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sábado, 25 de marzo de 2017

Pacifismo como herramienta de descristianización (Repost) – Augusto TorchSon



  Abordado el tema palestino en mi artículo anterior (Aquí), es necesario también atender la cuestión del genocidio a cristianos en los países islámicos, sin dejar de considerar que también se da por medios más sutiles e igualmente perversos en el resto del mundo. Para esto es necesario entender que el pacifismo se promueve casi exclusivamente en el Occidente Cristiano, ya que así se nos pone en una peligrosa situación de vulnerabilidad. El gobierno mundial necesita un rebaño manejable y así promueve especialmente en el mundo católico este pacifismo para que se acepte lo inaceptable y se haga concesiones con el mal y la mentira a fin de evitar la violencia. Pero una cosa es evitar las situaciones conflictivas, y  otra es escapar a nuestra obligación ante cualquier agresión, esto es, repelerla.

  El padre A. Ezcurra al referirse al deber cristiano de la lucha enseñaba con respecto a poner la otra mejilla que podemos válidamente en un acto de humildad y templanza, no responder a un ataque, pero no podemos poner la otra mejilla de nuestra mujer, nuestros hijos, nuestra Patria, nuestro Dios o su Iglesia; e ilustra a los pacifistas como quienes con tal de salvar la vida pierden las razones para vivir.

  El pequeño héroe y beato Cristero, José Sánchez del Rio antes de morir en defensa de los derechos de Dios y su patria, le dijo a su madre: “Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión”, dándonos a sus 13 años un maravilloso ejemplo de valentía y entrega cristiana. Sin embargo el martirio es para el hombre moderno una patología que estaría relacionada con el masoquismo, como enseña el herético monje alemán Anselm Grün. Por lo tanto la más sublime muestra de amor fraterno que es dar la vida por los amigos, se transforma en un acto autodestructivo y así Jesús, en vez de donarse para nuestra salvación, se habría suicidado, según esta perversa concepción. Y hoy la obligación de seguir a Cristo cargando su cruz y la advertencia de que “quien quiera salvar su vida la perderá y que quién la entregue por Él, se salvará”, (Lc. 9,23-24); deja de ser tal para convertirse en una sugerencia opcional. Y esta interpretación sentimentalista y acomodaticia de las escrituras nos lleva de hecho,  a un cristianismo sin cruz, que además nos lleva a un estado de indefensión que vulnera hasta el más básico de los sentidos comunes, y es el que tiene que ver con el instinto de superviviencia.

  En el incansable ánimo de conseguir una vida cómoda y confortable, hacemos grandes esfuerzos para lo que paradójicamente va a implicar no esforzarnos. Y con inteligentes trabajos, los Mass Media globalistas, promoviendo estas conductas pasivas, nos hacen bajar la guardia hasta perder el más elemental de los sentidos de conservación, aislándonos para que desprotejamos a los nuestros por considerar que no hay que tener reacciones violentas o con sofismas como los de que nunca puede haber guerras justas, que se escuchan hasta en la más alta jerarquía de la Iglesia.

   Entonces con respecto a la religión que nos liga a Dios, al considerársela una opinión más entre muchas, no vale la pena dar la vida por ella. Sí se profanan lugares sagrados o se blasfema a Nuestro Señor Jesucristo o  contra su Santísima Madre Celestial, a quién Satanás tiene especial odio; nuestra reacción en nombre del pacifismo y la supuesta invencibilidad de la situación, es de una terrible indiferencia, paradigma de tibieza. Decía San Juan Crisóstomo: "Si alguien blasfema, corrígele, si vuelve a blasfemar corrígele otra vez; si vuelve a blasfemar golpéale, rómpele los dientes, santifica tu mano con el golpe". Y el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto: 2264 "El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal…” “es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 64, 7)" y continua diciendo: 2265 “La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro”

   Los seres más vulnerables hoy en día son los niños en el lugar donde deberían estar más seguros, esto es el vientre materno, y asistimos al genocidio más atroz de la historia en donde el aborto de millones clama al cielo por tanta sangre inocente derramada. Y estas políticas eugenésicas son promovidas y hasta impuestas por la ONU, junto con otras perversidades como la homosexualidad, que también tiene como objetivo la reducción de la población. Y todo esto se realiza no sólo con la complicidad de los cipayos gobernantes del mundo entero, sino con también, muchas veces nuestra propia indiferencia.

