene del propio Bergoglio, según palabras del mismo Kasper) de cambiar la doctrina y admitir a la comunión a los separados unidos en un segundo matrimonio civil o en convivencia (restricción que existe por la indisolubilidad del matrimonio sacramental), y a los homosexuales en situación de unión.

  Los ejemplares del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo" fueron enviados a través de los canales normales, a través del servicio postal italiano y vaticano. Ya durante el Sínodo comenzaron a correrse rumores de que los libros no llegaron a los obispos pues habían sido confiscados por orden del secretario del Sínodo, cosa que posteriormente confirmó la investigación de Pentin. Muy aparte de la censura doctrinal, al haber sido enviados por correo, éstos gozaban de protección legal, y su destrucción comporta el delito de violación a material postal.


  En una conferencia de prensa en Roma, en enero de 2015, el cardenal Baldisseri se limitó a decir que "el dogma puede progresar" y que el propósito del Sínodo no es reafirmar la doctrina católica. Y confirmó que los documentos del Sínodo, incluida la Relatio en que se hizo un llamamiento a "aceptar y valorar" la "orientación homosexual" y la comunión de separados en unión irregular habían sido, efectivamente, aprobadas por el mismo Bergoglio.

  Durante la primera parte del Sínodo, muchos obispos fieles al Magisterio de la Iglesia se disgustaron al constatar la censura que había sobre ellos, ya que sólo se filtraban a la prensa las exposiciones de los obispos liberales. La protesta de los obispos hizo cambiar la política que había impuesto el secretario Baldisseri al área de comunicación social del Vaticano y se tuvieron que comenzar a difundir todas las exposiciones.

  La orientación liberal ha quedado también de manifiesto en los Lineamenta, el documento base que servirá para la segunda parte del Sínodo, en octubre de 2015.

  En el número 53 del documento se dice que algunos Padres en el Sínodo se preguntaron sobre la posibilidad de que las personas divorciadas vueltas a casar puedan acceder a la comunión sacramental. Pero en ninguna nota o parte del documento se dice que esa propuesta fue rechazada por la mayoría de los Padres.

  Más adelante, en la parte de "Preguntas" sobre la recepción y profundización que se hará de la Relatio Synodi (en la introducción de la primera parte denominada "La escucha", párrafo 3) se exhorta a los obispos a abstenerse, en octubre de 2015, de dar respuestas meramente aplicativas de la doctrina. Es decir, será válido presentar cualquier ocurrencia o innovación, pero nada que esté basado meramente en doctrina de la Iglesia.

  La preocupación de obispos y cardenales fieles a las enseñanzas de la Iglesia es cada vez mayor.


  En un artículo escrito por el cardenal George Spelll en Catholic Thing el cardenal George Spell recordó que el cisma anglicano se debió a que la Iglesia no quiso reconocer el matrimonio adultero del rey Enrique VIII. ¿Cómo es que ahora se pretende soslayar la situación irregular de gran número de fieles? La doctrina no se establece por consenso democrático. Spell se ha cuestionado por la validez del mismo papado.

  En general, entre los Padres sinodales hay una aceptación de que muchos matrimonios pueden no ser válidos, por falta de conciencia o madurez a la hora de celebrarse. También se reconoce que hace falta agilizar los procesos de nulidad. Pero el problema que ha surgido ante la posición extrema de Kasper y Bergoglio es de índole teológica, y se refiere a la indisolubilidad del sacramento del matrimonio rato y consumado, con el cual se topa de frente cualquier solución pastoral innovadora.

  Otro botón de muestra ha sido el libro de Nicolás Diat "Dieu ou rien" en que recoge las entrevistas realizadas al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En la pregunta que se le hace acerca del Sínodo el cardenal condena: "La idea de colocar el Magisterio en un joyero, separándolo de la práctica pastoral, que puede cambiar según las circunstancias, las modas y las pasiones, es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa". Su afirmación contrasta directamente con el proyecto de Kasper y Bergolio de querer separar magisterio de misericordia, en un reprobable afán de querer adaptarse al mundo.

  Por su parte, el cardenal Raymond Burke, en exclusiva para LIFEsiteNews, denunció la manipulación que tuvo lugar en el Sínodo "encaminada a minar el enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio":

  "Me resulta claro que hubo individuos que obviamente tuvieron una gran influencia sobre el proceso del Sínodo empujando su agenda, que no tiene nada que ver con la verdad sobre el matrimonio como Nuestro Señor mismo nos lo enseña, y como ha sido preservado por la Iglesia. Esa agenda se propone justificar las relaciones sexuales extra-maritales y los actos sexuales entre personas del mismo sexo y, en un sentido, claramente relativizar e incluso oscurecer la belleza de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio como una unión indisoluble, fiel y procreativa entre un hombre y una mujer".

