La Comisión Ejecutiva[1]
de la Conferencia Episcopal Argentina envió un mensaje[2]
a los 101 obispos argentinos con motivo de la 126° Asamblea Plenaria[3],
que tuvo lugar desde el lunes 5 al viernes 9 de mayo de 2025 en la Casa de
Retiros de la localidad bonaerense de Pilar. En esa misiva, firmada por el
Secretario General, Mons. Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro, se dice
a los mitrados que “es necesario poder reconstruir, en el intercambio pastoral,
lo que la figura de Francisco ha significado para nosotros personalmente y para
la Iglesia que peregrina en Argentina”. Luego, el autor del documento se
pregunta “si no deberíamos tener una palabra de esperanza y aliento al Santo
Pueblo fiel de Dios en estos momentos de duelo y de incertidumbre para
perseverar en fidelidad al legado de Francisco”. Finalmente, en el correo se
dice a los obispos argentinos que, “junto a la homilía con la que el Cardenal
Rossi rescató su figura[4],
nos animamos a proponerles un par de preguntas que tal vez les puedan servir de
ayuda para preparar el intercambio pastoral.”
Las dos preguntas formuladas son las
siguientes:
1. ¿Cuál
consideras que fue la contribución más trascendente de Francisco a nuestro
episcopado y a la Iglesia?
2. ¿Cómo
describirías el impacto personal que el Papa y su pontificado tuvo sobre vos?
Paso a dar mis respuestas, por si
pudieran interesar a alguien. Con respecto a la primera, cabe subrayar su
carácter absurdo y surrealista, puesto que la voz “contribución” posee una
connotación positiva o favorable, siendo un sinónimo de “aporte” o “ayuda”.
Ahora bien, huelga decir que nada de loable ni destacable puede hallarse en
quien a lo largo de los doce interminables años de su funesto “pontificado” no
ha cesado de perpetrar herejías, proferir blasfemias, sembrar el caos, denostar
a la Iglesia, deshonrar el ministerio petrino, crear confusión doctrinal y
espiritual sin solución de continuidad, perseguir encarnizadamente a los
católicos tradicionales y cometer un sinfín de fechorías de toda especie, las
cuales, de ser consignadas por escrito, ocuparían una biblioteca entera.[5]
En relación con el segundo
interrogante, debo decir que, paradójicamente, tuvo sobre mí un impacto altamente
positivo, ya que suscitó el deseo de estudiar más la doctrina católica para
refutar mejor sus falacias y desenmascarar con mayor eficacia sus engaños. Y
también potenció mi celo evangelizador en aras de la defensa de la verdad
ultrajada por el falso profeta porteño. No obstante, he podido comprobar que,
por desgracia, en muchas personas el efecto producido por los dichos y hechos
impíos de Bergoglio ha sido muy dañino, a saber, un estado de confusión
doctrinal y espiritual creciente, en detrimento de la fe, del magisterio de la
Iglesia y de la revelación divina. A modo de sucinto pero elocuente resumen,
cito lo que sobre él escribió un autor italiano el día de su deceso:
“Bergoglio adoró e hizo adorar a un
ídolo pagano en el santuario (la Pachamama),
blasfemó varias veces contra Cristo y la Virgen, participó de un rito chamánico
en Canadá, se burló públicamente del Santísimo Sacramento, expresó durante doce
largos años el más radical relativismo moral y religioso, hasta llegar al
horror teológico del documento de Abu Dhabi. Llevó la estatua de Martín Lutero
a San Pedro (…) Abrió las puertas a la sodomía (Fiducia supplicans) después de haberlas abierto a la fornicación (Amoris laetitia). Intentó activamente
impedir la participación en la Misa Tradicional (Traditionis custodes). Apoyó por todos los medios, abusando de su
autoridad, la inmigración masiva sin ningún límite. Ha propuesto reiteradamente
el “mestizaje” como modelo de civilización y el Estado mundial como modelo político,
en perfecta armonía con los amos del dinero del mundo (…) Fue el único
pontífice en la historia que cerró todas las iglesias durante una epidemia (…)
privando así a los necesitados de cualquier consuelo espiritual. Elogió las
vacunas experimentales como “la luz del mundo y la esperanza de la humanidad”[6].
Fue el fruto más podrido de un árbol enfermo (el CVII). Llevó al extremo todas
las desviaciones y errores liberales y ecuménicos de sus predecesores
inmediatos, a quienes también canonizó (…) para que el ejemplo de los nuevos
“santos” no permitiera ningún retorno a la Tradición.”[7]
De todo esto y muchísimo más, los
obispos argentinos parecerían no darse por enterados, entregados por entero
como están a cantar loas y a hacer panegíricos en memoria del difunto
pontífice, de quien no me extrañaría que próximamente algunas voces influyentes
dieran el salto a la etapa siguiente, perfectamente lógica y predecible, de
hacer campaña por su pronta conducción a los altares. En ese sentido, el sermón
del cardenal Rossi, adjuntado por Monseñor Pizarro al mensaje grupal dirigido a
los obispos, es muy sintomático de esta actitud laudatoria completamente
acrítica y hasta diría obsecuente, como si estuviera preparando su candidatura
para el cónclave, posicionándose como un discípulo fiel de Bergoglio y un
garante confiable de la continuidad de su obra.