   En los libros de los Macabeos, se nos cuenta como se atacaba al Pueblo de Dios en sábado y estos para no profanar el día santo no reaccionaron, hasta que Matatías dijo a su gente: “Si todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra esta gente en defensa de nuestras vidas y de nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán de la tierra”. Y dijeron: “Hagamos frente a todo el que venga a atacarnos en día sábado, para no morir como nuestros hermanos en sus refugios”. (1 Mac 2, 29-41).

   Sabiendo que el principal objetivo del demonio es destruir a la  única y verdadera Iglesia de Dios que es la Católica, recordemos cuando Cristo dijo: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz sino espada” (Mt. 10,34), y no tengamos miedo de defender nuestra fe, dando el buen combate por la causa, honor  y gloria de Dios.

 

Trabajando para que Cristo Reine


Augusto

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martes, 14 de julio de 2015

¿Quién es el anticristo? - Cardenal Giacomo Biffi (Repost)


El cardenal Biffi ha presentado a Benedicto XVI y a la Curia Romana
«la advertencia profética de Vladimir S. Soloviev» sobre el anticristo.


  El predicador de los ejercicios espirituales hizo referencia al filósofo y poeta ruso, que vivió entre 1853 y 1900...

  Citando la obra de Soloviev, «Tres diálogos» (1899), el arzobispo emérito de Bolonia recordó que «el anticristo se presenta como pacifista, ecologista y ecumenista».

  «Convocará un Concilio ecuménico y buscará el consenso de todas las confesiones cristianas, concediendo algo a cada uno. Las masas le seguirán, a excepción de pequeños grupos de católicos, ortodoxos y protestantes», dijo.

  Según la síntesis de su predicación de este martes por la tarde, ofrecida por «Radio Vaticano», el cardenal explicó que «la enseñanza que nos dejó el gran filósofo ruso es que el cristianismo no puede ser reducido a un conjunto de valores. En el centro de ser cristianos está, de hecho, el encuentro personal con Jesucristo».

  «Llegarán días en los que en la cristiandad se tratará de resolver el hecho salvífico en una mera serie de valores», escribió Soloviev en esa obra.

  En su «Relato sobre el anticristo» Soloviev prevé que un pequeño grupo de católicos, ortodoxos, e hijos de la Reforma resistirán y le responderán al anticristo: «Tú nos das todo, menos lo que nos interesa, Jesucristo»

  Para el cardenal Biffi esta narración es una advertencia. «Hoy, de hecho, corremos el riesgo de tener un cristianismo que pone entre paréntesis a Jesús con su Cruz y Resurrección», lamentó.

  El arzobispo explicó que, si los cristianos se «limitaran a hablar de valores compartibles serían mejor aceptados en los programas de televisión y en los grupos sociales. Pero de esta manera habrían renunciado a Jesús, a la realidad sobrecogedora de la Resurrección».

   Para el purpurado italiano, este es «el peligro que los cristianos corren en nuestros días»: «el Hijo de Dios no puede ser reducido a una serie de buenos proyectos homologables con la mentalidad mundana dominante».

  Sin embargo, precisó el purpurado, «esto no significa una condena de los valores, sino que éstos deben ser sometidos a un atento discernimiento. Hay valores absolutos, como el bien, la verdad, la belleza. Quien los percibe y los ama, ama también a Cristo, aunque no lo sepa, porque Él es la verdad, la belleza, la justicia».

  El predicador de los ejercicios precisó en la capilla «Redemptoris Mater» del Palacio Apostólico del Vaticano que, por otra parte, «hay valores relativos, como la solidaridad, el amor por la paz y el respeto por la naturaleza. Si estos se convierten en absolutos, desarraigando o incluso oponiéndose al anuncio del hecho de la salvación, entonces estos valores se convierten en instigación a la idolatría y en obstáculos en el camino de la salvación».

  Al concluir, el cardenal Biffi afirmó que «si el cristiano para abrirse al mundo y dialogar con todos diluye el hecho salvífico, se cierra a la relación personal con Jesús y se pone de parte del anticristo».


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 28 febrero 2007.