  Es de prever que esta división doctrinal, que ya existe entre obispos y cardenales, acabará estallando en septiembre, con motivo de la visita de Francisco a los Estados Unidos. En ese país, donde los católicos conservadores son minoría, pero muy apegados a la doctrina católica, están ya levantando claras denuncias sobre los cambios que se pretenden introducir. Es de esperar que la protesta crezca pues allí hay meno posibilidad de censura, como sí la tienen algunos en el Vaticano.

  Tal vez llegue un momento de tal confusión en que debamos atenernos a lo que decía San Atanasio: "allí donde haya fieles que conserven la fidelidad a la doctrina, aunque sean un puñado, allí estará la verdadera Iglesia".


Alberto Villasana





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viernes, 27 de marzo de 2015

Verdadera y falsa santidad (1962) – Maurice Pinay


            Los altos jerarcas de la Iglesia y los dirigentes políticos seglares que luchen por salvar al cristianismo en trances tan difíciles, deberán estar resueltos no sólo a sufrir agresiones de todo género por parte de las fuerzas revolucionarias del judaísmo, sino también de los sucesores de Judas Iscariote, que dentro del respetable clero están haciendo el juego, en una forma o en otra, a las fuerzas  de Satanás. Esos nuevos Judas has usurpado, con osadía, altos rangos de la Santa Iglesia y desde ahí podrán lanzar los ataques más tremendos, más demoledores y más dolorosos en contra de los que luchan en defensa de la Cristiandad y de sus naciones gravemente amenazadas. Que Dios Nuestro Señor dé fe, fortaleza y perseverancia a quienes imitando a Cristo, estén dispuestos a tomar su cruz y seguirlo en esta hora decisiva para los destinos del mundo.

            Esta es la verdadera santidad que Cristo definió diciendo: “¿Quieres salvarte? Guarda los mandamientos. ¿Quieres llegar a la perfección (santidad? Déjalo todo, toma tu cruz y sígueme”. La santidad definida por Cristo es renuncia de todo, riquezas, diversiones, etc., para tomar la cruz y seguirlo en la lucha contra el mal. La vida pública de Cristo fue de prédica y de una lucha constante y enérgica contra la Sinagoga de Satanás y contra el pecado y el mal en general, practicando la virtud en grado sumo.

            La verdadera santidad radica en imitar a Cristo en todo, tal como lo hicieron San Juan Crisóstomo, San Atanasio y los otros santos de la Cristiandad. La santidad requiere la práctica de la virtud en grado heroico; cualquier otra santidad distinta de la definida por Cristo Nuestro Señor es una falsa santidad farisaica, inventada por ciertos clérigos y ciertas organizaciones que adulan a los incautos haciéndoles creer que se pueden hacer santos fácil y cómodamente e incluso amasar fortunas personales, con el fin –oculto, por cierto- de convertirlos en satélites espirituales y sobre todo de impedir que participen activamente en las luchas que libren los patriotas de los países católicos para salvar a su nación de la conquista judía, de los progresos del comunismo y de una revolución roja que reduzca a tales incautos a la esclavitud, expropiándoles todos sus bienes.

            Por otra parte, Cristo Nuestro Señor –al luchar activamente contra Satanás y su Sinagoga y contra el mal en general- asumió una actitud “anti-Satanás”, “anti-Sinagoga de Satanás” y “anti-mal” en general. La novedosa actitud de ciertos clérigos y seglares que dicen condenar todos los “antis” además de ser notoriamente herética (porque hipócritamente, aunque sin decirlo expresamente, condena al mismo Cristo, que sostuvo una actitud “anti” en los terrenos antes mencionados) tiene el propósito de paralizar la lucha anticomunista, ya que ésta va en contra del imperialismo judaico. Es indispensable que en esta batalla anticomunista colaboren activamente las mayorías populares como único medio de evitar que la nación entera caiga en las garras de la horrible esclavitud comunista. Por otra parte, es sumamente sospechoso que estos clérigos y seglares que dicen condenar todos los “antis”, un buen día lancen ataques o permitan –sin luego condenarlos- que otros miembros de su organización los lancen, precisamente, en contra de los libros, caudillos u organizaciones patrióticas que heroicamente están luchando por impedir que sus naciones caigan en las garras del judaísmo y del comunismo. Al incurrir en esta contradicción, las personas honradas, patriotas y bien intencionadas que con engaños han caído bajo la influencia y en las redes de esas hermosas organizaciones erigidas para atraparlos, deberán abrir los ojos y darse cuenta del hábil engaño de que han sido objeto y liberarse de la influencia espiritual y social de esos fariseos, que cual sepulcros blanqueados ocultan su complicidad con la Sinagoga de Satanás bajo la falsa apariencia de una ostentosa y farisaica piedad religiosa y de un hipócrita y falso apostolado cristiano (43).


