San Juan Bautista

San Juan Bautista

viernes, 23 de diciembre de 2016

Requiescat in pace Mons. Juan Claudio Sanahuja



 1947 - 2016


EL DISCERNIMIENTO - Mons.Juan C. Sanahuja


…no puedo dejar de recordar las palabras de San Pio X cuando advertía sobre el gran movimiento de la apostasía, organizado en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendría dogmas ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones…

  Si algo caracteriza  a las grandes apostasías, a lo largo de la historia es la confusión.

  El discernimiento es imprescindible, en estos tiempos, para juzgar con sentido cristiano las realidades temporales, las situaciones humanas, las corrientes de pensamiento de la opinión pública. Sin embargo podría decirse que los cristianos hemos perdido ese sano espíritu crítico, y caemos muy fácilmente en el embeleso de lo que otros quieren que pensemos y del modo que quieren que actuemos.

  El discernir es ante todo, una gracia que hemos de pedir humildemente a Dios, pero la ayuda divina debe ser acompañada de nuestra parte por la disposición de conseguirla… Para el ejercicio de esa actitud, es necesaria una sólida formación en doctrina católica tradicional, que no es ni más ni menos que tener conciencia de la genealogía de la fe, de nuestras raíces cristianas, que nos dan perspectiva de quienes somos, de donde venimos y adonde vamos.



                        (Poder Global y Religión Universal, pags. 111,112 Ed Vortice)


  Con profundo pesar, pero con la certeza que pronto estará en presencia de Nuestro Señor para compartir su Gloria Eterna, despedimos y pedimos oraciones por nuestro muy estimado amigo y colaborador de NCSJB, Mons. Juan Claudio Sanahuja.




Nacionalismo Católico San Juan Bautista


jueves, 22 de diciembre de 2016

Francisco, Vicario de Satanás en la Tierra – Alejandro Sosa Laprida


Miles Christi - 20/12/2016

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« El hombre bueno saca el bien del buen tesoro que tiene en su corazón; mas el hombre malo, de su propia maldad saca el mal; porque de la abundancia del corazón habla la boca. » (Lc 6, 45)

Francisco representado por una comparsa en el Carnaval de Gualeguaychú bajo la divisa « ¡Hagan lío![1] »


Francisco concedió una nueva entrevista[2], a fines de noviembre pasado, al semanal católico belga Tertio, con motivo del fin del Jubileo de la Misericordia, en el transcurso de la cual se refirió, entre otros temas, a la laicidad, al CVII y a los medios de comunicación. De este modo, Bergoglio prosigue imperturbable la funesta tarea de agitador social y de fermento revolucionario que visiblemente le fue asignada por los enemigos de Dios que lo propulsaron al pontificado y que él se encarga de ejecutar de manera ejemplar desde aquel fatídico 13 de marzo de 2013. Su prolífico y envenenado pseudo magisterio mediático (que estimo en, por lo menos, 40 extensas entrevistas, lo que implica una cadencia mensual) es una de sus armas preferidas para generar caos y provocar el desánimo en las filas de los confundidísimos y desamparados fieles, quienes, por cierto, se hallan en dicho estado con mucha anterioridad al advenimiento del humilde misericordiador argentino…

Sé perfectamente que los católicos « tradicionales » están completamente hartos de que se les sigan presentando notas acerca de las interminables tropelías y maldades pergeñadas por nuestro inenarrable compatriota. Si bien dudo que les vaya a servir de algún consuelo, aprovecho para hacerles saber que yo lo estoy aún más de tener que someterme a la rigurosa penitencia que supone la lectura cotidiana de sus incalificables dichos y de la crónica incesante de sus acciones maquiavélicas. Hay que decirlo sin ambages: tener que vivir en la era bergogliana, siendo consciente del grado de iniquidad que ella conlleva, es algo que, para ser soportado, requiere, además de un sistema nervioso de una solidez a toda prueba, un auxilio extraordinario de la gracia divina, sin la cual uno caería infaliblemente en el desaliento e, incluso, en la desesperanza y que, peor aún, podría acarrear la pérdida de la fe. Transcribo a continuación, como es ya tristemente costumbre, un worst of de las falsedades y de los engaños perpetrados por el blasfemador sudamericano en este último y lamentable reportaje.


PREGUNTA - […] ¿Cómo podemos ser al mismo tiempo Iglesia misionera, saliendo hacia la sociedad, y vivir la tensión creada por esta opinión pública?

PAPA - […] El Vaticano II nos habla de la autonomía de las cosas o de los procesos o de las instituciones. Hay una sana laicidad, por ejemplo, la laicidad del Estado. En general, el Estado laico es bueno. Es mejor que un Estado confesional, porque los estados confesionales terminan mal. Pero una cosa es laicidad y otra cosa es laicismo. Y el laicismo cierra las puertas a la trascendencia: a la doble trascendencia, tanto la trascendencia hacia los demás como, sobre todo, la trascendencia hacia Dios. O hacia lo que está Más Allá. Y la apertura a la trascendencia forma parte de la esencia humana. Es parte del hombre. No estoy hablando de religión, estoy hablando de apertura a la trascendencia. Entonces, una cultura o un sistema político que no respete la apertura a la trascendencia de la persona humana, poda, corta a la persona humana. O sea, no respeta a la persona humana. Esto es más o menos lo que pienso yo. Entonces, mandar a la sacristía cualquier acto de trascendencia es una asepsia. Que no dice con la naturaleza humana, se le corta a la naturaleza humana buena parte de la vida, que es la apertura.