Me resulta llamativo que ningún obispo
argentino en ejercicio haya jamás manifestado cuando menos un atisbo de reserva
respecto a la tarea efectuada por “Francisco” durante los doce interminables
años de su polémico y tumultuoso pontificado, por emplear un eufemismo. Que sus
innumerables herejías, blasfemias y sacrilegios hayan pasado completamente
desapercibidos para la inmensa mayoría de nuestros “pastores” es algo que
supera mi entendimiento. Transcribo un significativo párrafo del mensaje de los
obispos con fecha del seis de mayo para ejemplificar la miopía crasa de la que
adolecen los integrantes de la conferencia episcopal, que me abstendré de
comentar:
“Es imposible expresar en pocas líneas
todo lo que aprendimos de él; estaremos siempre agradecidos por su testimonio
de padre y pastor. Su herencia nos compromete a concretar su magisterio,
animando a nuestra Iglesia argentina a ser un hospital de campaña que recibe a
los heridos de la vida, una iglesia “sin puertas”, abierta a todos, todos,
todos. Y a forjar entre los argentinos la cultura del encuentro tendiendo
puentes porque somos hermanos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus
convicciones, cada uno con su propia voz.”[8]
A continuación, enumeraré algunas de
las principales tropelías y maldades consumadas por el antiguo cardenal primado
de Argentina durante su prolongada estancia en la Casa Santa Marta. En aras de la brevedad, omitiré efectuar
comentarios y brindar refutaciones con fundamento en el magisterio y en la
revelación divina, puesto que eso ya lo he hecho en anteriores trabajos, a los
que doy enlace en nota al pie de página.[9]
Primeramente, enunciaré los veinte
temas que he seleccionado de un total muchísimo más amplio:
I. Bergoglio propugna la salvación
universal
II. Bergoglio niega el milagro de la
multiplicación de los panes
III. Bergoglio blasfema contra la
Santísima Virgen María
IV. Bergoglio niega la Inmaculada
Concepción
V. Bergoglio niega la Corredención de
la Santísima Virgen María
VI. Bergoglio promueve el
homosexualismo
VII. Bergoglio favorece el
transexualismo
VIII. Bergoglio adhiere al
evolucionismo panteísta de Teilhard de Chardin
IX. Bergoglio blasfema contra Nuestro
Señor Jesucristo
X. Bergoglio aprueba el concubinato y
el adulterio
XI. Bergoglio condena la pena de muerte
XII. Bergoglio difama a la Iglesia
XIII. Bergoglio tiene una visión
latitudinarista y pneumática de la Iglesia
XIV. Según Bergoglio la duda es
intrínseca a la virtud teologal de la fe
XV. Bergoglio alardea de haber cometido
un hurto sacrílego
XVI. Bergoglio afirma y reivindica la
ruptura doctrinal del CVII
XVII. Bergoglio niega la existencia del
infierno
XVIII. Bergoglio desprecia a las
familias numerosas y pregona la contracepción
XIX. Según Bergoglio podemos alardear
de nuestros pecados
XX. Bergoglio profesa el indiferentismo
religioso y un falso ecumenismo
ANEXO I: Otros dichos y hechos
ANEXO II: Análisis de Amoris Laetitia
ANEXO III: Análisis del Documento sobre la Fraternidad Humana
ANEXO IV: La apostasía en la Iglesia
ANEXO V: Apostasía
Vaticana
Descargar
el libro en formato PDF:
https://gloria.tv/post/EacsffxKBi1T37AF9jnKp4uo4
https://drive.google.com/file/d/1o3c6H6CCqTJ50EjuIeItOtRU7izfX03J/view
En
versión Kindle:
https://www.amazon.com/-/es/Alejandro-Sosa-Laprida-ebook/dp/B0FCYWXGC6/
[4] Video de la homilía:
https://gloria.tv/post/CUMceGU2abQ12t6iV4qsGjtCb
[5] A modo de ejemplo,
el “Denzinger-Bergoglio”, que está lejos de ser exhaustivo, y cuyos autores no
son horrendos integristas preconciliares sino un puñado de sacerdotes
diocesanos españoles que celebran la misa de Montini, ocupa 1.700 páginas en su
formato PDF: https://en-denzingerbergoglio.com/
[7] “El mayor azote de
la Iglesia de Cristo”, por Martino Mora:
[9] Ver al respecto: 1.
“Apostasía vaticana”: https://gloria.tv/post/7ynAG7ZfxBvK1MBD4MqN3aMxn - 2. “Doce años con
Francisco”: https://gloria.tv/post/ieoTehkBJwGs2ZzAN2EoqDkRJ - 3. “Misterio de
iniquidad”: https://gloria.tv/post/22LiQpWbFdAaCuCR7XXdRReph - 4. “El falso
profeta del Vaticano”: https://gloria.tv/post/Ndcp7fLSFSaC39yMJzduDLyVt - 5. “La apostasía
en la Iglesia”: https://gloria.tv/post/Y1EvK2hAbLye2MtbUMTjzM3jX - 6. “Ceguera
espiritual y negación de la realidad”: https://gloria.tv/post/71b7ppgmGGvm3kTJHjWGmCVYF%20-%207 - “Diez años con
Francisco”: https://gloria.tv/post/UEqqVjZCCVLQ6g89ps67irXSM

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