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domingo, 5 de junio de 2016

“Scholas Occurrentes”: la revolución pedagógica de Francisco - Sandro Magister



  Adiós a la enseñanza católica. La red mundial de escuelas que el Papa atiende y promueve con gran fervor tiene un paradigma educativo completamente secularizado. En lugar de los santos, las estrellas del espectáculo y del deporte.


por Sandro Magister

  ROMA, 3 de junio de 2016 – Más de una docena de encuentros públicos en menos de tres años, casi siempre con la participación de estrellas del espectáculo y del deporte. No hay ninguna otra criatura suya a la que Francisco muestre mayor afecto: la última vez ha sido el domingo 29 de mayo, con nada menos que George Clooney y Richard Gere como huéspedes.

  Esta amadísima criatura tiene el nombre de Scholas Occurrentes, escuelas para el encuentro. Y surgieron en Buenos Aires, cuando era arzobispo de esta ciudad.

  El Papa describió así, el 4 de septiembre de 2014 y teniendo a su lado a los dos fundadores, su nacimiento en una de las videoconferencia con la que ama dirigirse desde el Vaticano a los estudiantes de las Scholas de todo el mundo:

  “Las Scholas nacieron… estaba a punto de decir por azar, pero no, no ha sido por azar. Nacieron de una idea de este señor que está aquí presente, José María del Corral, coadyuvado por Enrique Palmeyro. Nacieron formando una red de ‘escuelas de vecinos’, de escuelas de barrio, para construir puentes entre las escuelas de Buenos Aires. Y han construido muchos puentes, ahora incluso puentes transoceánicos. Empezaron como algo pequeño, como una ilusión, como algo que no sabíamos si se conseguiría, y hoy nos podemos comunicar entre nosotros. ¿Por qué? Porque estamos convencidos de que los jóvenes necesitan comunicar entre ellos, necesitan mostrar y compartir sus valores. Los jóvenes, hoy, necesitan tres pilares fundamentales: instrucción, deporte y cultura”.

  Actualmente las Scholas Occurrentes son más de cuatrocientas mil, en unos ochenta países de los cinco continentes. Y desde el 15 de agosto de 2015 son una “pía fundación” de derecho pontificio, hecha tal mediante un quirógrafo del Papa Francisco:

> Quirógrafo

  Sus finalidades están reconocidas en el quirógrafo como “congruentes con la misión de la Iglesia”.

  Pero si se explora a fondo el sitio internet oficial de las Scholas, con sus programas, objetivos y actividades no se descubre nada, absolutamente nada, que sea específicamente cristiano, menos aún católico:

> Scholas Occurrentes

  Y esto con el evidente consentimiento del Papa, porque si se ojean los numerosos discursos de Francisco a las Scholas, el silencio sobre el Dios cristiano, sobre Jesús y el Evangelio es casi tumbal.

  Las excepciones, muy marginales, se cuentan con los dedos de una sola mano:

– el 4 de septiembre de 2014 un rápido “Jesús lo ha dicho muchas veces: No tengáis miedo” y un “Dios os bendiga” al final;
– el 6 de febrero de 2015 un fugaz “El libro de la Sabiduría dice que Dios jugaba” para introducir una reflexión sobre el juego;
– el 29 de mayo de 2016 una invocación final deliberadamente interreligiosa: “Y nos dirigimos a Dios con el texto de la bendición más antiguo, que es válido y es usado por las tres religiones monoteístas: que el Señor os bendiga y os proteja; que haga resplandecer su rostro sobre vosotros y os muestre su gracia; que os revele su rostro y os conceda la paz. Amén”.


  En los discursos del Papa Francisco a las Scholas, como también en los turnos de preguntas y respuestas con los estudiantes, predominan palabras y conceptos neutros como “diálogo”, “escucha”, “identidad”, “pertenencia”, “integración”, “puentes”, “paz”, “armonía”, “pacto educativo”, “cultura del encuentro”, “mundo mejor”, “nuevo humanismo”.