Fuente: www.zenit.org



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sábado, 1 de marzo de 2014

El “Pacifismo”: ¿Es pecado? - Por Federico Ibarguren


  ¿Paz en la tierra? Histéricamente diríase una utopía pocas veces realizada; ni siquiera en beneficio de "los hombres de buena volun­tad": promesa angélica repetida cada domingo en el canto del “Gloria in excelsis Deo” de nuestra Misa. De consiguiente, en este amargo "valle de lágrimas", la paz se nos mezquina y sólo es un medio incompleto para lograr cierto grado de bienestar humano en deter­minadas épocas y nada más. La paz es, así, un  lujo caro, mundano. Supone prosperidad y riqueza en los pueblos que se ufanan de ella; y son los menos. No debe ser considerada en si misma, por tanto, como valor absoluto que soluciona todos los conflictos o   problemas político-sociales de una humanidad agnós­tica, descreída. No. Inalcanzable casi siempre en este controvertido mundo "subdesarrollado" en que vivimos, Dios nos pone a prueba todos los días, habida cuenta de la imperfecta condición de pecadores que cargamos, castigándonos a menudo con.....la guerra. ¡Castigo ejemplar! Para que por la victoria conquistemos aunque sea una precaria paz entre mortales, de duración efímera, por cierto. Con sacrificios, sí. Jugándonos la vida siempre.      
                    
  Porque la verdadera paz no se da fácilmente en la humana conviven­cia de este planeta, a partir con seguridad -para ser exactos- de Adán y Eva. Acaso la consigamos al fin pero mediante la Gracia de Dios y allá Arriba (en el Cielo): superando la muerte física. Aquí» abajo no, aún cuando en ocasiones obtengamos algunas treguas pasajeras. Pues reina soberano entre los mortales el PRINCIPE DE ESTE MUN­DO así llamado reiteradas veces en los Evangelios por Nuestro Señor Jesucristo. Y contra el Maligno estamos todos los cristianos obligados a luchar ascéticamente y a no bajar nunca la guardia. Guerreando sin descanso. No negociando jamás con el Diablo –a lo Fausto- ni vendiéndole por anticipado nuestra alma al bajo precio de no disparar un solo tiro frente al agresor, por cuidar ante los poderosos –haciendo buena letra- nuestra “imagen” internacional(?). Y los poderosos —se sabe— pisotean, en su provecho exclusivo, el natural patriotismo de las naciones.

  Mientras Satán exista, en consecuencia (dogma teologal puro), habrá "guerra y rumor de guerras" entre los hombres, como nos lo enseña la Sagrada Escritura que es de aplicación actual y para todos los tiempos. "Arcángel San Miguel defiéndenos en la batalla —reza la última oración del Ordinario de la Misa de San Pío V—: se nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.....".

  Pero entendámoslo bien: guerras LEGITIMAS, de  supervivencia, deberán ser las nuestras. Guerras AUTODEFENSIVAS y JUSTAS, nunca imperialistas por principio. A saber: cuando exista un inminente peligro que comprometa la Fe de nuestro pueblo o se pretenda conculcar los derechos inalienables que siempre poseyó la Nación con referencia a mantener su integridad espiritual,  moral... Y también territorial y marítima. ¿Por qué no? Negarse a portar las armas para guerrear en los casos señalados; ya sea por la libertad amenazaba de la Iglesia Católica en nuestro suelo o contra el  avasallamiento de la soberanía y bien común de la Patria en peligro, importa grave apostasía o traición cobarde.

  Todo "pacifismo" a ultranza sostenido como dogma en política, esconde, las más de las veces, una claudicación casi siempre inconfesada. Ante un enemigo que no es "pacifista", significa ni más ni menos la rendición incondicional sin siquiera ofrecer batalla. Indudable pecado de omisión éste, en el orden individual; pero gravísimo PECADO MORTAL si el "pacifismo se vuelve doctrina en los gobernantes. Bien lo dijo Papini, cuando con verdad sentenció: “El hombre está hecho de tal modo, que la guerra demasiado larga lo embrutece, pero LA PAZ A TODA COSTA LO PUDRE”.