Según Bergoglio, el problema del Estado laico moderno no es el de rehusar a Dios el culto que le es debido por toda sociedad políticamente organizada, como siempre lo ha enseñado el magisterio de la Iglesia, al igual que la subordinación de las leyes e instituciones sociales a sus mandamientos, sino el hecho de « no respetar a la persona humana », ya que se la estaría  privando de la « apertura a la trascendencia », la cual forma parte de la « esencia humana ». El argumento bergogliano priva a Dios de sus derechos y se basa exclusivamente en la inmanencia vital de la naturaleza humana, cuyos actos, dirigidos a una vaga « trascendencia », no deben ser coartados por el poder civil, cualesquiera sean sus manifestaciones y fundamentos dogmáticos. Esta enseñanza, huelga aclararlo, no es la de la Iglesia católica, sino la del CVII en relación a la libertad religiosa, al ecumenismo y al diálogo interreligioso. No es éste el ámbito adecuado para probarlo, hay incontables libros y artículos que lo han hecho durante el pasado medio siglo[3].
Imposible, no obstante, dejar de señalar la falsedad notoria que encierran las palabras de Bergoglio en defensa de la « laicidad » revolucionaria: « Hay una sana laicidad, por ejemplo, la laicidad del Estado. En general, el Estado laico es bueno. Es mejor que un Estado confesional, porque los estados confesionales terminan mal. Pero una cosa es laicidad y otra cosa es laicismo. » La « laicidad » moderna no se distingue del « laicismo » sino en una diferencia de grado en la animosidad hacia la Iglesia por parte del Estado, pero el principio subyacente es exactamente el mismo, a saber, el de separar a la Iglesia del Estado, desligando a este último de su deber de religión hacia Dios y eximiéndolo de respetar en sus leyes e instituciones los mandamientos divinos y la doctrina social de la Iglesia.
Sostener que el Estado laico es bueno, mejor incluso que el Estado católico, es una mentira colosal. Y pretender que los Estados confesionales « terminan mal » es un argumento tan falaz como históricamente ridículo, ya que, cuando esto ocurrió, no se debió al caracter confesional del Estado, sino a la tarea de destrucción perpetrada tanto en su seno como desde el exterior por los enemigos de la Iglesia (por ejemplo, en los casos de la « Reforma » protestante y de la Revolución « Francesa »). Sin mencionar el hecho de que los regímenes revolucionarios más emblemáticos del siglo XX, (el comunismo y el nazismo), perfectamente laicos, también terminaron mal, para utilizar un eufemismo…
El número de documentos magisteriales que demuestran fehacientemente la impostura de la doctrina conciliar proclamada por Francisco es inmenso;  a guisa de ejemplo, he aquí un pasaje de la encíclica Quas Primas[4], por la cual Pío XI instituyó la solemnidad de Cristo Rey en 1925:
«  La celebración de esta fiesta, que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que el deber de adorar públicamente y obedecer a Jesucristo no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y gobernantes. A éstos les traerá a la memoria el pensamiento del juicio final, cuando Cristo, no tanto por haber sido arrojado de la gobernación del Estado cuanto también aun por sólo haber sido ignorado o menospreciado, vengará terriblemente todas estas injurias; pues su regia dignidad exige que la sociedad entera se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos, ora al establecer las leyes, ora al administrar justicia, ora finalmente al formar las almas de los jóvenes en la sana doctrina y en la rectitud de costumbres. »[5]


[…] PREGUNTA - A nosotros nos parece que usted está indicando el Vaticano II en los tiempos de hoy. Nos va indicando caminos de renovación en la Iglesia. La Iglesia sinodal… En el sínodo explicó su visión la Iglesia del futuro. ¿Podría explicarlo para nuestros lectores?

PAPA - La “Iglesia sinodal”. Tomo esta palabra. La Iglesia nace de las comunidades, nace de la base, de la comunidad, nace del bautismo, y se organiza en torno a un obispo que la convoca, le da fuerza. El obispo que es sucesor de los apóstoles. Esta es la Iglesia. Pero en todo el mundo hay muchos obispos, muchas iglesias organizadas, y está Pedro. Entonces, o hay una Iglesia piramidal, donde lo que dice Pedro se hace, o hay una Iglesia sinodal, donde Pedro es Pedro, pero acompaña a la Iglesia y la hace crecer, la escucha; más aún, él aprende de eso, y va como armonizando, discerniendo lo que viene de las iglesias, y lo devuelve. La esperiencia más rica de esto fueron los dos últimos sínodos. Ahí se escuchó a todos los obispos del mundo, con la preparación; a todas las iglesias del mundo: las diócesis, trabajaron. Todo ese material vino. Después volvió. Y volvió una segunda vez al segundo sínodo para completar esto. De ahí salió Amoris Laetitia. Es curioso la riqueza de la diferencia de matices. Es propio de la iglesia. Es unidad en la diferencia. Eso es sinodalidad. No bajar de arriba a abajo, sino escuchar a la iglesias, armonizarlas, discernir. Entonces, hay una exhortación postsinodal, que es Amoris Laetitia, que es el resultado de dos sínodos, donde trabajó toda la Iglesia, y que el Papa hizo suya. […]