Maurice Pinay - "Complot contra la Iglesia" - T.II. Cap. 7  - 1962

[43] Lo acabado de insertar esa falta santidad y esa censura de los “antis” es una adición hecha por los autores de este libro en sus nuevas ediciones en vista del grave mal que están haciendo, en los países católicos, los clérigos y seglares que propagan esas ideas, ya sea en lo individual o por medio, sobre todo, de organizaciones genialmente concebidas y hermosamente estructuradas que narcotizando a sus adherentes con una falsa mística, les impiden realizar una lucha eficaz en contra del comunismo y del poder judaico oculto que lo dirige y lo propaga; en cambio, toleran que se calumnien.



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miércoles, 25 de marzo de 2015

El Putsch de la misericordia - Patrizia Fermani


  Y finalmente llegó el gran golpe de efecto. De parte de un actor consumado y experto, pero sobre todo de una voluntad de hierro y un ego desmesurado.

Traducción por Flavio Infante




  Bergoglio fue llevado al balcón de las bendiciones por aquellos que pensaban que había llegado el momento de hundir finalmente la barca de Pedro. Al pueblo de Dios le bastó que le lanzasen sin costo alguno los maníes de la demagogia, aquella demagogia que después del sesenta y ocho conmovió a las clases media-altas seducidas por el pobre fingido. El amor masoquista de los sacerdotes conciliares hacia los enemigos oficiales de la Iglesia de Cristo debía ser finalmente correspondido. Así, cada maitresse à penser de Repubblica y alrededores podía gritar al mundo que la Iglesia ha muerto y luego ¡viva la nueva Iglesia!, por definición otra respecto de la anterior: exiliado un Papa, se crea una nueva Iglesia.

  ¿Pero en qué consiste la nueva Iglesia, ya no más católica romana? Es la que debe conquistar la primacía superando incluso al protestantismo para ponerse al servicio y a remolque del siglo. Precisamente al servicio de la ola que está arrasando una civilización junto con su religión, después de la aniquilación de la filosofía y de la estética. Sólo la moral había sobrevivido por un tiempo a la filosofía y la estética por estar ligada al espíritu de supervivencia de la sociedad y los individuos. La Iglesia oficial con su Magisterio trataba de mantener con vida a la moral cristiana, por muy debilitada que ésta estuviese. Benedicto XVI lo advirtió: si se abandonan los principios y se reemplazan con la libertad de la nada y de su horror, no se salvará nadie. Había lanzado la última alarma antes de que se desatara la guerra. Los principios se han suprimido, sustituidos por la libertad de la nada, para la nada y para su horror.

  El sínodo de la familia fue establecido por Bergoglio como asamblea constituyente con la tarea de decretar el fin de la Iglesia católica, con el repudio de su enseñanza a partir de la moral de la familia. El programa de esta muerte anunciada está todo detallado en el párrafo 9 de la Relatio final del sínodo del 2014, que pasó a ser la base para el sínodo definitivo de octubre próximo. Merece una lectura cuidadosa. Leemos que se debe tener en cuenta principalmente esto: «... los individuos tienen una mayor necesidad de cuidarse a sí mismos,... de conocerse  interiormente, de vivir más en sintonía con sus propias emociones y sus sentimientos, de buscar relaciones emocionales de calidad», por las cuales «esta legítima aspiración puede estimular el deseo de comprometerse en la construcción de relaciones de donación y reciprocidad creativas, responsables y solidarias como aquellas familiares», «... el desafío para la Iglesia es el de ayudar a las parejas en la maduración de la dimensión emocional y en el desarrollo afectivo...»; y más adelante, en el párrafo 10 -que en honor a las banderas mencionará al menos al amor conyugal- se expresa la queja de que «muchos tienden a permanecer en los estadios primarios de la vida emocional y sexual».

  El alcance de este pasaje representa probablemente el verdadero manifiesto de la nueva iglesia de Bergoglio, que no tiene más nada que ver con la teología y la moral católica. Es el verdadero manifiesto de una revolución que debe ser proclamada oficialmente. Aquella que suprime el alma y consagra al ídolo de la materia.
  
  Cuando Jesús se encuentra con la mujer adúltera, no le pregunta cuál haya sido el "camino" psicológico que la condujo a la traición de su marido, cuáles fueron las pulsiones y las emociones por las que dejó llevar. No hace indagaciones psicológicas, sino que le dice simplemente: «vete y no peques más». Le ordena apelar a la voluntad y orientarla por los caminos del bien. Habla del pecado que supone la transgresión del mandamiento divino. Habla al espíritu de la mujer porque el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, tiene la capacidad de reconocer el bien y es susceptible de perseguirlo: tiene la sabiduría dada por Dios y la voluntad para hacerla fructífera. La transgresión ocurre cuando el hombre, por soberbia, piensa alcanzar una sabiduría superior a la que se le dio y ordenar su propia voluntad en una dirección opuesta a la deseada por Dios Creador y revelada por Jesús a la conciencia del hombre individual.