  A los tres pilares “instrucción, deporte y cultura” el Papa ama también asociar los tres lenguajes “mente, corazón y manos”. Y a menudo sustituye “instrucción” con “tecnología”. Con aplicaciones prácticas como la de finales de mayo, cuando se reunió en una salita del Vaticano con doce de los más emprendedores jóvenes youtuber del mundo, que tienen millones de seguidores, junto a los que se hizo hacer un selfie que se convirtió en viral de inmediato.

  Pero el factor de mayor reclamo para las Scholas es el deporte, el fútbol en particular.

  El 13 de agosto de 2013, cuando hacía pocos meses que había sido elegido Papa, Francisco asoció las Scholas al partido amistoso entre Argentina e Italia en el estadio Olímpico de Roma, patrocinado por él junto a Lionel Messi y Gigi Buffon.

  El 19 de marzo del año siguiente, de nuevo Messi y Buffon asistieron al primer reconocimiento oficial pontificio de las Scholas, puestas bajo el amparo de la academia pontificia de las ciencias cuyo canciller, el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, se convirtió en su vicepresidente.

  El 1 de septiembre de 2014 hubo otro partido “interreligioso por la paz” en el Olímpico, con una amplia representación de las Scholas; en esta ocasión el Papa recibió a Diego Armando Maradona, Xavier Zanetti y Alessandro Del Piero.

  El 25 de abril de 2015 Maradona fue el encargado en el Vaticano de lanzar las nuevas actividades de las Scholas. Entrevistado por la Radio Vaticana reveló que, de nuevo, había sido recibido por el Papa.

  El 9 de mayo de 2015 José María del Corral, director ejecutivo de las Scholas, anunció que en la inminente Copa de América los equipos nacionales latinoamericanos donarían diez mil dólares “por cada gol realizado y por cada penalti parado” con el fin de apoyar las actividades de las Scholas Occurrentes en los países correspondientes.

  Pero dos días después, el 11 de mayo, día de inicio de la Copa, desde el Vaticano monseñor Sánchez Sorondo dio marcha atrás. Declaró que el acuerdo entre los equipos nacionales de fútbol y las Scholas había sido anulado para no mezclar a la Santa Sede con el escándalo financiero que mientras tanto había visto implicada a la FIFA, la federación futbolística mundial.

  El 3 de febrero de 2016, en el marco de un encuentro con estudiantes de las Scholas –del cual, sin embargo, esta vez no se divulgó la transcripción del coloquio, con excepción de una frase del Papa contra el proselitismo religioso–, Francisco recibió a Ronaldinho. Y la Radio Vaticana transmitió la noticia que el Papa había convocado para el 7 de mayo sucesivo “un combate de boxeo entre un católico y un musulmán en Las Vegas”.

  Efectivamente, el combate se ha realizado, inaugurando la colaboración entre las Scholas Occurrentes y el World Boxing Council. El mexicano Saúl Álvarez, campeón mundial de los pesos medios del WBC, católico, se ha enfrentado al boxeador de origen pakistaní Amir Kahn, campeón británico de los pesos welter, musulmán. Álvarez, aventajado también por el peso, ha ganado por KO en el sexto asalto; su adversario permaneció en el suelo del ring aturdido durante varios  minutos y acabó siendo trasladado a un hospital.

  El 28 de mayo los dos boxeadores, acompañados por el ex campeón estadounidense Óscar de la Hoya, han sido recibidos en audiencia privada por el Papa Francisco, en concomitancia con el enésimo congreso mundial de las Scholas Occurrentes.

  Y llegamos al momento actual. El congreso que acaba de concluir y que se ha llevado a cabo del 27 al 30 de mayo ha sido el sexto de este pontificado. Y los seis se han realizado en el Vaticano, donde las Scholas están como en casa y donde han anunciado hace unos días que han establecido una sede. Al finalizar el congreso ha llegado la noticia de que el gobierno argentino de Mauricio Macri ha donado 1,16 millones de dólares para apoyar el programa educativo de las Scholas.

  Pero hay más. Los dirigentes de las Scholas Occurrentes son llamados a veces para intervenir en congresos promovidos por otros organismos vaticanos. Por ejemplo, el del 13 al 16 de noviembre de 2015 patrocinado por la academia pontifica de las ciencias sobre el tema: “Los niños y el desarrollo sostenible, un desafío para la educación”.

