San Juan Bautista

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jueves, 11 de marzo de 2021

Ocho años con Francisco - Alejandro Sosa Laprida

 

Miles Christi - 13/03/2021            


       

« Los más astutos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. ¡Oh, invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que lo atacan y dale la victoria! [1] » León XIII.

Índice

1. El Vaticano promueve la apostasía y una religión global - p. 4

2. “Dios no puede ser Dios sin el hombre” - p. 21

3. El Vaticano promueve la idolatría - p. 22

4. Francisco y el Sínodo de Amazonia - p. 26

5. Nueva blasfemia bergogliana - p. 29

6. Francisco y la Santísima Trinidad - p. 32

7. La “conversión ecológica” une a cristianos y musulmanes - p. 33

8. Francisco ultraja a la Virgen María - p. 35

9. ¡Vayan con los anglicanos! - p. 48

10. Fornicationis Laetitia - p. 52

11. “Jesús se hizo serpiente” - p. 61

12. Francisco el pornógrafo - p. 66

13. Francisco, Teilhard de Chardin y el panteísmo - p. 73

14. La falsa paz sin verdad de Francisco - p. 83

15. La reacción « conservadora » contra Amoris Laetitia - p. 86

16. Hay que “reinterpretar a Jesús” - p. 89

17. Sobre las dubia de los cuatro cardenales - p. 93

18. La bula que se burla de la misericordia - p. 95

19. Bergoglio, maestro del engaño - p. 102

20. Yo no critico a Francisco - p. 107

21. Adivinanzas bergoglianas - p. 109

22. “La impotencia de Dios” - p. 112

23. “No hay respuesta al sufrimiento” - p. 114

24. Bergoglio no descansa - p. 116

25. Piezas escogidas del “magisterio” bergogliano - p. 119

26. Herejías destacadas de Francisco - p. 147

27. Una protesta legítima pero insuficiente - p. 152

28. A siete años de un artículo sobre Bergoglio - p. 154

29. Breve crónica de la impiedad bergogliana - p. 157

30. Francisco promueve la agenda LGBT - p. 164

      I. Según Francisco, el homosexualismo no es condenado sino « integrado » - p. 167

      II. Francisco y la ideología homosexualista - p. 170

31. Francisco, Fratelli Tutti y la masonería - p. 176

      I. Francisco y la masonería - p. 177

      II. Los discursos masónicos de Francisco - p. 180

      III. Hacia un gobierno mundial - p. 183

32. Una mirada escatológica ante la crisis - p. 187

 

Descargar el libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1m7hU2HCJ42YwEbDgi_7AjGQkCS5W2i-Y/view

Para mayor información:

https://www.amazon.com/Kindle-Store-Miles-Christi/s?rh=n%3A133140011%2Cp_27%3AMiles+Christi

https://saint-remi.fr/fr/35-livres?q=Filtre+Auteur-Miles+CHRISTI

https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi

  



[1] Extracto de la Súplica a San Miguel Arcángel, contenida en el Exorcismo contra Satanás y los otros ángeles apóstatas, publicado en las AAS de 1890, p. 743: http://www.vatican.va/archive/ass/documents/ASS-23-1890-91-ocr.pdf  y en el Ritual Romano de 1903, p. 227: http://saintmichelarchange.free.fr/exoleon.htm

lunes, 8 de marzo de 2021

La actualidad de Santo Tomás de Aquino - P. Leonardo Castellani

 


Santo Tomás es sumamente actual, e irá siéndolo más y más in dies. La razón es que intelectualmente no existirán más que Hegel y Tomás de Aquino trabados en lucha a muerte, dentro de poco. Estamparé aquí una afirmación osada, que a quien le parezca disparatada o temeraria no tiene más que pedirme se la pruebe... Es ésta: en la época en que estamos, la Época Atómica (que yo llamaría “Parusíaca”), no habrá más filosofía. Habrá solamente Teología; la filosofía habrá retrocedido a sus raíces religiosas. Habrá una lucha religiosa a muerte entre el ateísmo y la Iglesia Católica, es decir, entre la teología de Hegel y la de Tomás de Aquino. Podemos adelantar que Hegel vencerá, pero no para siempre.