  El “Pacifismo” es derrota, hoy lo sabemos. El “pacifismo” es decadencia. No fueron “pacifistas” ni mucho menos Liniers en 1806-1807 y Cornelio Saavedra en 1810. Ni lo podía ser San Martin en 1816-1820. No fueron “pacifistas” los heroicos 33 Orientales en 1825 –dignos herederos de Artigas- peleando contra el poderoso Imperio del Brasil; tampoco lo fue Rosas al ser agredido por Francia e Inglaterra unidas, en 1838-1845. Ni Juan Lavalle, ni Paz, ni Facundo Quiroga al dirimir las rivalidades políticas de su tiempo. En aquella gloriosa epopeya por nuestra Independencia Nacional y luchas civiles subsiguientes, a los criollos de ley —prescindiendo de las distintas ideologías que los separaban: buenas o malas—, la actual mentalidad pacifista todavía no los había castrado con el remanido pretexto izquierdista de la "democracia” y los "derechos humanos". En ningún momento practicó el ''pacifismo" ni el "diálogo constructivo” -como se dice ahora aquí—, el ponderado General Bartolomé Mitre después de Pavón; y mucho menos ante el Paraguay en 1865. Ni lo hicieron en instante alguno Urquiza y el energúmeno de Sarmiento con sus adversarios políticos o meramente ideológicos. ¡Qué esperanza! Mal o bien, así se hizo históricamente (entre cruentas victorias y derrotas) la Patria que nos vio nacer.

  No fueron “pacifistas” —entonces-  nuestros  tan admirados  próceres Rioplatense del siglo pasado, anteriores al famoso "no te metas" típico de la partidocracia demo-liberal cuya pronta restauración hoy se procura. De haberlo sido, la Republica Argentina estaría balcanizada en veinte o más republiquetas anarquizadas ("pluralismo" democrático mediante). Y en la actualidad, solo las apátridas masas consumidoras: turbamulta cosmopolita de la metrópoli porteña transformada en próspera factoría mercantil, gobernada incluso por extranjeros; sólo ellas lograrían el pleno "consenso” —el aplauso— de la UN, de la OEA y de la "Trilateral Comission”.

  ¡Paz, paz, paz a toda costa! ¡Dólares y bienestar son las dos oficiales del momento! ¿A eso hemos llegado? "Cuando un pueblo manifiesta ese horror civilizador por la sangre –es una cita del gran Donoso Cortés, repudiando el “pacifismo” masónico de los liberales españoles en 1849-; luego al punto recibe el castigo de su culpa; Dios muda su sexo, le despoja del signo público de la virilidad, le con vierte en pueblo hembra y le envía conquistadores para que le quiten la honra”.

  Y concluyo reproduciendo en epitome este profético pació de Oswald Spengler publicado en la Europa de 1936, pocos meses antes de su muerte: “Las razas fuertes e inexhaustas no son “pacifistas”. Seria renunciar al futuro porque el ideal "pacifista" significa una condición final que contradice un hecho de la vida. Mientras haya desarrollo humano, habrá guerras. Pero si los pueblos blancos llegaran a cansarse de la guerra en tal forma que sus gobiernos no pudieran en ninguna circunstancia persuadirlos a que fuesen a ella, entonces el mundo sería presa de las razas de color, como el Imperio Romano se convirtió en presa de los germanos. El "pacifismo" significa abandonar el poder a los no pacifistas natos (entre los cuales había siempre también hombres blancos), a los aventureros, los conquistadores, los Herrenmenschen, que siempre encuentran partidarios en cuanto logran el éxito. Si estallara hoy en Asia la gran revolución contra las razas blancas, muchos  hombres  blancos se unirán a sus filas porque  están cansados de la vida pacífica. El "pacifismo” seguirá siendo UN IDEAL y la guerra UN HECHO: y si los pueblos blancos están decididos a no hacer más guerras; las razas de color las harán y se convertirán en las dueñas del mundo”.

Si queremos paz preparémonos para la guerra (sentencia un conocido proverbio latino olvidado).

"Todos los que militáis
Debajo de esta bandera
Ya no durmáis no duermas
"Que no hay paz sobre la tierra"
 poetizaba virilmente Santa Teresa de Avila en el siglo XVI