  Así a la Iglesia le ha sido dada la tarea de perpetuar la paideia cristiana dirigida a la salvación del alma a través de la búsqueda del bien que conduce a la virtud y a la felicidad duradera, a despecho de las tentaciones y de la tiranía de la materia. La Iglesia se ha dedicado a esto durante siglos, más allá de las insuficiencias y de las caídas de sus hombres

  Pero he aquí que en la visión del programa sinodal no hay nada de todo esto. No hay ninguna indicación del bien a realizar y del mal que hay que evitar, de la dirección que ha de darse a la voluntad. No consta la preocupación por la salvación de las almas, sino por el bienestar de los cuerpos y de las mentes. No hay una apelación a la razón humana conformada al logos divino revelado por Cristo, sino más bien la atención obsequiosa a lo irracional que, abandonado a sí mismo, se convierte en la anti-razón capaz de alumbrar monstruos. La Iglesia tendría que enseñar aquello que los discípulos ya saben hacer muy bien por sí mismos: secundar impulsos, buscar emociones, trocar el bien por el bienestar, dejar a un lado la razón y hacer lugar precisamente a lo irracional, como sugieren los sofistas anteriores a Sócrates y como predica el relativismo moderno. Por otra parte, incluso fuera de un punto de vista religioso, habría que recordar con Jaspers que «rebelándonos contra la razón se elude el elemento dialéctico de reflexión y se deviene bárbaros en el sentido griego de la palabra, es decir, hombres que hablan un lenguaje sin sentido. Para este tipo de irracionalidad valen las palabras de Mefistófeles: "desprecia saber y razón, facultades supremas del hombre, deja que el espíritu de mentira te enrede más y más en obras de engaño y de hechizo, y yo te tendré ya en mi manos"».

  Ciertamente la barbarie posmoderna no necesitaba  estímulos "pastorales". Para ella trabajan a tiempo completo movimientos homosexualistas, pornografía y blasfemia, Marco Pannella y Bill Gates, Elton John y la OMS, el abortismo de cualquier color, la cultura de la muerte. Los frutos más recientes son aquellos innombrables de aquel tipo genial que a través de la inseminación artificial pudo producir el embarazo de su madre. Sin tener todavía el impulso -lo que sería beneficioso para ambos- de cegarse con sus propias manos como el inculpable Edipo. Y sin embargo, y a pesar de todo esto, según la visión del mundo propagada por Bergoglio y otros marcianos (en el sentido de "acuartelados en Santa Marta"), la Iglesia no debe enseñar lo que es objetivamente bueno, los comportamientos no deben estar orientados a lo que es bueno para todos y que podría ser irradiado por todos, sino que deben dirigirse a la satisfacción de todas las fuerzas que corresponden a la subjetividad irracional del hombre, al mundo de las pulsiones y de las emociones, la única lente con la que leer la realidad para adaptarla a las propias particulares exigencias. Es evidente que en este marco no hay lugar para ninguna otra norma que guíe las acciones humanas y ofrezca incluso un criterio objetivo de juicio.

  Por otra parte la masa festiva, hambrienta de los maníes demagógicos, parece también totalmente inconsciente de lo que está sucediendo e incapaz de prever lo que va a pasar, entre el ruido de los medios y las voces persuasivas de aquellos sacerdotes que se sienten también felizmente liberados.

  Pero algunos en la Iglesia, así como entre los fieles, han advertido la traición al Evangelio y a su Iglesia milenaria, y no quieren ser partícipes. Algunos no temen hablar alto y claro. Son hombres que no se dejan intimidar por las prepotencias patronales ni por la indolencia de sus hermanos, y tanto menos por la propaganda de régimen clérigo-comunista. Por lo que el resultado del sínodo podría darse menos por descontado que cuanto se lo haya tratado de disponer. He aquí, entonces, el golpe de mano. He aquí la idea formidable de otorgarle veste sacra al programa político revolucionario. Basta con ponerlo en la forma solemne del jubileo. Aquel que ocultará, incluso a los desconcertados y a los ignorantes o confundidos, la subversión de la misión de la Iglesia bajo una carga de pathos religioso. La misericordia de Bergoglio, la amnistía general con cancelación retroactiva del pecado, tiene que tener una veste teológica y sacra capaz de anonadar cualquier resistencia.