Hace ya un siglo, el gran Menéndez Pelayo exclamó (en Ideas Es­téticas, tomo 4, I): “¡No hay filósofos, y quizás no los habrá ya nunca!”, que es lo que estamos diciendo. Tampoco los hubo después del gran crítico hasta nuestros días. Pero, ¿y esa bandada de filósofos disemina­dos por todo? Aquí en Buenos Aires tenemos como cinco... No son filósofos: son profesores de filosofía. Son discípulos, seguidores, epígo­nos de Hegel. Y lo mismo se ha de decir, pese a quien pese, de Bergson, de Max Scheller, de Gentile, de Julián Marías y de Ortega, etc., etc. Son a veces brillantísimos expositores, pero filósofos no son. Son flor de un día.

El de Aquino tiene en pos de sí a quienes podemos denominar filósofos sil vous plait: Rosmini, Maritain, Marechal, Zeferino Gonzá­les, Balmes, Ramírez, Josef Pieper, Haecker, Peter Wust... y otros. Y una brillantísima falange de expositores, como Zigliara, Mercier, Gus­tave Truc, De Wulf, Descogs, Rousselot, Sertillanges, Mandonnet, Thon­nard, Mánser, Bochenski, Garrigou Lagrange, Gardeil, Gredt, Gilson, etc. Se podría llenar una página de nombres.

Vean por otro lado las numerosas “escuelas” de filósofos actuales, si no están todas (excepto las tomistas) tocadas de una manera u otra por Hegel: desde los neohegelianos puros, que son legión, hasta los ateos, marxistas, materialistas, fenomenólogos, nietzcheanos... Eso irá en aumento hasta que no queden en finiquito más que la religión en su forma más pura y el hegelismo también puro, es decir, panteísta y ateo, con sus derivados, naturalismo y modernismo.

El causante de esta polarización en marcha fue un teólogo extraño y poderoso llamado Söeren Kierkegaard –si lo quieren mejor en espa­ñol, Suero Kirkegord–. Al fin de su vida, todas sus posiciones prin­cipales (testigo su expositor, traductor y biógrafo, Knud Ferlov) coin­cidían con las de Tomás de Aquino. Sobre esto hemos escrito un libro[1].

¿Cómo lo hizo? Rebatiendo a Hegel, con una refutación definitiva que está en su Postdata no científica definitiva principalmente, y luego en el resto de su obra. Educado en Hegel y Lutero, se desprendió con energía de los dos en el largo itinerario a Dios de su corta vida. Murió a los 43 años. Si hubiera vivido más, muy probablemente se hubiese reducido a la Iglesia Católica, pues al teólogo oficial de la Iglesia, Tomás de Aquino, ya había llegado solo, a oscuras, sin conocer de él ni una línea.

El historiador idealista Kuno Fischer escribió que Hegel era la “cúspide de la filosofía”. Si hubiera añadido “moderna” estaría en lo cierto. Hegel es el final del camino antitomista abierto por Descartes. Es el anti-Aristóteles, el Aristóteles invertido, patas para arriba: el devenir en lugar del Ser. Pero tiene una potencia de pensar y sistemar comparable a la del Estagirita. Pues bien, el endiosado Kirkegord lo derrumba entero con sólo retirarle el cimiento: el comienzo del filosofar no es el Devenir, sino el Ser. Antes que Heráclito, Parménides, y mejor la síntesis de ambos: Tomás, el “Buey Mudo”.

Lo primero que conocemos son las cosas sensibles, que por abs­tracción de nuestro intelecto nos llevan a Dios, tanteado en las tinieblas de lo Sumo. El principio de no contradicción, “nada puede ser y no ser” (a la vez, en el mismo sentido), eliminado por Hegel, es in-elimi­nable. Es el gozne mismo de nuestro pensar. Claro, el que elimina el principio de no contradicción puede llegar después adonde quiera: a decir que el Espíritu Absoluto es a la vez Dios y el hombre, en con­tinua evolución, por ejemplo.