  Que el  Anticristo –es muy probable- necesitará de un clima “pacifista” total (mediante la irresistible prédica de los medios masivos de comunicación de hoy existen) para reinar sin reacción legitima alguna, en la más absoluta impunidad corruptora. A este respecto, el glorioso pensador francés Charles Pegüy (muerto por la patria guerreando) hace decir a Juana de Arco en su “Mystere de la Charite de Jeanne D´Arc"   -obra teatral paradójica escrita a principios de este siglo- lo siguiente: “Siempre es lo mismo, la partida no es igual. La guerra hace la guerra a la paz. Y la paz, naturalmente, no hace la guerra a la guerra. La paz, deja la paz a merced de la guerra. La paz es muerta por la guerra. Y la guerra nunca lo es por la paz. Puesto que aquella no ha sido matada por la paz de Dios, por la paz de Jesucristo, ¿cómo se matará la guerra por la paz de los hombres? ¿Por una paz de hombre?  A lo que Hauviette –compañera inseparable de la heroína protagonista del drama-  le responde sensatamente a Juana con este estupendo razonamiento ANTIPACIFISTA: “Tienes razón… Lo mejor, si se pudiera, sería notar la guerra como tú dices. Pero para matar la guerra es necesario hacer la guerra; para matar la guerra hace falta un jefe de guerra…”. Y todo jefe de guerra debe reunir, a juicio de Pegüy —"para matar la guerra" precisamente- estas tres condiciones previas que dan importancia trascendental a su acción represiva: la de ser buen CRISTIANO, buen MILITAR y buen PATRIOTA (como lo fue en grado eminente la extraordinaria Santa Juana de Arco en la Francia de su tiempo, invadida por los ingleses). No lo olvidemos nunca: “Una buena guerra —la irrefutable frase de Chesterton- es mejor que una mala paz”. Ciertamente: la “buena guerra” a la larga o a la corta nos conducirá a la ansiada victoria final (o sea: a la buena paz); mientras que una “mala paz” desemboca siempre en fatales derrotas humillantes.

  Ahora bien, con nostálgicas letras de tango, implorando amor y perdón (sin contar el decadente folklore barato para el turismo que es pingüe negocio de los judios avivados), no se  solucionarán jamás nuestros conflictos   fronterizos provocados por agresores oportunistas que no dan cuartel; ni tampoco las catástrofes nacionales provenientes del renunciamiento a combatir en tiempo oportuno,  en defensa de históricos  límites argentinos ocupados por ambiciosos intrusos, serán resueltas a favor por los gobiernos de turno que se sucedan.  Aunque dichos intrusos -¿acaso para despistar?- se proclamen  “hermanos nuestros" de toda la vida. Porque digan lo que digan en 1980 nuestros   “expertos”  internacionalista    -gobernantes,  liberales y políticos de la línea blanda-,  el    “pacifismo”  ideológico elevado a la categoría de permanente conducta nacional… ES PECADO.


Revista Cabildo – 2° Epoca – Año IV – N°32 - 2 de abril de 1980

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lunes, 25 de marzo de 2013

Ataques a nuestros Templos y la omisión de muchos "catolicos"


Ayer la Catedral de San Miguel de Tucumán, fue víctima de un intento de escrache por parte de humanoides de ideología marxista, quienes se convocaban para conmemorar (no saben diferenciar entre conmemorar y festejar debido a la previa de drogas y alcohol) el día de la memoria, por un año más del comienzo del proceso de reorganización nacional, llevada a cabo por los militares (liberales apatridas), durante el cual supuestamente hubo 30 mil "luchadores" desaparecidos... cuando la cifra de la CONADEP no supera los 8 mil desaparecidos... afirmado por una conocida ex política madre de un desaparecido, y también reafirmado en un reciente libro que saco el cómplice de toda esta mentira, Sergio Shocklender, donde reafirma que la cifra es falaz y todo fue un asqueroso negocio para estas mentirosas "madres".(que no se quiera hacer el sota Shocki porque él y su hermano se hicieron millonarios con esta mentira, estafa y sucio negocio).
Siguiendo con lo sucedido ayer en el microcentro de San Miguel de Tucuman... en primer lugar las hordas de marxoides quisieron atacar el templo de San Francisco, ubicado en inmediaciones de la plaza Independencia (del otro lado de la plaza se encuentra la Catedral), el ataque fue truncado por dos CATOLICOS, exponiendo su cuerpo e integridad física, y defendiendo la casa de Dios y a ellos ejerciendo la legítima defensa como debe... esto no paro allí, siguió la marcha por la “memoria” . Cuando estos fagocitadores de las dadivas del gobierno K se encontraban cerca de la Catedral, a este par de CATOLICOS se le sumó otro y llenos de Fe, CORAJE y AMOR a Cristo, volvieron a exponerse ante esta multitud de enemigos de Dios y de nuestra Patria. En esta ocasión el ataque fue más contundente, ya que ellos eran la enorme mayoría, ataque donde nuestros Hermanos en la Fe recibieron golpes de palos, patadas, trompadas y esto no hizo doblegar su defensa, lograron cerrar los portones de acceso a la Catedral, con ayuda de unos feligreses de la Catedral y un Sacerdote, con esta acción el ataque y la invasión a la Catedral fue truncada, no sin dejar heridos en nuestra pequeña y diminuta fila... pequeña y diminuta fila de la cual orgullosamente soy parte, pequeña y diminuta fila que está llena de Amor a Cristo, a Su Iglesia y a la Patria, pequeña y diminuta fila que milita y da testimonio en el lugar que sea, ya este lugar sea favorable o sea hostil ante la Santa Iglesia Católica y su Doctrina, pequeño y diminuto grupo en el cual confío que irán hasta la última consecuencia sosteniendo la Resistencia Católica en el lugar que les toco vivir y en donde la Iglesia sea atacada. Luego de cerrar el acceso a la catedral se arrodillaron a rezar ante una imagen de Nuestro Señor que está antes de ingresar al templo donde en medio de satánicos insultos les arrojaron naranjas que no pasaron de las rejas de entrada. Después se sumaron dos católicos más ante miles de endemoniados que insultaron toda la tarde pero ya sin intentar dañar la casa matriz de nuestra Santa Madre Iglesia. 