  Para las religiones primitivas la exaltación mística  representaba  también la sublimación de lo irracional y de la carnalidad. El jubileo de la misericordia de Bergoglio apunta a la sublimación de los nuevos ritos de la modernidad asumidos como ritos de la nueva Iglesia del tercer milenio, ecuménica, atea y popular, y producirá por la fuerza misma de las cosas su consagración definitiva. Un Vangi cualquiera podrá forjar a su manera la estatua de la nueva misericordia para poner en lugar del San Pedro que bendice.

  La monarquía papal ha sido ya sustituida, en medio de la indiferencia general, por la dictadura papal. Una vez disuelta la asamblea constituyente, se verá. Bergoglio dice tener poco tiempo. Pero no porque, como algunos piensan, esté ya entrado en años. Piensa tener poco tiempo porque la revolución, para ser eficaz, debe jugar con el factor sorpresa, y tal vez en el intento de domesticar a los fieles y de acostumbrarlos a todo, se haya abusado un poco de las sorpresas, y hasta la náusea. Hay poco tiempo porque la resistencia, ya preparada para lo peor, quizás se esté organizando, y los frutos de la nouvelle vague vaticana empiezan a resultarles demasiado gravosos incluso a los simpatizantes de la primera hora.


  Si se neutralizan de prisa las resistencias, luego con la misericordia que todo libera, que abre las puertas de la moral cristiana a la creatividad del siglo, todos se sentirán ebrios y liberados. Se podrá incluso arrasar la basílica vaticana al igual que la Bastilla, aunque hace ya tiempo, aun allí, no haya casi nadie para defenderla. Mientras tanto, el Jubileo de la Misericordia se anuncia como la Declaración de Derechos del '89: aquellos que hoy se han convertido, bajo remozados despojos, la carta del suicidio de una civilización.


Patrizia Fermani


Visto en: In Exspectatione


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martes, 24 de marzo de 2015

La Libertad y la Gracia – Charles Péguy




  Es un problema – dice Dios – si sostengo demasiado a los hombres mientras nadan, nunca aprenderán a nadar, nunca madurarán en la adversidad. Pero si les sostengo poco, corro el riesgo de que se me ahoguen. Si les protejo demasiado poco, pongo en peligro su salvación. Pero prefiero el riesgo. ¿Qué íbamos a hacer con una salvación que no fuera libre y arriesgada? La libertad es el mismo centro del hombre y mi más bella creación en el hombre, la más irrevocable, la más necesaria.

~ • ~

  Es preciso que la libertad salga al encuentro de la gracia. El hombre es una ciudad sitiada. El pecado es un bloqueo perfectamente organizado. La gracia es un ejército real que viene en socorro de la ciudad sitiada. Pero es preciso que la libertad del hombre haga una salida y vaya al encuentro del ejército que viene a socorrerle.

  Por la creación de la libertad del hombre y por el ejercicio de esta libertad, Dios se ha puesto en dependencia del hombre. Si la plaza no es socorrida, se pierde. Pero si ella no se socorre a sí misma con esta salida, también se pierde.

  Es un desastre doble… Cuando uno deja de encontrar a otro, los dos dejan de encontrarse. La falta del hombre hace fallar a Dios mismo. Cuando la gracia no encuentra la libertad, tampoco la libertad encuentra la gracia. Este fallo siempre es doble.



Charles Péguy – “Palabras Cristianas” – Ed. Sígueme – Salamanca 1982. Págs.98-99



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jueves, 19 de marzo de 2015

El Papa aprobó el documento más chocante en la historia de la Iglesia de Roma - RORATE CÆLI


  Fue lo que los Italianos llaman un “segreto di Pulcinella”, es decir, un secreto a voces: el Papa era personalmente consciente y personalmente aprobó la Relatio post disceptationem, el informe “intermedio”, lanzado el lunes siguiente de la primer semana de la Asamblea Extraordinaria 2014 del Sínodo de los Obispos “sobre la Familia”

  Lo que ha sido llamado por muchos prelados un “desastre” o “inaceptable”, el primer documento oficial de la Iglesia de Roma aceptando nociones muy curiosas (incluyendo los aspectos “positivos” de las “relaciones” entre personas del mismo sexo), la relatio post disceptationem obviamente había sido preparada, por la velocidad y lo asombroso (para los estándares del Vaticano) del hecho del lanzamiento simultáneo en varias traducciones, mucho tiempo antes del Sínodo por los grupos de presión, incluyendo el Cardenal Baldisseri, con la influencia principal del Arzobispo Bruno Forte. Ahora, el Cardenal Baldisseri, maestro de todos los asuntos relacionados con el Sínodo, ha revelado con indiferencia cuando se le preguntó (según lo informado por Aleteia y por la espléndida Hilary White para LifeSiteNews) que el Papa había sido personalmente consciente de ello y había aprobado personalmente el contenido del informe.

