20/05/2026
El artículo de Wanderer
del 18 de mayo de 2026[1],
intitulado San Bernardo, Tucho y los
títulos marianos, firmado por Eck,
discute la nota Mater Populi Fidelis
y ridiculiza la reacción de quienes defienden el título mariano de Corredentora[2].
La nota vaticana oficial, publicada el 4 de noviembre de 2025, reconoce que
María coopera de modo singular en la obra de la salvación, pero sostiene que el
título “Corredentora” sería “siempre inapropiado” por el riesgo de oscurecer la
única mediación de Cristo.
1.
Desde el Evangelio: María no es espectadora, sino asociada
La clave evangélica está en que Dios quiso que la
Encarnación no aconteciera sin el fiat
libre de María: “Hágase en mí según tu palabra”. Allí no hay una cooperación
meramente decorativa. Hay consentimiento real, maternal, obediencial y
representativo.
Después, Simeón profetiza que una espada atravesará su
alma. Eso une misteriosamente a María con el drama redentor de Cristo. En Caná,
ella intercede y provoca el primer signo público del Señor. En el Calvario,
está de pie junto a la Cruz, no como espectadora sentimental, sino como Madre
asociada al sacrificio del Hijo. Y allí Cristo la entrega como Madre al
discípulo amado.
Por tanto, el Evangelio no permite dos errores: uno,
convertir a María en una “segunda redentora” paralela a Cristo; otro, reducirla
a una figura piadosa sin cooperación objetiva en la economía de la salvación.
La posición católica clásica está en el medio: Cristo
redime por mérito propio, suficiente, infinito y principal; María coopera
subordinadamente, dependientemente, maternalmente y por gracia.
2.
Desde el Magisterio: la doctrina existe, aunque el título sea discutido
El punto fuerte contra el artículo es este: aunque la
palabra Corredentora no esté definida como dogma, la doctrina de la cooperación
singular de María sí está afirmada por el Magisterio.
El Catecismo enseña que María “cooperó de manera
totalmente singular” con su obediencia, fe, esperanza y caridad en la obra del
Salvador, y que por eso es Madre en el orden de la gracia.
Lumen
Gentium enseña que los
Padres ven a María no como instrumento pasivo, sino como cooperadora libre en
la salvación humana por la fe y la obediencia; y agrega que su mediación
maternal no quita ni añade nada a la única mediación de Cristo, sino que
depende enteramente de ella.
Por eso, la crítica correcta a Mater Populi Fidelis no debería decir simplemente: “negaron un
dogma ya definido”, porque técnicamente el título Corredentora no está definido
dogmáticamente. La crítica más precisa y más fuerte es otra: la nota reconoce
la doctrina tradicional de la cooperación mariana, pero desautoriza pastoral y
terminológicamente un título que durante siglos fue usado para expresar
justamente esa doctrina. Ahí está el nervio del problema.
3.
Desde los Padres: María como Nueva Eva
La tradición patrística no habla con el vocabulario
escolástico posterior de “Corredentora”, pero sí contiene la matriz doctrinal.
San Ireneo presenta a María como la Nueva Eva: así como por la desobediencia de
Eva vino la ruina, por la obediencia de María vino la cooperación al plan de
vida.
Esto no significa que María sea fuente principal de la
redención. Significa que Dios quiso restaurar el mundo no sólo mediante el
Nuevo Adán, Cristo, sino también con la cooperación obediente de la Nueva Eva,
María.
Ese paralelismo Adán-Eva/Cristo-María
es decisivo. Si se lo mutila, se empobrece la arquitectura misma de la historia
de la salvación.
4.
Desde San Agustín: María concibe primero por la fe
San Agustín es muy importante porque no convierte a
María en una figura aislada de Cristo. Para él, la grandeza de María está en
haber concebido antes en el corazón que en el vientre: su maternidad física
está sostenida por su fe.
