San Juan Bautista

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viernes, 24 de julio de 2026

Respuesta al episcopado argentino sobre el pontificado de Francisco - Alejandro Sosa Laprida

 


La Comisión Ejecutiva[1] de la Conferencia Episcopal Argentina envió un mensaje[2] a los 101 obispos argentinos con motivo de la 126° Asamblea Plenaria[3], que tuvo lugar desde el lunes 5 al viernes 9 de mayo de 2025 en la Casa de Retiros de la localidad bonaerense de Pilar. En esa misiva, firmada por el Secretario General, Mons. Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro, se dice a los mitrados que “es necesario poder reconstruir, en el intercambio pastoral, lo que la figura de Francisco ha significado para nosotros personalmente y para la Iglesia que peregrina en Argentina”. Luego, el autor del documento se pregunta “si no deberíamos tener una palabra de esperanza y aliento al Santo Pueblo fiel de Dios en estos momentos de duelo y de incertidumbre para perseverar en fidelidad al legado de Francisco”. Finalmente, en el correo se dice a los obispos argentinos que, “junto a la homilía con la que el Cardenal Rossi rescató su figura[4], nos animamos a proponerles un par de preguntas que tal vez les puedan servir de ayuda para preparar el intercambio pastoral.”

Las dos preguntas formuladas son las siguientes:

1. ¿Cuál consideras que fue la contribución más trascendente de Francisco a nuestro episcopado y a la Iglesia?

2. ¿Cómo describirías el impacto personal que el Papa y su pontificado tuvo sobre vos?

Paso a dar mis respuestas, por si pudieran interesar a alguien. Con respecto a la primera, cabe subrayar su carácter absurdo y surrealista, puesto que la voz “contribución” posee una connotación positiva o favorable, siendo un sinónimo de “aporte” o “ayuda”. Ahora bien, huelga decir que nada de loable ni destacable puede hallarse en quien a lo largo de los doce interminables años de su funesto “pontificado” no ha cesado de perpetrar herejías, proferir blasfemias, sembrar el caos, denostar a la Iglesia, deshonrar el ministerio petrino, crear confusión doctrinal y espiritual sin solución de continuidad, perseguir encarnizadamente a los católicos tradicionales y cometer un sinfín de fechorías de toda especie, las cuales, de ser consignadas por escrito, ocuparían una biblioteca entera.[5]

En relación con el segundo interrogante, debo decir que, paradójicamente, tuvo sobre mí un impacto altamente positivo, ya que suscitó el deseo de estudiar más la doctrina católica para refutar mejor sus falacias y desenmascarar con mayor eficacia sus engaños. Y también potenció mi celo evangelizador en aras de la defensa de la verdad ultrajada por el falso profeta porteño. No obstante, he podido comprobar que, por desgracia, en muchas personas el efecto producido por los dichos y hechos impíos de Bergoglio ha sido muy dañino, a saber, un estado de confusión doctrinal y espiritual creciente, en detrimento de la fe, del magisterio de la Iglesia y de la revelación divina. A modo de sucinto pero elocuente resumen, cito lo que sobre él escribió un autor italiano el día de su deceso:

“Bergoglio adoró e hizo adorar a un ídolo pagano en el santuario (la Pachamama), blasfemó varias veces contra Cristo y la Virgen, participó de un rito chamánico en Canadá, se burló públicamente del Santísimo Sacramento, expresó durante doce largos años el más radical relativismo moral y religioso, hasta llegar al horror teológico del documento de Abu Dhabi. Llevó la estatua de Martín Lutero a San Pedro (…) Abrió las puertas a la sodomía (Fiducia supplicans) después de haberlas abierto a la fornicación (Amoris laetitia). Intentó activamente impedir la participación en la Misa Tradicional (Traditionis custodes). Apoyó por todos los medios, abusando de su autoridad, la inmigración masiva sin ningún límite. Ha propuesto reiteradamente el “mestizaje” como modelo de civilización y el Estado mundial como modelo político, en perfecta armonía con los amos del dinero del mundo (…) Fue el único pontífice en la historia que cerró todas las iglesias durante una epidemia (…) privando así a los necesitados de cualquier consuelo espiritual. Elogió las vacunas experimentales como “la luz del mundo y la esperanza de la humanidad”[6]. Fue el fruto más podrido de un árbol enfermo (el CVII). Llevó al extremo todas las desviaciones y errores liberales y ecuménicos de sus predecesores inmediatos, a quienes también canonizó (…) para que el ejemplo de los nuevos “santos” no permitiera ningún retorno a la Tradición.”[7]

De todo esto y muchísimo más, los obispos argentinos parecerían no darse por enterados, entregados por entero como están a cantar loas y a hacer panegíricos en memoria del difunto pontífice, de quien no me extrañaría que próximamente algunas voces influyentes dieran el salto a la etapa siguiente, perfectamente lógica y predecible, de hacer campaña por su pronta conducción a los altares. En ese sentido, el sermón del cardenal Rossi, adjuntado por Monseñor Pizarro al mensaje grupal dirigido a los obispos, es muy sintomático de esta actitud laudatoria completamente acrítica y hasta diría obsecuente, como si estuviera preparando su candidatura para el cónclave, posicionándose como un discípulo fiel de Bergoglio y un garante confiable de la continuidad de su obra.