  Entre los oradores, además del célebre economista neomalthusiano Jeffrey Sachs, presencia obligada en citas similares,  han resaltado Enrique Palmeyro y otra dirigente de las Scholas, la argentina María Paz Jurado, ésta sobre el tema de la “ciudadanía mundial” como “cambio de paradigma en la educación”.

  También en este caso, al leer las recomendaciones finales del congreso resulta prácticamente imposible encontrar cualquier rastro de cristianismo en ellas.

  En cambio, el Papa tiene un lugar muy visible en una colección de libritos para estudiantes publicada por las Scholas Occurrentes y titulada “Con Francisco a mi lado”.

  En el número de abril de 2016 de la revista online “Christian Order”, la estudiosa católica Maike Hickson ha comentado algunos de estos libritos, que le han sido enviados por la propia María Paz Jurado.

  En el volumen dedicado al tema de la “diversidad” ha observado que las diferentes formas de “familia” están puestas todas al mismo nivel, incluidas las parejas homosexuales con niños.

  En otro de los libritos, titulado “Estima de uno mismo”, ha observado que se apoya la noción de elección variable de la propia identidad, también sexual.

  A su petición escrita en la que solicita que se le explique esta línea educativa tan lejana del magisterio de la Iglesia, Maike Hickson refiere que no ha recibido respuesta alguna por parte de los dirigentes de las Scholas Occurrentes.

  Los colegios de la Compañía de Jesús han sido durante siglos faros de la instrucción católica.

  La paradoja es que hoy, el primer Papa jesuita es activísimo promocionando una educación escolar totalmente secularizada.




Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España


Visto en: Infovaticana




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martes, 24 de febrero de 2015

Traición de Bergoglio a los católicos de Ucrania - Sandro Magister


Nota de NCSJB: el encabezado es nuestro
  
Agredidos por Moscú y abandonados por Roma

  En una Ucrania ocupada por los rusos, los católicos están de nuevo perseguidos. Pero para ellos el Papa Francisco no ha tenido palabras de consuelo, sino de reprimenda. El factor Putin en el Vaticano

de Sandro Magister



  ROMA, 20 de febrero de 2015 – El Papa Francisco ha tenido ocasión de hacerse perdonar por los obispos de Ucrania, que han estado en Roma hace unos días para hablar con él en la periódica visita "ad limina".

  Las palabras con las que Jorge Mario Bergoglio había denunciado al mundo, hace dos semanas, la guerra que asola su patria no habían gustado a estos obispos, a sus sacerdotes y fieles. La había definido "violencia fratricida", poniendo al mismo nivel a todos, agresores y agredidos.

  Y lo peor fue cuando Francisco, levantado la mirada del texto, improvisó: "Cuando oigo las palabras 'victoria' o 'derrota' siento un gran dolor, una gran tristeza en el corazón. No son palabras justas: la única palabra justa es 'paz'. Pensad, ¡esta es una guerra entre cristianos!  Todos vosotros tenéis el mismo bautismo. Estáis luchando entre cristianos. Pensad en este escándalo".

  Que Bergoglio tuviera una especial consideración hacia Rusia es algo que ya se pudo ver cuando estalló la guerra en Siria: convocó una jornada de ayuno y de oración para evitar la intervención armada de Estados Unidos y Francia contra el régimen de Damasco, y Vladimir Putin le felicitó públicamente.

  También pesa el factor ecuménico: de los 200 millones de cristianos ortodoxos que hay en el mundo, 150 pertenecen al patriarcado de Moscú "y de todas las Rusias" y, por consiguiente, es sobre todo con Moscú con quien el Papa quiere cultivar buenas relaciones.

  Pero que la agresión de Rusia a Ucrania, la ocupación armada del territorio oriental, la anexión de Crimea hayan dejado al Papa indiferente a "victoria" o "derrota", ha sido algo insoportable para los sentimientos de los católicos ucranianos, sobre todo teniendo en cuenta que estas palabras del Papa Francisco han sido aplaudidas por Moscú, no por Putin esta vez, sino por el patriarca ortodoxo Kirill, que tiene jurisdicción también sobre los ortodoxos de Ucrania.

