San Juan Bautista

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jueves, 7 de mayo de 2020

Llamamiento para la Iglesia y el mundo. A los fieles católicos y a los hombres de buena voluntad


Veritas liberavit vos
Jn 8,32

En un momento de gravísima crisis, los pastores de la Iglesia Católica, en virtud del mandato que hemos recibido, nos consideramos en el sagrado debe de hacer un llamamiento a nuestros hermanos en el Episcopado, el clero, los religiosos, el pueblo santo de Dios y todos los hombres de buena voluntad. Suscriben también este llamamiento, intelectuales, médicos, abogados, periodistas y profesionales diversos que concuerdan con su contenido, y pueden suscribirlo asimismo cuantos deseen adherirse al mismo.
Los hechos han demostrado que so pretexto de la epidemia de Covid-19 se ha llegado en muchos casos a vulnerar derechos inalienables de los ciudadanos, limitándose de forma desproporcionada e injustificada sus libertades fundamentales, entre ellas el ejercicio de las libertades de culto, de expresión y de movimiento. La salud pública no debe ni puede convertirse en excusa para conculcar los derechos de millones de personas en todo el mundo, y menos aún para que las autoridades civiles eludan su obligación de obrar con prudencia en pro del bien común. Esto es tanto más cierto cuanto más aumentan las dudas planteadas por muchos en torno a la  verdadera capacidad de contagio, peligrosidad y resistencia del virus. Muchas voces autorizadas del mundo de la ciencia y de la medicina confirman que el alarmismo que han manifestado los medios informativos al Covid-19 no parece totalmente justificado.
En base a los datos oficiales sobre la incidencia de la epidemia en el número de fallecimientos, tenemos motivos para creer que hay fuerzas interesadas en generar pánico entre la población con el único fin de imponer de modo permanente formas inaceptables de restricción de las libertades, control de las personas y vigilancia de sus movimientos. Esta forma de imposiciones antidemocráticas preludian de manera inquietante un gobierno mundial que escapa a todo control.
Creemos igualmente que las medidas de protección adoptadas en algunas situaciones, incluido el cierre de las actividades comerciales, han desencadenado una crisis que ha hundido a sectores enteros de la economía, favoreciendo con ello la interferencia de potencias extranjeras, con graves repercusiones sociales y políticas. Quienes ejerzan cargos gubernamentales deben impedir estas formas de ingeniería social, adoptando medidas encaminadas a la tutela de sus ciudadanos, a quienes representan y en cuyo interés tienen la grave obligación de realizar sus funciones. Ayúdese igualmente a la familia, célula de la sociedad, evitando penalizar irrazonablemente a los débiles y los ancianos al obligarlos a sufrir dolorosas separaciones de sus seres queridos. La criminalización de las relaciones personales y sociales debe considerarse asimismo una parte inaceptable del proyecto de quienes promueven el aislamiento de las personas para manipularlas y dominarlas mejor.
Pedimos al estamento científico que vele porque se promuevan honradamente y con miras al bien común curas para el Covid-19, evitando escrupulosamente que intereses inicuos influyan en las decisiones de los gobernantes y los organismos internacionales. No es razonable penalizar remedios que se han revelado eficaces, en muchos casos de bajo costo, para privilegiar curas o vacunas no tan eficaces pero que garantizan ingresos mucho mayores a las empresas farmacéuticas, aumentando los costos de la sanidad pública. Como pastores que somos, recordemos también que para un católico es moralmente inaceptable inocularse con vacunas en cuya producción se ha utilizado material procedente de fetos abortados.
Pedimos asimismo a los gobernantes que velen porque se eviten de la forma más rigurosa los medios de control personal sea mediante sistemas de rastreo electrónico o cualquier otra forma de ubicación: a pesar de la gravedad de la situación, el combate al Covid-19, no debe servir de pretexto para respaldar turbias intenciones de entidades supranacionales que albergan marcadísimos intereses comerciales y políticos en este proyecto. En particular, debe permitirse a los ciudadanos la posibilidad de rechazar semejantes limitaciones a las libertades personales, sin imponer forma alguna de penalización para quien no desee beneficiarse de las vacunas, de los métodos de localización y de cualquier otro instrumento análogo. Téngase en cuenta la flagrante contradicción que se observa entre quienes persiguen políticas rigurosas de reducción de la población y al mismo tiempo se presentan como salvadores de la humanidad sin tener la menor legitimación política ni social. Por último, la responsabilidad política de quien representa al pueblo no puede exigirse en modo alguno a técnicos que encima exigen para ellos mismos formas de inmunidad personal que resultan como mínimo inquietantes.