La « iglesia sinodal » bergogliana, en la que existen « diferencias de matices », contrapuesta a una « Iglesia piramidal, donde lo que dice Pedro se hace », una Iglesia que « nace de la base » y de la cual Pedro « aprende », ciertamente no es la Iglesia Católica. En el catolicismo, todos los sínodos (concilios, asambleas), ya sean ecuménicos, provinciales o locales, son reuniones celebradas bajo la autoridad eclesiástica correspondiente (papa, arzobispo, obispo), para tratar asuntos relacionados con la fe, la moral o la disciplina, y su legitimidad proviene de la promulgación efectuada por la autoridad jerárquica, de ningún modo de « la base »[6]. Y esto vale incluso para el caso atípico del  llamado « sínodo de obispos » creado por Pablo VI en 1965, « en respuesta a los deseos de los padres del Concilio Vaticano II de mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar », dado que, como lo afirma el código de derecho canónico conciliar, « el sínodo de los Obispos está sometido directamente a la autoridad del Romano Pontífice »[7]

La dialéctica utilizada por Francisco oponiendo una « Iglesia sinodal » (democrática, surgida de « la base ») a una « Iglesia piramidal » (monárquica, fundada en la roca infalible que es Pedro), es falsa y claramente revolucionaria. Para disipar las pestilentes falacias bergoglianas basta con leer la constitución dogmática Pastor Aeternus, del Concilio Vaticano celebrado en el año 1870, de la cual reproduzco un pasaje en nota al pie de página[8].


PREGUNTA - En Cracovia usted ofreció a los jóvenes impulsos preciosos. ¿Cuál sería un mensaje particular para los jóvenes de nuestro país?

PAPA - Que no tengan miedo, que no tengan vergüenza de la fe, que no tengan vergüenza de buscar caminos nuevos. Hay jóvenes que no son creyentes: no te preocupes, buscá el sentido a la vida. A un joven yo le daría dos consejos: “buscar horizontes” y “no te jubiles a los 20 años”. Es muy triste ver un joven jubilado a los 20-25 años. Buscá horizontes, seguí adelante y seguí trabajando en esta tarea humana.


Perdón, pero ¿cuáles son esos « caminos nuevos »? ¿desde cuándo los cristianos dicen a los ateos que « no se preocupen »? Y además, sugerir a quienes deciden prescindir de Dios que busquen « el sentido a la vida »,  no resiste el menor análisis: hay gente que encuentra sentido para sus vidas en el budismo, el psicoanálisis, la astrología o el anarquismo, para no mencionar más que algunos ejemplos entre mil. Los sentidos que la gente puede encontrar a su existencia son múltiples, como múltiples son el error y la mentira. Pero la verdad es una sola, y se llama Jesucristo. Esto es elemental. Y no decirlo a un ateo, es sencillamente criminal, sobre todo si se trata de un eclesiástico, y, a fortiori, del « Papa »[9]

Reflexionemos acerca de los dos consejos que Francisco daría a un joven. El primero es « buscar horizontes ». Se repite aquí el patrón pluralista y relativista de los « caminos nuevos » y del « buscar sentido a la vida »: para cada cual su « sentido », su « camino », su « horizonte ». Mientras se trate del de « uno mismo », y que eso a uno lo haga « feliz », no hay ningún problema, no hay de qué « preocuparse ». Imposible no relacionar este  consejo con el primero de los « diez mandamientos » bergoglianos para ser feliz:« vivir y dejar vivir es el primer paso hacia la paz y la felicidad » , un monumento a la impiedad que habría cortado la respiración y sumido en la estupefacción más absoluta a cualquiera de los « herejes históricos » del cristianismo…

El segundo consejo es más de la misma cantinela naturalista y subjetivista: no « jubilarse » antes de tiempo, es decir, ser un eterno adolescente que se pasa la vida buscando, sin encontrar nunca nada o, cuando menos, nunca nada « definitivo » o « dogmático », porque lo importante es el « camino » que se recorre, es decir, lo que surge del individuo, las propias ideas, deseos e iniciativas, no una « verdad extrínseca » (« heterónoma », diría un kantiano) a la que haya que someter el entendimiento y conformar las acciones. Lo único que cuenta es lo « auténtico », lo « autónomo », lo que surge de la propia interioridad, sin que haya que adherir nunca a una verdad objetiva, exterior al sujeto, firmemente establecida y que pudiera ser « discriminante », susceptible de levantar « muros » en vez de erigir « puentes », como ésas tan « odiosas » que siempre enseñó con meridiana claridad el magisterio de la Iglesia… 


Los diez mandamientos del « Santo Padre »  Francisco para ser feliz sin Jesucristo


PREGUNTA - Una última pregunta, Santo Padre, una opinión sobre los medios de comunicación.

PAPA - […] Y una cosa que puede hacer mucho daño en los medios de comunicación es la desinformación. Es decir, frente a cualquier situación decir una parte de la verdad y no la otra. ¡No! Eso es desinformar. Porque vos, al televidente, le das la mitad de la verdad. Y por tanto no puede hacer un juicio serio sobre la verdad completa. La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio. Porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad.