La filosofía greco-latino-cristiana dijo su última palabra en el de Aquino. La filosofía antiescolástica-anticristana moderna dijo su última palabra en Jorge Guillermo Federico Hegel. Ya no queda nada que inventar: sólo se puede glosar y, si acaso, reconstruir y completar. Kir­kegord quedó sepultado casi un siglo, y lo resucitaron los alemanes, traduciéndolo del danés después de la Guerra del 14. Y Santo Tomás estuvo sepultado como seis siglos y fue resucitado por el Papa León XIII. Los dos escribieron para nuestra época, la Época Atómica; o, si quieren creerme, la Época Parusíaca.

 


[1] De Kirkegord a Tomás de Aquino.


Visto en: Castellaniana



La Verdad sobre el "día de la mujer" (Repost) - Augusto TorchSon

 


     Partamos por la definición de la enciclopedia del Nuevo Orden mundial al respecto, es decir Wikipedia: “El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona”.

     Saber que la única persona en la historia llamada por mandato de Dios “llena de gracia” fue una mujer, es fundamental para entender que las mujeres no necesitan un día especial para que reconozcamos el valor intrínseco que tienen en la sociedad, en la familia, en la vida religiosa y en la historia misma de la salvación.

     En ese último sentido Juan Pablo II dijo que “la mujer se encuentra en el corazón mismo del acontecimiento salvífico” ya que es “con la respuesta de María cuando realmente el Verbo se hace carne… De esta manera la plenitud de los tiempos manifiesta la dignidad extraordinaria de la mujer” (cf. Mulieris dignitatem, 3 y 4).

     Y así como por la primera mujer nuestra naturaleza quedó herida, fue por otra mujer que vino el Salvador al aceptar María ser la Madre de Dios.

     Por eso es preciso entender que la libertad de la mujer nunca fue ni será, mejor ejercida que por Nuestra Santísima Virgen María, que con su “fiat” hizo posible la llegada del Redentor de la humanidad.

     El ejemplo más grande de amor de una creatura desde el principio hasta el final de los tiempos fue dado por una mujer. Mujer que como madre y esposa llegó a sublimarse en obediencia, humildad y servicio desinteresado.

     Pero parecería que lo que se quiere reivindicar hoy en día no son precisamente estas conductas de Nuestra Madre Celestial.

     Es importante conocer tanto el origen como la finalidad de la designación universal de esta fecha. Esto debe hacerse recalcando la dignidad e importancia de las mujeres en nuestras vidas, ya que fueron ellas por quienes vinimos al mundo. Mundo que se está volviendo más oscuro precisamente por la falta de mujeres ejerciendo el rol que divinamente les fuera asignado.

     Ahora vamos a intentar explicar brevemente el origen y motivaciones de la institución de este día.

     Para ilustrar la situación vamos a remitirnos al trabajo realizado por Isabel Alvarez Gonzalez que recogemos de una  página socialista (aquí) con el título: “Los orígenes y la celebración del día de la mujer 1910-1945”, en donde podemos encontrar un pormenorizado estudio sobre la verdad histórica de los supuestos hechos que dieron lugar a este reconocimiento. En el mismo la autora cita diversos estudios que se hicieron respecto al supuesto incendio que dijeron provocó la muerte de 129 mujeres en una fábrica en New York por hacer una huelga. La verdad es que no se encontró ningún registro histórico o periodístico al respecto, ni en Canadá, ni en EEUU ni en Europa. El mito parecería surgir de una huelga de 1911 en una fábrica textil de la misma ciudad en donde se produjo un incendio que murieron 149 personas, en su mayoría mujeres, pero que de ninguna manera fue provocada por perversos patrones sino más bien por las pésimas condiciones de seguridad en las que se trabajaba en esa época.

     Lo que es un dato histórico comprobable es que su antecedente fue el festejo del “Día internacional de la mujer comunista” que se hacía todos los años el 8 de Marzo en Rusia desde la Revolución Bolchevique de Octubre.

     Posteriormente como antecedente directo la ONU decreta “la década de la mujer” entre 1975 y 1985. Y finalmente la masónica UNESCO toma el mito de las mujeres quemadas vivas para declarar el 8 de Marzo como día de la mujer en 1977.