Solicitamos enérgicamente a los medios de comunicación que se empeñen activamente en facilitar una información correcta que no sancione el disenso aplicando formas de censura, como está sucediendo de forma generalizada en las redes sociales, la prensa y la televisión. La veracidad de la información exige que se dé lugar a voces no alineadas con el pensamiento único para que los ciudadanos puedan evaluar la realidad con conocimiento de causa, sin ser influidos en gran medida por intervenciones partidistas. Un diálogo democrático y franco es el mejor antídoto contra el riesgo de imponer formas sutiles de dictadura presumiblemente peores de las que ha visto nacer y morir nuestra sociedad en épocas recientes.
Recordemos, para terminar, como pastores a quienes se ha encomendado la importante misión de guiar la grey de Cristo, que la Iglesia reivindica con firmeza su propia autonomía de gobierno, de culto y de predicación. Dicha autonomía y libertad son un derecho de nacimiento que le concedió Nuestro Señor Jesucristo para que cumpla las finalidades que le corresponden. Por este motivo, los pastores reivindicamos enérgicamente el derecho a decidir de forma autónoma en lo que se refiere a la celebración de la Santa Misa y los Sacramentos, como también exigimos plena autonomía en materias que están dentro de nuestra inmediata competencia y jurisdicción, como por ejemplo las normas litúrgicas y la manera de administrar la Comunión y otros sacramentos. El Estado no tiene el menor derecho a interferir por motivo alguno en la soberanía de la Iglesia. La colaboración de las autoridades eclesiásticas, que jamás ha sido negada, no supone por parte de las civiles prohibiciones ni limitaciones al culto público o el ministerio sacerdotal. Los derechos de Dios y de los fieles son ley suprema de la Iglesia que ésta no quiere ni puede abrogar. Solicitamos que nos sean retiradas las limitaciones a la celebración del culto público.
Invitamos a las personas de buena voluntad a no sustraerse a su deber de colaborar al bien común, cada cual según su propio estado y posibilidades y en espíritu de caridad fraterna. Esta cooperación, auspiciada por la Iglesia, no puede prescindir sin embargo del respeto a la ley natural ni a la garantía de las libertades individuales. Los deberes civiles a los que están obligados los ciudadanos suponen el reconocimiento de sus derechos por parte del Estado.
Todos estamos llamados a valorar la situación actual de forma coherente con las enseñanzas del Evangelio, y ello exige tomar partido: o con Cristo o contra Cristo. No nos dejemos intimidar ni asustar por quienes nos hacen creer que somos minoría: el bien está mucho más difundido y es mucho más poderoso de lo que el mundo quiere que creamos. Nos enfrentamos a un enemigo invisible que hace separaciones entre sus ciudadanos, entre los hijos y los padres, entre nietos y abuelos, fieles y pastores, alumnos y docentes, clientes y vendedores. No permitamos que con la excusa de un virus se borren siglos de civilización cristiana para instaurar una odiosa tiranía tecnológica en que personas sin nombre y sin rostro decidan la suerte del mundo confinándonos a una realidad virtual. Si tal es el proyecto que tienen para dominarnos los poderosos de la Tierra, sepan que Jesucristo, Rey y Señor de la Historia, ha prometido que «las puertas del Infierno no prevalecerán» (Mt.16,18).
Encomendamos al Dios Todopoderoso a los gobernantes y a cuantos rigen el destino de las naciones para que los ilumine y oriente en estos momentos de grave crisis. No se olvide que del mismo modo que el Señor nos juzgará a los pastores según por la grey que nos ha confiado, también juzgará a los gobernantes por los pueblos a los que tienen la obligación de defender y gobernar.
Roguemos con fe al Señor para que proteja a la Iglesia y al mundo. La Virgen Santísima, Auxilio de los Cristianos, aplaste la cabeza de la vieja Serpiente y frustre los planes de los hijos de las tinieblas.
FIRMANTES
PRELADOS
Mgr. Carlo Maria Viganò, Archbishop, Apostolic Nuncio
Cdl Robert Sarah, Prefect of the Congregation for Divine Worship
Cdl Gerhard Ludwig Mueller, Prefect emeritus of Congragation of the Doctrine of the Faith
Cdl Joseph Zen Ze-kiun, Bishop emeritus of Hong Kong
Cdl Janis Pujats, Archbishop emeritus of Riga
Mgr Luigi Negri, Archbishop emeritus of Ferrara-Comacchio
Mgr Joseph Strickland, Bishop of Tyler, Texas
Mgr Thomas Peta, Metropolitan Archbishop of Astana
Mgr Athanasius Schneider, Auxiliary Bishop of Astana
Mgr Jan Pawel Lenga, Archbishop emeritus of Karaganda
Mgr Rene Henry Gracida, Bishop emeritus of Corpus Christi
Mgr Andreas Laun, Auxiliary Bishop of Salzburg
Father Serafino Lanzetta, Theologian
Father Alfredo Maria Morselli, Theologian
Father Curzio Nitoglia, Theologian