  Es aún muy reciente la persecución de la que fueron víctimas los católicos ucranianos por parte del régimen soviético. Su Iglesia, después de la segunda guerra mundial, fue literalmente aniquilada, con innumerables mártires asesinados de las formas más atroces: crucificados, tapiados vivos, ahogados en agua hirviendo.

  La caída del muro de Berlín en 1989 hizo salir a esta Iglesia de las catacumbas. Pero su reconquista de un espacio vital sigue siendo durísima y está aún incompleta, incluidas las iglesias y las casas que acabaron en manos de obispos y sacerdotes ortodoxos.

  Hoy, los casi cinco millones de católicos ucranianos saben muy bien que son ellos el verdadero obstáculo al encuentro entre el Papa de Roma y el patriarca de Moscú. Pero tampoco aceptan ser sacrificados en el altar de este sueño ecuménico.

  Los católicos ucranianos resisten en el oeste del país, en Galitzia, en Leópolis. Pero en Crimea y en el Donbas ocupado la represión es, de nuevo, despiadada.

  El nuncio vaticano en Kiev, el arzobispo estadounidense Thomas E. Gullickson, nombrado por Benedicto XVI en 2011, la ha comparado a la persecución soviética de 1946, "con la complicidad de los ortodoxos y la bendición de Moscú". Ha evocado incluso "la lección del Califato en Iraq y en Siria" para decir que "tragedias como estas" pueden suceder también en otros lugares.

  Los informes que el nuncio transmite a Roma son detallados y alarmantes. Y la reacción de los católicos ucranianos, al ver que nada de todo ello afloraba en las palabras del Papa Francisco, ha sido furibunda. Están convencidos de que también en la curia romana, como en Ucrania, el partido filoruso tiene campo libre e influencia al Papa.

  Ante las protestas de los católicos ucranianos, la secretaría de Estado ha respondido el 10 de febrero con una nota para "precisar que la intención del Papa ha sido dirigirse siempre a todas las partes interesadas, confiando en el esfuerzo sincero de cada una de ellas para aplicar los propósitos alcanzados de común acuerdo y recordando el principio de la legalidad internacional".

  Pero ciertamente, esta tenue alusión a la legalidad no ha preocupado a Moscú, segura de que su anexión de Crimea ha sido, de hecho, aceptada por todos, Vaticano incluido, y que respecto a Donbas, rusificada y sin católicos, podría suceder lo mismo.



  

21 de Febrero de 2015. Su Santidad Benedicto XVI con los obispos de Ucrania



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miércoles, 25 de junio de 2014

¿Juzgar sí o no? El rompecabezas de Francisco - Por Sandro Magister


  En menos de un par de días el Papa Francisco ha emitido primero un tremendo juicio de condena que ha conquistado las primeras planas de todos los periódicos, y luego ha dedicado toda su homilía matutina de Santa Marta a decir que nunca se debe juzgar y condenar sino sólo hacerse defensores e intercesores por los demás.

  La sentencia condenatoria la ha emitido el Sábado, 21 de junio contra los mafiosos de la ‘Ndrangheta en Calabria. Con estas palabras exactas:

  Cuando no se adora a Dios, el Señor, se convierten en adoradores del mal como lo son aquellos que viven de deshonestidad y de violencia. .. ¡La Ndrangheta es esto: Adoración del mal y desprecio del bien común! Este mal debe ser combatido, debe ser alejado y ¡es necesario decirle que no! Aquellos que siguen este camino en su vida de maldad, como son de la mafia, no están en comunión con Dios, están excomulgados “.

  Las crónicas han registrado en este punto el aplauso general de doscientos mil presentes. Seguido por los aplausos aún más universal de los medios de comunicación.

  Pero resulta que un consenso igualmente generalizada sonríe al Papa Francisco también cada vez que nos exhorta a no emitir un juicio, desde el ya memorable “¿Quién soy yo para juzgar?” que es quizá la máxima más universalmente citada y elogiada de su pontificado .

  El rompecabezas se encuentra precisamente aquí. Francisco es el Papa que juzga, condena, absuelve, sentencia, promueve, remueve. Pero al mismo tiempo constantemente predica que nunca se debe juzgar o acusar o condenar.