     Pero lo que es imprescindible conocer son las causas de tal promulgación. Hoy quienes tienen un mínimo conocimiento sobre temas próvida saben perfectamente el papel que juega la ONU y sus tentáculos (como la UNESCO), en la cultura de la muerte. En este caso, el supuesto reconocimiento a la mujer no tiene que ver con devolver a la mujer el derecho que le corresponde ante la discriminación sufrida por parte de los hombres, sino más bien con conseguir igualdad de oportunidades, aún en el caso en que no se den igualdad de condiciones. Pero ese igualitarismo ideológico (y democrático), no busca de ninguna manera una reivindicación de la mujer en la sociedad sino más bien la destrucción de la sociedad a través de la mujer, la mujer como el nuevo sujeto revolucionario. Parece un poco extremista, pero sigamos analizando. Nadie niega la capacidad femenina para realizar trabajos fuera del ámbito del hogar, pero lo que no se puede negar es la exclusiva importancia que tiene esta en el antedicho ámbito.

     Pero no toda mujer debería realizar cualquier trabajo, como hay trabajos que solo deberían ser hecho por ellas. Por eso todavía, y no sé por cuánto tiempo más, no se ven, por ejemplo, maestros jardineros. Así mismo, si una mujer se encuentra atrapada bajo escombros por un incendio en su departamento, me inclino a pensar que preferiría ser rescatada por un bombero varón y esto sin importarle en ese momento hacer consideraciones sobre discriminación o falta de igualitarismo.

     Bastante esclarecedor es el reportaje que diera Aaron Russo al programa de Alex Jones (aquí) en donde cuenta como su amistad con Nick Rockefeller, llevó a este último a confesarle las verdaderas causas por las que su familia fue la promotora de todo lo que tenga que ver con el movimiento feminista. Esto le decía Nick a Aaron: “...Los Rockefeller financiamos la Liberación Femenina... Conseguimos que las mujeres trabajasen y les cobráramos impuestos. Conseguimos separar las familias y conseguimos que los niños desde muy temprana edad tuvieran que ir al colegio, donde hemos podido adoctrinarlos de la manera que a nosotros nos interesaba...”. Después agregaba: “...Hemos conseguido que, por ejemplo, la familia negra en Estados Unidos ya no exista. El 90% de las mujeres negras en USA son madres solteras. Hemos conseguido, en casi todo el planeta la desintegración de la familia. En un mundo de padres separados, los niños buscan al estado como su familia. En las escuelas les convertimos en oficiales, trabajadores, mano de obra para trabajar”.

     Un dato interesante es que Gloria Steinem, quien fuera abanderada en la lucha por el feminismo y la liberación femenina admitió que la CIA la había financiado con el objeto de destruir las familias.

     Resulta ser entonces, esta promoción, otra herramienta para descristianizar las sociedades y buscar promover la perversa y absurda perspectiva de género que tanto daño está haciendo a la humanidad.

     Las diferencias de derechos están dadas por las diferentes condiciones. Por eso no podríamos hablar de discriminación hacia los hombres por no permitírseles hacer un papanicolau, como tampoco podríamos sostener lo mismo en el caso de una mujer a la que se le niega la posibilidad de hacerse un examen de próstata. Pero hoy vivimos la más absoluta pérdida del sentido común y el poner un poco de claridad a la realidad puede salvar almas. Y en esta guerra contra Dios la mujer juega un papel fundamental para rescatar la familia, célula básica de la sociedad, a las patrias y al mundo entero; y para oponerse a la hoy denominada cultura de la muerte, dejando de hacer un culto idolátrico a su libertad.

     Pidamos entonces a la más pura de las creaturas de Dios, la Santísima y siempre Virgen María que nos libre de los engaños e insidias de la antigua serpiente que una vez hizo caer a la primera mujer por su soberbia, y que Nuestra Madre Celestial venció con su humildad.

     Trabajando para que Cristo reine y vuelva pronto.

 

                                                                            Augusto Espíndola

 

 Publicado originalmente el 08/03/2013

 

Nacionalismo Católico San Juan Bautista


martes, 2 de marzo de 2021

Habemus Papam: ¿Cómo hacer para despertar de esta pesadilla? - Alejandro Sosa Laprida

 "A ocho años de la elección de Bergoglio" 

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Faltan pocos días para que se cumplan ocho años de la elección de Bergoglio. El archivo PDF que les adjunto es un escaneado del mail que envié a mis contactos el domingo 17 de marzo de 2013, cuatro días después del infausto acontecimiento. Con una mirada retrospectiva, compruebo que la intuición de aquel entonces no andaba demasiado errada. Comparto el mail con ustedes a título de modesto testimonio histórico, por si a alguien pudiera resultarle de algún interés o utilidad.