PERIODISTAS, EDITORES, AUTORES
Dr Aldo Maria Valli, journalist
Dr Magdi Cristiano Allam, writer
Dr Giulio Meotti, journalist
Dr Marco Tosatti, journalist
Claudio Messora, director Byoblu.com
Dr Robert Moynihan, writer, journalist
Dr Jeanne Smits, journalist
Dr Olivier Figueras, journalist
Dr Cesare Sacchetti, journalist
Prof. Giorgio Nicolini, director of Tele Maria
Michael J. Matt, editor The Remnant
John-Henry Westen, co-founder, editor-in-chief LifeSiteNews.com
Vittoria Alliata di Villafranca, journalist and writer
Maria Guarini, editor
Prof. Francesco Lamendola
António Carlos de Azeredo, editor
José Narciso Pinto Soares, editorial counselor
Dr Massimo Rodolfi
Riccardo Zenobi, writer
Danilo Quinto, writer
Olivier Valette, writer

MÉDICOS, INMUNÓLOGOS, VIRÓLOGOS, INVESTIGADORES
Dr Stefano Montanari, scientific director Nanodiagnostics laboratory, Modena
Dr Antonietta Gatti, research manager, Nanodiagnostics laboratory, Modena
Prof. Alessandro Meluzzi, psychiatrist
Dr Anna Rita Iannetti, doctor, PNEI and biointegrated medicine
Dr Fabrizio Giudici, orthopedic traumatologist
Dr Rosa Maria Roccaforte, cardiologist
Dr Silvana De Mari, doctor
Dr Maria Grazia Sordi, psychologist
Dr Roberto Marrocchesi, nutritionist
Dr Mario Sinisi
Dr Antonio Marcantonio

ABOGADOS
Dr Angelo Giorgianni, judge
João Freire de Andrade, jurist
Lawyer Francesco Fontana
Lawyer Luigi Valenzise
Lawyer Fabio Candalino
Lawyer Luca Di Fazio
Lawyer Massimo Meridio
Dr Lawyer Gianni T. Battisti
Lawyer Piero Peracchio
Lawyer Paola Bragazzi
Lawyer Luís Freire de Andrade
Lawyer Heitor A. Buchaul
Lawyer Maître Olivier Bonnet

PROFESORES Y PROFESIONALES
Hon. Prof. Vittorio Sgarbi, art critic, essayist
Prof. Matteo D’Amico
Prof.ssa Mafalda Miranda Barbosa
Prof. Francesca Maimone
Prof. Martino Mora, philosopher
Prof. Massimo Viglione, historian and essayist
Prof. Elisabetta Sala, teacher and writer
Dr Ing. Alessandro Peracchio
Dr Luca Scantamburlo
Prof. Rosa Maria Bellarmino
Steven Mosher, president Population Research Institute
Prof. Emeterio Ferrés Arrospide, Coimbra University
Prof. Ibsen Noronha
Prof. ing.
Amadeu Teixeira Fernandes, Georgetown University
Dr José Filipe Sepúlveda da Fonseca
Dr Alfonso Martone, CNR Italy
Dr Luís Ferrand d’Almeida
Ing. Roberto Imparato

ASOCIACIONES
Atman Association – President Manuela Baccin
Riprendiamoci Il Pianeta Association – President Magda Piacentini
Movimento 3V – Vaccini Vogliamo Verità – Secretary Luca Teodori
Libera Scelta Association – President Alessandra Bocchi
Iustitia in Veritate Association- Directors
Una Vox Association – President Calogero Cammarata
Comitato Famiglia e Vita – President Franco Rebecchi
Confederazione dei Triarii
AURET, Autismo, Ricerca e Terapie – President Lawyer Roberto Mastalia
Vita al Microscopio Association – President Nino Ferri
Texas Right to Life – Jim Graham
Cleveland Right to Life – Molly Smith