La desfachatez de este hombre supera la imaginación más afiebrada: porque ¿qué otra cosa ha hecho él desde el mismísimo día de su elección sino desinformar, confundir y desorientar sistemáticamente a los fieles? Por poner un ejemplo de acuciante actualidad, la exhortación apostólica Amoris Laetitia,  ¿no es acaso un intento notorio de desinformación en relación a la naturaleza indisoluble del matrimonio y una incitación velada a profanar los sacramentos de la penitencia y la eucaristía? Y el silencio ensordecedor que guarda ante las dubia expresadas por cuatro cardenales acerca de este tema, ¿no representa una voluntad manifiesta de cultivar el caos y la confusión que él mismo creó con ese documento escandaloso? El pseudo magisterio bergogliano no es más que una cínica empresa abocada por entero al engaño metódico de los creyentes, a través de la difusión de los errores más perniciosos, entremezclados con algunas verdades (cuya única finalidad es la de disimularlos), a los efectos de que pasen desapercibidos para la inmensa mayoría.


Y después, los medios yo creo que tienen que ser muy limpios, muy limpios y muy transparentes. Y no caer -sin ofender, por favor- en la enfermedad de la XXX: que es buscar siempre comunicar el escándalo, comunicar las cosas feas, aunque sean verdad. Y como la gente tiene la tendencia a la XXX, se puede hacer mucho daño. […]


En esta frase Bergoglio, en su malicia infinita, tras haber ensalzado la « limpieza » (relacionada inevitablemente con la pureza), utilizó dos de los vocablos más obscenos y chocantes que yo haya visto nunca, pero, eso sí, lo hizo « sin ofender, por favor » (!!!)… La boca pútrida del impío blasfemador argentino vomitó dos términos que pertenecen a la jerga psiquiátrica relativa a las perversiones sexuales y que designan dos de las depravaciones más espantosas que se puedan concebir[11]. En toda mi vida, a Dios gracias, no había tenido la desagradable experiencia de leerlos ni de oírlos, y menos aún, de tener que recurrir a un diccionario para descubrir su espeluznante significado. Lo que la decadente sociedad moderna, propagadora de toda suerte de aberraciones, no había logrado infligir a mi alma a lo largo de mi ya bastante prolongada existencia, Bergoglio se las ingenió para hacerlo en un solo instante, a través de su enésima entrevista, digna ésta de una de esas malditas « publicaciones » que son « legales » en régimen demoncrático, y que hacen de la impureza un culto y de la procacidad un estilo de vida.

Me permito recordar que este individuo pasa a los ojos del mundo por ser nada menos  que el Vicario de Jesucristo en la tierra (!!!): ¿Podría alguien maginar a Nuestro Señor empleando un lenguaje semejante durante sus prédicas? Considero importante recalcar que no nos encontramos ante un vocabulario meramente familiar, empleado de manera desafortunada, ni tan siquiera ante un léxico simplemente vulgar o grosero. No, aquí estamos hablando del uso lúcido y voluntario de un vocabulario técnico, muy preciso, referido a horribles desviaciones de orden psíquico y moral, a realidades del submundo lúgubre y pecaminoso de las depravaciones sexuales, a comportamientos inmundos que no deberían jamás venir a la mente, ni que decir a la boca, de cualquier cristiano. ¡Qué digo! No ya de un simple cristiano, sino de cualquier persona en la que subsista una mínima dosis de pudor y de la decencia más elementales. Que se piense en el escándalo potencial de que esta frase de la entrevista sea leída por un niño, y de que éste, intrigado, recurriese a un buscador de internet para saber de qué se trata, siendo así introducido brutalmente a la subcultura de las perversiones sexuales, al mundo de la impureza más cruda, y eso, ni más ni menos que de la mano del « Santo Padre »…

De hecho, como sucede con todas las odiosas provocaciones de Bergoglio, sus abominables declaraciones fueron difundidas por la prensa de todo el mundo, de manera que las secuelas de esta entrevista deben de ser inmensas. Tengamos presente la tremenda amenaza proferida por Nuestro Señor contra hombres malvados como Bergoglio, palabras que sin duda resultarán intolerables a los partidarios de esos embustes colosales que son la « cultura del encuentro » y la « misericordina » bergoglianas: « Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar » (Mc 9, 42).

Pero la soez eructación bergogliana no es ocasión de escándalo solamente para los niños, que son, por cierto, las víctimas más vulnerables y sin defensa alguna, sino también para los lectores adultos, quienes se ven confrontados al hecho inaudito de observar a un « Soberano Pontífice » banalizando y difundiendo masivamente términos tan abyectos. Tal y como sucediera años atrás, en otra de sus entrevistas, con el execrable término « gay », que Bergoglio legitimó, confiriéndole el rango de sinónimo de « homosexual »,  cuando se trata de una de las palabras emblemáticas empleadas por los ideólogos homosexualistas, que asimilan engañosamente la « alegría » al vicio contranatura. Fue aquélla una salida incalificable del impío porteño, quien se exclamó gozoso ante las cámaras: « ¿Quién soy yo para juzgar? », frase explosiva lanzada maliciosamente como una bomba de tiempo ante los serviles escribas del sistema, la cual también dio instantáneamente la vuelta al mundo, para beneplácito del lobby LGBT, el cual, en justa recompensa a sus esmerados servicios, homenajeó a Francisco atribuyéndole el dudoso honor de ser elegido Hombre del Año 2013 por la revista sodomítica estadounidense The Advocate.

