San Juan Bautista

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domingo, 18 de marzo de 2018

La tiranía de la estupidez - Teresa Marinovic (Licenciada en Filosofía)


Desenmascarando la corrección política judeomasónica 

al servicio del Nuevo Orden Mundial.





Nacionalismo Católico San Juan Bautista

8 comentarios:

  1. Excelente presentación, quiera Dios y existan muchos comunicadores valientes, que sepan defender lo razonable en este mar de confusión en que ahora nada la sociedad descreída y sin Dios. Si tuviéramos conciencia de éste último como sociedad no tendríamos tantos problemas en occidente. ¿Llegará el día en que la gente razonable pueda volver al poder en las naciones?

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    1. 16. Considerada desde el punto de vista social y político, esta libertad de cultos pretende que el Estado no rinda a Dios culto alguno o no autorice culto público alguno, que ningún culto sea preferido a otro, que todos gocen de los mismos derechos y que el pueblo no signifique nada cuando profesa la religión católica. Para que estas pretensiones fuesen acertadas haría falta que los deberes del Estado para con Dios fuesen nulos o pudieran al menos ser quebrantados impunemente por el Estado. Ambos supuestos son falsos. Porque nadie puede dudar que la existencia de la sociedad civil es obra de la voluntad de Dios, ya se considere esta sociedad en sus miembros, ya en su forma, que es la autoridad; ya en su causa, ya en los copiosos beneficios que proporciona al hombre. Es Dios quien ha hecho al hombre sociable y quien le ha colocado en medio de sus semejantes, para que las exigencias naturales que él por sí solo no puede colmar las vea satisfechas dentro de la sociedad. Por esto es necesario que el Estado, por el mero hecho de ser sociedad, reconozca a Dios como Padre y autor y reverencie y adore su poder y su dominio. La justicia y la razón prohíben, por tanto, el ateísmo del Estado, o, lo que equivaldría al ateísmo, el indiferentismo del Estado en materia religiosa, y la igualdad jurídica indiscriminada de todas las religiones. Siendo, pues, necesaria en el Estado la profesión pública de una religión, el Estado debe profesar la única religión verdadera, la cual es reconocible con facilidad, singularmente en los pueblos católicos, puesto que en ella aparecen como grabados los caracteres distintivos de la verdad. Esta es la religión que deben conservar y proteger los gobernantes, si quieren atender con prudente utilidad, como es su obligación, a la comunidad política. Porque el poder político ha sido constituido para utilidad de los gobernados. Y aunque el fin próximo de su actuación es proporcionar a los ciudadanos la prosperidad de esta vida terrena, sin embargo, no debe disminuir, sino aumentar, al ciudadano las facilidades para conseguir el sumo y último bien, en que está la sempiterna bienaventuranza del hombre, y al cual no puede éste llegar si se descuida la religión.

      ENCÍCLICA LIBERTAS DE SS LEÓN XIII


      http://ecclesiaprimus.blogspot.com.ar/2011/04/el-derecho-moderno-y-la-realeza-de.html

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      !No queremos que El reine sobre nosotros!“ “¡No tenemos otro rey sino César!” Son los términos por los cuales los judíos repudiaron la Realeza de Nuestro Divino Salvador.

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    2. http://www.geocities.ws/catolicosalerta/liberalismo/liberalismo_7.html
      La Iglesia y el Liberalismo
      Revista "ROMA", Nº 63-64

      Indiferentismo religioso

      Opinar, empero, acerca de la Religión que nada importan las entre sí distintas y aun contrarias formas de ella, equivale realmente, a confesar que no se quiere aprobar ni practicar ninguna. Si esto de nombre se diferencia del ateísmo, en el fondo viene a ser lo mismo. Pues, quienes están persuadidos de que Dios existe, con tal que quieran ser consecuentes consigo mismos y no caer en el mayor de los absurdos, comprenderán necesariamente que las formas de culto divino que se practican siendo tan distintas y de tanta disparidad, pugnando entre si aun en los puntos más importantes, no pueden ser igualmente aceptables, ni igualmente buenas, ni igualmente agradables a Dios.

      El verdadero concepto de la libertad

      Del mismo modo, la facultad de pensar cualquier cosa y de expresarla en lenguaje literario, sin restricción alguna, lejos de constituir en si un bien del cual con razón la humanidad se gloríe, es más bien la fuente y el origen de muchos males.

