San Juan Bautista

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viernes, 22 de mayo de 2026

La Iglesia y el Monasterio de Santa Catalina - Antonio Caponnetto

 

LA IGLESIA Y EL MONASTERIO DE SANTA CATALINA

         Para evitar la salvajada satánica de la destrucción de la Iglesia y del Monasterio de Santa Catalina, se viene usando como argumento que “se están poniendo en riesgo uno de los últimos tesoros coloniales de Buenos Aires”. Algo así farfulló García Cuerva, el pasado 20 de mayo, celebrando misa en el atrio del venerado templo. Y con claros guiños al ecumenismo y a la convivencia interreligiosa, agregó: “creemos que es necesario sentarnos, analizar la situación y que los técnicos nos ayuden a encontrar una solución".

         Falso: se está buscando la destrucción intencional de uno de los más claros vestigios de la Ciudad de la Santísima Trinidad, testigo de un tiempo Imperial y Virreynal, no “colonial”; solar sacro, cementerio y campo de batalla de la Reconquista y de la Defensa de Buenos Aires, donde perdieron la vida heroicamente un sinfín de combatientes de Dios y de la Hispanidad Criolla. Se está buscando consolidar la penetración yanky-sionista, usando como ariete a una conocida banda pseudoreligiosa, alucinada, inmoral y mitómana.

 No son los técnicos los que tienen que ofrecer una solución, sino los teólogos y los que queden aún con alma de cruzados. Los primeros para recordar que no se puede tomar el Santo Nombre de Dios en vano, como hacen los degenerados mormones. Los segundos, para ponerle el cuerpo y los puños  a la custodia de esos muros que resguardan a Dios Vivo en el Sagrario.

         Se pide la paralización del proyecto mormón, consistente en edificar una torre gigantesca para sus prácticas luciferinas, pero no denunciando los verdaderos propósitos de esta secta maldita y siniestra, sino en nombre de “la necesidad de reconocer y declarar el entorno de Santa Catalina como área de amortiguación”. Así lo ha expresado el padre Gustavo Antico, rector de Santa Catalina, en un comunicado fechado el 18 de mayo del corriente. Santa Catalina no es “un área de amortiguación”, es un solar sagrado, católico, tradicional, hispanocriollo. No se trata de amortiguar el ambiente sino de expulsar a los demonios que quieren levantar con insolencia su propia Babel.

         Otros sostienen un “no a las torres y cambios de uso de terrenos aledaños”. No se quiere entender que el drama no es el cambio de uso sino la profanación, el ultraje, el sacrilegio y la blasfemia que significa permitirle al mormonato que avance en su plan de descristianización y de judaización de estas tierras nuestras. No se atreve nadie a decir que “las torres” son un gesto de ensoberbecida impiedad contra las únicas torres que nosotros amamos: la Turris Davidica y la Turris Eburnea, hermosos títulos marianos, más que apropiados de reivindicar y de recordar en este Puerto que se llama Santa María de los Buenos Aires.

Pedirle a Jorge Macri que proteja el Convento –además de considerarlo un interlocutor válido- es como pedirle a Drácula que proteja el Centro Nacional de Hemoterapia, o a Jeffrey Epstein que dirija el Hospital de Niños.

Ante este proyecto en curso, claramente endiablado, opongamos la fuerza de la recta plegaria, la denuncia del atropello pero fundada sin eufemismos ni elipsis, la presencia física de los católicos militantes, rodeando con nuestras familias y amigos ese espacio bendito. Imitemos a los valientes  bautizados de Zaragoza, que cuando los invasores napoléonicos quisieron arrasar los templos, fueron capaces de armarse para impedir que un púlpito -¡sí, apenas un púlpito, el de la iglesia de san Agustín!- fuera destruido y vejado. Un vívido cuadro de César Álvarez Dumond ha dejado retratado para siempre este denuedo impar y entusiasta. La vida no vale la pena gastarla y perderla sino es en resguardo de los derechos de Dios.

Santa Catalina: contágianos tu fuego misionero, apostólico y combatiente. Santa Catalina: ruega por la patria. Santa Catalina: que seamos viriles.


                                                                                 Antonio Caponnetto



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