Buenos días a todos. Ante todo, querría decirles que soy consciente de que probablemente se me tildará de aguafiestas. Pero sepan que en caso de que así fuera, lo sería muy a pesar mío. Pueden creerme cuando les aseguro que a mí también me gustaría festejar gozoso la llegada de un compatriota al trono de San Pedro, que yo también querría regocijarme entusiasmado y sin restricciones por la elección del nuevo Papa, nada más ni nada menos que un Papa "argentino", "nuestro Papa." Pero me es imposible. Un deber de lucidez ante la situación me lo impide. Lo contrario sería demagógico e irresponsable. Les he preparado una selección de artículos que ayudan a comprender la situación a la que me refiero y que permiten calibrar en su justa medida la extrema gravedad del acontecimiento. Mirar la realidad de frente es algo que en ocasiones puede resultar difícil, e incluso, sin recurrir a eufemismos, doloroso y desgarrador. La lucidez del espíritu se consigue a ese precio. Preferir no pagarlo, a fin de preservar una tranquilidad ilusoria, es una tentación humana y ciertamente comprensible, pero que a la postre termina saliendo más caro: difícil evitar el desenlace fatal si se camina adormecido por un desfiladero...

 

http://tradiciondigital.es/2013/03/14/la-sinagoga-encantada-con-francisco/

http://es.jn1.tv/video/news/los-jud-os-argentinos-celebran-januc.html

http://www.bnaibrith.org.ar/website/contenido.asp?sys=2&id=1372

http://es.wikipedia.org/wiki/B'nai_B'rith

http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_zion29.htm

http://tradiciondigital.es/2013/03/14/reacciones-ante-la-eleccion-del-papa-francisco/

http://itongadol.com/noticias/val/67939/-bergoglio-destaco-los-lazos-que-unen-januca-con-la-navidad-al-encabezar-un-oficio-religioso-en-una-sinagoga.html

http://diariopregon.blogspot.fr/2010/09/los-enemigos-de-cristo-invitados-por-la.html

http://panoramacatolico.info/observacion/bergoglio-la-traicion-que-no-cesa

http://elblogdecabildo.blogspot.fr/2010/05/eclesiales.html

http://radiocristiandad.wordpress.com/2013/03/15/algunos-hitos-en-la-carrera-de-bergoglio-hablemos-claro/

http://radiocristiandad.wordpress.com/2010/09/29/%C2%A1que-bergoglio-se-retracte-publicamente-espera-sentado/

http://diariopregon.blogspot.fr/2013/03/bergoglio-celebro-navidad-y-janukkah.html

 

"Vi otra bestia que subía de la tierra y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón." (Apoc. 13, 11)

 

¿Se podrán aplicar estas palabras del Apóstol San Juan al antiguo Arzobispo de Buenos Aires? De momento, lo ignoro. Con el correr del tiempo lo sabremos. Aunque debo reconocer que el análisis del contexto histórico, político y eclesial, a la luz de la Sagrada Escritura, me lleva a considerar seriamente esa posibilidad. En lo que a mí respecta, hago de las palabras finales del libro profético mi oración cotidiana y mi plegaria incesante: "Ven, Señor Jesús." (Apoc. 22, 20) Los saludo atentamente. Alejandro.

 

http://radiocristiandad.wordpress.com/2013/01/16/p-jose-rovira-s-j-parusia/#more-24433

http://radiocristiandad.wordpress.com/2013/02/11/p-basilio-meramo-parusia-y-milenarismo/#more-24595

sábado, 27 de febrero de 2021

La Patria Originada y la Patria Originaria en las independencias en América - Antonio Caponetto

Extracto del libro: "Respuestas sobre la Independencia"

Antonio Caponnetto (Bella Vista Ediciones)

 

No hay contradicción entre la Patria Originada y la Patria Originaria. Hay tránsito, contigüidad, sucesión, complementariedad. Las dos son en el fondo una misma, que se despliega en diferentes siglos. Pero guardan un tesoro en su definición teórico-práctica; y un tesoro rubricado con sangre: es la unión inescindible e imborrable entre el hombre y su lugar de nacimiento. Y a esa unión llamamos patriotismo porque es a la patria –solar nativo y nutricio– que se ama y se protege.