  Quien juzga “siempre se equivoca”, dijo en su homilía del 23 de junio en Santa Marta. Es un error, dijo, “porque toma el lugar de Dios, quien es el único juez.” Se arroga “el poder de juzgar de todo: la gente, la vida, todo.” Y “con la capacidad de juzgar” cree que tiene también “la capacidad de condenar.”

  Con la excomunión de los mafiosos, dos días antes, la música era muy diferente. Galantino , Obispo de Cassano all’Jonio predilecto de Francisco y por él nombrado secretario de la CEI tradujo así las palabras del Papa:

  “La excomunión significa que la mafia está impedida de vida en la Iglesia. Eligieron el mal como forma de vida. Y cuando esto sucede, se está fuera de la comunión. No puedes recibir los sacramentos, y hacer de padrino, formar parte del Comité de la patrona, nada. Esta no es tu comunidad. No importa que guardes la imagen de la Virgen María o un altar o la Biblia en tu ratonera donde te escondes: no significa nada.

  Otros que no juzgan! Con una advertencia, porque si el mafioso en cuestión se esconde “en las ratoneras” es una señal de que está en la clandestinidad y que ya ha sido declarado culpable por la justicia en la tierra, y si es censurado, no es tan fácil para la Iglesia condenarlo en el fuero externo.

  Pero es aún más difícil conciliar las condenas del Papa a la mafia, a los corruptos, y a todos los demás que se encuentran cotidianamente bajo su juicio con sus exhortaciones incesantes a no juzgar. Tanto más sorprendentes estas exhortaciones debido a que son de un sucesor de Pedro, a quien se le dieron las llaves de “atar y desatar” en la tierra y en los cielos.

  En realidad, en su homilía del 23 de junio en Santa Marta Francisco también dijo que “El único que juzga es Dios, y aquellos a los cuales Dios ha dado la potestad de hacerlo.” Pero no especificó quiénes son. El enigma continúa.


*La ilustración es un agregado nuestro

                                                                                                                     

Agradecemos a nuestra amiga Maite C. por acercarnos el artículo



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jueves, 3 de octubre de 2013

Hermeneútica de la ruptura de Bergoglio - Por Sandro Magister

El cambio de Francisco 

  Ha desvelado el verdadero programa de su pontificado en dos entrevistas y una carta a un intelectual ateo. Respecto a los Papas que le han precedido, la separación es cada vez más neta, tanto en las palabras como en los hechos.

de Sandro Magister

  ROMA, 3 de octubre de 2013 – La primera reunión en estos días de los ocho cardenales llamados a consulta por el Papa Francisco, y su visita mañana a Asís, la ciudad del Santo del que ha tomado el nombre, son actos que, ciertamente, caracterizan este inicio de pontificado.

  Pero lo que más ha caracterizado la definición de su línea han sido cuatro acontecimientos mediáticos del mes pasado:
- la entrevista del Papa Jorge Mario Bergoglio  en "La Civiltà Cattolica",
- su carta de respuesta a las preguntas que le ha dirigido públicamente Eugenio Scalfari (en la foto), fundador del principal periódico laico italiano, "la Repubblica",
- el sucesivo coloquio-entrevista con el mismo Scalfari
- y la otra carta, respuesta a otro campeón del ateísmo militante, el matemático Piergiorgio Odifreddi, escrita no por el Papa actual sino por su predecesor, el Papa emérito.

  La persona interesada en entender qué dirección quiere tomar Francisco y en qué se distancia de Benedicto XVI y de los otros Papas que le han precedido, sólo tiene que estudiar y confrontar estos cuatro textos.
*
  En la entrevista del Papa Bergoglio en "La Civiltà Cattolica" hay un pasaje que ha sido percibido universalmente como un claro cambio de línea, no sólo respecto a Benedicto XVI, sino también a Juan Pablo II: "No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar. Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. El anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario, que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón, como a los discípulos de Emaús. Tenemos, por tanto, que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio".