  También ha dejado en claro que los párrafos no aprobados del informe final fueron incluidos como parte del documento principal (en total contradicción con cualquier supuesta noción de “sinodalidad” o consenso) por orden papal directa.

  Por lo que sabemos, el historiador Francés Christophe Dickès fue el primero en decir en ese momento, inmediatamente después de la publicación de la relatio intermedia, que su publicación no hubiera sido posible sin el pleno conocimiento y aprobación por el Papa.

De LifeSiteNews:

  “Los documentos fueron todos vistos y aprobados por el Papa, con la aprobación de su presencia”, dijo Baldisseri. “Incluso los documentos durante el  Sínodo [Extraordinario], como la Relatio ante disceptatationem [informe preliminar], la Relatio post disceptationem [informe provisional], y la Relatio synodi [informe final]  fueron vistos por él antes de que fueran publicados”.

  “Este punto es importante no sólo por su autoridad, sino que también tranquiliza al Secretario General”, el Cardenal añadió – “irónicamente”, de acuerdo a Aleteia.

  En sus secciones más controvertidas, la Relatio post disceptationem, o “informe después del debate”, preguntó si “aceptar y valorar la orientación sexual [de los homosexuales]” podría alinearse con la doctrina Católica; propuso permitir la Comunión para los Católicos divorciados y vueltos a casar, en un “caso por caso”; y dijo que los pastores deberían enfatizar los “aspectos positivos” de los estilos de vida que la Iglesia considera gravemente pecaminosos, incluyendo el nuevo matrimonio civil después del divorcio y la cohabitación prematrimonial.

  Las cláusulas más controvertidas quedaron fuera del informe final del Sínodo, la Synodi Relatio, pero muchos críticos han pedido al Vaticano, sin embargo, anular el documento provisional.

  El Cardenal Baldisseri también confirmó que el Papa ordenó que varias secciones controversiales de la propuesta  Relatio synodi, o reporte final, se incluyeran en la versión publicada a pesar de que no pudieron conseguir los dos tercios de votos necesarios de los padres sinodales.

   “Fue decisión del Papa incluir los puntos que no recibieron los dos tercios de mayoría “, dijo.

  “El Papa dijo: ‘Estos tres puntos recibieron una mayoría absoluta. Por tanto, no fueron rechazados con un ‘no’, ya que recibieron más del 50 por ciento de aprobación. Por tanto, son asuntos que aún necesitan ser desarrollados. Nosotros, como Iglesia queremos un consenso. Estos textos se pueden modificar, eso está claro. Una vez que ha habido una reflexión más profunda, pueden ser modificados’.

  Estas secciones se volvieron a publicar como parte de los Lineamentos, sin una nota de que fueron rechazadas, que se envió a los obispos del mundo para su discusión en la preparación para el próximo Sínodo en Octubre de 2015.


[Traducido por Eduardo Alfaro. Artículo original]

RORATE CÆLI

Visto en: Adelante la Fe

Nacionalismo Católico San Juan Bautista






martes, 17 de marzo de 2015

Progresismo judeo-masónico en la Iglesia (1968) - P. Julio Meinvielle


   Hace apenas unos años, Cruz y Fierro publicó de Pierre Virrion “El Gobierno Mundial y la Contra-Iglesia”. Allí aprendimos a conocer los planes novísimos que la Alta Masonería estaba ejecutando en el mundo occidental para llegar al gobierno mundial, tanto en el plano económico-político como en el religioso.

  Este nuevo libro… viene a revelarnos en qué consiste el misterium iniquitatis de que habla el Apóstol (II Tes. 2, 7). El misterio de la iniquidad consiste precisamente en que el “Aparato publicitado de la Iglesia” que debía servir para llevar las almas a Jesucristo, sirva en cambio para perderlas y esclavizarlas al demonio. Aquí está el “misterio de la perversidad”: Que la sal se corrompa y deje de salar (Mt. 5, 13). Fíjese bien el lector que no decimos que la Iglesia deje de llevar almas a Jesucristo. La Iglesia es indefectible y durará como tal hasta su fin. Pero la Iglesia de Jesucristo puede no identificarse con el “Aparato publicitado de la Iglesia. La Iglesia de Jesucristo puede mantenerse en las almas fieles a la doctrina que se conservaría en algunos sacerdotes y obispos adheridos a la Cátedra del Pontífice de Roma, mientras que el Aparato mismo de lo que el mundo conoce como Iglesia puede seguir otra doctrina y otra pastoral elaborada por la soberbia de los grandes y publicitados teólogos de una nueva teología…

  Es claro que esta colaboración del cristianismo con el anticristianismo de la masonería debe traer como consecuencia una transformación necesaria de la doctrina y de la vida cristiana. Esta transformación es propiamente el Progresismo.