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe. Traducción oficial aprobada por los autores)
Visto en: Adelante la Fe



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 4 de mayo de 2020

Francisco bromea sobre el Infierno - Alejandro Sosa Laprida



Miles Christi - 4/5/2020

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“Tal vez nos veremos en el Infierno”

Hay cosas que a uno no le dan ganas de ver, ni comentar, ni difundir. Pero es necesario hacerlo. Ésta es una de ellas. Una broma de Francisco sobre el infierno que hiela la sangre, hablando por teléfono el miércoles pasado con un joven italiano:

El Papa Francisco finalizó la llamada ofreciendo a la familia su bendición y pidiendo oraciones, pero no antes de hacer una pequeña broma con Baruffi, quien le dijo “rezamos mucho por ti, pero no lo necesitas, ya eres un santo.” Bromeando, Francisco se echó a reír y dijo: “¿Quién sabe, tal vez nos veremos en el infierno?” A lo que Baruffi dijo: “Tú, no creo, pero tal vez nosotros. Somos un poco mezquinos con todos en esta situación.”[1]


Esto es algo realmente escalofriante. A ningún cristiano verdadero, es decir, piadoso y animado por una fe viva, se le ocurriría hacer una broma sobre un tema tan tremendo. Ni que decir tiene, a un eclesiástico consciente de lo que implica su misión sobrenatural: conducir a las almas al Cielo, evitando precisamente, su condenación eterna. Y acá tenemos ni más ni menos que al supuesto “Vicario de Cristo” que la profiere. Que Dios nos encuentre confesados…


Lamentablemente, la impiedad y la insensatez que caracterizan a Bergoglio no son en absoluto una novedad. Seguidamente proporcionaré algunos ejemplos de esta tendencia patológica, por no decir diabólica, hacia la blasfemia, la herejía y el sacrilegio que él no ha cesado de manifestar desde incluso antes de su elección en el cónclave de 2013:

« - ¿Puedo contar un cuento que viene a colación?, preguntó el Cardenal. - Claro. - Trata acerca de un chico judío a quien echaban de todas las escuelas por indisciplinado hasta que otro judío le recomienda al padre un ‘‘buen colegio de curas’’. Y lo anima diciéndole que, seguramente, allí lo van a enderezar. El padre acepta el consejo. Es así como pasa el primer mes y el chico se comporta muy bien, no tiene ninguna amonestación. Tampoco tiene problemas de conducta en los siguientes meses. El padre, ganado por la curiosidad, va a ver al rector para saber cómo había logrado encarrilarlo. ‘‘Fue muy sencillo’’, le responde el sacerdote. ‘‘El primer día lo tomé de una oreja y le dije, señalándole el Crucifijo: ‘Ése era judío como vos. Si te portás mal, te va a pasar lo mismo’’» (El Jesuita, p. 42).[2]   


“Y cuando vamos a confesarnos, por ejemplo, no es que decimos el pecado y Dios nos perdona. No, ¡no es esto! Nosotros encontramos a Jesucristo y le decimos: ‘Esto es tuyo y yo te hago pecado otra vez. Y a Él le gusta eso, porque ha sido su misión: hacerse pecado por nosotros, para liberarnos”. El Papa subrayó que lo que define el pilar de la vida cristiana es que “¡Cristo se ha hecho pecado por mí! ¡Y mis pecados están allá, en su Cuerpo, en su Alma! Esto es de locos, pero es bello, ¡es la verdad!”[3]


« Muchas veces me encuentro en crisis de fe y algunas veces también tuve la desvergüenza de reprochar a Jesús: ‘‘¿Por qué lo permites?’’ Y también dudas: ‘‘Pero, ¿ésta será la verdad o un sueño?’’ Y esto de joven, de seminarista, de sacerdote, de religioso, como obispo y como Papa. A un cristiano que no haya sentido esto alguna vez, que no haya pasado por una crisis de fe, le falta algo: es un cristiano que se conforma con un poco de mundanidad. »[4]


« No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable. » Evangelii Gaudium § 129.[5]


« Este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. »[6] 


« Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre. »[7]   


« […] he visto mucha fidelidad en estas convivencias, mucha fidelidad; y estoy seguro que este es un matrimonio verdadero, tienen la gracia del matrimonio, precisamente por la fidelidad que se tienen. »[8]


« No podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. […] Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. »[9]                                                                                                                      