Esto refuerza la doctrina de la Corredención bien
entendida: María coopera porque cree, obedece, consiente, ama y se une al
sacrificio del Hijo. No actúa como causa autónoma. Actúa como la criatura más
perfectamente dócil a la gracia.
La cooperación de María, entonces, no compite con
Cristo: es la obra maestra de la gracia de Cristo en una criatura.
5.
Desde Santo Tomás: Cristo es causa principal; María, subordinada
Santo Tomás no desarrolla la terminología moderna de
“Corredentora”, pero su metafísica ayuda a ordenar el problema.
Para Santo Tomás, Dios es causa primera y puede obrar
mediante causas segundas. Que una criatura coopere no le quita gloria a Dios;
al contrario, manifiesta más perfectamente su poder, porque Dios no sólo obra,
sino que hace obrar.
Aplicado a María: Cristo es el Redentor principal,
universal, necesario y suficiente. María no añade eficacia a la Cruz como si la
Cruz fuera incompleta. Pero Dios quiso asociarla de modo único al misterio
redentor.
La fórmula tomista sería: María no es causa principal
de la redención; es causa subordinada, instrumental, maternal y dependiente de
Cristo.
Por eso es falso decir que la Corredención católica
bien entendida “oscurece” necesariamente a Cristo. Puede oscurecerlo si se la
explica mal. Pero bien explicada, lo glorifica: muestra hasta qué punto la
gracia de Cristo puede elevar a una criatura.
6.
Desde los grandes místicos: María al pie de la Cruz
La mística católica ha contemplado siempre a María
como unida interiormente a la Pasión. No sólo “acompañó” a Cristo desde fuera.
Padeció maternalmente con Él. No derramó sangre redentora en sentido propio,
pero ofreció su dolor unido al sacrificio del Hijo.
La tradición espiritual lo expresa así: Cristo padeció
en la carne; María padeció en el alma. Cristo ofreció el sacrificio redentor;
María consintió maternalmente en la inmolación del Cordero nacido de sus
entrañas. Esto no es sentimentalismo. Es teología espiritual profunda.
7.
Crítica al argumento del artículo
El pasaje citado incurre, a mi juicio, en tres
reducciones graves:
Primero, reduce la aspiración a una definición
dogmática a “premio gordo de una devoción particular”. Eso caricaturiza la
cuestión. La Corredención no nace de una manía devocional privada, sino de una
línea doctrinal que atraviesa Escritura, Padres, liturgia, teología, santos y
Magisterio.
Segundo, confunde prudencia terminológica con
demolición doctrinal. Es legítimo discutir si conviene o no definir
dogmáticamente el título “Corredentora” en este momento histórico. Lo que no es
legítimo es tratar como supersticiosos o histéricos a quienes ven en ese título
una formulación venerable de la cooperación singular de María.
Tercero, el artículo parece adoptar el lenguaje de la
sospecha: quien defiende el título sería exagerado, tribal, antimodernista de
reflejo, o incapaz de distinguir entre devoción y dogma. Esa forma de
argumentar no responde al fondo doctrinal: lo esquiva mediante psicologización
del adversario.
8.
La crítica más fuerte a Mater Populi
Fidelis
La nota tiene un elemento verdadero: Cristo es el
único Redentor y Mediador en sentido principal, absoluto y suficiente. Ningún
católico serio debería negar eso. Pero el problema es que, bajo pretexto de
evitar confusión, parece instalar una sospecha estructural sobre un título
tradicional que, bien entendido, no niega la unicidad de Cristo, sino que la
presupone.
La frase “siempre inapropiado” es particularmente
problemática. Una cosa sería decir: “conviene explicarlo con cautela”; otra muy
distinta es desautorizarlo de modo prácticamente absoluto. Porque si durante
siglos teólogos, santos, pontífices, predicadores y fieles usaron un término en
sentido ortodoxo, declararlo ahora “siempre inapropiado” suena menos a
clarificación doctrinal que a poda terminológica con criterio
ecuménico-pastoral.