  El Progresismo se centra en el error de identificar Iglesia y Mundo. Al hombre se le daría una nueva dimensión, la del mundo. Con ello se suprime la necesidad de un Dios Salvador. Cristo no ha venido a salvar al mundo. La Iglesia no es necesaria para salvar al hombre. La salvación del hombre viene del hombre mismo. El hombre es Dios en lo más profundo de su ser. Por lo tanto no existe una Iglesia, ni un Cristo, ni un Dios trascendente al hombre. Se puede hablar un lenguaje teísta acomodado al vulgo. Pero en realidad no es el mismo sino expresión exotérica de la total inmanencia de lo divino en el hombre y en el mundo. Esta es la única realidad esotérica que unifica todas las religiones de la humanidad, el culto de las logias masónicas, se ha de imponer como único culto de la verdadera humanidad.

  De esta suerte, mediante la nueva religión del Progresismo, el culto católico se cambia por el culto masónico de la fraternidad universal. La transformación ha comenzado ya en el alto nivel de la teología nueva de los grandes teólogos publicitados. No hay dogma que quede en pie. Ni el del pecado ni el de la gracia, ni el de Cristo ni el de Dios. Todo es subvertido en nombre de la ciencia y de los principios masónicos. La nueva teología del Progresismo, elaborada por teólogos de prestigio, invade seminarios, universidades y casas de formación y configura la mentalidad de las nuevas generaciones eclesiásticas. Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "aparato publicitado de la Iglesia Católica" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó Jesucristo y que nos han transmitido los Padres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente milenaria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.

  El libro de Pierre Virrión constituye el testimonio más elocuente e ilustrativo de todo cuanto se ha publicitado para aclarar el fenómeno del Progresismo cristiano. Sin embargo, este fenómeno queda explicado tan sólo al nivel de la gentilidad. La Masonería es un fenómeno pagano. Faltaría una explicación en un nivel más alta y fundamental, en el nivel del judaísmo propiamente tal. Porque es aquí donde se ha tramado la ruina de la Iglesia. La vieja secular enemiga de la Iglesia – la Sinagoga – ha querido destruir para siempre a la Iglesia. Esta es la lucha eterna de Caín contra Abel, de Esaú contra Jacob. Y para ello los judíos se disfrazan de cristianos. Nada más aleccionador a este respecto que el libro del judío inglés Cecil Roth “History of jews marranos”, donde se nos cuenta cómo los judíos, sin dejar de ser judíos, lograron escalar altas posiciones en la Iglesia, de cardenales, obispos, dignatarios eclesiásticos y afamados religiosos, aún en plena Inquisición. 

  Tiene uno derecho a preguntarse: Si los judíos, en un momento de la Iglesia en que se desconfiaba de ellos y se los vigilaba y controlaba, lograron burlar el control eclesiástico, ¿qué ha de suceder ahora, cuando, lejos de perseguírselos, se los estimula y adula?  No es nada de extrañar que los judíos, junto con los masones y comunistas hayan logrado encaramarse en posiciones claves de la Iglesia y que desde allí gobiernen a la Iglesia misma. Esta es la gran realidad. La Iglesia estaría gobernada hoy en gran parte por judíos, masones y comunistas. Gobernada contra los intereses de la Iglesia misma. Aquí está el Misterium Iniquitatis.

  Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite un mal en vista de un mayor bien, y sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Mística. Por esto, el momento presente de la Iglesia del mundo hay que mirarlos con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión inquebrantable a Jesucristo. A Jesucristo el de siempre. Que no es ni pre-conciliar ni post-conciliar. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebr. 13, 8).

  El libro de Pierre Virrión se cierra con una magnífica profesión de fe y de confianza en María, Reina del Universo, en Aquella en la que el Verbo se ha hecho carne, y no la carne se ha hecho espíritu de revuelta. María en oposición a las gnosis orgullosas, nos introduce en el conocimiento de la Fe y en el gozo de la Esperanza. LA VIRGEN SALVARÁ A LA IGLESIA.


    Padre Julio Meinvielle - Prologo al libro “La masonería dentro de la Iglesia” de Pierre Virrión. 1968.       
 