  Sin duda, el Papa Francisco es muy consciente de que también para los dos Papas que le han precedido la prioridad absoluta era el anuncio del Evangelio; que para Juan Pablo II la misericordia de Dios era tan esencial que le dedicaba un domingo del año litúrgico; que Benedicto XVI escribió precisamente sobre Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, el libro de su vida como teólogo y pastor; que, en resumen, nada de todo esto le divide de ellos.

  Francisco sabe también que la misma consideración vale para esos obispos que, más que otros, han actuado en sintonía con los dos Papas que le han precedido. En Italia, por ejemplo, el cardenal Camillo Ruini, cuyo "proyecto cultural" se ha desarrollado con eventos fundados en Dios y en Jesús.

  Sin embargo, tanto para Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger, como para pastores como Ruini o en los Estados Unidos los cardenales Francis George y Timothy Dolan, existía la intuición de que el anuncio del Evangelio, hoy, no podía separarse de una lectura crítica acerca de la nueva visión del hombre que se estaba desarrollando, - en radical contraste con el hombre creado por Dios a su imagen y semejanza - y, por tanto, de la consiguiente acción de guía pastoral.

  Es aquí donde el Papa Francisco se separa. En su entrevista en "La Civiltà Cattolica" hay otro pasaje clave. Cuando el padre Antonio Spadaro le pregunta sobre el actual "desafío antropológico", él responde de manera elusiva. Muestra no aferrar la gravedad histórica del cambio de civilización analizado y contestado con fuerza por Benedicto XVI y, antes, por Juan Pablo II. Muestra su convencimiento de que vale más responder a los desafíos del presente con el simple anuncio del Dios misericordioso, ese Dios "que hace surgir su sol sobre los malos y los buenos, y que hace llover sobre los justos y los injustos".

  En Italia, pero no sólo en este país, fue el cardenal y jesuita Carlo Maria Martini  la persona que representaba esta tendencia alternativa a Juan Pablo II, a Benedicto XVI y al cardenal Ruini.

  En los Estados Unidos esta tendencia la representaba el cardenal Joseph L. Bernardin, antes de que el liderazgo de la conferencia episcopal pasara a los cardenales George y Dolan, muy fieles a Wojtyla y Ratzinger.

  Los seguidores y animadores de Martini y Bernardin ven hoy en Francisco al Papa que da cuerpo a sus expectativas de revancha.

  Y del mismo modo que el cardenal Martini era y sigue siendo muy popular también entre la opinión pública externa y hostil a la Iglesia, asimismo sucede con el Papa actual.
 *
  El intercambio epistolar y el sucesivo coloquio entre Francisco y el ateo profeso Scalfari ayudan a explicar esta popularidad del Papa también "in partibus infidelium".

  Un pasaje del artículo del 7 de agosto pasado, en el cual Scalfari le dirigía unas preguntas, nos muestra la idea positiva que el fundador de "la Repubblica" se había hecho del Papa actual:  “Su misión contiene dos novedades escandalosas: la Iglesia pobre de Francisco, la Iglesia horizontal de Martini. Y una tercera: un Dios que no juzga, sino que perdona. No hay condena, no hay infierno”.

  La carta de respuesta del Papa Bergoglio, recibida y publicada, ha sido comentada por Scalfari, quien ha añadido esta otra consideración grata: "No se había visto nunca hasta ahora, en la cátedra de Pedro, una apertura hacia la cultura moderna y laica de esta amplitud, una visión tan profunda entre la conciencia y su autonomía".

  Cuando afirmaba esto, Scalfari se refería en particular a lo que el Papa Francisco le había escrito sobre el primado de la conciencia: “La cuestión está en obedecer a la propia conciencia. El pecado, también para quien no tiene fe, existe cuando se actúa contra la conciencia. Escuchar y obedecer a la conciencia significa, de hecho, decidirse frente a lo que es percibido como bien o como mal. Y sobre esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestro actuar”.

  El Papa Francisco no había añadido nada más. Y algunos lectores astutos se preguntaron cómo se podía unir esta definición tan subjetiva de la conciencia, -según la cual el individuo aparece como la única instancia de la decisión -, con la idea de conciencia como camino del hombre hacia la verdad, idea profundizada durante siglos de reflexión teológica, desde Agustín a Newman, y confirmada con fuerza por Benedicto XVI.