La pregunta de fondo es esta: ¿se está protegiendo la
centralidad de Cristo, o se está debilitando la plenitud de la mariología
católica para hacerla menos escandalosa al mundo moderno y al protestantismo?
9.
Fórmula doctrinal equilibrada
La posición católica robusta podría resumirse así:
María no es Redentora junto a Cristo en igualdad de
plano, ni fuente autónoma de salvación. Pero es Corredentora en sentido
analógico, subordinado y participado, porque Dios quiso asociarla
singularmente, por su fiat, su
maternidad divina, su compasión al pie de la Cruz y su mediación maternal, a la
única obra redentora de Jesucristo.
Quien niega esto por temor a “exagerar” a María
termina muchas veces debilitando el modo concreto en que Dios quiso realizar la
Encarnación y la Redención.
10.
Corolario
La defensa de la Corredención no consiste en poner a
María al lado de Cristo como otra fuente de salvación. Consiste en confesar que
Cristo quiso tener a su Madre unida a Él desde Nazaret hasta el Calvario, y
desde el Calvario hasta la vida de la Iglesia.
Por eso, atacar groseramente el título de Corredentora
como si fuera una superstición devocional es doctrinalmente pobre,
históricamente injusto y espiritualmente peligroso.
La fórmula final sería: Cristo es el único Redentor.
María es la criatura redimida de modo más perfecto y, por eso mismo, la
cooperadora más perfecta de la Redención. Negar su cooperación singular no
engrandece a Cristo: empobrece la obra de Cristo en su criatura más excelsa.
PARA MÁS INFORMACIÓN
“Apostasía vaticana”
https://gloria.tv/post/7ynAG7ZfxBvK1MBD4MqN3aMxn
“Diez años con Francisco”
https://gloria.tv/post/UEqqVjZCCVLQ6g89ps67irXSM
MIS BLOGS
Miles Christi
https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi
Super Omnia Veritas
https://gloria.tv/user/uCZ9iiNQ3eKS1zgLg6MSCmbjY
Miles Christi English
https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi%20-%20English
MIS PUBLICACIONES
Impresas
https://saint-remi.fr/fr/35-livres?q=Filtre%20Auteur-MILES%20CHRISTI-MARIE%20Alexandre
Digitales
[1] https://elwanderer.com/2026/05/18/san-bernardo-tucho-y-los-titulos-marianos/ -
Artículo editado y publicado por Miles
Christi - Para ahondar en el tema:
1. https://brujulacotidiana.com/es/maria-corredentora-todos-los-errores-de-la-nota-vaticana - 2. https://adelantelafe.com/francisco-ultraja-a-maria/ - 3. https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/2025/11/tucho-fernandez-contra-la-virgen-maria.html - 4. “María no es corredentora”: https://gloria.tv/post/BQBmbvf7hzNa6xpitoGcE9zML - 5. “Las blasfemias de Francisco
contra Jesús y María”: https://gloria.tv/post/4kkKvYKXg1PC2x6wWLBqKsEGu
[2] “Siempre he visto en la Corredención
el típico caso erróneo de búsqueda de la dogmatización como el premio gordo de
una devoción particular, con el añadido de la creencia supersticiosa de que,
convirtiéndolo en dogma, se resolverán todos los problemas de la Iglesia por
arte de magia, cual nuevo Pentecostés. (...) ¿Que hemos visto? Histerismos por
doquier, ataques ad hominem al Tucho y al Papa, golpes de pecho y rasgamiento
de vestiduras para demostrar lo católicos y devotos de la Virgen que somos, no
como esos publicanos… digo, modernistas.”

Excelente artículo. Lo he publicado en mi blog:
ResponderBorrarhttps://gloria.tv/post/Td9KiqLvfphy131LRBv2qJQ6n
Y he preparado una versión descargable en formato PDF:
https://drive.google.com/file/d/1guBp2d0ljb_wg_ucmx9qQCkJ-m984Fyc/view