Tanto la Originada como la Originaria pueden ser sinónimas de Patria Grande, o al menos, pueden sentirse cómodas en este concepto. Es esa “patria una que se da en varios”, al buen decir de Jaime Delgado. Esa “Historia de las Américas” dentro de la “Historia de América”, y dentro a la vez de la Historia Universal. Una especie de amalgama entre españolismo y originalismo; “multiplicidad y policromía” que no empañan la unidad[1].

Hasta aquí no vemos problemas conceptuales o prácticos. O dicho de otro modo: mientras los independentistas tuvieron claro este ideal y se batieron por él, era y será perfectamente legítimo vislumbrar y ejecutar el curso de acción que nos llevaría a declararnos independientes. Proyectos como el sanmartiniano de las Provincias Unidas, o el de Rosas de la Confederación Argentina, caben perfectamente en este tránsito de la patria originada a la originaria; o en esta sumatoria de capas o estadios sin perder la integridad. Especie de vino viejo en odres nuevos, para usar la conocida metáfora evangélica.

El problema se suscitó cuando ese ideal de patria –tradicional, monárquico, integrativo, originario y originante: hispanoamericano– cedió su lugar al ideal de raigambre protestante e iluminista, de acuerdo con el cual lo único importante era formar repúblicas con fronteras artificiales, robándose los territorios los unos a los otros. Proceso en el cual, nosotros, los argentinos, fuimos perjudicados vilmente. Lutero y Richelieu se morían de la risa. Las lágrimas en cambio rodaban por las mortuorias láminas de Isabel y de Fernando[2].

Hágase una prueba para comprobar la realidad de las distinciones que planteamos. La prueba ya otras veces donada y exigida. Aquella por la que importa más saber quién hace los cantos de una sociedad que quién hace sus leyes. Quién merece ser cantado y conquista su existencia, rima a rima. O quien perece a fuer de prosaísmo o últimamente de algoritmos.

Esta república nuestra, de frontera artificial sujeta a decenas de despojos dolientes. Este Estado laicista, masónico, naturalista y abyecto. Incluso esta nación infiel a su nacimiento, su germen y su alcurnia, no tienen quiénes le canten. Lo que equivale –en la cosmovisión clásica y cristiana– a la inexistencia de hecho, por pérdida de rango ontológico.

La patria en cambio; la originada y originaria, la grande y vieja, la eterna: La Argentina, retoño de España, vive empecinadamente en sus mejores poetas. Y nosotros, con ellos, estamos dispuestos a dejarnos llamar y dar la vida en su defensa:


“Llámanos patria:

piel de jaguar colgada de los hombros de América [...].

Llámanos, Patria:

en el alto crestón de las mesetas

tus últimos caballos

levantan otra vez las osamentas,

los remos calcinados,

al viento la pelambre de las greñas.

Y tocarán las mismas generalas

los antiguos cornetas,

y anunciarán los parches

el duelo singular de la tragedia,

y andaremos desnudos

por el duro guadal de las malezas

otra vez al embrujo de tu nombre

y al sol de tus dramáticas banderas”[3].



[1] Cfr. Jaime Delgado, Introducción a la Historia de América, Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, 1957

