San Juan Bautista

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lunes, 25 de febrero de 2013

Desacralización y profanación de nuestros templos y objetos sagrados

 Ya que no enciendo la televisión de mi casa por motivos obvios para nosotros, fue que almorzando en un bar pude ver un programa emitido por canal 9 titulado "Argentina por argentinos", donde se mostraban imágenes de los lugares más importantes y de atractivo turístico de Azul-provincia de Buenos Aires. Me llamó la atención la primera imagen que fue de un bellísimo templo de arquitectura gótica por lo que me dispuse a seguir la emisión y ver de qué se trataba. Un joven exponía la historia de la iglesia y su ajuar, bellísimo todo ello, e hizo hincapié en la labor incansable del sacerdote quien sería el primer obispo de la diócesis de Azul fundada en 1950, que logró  finalizar para el año 1920 el grandioso templo, y que también fundara el seminario de Azul. Me sorprendió oír que el sacerdote prácticamente saco de combate a la logia masónica "Estrella del Sur" que tenía el domino de la comarca con las actividades que realizaba y a su vez adoctrinaba a la población. Este heroico sacerdote realizando actividades con la feligresía y evangelizando mientras realizaba obras de bien público logro que la iglesia resplandeciera en la jurisdicción y los masones que habían reinado hasta entonces se relegaran al interior de sus satánicas logias.

  Fue grande mi sorpresa ya que muy pocas veces se oye por los medios televisivos, y más aún de un joven laico, resaltar un hecho de este tipo como es la clara y encarnizada lucha de las logias masónicas contra la Santa Iglesia. Mas la desilusión me embargo al ver que a modo de subtitulo en la pantalla aparecía: "Museo de Arte Sacro". El expositor entonces hizo mención de los objetos que se encuentran en el museo mientras las cámaras mostraban, preciosos ornamentos litúrgicos, libros, hermosos cálices góticos y demás vasos sagrados y agregó que todo lo que le museo contiene son efectos que "quedaron fuera de uso después del Concilio Vaticano II".

  En nuestra provincia en edificio anexo a la Catedral de Tucumán se encuentra el Museo de Arte Sacro, donde se encuentran expuestos como en el mencionado Museo de Azul, objetos sagrados y ornamentos, como así también imágenes sagradas. Pero lo más alarmante es la exposición de reliquias de primera clase como” restos óseos de mártires y santos" a la vista de turistas curiosos como simples piezas de colección. Las sagradas reliquias de los santos y mártires deben estar expuestas en los templos para la veneración de los fieles, no a las lentes de viajeras cámaras fotográficas cual atracción regional. Mas lamentable aún, resulta tener que reconocer que el fin de los paramentos y vasos sacros han tenido mas benévolo fin en los museos donde al menos se los conserva íntegros, salvo que algún ladronzuelo ingrese misteriosamente y logre llevarse algo como hace unos años sucedió en el Museo de Arte Sacro de Tucumán, despojando a la Iglesia de dos preciados e invaluables ostensorios, a metros en la misma manzana se encentra la Central de Monitoreo de la Policía de Tucumán. Más benévolo fin digo porque puesto que luego del Concilio Vaticano y hasta la fecha han sido destruidos a manos de muchos sacerdotes y laicos, ornamentos sagrados, altares, imágenes, vasos sagrados. En fin, se han profanado los templos, se los ha despojado de la belleza que otrora solían ostentar nuestros sagrados recintos destinados al santo sacrificio del altar.

  La guerra contra el altar continua hoy, tan feroz como la iniciara el monje maldito en el siglo XVI, Martin Lutero, a quien muchos “teólogos”, hoy llaman con el título de “gran reformador.

  En nuestros templos ha ganado terreno la fealdad, se construyen salas de show en vez de iglesias, y las celebraciones que allí se llevan a cabo, lejos de ser oficios litúrgicos, son espectáculos sentimentalistas, absolutamente distantes de la tradición y la fe de la bimilenaria Iglesia de Cristo, Nuestro Dios y Señor. En la sagrada liturgia que pertenece a Dios y no a los hombres, debe verse expresada la fe con todos sus artículos como en un breve catecismo. En vez de eso, asistimos a casi sesiones de yoga y sincretismo panteísta. Donde claramente las rubricas y las leyes del culto señalan lo permitido y lo prohibido, por ejemplo en el caso del sacratísimo cáliz que ha de contener la preciosa sangre del Señor, se manda explícitamente que sea de un material noble, no corrompible, no absorbente, se prohíben el vidrio, el cristal, la terracota, metales innobles, madera, etc.; se hace todo lo contrario. En muchos casos se utilizan vasos de barro cocido con motivos regionales norteños y en alarmantes situaciones hasta mates, todo en aras de la pastoral y la inculturación. La música sacra y el canto popular tradicional religioso, han sido sustituidos por composiciones de marcada rítmica y modo folclórico judío musicalmente hablando, frenéticas chacareras irrumpen en los templos queriendo acallar el Sanctus Sanctus Sanctus que la Sagrada Tradición canta unida al coro celestial en alabanza a Dios Todopoderoso y Eterno. Bombos y guitarras, baterías y aplausos destruyen la piedad y la dignidad del templo. Textos, claramente heréticos desdibujan la grandeza de los sagrados misterios, como en varias celebraciones de Corpus Christi, hemos oído en Tucumán, comparando al Santísimo Sacramento del Altar con el mate que a todos llega y nunca se acaba, o algo por el estilo al ritmo de canción setentera.

  Los reyes del a música, los órganos de viento, a quien la Iglesia reconoce como instrumento propio de la liturgia romana, yacen en los coros de la iglesias cubiertos de polvo y maltrechos por el correr del tiempo, casi  obsoletos por el maltrato y los años que los fríos labios de sus tubos llevan sin cantar las gloriosas notas que otrora en majestuosos acordes elevaban las almas a Dios.

  Si luchamos por la verdad y hacer prevalecer la recta doctrina, hemos de luchar también por la dignidad de la Sagrada Liturgia. Lex orandi, Lex credendi.

  Roguemos a Dios en estos turbulentos tiempos , donde la nave se ve abatida por la furiosa tempestad que el mundo pecador ha propiciado. Roguemos para que las cálidas notas de timbre argentino vuelvan a saludar a Nuestro Señor, real y verdaderamente presente en el Sacramento del Altar. Que se ofrezca rectamente el Santo Sacrificio, para aplacar la ira divina, para glorificar y dar gracias al Dios Eterno, por la salud de las almas de nuestros difuntos y la del mundo entero. Que el Espíritu Santo Paráclito asista al timonel de la barca, que ha surcado los mares de la historia sin jamás naufragar.

María auxilio de los cristianos, ora pro nobis.

Franco Mangarella 

2 comentarios:

  1. También habría que decir que en las parroquias y en muchas "celebraciones" son más los laicos (mujeres especialmente) los que ofician al parecer...

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