,,, Esta situación realmente me tiene tenso, me tiene enojado, me tiene preocupado, pero no por el ataque de los resentidos e ignorantes defensores del ejercito de Satanás, si no por la inacción de supuestos católicos, que se creen santos, guerreros, cruzados y creen que ocupando un lugar en su pequeño quiosquito ya están salvados. Todos haciéndose llamar nacionalistas católicos o guerreros o cruzados de Cristo, dicen encendidos discursos en la seguridad de sus agrupaciones religiosas en un ambiente climatizado a 20 grados mientras otros vamos a asarnos ante el contacto infernal de los que trabajan para la ciudad del demonio. NO SON MAS QUE COBARDES E HIPOCRITAS, no son más que criticones cobardes que se esconden detrás del clericalismo o de una institución blandamente Católica, no son más que delirantes de café. Viven haciendo alusión a la prudencia en la acción, cuando la claramente la realidad es que son COBARDES, Viven haciendo alusión al juicio temerario, cuando en realidad no se animan a decir la VERDAD, para no perder su estatus social o dentro del aggiornado grupo al que pertenecen. Ya que le gustan tanto los aplausos y figurar ¿Donde estaban ayer por la tarde cuando la Catedral estaba siendo atacada?

No faltará quien haciendo honor a su cobardía "escondida" detrás de la prudencia, diga que somos unos loquitos, que fue un acto provocativo, que no fue prudente...

Hoy con nuestro grupo los consideramos "en la vereda del frente", hoy los consideramos "una adversidad en la militancia Católica para que Cristo Reine y Vuelva pronto". Espero no se confundan y se acuerden muchos de ellos que son hombres... Aun así si quieren seguir en el guitarreo feliz, hablando de amor, de paz, de prudencia, de juicio temerario, sigan... Nosotros seguiremos con la Oración, con la Formación y la Acción; tanto en el campo religioso, como político y cultural... Hoy preferimos ignorarlos...

Mis más sinceras felicitaciones a mis valientes Hermanos en la Fe, Camaradas en la Lucha y Amigos en la Vida, que ayer demostraron una vez más como se defiende nuestra Iglesia, sobre todo un saludo y todo mi apoyo a Franco, que recibió la peor parte de este ataque, a quien le dejo en claro y hoy más que nunca que Dios no tiene héroes ánimos.

A seguir en la Lucha en Cristo y por la Patria mis hermanos, gritando fuerte !!! DIOS Y PATRIA O MUERTE !!!


C. Esteban B. Coronel



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miércoles, 13 de marzo de 2013

Violencia o Coherencia: Repuesta a la toma de la Catedral - Por Augusto TorchSon


  Ante la profanación de  la Catedral Metropolitana del día de ayer por parte de una agrupación marxista denominada “Movimiento Popular La Dignidad”, un grupo de católicos reaccionaron contra esta grave ofensa.

  La acción fue reflejada por varias páginas comunistas alineadas con el ideario subversivo propuesto por el gobierno nacional. 