« Jesús, cuando se lamenta -‘‘Padre, ¡por qué me has abandonado!’’- ¿blasfema? El misterio es éste. Tantas veces yo he escuchado a personas que están viviendo situaciones difíciles, dolorosas, que han perdido tanto o se sienten solas y abandonadas y vienen a lamentarse y hacen estas preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué? Se rebelan contra Dios. Y yo digo: ‘‘Sigue rezando así, porque también ésta es una oración’’. Era una oración cuando Jesús dijo a su Padre: ‘‘¡Por qué me has abandonado!’’»[10]

« Ella estaba silenciosa, pero en su corazón, ¡cuántas cosas le decía al Señor! ¡Tú, aquel día, me dijiste que sería grande; me dijiste que le darías el trono de David, su padre, que reinaría para siempre y ahora lo veo aquí! ¡La Virgen era humana! Y tal vez tenía ganas de decir: ¡Mentiras! ¡Me han engañado! »[11]

Para mayor información:
https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi                                    



[1] Pope Francis closed the call offering the family his blessing and asking for prayer, but not before making a small joke with Baruffi, who told him that, “We pray a lot for you, but you don’t need it, you are already a saint.” Jesting, he laughed, and said, “Who knows, maybe we’ll see each other in hell?”, to which Baruffi said, “I think for you no, but us perhaps. We’re a little bit mean with everyone in this situation.” https://cruxnow.com/church-in-europe/2020/05/pope-calls-autistic-teen-who-corrected-him-on-sign-of-peace/ https://novusordowatch.org/2020/05/francis-jokes-about-hell/
[7] https://novusordowatch.org/2014/09/francis-not-care-religion/ - Entrevista en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro. 





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sábado, 2 de mayo de 2020

Los auxilios de la razón – Jorgelina Pérez Basa

… padecían un miedo ridículo.
Pues la causa del temor no es otra que la renuncia a los auxilios que proceden de la razón. Porque cuanto menor ayuda se recibe del fondo del alma, tanto mayor se cree lo desconocido que atormenta.
… sorprendidos, soportaban lo inevitable.
Ligados todos por una misma cadena de tinieblas.
… pero ellos se eran para sí mismos más graves que las tinieblas[1].

Vivimos momentos históricos epifánicos que dejan vislumbrar la inminencia de aquello que quisieron fervientemente contemplar los cristianos desde los inicios. Sí vengo pronto dice el Señor[2]. Estamos en los prolegómenos de la luz. Mas, la hora previa a la aurora es la de mayor oscuridad.

¡Bendito Dios! y ¿cuál será su designio para sus elegidos? Mandato es este: No temáis[3]. Tened ánimo varonil[4]. Nos enfrentamos al escenario que profetiza Isaías: Contemplando la tierra no se verá más que terror y oscuridad, tinieblas opresoras[5]. Pero por su boca nos viene también la promesa: Solo un momento te abandonare, más con gran conmiseración te recogeré[6]. Esta es la hora feliz para la que Dios nos conserva.

La conciencia de encontrarnos en el exordio del cumplimiento profético, nos impele a formarnos con toda seriedad para, así, mantenernos firmes buscando y guardando las verdades de la fe que la tradición atesora[7], antes de que pase la escena de este mundo[8], y mientras Él todavía pueda ser hallado[9].
Aún sigue llamándonos: “Me ofrecí a responder a gente que no preguntaba, dejé que me hallase gente que no me buscaba. Exclamé: <<Heme aquí, Heme aquí>> a un pueblo que no invocaba mi nombre”[10].

No cayendo en la desesperanza, sino más bien apelando a la responsabilidad que tenemos como seguidores de Cristo, no podemos dejar de hacernos algunos planteos. ¿Cuánto tiempo nos queda de ilusoria tranquilidad? ¿Cuánto para ahondar nuestra fe, y no ser confundidos? Qué poco hemos usado nuestras voces para anunciarle y, ¿cómo hacerlo? En nuestra negligencia, nos sentimos ineficaces para transmitir lo que nos fue dado y, todavía menos hábiles, para articular un lenguaje templado capaz de no escandalizar a los que, por vía de caridad, buscamos orientar.

Es preciso confesar que, “a pesar de la insistencia amorosa a Sus creaturas, con cuanta timidez nos embarcamos en los combates inmaculados[11] de la virtud. Por eso, velemos con Él, manteniendo despierta nuestra lucidez, no sea que nuestro adversario nos devore[12]. Citando al Libro de las revelaciones: Aquí es donde se requiere inteligencia[13].

