San Juan Bautista

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lunes, 12 de marzo de 2018

Cinco años con Francisco - Alejandro Sosa Laprida


Cinco años con Francisco,
Soberano Blasfemador del Vaticano

Miles Christi


« Los más astutos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. ¡Oh, invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que lo atacan y dale la victoria! [1] » León XIII.

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 Índice

1. Breve crónica de la impiedad bergogliana - p. 4
2. Fornicationis Laetitia - p.  13
3. « Jesús se hizo serpiente » - p. 23
4. Francisco el pornógrafo - p. 27
5. ¡Vayan con los anglicanos! - p. 35
6. Francisco, Teilhard de Chardin y el panteísmo - p. 39
7. La falsa paz sin verdad de Francisco - p. 51
8. Bergoglio, la masonería y el judaísmo - p. 55
9. Nada detiene a Francisco - p. 62
10. La reacción « conservadora » contra Amoris Laetitia - p. 74
11. Hay que « reinterpretar a Jesús » - p. 77
12. Sobre las dubia de los cuatro cardenales - p. 82
13. La bula que se burla de la misericordia  - p. 84
14. Bergoglio, maestro del engaño - p. 92
15. Yo no critico a Francisco - p. 98
16. Himno a la maldad: un florilegio de locura bergogliana - p. 100
17. Documentos sobre la heterodoxia del Cardenal Bergoglio - p. 107
18. Adivinanzas bergoglianas - p. 118
19. « La impotencia de Dios » - p. 121
20. « No hay respuesta al sufrimiento » - p. 124
21. Caleidoscopio bergogliano - p. 126
22. Piezas escogidas del « magisterio » bergogliano - p. 156
23. Una mirada escatológica ante la crisis - p. 186
24. Epílogo: ¿Quo usque tandem? - p. 191


«Pido a todos ustedes la bendición de Dios, Padre de todos nosotros, Padre de todas las confesiones.» [2]
(Francisco, 27/01/2018)[3]


Para mayor información:


Breve crónica de la impiedad bergogliana
15/08/2016
« Los más astutos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado »[4]

« Quienquiera que ama la verdad aborrece el error y este aborrecimiento del error es la piedra de toque mediante la cual se reconoce el amor a la verdad. Si no amáis la verdad, podréis decir que la amáis e incluso hacerlo creer a los demás; pero estad seguros que, en ese caso, careceréis de horror a lo que es falso, y por esta señal se reconocerá que no amáis la verdad. » Ernest Hello.

« Dentro de la Santísima Trinidad, ellas [las tres Personas divinas] se la pasan discutiendo a puertas cerradas, pero, exteriormente, dan una imagen de unidad.[5] » Francisco, 11/03/2017. [6]

Cuando se trata de referir los dichos y los hechos de Francisco, resulta imposible no encontrar blasfemias diseminadas por doquier, cualquiera sea el tema abordado o la acción ejecutada. Si me he decidido a dedicar un artículo sobre algunas de sus cuantiosas blasfemias, ha sido con la precisa finalidad pedagógica de poner de relieve algunas de las más « descollantes », para que así los cristianos, tomando conciencia de la malicia y de la impiedad incalificables de este hombre insensato, puedan escapar a sus diabólicas celadas y no sean seducidos por el falso Evangelio que él predica ni por el Cristo adulterado que él presenta engañosamente al mundo, escudándose en el inmenso prestigio y en la considerable autoridad moral que su investidura le confiere.

Considero necesario agregar aquí una especificación suplementaria: si hubiese que identificar un rasgo distintivo en el pontificado de Francisco, una marca de fábrica que lo caracterizara adecuadamente, un común denominador que diera coherencia a sus palabras y a sus gestos, un telón de fondo siempre presente en todo lo que dice y hace, éste sería, sin lugar a dudas, la blasfemia. En efecto, Francisco las profiere con la misma naturalidad con la que respira, eructa sus improperios contra todo lo sagrado con una habilidad notable, una delectación diabólica y una impudicia prodigiosa. Van a continuación algunas piezas escogidas de las incesantes y multiformes expectoraciones bergoglianas:

« Yo creo en Dios, no en un Dios católico; no existe un Dios católico, existe Dios[7]. »
Esta única frase, lanzada seis meses después de su elección, y que fuera objeto de una cobertura mediática planetaria, debería haber bastado para suscitar una condena inapelable del extraordinario insultador argentino. Ahora bien, condena no la hubo, ni nada que pudiera asemejársele. No hubo ni tan siquiera un tibio pedido de rectificación o, cuando menos, de aclaración semántica. Al fin y al cabo, era la primera vez en la historia de la Iglesia que un « Papa » negaba la existencia del Dios católico: convengamos que no nos encontramos ante una aseveración anodina…

Esta cruel ausencia de reacción prueba fehacientemente el estado de descomposición espiritual, intelectual y moral de los católicos, es un indicio cierto de la indiferencia pasmosa en la que se halla el mundo católico con respecto a la fe, y esto ante una frase explosiva como pocas y que se comprende sin la menor dificultad…




[1] Extracto de la Súplica a San Miguel Arcángel, contenida en el Exorcismo contra Satanás y los otros ángeles apóstatas, publicado en las AAS de 1890, p. 743: http://www.vatican.va/archive/ass/documents/ASS-23-1890-91-ocr.pdf  y en el Ritual Romano de 1903,p.227:http://saintmichelarchange.free.fr/exoleon.htm - https://materinmaculata.wordpress.com/2014/09/20/exorcismo-completo-de-leon-xiii-latin-espanol/
[2] Audiencia con miembros de la Cruz Roja italiana del 27 de enero de 2018 en la Sala Pablo VI del Vaticano. Ver desde 20:57 hasta 21:08 = https://www.youtube.com/watch?time_continue=1269&v=COHGXGo0IdU - https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2018/january/documents/papa-francesco_20180127_croce-rossa-italiana.html - Ésta es la cita completa: «Pido por esto sobre todos vosotros la bendición de Dios -Dios Padre de todos nosotros, Padre de todas las confesiones- y la invoco en particular por los que han perdido la vida cumpliendo su servicio y por sus seres queridos. Me encomiendo también yo a vuestras oraciones. »
[3] Huelga decir que semejante declaración es absolutamente contraria a la fe católica, e incluso al sentido común, ya que viola el principio lógico de no contradicción. Esto es algo tan manifiesto que no requiere demostración alguna, a menos de haber uno perdido completamente toda noción acerca de lo que es el cristianismo y la revelación divina. Esta aseveración bergogliana, diametralmente opuesta tanto a la enseñanza del Magisterio de la Iglesia como a la de la Sagrada Escritura, es eminentemente gnóstica y panteísta, puesto que realiza la identificación de los contrarios, equiparando la verdad con el error y la mentira, conciliando la luz con las tinieblas, identificando la revelación divina con las abominaciones de la idolatría, nivelando el dogma católico con las incontables herejías inventadas por los enemigos de la Iglesia, sosteniendo implícitamente que la doctrina revelada por Jesucristo es equivalente a las de las perversas fábulas anticatólicas inspiradas por el Padre de la Mentira. No es necesario poseer un diploma en teología ni ser un erudito en historia del cristianismo para comprender que Francisco no profesa la fe católica. Ni para caer en la cuenta de que, a pesar de las apariencias exteriores engañosas relativas a su posición eclesiástica y del vocabulario bíblico que falaz y profusamente utiliza para seducir a los fieles incautos, no estamos ante un cristiano, sino ante un gnóstico que desfigura el Evangelio, interpretándolo en el sentido de su ideología esotérica, progresista y evolucionista. Así de simple. Una declaración de esta naturaleza -lisa y llanamente inconcebible y de un descaro a toda prueba- es evidencia por demás suficiente para que cualquier cristiano de buena fe y mínimamente conocedor de su catecismo se encuentre en perfectas condiciones de poder efectuar este elemental e indubitable juicio de la razón: este hombre sencillamente no es católico. Qui habet aures, audiat…