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

domingo, 15 de marzo de 2015

Dos años con Francisco: un castigo espiritual de dimensiones escatológicas – Alejandro Sosa Laprida


Miles Christi – 13/03/2015

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  Dos años han transcurrido desde la elección de Bergoglio. Desde entonces, prácticamente no ha dejado pasar un solo día sin desnaturalizar la revelación divina, sin desvirtuar la doctrina católica, sin tergiversar el magisterio eclesiástico, poniéndolos al servicio de su ideal humanista, naturalista, laico y masónico. Basta con leer su « Exhortación apostólica » Evangelii Gaudium para comprender que nos encontramos ante un sofista notorio y un embaucador inveterado, ante un espíritu mundano, pervertido e insensato, el prototipo del falso profeta que toma la apariencia del cordero pero que habla como dragón. No me propongo demostrar esto aquí, quien tuviese dudas al respecto puede consultar los artículos siguientes que, sin pretender ser exhaustivos, me parecen suficientemente elocuentes sobre la heterodoxia e impiedad radicales de « Francisco »:




  Tomaré tan sólo un ejemplo de sus innumerables fechorías y de sus entuertos sin fin para ilustrar esta acusación que por cierto reviste una gravedad extrema: el del indiferentismo religioso que profesa Bergoglio, del cual me limitaré, en aras de la brevedad, a transcribir solamente una cita:

  « Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre. »  (Entrevista con Gerson Camarotti de la televisión brasileña en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro:



  Si un eclesiástico hubiese sostenido semejante opinión en cualquier época de la historia de la Iglesia (con anterioridad al CVII) habría sido suspendido inmediatamente en su ministerio y se le habría prohibido la enseñanza y la predicación. Y en caso de no retractarse, se lo habría excomulgado por hereje, impío y blasfemador. La razón de ello es muy sencilla: el indiferentismo religioso ha sido condenado inequívocamente y en múltiples ocasiones por el magisterio, es totalmente ajeno a la tradición y contradice abiertamente la revelación. Basta con haber leído someramente a San Pablo para convencerse de esta evidencia...

  El indiferentismo religioso constituye la quintaesencia de la ideología subversiva, anticristiana e iluminista de la masonería y de sus filiales onusinas y derecho-humanistas. Indiferentismo que en los tiempos modernos adopta la figura del « principio de laicidad », so pretexto de la supuesta « neutralidad » que el Estado debe observar en materia de culto, así como también de la falaz « neutralidad » religiosa de la escuela y de la universidad en la educación de la infancia y de la juventud. Ahora bien, es en esta impía « neutralidad » escolar, en esta abominable enseñanza « laica », en esta indiferencia de principio hacia Jesucristo y hacia la religión verdadera que se basa el proyecto bergogliano de la red de las « Escuelas para el encuentro », lo que demuestra  fehacientemente que nos hallamos ante un agente esmerado e incondicional de la contra-iglesia satánica y judeo-masónica que tomó las riendas del poder romano, disimulada bajo los ropajes de un catolicismo « abierto », « tolerante » y « aggiornado », durante el CVII :







  Que « Francisco » sea o no sea franc-masón, es algo que desconozco, y que, en definitiva, resulta casi irrelevante. Pero que esté al servicio de la judeo-masonería y de su ideología subversiva y disolvente, laica, mundialista e igualitarista, es un hecho que salta a la vista y que solamente los ciegos voluntarios, los eternos « optimistas » en medio del naufragio, se resisten a mirar de frente.

  Ante la eventual objeción, ciertamente insostenible, de que sus escándalos a repetición y sus dichos y hechos criminales no bastasen para demostrar lo fundamentado de la gravísima acusación que me veo obligado en conciencia a dirigir contra el inicuo inquilino de Santa Marta y el desvergonzado usurpador de la sede petrina, sería suficiente con escuchar lo que de él dicen esos acérrimos y encarnizados enemigos de Nuestro Señor Jesucristo y de Su Santa Iglesia:











  Considero no obstante que lo más grave de la situación actual no es tanto la obra destructora y de demolición en regla de la fe y de la moral católicas perpetrada por « Francisco » y sus secuaces, sino la pasividad pasmosa y el estado de somnolencia letárgica inquietante en la que se halla sumida la inmensa mayoría de los fieles. Evidentemente, el CVII y su adulteración sistemática del magisterio, de la liturgia y de la pastoral tradicionales constituyen la explicación inmediata de este estado de descomposición global avanzada del sensus fidei de la masa de los católicos.

  Sin embargo, mucho me temo que la causa profunda haya que buscarla en la tibieza generalizada de los creyentes y, en definitiva, en la falta de amor por la Verdad, lo que se traduce en la consiguiente falta de detestación del mal, del error y de la mentira. Y esto es lo que me lleva a pensar que la elección de Bergoglio no es más que un merecido castigo por la tibieza espiritual generalizada que afecta al mundo católico. La única duda que tengo al respecto es si él es el falso profeta anunciado por San Juan (Ap. 13, 11) o bien si tendremos que esperar aún a que otro « papa » ecuménicoconciliar venga a desempeñar la función anticrística descripta tan dramáticamente en la postrera revelación escatológica…


Alejandro Sosa Laprida



Nacionalismo Católico San Juan Bautista