El « Santo Padre » Francisco es un ícono « gay » carente de todo temor de Dios


Creo que ya es sobradamente tiempo de decir las cosas con claridad, por duras que sean y duela esto a quien le duela. En esta sociedad aseptizada en la que impera el terrorismo intelectual de una « corrección política » tácita pero unánimente observada, por la que se busca « normalizar » todas las depravaciones habidas y por haber, a la vez que exonerar de toda condena jurídica y social a los perpetradores del mal erigido en « derechos » fantasiosos e interminables, es de una necesidad absoluta llamar « al pan, pan, y al vino, vino ». Así pues, me resulta imposible concluir esta nota sin declarar pública y formalmente que Jorge Mario Bergoglio, el falso profeta que ocupa actualmente la Sede de San Pedro, lobo voraz disfrazado de oveja, pornógrafo insensato y enemigo mortal de toda forma de pudor y de decencia, es un encarnizado enemigo de Dios, de Nuestro Señor Jesucristo, de la Iglesia y de la salvación de las almas, un solícito precursor del Anticristo y el legítimo Vicario de Satanás en la tierra…


« Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. » (2 Tim 4, 2-3)







[3] Leer a tal efecto a Mons. Lefebvre, al Abbé de Nantes o a Romano Amerio, entre otros autores. Puede consultarse también el siguiente artículo: http://callmejorgebergoglio.blogspot.com.ar/2014/09/the-strange-papacy-of-pope-francis-by.html
[5] Y añadimos igualmente este breve pasaje de la encíclica Inmortale Dei, del año 1885, en la cual León XIII expone los principios que los Estados deben observar en materia religiosa: « Constituido sobre estos principios, es evidente que el Estado tiene el deber de cumplir por medio del culto público las numerosas e importantes obligaciones que lo unen con Dios. La razón natural, que manda a cada hombre dar culto a Dios piadosa y santamente, porque de El dependemos, y porque, habiendo salido de El, a El hemos de volver, impone la misma obligación a la sociedad civil. Los hombres no están menos sujetos al poder de Dios cuando viven unidos en sociedad que cuando viven aislados. La sociedad, por su parte, no está menos obligada que los particulares a dar gracias a Dios, a quien debe su existencia, su conservación y la innumerable abundancia de sus bienes. Por esta razón, así como no es lícito a nadie descuidar los propios deberes para con Dios, el mayor de los cuales es abrazar con el corazón y con las obras la religión, no la que cada uno prefiera, sino la que Dios manda y consta por argumentos ciertos e irrevocables como única y verdadera, de la misma manera los Estados no pueden obrar, sin incurrir en pecado, como si Dios no existiese, ni rechazar la religión como cosa extraña o inútil, ni pueden, por último, elegir indiferentemente una religión entre tantas. Todo lo contrario. El Estado tiene la estricta obligación de admitir el culto divino en la forma con que el mismo Dios ha querido que se le venere. Es, por tanto, obligación grave de las autoridades honrar el santo nombre de Dios. »
[8] Capítulo 3. Sobre la naturaleza y carácter del primado del Romano Pontífice. Y así, apoyados por el claro testimonio de la Sagrada Escritura, y adhiriéndonos a los manifiestos y explícitos decretos tanto de nuestros predecesores los Romanos Pontífices como de los concilios generales, nosotros promulgamos nuevamente la definición del Concilio Ecuménico de Florencia, que debe ser creída por todos los fieles de Cristo, a saber, que «la Santa Sede Apostólica y el Romano Pontífice mantienen un primado sobre todo el orbe, y que el mismo Romano Pontífice es sucesor del bienaventurado Pedro, príncipe de los apóstoles, y que es verdadero vicario de Cristo, cabeza de toda la Iglesia, y padre y maestro de todos los cristianos; y que a él, en el bienaventurado Pedro, le ha sido dada, por nuestro Señor Jesucristo, plena potestad para apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal; tal como está contenido en las actas de los concilios ecuménicos y en los sagrados cánones». Por ello enseñamos y declaramos que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice, que es verdaderamente episcopal, es inmediata. A ella están obligados, los pastores y los fieles, de cualquier rito y dignidad, tanto singular como colectivamente, por deber de subordinación jerárquica y verdadera obediencia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, sino también en lo que concierne a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de modo que, guardada la unidad con el Romano Pontífice, tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un sólo rebaño bajo un único Supremo Pastor (Jn 10,16). Esta es la doctrina de la verdad católica, de la cual nadie puede apartarse de ella sin menoscabo de su fe y su salvación http://www.es.catholic.net/op/articulos/19352/constitucin-dogmtica-pastor-aeternus.html#
[9] En la esfera espiritual, lo que realmente interesa a « Francisco » no es la aceptación de Jesucristo como Mesías y Salvador sino la deificación de la « conciencia » humana, erigida en norma moral suprema de la vida, en desmedro del Evangelio y de los Mandamientos. La misión de la Iglesia Conciliar Bergogliana, remedo diabólico de la Esposa del Cordero (el famoso mysterium iniquitatis  del que habla el Apóstol en 2 Tes 2, 7) no es la de rendir el culto debido a Dios ni la de guiar a las almas al Cielo, sino la de promover el culto del hombre libre, autónomo y desligado de toda norma sobrenatural y trascendente: « Todo ser humano posee su propia visión del bien y del mal. Nuestra tarea reside en incitarlo a seguir el camino que el considere bueno (…) No dudo en repetirlo : cada uno tiene su propia concepción del bien y del mal, y cada uno debe escoger seguir el bien y combatir el mal según su propia idea. Bastaría eso para cambiar el mundo. » Entrevista con Eugenio Scalfari del 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica.
[10] Respondiendo al periodista Pablo Calvo para la revista Viva el 7 de julio de 2014.
[11] Luego me enteraría de que no había sido ésta la primera vez en que Bergoglio se complacía en difundir estos términos escandalosos e indignos en la boca de un cristiano durante sus entrevistas:



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


lunes, 12 de diciembre de 2016

Reclinatorio Navideño - Antonio Caponnetto


RECLINATORIO NAVIDEÑO


“Y llegándose a él un escriba, le dijo:<te seguiré adonde quiera que fueres >. Jesús le respondió: <Las zorras tienen cuevas y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza>”
Mt. VIII,18-20

  
Te jura un escriba –que en tu comitiva- donde fueres, marcha,
al llano o al monte –o en el horizonte- con piedra y escarcha.


Le das la respuesta –toda sangre y gesta- duro sacrificio:
seguirte es la serie –de sed e intemperie- sin nunca armisticio.


Hay nidal y hay grutas –las visibles rutas- con raposas y aves,
pero Tú no tienes -ni acaso lo ordenes- refugios o naves.


Como en el comienzo –apenas un lienzo- sobre paja y heno,
para que celebre –tu gloria un pesebre- mi Dios nazareno.


No hubo un cabezal –en aquel portal- ni camastro alguno,
tu madre fue lecho –yacija su pecho- tu pan el ayuno.


Pasaron centurias –con arduas penurias- de adviento y de espera,
ni en la misma Roma –ya sin la Paloma- aman tu testera.


¿Reclinas en dónde – si la Fe se esconde- si el Pastor va errante?
¿en qué sitio afincas –cuando el alma hincas- en ruego abrasante?


Tu pequeña grey –como hiciera el buey- quiere darte abrigo,
ladéate  Niño –que espada me ciño- por ser tu testigo.


 Inclina esa frente –de siervo doliente- bendita cimera,
aquí en esta cuna –donde el tiempo aúna- la edad postrimera.


Tu cabeza escora –llegada es la hora- lo anuncia la luz,
te doy mi litera –mi antigua bandera- ¡Ven Señor Jesús!



ANTONIO CAPONNETTO



Nacionalismo Católico San Juan Bautista


sábado, 10 de diciembre de 2016

Ataque de Falsa Bandera de Pearl Harbor: tiempo de admitir la decepción - Makia Freeman



Waking Times, 05/12/2016

La operación de bandera falsa de Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941, que sirvió como excusa a los EE.UU. para entrar en la 2ª Guerra Mundial está a punto de celebrarse una vez más… Este hecho atroz fue otro en la larga lista de operaciones de bandera falsa que han sido llevadas a cabo en los últimos años por inescrupulosos criminales (nuestros falsos líderes). Al igual que con el ataque de falsa bandera del 9/11, alrededor de 3000 vidas estadounidenses se sacrificaron para que el Gobierno de Estados Unidos tenga el pretexto que necesitaban para ir a la guerra. Cuando se acerca el 75 aniversario, es necesario realizar una mirada atrás en el tiempo y poner las cosas claras sobre la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor con la esperanza de que esta información se extienda ampliamente, y prevenir que los futuros líderes utilicen esta táctica trillada de engañar a la gente sumisa y alcanzar sus oscuros objetivos políticos y geopolíticos.



El motivo de la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor: Proporcionar un “legítimo titular”  para la historia de la largamente planifica entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial.


Para empezar, hay que decir que el ataque a Pearl Harbor no es una operación de falsa bandera en el sentido de los EE.UU. atacando sus propios barcos y aviones. Sino que es una bandera falsa en el sentido de que Roosevelt, por lo menos, permitió que suceda, y la evidencia demostró, que él hizo que esto sea posible. La mayor parte de la flota de aviones y barcos del Pacífico de Estados Unidos fueron dejados intencionalmente allí como blancos fáciles sin la protección del aire, un blanco fácil para los torpedos de los aviones japoneses. Los japoneses lograron destruir cerca de 20 buques de guerra estadounidenses, entre ellos 8 acorazados y más de 300 aviones.


El “ataque sorpresa” resultó ser una excusa fácil para que Roosevelt convenza al pueblo estadounidense y al Congreso de entrar en la Segunda Guerra Mundial. (Sí, esos eran los días en que el presidente de Estados Unidos seguía realmente la Constitución [aunque Roosevelt seguía siendo un criminal, por sus acciones aquí], a diferencia de lo que Obama ha hecho a lo largo de su mandato de 8 años yendo a la guerra sin la aprobación del Congreso) después de todo, ¿quién dudaría de la declaración de guerra a otra nación, después de que la primera había sido atacada sin razón aparente? La mentalidad colectiva hace 75 años era muy diferente de la que existe hoy. La gente confiaba más en sus líderes; la gente era más patriótica y nacionalista; y no había internet o una forma fácil para que la gente revise los hechos para saber si sus líderes estaban mintiendo o no.