      La libertad como virtud que perfecciona al hombre, debe versar sobre lo que es verdadero y bueno. Ahora bien, la verdad lo mismo que el bien no pueden mudarse al arbitrio del hombre sino que permanecen siempre los mismos, no se hacen menos de lo que son por naturaleza: inmutables. Cuando la mente da el asentimiento a opiniones falsas y la voluntad abraza lo que es malo y lo practica, ni la mente ni la voluntad alcanzan su perfección, antes bien se desprenden de su dignidad natural y se despeñan a la corrupción. Por lo tanto, no debe manifestarse ni ponerse ante los ojos de los hombres lo que es contrario a la virtud y a la verdad, mucho menos defenderlo por la fuerza y la tutela de la ley. Por cuanto sólo una vida bien llevada es el camino que conduce al cielo, adonde nos dirigimos todos, el Estado se aparta de la norma y ley naturales, cuando permite que la licencia de opinar y de obrar el mal tanto se corrompa que deje impunemente desviarse las inteligencias de la verdad y el espíritu de la virtud.

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    3. EL RACIONALISMO


      Afirma el dominio supremo y absoluto de la razón humana en todos los campos, sometiendo a su control todo hecho y toda verdad, sin excluir el mundo sobrenatural y la misma autoridad de Dios.

      Es el naturalismo aplicado a la inteligencia, e indirectamente a la voluntad.

      Negación de la Fe sobrenatural (racionalismo grosero), o primacía de la razón sobre dicha Fe (racionalismo moderado).

      Ver las cosas con criterios meramente humanos, a la sola luz de la ciencia o de la experiencia, y no a la luz de la Revelación y del Plan de Dios de la Salvación.

      El racionalismo niega la Divinidad de Cristo y de la Iglesia, el valor sobrenatural de los milagros, la Inspiración de la Sagrada Escritura, y la Infalibilidad del Romano Pontífice.

      En una palabra, niega toda verdad Revelada, por el hecho de superar las solas fuerzas de la inteligencia humana.

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  2. Bien hasta donde resbala que es darle derechos al error, EL ERROR NO TIENE DERECHOS, que se los hayan dado luego del vaticano segundo es el origen de todo este tsunami cloaquero del demonio.

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  3. Que bueno que sea católica pero según manifiesta en algunos puntos es un tanto liberal.
    Tal vez le falte ajustar algunas cuestiones.
    La libertad es para moverse en el bien no para elegir entre el bien y el mal.

    A la policía política no pero a la Verdad SÍ debemos someternos y ad HERIRNOS. ¿O acaso Jesucristo no se merece que lo imitemos en obediencia a ÉL como ÉL obedeció al PADRE?? Desde la caridad o desde el santo Temor, lo que alcancemos primero ambas virtudes válidas, pero sometidos a ÉL, puesto que quien no lo acepte terminará atrapado en las redes del demonio. Cuando entenderán que hay solo dos opciones o Dios o el infierno. No hay medias tintas.

    EL ERROR NO TIENE DERECHOS, SE LO PUEDE TOLERAR EN ALGUNOS CASOS PERO NO RESPETAR.

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    Se podrán respetar las decisiones que cada uno tome pero AL ERROR NO SE LO RESPETA SE LO COMBATE CON LAS ARMAS DE LA DOCTRINA.


    DONDE PRIMA LA VERDAD NO PUEDE SER UNA SOCIEDAD SOSA, SOSA SI CAE EN EL ERROR Y SE DESVIRTÚA. DONDE PRIMA LA VERDAD Y LA GENTE CRECE EN GRACIA NO SE PUEDE DECIR SIN INSULTAR QUE SERÍA UNA SOCIEDAD SOSA.


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    En ciertos aspectos que expresa me recuerda a Nicolás Marquez y a Agustín Laje son buenos pero resbalan en varias cosillas por declararse liberales.

    En lo demás todo muy bien.

    Marinovic sería una buena presidente de Chile.

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  4. Inglaterra tuvo siempre una gran participación en las revoluciones del conti-nente, y siempre supo sacar de eso un gran provecho. La Revolución Francesa des-truyó nuestra flota, nos hizo perder las colonias, y garantizó a Inglaterra el imperiode los mares, del cual ella goza desde entonces. La mano de Inglaterra fue igual-mente percibida en la Revolución que Rusia sufre actualmente.A Voltaire se juntaron inicialmente, D’Alembert, Federico II y Diderot. Voltai-re fue el jefe de la conspiración; D’Alembert, su más astuto agente; Federico, el pro-tector, frecuentemente el consejero; Diderot, el hijo perdido. Todos los cuatro esta-ban penetrados de un profundo odio al cristianismo: Voltaire porque envidiaba aldivino Autor y a todos aquellos cuya gloria Él produjo; D’Alembert porque naciócon un corazón corrupto; Federico porque conocía el cristianismo apenas a travésde los enemigos de éste; Diderot, porque era loco por naturaleza, con la cual pre-tendía, como los humanistas, substituir el culto del Dios vivo. Ellos arrastraron ungran número de hombres de todas las clases en su conspiración.

    De retorno a París, por vuelta de 1730, Voltaire no hizo misterio de su proyec-to de destruir el cristianismo contra el cual ya había publicado tantos escritos.

    https://es.scribd.com/doc/97834964/conjuracion#fullscreen&from_embed

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