[2] Puede ser oportuno reparar en una reflexión que hace Hilaire Belloc a propósito de Richelieu, recién mentado. Para el notable historiador inglés, dos fuerzas hay que rompen a Europa como sinónimo de Unidad Católica o de Cristiandad Imperial. Una es el protestantismo, y va de suyo que tiene a Lutero como gran responsable. Y la otra la idolatría de la nación, exacerbando un regionalismo territorial que convierte en enemistad -y en enemistad que debe ser abatida de modo violento- a todos aquellos “nacionales” con los cuales, hasta ayer nomás, se constituía un solo bloque y un destino común. Belloc acusa, no sin razones, a Richelieu de este separatismo sacralizado, y sostiene incluso que la propagación del mismo fue causa de la “decadencia de España, de su rápido debilitamiento y de su desangre paulatino”. Es más, “fue el declinar de la soberanía española en el Nuevo Mundo, que debía acabar, dos siglos más tarde, con la pérdida del imperio colonial español y la fundación de las repúblicas hispanoamericanas” (cfr. Hilaire Belloc, Richelieu, Barcelona, Juventud, 1984. Lo entrecomillado pertenece a la p. 19). Valga aclarar que Belloc no acusa en primer lugar a Hispanoamérica de esa idolatría de la nación, sino a Europa. Como fuere, la reflexión del britano está en la línea de lo que venimos esbozando. Una cosa es la patria originada y originaria, que dice relación a la unidad de destino en lo universal. Otra cosa es el republicanismo de sesgo masónico, especie de constructivismo aplicado a la geopolítica. Ambas cosas se dieron entre nosotros, pero terminó imponiéndose el mal. No es justo sin embargo -una vez más lo decimos- que porque el mal haya tenido un doloroso éxito, se niegue la existencia del bien y de los bienhechores.

[3] Orlando Mario Punzi, Canción de los muertos por la patria, en su La tierra encendida, Buenos Aires, 1998, pp. 11-12. Le debemos al precitado profesor Carlos Pesado Palmieri, el habernos puesto en contacto con este notable cuanto desconocido poeta nacional.

 

Antonio Caponnetto: “Respuestas sobre la Independencia”.

Bella Vista Ediciones. Págs: 117 a 119.

 

 


lunes, 22 de febrero de 2021

Monseñor Ojea pero no ve - Antonio Caponnetto

 



“Li diritti occhi torse allora in biechi...

cadde con essa a par de li altri ciechi”

Dante, Infierno, VI, 93.

 

         El pasado Miércoles de Ceniza, el Obispo de San Isidro (provincia de Buenos Aires), Monseñor Oscar Ojea, pronunció una Homilía dedicada a los educadores, con motivo del inicio de la XII Jornada de Capacitación Docente 2021. La noticia dice expresamente que la tal homilía fue comunicada “virtualmente” y que “la Eucaristía fue transmitida a través de las redes sociales”. O sea que, lo que tuvo realmente lugar, fue una de esas tantísimas y prolongas parodias litúrgicas que, por una mezcla de cobardía, indoctez y ausencia de Fe, los pastores vienen ejecutando en complicidad con los poderes políticos, para aplicar la horribilísima “neonormalidad” impuesta por el Nuevo Orden Mundial.

         Ojea, invocando a Bergoglio, pide “un pacto educativo global”, aclarando que “para educar a una persona se necesita una aldea”. Está claro que la idea aldeana a la que aquí se remite, no es la noble comarca rural de los siglos medievales y aún de los tiempos actuales que han sabido conservar aquél espíritu. No es la recuperación católica de ese vivir a escala humana, que pedía el Magisterio en mejores tiempos, rehabilitando los lazos religiosos y jerárquicos que se dan naturalmente en las aldehuelas, regiones o caseríos tradicionales. No es “la opción benedictina” de Rod Dreher (aunque la sabemos pasible de distintas objeciones válidas). Es la opción masónica de Mac Luhan. Su significado no ha de buscarse en la bucólicas virgilianas ni en los horizontes monásticos, sino en el planetarismo gnóstico de la Unesco.

En esa aldea mundialista, “el pacto” al que se someten sus protagonistas es al del relativismo, el irenismo, el sincretismo y el ecumenismo más disgregador y disolvente. Lo que “pactan”, en suma, es dejar de creer y de afirmar que la Verdad es una sola. Porque la democracia a la que idolatran les impide superar la perversión de que todas las creencias valen lo mismo y que deben ser homogeneamente respetadas.

Da vergüenza ajena escucharlo a Ojea repetir con Bergoglio las muletillas gastadas de oponernos a la “cultura del descarte” y de convertirnos en “agentes contraculturales”. Los cuales deberían ser los mismos docentes que, según se afirma, tendrían que tener en cuenta, críticamente, que “hay una cantidad de elementos de pensamiento, de sentimientos que respiramos en el mundo en que vivimos, que no son ya cristianos”.