  La pregunta que surge es ¿porque ante una protesta supuestamente docente se decidieron a tomar una Iglesia?, encima la casa matriz de nuestra institución en la capital del país. Más allá del argumento que la protesta iba dirigida también para que se suspendan los subsidios a las instituciones católicas, la verdad de la toma de la Catedral tiene más motivos ideológicos que de políticas educativas. Estos grupos aprovechan la inacción de parte de las fuerzas de seguridad (bien instruidas a tal fin) y la colaboración de la totalidad de los medios de comunicación, para atacar a quien es en definitiva su principal enemigo: La única y verdadera Iglesia de Dios. Este pseudo-ateísmo, es en realidad antiteísmo, ya que más que negar la existencia de Dios lo que buscan es manifestar su odio, resentimiento y rebelión hacia Él, mostrándonos quien es su verdadero padre (Satanás).

  La tibieza impuesta por el Nuevo Orden Mundial bajo el eufemismo de la no violencia, no hace más  que ponernos en la más vulnerable de las situaciones, ya que ante los constantes ataques contra nuestra Fe, solo respondemos que hay que rezar. Repito lo expuesto en mi artículo anterior sobre el pacifismo (AQUI).


  Tenemos que tener en cuenta que estos grupos no solo atacan nuestra Fe, sino que también son los promotores de todo lo que tiene que ver con la cultura de la muerte. Aborto, eutanasia, promiscuidad aún en niños preescolares a quienes se les quieren atribuir ahora derechos sexuales, homosexualidad y libre consumo de drogas; son todas afrentas a nuestras familias, a nuestras patrias y a nuestra Fe, que no pueden ser toleradas. Estas son las formas más feroces y demoníacas de violencia.

  Si seguimos considerando que la sola oración va a proporcionar nuestra mejor defensa, dentro de poco no vamos a tener que defender, ni vamos a estar para rezar. Es más, lo que más me llama la atención es que quienes promueven este pensamiento, son quienes menos rezan, ya que quienes lo hacemos estamos conscientes de la importancia de la defensa de nuestras tradiciones, nuestros valores, nuestras patrias y nuestra Fe.

  Este llamado no es a una reacción en contra sino en una acción a favor, o en defensa si se quiere. Destacando la importancia de demostrar que no se pueden meter con nuestra Santa Madre Iglesia y pretender que no exista ningún tipo de consecuencias.
  Si les corresponde o no castigo divino por sus acciones, no es algo que nos corresponda analizar; pero la defensa de nuestra Fe no puede dejarse de realizar so pretexto de no echar más leña al fuego. 

  Quienes respondieron a estos demoníacos fagocitadores de la dadiva asistencialista del gobierno, no solo dieron un mensaje claro a los marxistas apatridas, de que hay límites que no vamos a permitir que se traspasen, sino principalmente fue un llamado de atención a los católicos para unirnos en la defensa de lo que es más propiamente nuestro.

  Todos nuestros héroes (los verdaderos), lo fueron por la defensa de la Patria y la Fe Católica Apostólica y Romana, llevada a cabo con todos los recursos legítimos y necesarios, sin embargo hoy cualquier respuesta a terribles ultrajes parece ser muestra de fundamentalismo y violencia.

  Si intentan violar a nuestras madres, esposas, novias o hijas, ¿vamos a permanecer impasibles en nombre de la no violencia?. Sin embargo ante la profanación de nuestros templos no hacemos nada, cuando Nuestro Señor Jesucristo sacó a latigazos a quienes hicieron lo mismo hace más de dos mil años.

  Felicito a estos verdaderos Guerreros de Cristo por haber hecho lo que corresponde y lo que tenemos que hacer todos quienes nos decimos fieles, dejando de opinar desde la comodidad y seguridad de nuestros hogares, criticando a quienes hacen lo que los demás no se animan.

  !Viva Cristo Rey¡

Augusto TorchSon


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miércoles, 27 de febrero de 2013

El pacifismo es cobardía o tibieza, nunca una actitud católica - Por Augusto TorchSon

  El gobierno mundial necesita un rebaño fácilmente manejable y así promueve el pacifismo para que la gente acepte lo inaceptable y haga concesiones con el mal, la mentira y la violencia, a fin de evitar confrontaciones.