Asistimos, no siempre como meros espectadores, a un fenómeno casi universal que es el oscurecimiento de la inteligencia[14], pervertida por la maldad[15]. Ya santo Tomás de Aquino imploraba, y en esta oportunamente nosotros con él, “Dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un rayo de tu claridad, apartando de mi la doble oscuridad en la que he nacido: el pecado y la ignorancia”.

El no permanecer en estado de gracia, es decir, estar en servil connivencia con el pecado grave, nos aleja del Espíritu Santo y sus dones, tales como ciencia, entendimiento y sabiduría. Se esmerila el cristal del del discernimiento y distinguir lo obvio deja de ser posible. Aunque percibiéndonos sobradamente competentes para opinar respecto cualquier materia, aún si no está a nuestro alcance, no podemos elaborar razonamientos que no exceden al sentido común. Apenas adivinamos lo que en la tierra sucede y con trabajo hallamos lo más obvio[16].  No podemos ver la realidad como es, porque hace tiempo empeñamos el criterio en pos de respetos humanos y, por la comodidad, lacramos la rendición de nuestra capacidad pensante. Y, así, nos vamos ensombreciendo, pidiendo a nuestros profetas: <<no veáis, no habléis claro, vaticinadnos fantasías >>[17]. A consecuencia de nuestro doblez, “el Señor ha derramado sobre nosotros un espíritu de sopor[18].

Llora al necio, porque dejó la inteligencia. La vida del necio es peor que la muerte[19]. La escritura pone frente a nuestros ojos la asociación entre insensatez y desdicha, así como su opuesto: Feliz el hombre que en su inteligencia reflexiona[20]; Dejaos de simplezas y viviréis, dirigíos por los caminos de la inteligencia[21]; Hermanos no seas niños en el juicio[22].

Con mirada escrutadora el Maestro nos dice: ¿también vosotros estáis sin inteligencia?[23]. Yo soy la inteligencia[24]. Como sus discípulos, debemos sentirnos interpelados. Prosternemos nuestra mente ante Quien se dobla toda rodilla[25], adquiriendo la ciencia de los santos[26], a costa de todos los bienes[27], para hacernos herederos del único Bien.

La abdicación voluntaria al ejercicio racional nos hace menos que humanos. Y, si nos simplifica la vida, también nos condena. El Dios que se complació en hacernos seres inteligentes a su imagen, se complacerá en el desarrollo esta facultad. Y, por deleite a participarnos Sus dones, cuando le somos fieles, nos llena de espíritu de sabiduría e inteligencia, haciéndonos, sujetos de Su gloria[28].

Que nuestra alma anhele ser agraciada con ciencia y sabiduría. La sabiduría se anticipa a darse a los que la desean[29]. Su principio es el deseo sincerísimo de la instrucción. Y el ansia de instrucción es amor[30]. Es nuestra vocación. Para amarle con toda la inteligencia fuimos creados, como nos lo manifiesta el primer mandamiento[31]. Por eso, en dichosa esperanza, rogámoste Señor: Gotead cielos desde arriba[32], por tu Palabra danos inteligencia[33].

Y en cambio para los tuyos encendiste una columna de luz, guía para su camino desconocido…
Aquella noche fue de antemano conocida…
Por esto esperaba tu pueblo…
….cantando con las alabanzas sagradas de sus padres[34].



[1] Sb 17, 8. 11-12. 16-17. 21
[2] Ap 22, 20
[3] 2 Mac 15, 8
[4] 1 Cor 16, 13
[5] Is 8, 22
[6] Is 54, 7
[7] 2 Te 2, 15
[8] 1 Cor 7, 31
[9] Is 55, 6
[10] Is 65, 1
[11] Sb 4, 2
[12] 1 Pe 5, 8
[13] Ap 17, 9
[14] Is 29, 14
[15] Sb 4, 11
[16] Sb 9, 16
[17] Is 30, 10
[18] Is 29, 10
[19] Sir 22, 11
[20] Sir 14, 20
[21] Pr 9, 6
[22] 1 Cor 14, 20
[23] Mt 15, 16
[24] Pr 8, 14
[25] Is 45, 23
[26] Pr 9, 10
[27] Pr 4, 7
[28] Is 46, 13
[29] Sb 6, 12-13
[30] Sb 6, 17
[31] Mc 12, 33
[32] Is 45, 8
[33] Sl 119, 169
[34] Sb 18, 3. 6-7. 9




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