[5] « La Dra. Emilce Cuda [teóloga argentina de la UCA] dice que Francisco les instó a hacer la ética teológica con una “hermenéutica de la unidad en la diferencia” una idea que la red [A la que ella pertenece: The Catholic Theological Ethics in the World Church] ya ha adoptado antes de su elección. Es un tema que se repite en las pasiones intelectuales del Papa: crear procesos en los que el Espíritu Santo forja una nueva síntesis a partir de disparidades y desacuerdos. En la reunión, el papa, bromeando, comparó esto con la manera en la cual funciona la Santísima Trinidad. ‘‘Dentro de la Santísima Trinidad, ellas se la pasan discutiendo a puertas cerradas’’, Cuda cuenta que Francisco les dijo, ‘‘pero, exteriormente, dan una imagen de unidad’’. » 
[6] Francisco, además de tomar el Santo Nombre de Dios en vano, infringiendo el segundo mandamiento, blasfema de un modo espeluznante al introducir en el seno del Dios Uno y Trino la discordia y el engaño. No hace falta ser muy versado en teología para comprender que ésos son precisamente los atributos del diablo, quien es el « padre de la mentira » (Jn. 8, 44), y cuyo nombre significa, etimológicamente, el divisor, el que separa y crea discordia. Introducir en el ser íntimo de Dios la división y la falsedad -pues la apariencia de unidad de la divinidad sería algo ficticio, puramente exterior- supone hacer del mal y de la discordia el fundamento de la realidad. El conflicto como fundamento de la realidad es lo propio de la tesis gnóstica -en todas sus variantes, principalmente hegeliana, marxista y teilhardiana-, con el “Espíritu” avanzando dialécticamente a través de los sucesos históricos, resolviendo el enfrentamiento entre opuestos y creando nuevas “síntesis” englobantes, superadoras de los conflictos. Conflictos y crisis que constituyen precisamente el principio dinámico de toda realidad… Emilce Cuda interpreta perfectamente el pensamiento bergogliano: “el Espíritu Santo forja una nueva síntesis a partir de disparidades y desacuerdos”. Esto, concretamente,  referido a la vida intratrinitaria, no es sino la doctrina dialéctica hegeliana de la “tesis-antítesis-síntesis”: al “Padre”, ser infinito pero indefinido, carente de determinaciones concretas, se opone el “Hijo”, quien se “aliena” de su divinidad en la creación, en cuanto opuesto al “Padre”, y de esta oposición dolorosa, que se despliega en la historia humana, termina surgiendo el “Espíritu” absoluto, el Dios completo, reconciliado consigo mismo, a través de las vicisitudes de la historia humana. En definitiva, un Dios trascendente, eterno e inmutable, sencillamente no existe. Solamente existe el Dios panteísta de la evolución progresiva de la única substancia divina, que se opera en el hombre y por el hombre. Y en esto reside la quintaesencia del luciferianismo: “seréis como dioses” (Gn. 3, 5)…
[7] Entrevista con Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica.


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3 comentarios:

  1. Sin duda alguna me atrevo a afirmar que J.B. alias Francisco es el firmante del Acta de DEFUNCIÓN de la Iglesia otrora Católica, salvo intervención divina que por lo visto pocos la piden por estar cómodos en esta falsa Iglesia del Baticano dúe con su FALSA MISA de escenografía sinagogal y otras yerbas.

    A mayor abundamiento, he oído HOY 17 DE MARZO a Pancho consagrar el caliz "PER TUTTI" en su visita a Santuario Santa María de las Gracias de San Pio de Pietrelcina.

    Y aclaro lo de "pocos" , pues Dios se ha valido siempre de las CAUSAS SEGUNDAS,y hoy ni terceras hay.

    Que Dios y la Santisima Virgen nos libren de este USURPADOR testaferro del NOM.

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  2. adulteris laetitia no fornicationis

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  3. Pata: resumir , para mi el Papá Católico Apostólico y Romano sigue siendo Benedicto XVI, de Francisco no escucho ni leo nada de Él..no es filósofo como Wotila ni teólogo como Ranzirger..

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