  Una cosa es evitar las situaciones conflictivas, otra es escapar a nuestra obligación ante cualquier agresión, esto es repelerla.

  El padre A. Ezcurra cuando se refiere al deber cristiano de la lucha, enseña con respecto a poner la otra mejilla que podemos válidamente en un acto de humildad y templanza, no responder a un ataque, pero no podemos poner la otra mejilla de nuestra mujer, nuestros hijos, nuestra Patria, nuestro Dios o su Iglesia. Entonces ilustra a los pacifistas como quienes con tal de salvar la vida pierden las razones para vivir.

  El pequeño héroe beato José Sánchez del Rio al unirse a los Cristeros en defensa de su patria y de Dios le dijo a su madre: “Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión”, dándonos a sus 13 años un maravilloso ejemplo de valentía y entrega cristiana.

  Sin embargo el martirio se transforma en el hombre moderno en una patología que está relacionada con el masoquismo como lo enseña el herético monje alemán Anselm Grun. Por lo tanto la más sublime muestra de amor fraterno que es dar la vida por los amigos se transforma en un acto autodestructivo y Jesús en vez de donarse para nuestra salvación, se suicidó, según esta perversa concepción.

   Hoy la obligación de seguir a Cristo cargando su cruz y la advertencia de que quién quiera salvar su vida la perderá y que quién la entregue por Él, se salvará, (Lc. 9,23-24), deja de ser tal para convertirse en una sugerencia opcional o que se puede presentar en situaciones extraordinarias. Y esta interpretación luterana sentimentalista y acomodaticia de las escrituras nos lleva no solo a un cristianismo sin cruz sino a un estado de indefensión que vulnera el más básico de los sentidos comunes que tiene que ver con el instinto de supervivencia.

  En el incansable ánimo de conseguir una vida cómoda y confortable, hacemos grandes esfuerzos para lo que paradójicamente va a implicar no esforzarnos. Pero este sinsentido en el que con inteligentes trabajos, los Mass Media globalistas, anulan el sentido común, nos hace bajar la guardia hasta perder el más elemental de los sentidos tribales de conservación, aislándonos y no protegiendo a los nuestros por considerar que no hay que tener reacciones violentas. Así con respecto a la religión que nos liga a Dios, al considerársela una opinión más entre muchas, no vale la pena dar la vida por ella. Y vemos como se profanan lugares sagrados o se blasfema a Nuestro Señor Jesucristo y muy especialmente a nuestra Santísima Madre Celestial, a quien Satanás tiene especial odio, y nuestra reacción en nombre del pacifismo es NINGUNA.

  Decía San Juan Crisóstomo: "Si alguien blasfema, corrígele, si vuelve a blasfemar corrígele otra vez; si vuelve a blasfemar golpéale, rómpele los dientes, santifica tu mano con el golpe"

  Veamos que dice el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto: 2264 "El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal…” “es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 64, 7)"y en continua diciendo: 2265 “La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro

  Los seres más inocentes y más vulnerables hoy en día son los niños en donde deberían ser el lugar más seguro para ellos que es el vientre materno, y asistimos al genocidio más atroz de la historia en donde el aborto de millones clama al cielo por tanta sangre inocente derramada. Siguiendo con la mentalidad eugenista de la ONU y sus cipayos gobernantes de todos los países del mundo, se promueve la eutanasia, y después en nombre de la no discriminación y derechos humanos, la homosexualidad que también tiene por objetivo reducir la población.

  En los libros de Macabeos del Antiguo Testamento se atacaba al Pueblo de Dios el sábado y estos para no profanar el día santo no reaccionaban. Esto pasó hasta que Matatías dijo a su gente: Si todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra esta gente en defensa de nuestras vidas y de nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán de la tierra. Por lo que dijeron: Hagamos frente a todo el que venga a atacarnos en día sábado, para no morir como nuestros hermanos en sus refugios”. (1 Mac 2, 29-41). Si los católicos no reaccionamos defendiéndonos, van a exterminarnos porque como verdadera Iglesia somos el blanco del demonio que es el príncipe de este mundo.

  Cristo dijo: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada” (Mt. 10,34)

  Busquemos la paz de Cristo que no es la que nos ofrece el mundo, defendiendo nuestra Fe y a los nuestros.


  Trabajando para que Cristo reine



  Augusto TorchSon


  Nacionalismo Católico San Juan Bautista