  Pero en el sucesivo coloquio con Scalfari, el Papa Francisco ha sido aún más drástico reduciendo la conciencia a un acto subjetivo: "Cada uno de nosotros tiene su propia visión del bien y del mal, y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como él mismo conciba. Bastaría esto para cambiar el mundo".

  No sorprende, por tanto, que el ilustrado ateo Scalfari haya escrito que "compartía perfectamente" estas palabras de Bergoglio sobre la conciencia.

  Como tampoco nos sorprende su acogida complacida de estas otras palabras del Papa, casi un programa del nuevo pontificado, o sea, "el problema más urgente que la Iglesia tiene ante sí": "Nuestro objetivo no es el proselitismo, sino escuchar a los necesitados, a los deseosos, las desilusiones, la desesperación, la esperanza. Tenemos que devolver la esperanza a los jóvenes, ayudar a los ancianos, abrir al futuro, difundir el amor. Pobres entre los pobres. Tenemos que incluir a los excluidos y predicar la paz. El Vaticano II, inspirado por el Papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y dialogo con los no creyentes. Se hizo muy poco después en esta dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo".

  No hay nada en este programa de pontificado que no sea aceptado por la opinión laica dominante. También el juicio de que Juan Pablo II y Benedicto XVI han hecho "muy poco" para abrir al espíritu moderno está en línea con dicha opinión. El secreto de la popularidad de Francisco está en la generosidad con la que se concede a las expectativas de la "cultura moderna", y en la astucia con la que evita aquello que puede convertirse en signo de contradicción.

  También en esto él se separa decididamente de sus predecesores, incluido Pablo VI. Hay un pasaje en la homilía del que era entonces arzobispo de Múnich, Ratzinger, y que pronunció a la muerte del Papa Giovanni Battista Montini, el 10 de agosto de 1978, que es extraordinariamente esclarecedor, también por su llamamiento a la conciencia "que se mide sobre la verdad": "Un Papa que hoy no sufriera críticas fracasaría en su tarea ante este tiempo. Pablo VI ha resistido a la telecracia y a la demoscopia, las dos potencias dictatoriales del presente. Pudo hacerlo porque no tomaba como parámetro el éxito y la aprobación, sino la conciencia, que se mide según la verdad, según la fe. Es por esto que en muchas ocasiones buscó el acuerdo: la fe deja mucho abierto, ofrece un amplio espectro de decisiones, impone como parámetro el amor, que se siente en obligación hacia el todo y, por tanto, impone mucho respeto. Por ello pudo ser inflexible y decidido cuando lo que se ponía en juego era la tradición esencial de la Iglesia. En él, esta dureza no se derivaba de la insensibilidad de aquellos cuyo camino lo dicta el placer del poder y el desprecio de las personas, sino de la profundidad de la fe, que le hizo capaz de soportar las oposiciones".
*
  Confirmando lo que separa al Papa Francisco de sus predecesores ha llegado la carta con la que Ratzinger-Benedicto XVI – rompiendo su silencio tras la dimisión – ha respondido al libro "Caro papa, ti scrivo" (“Estimado Papa, te escribo”) publicado en 2011 por el matemático Piergiorgio Odifreddi.

  Los dos últimos Papa dialogan gustosamente con ateos profesos y líderes laicos de opinión, pero lo hacen de forma muy distinta. Si por su parte Francisco esquiva las piedras del escándalo, Ratzinger, en cambio, las resalta.