¿Sabe el obispo que en la iglesia bergogliana, la primera “descartada” es la Verdad? ¿Que esa cantidad de elementos no cristianos que respiramos proceden principalmente de la Roma apóstata que preside el porteño? ¿Es consciente de la cantidad de heterodoxias gravísimas, y aún de sacrilegios, blasfemias, actos de idolatría y vulgares disparates que se han consumado bajo este singular pontificado? ¿Está interiorizado Ojea de los programas de estudio de la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes? ¿Conoce que en esos ámbitos, supuestamente nacidos desde la cumbre de la autoridad eclesiástica, se enseña a mansalva el error, la confusión, la ignorancia y la mentira?

Otros interrogantes nos asaltan, aunque (no teman) sólo exteriorizaremos unos pocos: ¿Los agentes contraculturales que deberían combatir este mundo descristianizado son los que ya se han hecho legumbres?, ¿los que aprobaron el examen de concubinato propuesto en <Amoris laetitia>?; ¿o acaso los que han entronizado en sus templos una imagen del santón marxista Angelelli, del heresiarca Lutero y de la ridícula Pachamama?

Pero seamos equitativos. El obispo también tiene sus preguntas; o al menos una, que parece central. Se formula entonces este crucial interrogante: ¿Cómo sembrar esperanza? ¿Cómo hacer una auténtica siembra de esperanza?”. La respuesta que se le ocurre emparda al “De Magistro” del Aquinate y empaña sin duda el “De catechizandis rudibus” de San Agustín. El educador, dice el bergóglico prete, debe “desarrollar la paciencia, el respeto, la escucha, el diálogo”. O sea; debe ser un católico aflanado, amerengado y mistongo, como decía Castellani. Un malabarista del opinionismo, un pusilánime incapaz de cortar el nudo gordiano con un tajo viril. Un imbécil más, atestado de respetos humanos, de prudencias carnales y de diálogos inconducentes, por ausencia de logos.

“Sin miedo”; eso sí, agrega Ojea, masculinamente parapetado al frente de su “zoom”, mouse en ristre y password afilado y enhiesto. Aunque haya “espacios que sean conflictivos y difíciles”, agrega. Y teniendo muy en cuenta el mal enorme que se cierne sobre nosotros. Ese mal es que “hoy ya no hay debates, hay guerra, guerra para aniquilar al otro. Lo vemos todos los días. Lo importante es ganar, terminar y aniquilar”.

Vea Monseñor; no queremos ser muy cruel con usted, porque al fin de cuentas sus sandeces son módicas, mediocres y acotadas a una diócesis, cuyos habitantes tienen la sana costumbre de que aquello que les digan sus obispos dura menos que un suspiro. Pero el principal “espacio conflictivo y difícil” hoy, para un docente católico, es la “iglesia de la publicidad” que ustedes conforman y pregonan. Contraria, opuesta y ruinosamente distinta a la Iglesia Católica. En ese “espacio”, el docente católico genuino y auténtico es un paria, un leproso, un desterrado.

Y lamentamos desilusionarlo. Pero las cosas son exactamente al revés de cómo usted las plantea. El problema grave que nos está matando, es que en los días que corren, los debates interminables, absurdos y sofísticos han abolido a la noción de guerra justa, barrida de un plumazo insensatamente por el pseudomagisterio de Bergoglio, en la “Fratelli tutti”, verbigracia. Ya no hay causas que ameriten una conducta gallarda, limpiamente épica, decentemente castrense, prudencialmente belicosa y punitiva. Nada de eso. Todo se resuelve con una mesa de diálogo, en la cual, la primera premisa es que todos los pareceres tienen el mismo valor. Respetando los protocolos, eso sí. El taparrabos naso-bucal y la distancia social. Los únicos que están dispuestos a guerrear son nuestros enemigos milenarios; mientras nosotros, ya ni siquiera le ponemos la otra mejilla, por temor a contagiarnos el covid.

Mire Monseñor. Usted Ojea mucho, pero no ve nada. Y no hay cosa peor que un ciego guiando a otro ciego. Nuestro Señor nos pide, en esos casos, que nos apartemos de ellos (Mt. 15, 14), pues nos llevarán al pozo siniestro de las tinieblas. Y nosotros, anhelamos la Luz, cuyo nombre eterno, innegociable e invicto es Jesucristo. Divino Maestro, cuya invocación usted salteó por completo en una homilía dedicada a los maestros.

 

Antonio Caponnetto