  Pearl Harbor bandera falsa: el USS Arizona es atacado por bombarderos japoneses. 
Crédito: Wikimedia Commons



Las guerras de los banqueros

Antes de examinar la evidencia de que Roosevelt sabía muy bien que Pearl Harbor iba a pasar, tenemos que considerar cómo suceden realmente las guerras. Las guerras se producen aparentemente entre naciones, pero en realidad, es la fuerza oscura de la cábala bancaria internacional la que mueve los hilos detrás de la escena para instigar la tensión y fomentar el conflicto. A continuación, se financia a ambos lados para asegurarse de que haya una guerra, y usualmente se decide el resultado de la guerra eligiendo al lado al que se financia en mayor medida.


Mark Twain observó que si bien la historia no puede repetirse, sin embargo hace rima. Un tipo similar de operación de falsa bandera también ocurrió durante la Primera Guerra Mundial cuando Alemania hundió al barco británico Lusitania (que transportaba municiones) en su viaje desde Nueva York a Inglaterra. Se conocía anticipadamente que la embajada alemana en los EE.UU. había realizado un anuncio en el periódico para advertir a las personas que navegar en el  Lusitania podría ser peligroso. Incluso hasta la controlada Wikipedia admite:

“El hundimiento provocó una ola de protestas en los Estados Unidos, sin embargo, como 128 ciudadanos estadounidenses estaban entre los muertos, el hundimiento ayudó a cambiar la opinión pública en los Estados Unidos contra Alemania, y fue un factor en la declaración de guerra de los Estados Unidos casi dos años más tarde”.


Woodrow Wilson aseguró a la población que los EE.UU. no entrarían en la Primera Guerra Mundial, y fue elegido gracias esa promesa electoral, pero cuándo estadounidenses son asesinados, ¿que se supone que debía hacer?, ¿cierto? Lo mismo ocurrió con Roosevelt. La misma vieja estafa. Rimas de la Historia.



La Operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor: 3 Conspiraciones


Volviendo al evento en sí de la Falsa Bandera en Pearl Harbor, algunas de las mejores informaciones se pueden encontrar en el libroDay of deceit” (El día del engaño) del autor Robert Stinnett, que sirvió en la Marina de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Su investigación incluye documentos desclasificados que fueron ocultados al público estadounidense durante más de 60 años. El trabajo de Stinnett muestra que fueron en realidad 3 conspiraciones las que rodearon el evento: la primera fue para inducir Japón a atacar a los Estados Unidos y por lo tanto proporcionar un pretexto inmejorable a los Estados Unidos para entrar en la 2ª Guerra Mundial; el segundo fue para privar a los comandantes de Pearl Harbor de la información disponible acerca de las intenciones de Japón; y el tercero fue para ocultar todas las pruebas del conocimiento previo al público.
  
Pearl Harbor false flag op: the McCollum Memo, page 1


Conspiración # 1: Empujando a Japón a atacar.


Stinnett incluye un memorándum que obtuvo bajo la FOIA por el experto en cuestiones japonesas, capitán Arthur McCollum, jefe de la Sección de Extremo Oriente de Inteligencia Naval, de fecha 7 de octubre de 1940. Este nefasto memorando McCollum  (en la foto) muestra un plan de 8 puntos  para inducir Japón “para cometer un acto abierto de guerra”. En una entrevista en 2002, se le preguntó si Stinnett si Roosvelt vio el memorando:


“¿Hay alguna prueba de que Roosvelt vio memorando de McCollum?

Stinnett: “No hay pruebas de que él realmente viera el memorándum, pero adoptó los ocho puntos de las provocaciones, incluyendo su firma en órdenes ejecutivas... Y otra información en los archivos de la Marina ofrecen pruebas concluyentes de que él vio el memorando”.


Estos son los 8 puntos por los que McCollum abogó, todos los cuales Roosevelt realizó o arregló (respecto de las objeciones del comandante en jefe de la flota estadounidense James Richardson):

     A. Hacer un acuerdo con Gran Bretaña para el uso de bases británicas en el Pacífico, en particular en Singapur.
     B. Hacer un acuerdo con Holanda para el uso de sus instalaciones y la adquisición de suministros en las Indias Orientales Holandesas.
     C. Dar toda la ayuda posible al gobierno chino de Chiang-Kai-Shek.
     D. Enviar una división de cruceros pesados de largo alcance ​​al Oriente, Filipinas o Singapur.
     E. Enviar dos divisiones de submarinos al Oriente.
     F. Mantener la principal fuerza de la flota estadounidense en el Pacífico a las proximidades de las islas de Hawái.
     G. Insistir a los holandeses que se niegan a aceptar los pedidos de Japón respecto de “indebidas” concesiones económicas, en particular respecto al petróleo.
     H. Embargar completamente todo el comercio de Estados Unidos con Japón, en colaboración con un embargo semejante impuesto por el Imperio Británico.

El punto F es muy significativo, ya que permitió a los japoneses destruir una parte importante de la flota estadounidense, maximizando así la lesión sufrida para la percepción del público, que era después de todo, el objetivo final de ese día. Además de propiciar el ataque de muchas maneras, los EE.UU. también le dieron carta blanca a un espía naval japonés para espiar la base de Pearl Harbor y transmitir información a Japón en la preparación del ataque.



Pearl Harbor bandera falsa: se hunde el USS California. Crédito: Wikimedia Commons



Conspiración # 2: Romper del Código japonés, pero mantenerlo en la oscuridad


A los comandantes de Pearl Harbor, almirante Kimmel (Comandante en Jefe de la Flota de los EE.UU.) y teniente general Short (jefe de las defensas del Ejército de Estados Unidos en Pearl Harbor) se les negó la información crítica que necesitaban para prepararse y defenderse contra el ataque.