  Basta leer este pasaje de su carta a Odifreddi: "Lo que Usted dice sobre la figura de Jesús no es digno de su rango científico.  Si Usted plantea la cuestión como si de Jesús, en fondo, no se supiera nada y de Él, como figura histórica, nada fuese comprobable, entonces sólo puedo invitarle, de modo decidido, a que se vuelva Usted un poco más competente desde el punto de vista histórico. Para esto le recomiendo, sobre todo, los cuatro volúmenes que Martin Hengel (exegeta de la Facultad Teológica Protestante de Tübingen) ha publicado junto a Maria Schwemer: es un excelente ejemplo de precisión y de amplísima información histórica. Frente a esto, lo que Usted dice sobre Jesús es un hablar irreflexivo que no debería repetir. Que en la exégesis se hayan escrito también muchas cosas poco serias es, desgraciadamente, un hecho incontestable. El seminario americano sobre Jesús que Usted cita en las páginas 105 y siguientes confirman, de nuevo, lo que Albert Schweitzer había observado sobre la Leben-Jesu-Forschung (investigación sobre la vida de Jesús), es decir, que el llamado 'Jesús histórico' es generalmente el espejo de las ideas de los autores. Dichas formas fallidas de trabajo histórico no comprometen, sin embargo, la importancia de la investigación histórica seria, que nos ha llevado a conocimientos verdaderos y seguros sobre el anuncio y la figura de Jesús".

  Y más adelante: "Si Usted quiere sustituir a Dios con 'La Naturaleza', queda la pregunta quién o qué es esta naturaleza. En ningún sitio Usted la define y parece, por tanto, como una divinidad irracional que no explica nada. Sin embargo, quisiera sobre todo señalar que en su religión de la matemática no se consideran tres temas fundamentales de la existencia humana: la libertad, el amor y el mal. Me maravillo que Usted, con un solo gesto, liquide la libertad que, sin embargo, ha sido y es el valor portante de la época moderna. El amor, en su libro, no aparece y tampoco sobre el mal hay ninguna información. Cualquier cosa que la neurobiología diga o no diga sobre la libertad, en el drama real de nuestra historia ella está presente como realidad determinante, y debe ser tomada en consideración. Pero su religión matemática no conoce ninguna información sobre el mal. Una religión que deja de lado estás preguntas fundamentales se queda vacía”.

  "Mi crítica a su libro en parte es dura. Pero la franqueza forma parte del diálogo; sólo así puede crecer el conocimiento. Usted ha sido muy franco y aceptará que yo también lo sea. No obstante, en cualquier caso, valoro de manera muy positiva el hecho de que Usted, mediante su confrontación con mi 'Introducción al cristianismo', haya buscado un diálogo tan abierto con la fe de la Iglesia católica y que, a pesar de todos los contrastes, en el ámbito central, no falten del todo las convergencias".
*
  Hasta aquí las palabras. Pero lo que distancia entre ellos a los dos Papas son también los hechos.

  La prohibición conminada por el Papa Bergoglio a la congregación de los frailes franciscanos de la Inmaculada de celebrar la misa en rito antiguo ha sido una efectiva restricción de esa libertad de celebrar en dicho rito que Benedicto XVI había asegurado a todos.

  Por conversaciones con sus visitantes, resulta que el mismo Ratzinger ha visto en dicha restricción un "vulnus" a su motu proprio del 2007 "Summorum pontificum".

  En la entrevista a "La Civiltà Cattolica", Francisco ha liquidado la liberalización del rito antiguo decidida por Benedicto XVI como una simple "elección prudencial ligada a la ayuda hacia algunas personas que tienen esta sensibilidad", cuando en cambio la intención explícita de Ratzinger – expresada a su tiempo en una carta a los obispos de todo el mundo – era que "las dos formas de uso del rito romano puedan enriquecerse mutuamente".

  En la misma entrevista Francisco ha definido la reforma litúrgica postconciliar "un servicio al pueblo como relectura del Evangelio a partir de una situación histórica concreta". Definición fuertemente reductiva respecto a la visión de la liturgia que era propia de Ratzinger teólogo y Papa.

  Además, siempre en este campo, Francisco ha sustituido en bloque, el pasado 26 de septiembre, los cinco consultores de la oficina de las celebraciones litúrgicas papales.

  Entre los sustituidos está, por ejemplo, el padre Uwe Michael Lang, un liturgista a quien el mismo Ratzinger escribió el prólogo del libro más importante, dedicado a la orientación "al Señor" de la oración litúrgica.


  En cambio, entre los liturgistas promovidos hay figuras mucho más proclives a secundar el estilo celebrativo del Papa Francisco, también éste visiblemente alejado de la inspirada "ars celebrandi" de Benedicto XVI.


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