Me resulta llamativo que ningún obispo argentino en ejercicio haya jamás manifestado cuando menos un atisbo de reserva respecto a la tarea efectuada por “Francisco” durante los doce interminables años de su polémico y tumultuoso pontificado, por emplear un eufemismo. Que sus innumerables herejías, blasfemias y sacrilegios hayan pasado completamente desapercibidos para la inmensa mayoría de nuestros “pastores” es algo que supera mi entendimiento. Transcribo un significativo párrafo del mensaje de los obispos con fecha del seis de mayo para ejemplificar la miopía crasa de la que adolecen los integrantes de la conferencia episcopal, que me abstendré de comentar:

“Es imposible expresar en pocas líneas todo lo que aprendimos de él; estaremos siempre agradecidos por su testimonio de padre y pastor. Su herencia nos compromete a concretar su magisterio, animando a nuestra Iglesia argentina a ser un hospital de campaña que recibe a los heridos de la vida, una iglesia “sin puertas”, abierta a todos, todos, todos. Y a forjar entre los argentinos la cultura del encuentro tendiendo puentes porque somos hermanos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz.”[8]

A continuación, enumeraré algunas de las principales tropelías y maldades consumadas por el antiguo cardenal primado de Argentina durante su prolongada estancia en la Casa Santa Marta. En aras de la brevedad, omitiré efectuar comentarios y brindar refutaciones con fundamento en el magisterio y en la revelación divina, puesto que eso ya lo he hecho en anteriores trabajos, a los que doy enlace en nota al pie de página.[9]

Primeramente, enunciaré los veinte temas que he seleccionado de un total muchísimo más amplio:

I. Bergoglio propugna la salvación universal

II. Bergoglio niega el milagro de la multiplicación de los panes

III. Bergoglio blasfema contra la Santísima Virgen María

IV. Bergoglio niega la Inmaculada Concepción

V. Bergoglio niega la Corredención de la Santísima Virgen María

VI. Bergoglio promueve el homosexualismo

VII. Bergoglio favorece el transexualismo

VIII. Bergoglio adhiere al evolucionismo panteísta de Teilhard de Chardin

IX. Bergoglio blasfema contra Nuestro Señor Jesucristo

X. Bergoglio aprueba el concubinato y el adulterio

XI. Bergoglio condena la pena de muerte

XII. Bergoglio difama a la Iglesia

XIII. Bergoglio tiene una visión latitudinarista y pneumática de la Iglesia

XIV. Según Bergoglio la duda es intrínseca a la virtud teologal de la fe

XV. Bergoglio alardea de haber cometido un hurto sacrílego

XVI. Bergoglio afirma y reivindica la ruptura doctrinal del CVII

XVII. Bergoglio niega la existencia del infierno

XVIII. Bergoglio desprecia a las familias numerosas y pregona la contracepción

XIX. Según Bergoglio podemos alardear de nuestros pecados

XX. Bergoglio profesa el indiferentismo religioso y un falso ecumenismo

ANEXO I: Otros dichos y hechos

ANEXO II: Análisis de Amoris Laetitia

ANEXO III: Análisis del Documento sobre la Fraternidad Humana

ANEXO IV: La apostasía en la Iglesia

ANEXO V: Apostasía Vaticana

Descargar el libro en formato PDF:

https://gloria.tv/post/EacsffxKBi1T37AF9jnKp4uo4

https://drive.google.com/file/d/1o3c6H6CCqTJ50EjuIeItOtRU7izfX03J/view

En versión Kindle:

https://www.amazon.com/-/es/Alejandro-Sosa-Laprida-ebook/dp/B0FCYWXGC6/

 



[5] A modo de ejemplo, el “Denzinger-Bergoglio”, que está lejos de ser exhaustivo, y cuyos autores no son horrendos integristas preconciliares sino un puñado de sacerdotes diocesanos españoles que celebran la misa de Montini, ocupa 1.700 páginas en su formato PDF: https://en-denzingerbergoglio.com/

[7] “El mayor azote de la Iglesia de Cristo”, por Martino Mora:

 https://gloria.tv/post/c4JSkaNWumFC6gpkh2V6TjCPQ

[9] Ver al respecto: 1. “Apostasía vaticana”: https://gloria.tv/post/7ynAG7ZfxBvK1MBD4MqN3aMxn - 2. “Doce años con Francisco”: https://gloria.tv/post/ieoTehkBJwGs2ZzAN2EoqDkRJ - 3. “Misterio de iniquidad”: https://gloria.tv/post/22LiQpWbFdAaCuCR7XXdRReph - 4. “El falso profeta del Vaticano”: https://gloria.tv/post/Ndcp7fLSFSaC39yMJzduDLyVt - 5. “La apostasía en la Iglesia”: https://gloria.tv/post/Y1EvK2hAbLye2MtbUMTjzM3jX - 6. “Ceguera espiritual y negación de la realidad”: https://gloria.tv/post/71b7ppgmGGvm3kTJHjWGmCVYF%20-%207 - “Diez años con Francisco”: https://gloria.tv/post/UEqqVjZCCVLQ6g89ps67irXSM




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