De acuerdo con Stinnett, criptógrafos estadounidenses habían descifrado el código diplomático de Japón (conocido como MAGIC). También habían descifrado algunos de los códigos militares de Japón, lo que significaba que podían entender los mensajes que estaban interceptando en el Pacífico. La importante información que recibían desde estas intercepciones (tales como la elección del área de ensayo de la Fuerza de Tarea japonesa a último minuto, su destino y orden de ataque) fueron ocultados deliberadamente a Kimmel y Short.


Alrededor de 2 semanas antes de que ocurriera el ataque (el 23 de noviembre 1941) Kimmel había ordenado (sin la aprobación de la Casa Blanca) una búsqueda de las fuerzas japonesas al norte de Hawái. Él había trasladado la flota al Pacífico Norte. Sin embargo, una vez que funcionarios de la Casa Blanca se enteraron de esto, ordenaron a los barcos que regresaran a Pearl Harbor. Otra prueba es que el 25 de noviembre, la sede de la Marina en Washington ordenaron a Kimmel dirigir toda la flota transpacífica hacia el sur dejando el Pacífico norte convenientemente abierto, permitiendo a Japón atacar sin barcos que se interpongan.



Conspiración # 3: Evidencia de Presciencia


Hay una considerable cantidad de conocimiento previo, además de los puntos anteriores. Aquí hay algunos ejemplos más:

- Roosevelt quería “ganar la guerra juntos” con Inglaterra. Como James Perloff escribe:

“Roosevelt envió a su asesor más cercano, Harry Hopkins a reunirse con el primer ministro británico Winston Churchill en enero de 1941. Hopkins le dijo a Churchill: El presidente está determinado a que (los Estados Unidos e Inglaterra) ganemos la guerra juntos...”

“Las intenciones de Roosevelt fueron casi expuestas en 1940 cuando Tyler Kent, un empleado de la embajada de Estados Unidos en Londres, descubrió despachos secretos entre Roosevelt y Churchill. Estos revelaron que Roosevelt - a pesar de contradecir sus promesas electorales - estaba decidido a hacer participar a EE.UU. en la guerra. Kent contrabandeó algunos de los documentos fuera de la embajada, con la esperanza de alertar al público americano - pero fue capturado”.



- El 25 de noviembre de 1941, Roosevelt recibió una “advertencia positiva de guerra” proveniente de Churchill avisando que los japoneses atacarían los Estados Unidos al final de la primera semana de diciembre. Esta advertencia hizo que el presidente realice un giro brusco en las relaciones comerciales con Japón y dio lugar a que la cabeza de la Secretaría de Estado, Cordell Hull,  realizara un provocativo ultimátum el 26 de noviembre de 1941, que garantizaba la guerra.


- El 26 de noviembre de 1941. Washington ordenó que dos portaaviones norteamericanos, el Enterprise y el Lexington, salieran de Pearl Harbor “tan pronto como sea posible”. Esta orden incluyó sacar de Pearl Harbor 50 aviones o un 40% de su ya exigua protección para el combate. El mismo día, Cordell Hull, emitió su ultimátum exigiendo la retirada total de los japoneses de Indochina y de toda China. El embajador de Estados Unidos en Japón llamó a esto “el documento que tocó el botón que comenzó la guerra”.


- El 29 de noviembre de 1941, Hull le dijo al reportero de United Press, Joe Leib que Pearl Harbor sería atacado el 7 de diciembre. El New York Times publicó el 8 de diciembre con el título: “El ataque era esperado” (pág 13), que los EE.UU. sabían del ataque una semana antes.


- El 1 de diciembre de 1941, la Oficina de Inteligencia Naval, ONI, Distrito Naval 12 en San Francisco encontró la flota japonesa que faltaba, mediante la correlación de informes de los servicios de noticias y varias compañías navieras que estaban recibiendo señales al oeste de Hawái.


- El 5 de diciembre de 1941, Roosevelt escribió al primer ministro de Australia, “Siempre hay que tener en cuenta a los japoneses. Tal vez en los próximos cuatro o cinco días se decidirá la cuestión”.


- Stinnett señalaba también que se informó de que antes de producirse el ataque, a los periódicos les fueron entregados detalles del mismo.



Conclusión: difundir la verdad sobre la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor


Por lo tanto, cuando se acerca la 75ª aniversario de Pearl Harbor, es preciso abordarlo desde una perspectiva informada. Esos 3.000 estadounidenses murieron por una mentira. Al igual que con 9/11, miles de vidas estadounidenses se sacrificaron para que la élite criminal de los Estados Unidos tuvieran una excusa para ir a la guerra. Los EE.UU. estaban preocupados por la fuerza industrial y militar de la Alemania nazi y necesitaban una forma de entrar en la guerra contra Alemania por la puerta trasera. La organización de una operación de Falsa Bandera en Pearl Harbor fue la única manera, que los principales funcionarios pensaron en usar para galvanizar la reacia opinión pública estadounidense  y llevarla a la acción.

Pearl Harbor fue un complot cuidadosamente orquestado por el presidente estadounidense Franklin Roosevelt para atraer a Japón a atacar e iniciar una guerra con los EE.UU. Es hora de que todo el mundo sepa la verdad.


Makia Freeman

Traducción: A.T.
Visto en: Waking Times


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